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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Madres migrantes y sustracción familiar: Vulnerabilidad y violación de los derechos humanos de mujeres e infantes en contextos de migración]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de Occidente  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota cr&iacute;tica</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Madres migrantes y sustracci&oacute;n familiar. Vulnerabilidad y violaci&oacute;n de los derechos humanos de mujeres e infantes en contextos de migraci&oacute;n</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Edith Carrillo Hern&aacute;ndez*</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Soci&oacute;loga por la Universidad de Guadalajara y psic&oacute;loga por la Universidad del Valle de Atemajac, con maestr&iacute;a en antropolog&iacute;a social por el Centro de Investigaci&oacute;n y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS), M&eacute;xico. Es estudiante del doctorado en ciencias sociales en el CIESAS Occidente. Correspondencia: Naciones Unidas 6904, interior Alcatraces 421, Jardines Universidad, Zapopan, Jalisco, M&eacute;xico. Tel&eacute;fono (33) 3627 8566. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:xxedith@hotmail.com">xxedith@hotmail.com</a>.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n<sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creciente e incesante migraci&oacute;n internacional sur&#45;norte es uno de los fen&oacute;menos sociales que ha marcado las &uacute;ltimas d&eacute;cadas (Mart&iacute;nez 2008). Seg&uacute;n el Banco Mundial (2010), M&eacute;xico es uno de los principales expulsores de migrantes a escala internacional, pero tambi&eacute;n es receptor de inmigrantes y transmigrantes, debido a los altos flujos de centro y sudamericanos que transitan o viven en M&eacute;xico por tiempos variables, en su camino hacia Estados Unidos, principal pa&iacute;s receptor de migrantes en la regi&oacute;n (Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, CEPAL 2006).<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los fen&oacute;menos migratorios contempor&aacute;neos destaca el incremento exponencial de la poblaci&oacute;n de mujeres; en 2006, el Fondo de Poblaci&oacute;n de Naciones Unidas (UNFPA 2006) ya apuntaba que &eacute;stas constitu&iacute;an casi la mitad del total de migrantes internacionales. Sin embargo, antes del auge del feminismo pol&iacute;tico y acad&eacute;mico poco se visibilizaba y conoc&iacute;a sobre la situaci&oacute;n de las mujeres migrantes.<sup><a href="#notas">3</a></sup> A partir de la d&eacute;cada de 1980, con los estudios de g&eacute;nero, comenz&oacute; el intento por conocer y destacar las pr&aacute;cticas, contextos, motivos y proyectos que enmarcan la migraci&oacute;n femenina, con objeto de analizar y comprender, desde la perspectiva de las mujeres, su experiencia migratoria y la repercusi&oacute;n que tiene en su vida, en su familia y en su comunidad (Arias 2009; Woo 2001).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo recientemente los encargados de legislar y establecer pol&iacute;ticas p&uacute;blicas han colocado el tema de las mujeres migrantes en sus agendas, y han tomado en cuenta los obst&aacute;culos y riesgos y las dificultades particulares que ellas enfrentan en condiciones de vulnerabilidad, y buscan as&iacute; incidir en la discriminaci&oacute;n y la violaci&oacute;n de derechos que sufren las migrantes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente ensayo pretende busca abonar al conocimiento sobre las situaciones que viven las mujeres en contextos migratorios, a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de la experiencia de madres cuyas historias potencializaron la violencia de pareja y la sustracci&oacute;n familiar de sus hijos. Para ello, se realizaron entrevistas en profundidad a cinco madres que relataron c&oacute;mo intentaban recuperar o mantener la convivencia con sus hijos. El contacto con estas mujeres se hizo por medio de organizaciones sociales que brindan apoyo y asesor&iacute;a a progenitores con hijos sustra&iacute;dos.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los cinco casos registrados se eligieron dos con objeto de presentar en extenso el relato de la experiencia de estas mujeres.<sup><a href="#notas">5</a></sup> La elecci&oacute;n obedeci&oacute; a la intenci&oacute;n de mostrar de qu&eacute; manera el estatus de ciudadana o extranjera incide o no en la experiencia y la configuraci&oacute;n de recursos, obst&aacute;culos y limitaciones ante una sustracci&oacute;n familiar.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mujeres, migraci&oacute;n y violencia intrafamiliar</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversas investigaciones han dado cuenta de la vulnerabilidad que enfrentan las mujeres que emigran en una situaci&oacute;n irregular, ya que los abusos, riesgos, peligros y graves violaciones a derechos humanos que se producen durante el proceso migratorio son potencializados por la violencia de g&eacute;nero (Cort&eacute;s 2004; Sin Fronteras 2004, s/f; M&eacute;ndez 2010; Tapia 2011).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ensayo estar&aacute; enfocado en la violencia intrafamiliar que se genera en el contexto migratorio. Cort&eacute;s (2004), Sin Fronteras (s/f), M&eacute;ndez (2010) y Tapia (2011) se&ntilde;alan que una de las principales formas de violencia que sufren las mujeres migrantes es la de pareja;<sup><a href="#notas">7</a></sup> las que son violentadas por la pareja, por lo general ya hab&iacute;an vivido violencia intrafamiliar en su pa&iacute;s de origen, situaci&oacute;n que era negada o aceptada por las mujeres, sin embargo, el proceso migratorio suele recrudecerla y llevarla a su l&iacute;mite.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con M&eacute;ndez (2010), el objetivo de la violencia ejercida contra las mujeres en el &aacute;mbito familiar es lograr el control y la sumisi&oacute;n de ellas a trav&eacute;s de una diversidad de conductas, que generan da&ntilde;o f&iacute;sico o psicol&oacute;gico como son: el maltrato y la violencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica, las relaciones sexuales forzadas, el control de movimientos y decisiones, as&iacute; como el aislamiento de redes familiares y sociales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;alan Sin Fronteras (s/f), M&eacute;ndez (2010) y Tapia (2011), las mujeres migrantes son m&aacute;s vulnerables a la violencia de pareja debido a que existen factores legales, econ&oacute;micos, sociales y culturales que inciden en que no puedan terminar con la relaci&oacute;n ni acceder a protecci&oacute;n y asistencia. Tapia (2011) apunta que los agresores, por lo general est&aacute;n muy conscientes de esta situaci&oacute;n, as&iacute; que utilizan las diversas barreras que se generan en los contextos migratorios para sostener o intensificar la violencia que ejercen.