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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Luis Fernández Moreno, La referencia de los nombres propios]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,The University of Sheffield Department of Philosophy ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luis Fern&aacute;ndez Moreno, <i>La referencia de los nombres propios </i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Trotta, Madrid, 2006, 187 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor Cantero Flores</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Department of Philosophy, The University of Sheffield. E</i>&#150;<i>mail: <a href="mailto:pip07vc@sheffield.ac.uk" target="_blank">pip07vc@sheffield.ac.uk</a></i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la publicaci&oacute;n de <i>El nombrar y la necesidad </i>de Saul Kripke es com&uacute;n distinguir dos problemas diferentes, aunque relacionados, en torno a los nombres propios y su referencia. El primero de ellos es el problema de cu&aacute;l es la aportaci&oacute;n sem&aacute;ntica de los nombres propios al significado de las oraciones que los contienen. El segundo es, propiamente, el problema de la referencia: &iquest;en virtud de qu&eacute; los nombres propios refieren a los objetos a los que de hecho refieren? En otras palabras, &iquest;qu&eacute; <i>determina </i>la referencia de los nombres propios? El libro que ahora rese&ntilde;o se inscribe en la discusi&oacute;n en torno al segundo problema. Dicha discusi&oacute;n ha sido protagonizada por dos importantes teor&iacute;as sobre la referencia de los nombres propios: la teor&iacute;a descriptivista y la teor&iacute;a hist&oacute;rico&#150;causal. El debate entre &eacute;stas se enmarca &#151;como acertadamente se&ntilde;ala el autor&#151; en un debate m&aacute;s amplio entre internismo y externismo en sem&aacute;ntica, esto es, entre aquellas posiciones seg&uacute;n las cuales las propiedades sem&aacute;nticas de nuestras expresiones son determinadas por factores internos del hablante y aquellas seg&uacute;n las cuales dichas propiedades son determinadas por factores externos a &eacute;l. Luis Fern&aacute;ndez Moreno se concentra exclusivamente en el tema de la referencia de los nombres propios, dejando de lado otras expresiones referenciales (p. 16).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;ndez Moreno desarrolla, a lo largo de una introducci&oacute;n y cuatro cap&iacute;tulos, un argumento extendido con el que se propone demostrar que las principales objeciones de la teor&iacute;a hist&oacute;rico&#150;causal al descriptivismo, a saber, a los argumentos en torno a la ignorancia y el error, no tienen efecto sobre dos versiones de la teor&iacute;a descriptivista de la referencia: el descriptivismo causal y la teor&iacute;a descriptiva diferencial. Esta &uacute;ltima es precisamente la que el autor defiende en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la "Introducci&oacute;n", Fern&aacute;ndez Moreno traza las distinciones entre referencia y referente; entre nombres propios y descripciones definidas. Destaca algunas caracter&iacute;sticas de los nombres propios que los distingue de otros tipos de expresiones referenciales: los nombres propios, nos dice, son t&eacute;rminos singulares cuya referencia no var&iacute;a dependiendo del contexto de emisi&oacute;n, y su estructura interna es sem&aacute;nticamente irrelevante para determinar su referencia (p. 16). Presenta tambi&eacute;n la distinci&oacute;n entre significado ling&uuml;&iacute;stico y significado del hablante, de la cual se deriva la distinci&oacute;n entre referencia ling&uuml;&iacute;stica y referencia del usuario. A Fern&aacute;ndez Moreno s&oacute;lo le interesa la primera (p. 17). Tambi&eacute;n introduce la diferencia entre expresi&oacute;n tipo y expresi&oacute;n ejemplar, y aclara que si bien cabe distinguir entre la referencia en el &aacute;mbito de lenguaje y la