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<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dos trayectorias de vida en sociología: diálogos con Pierre Tripier y Francisco Zapata]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Di&aacute;logos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Dos trayectorias de vida en sociolog&iacute;a: di&aacute;logos con Pierre Tripier y Francisco Zapata<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>"No siempre fui un soci&oacute;logo". Durante una estancia compartida en Monterrey, Francisco Zapata y Pierre Tripier, dos soci&oacute;logos de larga y reconocida trayectoria, se reunieron para dialogar respondiendo a la invitaci&oacute;n de</i> Confines de relaciones internacionales y ciencia pol&iacute;tica. <i>A trav&eacute;s del relato biogr&aacute;fico de cada uno se reflexiona acerca del hacer sociol&oacute;gico: desde cuestiones metodol&oacute;gicas hasta las relaciones entre sociolog&iacute;a, sociedad y pol&iacute;tica, pasando por interrogantes sobre el proceso de institucionalizaci&oacute;n de las ciencias sociales, sus logros y sus problemas incumplidos. Reflexiones que convergen en una misma geograf&iacute;a: Am&eacute;rica Latina.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Pierre Tripier</i></b> <i>es de origen franc&eacute;s. Fue profesor en diversas universidades de aquel pa&iacute;s y es actualmente profesor em&eacute;rito de la Universidad de Versailles Saint Quentin en Yvelines, Paris. En su trayectoria de trabajo sociol&oacute;gico destaca su funci&oacute;n pionera en la creaci&oacute;n de varios centros de investigaci&oacute;n y docencia en sociolog&iacute;a. Ha publicado numerosos libros y art&iacute;culos sobre sociolog&iacute;a de las profesiones, epistemolog&iacute;a de las ciencias sociales, y sociolog&iacute;a de las organizaciones.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Francisco Zapata</b> es de origen chileno. Reside desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os en M&eacute;xico, donde se desempe&ntilde;a actualmente como profesor del Centro de Estudios Sociales del Colegio de M&eacute;xico. Miembro destacado del Sistema Nacional de Investigadores, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias desde 1991, autor de numerosos libros y art&iacute;culos, su &aacute;rea de investigaci&oacute;n se ha desarrollado en torno a temas de estructura sindical, relaciones laborales y desarrollo regional.</i></font></p>      	    <p align="justify">&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> Yo no fui siempre un soci&oacute;logo. Cuando estudi&eacute; sociolog&iacute;a en los a&ntilde;os sesenta, hice una tesis sobre de la estructura sindical en Chile y me preocup&eacute; de los problemas laborales. Fue as&iacute; que empec&eacute; a trabajar en estos temas. Pero, para m&iacute;, un momento muy importante de mi desarrollo profesional, es que, despu&eacute;s de haber terminado la licenciatura y de haber sacado la tesis doctoral en Francia en 1970, hubo un acontecimiento hist&oacute;rico que represent&oacute; la ruptura con esa trayectoria acad&eacute;mica: la elecci&oacute;n de Salvador Allende como presidente de Chile en 1970. Eso me llev&oacute; a una experiencia muy importante: fui enviado por la Central &Uacute;nica de Trabajadores de Chile (CUT) a trabajar a una empresa de la gran miner&iacute;a del cobre, la Compa&ntilde;&iacute;a de Cobre Chuquicamata, en la provincia de Antofagasta, como soci&oacute;logo de las relaciones laborales. En esa compa&ntilde;&iacute;a estaba a cargo de una unidad de negociaci&oacute;n colectiva que ten&iacute;a que ver con lo que podr&iacute;amos llamar la modernizaci&oacute;n de los sistemas de manejo laboral. Porque como se sabe, el 11 de julio de 1971, el gobierno de Chile, el Estado de Chile, nacionaliz&oacute; el cobre. Desde ese momento, la Compa&ntilde;&iacute;a de Cobre Chuquicamata pas&oacute; a ser propiedad del Estado chileno, habiendo sido previamente propiedad de una empresa norteamericana, la Anaconda Copper Corporation. De manera que en el mes de agosto de 1971 me fui a trabajar para implementar un programa del gobierno de Allende que se llamaba: "Programa de participaci&oacute;n de los trabajadores en las empresas del &aacute;rea de propiedad social". En estas empresas que se hab&iacute;an nacionalizado, se ten&iacute;an que armar las instituciones para la participaci&oacute;n de los trabajadores; para que &eacute;stos eligieran sus representantes ante los Consejos de Administraci&oacute;n. Podr&iacute;amos decir que eso me dio un primer sentido de lo que era una mina. Era una mina muy grande, la m&aacute;s grande de tajo abierto de todo el mundo, con 12 mil trabajadores.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fines del a&ntilde;o 1971, tuve que elegir: me quedaba o me volv&iacute;a a Santiago para llevar a cabo otras experiencias ligadas al programa de la participaci&oacute;n. Eleg&iacute; quedarme en Chuquicamata y, a partir de enero de 1972, y hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, estuve trabajando como empleado de la mina en calidad de soci&oacute;logo. Hicimos ah&iacute; una pr&aacute;ctica muy interesante, una pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, porque los funcionarios de las empresas paraestatales ten&iacute;amos adscripci&oacute;n pol&iacute;tica. Ten&iacute;amos un proyecto que consist&iacute;a en modernizar el sistema de las relaciones laborales en la empresa. Los norteamericanos ten&iacute;an un sistema muy <i>ad hoc</i> del manejo de las relaciones laborales, por ejemplo, ascensos derivados de preferencias personales, favoritismo, etc. Era un esquema muy desordenado. Entonces, lo primero que hicimos, a partir de marzo de 1972, fue realizar una especie de gran negociaci&oacute;n con las 270 secciones de trabajo en la mina, una tras otra, estudiando la productividad del trabajo y construyendo indicadores en colaboraci&oacute;n con representantes de los trabajadores. Constituimos un equipo de trabajo que nos llev&oacute; a descubrir varias pr&aacute;cticas laborales "perversas": la gente hac&iacute;a uso excesivo de las horas extraordinarias e incurr&iacute;a en horarios de trabajo poco l&oacute;gicos, como trabajar poco en las horas ordinarias e intensificar el trabajo en las extraordinarias. Entonces, tuvimos que inventar procedimientos que tuvieron por objeto "comprarle" estas pr&aacute;cticas perversas (que denomin&aacute;bamos "vicios laborales") a los trabajadores, a cambio de sistemas de bonos de producci&oacute;n, de incentivos a la producci&oacute;n. Esa fue una primera tarea espec&iacute;fica. Para realizarla, recurr&iacute; a experiencias hist&oacute;ricas: en particular a unos planes de productividad (<i>productivity agreements</i>) que se hab&iacute;an realizado en Inglaterra en la &eacute;poca de la Segunda Guerra Mundial.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esos planes ten&iacute;an poco que ver con el socialismo ya que estaban exentos de esos presupuestos ligados con esa ideolog&iacute;a. No ten&iacute;amos ideas claras respecto de eso; entonces, fue una experiencia de aprendizaje sobre la marcha. Nuestro compromiso y el de la empresa, estaban centrados en el aumento de la productividad de trabajo y, por lo tanto, hab&iacute;a que bajar los costos porque &eacute;stos eran muy altos a pesar de que era una mina muy buena desde el punto de vista del rendimiento.