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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>             <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Aureliano Ortega y Juan Pascual, eds., <i>Escritura y esquizofrenia</i></b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>             <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Lilia Sol&oacute;rzano Esqueda</b></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>             <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Guanajuato, Universidad de Guanajuato / El Colegio de San Luis, 2010.</b></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>             <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/valencia/v6n11/a13s1.jpg"></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Ni la literatura ni el arte son meramente series de obras y cuadros, sino un complejo socio&#45;cultural con m&uacute;ltiples respuestas y comunicaciones a trav&eacute;s del cual se expresan los hombres de una comunidad", esto escrib&iacute;a &Aacute;ngel Rama todav&iacute;a en el Montevideo de los a&ntilde;os sesenta y tal vez esto revele un poco del pensamiento del escritor.</font></p>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;ngel Rama estaba en Venezuela dando un curso en la universidad nacional cuando estall&oacute; el golpe militar en su natal Uruguay, el 27 de junio de 1973. Nunca m&aacute;s pudo regresar a su pa&iacute;s. En el exilio, pues, escribe buena parte de <i>La ciudad letrada,</i> un trabajo de un monumental recorrido desde la conquista y refundaci&oacute;n de Tenochtitlan hasta la inauguraci&oacute;n de la "ciudad modelo", Brasilia, en 1960. Aqu&iacute; analiza las relaciones entre espacio urbano, &eacute;lites intelectuales y poder, y con mucho mayor &eacute;nfasis el papel de los intelectuales en la sociedad latinoamericana.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a que Rama vivi&oacute; en Estados Unidos desde 1979, las autoridades de migraci&oacute;n le negaron la visa de residencia solicitada por la Universidad de Maryland en 1982 por "subversivo comunista". Sus esfuerzos por desmontar los ma&ntilde;osos argumentos resultaron vanos; as&iacute; que finalmente, agotado, resuelve hacer nuevamente sus maletas y remover su casa a Par&iacute;s a donde hab&iacute;a sido invitado por la Escuela de Altos Estudios. El 2 de mayo de 1983, Rama anota en su diario: "El pasado empieza a pesar menos. &#91;...&#93; Creo que una vez que est&eacute; metido en mi trabajo de lleno y comience a generar nuevos proyectos, se ir&aacute; cicatrizando mi sensaci&oacute;n de malestar. Como haber sido ensuciado por gente torpe y mal&eacute;vola, y no haber podido contestarles como correspond&iacute;a.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haber estado bajo un poder desp&oacute;tico y despreciativo, ejercido por gentes inferiores. Lo que me faltaba en el conocimiento de las 'entra&ntilde;as del monstruo'".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No pudo hacer muchas cosas m&aacute;s porque muri&oacute; el 27 de noviembre de ese mismo a&ntilde;o al estrellarse, en Madrid, el avi&oacute;n que lo conduc&iacute;a a Bogot&aacute; para participar en el Primer Encuentro de la Cultura Hispanoamericana.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reedici&oacute;n de <i>La ciudad letrada,</i> luego de m&aacute;s de 25 a&ntilde;os en el olvido, sirvi&oacute; de extraordinario pretexto para convocar a otra serie de reflexiones auspiciadas bajo la peculiar dupla: <i>Escritura y esquizofrenia,</i> texto que re&uacute;ne los trabajos, las ponencias de investigadores de M&eacute;xico y Estados Unidos efectuadas en el oto&ntilde;o de 2009 entre la Universidad de Guanajuato y el Colegio de San Luis, bajo el entusiasmo organizador de Eduardo Subirats, Juan Pascual Gay y Aureliano Ortega.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apunta Subirats, en el pr&oacute;logo &#151;que es tambi&eacute;n ep&iacute;logo&#151; a este libro, dos cuestiones o temas impulsores de las reuniones; el primero, el que "La <i>ciudad letrada</i> de Rama, &#91;aborde&#93; el papel del intelectual en el colapso mundial, frente a la degradaci&oacute;n y corrupci&oacute;n del sistema democr&aacute;tico y frente a la violencia estatal; la responsabilidad del intelectual de mantener las tradiciones m&aacute;s reflexivas en la literatura, las artes y el pensamiento latinoamericanos del siglo XX, en un momento de declarado anti&#45;intelectualismo, el cual percib&iacute;amos directamente en la academia norteamericana".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y, como segundo tema subterr&aacute;neo, "la historia de M&eacute;xico, desde su fracasada Revoluci&oacute;n hasta hoy, como un ag&oacute;nico proceso de liquidaci&oacute;n nacional, involuci&oacute;n social y volatilizaci&oacute;n administrativa" en palabras de Aureliano Ortega. Sigue Subirats: "El t&iacute;tulo <i>Escritura y esquizofrenia</i> hace alusi&oacute;n a dos cosas: a la ideolog&iacute;a predominante en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, lo mismo en la bolsa de valores que en los departamentos de humanidades, seg&uacute;n la cual la escrituraci&oacute;n de la realidad es el principio constituyente de todo ser y de todo poder real; y a la creciente conciencia de la cat&aacute;strofe militar y pol&iacute;tica, ecol&oacute;gica, intelectual y, no en &uacute;ltimo lugar, social a la que estos poshumanismo, poshistoricismo, posmodernismo y posinteligencia han conducido".