referencia en el &aacute;mbito de la mente, su estudio se concentra s&oacute;lo en la primera (p. 18). El autor dedica algunas p&aacute;ginas a la complicada cuesti&oacute;n de los posibles criterios de identidad para los nombres propios; tras examinar algunos de los propuestos por Kripke y Kaplan, e inspirado en la propuesta de Devitt y Sterelny, distingue entre dos dimensiones de los nombres propios, su dimensi&oacute;n f&iacute;sica y su dimensi&oacute;n sem&aacute;ntica (p. 23). Desde un punto de vista f&iacute;sico, afirma, la identidad de un nombre propio viene determinada por su forma, ortogr&aacute;fica o fon&eacute;tica. Desde un punto de vista sem&aacute;ntico, la identidad de un nombre propio viene determinada por su referente. Estas aclaraciones son s&oacute;lo el pre&aacute;mbulo para discutir las tesis sobre los nombres propuestas por los precursores de las teor&iacute;as descriptivista e hist&oacute;rico&#150;causal de la referencia: Mill, Frege y Russell, a lo cual est&aacute; dedicado el cap&iacute;tulo II.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mill es uno de los primeros autores que escribi&oacute; sobre el significado de los nombres propios, y sostuvo expl&iacute;citamente que no describen los objetos a los que refieren, de manera que no son sin&oacute;nimos de ninguna descripci&oacute;n asociada. Sin embargo, observa Fern&aacute;ndez Moreno, Mill no ofrece una teor&iacute;a acabada de la referencia de los nombres propios, esto es, no explica qu&eacute; determina la referencia de un nombre. Salvo por su cl&aacute;sico ejemplo de la ciudad de Dartmouth, donde sostiene que la referencia del nombre no est&aacute; determinada por la descripci&oacute;n empleada para bautizar a la ciudad, Mill no ofrece una explicaci&oacute;n de c&oacute;mo los nombres llegan a tener las denotaciones que de hecho tienen. Frege, por el contrario, desarrolla una teor&iacute;a cabal. Fern&aacute;ndez Moreno resume la explicaci&oacute;n fregeana de la referencia de los nombres propios en dos tesis: (i) la referencia de un nombre propio viene determinada por su sentido y (ii) el sentido de un nombre propio es id&eacute;ntico al sentido de una descripci&oacute;n definida (p. 41). Si Frege sostiene la tesis (ii), escribe Fern&aacute;ndez Moreno, su postura parece ser insostenible, pues casi ninguna descripci&oacute;n asociada a un nombre es satisfecha en cualquier situaci&oacute;n contraf&aacute;ctica (p. 43). Por ello, muchos int&eacute;rpretes de Frege, dice el autor, han alegado que &eacute;l realmente nunca sostuvo dicha tesis. En contra de esta opini&oacute;n, Fern&aacute;ndez Moreno se&ntilde;ala que la manera m&aacute;s sencilla de hacer expl&iacute;cito un sentido y comunicarlo es emplear una descripci&oacute;n definida; argumenta asimismo que Frege debe aceptar esta tesis al menos para los sentidos de nombres propios que designan objetos que un hablante s&oacute;lo puede identificar ling&uuml;&iacute;sticamente, objetos con los que no ha tenido contacto perceptual (p. 45).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al referirse a Russell, Fern&aacute;ndez Moreno distingue dos momentos en su pensamiento con respecto al problema de la referencia de los nombres. En el primero, Russell tiene dos teor&iacute;as de los nombres propios: una para los nombres propios en sentido l&oacute;gico (o nombres propios genuinos) y otra para los nombres ordinarios, los cuales no ser&iacute;an m&aacute;s que descripciones abreviadas. En el segundo momento, sin embargo, se&ntilde;ala Fern&aacute;ndez Moreno, la distinci&oacute;n entre los nombres propios ordinarios y los nombres propios en sentido l&oacute;gico no parece ser tan clara. Los nombres propios ordinarios parecen compartir rasgos de los nombres en sentido l&oacute;gico y distanciarse de las descripciones. Esto se hace m&aacute;s patente cuando se trata de nombres propios de objetos con los cuales el hablante ha tenido contacto