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero nosotros ten&iacute;amos un gran problema &#45;y, cuando digo "nosotros", me refiero a los que est&aacute;bamos en el gobierno de Allende: era que los mineros de Chuquicamata no hab&iacute;an votado por Allende. Exist&iacute;a una oposici&oacute;n obrera al gobierno popular. Entonces, paralelamente con la cuesti&oacute;n estrictamente t&eacute;cnica, ten&iacute;amos la estrategia de ganarnos a los trabajadores a partir de la implantaci&oacute;n de este tipo de planes de incentivos. Es decir, hab&iacute;a que hacer presente a los trabajadores que ahora la mina era chilena, que pertenec&iacute;a a la naci&oacute;n. Ten&iacute;amos que ver c&oacute;mo hacer para cambiar esa situaci&oacute;n para lograr que los trabajadores se involucraran a este proyecto. Y en parte lo logramos ya que en febrero de 1973 los resultados de las elecciones sindicales dieron, por primera vez, una mayor&iacute;a de dirigentes sindicales partidarios de la Unidad Popular. Hasta ese momento, los sindicatos hab&iacute;an sido controlados por la Democracia Cristiana e incluso por la derecha, porque en Chuquicamata hab&iacute;a obreros de derecha que votaban por el Partido Nacional. Para sintetizar, fueron dos momentos importantes: la cuesti&oacute;n del plan de incentivos y la de hacer una ofensiva ideol&oacute;gico&#45;pol&iacute;tica para cambiar la correlaci&oacute;n de fuerza dentro de los sindicatos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por haber trabajado como funcionario de la compa&ntilde;&iacute;a, despu&eacute;s del golpe de Estado de 1973, tuve una serie de problemas, que me llevaron incluso a prisi&oacute;n por un tiempo. Tuve que irme de Chile y ten&iacute;a dos posibilidades: una era irme a trabajar a Inglaterra, porque ten&iacute;a ah&iacute; un amigo, Alan Angell, que era un historiador del sindicalismo chileno en la Universidad de Oxford. La otra, irme a M&eacute;xico donde otra persona cercana a m&iacute;, Rodolfo Stavenhagen, me ofreci&oacute; incorporarme al Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos de El Colegio de M&eacute;xico, que se hab&iacute;a creado recientemente, en septiembre de 1973. Cuando nosotros salimos de Chile con mi familia, en enero de 1974, y antes de poder entrar a M&eacute;xico, porque aqu&iacute; no se pod&iacute;a entrar sin pedir visa, estuvimos en Lima entre principios de enero y comienzos de febrero de 1974. En Lima, miraba el techo del cuarto donde viv&iacute;amos y pensaba &iquest;qu&eacute; voy a hacer del resto de mi vida? Entonces, ah&iacute; apareci&oacute; este tema: voy a pensar y reflexionar acerca de los mineros como actores sociales en Chile, en Bolivia y en Per&uacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, mi primer proyecto de investigaci&oacute;n en esos a&ntilde;os, 1974&#45;75, fue escribir la experiencia de los mineros chilenos en Chuquicamata. Ah&iacute; se combinan dos factores: una decisi&oacute;n personal de involucrarse en un proceso social y pol&iacute;tico con una reflexi&oacute;n sociol&oacute;gica. Pero simult&aacute;neamente, cuando llegu&eacute; a M&eacute;xico, me dijeron que ten&iacute;a que hacer algo sobre M&eacute;xico. Entonces Rodolfo Stavenhagen me cont&oacute; que en la costa de Michoac&aacute;n, en la desembocadura del r&iacute;o Balsas, hab&iacute;a un gran proyecto sider&uacute;rgico en construcci&oacute;n, que se llamaba el proyecto L&aacute;zaro C&aacute;rdenas&#45;Las Truchas. Consist&iacute;a en la construcci&oacute;n de una planta sider&uacute;rgica desde cero en un lugar donde hab&iacute;a puras palmeras. Se construy&oacute; un alto horno para una planta que iba a tener una producci&oacute;n de un mill&oacute;n de toneladas de acero. Entonces, sobre la base de mi experiencia en Chile surgi&oacute; la posibilidad de formular generalizaciones y comenc&eacute; a denominar a estos lugares, a las minas, como enclaves, <i>company towns,</i> como se dice en la bibliograf&iacute;a especializada. Defin&iacute; al fen&oacute;meno de Las Truchas como polos de desarrollo porque en el caso de los polos de desarrollo era el Estado nacional el que promov&iacute;a la implantaci&oacute;n de un sector nuevo, no proveniente del capital extranjero, o sea, que hab&iacute;a una diferencia sustancial con respecto al caso de los enclaves. De ah&iacute; en adelante, me pas&eacute; cinco a&ntilde;os de mi vida haciendo trabajo de investigaci&oacute;n sobre las consecuencias sociales del proyecto L&aacute;zaro C&aacute;rdenas&#45;Las Truchas, lo cual entre 1978 y 1982 gener&oacute; tesis doctorales, libros, publicaciones, etc&eacute;tera. Y fundamentalmente dio lugar a la publicaci&oacute;n del libro <i>Las Truchas: acero y sociedad en M&eacute;xico</i><sup><a href="#nota">1</a></sup> en el cual se resaltan los procesos de toma de decisiones pol&iacute;ticas, de elaboraci&oacute;n de proyectos de ese tipo y de la relaci&oacute;n del Estado mexicano con la cuesti&oacute;n tecnol&oacute;gica. En ese libro, tambi&eacute;n aparecieron trabajos sobre cuestiones ambientales, sobre los procesos migratorios en la desembocadura del r&iacute;o Balsas generados por el proyecto ya que, por cada obrero que se contrataba, llegaban cuatro personas que no ten&iacute;an nada que ver con la planta. M&aacute;s tarde, en 1982, se public&oacute; un estudio sobre el nacimiento del sindicalismo en la zona, que qued&oacute; plasmado en un libro, <i>La acci&oacute;n obrera en Las Truchas</i><sup><a href="#nota">2</a></sup><i>,</i> de Il&aacute;n Bizberg, profesor del Colegio de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llegando a los a&ntilde;os ochenta, arribamos al punto cr&iacute;tico de la historia contempor&aacute;nea de M&eacute;xico, que es el a&ntilde;o 1982, cuando todo este proyecto de polos de desarrollo, de inversi&oacute;n estatal en la econom&iacute;a, etc&eacute;tera, cambi&oacute; radicalmente. Entonces, durante el periodo 1982&#45;1990, de cierta manera, muchos investigadores nos dedicamos a estudiar qu&eacute; pas&oacute; con las medidas que se tomaron para enfrentar la crisis de la deuda. Se trataba de trabajos que no eran investigaciones muy localizadas, sino que se enfocaban en cuestiones m&aacute;s generales sobre los mercados de trabajo y, en general &#45;algo que a m&iacute; me interes&oacute; especialmente&#45;, sobre el cambio de la geograf&iacute;a econ&oacute;mica de M&eacute;xico. En esta &eacute;poca se generaron profundas transformaciones en la localizaci&oacute;n de muchos sectores productivos en el pa&iacute;s. A las viejas ciudades industriales como Monterrey, Guadalajara y la ciudad de M&eacute;xico se sumaron una serie de otros lugares: Quer&eacute;taro, Aguascalientes, Toluca, Chihuahua, Saltillo e, incluso, en el sur de M&eacute;xico, M&eacute;rida. Estos nuevos lugares, como resultado de la liberalizaci&oacute;n comercial que gener&oacute; la instalaci&oacute;n de nuevas industrias, reconfiguraron la geograf&iacute;a econ&oacute;mica de una forma muy importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta misma idea de localizaci&oacute;n desarroll&eacute; un proyecto de comparaci&oacute;n internacional. Con base en la experiencia del proyecto Las Truchas, hice un estudio comparativo con un proyecto muy similar en Francia, la planta de Fos&#45;sur&#45;Mer, puerto ubicado cerca de Marsella. Era una planta de siderurgia que se hizo desde cero en la costa del Mediterr&aacute;neo y que ten&iacute;a la misma l&oacute;gica: obedec&iacute;a a las nuevas teor&iacute;as de localizaci&oacute;n industrial aplicadas al sector sider&uacute;rgico. De manera que la siderurgia ya no deb&iacute;a ubicarse cerca de las materias primas sino que ten&iacute;a que estar cerca de los puertos para poder exportar los productos. Y eso se encarn&oacute; tambi&eacute;n en un peque&ntilde;o texto que se llama <i>La industria sider&uacute;rgica en Francia y en M&eacute;xico</i><sup><a href="#nota">3</a></sup><i>,</i> que sali&oacute; publicado en esos a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto est&aacute; ligado tambi&eacute;n a toda otra serie de cuestiones que estaban apareciendo en M&eacute;xico en esa &eacute;poca y que dar&aacute;n pie al tercer momento de mi trayectoria profesional: se trata de las interrogantes que surgieron a partir del proceso de reestructuraci&oacute;n econ&oacute;mica durante la d&eacute;cada de los noventa en t&eacute;rminos de la relaci&oacute;n entre sindicalismo y Estado. Esas interrogantes se combinaron con el tel&oacute;n de fondo de la democratizaci&oacute;n. Es decir, el proceso de apertura democr&aacute;tica en M&eacute;xico que empez&oacute; a darse a partir del a&ntilde;o 1977 hasta consolidarse en la crisis del sistema pol&iacute;tico que tuvo lugar entre 1988 y 1994. En ese per&iacute;odo se dio lo que podr&iacute;amos llamar la gran ruptura, marcada en primer lugar por la falsificaci&oacute;n de los resultados electorales de 1988 y, posteriormente, por los asesinatos pol&iacute;ticos de 1994, lo cual abri&oacute;, dir&iacute;amos, la coyuntura m&aacute;s reciente. Debido a estos procesos, reaparece la dimensi&oacute;n chilena en mi trabajo de investigaci&oacute;n. Porque en esos a&ntilde;os, entre 1986 y 1989, tambi&eacute;n se est&aacute; dando en Chile una transici&oacute;n democr&aacute;tica, aunque un poco diferente, que era la salida del r&eacute;gimen militar y la entrada al r&eacute;gimen democr&aacute;tico. Entonces, si bien no son cosas separadas, uno piensa acerca de la transici&oacute;n democr&aacute;tica a partir de dos experiencias muy distintas. Se tiende a pensar