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las migrantes que son madres y tienen un estatus irregular, que desconocen sus derechos, que no cuentan con ingresos propios o tienen empleos precarios, que tienen un nivel educativo bajo y escasas redes sociales son a&uacute;n m&aacute;s susceptibles y vulnerables a la violencia de pareja, adem&aacute;s de que enfrentan mayores dificultades para cambiar o salir de esta situaci&oacute;n. Otro factor que tambi&eacute;n incide en este sentido son sus experiencias previas con las autoridades en sus pa&iacute;ses de origen ya que, si &eacute;stas han sido negativas, se inhiben los intentos por buscar atenci&oacute;n en otro pa&iacute;s en el que adem&aacute;s son inmigrantes, en ocasiones sin documentos, condici&oacute;n que las hace percibirse como sujetos carentes de derechos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las barreras que enfrentan las mujeres para terminar con situaciones de violencia suelen romperse hasta que llegan al l&iacute;mite o les resultan insostenibles. Cuando las mujeres comienzan a tomar decisiones y a realizar acciones m&aacute;s firmes para frenar esta violencia, ya sea denunciando a la pareja o separ&aacute;ndose de &eacute;sta, es cuando se puede generar la sustracci&oacute;n familiar, ya que es la v&iacute;a que utilizan las parejas para "castigarlas", mantener el control y el ejercicio de la violencia en su contra.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sustracci&oacute;n familiar es el acto de robar, retener y ocultar a uno o varios de los hijos con objeto de privar a uno de los progenitores de la convivencia con ellos. Este acto est&aacute; directamente relacionado con el incremento en la disoluci&oacute;n de los v&iacute;nculos de pareja, la violencia intrafamiliar y la pugna entre los progenitores por obtener la custodia de los hijos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este hecho atenta, entre otros, diversos bienes jur&iacute;dicos: a) la libertad del infante, b) el derecho a ser criado por ambos progenitores &#45;sin verse perjudicado en caso de discrepancias o separaci&oacute;n de pareja&#45;, c) la identidad y d) el derecho de las madres a la convivencia con sus hijos.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ha mostrado Carrillo (2011), en un mismo pa&iacute;s resulta sumamente dif&iacute;cil y desgastante encontrar y recobrar la convivencia con los hijos tras una sustracci&oacute;n familiar. Las madres enfrentan en solitario y con sus propios recursos la b&uacute;squeda y recuperaci&oacute;n de sus hijos, ya que las autoridades se muestran omisas e incompetentes en estos casos, debido a que consideran la sustracci&oacute;n familiar como un problema privado y, por tanto, secundario.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ineficacia judicial para atender las problem&aacute;ticas dentro del &aacute;mbito familiar no es fortuita, se explica por la visi&oacute;n tradicional y estereotipada que ha prevalecido sobre la familia. Moore (1991) refiere que de acuerdo con Rapp (1982), desde el siglo XIX se concibe al hogar como un refugio que brinda protecci&oacute;n y seguridad a los sujetos, un espacio de naturaleza universal, basado en la divisi&oacute;n sexual del trabajo y en la unidad madre&#45;hijos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la familia, apunta Bourdieu (1997), se le han atribuido las propiedades de un individuo negando as&iacute; el conflicto, las relaciones de poder y los intereses dis&iacute;miles entre sus miembros. Este imaginario contribuy&oacute; durante mucho tiempo a invisibilizar y normalizar la violencia que ocurre en el &aacute;mbito privado, as&iacute; como a desfavorecer la oportuna y adecuada atenci&oacute;n de las situaciones de violencia y de abuso de poder.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El panorama para las mujeres que enfrenten violencia intrafamiliar en un contexto migratorio resulta a&uacute;n m&aacute;s complicado. Sus posibilidades de acceder a la justicia y de contar con apoyo institucional resultan ser escasas o casi nulas, debido a la falta de mecanismos para que los sujetos, independientemente de su estatus migratorio, puedan llevar a cabo denuncias y procesos judiciales. En sus casos, adem&aacute;s, ocurre que las autoridades desconocen o no saben c&oacute;mo aplicar en forma adecuada los tratados internacionales en la materia<sup><a href="#notas">9</a></sup> o bien, que en lo pr&aacute;ctico &#45;m&aacute;s all&aacute; de lo establecido en la legislaci&oacute;n&#45;, la acci&oacute;n institucional se ve muy limitada al buscar trascender barreras geogr&aacute;ficas y administrativas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La sustracci&oacute;n familiar. Implicaciones de un contexto migratorio</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sustracci&oacute;n familiar es uno de los motivos m&aacute;s frecuentes que explican la desaparici&oacute;n de infantes en todo el mundo. En M&eacute;xico, de acuerdo con la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores, en 2010 se presentaron 100 casos de sustracci&oacute;n internacional que involucraron a 141 infantes; en 2011 se registraron 123, que afectaron a 182 ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, y en 2012 hubo 134, cuyas v&iacute;ctimas fueron 198 infantes.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que ocurre con la violencia intrafamiliar, las madres migrantes que buscan denunciar la sustracci&oacute;n internacional de infantes enfrentan diversas barreras legales, econ&oacute;micas, sociales y culturales para acceder a la justicia y recuperar la convivencia. Por ello, como sucede con muchos otros delitos, la "cifra negra", es decir, el n&uacute;mero real de actos de sustracci&oacute;n internacional es mucho mayor a los que efectivamente son tratados o registrados por las instituciones de gobierno. Hay tres factores clave para explicar la falta de denuncias y de atenci&oacute;n de estos casos: a) las personas migrantes que no tienen documentos se consideran sujetos sin derechos; b) la dificultad de configurar el acto de sustracci&oacute;n como un delito<sup><a href="#notas">11</a></sup> y c) la incompetencia y desconocimiento de las autoridades.