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, que la realidad se comporta de una manera y se expresa, se escritura de otra. Las letras y el pensamiento se descubren como herramientas eficaces del encubrimiento y la doblez. Porque hay un decir en las aulas, en los espacios culturales, en los acad&eacute;micos, en los espacios de decisiones administrativas y pol&iacute;ticas que simula la creatividad, la libertad y la imaginaci&oacute;n. Este simulacro nos absorbe y nos hace part&iacute;cipes, quer&aacute;moslo o no, de sus farsas y componendas, de su perversi&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los diferentes ensayos contenidos en este libro apelan a la b&uacute;squeda de una conciencia, de una integridad y una responsabilidad intelectual casi perdidas. Para ello funcionan como figuras ejemplares el escritor uruguayo &Aacute;ngel Rama y el paraguayo Augusto Roa Bastos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco se trata de un llamado a convertirnos en fieles de una secta &aacute;grafa, sino a regresar los pasos por el camino de una honestidad racional, incluyente, anal&iacute;tica y verdaderamente cr&iacute;tica. Es decir, que confronte diariamente el dicho con el hecho, que cierre la distancia de las anfractuosidades abismales entre la existencia y el discurso de lo existente.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones tienen como objetivo, siempre, conservar el orden pensado y planeado por una estrategia de poder, regular y reglamentar. Es tarea urgente conculcar a la imaginaci&oacute;n, liberarla de esos &oacute;rdenes falsos, pero &iquest;c&oacute;mo provocar una imaginaci&oacute;n que ya no tiene imaginaci&oacute;n? Christopher Britt, intelectual, acad&eacute;mico de la Universidad George Washington, en su ensayo contenido en el libro que nos ocupa delata que "ser un letrado definitivamente tiene sus ventajas. Dentro de &eacute;stas, esa rara habilidad que tenemos para expresar nuestra solidaridad desde el confort y la seguridad de nuestra propia realidad desplazada; de nuestros desplazamientos metaf&oacute;ricos, ling&uuml;&iacute;sticos y culturales; la desplazada realidad de nuestra letrada solidaridad para con los oprimidos; la desplazada realidad de las teor&iacute;as esot&eacute;ricas que nos divorcian de la vida; la desplazada realidad, en fin, de nuestra propia condici&oacute;n esquizofr&eacute;nica".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese es el asunto, los que podr&iacute;an arrogarse el papel de cr&iacute;ticos est&aacute;n subsumidos en el mismo poder subyugante de la ciudad letrada, ficticia pero avasalladoramente real. La pieza teatral en tono f&aacute;rsi&#45;co de Ignacio Betancourt que tambi&eacute;n aparece hacia el final de este libro, es una excelente alusi&oacute;n al simulacro en que se ha convertido el &aacute;mbito universitario, esa casa de las letras que se ha tomado muy en serio el poder de la toga y el birrete simb&oacute;licos para dirigir el resto de los espacios de la sociedad, con una intervenci&oacute;n aparentemente legitimada por todos en el concurso del Estado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El intelectual dicta la sociedad, la escribe y la interpreta desde su muy particular posici&oacute;n y se olvida de la vida, porque la vida real est&aacute; en otra parte. El respiro de los dem&aacute;s sucede desacompasadamente, desarregladamente a una norma acad&eacute;mica que ataja sin rubores la imaginaci&oacute;n y la libertad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escritura y esquizofrenia</i> en su mayor parte es una provocaci&oacute;n, una celebratoria provocaci&oacute;n. Este libro hecho por intelectuales, los ha puesto a ellos mismos frente al espejo y el que hayan logrado salir, no ilesos, no indemnes, pero tampoco convertidos en piedra o estatua de sal, nos advierte algo: ese peligro del intelectual como creatura del poder hecha a su medida; o bien, que asumida la personificaci&oacute;n del Yago shakespeareano, juega el doble rol de cr&iacute;tico y adulador, aunque en todo momento se sepa pieza aceitada de un sistema corrupto al que alimentamos ritualmente todos los d&iacute;as.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Somos nuestras palabras. Nos liberan o nos condenan. Nos determinan y nos definen, porque somos lenguaje en el sentido m&aacute;s amplio, aunque a final de cuentas el enga&ntilde;o de las propias palabras se haga evidente. Somos una convergencia de realidades m&uacute;ltiples, convenidas o no. De nosotros depende olvidar el sinsentido y regresar a lo que nos concilia como humanos; o mejor, no olvidar sino desenmascarar la violencia, desterrar la coerci&oacute;n, la persuasi&oacute;n y el enga&ntilde;o como caracter&iacute;sticas de nuestros discursos. Algunos han decidido por sanidad mental y moral permanecer al margen de la ciudad letrada, a otros los han obligado al aislamiento. Afortunadamente parece que a&uacute;n hay espacios donde es posible la resistencia, existir en otro centro que no es el centro.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los once ensayos compilados en este libro se inclinan por la disidencia frente a ese cerco impuesto por la norma y la ley transvasadas de una generaci&oacute;n a otra, de una civilizaci&oacute;n a otra, por ese virus que se infiltra en el lenguaje y se convierte en marca de fuego, en cepo y grillo. Debemos tener presente que de los insumisos, de la desobediencia ha nacido la gran literatura. Hay que persuadirnos de fundar una rep&uacute;blica de las letras cuyo n&uacute;cleo sea la amistad y la honradez. Montaigne ca&iacute;a en la cuenta, desolado, que hab&iacute;a pocos amigos. Parece que la historia del hombre le ha dado la raz&oacute;n. Y sin embargo, quisiera cerrar estas l&iacute;neas con las palabras alentadoras del poeta <i>beat</i> Robert Creeley: "Conf&iacute;a en los buenos versos, entonces... Conf&iacute;a en la claridad instant&aacute;nea del ser humano, que no conoce ni desea otro sitio".</font></p>       ]]></body>
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