este fen&oacute;meno en t&eacute;rminos gen&eacute;ricos y resulta que si uno toma en consideraci&oacute;n estos dos casos, las cosas resultan muy distintas en su contenido. Salir de un r&eacute;gimen militar y restaurar la democracia es una cosa y transitar de un r&eacute;gimen autoritario, corporativizado, a un r&eacute;gimen de democracia representativa liberal es otro proceso. Lo que pas&oacute; en el cono sur, en Chile, en Argentina o Brasil, fue muy diferente a lo que pas&oacute; y est&aacute; pasando aqu&iacute;. Mi trabajo de investigaci&oacute;n durante los a&ntilde;os noventa estuvo muy orientado al seguimiento y an&aacute;lisis de estos procesos de democratizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo que reconocer que actualmente los temas focalizados en experiencias sociales espec&iacute;ficas est&aacute;n ausentes de mis preocupaciones de investigaci&oacute;n. Yo ten&iacute;a preocupaciones m&aacute;s micro en los a&ntilde;os setenta y ochenta, las que se fueron cada vez haciendo m&aacute;s macro, menos localizadas y dando paso a temas m&aacute;s generales. Es una evoluci&oacute;n que a veces uno entiende como normal; normal en t&eacute;rminos de que pasarse cuatro a&ntilde;os en L&aacute;zaro C&aacute;rdenas&#45;Las Truchas era muy pesado en t&eacute;rminos de vida personal. No s&eacute;. Uno va saliendo un poco de estas cosas y hay que tomar decisiones sobre los temas que uno escoge para investigar. Pero tambi&eacute;n tiene que ver con todo lo que pas&oacute; en Am&eacute;rica Latina, donde lo local pierde cada vez m&aacute;s importancia. Es decir, el problema de pasar de lo micro a lo macro no es s&oacute;lo un problema personal, es un problema que se genera cuando uno, que hace estudios emp&iacute;ricos, se da cuenta de que esos estudios est&aacute;n necesariamente insertos en problem&aacute;ticas m&aacute;s generales. Por ejemplo hoy en d&iacute;a &#45;yo sigo trabajando en el terreno, voy a Hermosillo, Chihuahua o a M&eacute;rida, para ver los fen&oacute;menos de las maquiladoras, de las nuevas plantas de Ford, etc&eacute;tera&#45;, y me percato, cada vez que me pongo a conversar con los trabajadores, con los representantes sindicales, o con los ejecutivos que siempre se remiten a decisiones que est&aacute;n fuera de su &aacute;mbito de responsabilidad. "Yo no tengo idea" &#45;me dice un gerente de la Ford&#45; "de lo que quieren hacer aqu&iacute;; yo s&eacute; lo que tengo que hacer aqu&iacute; pero para saber el lugar de esta planta en un marco general, vayan a Detroit o a la ciudad de M&eacute;xico, porque la &uacute;nica que sabe de esto es la directora general de todo M&eacute;xico o el responsable de las decisiones transnacionales en Michigan", o sea que el puzzle se arma afuera. Y en la maquila pasa lo mismo. Y en los sindicatos todav&iacute;a m&aacute;s. Por ejemplo, cuando se dio el problema de la sindicalizaci&oacute;n de las obreras de las maquiladoras de Nogales, la negociaci&oacute;n fue en la ciudad de M&eacute;xico. Los empresarios de la maquila estaban en contra de la sindicalizaci&oacute;n de los trabajadores de esas empresas y la CTM estaba a favor, porque era una manera de recuperar gente, pero la negociaci&oacute;n se dio en la Secretar&iacute;a del Trabajo, y la CTM tuvo que aceptar que no pod&iacute;an agitar demasiado a los trabajadores de la maquila porque esta industria es fundamental en la generaci&oacute;n de divisas para el presupuesto nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, mi apreciaci&oacute;n sobre la sociolog&iacute;a en Am&eacute;rica Latina es que se encuentra muy ligada a la coyuntura, tanto pol&iacute;tica como social. Hay muchos temas que no se estudian porque se entiende que tienen poco que ver con la pol&iacute;tica o con la sociedad. Entonces, si uno se dedica a la sociolog&iacute;a del arte o a la sociolog&iacute;a de las expresiones culturales se considera de poca relevancia. Sin embargo creo que esta dimensi&oacute;n es muy importante porque se trata de la pregunta sobre lo que nos une, es decir, c&oacute;mo la cuesti&oacute;n cultural influye sobre la cohesi&oacute;n social en Am&eacute;rica Latina. Y si uno se pregunta por qu&eacute; existe desinter&eacute;s en estos temas, la respuesta usual es que ello se debe a que estas cuestiones est&aacute;n en la primera l&iacute;nea de la pol&iacute;tica, lo cual explica tambi&eacute;n el hecho de que los pol&iacute;ticos est&eacute;n fuera de esa realidad. Es decir, esto constituye un problema para la sociolog&iacute;a en Am&eacute;rica Latina porque frecuentemente se pierde de vista esta dimensi&oacute;n tan importante.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Para empezar dir&iacute;a que mi formaci&oacute;n no es estrictamente sociol&oacute;gica ya que mis primeros estudios no son en Sociolog&iacute;a. Yo estudi&eacute; Matem&aacute;tica y Estad&iacute;stica y despu&eacute;s, por cuestiones familiares y personales, fui derivando por otros caminos. Y eso por dos razones. En primer lugar, despu&eacute;s de graduarme, en 1954, me toc&oacute; hacer el servicio militar en ese mismo a&ntilde;o, coincidiendo con el principio de la Guerra de Argelia. Entonces, mi periodo de conscripci&oacute;n se prolong&oacute; por tres a&ntilde;os. No me toc&oacute; afrontar con una vida tan peligrosa pero s&iacute; con todo lo que me hab&iacute;an ense&ntilde;ando en mi casa. Yo vengo de una familia muy conservadora, muy cat&oacute;lica, con primos hermanos que son coroneles, generales, etc&eacute;tera, y, al ver c&oacute;mo los oficiales que sal&iacute;an de la misa se comportaban con los &aacute;rabes, que era algo verdaderamente espantoso, me volv&iacute; anticat&oacute;lico y antimilitarista. Podr&iacute;a decir que esa fue mi primera experiencia sociol&oacute;gica. La segunda fue cuando volv&iacute; a la vida civil y entr&eacute; a una empresa donde arm&eacute; dos servicios de estad&iacute;stica. Ah&iacute; comenc&eacute; a experimentar cierto hartazgo de comer todos los d&iacute;as con gente que s&oacute;lo hablaba de coches y de mujeres. En ese contexto, parec&iacute;a dif&iacute;cil tener alguna idea interesante pero como ganaba bien, me qued&eacute; en esa empresa, ahorr&eacute; dinero y volv&iacute; a los estudios. Quer&iacute;a estudiar econom&iacute;a pero, para ello se necesitaba estar presencialmente en los cursos, mientras que en sociolog&iacute;a se ense&ntilde;aba un poco de econom&iacute;a y no se necesitaba asistir a las clases, lo cual me permit&iacute;a seguir trabajando en la empresa. Entonces, me decid&iacute; por estudiar sociolog&iacute;a. Al principio no entend&iacute;a nada, pero como yo era m&aacute;s viejo que los otros &#45;ten&iacute;a ocho o diez a&ntilde;os m&aacute;s que el resto de mis compa&ntilde;eros&#45;, me involucr&eacute; en el sindicalismo estudiantil. Desempe&ntilde;&aacute;ndome en esta actividad sindical, me interesaba saber cu&aacute;les eran las salidas profesionales para los soci&oacute;logos que no fueran solamente las del trabajo acad&eacute;mico. Entonces decid&iacute; entrevistar sobre esta cuesti&oacute;n a soci&oacute;logos como Michel Crozier, Alain Touraine, Henri Mendras, etc&eacute;tera. Y conversando con Touraine, me plante&oacute; la pregunta sobre qu&eacute; quer&iacute;a yo realmente estudiar cuando terminara mis estudios. Para ese entonces, Touraine se hab&iacute;a casado con una chilena y estaba muy interesado por los problemas de Am&eacute;rica Latina. Y sin estar al tanto de sus intereses y de su vida personal, le dije que quer&iacute;a estudiar el movimiento peronista, ya que habiendo vivido en Uruguay y Argentina entre los a&ntilde;os 1940 y 1947 hab&iacute;a presenciado la subida de Per&oacute;n al poder y fui testigo del furor y de la reacci&oacute;n que los resultados electorales hab&iacute;an provocado, por ejemplo, en el c&iacute;rculo de amigos de mis padres. Alain Touraine me sugiri&oacute; que asistiera a sus conferencias ya que en &eacute;stas trataba temas sobre Am&eacute;rica Latina. De esa forma, me fui introduciendo poco a poco en el tema. Pero sucedi&oacute; que durante ese per&iacute;odo Touraine tuvo un contrato con Renault para estudiar los capataces. &Eacute;l hab&iacute;a buscado gente para hacer este trabajo y encontr&oacute; un chico que sal&iacute;a de la Escuela Normal Superior, muy inteligente y dem&aacute;s, pero que no lograba levantarse a las siete de la ma&ntilde;ana. Como le hab&iacute;a dicho a Touraine que yo hab&iacute;a sido obrero, que hab&iacute;a trabajado como