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de los siguientes dos casos se busca dar cuenta de c&oacute;mo el contexto migratorio incide en la imposibilidad de entablar una denuncia y en la falta de apoyo de las autoridades p&uacute;blicas, tanto en los pa&iacute;ses de origen como en los de recepci&oacute;n, adem&aacute;s de sumar o incrementar los desaf&iacute;os y limitantes que enfrentan las madres ante la sustracci&oacute;n de sus hijos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los casos: madres v&iacute;ctimas de la sustracci&oacute;n de sus hijos </b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;tima. La historia de una emigrante mexicana</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;tima tiene 27 a&ntilde;os, est&aacute; casada, estudi&oacute; la secundaria y tiene un hijo de nueve a&ntilde;os, que ten&iacute;a dos cuando su pareja lo sustrajo; y ya han pasado seis sin que pueda verlo. Se cas&oacute; a los 16 a&ntilde;os, y junto con su esposo emigr&oacute; a Estados Unidos, en donde naci&oacute; el ni&ntilde;o. Ella ten&iacute;a muchos problemas con su pareja, &eacute;l era muy celoso y violento, le pegaba mucho; dice que le hac&iacute;a cosas muy feas. F&aacute;tima se aguantaba todo sola porque no quer&iacute;a mortificar a nadie en su casa, pues ella se hab&iacute;a buscado ese problema. Adem&aacute;s, ten&iacute;a miedo de llamar a la polic&iacute;a, y que lo metieran a &eacute;l a la c&aacute;rcel y los deportaran.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un d&iacute;a, despu&eacute;s de que &eacute;l la golpe&oacute; terriblemente, F&aacute;tima decidi&oacute; por fin llamar a la polic&iacute;a, pero &eacute;l huy&oacute;. Ella regres&oacute; a casa de su madre en M&eacute;xico, se ve&iacute;a sola en Estados Unidos y pensaba en la dificultad de encontrar trabajo con su ni&ntilde;o peque&ntilde;o. Ya cuando estuvo en M&eacute;xico, su pareja empez&oacute; a buscarla de nuevo, pero ella ya no quer&iacute;a regresar con &eacute;l. Entonces &eacute;l, molesto, y para presionarla, la amenaz&oacute; con quitarle a su hijo. Ella nunca pens&oacute; que se atreviera a algo as&iacute;.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de un tiempo, &eacute;l pareci&oacute; calmarse, y llegaron al acuerdo de que pod&iacute;a llevarse al ni&ntilde;o algunos fines de semana. As&iacute; ocurri&oacute; en dos ocasiones, pero al poco tiempo irrumpi&oacute; en la casa de su madre muy enojado porque ella no quer&iacute;a regresar con &eacute;l y se llev&oacute; a su ni&ntilde;o. F&aacute;tima pens&oacute; que se lo traer&iacute;a el domingo, que no cumplir&iacute;a su amenaza, su madre trataba de tranquilizarla. Despu&eacute;s de unos d&iacute;as F&aacute;tima fue a buscarlo a casa de sus suegros, pero le dijeron que no sab&iacute;an nada de &eacute;l. Poco despu&eacute;s recibi&oacute; una llamada de su ex pareja, se burl&oacute; de ella y le dijo que no volver&iacute;a a ver a su hijo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;tima fue a interponer una denuncia por sustracci&oacute;n y violencia, pero todo era muy lento, los oficiales se mostraban muy desinteresados y le ped&iacute;an dinero para todo, adem&aacute;s ten&iacute;a que pagar un abogado tras otro, ya que ninguno la ayudaba. Su madre la apoy&oacute; con dinero, pero F&aacute;tima tuvo que contraer muchas deudas para solventar estos gastos. Hab&iacute;an pasado seis meses y se sent&iacute;a desesperada de ver que su asunto no avanzaba. Entonces decidi&oacute; que su &uacute;nica opci&oacute;n era emigrar a Estados Unidos para trabajar, y contratar a un buen abogado y a investigadores privados para localizar a su hijo. F&aacute;tima sent&iacute;a que tendr&iacute;a m&aacute;s posibilidades de solucionar las cosas trabajando como empleada dom&eacute;stica en Estados Unidos, s&oacute;lo as&iacute; obtendr&iacute;a los recursos necesarios para lograrlo.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Sin embargo, tambi&eacute;n se cuestionaba si estaba haciendo o no lo correcto, porque el tiempo segu&iacute;a transcurriendo.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante muchos meses s&oacute;lo recibi&oacute; mensajes agresivos e hirientes de su ex pareja, le dec&iacute;a que no se atreviera a regresar porque la mataba y que a su hijo lo hab&iacute;a regalado para que nunca lo pudiera encontrar. F&aacute;tima ya desesperada recurri&oacute; a algunas instituciones pero, aunque el ni&ntilde;o tuviera documentos de Estados Unidos, le dec&iacute;an que no pod&iacute;an ayudarla, que no estaba en su jurisdicci&oacute;n. Pidi&oacute; entonces apoyo en el consulado mexicano, pero no recibi&oacute; respuesta. Tambi&eacute;n busc&oacute; otras asociaciones que pudieran auxiliarla, la mayor&iacute;a ten&iacute;a muy buenas intenciones pero estaban limitadas en recursos. Y, como indocumentada, tampoco se sent&iacute;a muy segura de acercarse o solicitar ayuda en muchos sitios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasaron tres a&ntilde;os sin tener resultados. F&aacute;tima perdi&oacute; la cuenta de los correos electr&oacute;nicos que hab&iacute;a enviado a pol&iacute;ticos e instituciones pidiendo ayuda. La mayor&iacute;a quedaba sin respuesta por m&aacute;s que expresara: &iexcl;resp&oacute;ndanme!, &iexcl;por favor, que alguien me escuche!</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por medio de internet, una herramienta fundamental para ella, encontr&oacute; a la Asociaci&oacute;n Mexicana de Ni&ntilde;os Robados y Desaparecidos en M&eacute;xico. Esta organizaci&oacute;n ten&iacute;a experiencia en casos parecidos al suyo; F&aacute;tima se sinti&oacute; atendida y escuchada en comparaci&oacute;n del trato que hab&iacute;a recibido hasta entonces en las instituciones donde nunca vio acciones ni obtuvo respuestas, ya que parec&iacute;a que no les importaba nada lo que les estaba contando. Incluso llegaron a decirle que no pod&iacute;an intervenir porque el ni&ntilde;o andaba con su pap&aacute;, que no se preocupara, que no le iba a hacer nada y que no hab&iacute;a delito que perseguir. F&aacute;tima se sent&iacute;a burlada, adem&aacute;s de que ni siquiera la orientaban sobre qu&eacute; hacer, parec&iacute;a que para su caso no hab&iacute;a posibilidad alguna de soluci&oacute;n, cuando ahora sabe que s&iacute; se pod&iacute;an hacer m&aacute;s cosas. Ella piensa que son personas que no se dan cuenta, que no dimensionan c&oacute;mo lo que hacen o dejan de hacer impacta en la vida de los dem&aacute;s.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;tima le dio a la organizaci&oacute;n todos los datos que ten&iacute;a sobre su ex pareja y sus familiares, ella les enviaba dinero para que pudieran hacer la investigaci&oacute;n. Estaba sorprendida de que le respondieran los correos y que le dieran seguimiento a su caso, nunca hab&iacute;a vivido eso. En unos meses le dijeron que los hab&iacute;an localizado; el ni&ntilde;o estaba en casa de una prima lejana de su ex pareja, al parecer lo tra&iacute;an de una casa a otra. F&aacute;tima apunta con mucho dolor que &eacute;l no quer&iacute;a estar con su hijo, que simplemente quer&iacute;a hacerle da&ntilde;o a ella, sin importarle que el ni&ntilde;o estuviera <i>rodando</i> y padeciendo, cuando hubiera podido tener su amor y cuidado. F&aacute;tima dice que siente mucho coraje y frustraci&oacute;n, "es un dolor tan grande, que no te deja vivir". Le afectaba no saber de su hijo, c&oacute;mo estaba de salud, si com&iacute;a bien o si alguien lo estaba maltratando. Le hab&iacute;an robado muchos momentos y experiencias con &eacute;l, era un tiempo que no podr&iacute;a recuperar. S&oacute;lo la fe, el trabajo, y sentir que se estaba preparando para luchar por &eacute;l la ayudaban a sobrellevar la situaci&oacute;n. Subrayaba que la presencia de su hijo siempre ha estado con ella, ped&iacute;a a Dios por &eacute;l todos los d&iacute;as, lo imaginaba en cada ni&ntilde;o y tambi&eacute;n lo so&ntilde;aba aunque nunca lograra tocarlo. Ella le ha prometido que lo va a encontrar, que nunca lo abandonar&aacute;.