perceptual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez presentadas las tesis de los precursores de la teor&iacute;a de la referencia, Fern&aacute;ndez Moreno considera, en el cap&iacute;tulo III, dos versiones cl&aacute;sicas del descriptivismo: la de Peter Strawson y la de John Searle. Luego de exponer el tipo de descriptivismo que sostiene cada uno de ellos, en los cuales, a diferencia del de Frege, no se exige que el referente de un nombre satisfaga una determinada descripci&oacute;n definida, en la parte final del cap&iacute;tulo Fern&aacute;ndez Moreno intenta sintetizar las propuestas de ambos autores en lo que &eacute;l llama "la teor&iacute;a descriptiva de Searle&#150;Strawson". De acuerdo con &eacute;sta, "es condici&oacute;n <i>suficiente </i>para que un nombre propio se refiera a un objeto que &eacute;ste satisfaga &#91;.. .&#93; un n&uacute;mero suficiente del conjunto de descripciones asociadas con el nombre" (p. 89); algunas de ellas ser&aacute;n descripciones identificadoras, pero no todas tienen que serlo. Por otra parte, seg&uacute;n Searle y Strawson, para que un nombre refiera es tambi&eacute;n condici&oacute;n <i>necesaria </i>que el referente satisfaga un n&uacute;mero suficiente de las descripciones asociadas con el nombre o, al menos, una descripci&oacute;n identificadora. Algunos seguidores actuales de la teor&iacute;a descriptivista de los nombres, como Frank Jackson, proponen usar la palabra "propiedades" en lugar de la palabra "descripciones". Fern&aacute;ndez Moreno coincide con Jackson, pues tanto Strawson como Searle tienen una noci&oacute;n muy amplia de descripci&oacute;n que incluye descripciones definidas, descripciones ind&eacute;xicas, descripciones par&aacute;sitas (descripciones que apelan a la referencia que otros hablantes hacen al emplear un nombre) y ciertas capacidades de reconocimiento perceptual por parte de los hablantes. El autor subraya que Strawson y Searle nunca sostuvieron que las descripciones que determinan la referencia de los nombres propios tengan que ser descripciones que s&oacute;lo contienen t&eacute;rminos generales, es decir, t&eacute;rminos que expresan propiedades puramente cualitativas (p. 59). Argumenta que no es &eacute;sta la &uacute;nica clase de descripciones que entra en juego a la hora de determinar la referencia de un nombre propio, lo cual es esencial para la versi&oacute;n de descriptivismo que Fern&aacute;ndez Moreno defiende en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de su libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo IV se ocupa de caracterizar la teor&iacute;a causal de la referencia. Primero, Fern&aacute;ndez Moreno expone las propuestas de Kripke, Donellan y Devitt y, lo que para muchos, incluyendo el propio Fern&aacute;ndez Moreno, son los argumentos m&aacute;s fuertes de estos autores contra la teor&iacute;a descriptivista: los argumentos en torno a la ignorancia y el error. La estrategia de dichos argumentos es clara: en primer lugar se observa que muchas de las descripciones que uno asocia a un nombre propio son err&oacute;neas, es decir, no son verdaderas del referente del nombre en cuesti&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n, dichas descripciones err&oacute;neas podr&iacute;an ser satisfechas por otro objeto distinto del referente del nombre o por ninguno. Pero tambi&eacute;n, en muchas ocasiones, debido a nuestra ignorancia somos incapaces de asociar una descripci&oacute;n identificadora con un nombre propio. Por ejemplo, podemos referirnos a Goethe aun cuando no conozcamos ninguna descripci&oacute;n que s&oacute;lo &eacute;l satisfaga.