estad&iacute;stico y que hab&iacute;a hecho el servicio militar, me invit&oacute; a trabajar en ese proyecto. Yo acept&eacute;. Hicimos la investigaci&oacute;n y la publicamos; bueno, la publicaron Alain Touraine y Claude Durand<sup><a href="#nota">4</a></sup>. Durand era quien estaba al frente de este proyecto. Luego de eso, Touraine me dijo: "mira soy profesor en Nanterre y vamos a empezar algo nuevo, &iquest;vienes conmigo?". Y yo acept&eacute; entusiasmado. Como lo ven, esto sucedi&oacute; porque yo ten&iacute;a la costumbre de levantarme temprano. A lo mejor es por eso que pienso que uno de los mejores modelos sociol&oacute;gicos es el de Darwin: uno se dota por casualidad de potencialidades y la ocasi&oacute;n hace que sean estrat&eacute;gicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia de Nanterre fue muy interesante porque, por un lado, estaba toda la gente que ven&iacute;a con Alain Touraine: Manuel Castells, Carmen Bernand... y, por otro, estaba la gente cercana a Henri Lefevre. Lefevre era un ex marxista que se enrol&oacute; con los situacionistas. Tuve un roce terrible con los Lourau, los Baudrillard y otra gente que hac&iacute;an sociolog&iacute;a cr&iacute;tica; observ&aacute;ndoles vi c&oacute;mo se puede hacer sociolog&iacute;a entrando en el papel del profeta jud&iacute;o: sin trabajar, sin saber nada de nada, hacer grandes discursos denunciando cosas. Por entonces, yo pensaba que hacer ciencia era como en ciencias f&iacute;sicas o en biolog&iacute;a, es decir, conocer cosas, probar y despu&eacute;s poder sacar teor&iacute;a. A lo mejor este trauma hizo que siempre me haya interesado menos en la sociedad que en la sociolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de mi experiencia, pod&iacute;a comprender algunos puntos sobre c&oacute;mo funciona la sociedad. Por el hecho de que yo hab&iacute;a trabajado, me resultaba m&aacute;s f&aacute;cil investigar sobre el trabajo. La primera experiencia con Touraine me ayud&oacute; para continuar con un trabajo sobre los ejecutivos y all&iacute; me di cuenta de que no era posible seguir implementando las metodolog&iacute;as que aplicaban por entonces los soci&oacute;logos del trabajo; me parec&iacute;a que &eacute;stas se quedaban en un plano superficial. Porque haciendo entrevistas con un ejecutivo que te cuenta c&oacute;mo trabaja, cuando ya conoces a la empresa por dentro, ves qu&eacute; ret&oacute;rica est&aacute; utilizando, c&oacute;mo te quiere entrar en su mundo, que la mayor&iacute;a del tiempo es un mundo m&iacute;tico, legendario, muy alejando del mundo real. Yo ten&iacute;a otra t&aacute;ctica metodol&oacute;gica: le preguntaba sobre su familia, qu&eacute; hay de su familia, y ve&iacute;a que no sab&iacute;an qu&eacute; decir, que el cuento de hadas que me contaba sobre su vida laboral no funcionaba. Es por eso que por una parte me interes&eacute; en las ret&oacute;ricas profesionales vistas como construcciones culturales potentes y, por otra, investigu&eacute; sobre la articulaci&oacute;n entre familia y trabajo, a trav&eacute;s de una investigaci&oacute;n sobre los artesanos y el sistema franc&eacute;s de artesan&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, emprend&iacute; un estudio emp&iacute;rico sobre el quehacer del trabajo cient&iacute;fico. Esta experiencia result&oacute; muy interesante sobre todo cuando entrevistaba a gente de gran nombre en f&iacute;sica o en biolog&iacute;a, y a la pregunta "&iquest;d&oacute;nde aprendi&oacute; usted a trabajar?", nunca me contestaron que hab&iacute;a sido en la universidad. Siempre me dec&iacute;an que su aprendizaje hab&iacute;a sido con la experiencia, sobre el propio campo. S&oacute;lo los estudiantes reci&eacute;n graduados de la universidad, durante los dos primeros a&ntilde;os de su trabajo, manifestaban que lo que hab&iacute;an aprendido era en la universidad. Todos los otros hac&iacute;an referencia a la experiencia, a su pr&aacute;ctica profesional como &aacute;mbito de aprendizaje. Para entender lo que era el trabajo de los investigadores cient&iacute;ficos, tuve que trabajar principalmente sobre la historia de la biolog&iacute;a y de la f&iacute;sica. Me di entonces cuenta de que muchas de las cosas que discut&iacute;an los soci&oacute;logos, hab&iacute;an sido tratadas, 100, 200 e, incluso, 300 a&ntilde;os atr&aacute;s, por los bi&oacute;logos y los f&iacute;sicos. En 1984, reun&iacute; estas experiencias de estudio en una tesis de Estado<sup><a href="#nota">5</a></sup> titulada "Historia de las ciencias: ideolog&iacute;a y sociolog&iacute;a del trabajo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco tiempo despu&eacute;s, en 1985, fui nombrado profesor en una universidad de provincia, en Besan&ccedil;on, en el este de Francia, donde permanec&iacute; durante cuatro a&ntilde;os. En esa universidad hab&iacute;a s&oacute;lo dos a&ntilde;os de estudio en Sociolog&iacute;a; no exist&iacute;a la licenciatura, ni maestr&iacute;a, ni tampoco programas de doctorado. De manera que en este lugar mi meta era impulsar el desarrollo acad&eacute;mico en estos grados y tambi&eacute;n organizar un laboratorio de investigaci&oacute;n para poder procurar fondos, tener estudiantes y que &eacute;stos pudieran trabajar cerca de su lugar de residencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volv&iacute; a Nanterre en 1989 y con Pierre Dubois creamos un laboratorio que se llam&oacute; <i>Trabajo y Movilidades sociales.</i> La sociolog&iacute;a en Nanterre estaba atravesando por una crisis. Despu&eacute;s de 1968 se hab&iacute;a marchado la mayor&iacute;a de los crearon el departamento, entre ellos, personalidades tan importantes como las de Alain Touraine y Michel Crozier. No hab&iacute;a quedado ning&uacute;n laboratorio de investigaci&oacute;n. Solamente permanec&iacute;a la gente que ense&ntilde;aba. Pierre Dubois tom&oacute; la direcci&oacute;n del nuevo laboratorio y yo me qued&eacute; como director del Departamento de Sociolog&iacute;a. Pero ten&iacute;a problemas con mis condisc&iacute;pulos. La mayor&iacute;a de ellos hab&iacute;a ingresado a finales de los a&ntilde;os sesenta y estaban ah&iacute; sin haber publicado casi nada en estos veinte a&ntilde;os. Por mi parte, hab&iacute;a seguido otros itinerarios. Fui profesor en otras partes y tuve la oportunidad de desarrollar diversas estructuras acad&eacute;micas y de investigaci&oacute;n. Al volver a Nanterre, me encontr&eacute; con gente en este sentido ap&aacute;tica, trabajando con el mismo ritmo y que, en definitiva, no hab&iacute;an cambiado en veinte a&ntilde;os, lo cual me desalentaba mucho. Es por esta raz&oacute;n que en 1991, cuando tuve la oportunidad de crear un departamento de sociolog&iacute;a y un laboratorio de investigaci&oacute;n en la nueva Universidad de Saint&#45;Quentin&#45;en&#45;Yvelines, acept&eacute; el reto. Simult&aacute;neamente, durante todo ese tiempo, segu&iacute; investigando sobre ciencia, sobre biolog&iacute;a y f&iacute;sica y, en funci&oacute;n de ello, trat&eacute; de hacer una revisi&oacute;n de la tradici&oacute;n sociol&oacute;gica. Como no me agradaban los libros que le&iacute;a sobre la historia de la sociolog&iacute;a, decid&iacute; escribir uno sobre esta cuesti&oacute;n con un amigo m&iacute;o, Bruno P&eacute;quignot, que dominaba mejor que yo la cuesti&oacute;n filos&oacute;fica. Pero &eacute;ste lamentablemente no tuvo mucho &eacute;xito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como siempre me interes&oacute; la sociolog&iacute;a del trabajo y de la organizaci&oacute;n, en esta &uacute;ltima universidad tuvimos la oportunidad de crear un peque&ntilde;o grupo de investigaci&oacute;n que hac&iacute;a al mismo tiempo trabajo de campo pero de manera muy pr&aacute;ctica. Se buscaba hacer una sociolog&iacute;a pr&aacute;ctica, en las empresas, para los empresarios. De esa forma, adem&aacute;s de obtener el dinero que necesit&aacute;bamos y que s&oacute;lo los empresarios pod&iacute;an d&aacute;rnoslo, lo que me parece interesante de la sociolog&iacute;a pr&aacute;ctica es que el soci&oacute;logo debe tomar sus responsabilidades. No puede sugerir cosas vagas, sin precisi&oacute;n. Por otra parte acompa&ntilde;ar a la gente que debe tomar decisiones nos permite ver de manera concreta la ambivalencia de las decisiones y la ambig&uuml;edad en la micro&#45;pol&iacute;tica gerencial. Y esto es un alimento esencial del conocimiento sobre c&oacute;mo funcionan los grupos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas reflexiones sobre la