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de a&ntilde;os, por fin F&aacute;tima los hab&iacute;a ubicado, as&iacute; regres&oacute; de inmediato a M&eacute;xico, donde ya ten&iacute;a viviendo seis meses cuando la conoc&iacute;. A&uacute;n no ve&iacute;a a su hijo, ya que su ex pareja desapareci&oacute; otra vez al darse cuenta de que los hab&iacute;a encontrado. De nuevo estaba en el proceso de relocalizaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;tima dice que ya no es la misma de antes, ahora se ha vuelto muy desconfiada, est&aacute; a la defensiva, pero tambi&eacute;n se siente m&aacute;s fuerte. Ya tiene una nueva pareja, aunque le cost&oacute; mucho volver a confiar en alguien, &eacute;l la apoya moral y econ&oacute;micamente en la b&uacute;squeda de su ni&ntilde;o.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n agreg&oacute; que si recuperaba a su hijo intentar&iacute;a ganarse su cari&ntilde;o, que &eacute;l se diera cuenta de su amor para lograr que la viera como a su mam&aacute; y no como a una desconocida, esa iba a ser su lucha m&aacute;s importante. Segu&iacute; conviviendo con ella, y pasado un tiempo me confes&oacute; que hab&iacute;a tenido otro hijo en Estados Unidos, y que ten&iacute;a miedo de ser juzgada como "mala madre".<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de una inmigrante en M&eacute;xico. Delia: dicen que no existe el secuestro entre padres</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Delia es una peruana de 29 a&ntilde;os, estudi&oacute; hasta el tercer semestre de enfermer&iacute;a. Todav&iacute;a est&aacute; casada y tiene s&oacute;lo una hija, Lupita, quien acaba de cumplir diez a&ntilde;os. En 2006, mediante enga&ntilde;os, su marido se la quit&oacute; cuando ten&iacute;a seis "se podr&iacute;a llamar secuestro &iquest;no?", dice desesperada, como queriendo darme a entender c&oacute;mo lo ha vivido, "aunque dicen que no existe el secuestro entre padres".</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su esposo tambi&eacute;n es peruano y se dedica al comercio, lo conoci&oacute; en su pa&iacute;s mientras estudiaba enfermer&iacute;a. Delia qued&oacute; embarazada a los 18 a&ntilde;os, y se fue a vivir a casa de su suegra. Trabajaba para su familia pol&iacute;tica en sus tiendas de artesan&iacute;a, adem&aacute;s de encargarse de todas las labores dom&eacute;sticas. A su suegra nunca le pareci&oacute; que ella fuera la mujer indicada para su hijo; la maltrataba y humillaba. Por m&aacute;s que Delia le rogaba a su marido que vivieran aparte, &eacute;l nunca se decidi&oacute; a contrariar las &oacute;rdenes de su madre, se enfadaba y le reclamaba que quisiera desunirlos. Delia se acostumbr&oacute; a quedarse callada y a no opinar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando naci&oacute; su hija, Delia estaba feliz, "era un regalo de Dios, algo esperado, hermoso, mi hija"; eran muy unidas, estaban todo el tiempo juntas y jam&aacute;s se separaban. Su marido, en cambio, era m&aacute;s fr&iacute;o, viajaba mucho y ten&iacute;a poco tiempo para estar con ellas. Empezaron las infidelidades, las borracheras y los golpes, ella procuraba que no la golpeara en la cara. Delia aguantaba y lloraba a solas, nunca se anim&oacute; a dejarlo ni a quejarse, no ten&iacute;a dinero propio, siempre le dijo a su familia que todo estaba bien, pero hab&iacute;a perdido mucho contacto con ella; su esposo le dijo que se ten&iacute;a que olvidar de su familia, que ahora su familia s&oacute;lo eran ellos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lupita ten&iacute;a dos meses cuando Delia emigr&oacute; por primera vez, lleg&oacute; a M&eacute;xico junto con ella y su esposo para hacer negocio; estaba contenta, por fin se libraba de la violencia de su suegra, y pensaba que su esposo cambiar&iacute;a. La ilusi&oacute;n le dur&oacute; poco, al ver que el negocio estaba bien se vino toda la familia pol&iacute;tica y &eacute;l era cada vez m&aacute;s violento y, m&aacute;s en un pa&iacute;s extra&ntilde;o. Ella se sent&iacute;a m&aacute;s aislada y sin forma de dejarlo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres a&ntilde;os despu&eacute;s Delia, su hija y esposo emigraron de nuevo para abrir el negocio en Estados Unidos. A pesar de la distancia, su suegra la segu&iacute;a controlando y violentando, y su marido segu&iacute;a muy agresivo. Ella le dijo que no aguantaba m&aacute;s, y &eacute;l fingi&oacute; estar de acuerdo en separarse de su familia, y como se&ntilde;al de reconciliaci&oacute;n le dijo que pasaran solos una semana en Per&uacute;. Despu&eacute;s se ir&iacute;an a Brasil o a Venezuela para ver si pon&iacute;an una tienda all&aacute;. Su hija se quedar&iacute;a en Estados Unidos al cuidado de sus suegros.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez en Per&uacute;, el esposo se emborrach&oacute; y le dijo que seguramente lo enga&ntilde;aba, la golpe&oacute; e intent&oacute; asfixiarla con una almohada. Al d&iacute;a siguiente llegaron los suegros con las "pruebas", una grabaci&oacute;n en la que un se&ntilde;or afirmaba que la hab&iacute;a visto con otro hombre. La suegra se cans&oacute; de decirle que era "una puta interesada", y que por eso quer&iacute;a separarlos. &Eacute;l volvi&oacute; a golpearla, le quit&oacute; y escondi&oacute; su pasaporte e identificaciones.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una semana despu&eacute;s el marido de nuevo la golpe&oacute; terriblemente con unos cables, ella logr&oacute; pedir ayuda y lleg&oacute; la polic&iacute;a. En la comisar&iacute;a &eacute;l no dejaba de pedirle perd&oacute;n. El fiscal de familia busc&oacute; la reconciliaci&oacute;n, el "acuerdo", &eacute;l se comprometi&oacute; a cambiar y Delia acept&oacute; regresar con &eacute;l porque el fiscal le dec&iacute;a que era un tr&aacute;mite largo, que pod&iacute;a tardar mucho tiempo y la situaci&oacute;n de su hija se tendr&iacute;a que ver. Delia desisti&oacute; de la denuncia y regresaron a Estados Unidos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">All&iacute; las cosas siguieron igual, &eacute;l continuaba emborrach&aacute;ndose, segu&iacute;an los gritos y los golpes, y no dejaba de acusarla de puta y la manten&iacute;a incomunicada. Delia no acudi&oacute; a denunciarlo porque si en su pa&iacute;s no logr&oacute; hacer nada, pensaba que era in&uacute;til. Adem&aacute;s, manten&iacute;a la esperanza de cambiarlo, aunque tuviera