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los defensores de la teor&iacute;a causal caracterizan el descriptivismo mediante dos tesis: (i) si un nombre <i>N </i>refiere, entonces su referente es el objeto que posee todas o la mayor&iacute;a de las propiedades asociadas con <i>N; </i>(ii) si hay un &uacute;nico objeto que posee todas o la mayor&iacute;a de las propiedades asociadas con el nombre <i>N, </i>entonces ese objeto es el referente de <i>N. </i>Tanto Kripke como Donellan y Devitt generan contraejemplos con los que pretenden mostrar la falsedad de cada una de estas tesis. La conclusi&oacute;n que extraen es que, para que un nombre propio refiera a un objeto O, no es condici&oacute;n suficiente ni necesaria que <i>O </i>satisfaga una mayor&iacute;a ponderada de las propiedades o descripciones que el hablante asocia con el nombre. En relaci&oacute;n con esto, Fern&aacute;ndez Moreno destaca que los contraejemplos que se suelen presentar contra el descriptivismo, en todos los casos, tienen que ver con fallas epist&eacute;micas por parte del hablante. Eso ocasiona que el "referente intuitivo" de un nombre <i>N, </i>en esos contraejemplos, difiera del referente que la teor&iacute;a descriptivista asignar&iacute;a a <i>N </i>(pp. 106&#151;107). Sin embargo, Fern&aacute;ndez Moreno argumentar&aacute; que esta objeci&oacute;n no afecta a todo tipo de descriptivismo. En la parte final de este cap&iacute;tulo, hace alguna cr&iacute;ticas menores a la teor&iacute;a causal, pero reserva para el cap&iacute;tulo siguiente sus cr&iacute;ticas m&aacute;s fuertes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo V encontramos la propuesta de Fern&aacute;ndez Moreno sobre la referencia de los nombres propios, as&iacute; como sus argumentos en contra de la teor&iacute;a causal de la referencia. Si se quiere defender una teor&iacute;a descriptivista de la referencia es necesario, como bien se&ntilde;ala el autor, enfrentar los argumentos en torno a la ignorancia y el error. Fern&aacute;ndez Moreno sostiene que dado que las objeciones al descriptivismo se basan en ciertas fallas epist&eacute;micas por parte del hablante, para rebatirlas</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;se&#93; tendr&aacute; que sostener la tesis de que los hablantes asocian con los nombres <i>otro </i>tipo de propiedades identificadoras no sujetas a tales objeciones o que hay, al menos, algunos hablantes o grupos de hablantes que asocian con los nombres propiedades identificadoras <i>carentes </i>de dichas deficiencias, a saber, propiedades identificadoras que ni identifiquen ni puedan identificar a un individuo distinto del referente del nombre, (p. 107)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;les pueden ser esas propiedades identificadoras? Para contestar esta pregunta, Fern&aacute;ndez Moreno se concentra en la referencia de los nombres de personajes hist&oacute;ricos, pues &eacute;stos constituyen el mayor reto para una teor&iacute;a descriptivista. La primera propuesta que examina para enfrentar la cuesti&oacute;n apuntada es el descriptivismo causal defendido, entre otros, por David Lewis. De acuerdo con esta propuesta, la clase de descripciones que ser&iacute;an inmunes a los argumentos en torno a la ignorancia y el error ser&iacute;an descripciones causales del tipo siguiente: "el origen causal de <i>este </i>uso del nombre" (p. 151). Por ejemplo, la referencia del nombre "Goethe" en la oraci&oacute;n "Goethe fue sabio" se determina mediante la descripci&oacute;n "el origen causal de <i>este </i>uso del nombre 'Goethe'". Sin embargo, Fern&aacute;ndez Moreno observa que incluso concediendo que esta propuesta logra evadir las objeciones relativas a la ignorancia y el error, el descriptivismo causal enfrenta una dificultad adicional: la necesidad de esclarecer las relaciones causales a las que el descriptivismo causal apela independientemente de la noci&oacute;n de referencia. Siguiendo a Lewis, Fern&aacute;ndez Moreno se&ntilde;ala que el &eacute;xito del descriptivismo causal depender&aacute; de lo que los te&oacute;ricos causales digan al respecto. Fern&aacute;ndez Moreno defiende otra propuesta que no est&aacute; as&iacute; condicionada (p. 59): la teor&iacute;a descriptiva deferencial. Veamos en qu&eacute; consiste.