microsociolog&iacute;a de las organizaciones y, en general, esta experiencia de investigaci&oacute;n fueron recogidas en el libro <i>L'aveuglement organisationnel ou comment lutter contre les malentendus</i><sup><a href="#nota">6</a></sup><i>,</i> que ha sido publicado recientemente. Podr&iacute;amos decir que ah&iacute; termina mi trayectoria profesional. Me jubil&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quisiera volver a hacer algunos comentarios sobre mi relaci&oacute;n con Am&eacute;rica Latina. Anteriormente hice referencias a que yo hab&iacute;a vivido entre los siete y los catorce a&ntilde;os en Uruguay y Argentina pero despu&eacute;s tuve otra experiencia importante en mi acercamiento a Am&eacute;rica Latina. Fue cuando Fernando Enrique Cardoso vino como profesor invitado a Nanterre, en 1967&#45;68. Alain Touraine, como yo sab&iacute;a el castellano y me interesaba Am&eacute;rica Latina, me pidi&oacute; que fuera el asistente de Fernando Enrique. Escuch&aacute;ndolo y preparando clases sobre los distintos pa&iacute;ses para los estudiantes franceses aprend&iacute; much&iacute;simo sobre el continente. Fernando Enrique Cardoso estaba escribiendo el libro <i>Dependencia y desarrollo en Am&eacute;rica Latina</i><sup><a href="#nota">7</a></sup> con Enzo Faletto. Recuerdo que ven&iacute;an muchos intelectuales latinoamericanos a sus conferencias. Y &eacute;l era brillant&iacute;simo. Esta perspectiva que tiene Francisco Zapata sobre Am&eacute;rica Latina, que yo nunca la he tenido &#45;pienso que a causa de mis relaciones p&eacute;simas con la sociolog&iacute;a cr&iacute;tica&#45; &eacute;sta la ten&iacute;a Fernando Enrique. &Eacute;l ten&iacute;a lo que yo llamo la "vista de helic&oacute;ptero", es decir, ver abajo la tierra y verla desde lejos. Y yo no entiendo por qu&eacute;, cuando en la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Sociolog&iacute;a del Trabajo, se publica el <i>Tratado Latinoamericano de Sociolog&iacute;a de Trabajo</i><sup><a href="#nota">8</a></sup> no hay ni una palabra sobre Fernando Enrique. Me parece escandaloso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> Bueno, quiz&aacute; eso se deba a otras cosas...</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Bueno, puede ser que se deba a otras cosas, pero no porque fue presidente de Brasil se debe olvidar que &eacute;l tuvo un papel enorme en la creaci&oacute;n de la sociolog&iacute;a y, espec&iacute;ficamente, de la sociolog&iacute;a del trabajo en Brasil. Fernando Enrique contribuy&oacute; a la creaci&oacute;n de la FAPESP<sup><a href="#nota">9</a></sup> y estuvo en la fundaci&oacute;n del ANPOCS<sup><a href="#nota">10</a></sup>. Estas dos instituciones son las que permiten que los soci&oacute;logos de todo Brasil discutan asuntos cient&iacute;ficos muy precisos, que puedan viajar y tener dinero para desarrollar investigaciones. Adem&aacute;s hay que recordar que Fernando Enrique fue presidente de la Asociaci&oacute;n Internacional de Sociolog&iacute;a. Finalmente, en los a&ntilde;os noventa, volv&iacute; a entrar en contacto con Am&eacute;rica Latina cuando se cre&oacute; la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Sociolog&iacute;a del Trabajo, vine a M&eacute;xico, donde Francisco Zapata hab&iacute;a organizado el primer congreso; desde entonces, soy siempre miembro de la ALAST, y cada vez que vengo a Am&eacute;rica Latina siento que respiro mejor...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confines:</b> <i>En los temas que uno termina investigando hay una importante carga subjetiva, una historia de vida y, en los dos relatos que acaban de hacer, creo que esto aparece de manera muy clara. En el caso de Francisco, es notorio c&oacute;mo se produce esta derivaci&oacute;n de la militancia pol&iacute;tica, a trav&eacute;s de su participaci&oacute;n en la experiencia socialista en Chile y, m&aacute;s concretamente, su trabajo en la mina, hacia el estudio de las relaciones laborales y la cuesti&oacute;n de la productividad. Pero, en t&eacute;rminos m&aacute;s generales, se observa una transici&oacute;n de lo local a lo estructural; de los primeros a&ntilde;os de trabajo de campo a estos &uacute;ltimos donde, digamos, el trabajo de investigaci&oacute;n se plantea en un plano m&aacute;s abstracto o deslocalizado. En el caso de Pierre, veo, en principio, este inter&eacute;s en la sociolog&iacute;a del trabajo y luego, de forma muy congruente, una dedicaci&oacute;n muy tenaz a crear una estructura de trabajo para la sociolog&iacute;a, para su desarrollo cient&iacute;fico. Si les parece, podr&iacute;amos abordar el tema de c&oacute;mo se gesta y administra una estructura institucional para el desarrollo de las ciencias sociales.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> La palabra clave en este problema es que la sociolog&iacute;a es algo que tenemos que construir. A pesar de que ya han pasado casi dos siglos desde su fundaci&oacute;n, la sociolog&iacute;a no est&aacute; consolidada como disciplina; el cuestionamiento a la sociolog&iacute;a es permanente. Es decir, la sociolog&iacute;a como ciencia, como pr&aacute;ctica cient&iacute;fica, experimenta y sufre muchas presiones. Los soci&oacute;logos experimentamos presiones. Es dif&iacute;cil trabajar cient&iacute;ficamente como soci&oacute;logo. Esto hay que subrayarlo. No s&oacute;lo porque en algunos momentos de la historia tuvo implicaciones pol&iacute;ticas, sino tambi&eacute;n porque el reconocimiento de la disciplina sociol&oacute;gica como una pr&aacute;ctica cient&iacute;fica ha tenido siempre dificultades. Eso no le ha pasado a la antropolog&iacute;a, ni a la psicolog&iacute;a. En la sociolog&iacute;a hay algo que est&aacute; haciendo ruido a nivel institucional, a nivel del sistema pol&iacute;tico, hay siempre una especie de cr&iacute;tica. Nosotros en Chile lo vivimos muy directamente: una de las primeras medidas del r&eacute;gimen militar fue suprimir la carrera de sociolog&iacute;a en todo el pa&iacute;s. Sin embargo, el r&eacute;gimen no suprimi&oacute; ni la antropolog&iacute;a ni la psicolog&iacute;a. Pero s&iacute; la sociolog&iacute;a. Esta fue una de las decisiones m&aacute;s centrales del r&eacute;gimen y restaurar eso despu&eacute;s fue todo un problema, porque hab&iacute;an pasado diecisiete a&ntilde;os en los que no hab&iacute;a habido sociolog&iacute;a en ninguna parte de Chile. Esto, en otros pa&iacute;ses como M&eacute;xico, se ha resuelto de otra manera; fue por medio de la incorporaci&oacute;n o de la cooptaci&oacute;n de los soci&oacute;logos al aparato estatal. Pero aun en estas circunstancias, tambi&eacute;n implica construcci&oacute;n. Por ejemplo, en mi experiencia personal, en mi corto trabajo como administrador, como gestor, durante los seis a&ntilde;os que estuve a cargo del Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos en el Colegio de M&eacute;xico, conceb&iacute; el trabajo no como administrativo, sino como lo que llaman algunos promotores de la Embajada de Francia en M&eacute;xico, "agitador de ideas". Arm&aacute;bamos seminarios, tra&iacute;amos profesores de afuera. Por ejemplo, vinieron Michael Mann, Chantale Mouffe, Michel Mafesolli, Jeffrey Alexander, Alberto Melluci, etc&eacute;tera. Eso es una cosa que un administrador cient&iacute;fico por lo general no hace, debido a que hay mayor dedicaci&oacute;n a administrar fondos para investigar. Se trata de una forma de encarar estas cosas, y yo creo que eso es lo que hace a la sociolog&iacute;a tan particular: que nosotros estamos siempre necesitando una legitimaci&oacute;n de lo que hacemos. Y creo que eso es algo que permea la disciplina, es decir, yo no comparto para nada lo de los situacionistas y estas cosas que mencionaba Pierre. En nuestra pr&aacute;ctica en Chile, por ejemplo, eso nunca existi&oacute;. Es decir, el incidente con lo que podr&iacute;amos llamar academicismo, o sea, posiciones de lo que en Francia se llama el izquierdismo, el <i>gauchisme,</i> nosotros no las acept&aacute;bamos. Simplemente, la cuesti&oacute;n es &iquest;qu&eacute; est&aacute;s haciendo hoy en d&iacute;a para implementar tales cosas? Y eso tambi&eacute;n acarrea problemas porque a nosotros siempre nos acusaban de que &eacute;ramos org&aacute;nicos. Pero, bueno, estar en un cub&iacute;culo en una universidad cuando se da un proceso pol&iacute;tico social de gran profundidad en una sociedad no era absolutamente gratuito. Y eso, hasta el d&iacute;a de hoy, permea las relaciones personales de los soci&oacute;logos en