miedo decid&iacute;a volver a intentarlo. De nuevo, &eacute;l fingi&oacute; cambiar y le propuso que fueran a festejar su cumplea&ntilde;os a Per&uacute;. Ya en el aeropuerto le dijo que no hab&iacute;a boletos para &eacute;l y la ni&ntilde;a en el mismo vuelo. Delia sinti&oacute; desconfianza, pero &eacute;l la convenci&oacute; de subir al avi&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres d&iacute;as despu&eacute;s &eacute;l apareci&oacute; en Per&uacute;, borracho, con sus padres y sin la ni&ntilde;a, ella sinti&oacute; un dolor muy fuerte en el pecho, tuvo un presentimiento de lo que ven&iacute;a. No se equivoc&oacute;, la suegra no se cans&oacute; de insultarla, le dijo que era una puta y le reclamaba haber puesto denuncias en contra de su hijo. El marido le anunci&oacute; que se quedar&iacute;an con la ni&ntilde;a y que a ella la quer&iacute;an fuera de sus vidas, y regresaron a M&eacute;xico; se qued&oacute; desesperada, &eacute;l ten&iacute;a todos sus documentos migratorios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Delia fue a denunciar el secuestro de su hija, pero la polic&iacute;a le dijo que no era secuestro y que no pod&iacute;an hacer nada por ella, la ni&ntilde;a no estaba en Per&uacute;. Le admitieron su demanda por custodia y por violencia, pero nada pasaba, le dec&iacute;an que ten&iacute;a que hacer todo mediante la oficina de Relaciones Exteriores. Todos los tr&aacute;mites fueron excesivamente lentos, las citas espaciadas, le solicitaban documentos, pruebas, le ped&iacute;an que esperara tranquila una respuesta que tardaba meses. Era evidente que su caso no era prioridad, y que nadie investigaba nada. Delia estaba muy angustiada, no ten&iacute;a informaci&oacute;n alguna sobre su ni&ntilde;a, hab&iacute;an cortado todos los tel&eacute;fonos, se sent&iacute;a frustrada y muy enojada consigo misma por no haber actuado diferente, y volvi&oacute; a solicitar sus documentos migratorios. A pesar de que ella explic&oacute; su situaci&oacute;n en la embajada estadounidense le negaron la visa, no les importaba, le dijeron que la gente inventa muchas cosas con tal de ir a Estados Unidos, y que ese problema ten&iacute;a que arreglarlo desde su pa&iacute;s. Le ped&iacute;an que se presentara con documentos, cuentas de banco y bienes, como cuando le dieron la visa, no entend&iacute;an que todo eso era del esposo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la embajada mexicana el trato fue similar, le dec&iacute;an que arreglara todo desde Per&uacute;, no entend&iacute;an que su hija estaba en M&eacute;xico y que ella necesitaba venir urgentemente a localizarla. Delia dice que sacar los documentos mexicanos es casi tan dif&iacute;cil como conseguir los de Estados Unidos; tardaron seis meses en darle una visa de turista. Y hubiera querido trasladarse el mismo d&iacute;a que la obtuvo, pero no ten&iacute;a dinero. En un mes su familia junt&oacute; un poco para apoyarla con el viaje, adem&aacute;s ten&iacute;a que gastar en apostillar todos sus documentos para que tuvieran validez aqu&iacute;.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, Delia acudi&oacute; a distintos organismos p&uacute;blicos, de apoyo a las mujeres, a ni&ntilde;os, a migrantes, de derechos humanos, a su embajada y a relaciones exteriores, pero ninguno fue de mucha ayuda. Mediante una organizaci&oacute;n civil consigui&oacute; un permiso para trabajar en el pa&iacute;s, necesitaba hacerlo porque gastaba mucho en abogados y en manutenci&oacute;n, para ella era muy riesgoso estar trabajando sin permiso ya que pod&iacute;an deportarla. Su familia le segu&iacute;a enviando dinero, pero ella necesitaba m&aacute;s.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de cuatro meses, Delia pudo entablar la demanda por la custodia de su ni&ntilde;a en M&eacute;xico. Acud&iacute;a casi a diario a los juzgados, pronto se dio cuenta de que ah&iacute; todo funciona con dinero. Ella cree que su marido, que tiene muchos m&aacute;s recursos econ&oacute;micos, hab&iacute;a comprado a las autoridades ya que s&oacute;lo le daban largas a su asunto y no la ayudaban en nada. Finalmente le ofrecieron un convenio bastante injusto: deb&iacute;a regresar a Per&uacute; y darles la custodia a los abuelos, quienes le llevar&iacute;an a la ni&ntilde;a en vacaciones. Ella se neg&oacute;, y el juez le otorg&oacute; la custodia temporal a los abuelos, y s&oacute;lo le autoriz&oacute; las visitas en un centro de convivencias supervisadas. A pesar de este acuerdo, Delia ha visto muy poco a su hija, porque ellos prefieren pagar multas a permitirle que la vea.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Delia est&aacute; muy triste y desilusionada porque no ha podido restablecer el lazo afectivo con su hija; el pap&aacute; y la abuela le han metido a la ni&ntilde;a en la cabeza que su mam&aacute; es mala, que la abandon&oacute; y que le pegaba. A Delia le duele mucho el rechazo de su hija, que no la quiera como antes, y que no pueda estar a solas con ella para explicarle todo. Pero no piensa irse de M&eacute;xico sin recuperar el afecto de su hija. Considera que no hay justicia, en las instituciones son muy fr&iacute;os, corruptos e inhumanos; le invade la impotencia y la frustraci&oacute;n. En las organizaciones le han ayudado con algunos tr&aacute;mites, pero tienen pocos recursos, le recomiendan a algunos profesionistas, pero no los puede pagar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Delia dice que la esperanza y su deber como madre la mantienen viva, no puede renunciar y dejar de luchar por su hija, no est&aacute; muerta, tiene que seguir peleando para que la ni&ntilde;a no salga m&aacute;s da&ntilde;ada de esta situaci&oacute;n. Delia tambi&eacute;n se ha visto muy afectada, se ha sentido muy deprimida y enferma de los nervios. En el futuro ella espera que la relaci&oacute;n con su hija se arregle, que puedan volver a estar juntas, y que se terminen por fin los problemas legales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Migraci&oacute;n, v&iacute;nculos y simultaneidad en la lucha por recuperar la convivencia con los hijos</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las narraciones de F&aacute;tima y Delia dan cuenta de que las situaciones de violencia en el contexto migratorio se hacen m&aacute;s agudas, e incrementan las condiciones de vulnerabilidad de las mujeres. El acto de sustracci&oacute;n, producto de una condici&oacute;n de violencia en el &aacute;mbito privado, se sostiene por la desatenci&oacute;n y la inoperancia institucional generada por concebir este tipo de actos como una cuesti&oacute;n familiar y privada. Este hecho incide directamente en la falta de acceso a la justicia y en las formas de interacci&oacute;n violentas y de control que se toleren o asuman como normales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posibilidad de que este tipo de actos quede en la impunidad es todav&iacute;a mayor cuando ocurre en contextos migratorios. Las mujeres se ven como sujetos carentes de derechos, y cuando se atreven a denunciar se enfrentan a autoridades que les niegan la posibilidad de ejercerlos, o les apuntan que est&aacute;n limitadas por cuestiones territoriales e institucionales.