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el descriptivismo deferencial, la clase de descripciones relevantes para determinar la referencia de un nombre propio son descripciones par&aacute;sitas, es decir, descripciones en las que un hablante delega la referencia de un nombre propio en la referencia que otros hablantes expertos hacen de &eacute;l. Por ejemplo, si un hablante afirma "Crist&oacute;bal Col&oacute;n era cojo" y se le pregunta a qu&eacute; se refiere con su uso del nombre "Crist&oacute;bal Col&oacute;n", dicho hablante puede delegar la referencia del nombre que usa en la referencia que los historiadores hacen de ese nombre, es decir, el hablante puede asociar a su uso del nombre la siguiente descripci&oacute;n: "el objeto al que refieren los historiadores con el nombre 'Crist&oacute;bal Col&oacute;n'" o "el objeto que cumple con una mayor&iacute;a ponderada de las descripciones que los historiadores asocian con el nombre 'Crist&oacute;bal Col&oacute;n'" (p. 172). Los argumentos en torno a la ignorancia y el error explotaban el hecho de que los hablantes somos en general bastante ignorantes y falibles en relaci&oacute;n con las descripciones que asociamos con los nombres propios que usamos. Fern&aacute;ndez Moreno destaca el hecho de que tales deficiencias epist&eacute;micas son mucho menos frecuentes en el caso de los hablantes expertos de una comunidad ling&uuml;&iacute;stica. Sin embargo, las descripciones par&aacute;sitas pueden dar la impresi&oacute;n de generar un regreso indeseable: delegar la referencia de un nombre propio que empleamos en la referencia que los hablantes expertos hacen del nombre puede dar lugar a casos en los que estos mismos hablantes a su vez deleguen su referencia en la referencia que otros hablantes hacen, y as&iacute; sucesivamente. Pero Fern&aacute;ndez Moreno (p. 176) argumenta que esto no puede dar lugar a un regreso al infinito, pues los hablantes expertos podr&aacute;n delegar la referencia en otros hablantes, pero esto tendr&aacute; necesariamente un fin cuando se delegue, en &uacute;ltima instancia, la referencia en hablantes contempor&aacute;neos del individuo al que refiere el nombre en cuesti&oacute;n. Y, en ese caso, se podr&aacute; apelar a la capacidad que esos hablantes contempor&aacute;neos del referente tienen de reconocer perceptualmente dicho referente. Esta capacidad de reconocimiento ser&iacute;a un suced&aacute;neo de una descripci&oacute;n definida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, Fern&aacute;ndez Moreno sostiene que hay al menos dos tipos de "descripciones" que, seg&uacute;n nos dice, son inmunes a los argumentos en torno a la ignorancia y el error. En primer lugar, en el caso de objetos contempor&aacute;neos y familiares para un hablante, &eacute;ste puede apelar a cierta capacidad suya de reconocimiento perceptual para determinar la referencia del nombre que utiliza. En segundo lugar, en el caso de objetos que un hablante no conoce perceptualmente, &eacute;ste puede apelar a descripciones par&aacute;sitas, es decir, a descripciones que delegan la referencia en otros hablantes expertos de la comunidad ling&uuml;&iacute;stica a la que pertenece. Y, finalmente, en casos donde los hablantes expertos deleguen a su vez la referencia en otros hablantes expertos, tal proceso necesariamente se detendr&aacute; al llegar a hablantes contempor&aacute;neos del objeto referido por el nombre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que surge al leer este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de <i>La referencia de los nombres propios </i>es si realmente las descripciones par&aacute;sitas a las que alude Fern&aacute;ndez Moreno son inmunes a los argumentos en torno a la ignorancia y el error. &iquest;Son dichas descripciones efectivamente inmunes a las objeciones que plantean los te&oacute;ricos causales a las concepciones descriptivistas de los nombres? &iquest;Acaso los hablantes expertos no pueden ser todos ellos presa de errores o ignorancia con respecto a las