muchos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. El "d&oacute;nde estabas en tal momento" es un cuestionamiento frecuente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico es muy complicado decir esto porque aqu&iacute; los soci&oacute;logos estuvieron siempre adentro. Incluso, gente de mucho prestigio estuvo metida en el sistema porque el sistema pol&iacute;tico fue capaz de incorporar a la clase intelectual. Y yo dir&iacute;a que eso sucedi&oacute; con una madurez muy grande de parte de la clase pol&iacute;tica que viene de la Revoluci&oacute;n mexicana, desde la &eacute;poca del gobierno de &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n, en 1920. Obreg&oacute;n le dice a un intelectual como Jos&eacute; Vasconcelos que sea ministro de la Educaci&oacute;n. Jos&eacute; Vasconcelos era un escritor. &Eacute;l no ten&iacute;a nada que ver con los generales de la Revoluci&oacute;n pero un general le dice "usted va a ser Ministro de Educaci&oacute;n y usted va a implementar los ideales de la Revoluci&oacute;n". Y despu&eacute;s C&aacute;rdenas hace lo mismo, y Echeverr&iacute;a hace lo mismo. Por ejemplo, una instituci&oacute;n como el Colegio de M&eacute;xico: &iquest;c&oacute;mo se explica que el Estado mexicano cree este aparato que mal o bien es un aparato cr&iacute;tico? O sea, don Daniel Cos&iacute;o Villegas, que fue el creador del Colegio, era un hombre que despotricaba contra el Estado mexicano, pero era pagado por ese mismo Estado. Estas cosas hacen que M&eacute;xico, en el contexto latinoamericano, sea un tanto particular porque no funciona de la misma manera que en otros pa&iacute;ses. Entonces, para volver a la pregunta, yo creo que lo b&aacute;sico es la cuesti&oacute;n de la construcci&oacute;n. La sociolog&iacute;a no es algo que est&eacute; consolidado en el escenario cient&iacute;fico en las universidades de Am&eacute;rica Latina. Ser soci&oacute;logo es algo muy complicado, es algo dif&iacute;cil. No es lo mismo ser cientista pol&iacute;tico, antrop&oacute;logo o psic&oacute;logo que ser soci&oacute;logo. Es un problema. Entonces, eso tambi&eacute;n le da mucha vitalidad a nuestro trabajo porque nosotros no podemos nunca quedarnos dormidos, o salirnos del esquema, o vivir de los nombramientos de planta en las universidades. O sea, la planta en Am&eacute;rica Latina es muy relativa. Si te portas mal se acaba la planta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero yo ten&iacute;a una pregunta que est&aacute; un poco ligada con lo que contabas, Pierre, acerca de tu relaci&oacute;n con ciencias como la f&iacute;sica y la biolog&iacute;a. T&uacute; dec&iacute;as que estas disciplinas hab&iacute;an dicho muchas cosas que los soci&oacute;logos dijeron despu&eacute;s. Yo te preguntar&iacute;a como qu&eacute;, por ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier.</b> El ejemplo m&aacute;s sencillo es el de las peleas entre los evolucionistas y los fisi&oacute;logos durante todo el siglo XIX. Los evolucionistas tienen una explicaci&oacute;n que ser&aacute; retomada despu&eacute;s por la Escuela de Chicago. En tanto que los fisi&oacute;logos tienen otros discursos que ser&aacute;n retomados por Durkheim. Exactamente el mismo. Ahora se sabe que Perrier, que era un bi&oacute;logo, presidente de la Academia Francesa de las Ciencias, era muy amigo de Durkheim. Perrier fue el que estuvo detr&aacute;s de la teor&iacute;a con la cual Durkheim piensa la transici&oacute;n entre la solidaridad mec&aacute;nica y la solidaridad org&aacute;nica. Esta transformaci&oacute;n hab&iacute;a sido establecida por otros ya que la encontramos en la obra de Goethe y en el evolucionismo de Spencer en su teor&iacute;a evolutiva; pero la manera particular en la cual la utiliza Durkheim viene de Perrier.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo lo hab&iacute;a percibido hace algunos a&ntilde;os sin conocer esta historia, porque me parec&iacute;a que era el mismo cuento, los mismos discursos sobre la evoluci&oacute;n entre individuos con poca diferencia, entre una situaci&oacute;n en la cual la vida colectiva sometida a una gran coacci&oacute;n, y otra situaci&oacute;n en la cual hay m&aacute;s libertad y variaci&oacute;n pero donde la solidaridad es m&aacute;s fuerte. Lo que yo hallaba interesante en la biolog&iacute;a es que &eacute;sta parec&iacute;a haber encontrado el punto de no conflicto. Todos los bi&oacute;logos tienen una explicaci&oacute;n sobre el organismo y, a la vez, sobre c&oacute;mo &eacute;ste se transforma. Ya no hay disputas sobre este asunto entre los bi&oacute;logos, pero s&iacute; las hay en sociolog&iacute;a. Pens&eacute; que el ejemplo de construcci&oacute;n de consenso y diferencia entre los bi&oacute;logos, lo que Boulding<sup><a href="#nota">11</a></sup> y Abbott<sup><a href="#nota">12</a></sup> llaman una din&aacute;mica ecol&oacute;gica, permitir&iacute;a a los soci&oacute;logos evitar debates est&eacute;riles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo a la pregunta inicial, a m&iacute; la sociolog&iacute;a siempre me pareci&oacute; una ciencia muy apor&eacute;tica: siempre con peleas in&uacute;tiles. Esa es una de las razones por las cuales yo pensaba que hab&iacute;a que hacer, dentro de la sociolog&iacute;a francesa, algunas invenciones institucionales para poder construir espacios para que los soci&oacute;logos se hablen, polemicen, se cuenten cosas, etc&eacute;tera. Con Catherine Paradeise hemos creado la Asociaci&oacute;n de los Soci&oacute;logos de la Ense&ntilde;anza Superior, en la cual actualmente se encuentra el 80% de los soci&oacute;logos que se dedican a la ense&ntilde;anza. Esta asociaci&oacute;n ha permitido sustituir a la vieja Sociedad Francesa de Sociolog&iacute;a, que ya no existe, y reemplazarla por la Asociaci&oacute;n Francesa de Sociolog&iacute;a, que funciona muy bien y que cuenta como con mil 200 miembros. Estas cosas yo no las he hecho solo, son las circunstancias las que me han permitido hacerlo. Pero sigo pensando que, dentro de la sociolog&iacute;a, hay que hacer un trabajo de creaci&oacute;n institucional, porque hay cosas que no funcionan bien y que podr&iacute;an funcionar mucho mejor. Estoy de acuerdo con Francisco Zapata que la sociolog&iacute;a est&aacute; siempre cre&aacute;ndose. Yo tambi&eacute;n he tenido mucha suerte porque en los a&ntilde;os ochenta he encontrado un tipo que ha creado un instituto sobre la calidad en las empresas, y me pidi&oacute; ayudarle y lo ayud&eacute; y eso me permiti&oacute;, no solamente a m&iacute; sino tambi&eacute;n a algunos de mis estudiantes, acceder al mundo de las empresas de manera mucho m&aacute;s f&aacute;cil. En definitiva, muchas cosas vienen de la casualidad. Es por eso que yo no soy nada determinista. Si miro mi vida, ha habido tantas casualidades que es dif&iacute;cil pensar en que todo es determinado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confines:</b> <i>En Am&eacute;rica Latina, uno de los empe&ntilde;os quiz&aacute; m&aacute;s fuertes de la sociolog&iacute;a ha sido implantar la sociolog&iacute;a emp&iacute;rica. Si uno observa el caso de Gino Germani en la Argentina, por ejemplo, &eacute;l emprendi&oacute; una lucha muy fuerte contra el pensamiento intuitivo e, incluso, ciertos intentos de instrumentalizar la sociolog&iacute;a como arma contra el fascismo, o lo que se entend&iacute;a por tal en Argentina del peronismo. Por la &eacute;poca, aparec&iacute;a, inclusive, la idea de construir una sociolog&iacute;a latinoamericana que armara frente al fascismo. Y en el caso de Francia, all&iacute; va mi pregunta, &iquest;c&oacute;mo ha sido este proceso, esta rivalidad &#45;si existi&oacute;&#45;, entre el experto y el intelectual?