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, fue recurrente escuchar en las narraciones de estas mujeres que las instituciones en los pa&iacute;ses de origen y destino simplemente se deslindaban de la situaci&oacute;n. El hecho de ser ciudadana o extranjera no cambi&oacute; mucho la posibilidad de recibir apoyo. Las autoridades refer&iacute;an que no pod&iacute;an intervenir en otro territorio, que estaba fuera de su jurisdicci&oacute;n y que las mujeres ten&iacute;an que arreglar el asunto "en familia", o bien, con las autoridades del otro pa&iacute;s.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres se sent&iacute;an totalmente abrumadas y violentadas ante estas respuestas, ya que implicaba mucho tiempo para la soluci&oacute;n de sus casos y una fuerte inversi&oacute;n econ&oacute;mica. Si bien existen mecanismos e instituciones que deber&iacute;an haber intervenido para resolver estos casos, no sirvieron de mucho. Por un lado, los tratados internacionales resultan declaraciones de buenos principios que terminan por no aplicarse, ya que las autoridades locales no saben c&oacute;mo hacerlo, o bien, porque en ocasiones los casos no logran encuadrar en los requerimientos establecidos por los instrumentos legales. Y, por el otro, las instituciones como consulados y embajadas parecen no darle prioridad a estos asuntos o no los consideran de su competencia, pareciera que operan bajo la misma premisa de que se trata de casos entre particulares.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones a las que acudieron las mujeres no s&oacute;lo les subrayaban que no pod&iacute;an ayudarlas a resolver la sustracci&oacute;n, sino que tampoco les brindaban asesor&iacute;a para regularizar su estatus migratorio, que les permitiera trabajar o acceder a alg&uacute;n servicio de atenci&oacute;n a v&iacute;ctimas de violencia. Levitt y Glick (2004) apuntan que las l&oacute;gicas institucionales y los l&iacute;mites del poder establecidos pol&iacute;tica y territorialmente inciden en que las v&iacute;ctimas est&eacute;n desprotegidas, y contribuyen incluso a solventar y sostener la violencia al generar espacios de impunidad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las historias de las mujeres entrevistadas dan cuenta de que la posibilidad de recuperar a los hijos no es una cuesti&oacute;n que el Estado atienda y resuelva, sino que queda en el &aacute;mbito de la suerte y de los recursos personales que ellas puedan emplear, en especial, los monetarios y sociales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas condiciones, las mujeres, hasta entonces bastante dependientes y subordinadas a la pareja, con poco conocimiento de sus derechos y con escasa experiencia de desarrollo o desenvolvimiento en el &aacute;mbito p&uacute;blico, deciden, a pesar de su estatus migratorio, que las limita y las vuelve m&aacute;s vulnerables, realizar una serie de acciones y estrategias para recuperar a los hijos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta experiencia impacta profundamente a las mujeres, ya que consiguen su independencia econ&oacute;mica e investigan, de manera muy activa, sobre sus derechos y los mecanismos para ejercerlos, exigirlos y defenderlos. Por lo general, estas acciones se realizan o mantienen gracias a los v&iacute;nculos que las mujeres ya ten&iacute;an, o bien, que desarrollan en pa&iacute;ses de origen y destino. Las amistades, los parientes, las organizaciones sociales y, en ocasiones, las instituciones p&uacute;blicas, se convierten en una red de ayuda transnacional para ellas. El apoyo moral, econ&oacute;mico, laboral y de seguimiento de sus casos es crucial para que puedan avanzar en la b&uacute;squeda de sus hijos. Como se&ntilde;alan Levitt y Glick (2004), las mujeres viven una vida simult&aacute;nea, ya que en su situaci&oacute;n intervienen positiva y negativamente procesos, agentes, acciones y omisiones en pa&iacute;ses de origen y destino.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violencia en el &aacute;mbito familiar de la que mujeres e infantes son v&iacute;ctimas da cuenta de un orden social en el que persisten la dominaci&oacute;n, la desigualdad y la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero. Esta situaci&oacute;n puede ser potenciada gravemente o sostenida por otros factores que favorecen la exclusi&oacute;n social, como el hecho de ser migrante.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los Estados contin&uacute;an presentando fallas estructurales, ya que no act&uacute;an de forma adecuada en la sanci&oacute;n de la violencia intrafamiliar, ni en el acceso a la justicia y a la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o para las mujeres migrantes. Hay trabas, prejuicios, maltrato y negligencia que contin&uacute;an generando la violencia institucional. Para modificar esto se necesita no s&oacute;lo afinar y mejorar instrumentos legales, capacitar y sensibilizar a todos los funcionarios p&uacute;blicos en perspectiva de g&eacute;nero, sino que tambi&eacute;n se requiere crear v&iacute;nculos entre instituciones y organismos a escala internacional.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;alan Levitt y Glick (2004), es necesario que se reconozca la realidad contempor&aacute;nea en la que se mueven muchas vidas, m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales. Este reconocimiento implica un gran desaf&iacute;o pol&iacute;tico, ya que exige repensar y reformular conceptos como el de familia, ciudadan&iacute;a y soberan&iacute;a, as&iacute; como los propios l&iacute;mites de la geograf&iacute;a jur&iacute;dica y administrativa. El reto es may&uacute;sculo, ya que por tradici&oacute;n, como apunta Fitzgerald (2008), se ha establecido un nexo entre poder y lugar. El espacio f&iacute;sico como realidad objetiva y delimitada, determinaba las relaciones, los espacios y los l&iacute;mites del poder institucional.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concebir vidas transnacionales, as&iacute; como la necesidad de que los sujetos puedan ejercer sus derechos y ciudadan&iacute;as m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales ha comenzado a provocar amplios debates. Sin embargo, como se&ntilde;alan Levitt y Glick (2004), los Estados se han preocupado o centrado en atender temas p&uacute;blicos como las remesas, el voto o la nacionalidad dejando de lado la atenci&oacute;n de problem&aacute;ticas consideradas menores o fuera de su competencia por ser asuntos de mujeres, del &aacute;mbito privado o familiar.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arias, Patricia. 2009. <i>Del arraigo a la di&aacute;spora. Dilemas de la familia rural.