descripciones que asocian a ciertos nombres propios? S&iacute;, aunque s&oacute;lo lo son, nos dice Fern&aacute;ndez Moreno, en "casos marginales y extremos" (p. 178). Sin embargo, no parece claro que el error s&oacute;lo se presente en tales casos. Pensemos que, en lo tocante a las capacidades de reconocimiento perceptual que un sujeto tiene, siempre cabe la posibilidad de errores. Por ejemplo, en determinado momento, creo reconocer a Jodie Foster cuando, en realidad, a quien estoy viendo es a Helen Hunt. El parecido entre ambas actrices hace que cometa un error al tratar de identificarlas. Y ese error que yo cometo puede ser un fen&oacute;meno m&aacute;s o menos generalizado. Por otra parte, tampoco queda claro qui&eacute;nes deban contar como los expertos en quienes deleguemos la referencia de los nombres propios que usamos. &iquest;Qui&eacute;nes ser&aacute;n los expertos en relaci&oacute;n con mi uso del nombre "Albert Einstein"? &iquest;Los historiadores, los f&iacute;sicos o la gente que estuvo cerca de &eacute;l como sus amigos y familiares? Tampoco est&aacute; claro que "un experto", frente a cualquier otro hablante y usuario del lenguaje, est&eacute; en un lugar privilegiado inmune al error y a la ignorancia. Antes los expertos consideraban que el nombre "Homero" refer&iacute;a al autor de la <i>Il&iacute;ada </i>y la <i>Odisea, </i>pero hoy en d&iacute;a dudan de que realmente ese nombre refiera a una persona espec&iacute;fica. El punto es precisamente que los expertos pueden, al igual que los no expertos, ser presa de errores en las descripciones que asocian a ciertos nombres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de celebrarse que <i>La referencia de los nombres propios </i>surja dentro de la comunidad filos&oacute;fica de habla hispana abordando un tema tan importante en la agenda contempor&aacute;nea de la filosof&iacute;a del lenguaje: el problema de la determinaci&oacute;n de la referencia de los nombres propios. Cabe destacar el inteligente esfuerzo que Fern&aacute;ndez Moreno lleva a cabo para defender el descriptivismo. Tambi&eacute;n vale la pena destacar que enfrenta y responde justo las objeciones m&aacute;s fuertes de la teor&iacute;a causal de la referencia a la teor&iacute;a descriptivista. Aunque, como se&ntilde;al&eacute; en el p&aacute;rrafo anterior, su respuesta no parece ser totalmente convincente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un rasgo notable en el texto es, por un lado, el prop&oacute;sito de "no dejar fuera" ninguna idea importante de los principales autores que protagonizan el debate entre descriptivismo y causalismo; y, por otro, el intento del autor por ofrecer a la vez un breve compendio sobre el tema. Es notable la condensaci&oacute;n de informaci&oacute;n y argumentaci&oacute;n en unas cuantas p&aacute;ginas a lo largo de los cinco cap&iacute;tulos de este libro. Pese a la gran carga de informaci&oacute;n, el autor hace un gran esfuerzo por recoger, sintetizar y discutir a fondo las principales tesis de las concepciones sobre los nombres propios que analiza en su texto, y formular, en la parte final, una propuesta original. Sin restar m&eacute;rito a lo anterior, cabe se&ntilde;alar que tras haber recorrido las complejidades de las otras teor&iacute;as que examina y discute, habr&iacute;a sido deseable que Fern&aacute;ndez Moreno hubiese dedicado m&aacute;s espacio a desarrollar la teor&iacute;a descriptivista que &eacute;l mismo propone y defiende.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo hay que se&ntilde;alar que en <i>La referencia de los nombres propios </i>de Luis Fern&aacute;ndez Moreno tenemos una excelente introducci&oacute;n para todos aquellos que se acercan por primera vez al problema de la referencia, pero tambi&eacute;n interesantes aportaciones que, sin duda, estimular&aacute;n la discusi&oacute;n entre los especialistas en el tema.</font></p>      ]]></body>
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