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Lo que me interesa no es &uacute;nicamente Germani, tambi&eacute;n me interesa Torcuato Di Tella, cuyo padre era un gran capitalista. &Eacute;l fue el creador del Instituto Di Tella y de la <i>Revista Latinoamericana de Sociolog&iacute;a,</i> que sali&oacute; muy poco tiempo pero donde hay textos magn&iacute;ficos. Algo parecido ocurri&oacute; en Francia, donde un banquero, Albert Khan, que finalmente result&oacute; arruinado con la crisis de 1929, le ayud&oacute; a C&eacute;lestin Bougl&eacute; a crear el primer laboratorio de investigaci&oacute;n de sociolog&iacute;a en los a&ntilde;os veinte. Yo veo cosas as&iacute;, cuando el mundo acad&eacute;mico encuentra el mundo econ&oacute;mico, suceden cosas que pueden ser interesantes para el desarrollo de la sociolog&iacute;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> En el caso de las referencias que se hace a Germani y a la creaci&oacute;n de instituciones para fijar un lugar de desarrollo de la disciplina, eso es comparable a lo que se hizo aqu&iacute; en M&eacute;xico en el Colegio, lo que se llama <i>institution building,</i> como esfuerzo por fijar espacios. En los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta, era muy tentadora la idea &#45;y Germani fue parte de eso&#45; de ser un profesor como eran los profesores alemanes a principios del siglo XIX, los llamados <i>privat docent,</i> docente privado, donde el docente daba sus clases y los estudiantes pagaban una cuota pero no hab&iacute;a respaldo de una instituci&oacute;n de investigaci&oacute;n. Nosotros en eso somos muy j&oacute;venes. En Am&eacute;rica Latina, la institucionalizaci&oacute;n de la sociolog&iacute;a no tiene m&aacute;s de medio siglo: el Instituto Torcuato Di Tella es de 1958 y la FLACSO se crea en 1957. Bueno, el Colegio de M&eacute;xico es una excepci&oacute;n ya que se funda en los cuarenta. Esa es una dimensi&oacute;n interesante para explorar. Yo har&iacute;a la pregunta &iquest;hasta qu&eacute; punto eso tuvo efectos revitalizadores del pensamiento, de la creatividad? Hoy en d&iacute;a hay mucho debate, por ejemplo, sobre hasta qu&eacute; punto la institucionalizaci&oacute;n es, digamos, una especie de cierre: la gente se burocratiza, la investigaci&oacute;n se convierte en una cosa igualmente burocr&aacute;tica. Sobre todo porque el financiamiento de la investigaci&oacute;n tiene muchos aspectos burocr&aacute;ticos. Entonces, yo no s&eacute; c&oacute;mo ser&aacute; en Francia pero en Am&eacute;rica Latina, para hacer un proyecto de investigaci&oacute;n, uno se pasa la mitad del tiempo redactando informes para la burocracia sobre lo que uno est&aacute; haciendo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre este problema de la institucionalizaci&oacute;n de la sociolog&iacute;a y de los l&iacute;mites que puede generar en la creatividad, el caso de Argentina es bastante ilustrativo. En 1966, Gino Germani crea dentro de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires un centro de investigaci&oacute;n donde se formaron todos los soci&oacute;logos argentinos hasta la actualidad; no hay ninguno que no haya pasado por esa formaci&oacute;n. Hay muchos soci&oacute;logos en Argentina. Tambi&eacute;n existen bastantes instituciones; est&aacute; el Instituto Germani, est&aacute; el Instituto Di Tella y su universidad, etc&eacute;tera. Sin embargo, hoy en d&iacute;a, Argentina es un pa&iacute;s donde es muy d&eacute;bil la institucionalizaci&oacute;n de la disciplina, la cual ha perdido centralidad. Y en otros pa&iacute;ses la sociolog&iacute;a se ha desinstitucionalizado porque los soci&oacute;logos han pasado a trabajar para el Estado, como por ejemplo en Chile, donde actualmente, existe un d&eacute;ficit muy grande porque los soci&oacute;logos est&aacute;n todos siendo ministros, directores generales, asesores o <i>speech writers.</i> Incluso los m&aacute;s creativos ya no est&aacute;n en las universidades, est&aacute;n en los gobiernos. Eso crea, entonces, otro problema; existe un concepto perverso de organicidad, como es el caso de Eugenio Tironi, quien escribe libros para apoyar la pol&iacute;tica del Estado, cantando las loas del milagro chileno. Lo cual resulta totalmente antit&eacute;tico con lo que &eacute;l mismo pensaba, veinte a&ntilde;os atr&aacute;s, era el papel de la sociolog&iacute;a. Entonces, son caminos muy raros todos &eacute;stos: sobre si la institucionalizaci&oacute;n favorece la creaci&oacute;n o no; si el hecho de que los gobiernos se hayan democratizado, de que hayan accedido al poder con una izquierda renovada, diferente y que hayan cooptado los soci&oacute;logos, al final termina acabando con la disciplina. Porque, adem&aacute;s, lo tr&aacute;gico es que los ministros de educaci&oacute;n no se interesan en la educaci&oacute;n superior; se dedican a trabajar sobre la educaci&oacute;n primaria, secundaria. Claro, son problemas leg&iacute;timos pero hay un descenso dram&aacute;tico de los recursos que estos gobiernos, que est&aacute;n compuestos por gente de la izquierda renovada, no le dan a la educaci&oacute;n superior y a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Esto limita la investigaci&oacute;n de campo porque no se destinan recursos para hacerla; el &uacute;nico recurso que hay es pedir plata al extranjero. Y los empresarios, a diferencia del que financi&oacute; a Bougl&eacute;, creen que nosotros somos una amenaza. Entonces, veo muy dif&iacute;cil que nos vayan a dar recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Para volver sobre el problema de si soy un intelectual o un experto, yo dir&iacute;a que soy un servidor del Estado. Bueno, mi padre fue un servidor del Estado, mi abuelo lo fue, y no me veo en otro papel que en &eacute;ste. Tengo que aceptar que el Estado me d&eacute; dinero para que haga estudios emp&iacute;ricos que, a su vez, alimenten visiones te&oacute;ricas. Me parece que es &eacute;ste mi trabajo. Reconozco que existen verdaderos problemas de financiamiento para la investigaci&oacute;n pero, a la vez, creo que pueden darse alternativas de colaboraci&oacute;n con el mundo empresarial, desarrollando este tipo de sociolog&iacute;a pr&aacute;ctica sobre la que antes hac&iacute;a menci&oacute;n que, al mismo tiempo que permite generar ingresos y tambi&eacute;n nuevas modalidades de conocimiento sociol&oacute;gico. Por ejemplo, cuando haciendo trabajo de campo uno acompa&ntilde;a a alguien que tiene alguna responsabilidad, se aprende much&iacute;simo m&aacute;s que cuando se le hace una entrevista. Es por eso que yo creo que no es posible separar la sociolog&iacute;a de la sociolog&iacute;a pr&aacute;ctica. Para m&iacute;, como lo he dicho antes, la sociolog&iacute;a pr&aacute;ctica alimenta la sociolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confines:</b> <i>&iquest;Podr&iacute;amos, entonces, bajo esta perspectiva, hacer como hacen los antrop&oacute;logos y definir a la sociolog&iacute;a por la especificidad de su m&eacute;todo, decant&aacute;ndonos m&aacute;s por lo que se denomina observaci&oacute;n participante?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Yo creo que s&iacute; y al respecto podr&iacute;a mencionar una experiencia muy significativa. Cuando vine a Monterrey, hace doce a&ntilde;os, fue para acompa&ntilde;ar una estudiante, Delphine Mercier, que hoy es doctora y pertenece al CNRS, que pretend&iacute;a investigar sobre la transferencia de tecnolog&iacute;as de la industria maquiladora hacia la industria local. Como estrategia de trabajo de campo, ella empez&oacute; siendo obrera durante alg&uacute;n tiempo en una de estas empresas. Cuando cont&oacute; esto en la primera reuni&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Sociolog&iacute;a del Trabajo, los auditores le preguntaban sobre sus hip&oacute;tesis, sobre sus teor&iacute;as, y ella contestaba hechos concretos. Era muy interesante c&oacute;mo cada uno ten&iacute;a un nivel diferente y una visi&oacute;n opuesta de la din&aacute;mica de conocimiento. Ella aprendi&oacute; much&iacute;simo aqu&iacute; pero tambi&eacute;n dej&oacute; la memoria de un primer momento inductivo en la manera de investigar. Me parece fundamental para entender lo que pasa en una empresa quedarse empleado durante tres meses o seis meses. Pero aqu&iacute;, al parecer, no ten&iacute;an esta costumbre. Quiz&aacute; ahora haya cambiado este parecer pero por entonces resultaba extra&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confines:</b> <i>Con respecto a c&oacute;mo se defin&iacute;a Pierre, quiz&aacute; la diferencia con Am&eacute;rica Latina es que aqu&iacute;, la vida de los intelectuales est&aacute; muy relacionada con unas experiencias pol&iacute;ticas muy traum&aacute;ticas...