</i> M&eacute;xico: Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456698&pid=S1870-3925201400030000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Mundial. 2010. <i>Migration and Remittances Factbook 2011.</i> Washington D.C.: Banco Mundial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456700&pid=S1870-3925201400030000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bernasconi, Oriana. 2011. Aproximaci&oacute;n narrativa al estudio de fen&oacute;menos sociales: principales l&iacute;neas de desarrollo. <i>Acta Sociol&oacute;gica</i> 56: 9&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456702&pid=S1870-3925201400030000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre. 1997. <i>Razones pr&aacute;cticas.</i> Barcelona: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456704&pid=S1870-3925201400030000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carrillo, Edith. 2011. Ni&ntilde;as y ni&ntilde;os involucrados en procesos de sustracci&oacute;n familiar en M&eacute;xico. <i>Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ni&ntilde;ez y Juventud</i> 2 (9): 561&#45;572.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456706&pid=S1870-3925201400030000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carbajal, Adolfo y Nuria Chamorro. 2001. El secuestro interparental de menores en los matrimonios mixtos. <i>Revista Aequalitas</i> 7: 24&#45;33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456708&pid=S1870-3925201400030000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CEPAL. 2006. <i>Migraci&oacute;n internacional, derechos humanos y desarrollo en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, s&iacute;ntesis y conclusiones.</i> Naciones Unidas, CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456710&pid=S1870-3925201400030000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cort&eacute;s, Patricia. 2005. <i>Mujeres migrantes de Am&eacute;rica Latina y el Caribe: derechos humanos, mitos y duras realidades.</i> Chile: Programa Regional de Poblaci&oacute;n y Desarrollo, Centro Latinoamericano y Caribe&ntilde;o de Demograf&iacute;a de la CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456712&pid=S1870-3925201400030000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fitzgerald, David. 2008. Citizenship &agrave; la Carte. Working papers 3. Global Migration and Transnational Politics, Series. George Mason University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456714&pid=S1870-3925201400030000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gasc&oacute;n, Elena y Jorge Garc&iacute;a. 2004. La problem&aacute;tica espec&iacute;fica de las mujeres inmigrantes en procesos de violencia familiar de g&eacute;nero. Segundas Jornadas sobre Violencia Familiar, Universidad de Zaragoza.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456716&pid=S1870-3925201400030000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levitt, Peggy y Nina Glick&#45;Schiller. 2004. Conceptualizing Simultaneity: A Transnational Perspective on Society. <i>International Migration Review</i> 38: 1002&#45;1039.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456718&pid=S1870-3925201400030000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez, Jorge. 2008. <i>Am&eacute;rica Latina y el Caribe: migraci&oacute;n internacional, derechos humanos y desarrollo.</i> Santiago de Chile: CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456720&pid=S1870-3925201400030000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;ndez, Elvira. 2010. <i>La zona gris de la violencia de pareja contra las mujeres migrantes.</i> Espa&ntilde;a: Asociaci&oacute;n Salud y Familia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456722&pid=S1870-3925201400030000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moore, Henrietta. 1991. Antropolog&iacute;a <i>y feminismo.</i> Espa&ntilde;a: C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456724&pid=S1870-3925201400030000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rapp, Reyna. 1982. Family and Class in Contemporary America: Notes toward an Understanding of Ideology. En Rethinking <i>the Family: Some Feminist Questions,</i> editado por B. Thorne y M. Yalom. Nueva York: Longman.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456726&pid=S1870-3925201400030000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rustin, M. 2000. Reflections on the Biographical Turn in Social Science. En <i>The Turn to Biographical Methods in Social Science. Comparative &iuml;ssues and Examples,</i> editado por P. Chamberlayne, J. Bornat y T. Wengraf, 33&#45;52. Londres: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456728&pid=S1870-3925201400030000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin Fronteras. 2004. <i>Violencia y mujeres migrantes en M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: Sin Fronteras.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456730&pid=S1870-3925201400030000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. s/f. <i>Mujeres migrantes en situaciones de violencia familiar en M&eacute;xico: retos y recomendaciones.</i> M&eacute;xico: Sin Fronteras.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456732&pid=S1870-3925201400030000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tapia, Marcela. 2011. La migraci&oacute;n como escenario para la comprensi&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero entre migrantes internacionales. Amerique <i>Latine Histoire et M&eacute;moire. Les Cahiers</i> <i>ALHIM,</i> 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456734&pid=S1870-3925201400030000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNFPA. 2006. Hacia la esperanza: las mujeres y la migraci&oacute;n internacional. Informe sobre el estado de la poblaci&oacute;n mundial, Naciones Unidas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456736&pid=S1870-3925201400030000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Woo, Ofelia. 2001. <i>Las mujeres tambi&eacute;n nos vamos al norte.</i> Guadalajara: Universidad de Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6456738&pid=S1870-3925201400030000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El presente texto es producto de la investigaci&oacute;n "Maternidades y paternidades en pugna. Progenitores en procesos de b&uacute;squeda y rescate de menores sustra&iacute;dos en M&eacute;xico", presentada por la autora para obtener el grado de maestra en antropolog&iacute;a social en el CIESAS Occidente; fue realizada de septiembre de 2008 a diciembre de 2010.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Para dar cuenta de esta doble realidad, en este texto se destaca el caso de una migrante mexicana y el de una inmigrante en M&eacute;xico.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Tapia (2011) se&ntilde;ala que "existe una experiencia diferenciada de mujeres y hombres en la migraci&oacute;n a partir de tres factores: 1) el sistema de g&eacute;nero que establece restricciones morales para la movilidad femenina, 2) la divisi&oacute;n del trabajo en funci&oacute;n del g&eacute;nero y 3) el machismo que impera en contextos de origen y destino".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El trabajo se llev&oacute; a cabo con la Asociaci&oacute;n Mexicana de Ni&ntilde;os Robados y Desaparecidos y la Asociaci&oacute;n Mexicana de Padres de Familia Separados. Se tomaron los cinco casos que en ese momento se ten&iacute;an registrados sobre sustracciones familiares, en el marco de un contexto migratorio. Las entrevistas duraron de tres a cinco horas. Se cont&oacute; con una gu&iacute;a de entrevista abierta, que sirvi&oacute; de marco general para profundizar en la experiencia de la sustracci&oacute;n familiar y en la forma de hacer frente a esta problem&aacute;tica. La informaci&oacute;n se registr&oacute; mediante notas de campo y audiograbaci&oacute;n.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Presentar la narraci&oacute;n de los casos en extenso evita, como se&ntilde;ala Bernasconi (2011), desconectar en fragmentos tem&aacute;ticos los relatos, sino presentar una descripci&oacute;n densa de los procesos que, adem&aacute;s, dan cuenta de la manera en que las mujeres han construido u otorgado sentido a sus experiencias al realizar el ejercicio de contar su historia.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> El reto, como se&ntilde;ala Rustin (2000), est&aacute; en construir conocimiento relevante y original de procesos sociales desde el examen de historias de vida individuales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Estudios como los de M&eacute;ndez (2010) tambi&eacute;n han dado cuenta de su gravedad, ya que las tasas de violencia intrafamiliar y de mortalidad de mujeres por violencia de pareja en un pa&iacute;s son mayores en las migrantes, que en las que viven en su pa&iacute;s de origen.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, dentro del campo de los estudios migratorios, se ha puesto mucha atenci&oacute;n a los costos sociales y las consecuencias psicol&oacute;gicas que se generan por las separaciones familiares en el marco de los proyectos migratorios. Sin embargo, poco se ha abordado la experiencia particular y las consecuencias que se producen por una separaci&oacute;n forzada dentro de un contexto migratorio. En este caso, por una sustracci&oacute;n familiar, ya que es cuando los progenitores pierden todo el contacto con los hijos, la posibilidad de saber c&oacute;mo est&aacute;n y qui&eacute;n los cuida, as&iacute; como de enviarles dinero y de sostener su v&iacute;nculo afectivo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Hay dos tratados internacionales muy importantes en esta materia, y a los cuales M&eacute;xico se adhiri&oacute; desde 1991. El Convenio de La Haya sobre los aspectos civiles de la sustracci&oacute;n internacional de menores (1980), establece que cuando un menor de 16 a&ntilde;os sea trasladado por un familiar, de su residencia habitual a otro pa&iacute;s violando el derecho de custodia atribuido a una persona o instituci&oacute;n, el menor debe regresar al Estado de residencia habitual, y que &eacute;ste es el competente para decidir sobre su guardia y custodia. Si uno de los progenitores s&oacute;lo tiene atribuido un derecho de visita, el convenio exigir&aacute; que el padre o la madre que se ha trasladado con el menor lo respete.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y, el Convenio de Luxemburgo (1980) establece que una sentencia dictada en un Estado parte puede ser reconocida y ejecutada en el Estado a donde el menor ha sido trasladado il&iacute;citamente. Este convenio permite que el reconocimiento y ejecuci&oacute;n se lleve a cabo con mayor rapidez.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> V&eacute;ase Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores: <a href="http://www.sre.gob.mx/proteccionconsular/index.php/2013-05-23-18-19-55/89-inicio/derecho-de-familia/129-derecho-de-familia-restitucion-de-menores-estadisticas-2011" target="_blank">http://www.sre.gob.mx/proteccionconsular/index.php/2013&#45;05&#45;23&#45;18&#45;19&#45;55/89&#45;inicio/derecho&#45;de&#45;familia/129&#45;derecho&#45;de&#45;familia&#45;restitucion&#45;de&#45;menores&#45;estadisticas&#45;2011</a></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> El delito de sustracci&oacute;n se configura cuando "el progenitor que no ostenta el derecho de custodia, sustrae al progenitor custodio, uno o alguno de sus hijos menores, traslad&aacute;ndolos fuera del lugar de su residencia con la finalidad de impedir la restituci&oacute;n del menor a su domicilio o la relaci&oacute;n con el progenitor custodio" (Carbajal y Chamorro 2001, 3). Es decir, s&oacute;lo existe el delito de sustracci&oacute;n cuando hay una resoluci&oacute;n judicial sobre la custodia, lo que desprotege a los progenitores e infantes que no ten&iacute;an definida la custodia por un juez. En este caso, los progenitores afectados deben primero obtener la custodia del hijo, para despu&eacute;s conseguir el apoyo institucional para su b&uacute;squeda.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> La motivaci&oacute;n de F&aacute;tima para emigrar fue la "reunificaci&oacute;n familiar", s&oacute;lo que &#45;a diferencia de otros casos&#45; ella tuvo que dejar el pa&iacute;s donde estaba su hijo para ir a otro que le permitiera allegarse los recursos econ&oacute;micos que necesitaba para encontrarlo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> El orden de g&eacute;nero ha contribuido a la ideologizaci&oacute;n de la maternidad estableci&eacute;ndola como la funci&oacute;n social m&aacute;s importante de las mujeres y su principal sentido de vida. El imaginario materno contiene el estereotipo de la "buena madre", entendida como la mujer que se sacrifica y s&oacute;lo vive para el otro. F&aacute;tima ten&iacute;a miedo entonces de que se le juzgara como "mala madre" por seguir viviendo, es decir, por haberse casado y tenido otro hijo, mientras buscaba recuperar al primero. Pensaba que al ser juzgada como "mala madre" tal vez no se le ayudar&iacute;a a recuperar a su hijo &#45;esto es, podr&iacute;an considerar que si era capaz de unirse con otro hombre y tener otro hijo era porque el primero ya no le importaba&#45;.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> La condici&oacute;n de vulnerabilidad de las personas migrantes fue definida por el Informe del Grupo de Trabajo Intergubernamental de Expertos sobre los Derechos Humanos de los Migrantes de la ONU (1997) como una relaci&oacute;n de falta de poder &#45;"impotencia o desvalimiento"&#45; de la persona migrante frente al Estado.</font></p>      ]]></body><back>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aproximación narrativa al estudio de fenómenos sociales: principales líneas de desarrollo]]></article-title>
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