</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> Es cierto pero, mal que mal, tambi&eacute;n somos empleados del Estado y el trabajo de investigaci&oacute;n en todas las universidades p&uacute;blicas latinoamericanas se hace a partir de la relaci&oacute;n con el Estado. Con el Estado, en contra del Estado... y es por eso que yo mencionaba, por ejemplo, las diferencias entre M&eacute;xico y Argentina, donde hay una relaci&oacute;n antit&eacute;tica con el Estado, donde &eacute;ste, de mala gana, financia las universidades p&uacute;blicas. En Chile, por ejemplo, es algo que los neoliberales lo est&aacute;n haciendo pero cada vez con mayor resistencia, porque no entienden esto de "c&oacute;mo que yo te pago y t&uacute; me atacas". Cuando en la &eacute;poca liberal de Am&eacute;rica Latina &#45;no neoliberal sino liberal&#45;, eso era algo funcional, es decir, "yo te pago para que me critiques". A diferencia de lo ocurre en Chile y en Argentina, en M&eacute;xico donde esta relaci&oacute;n entre intelectuales y Estado se funcionaliza, se hace virtuosa, a partir de los gobiernos del nacionalismo revolucionario. Siempre recuerdo que el primer funcionario de las ciencias sociales en M&eacute;xico fue Manuel Gamio, un antrop&oacute;logo que se dedic&oacute; a estudiar Teotihuac&aacute;n, refuncionalizando as&iacute; el discurso ideol&oacute;gico de la Revoluci&oacute;n mexicana. En esta l&iacute;nea de trabajo intelectual nacieron otras cosas, como el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, el INAH. Alfonso Caso, que es el arque&oacute;logo que descubri&oacute; Monte Alb&aacute;n en Oaxaca fue el primer director de este instituto. Ellos no eran parte del discurso oficial pero lo nutrieron con su trabajo. Otro ejemplo es el de Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n, quien crea el Instituto Nacional Indigenista, el INI, en los a&ntilde;os cuarenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso para m&iacute; es una de las cosas notables de M&eacute;xico, es decir, que el propio Estado les paga a unos intelectuales; no los usa tanto como expertos, porque esa dimensi&oacute;n no est&aacute; tan presente, pero los usa como intelectuales org&aacute;nicos. En la actualidad, por ejemplo, es bien interesante constatar que el Estado sigue manteniendo el aparato de investigaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior pero contrata expertos en los aparatos p&uacute;blicos para hacer este trabajo que Pierre dice que hacen los empleados universitarios del Estado. En M&eacute;xico, est&aacute; apareciendo la figura del consultor o del asesor y all&iacute; se da una especie de encrucijada. Esto ocurre desde que muchos profesores universitarios est&aacute;n trabajando para el Estado como consultores, es decir, como intelectuales org&aacute;nicos, que ofician de justificadores de las pol&iacute;ticas estatales pero sin tener la dimensi&oacute;n cr&iacute;tica. Es decir, sin mantener una independencia, que diga, por ejemplo, "yo s&iacute; recibo plata de la Secretar&iacute;a de Desarrollo Social, de la Sedesol, pero en el contrato me aseguro de que todos los resultados de investigaci&oacute;n los voy a publicar yo como profesor independiente". Eso nadie lo pide. Entonces, hoy en d&iacute;a en Am&eacute;rica Latina hay un divorcio entre lo que era la sociolog&iacute;a, en un sentido cr&iacute;tico liberal, y la pr&aacute;ctica de los soci&oacute;logos. Lo cual se torna complicado, a veces, muy complicado, porque habemos algunos como yo que decimos que eso es inaceptable. Es decir, si voy a hacer un trabajo yo no voy a publicar los resultados, digamos, <i>verbatim,</i> de las entrevistas pero s&iacute; es mi obligaci&oacute;n mantener una cierta distancia con respecto a lo que le voy a dar al funcionario y lo que voy a hacer con esos resultados. Sin embargo, muchos colegas, por problemas esencialmente econ&oacute;micos, est&aacute;n dispuestos a no exigir esas condiciones. Esto crea, en esta discusi&oacute;n entre el intelectual y el experto, una tercera variante, que no se trata ni del intelectual ni del experto sino que es un cortesano; un cortesano que hace de payaso del rey. Y ese papel est&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s presente. &iexcl;Cuidado con que un profesor critique al presidente o a un ministro! Justamente esta ma&ntilde;ana, estaba leyendo en Internet un altercado que tuvo el presidente Ricardo Lagos en el sur de Chile con un grupo de ecologistas. Los ecologistas estaban protestando porque en la regi&oacute;n donde estaba haciendo su discurso el presidente se est&aacute;n muriendo los cisnes a causa de una empresa que est&aacute; contaminando el agua. Durante la protesta, el presidente los trat&oacute; de antipatriotas, alegando que, al protestar contra &eacute;l, estaban atacando a Chile, cuando lo &uacute;nico que &eacute;stos pretend&iacute;an es que no se murieran los cisnes. O sea, no hay una estructura de discusi&oacute;n, de debate. Desde el poder pol&iacute;tico, se est&aacute; viendo una peligrosa incapacidad de tener argumentos para defender sus pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Yo quisiera volver sobre el ejemplo latinoamericano. El a&ntilde;o pasado estuve unas seis semanas en la Universidad de San Pablo y me di cuenta de la importancia del FAPESP (Fundaci&oacute;n de Amparo a la Investigaci&oacute;n del Estado de Sao Paulo). El FAPESP es una fundaci&oacute;n creada por empresarios para generar encuestas emp&iacute;ricas sobre Brasil. Y eso funciona muy bien, con todo un sistema de subsidios y becas de estudio, etc&eacute;tera. Es decir que hay all&iacute; una creaci&oacute;n institucional muy interesante, muy inteligente, creada por Fernando Enrique Cardoso, quien hizo una negociaci&oacute;n con el presidente de la Uni&oacute;n de los Empresarios de San Pablo. Eso creo yo que es una alternativa al problema de la dependencia de los intelectuales hacia el Estado. Adem&aacute;s, yo creo que estos ejemplos, que no existen en Francia ni, que yo sepa, en Inglaterra, y que con la construcci&oacute;n europea tampoco se han dado, a lo mejor aqu&iacute; en M&eacute;xico ser&iacute;a interesante que existiera. Porque esto permite evitar esa dependencia del intelectual o el experto con respecto al Estado. Porque lo que se deduce de lo que t&uacute; dices, Francisco, es que en cuanto m&aacute;s el Estado se dice liberal, m&aacute;s est&aacute; haciendo presos a los intelectuales, convirti&eacute;ndolos en cortesanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> En otra dimensi&oacute;n de nuestro trabajo, que es el aspecto docente, tambi&eacute;n podemos ver que se da una presi&oacute;n por sacar cursos que no tienen una funcionalidad con la pol&iacute;tica. Por ejemplo, como ni en el Conacyt ni en las instituciones p&uacute;blicas hay plata para investigar, obliga a que los estudiantes de los programas de doctorado se tengan que ajustar a los proyectos de los profesores que est&aacute;n trabajando para los organismos p&uacute;blicos, funcionalizando as&iacute; a los estudiantes con el trabajo de los cortesanos. Se crean entonces dos tipos de alumnos, los que est&aacute;n colgados de los proyectos de los profesores, que son proyectos funcionales a la estrategia del sector p&uacute;blico, y los que quedan fuera de eso, que encuentran muchas dificultades para hacer su tesis y financiar su trabajo de campo. En eso hay mucha presi&oacute;n, al igual que en la elecci&oacute;n de los cursos y los temas sobre los que los estudiantes desean trabajar. Por ejemplo, una chica que quiere estudiar la dictadura militar y el teatro en Argentina no puede ser aceptada porque hay presiones de grupo muy fuerte, o sea coaliciones de gente muy fuerte que est&aacute;n llevando la cosa docente a un lugar peligroso, sobre todo en la formaci&oacute;n de postgrado, donde es precisamente lo contrario lo que hay que hacer; en esa instancia es necesario que los estudiantes se desenvuelvan con su propia l&oacute;gica, con sus propios criterios. Eso est&aacute; pasando porque estamos en el neoliberalismo y no en el liberalismo, y muchos de los pol&iacute;ticos no saben lo que es ser liberal, incluso, los que reemplazaron al PRI. Es decir, lo que es tr&aacute;gico es que son los nuevos pol&iacute;ticos que quisieron desplazar al PRI los que est&aacute;n siendo m&aacute;s corporativos que el propio PRI en estas cosas, y ello se debe, principalmente, a razones econ&oacute;micas. Hay una contradicci&oacute;n muy grande: en vez de que florezcan todas las flores se est&aacute; circunscribiendo el marco de referencia como pol&iacute;tica de largo plazo. Esto va a tener consecuencias muy fuertes para los que vienen detr&aacute;s de nosotros, es decir, los soci&oacute;logos que vienen detr&aacute;s de nosotros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confines:</b> <i>&iquest;C&oacute;mo ven, entonces, esta cuesti&oacute;n de los procesos de democratizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina en relaci&oacute;n a las ciencias sociales?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Cuando estaba en Brasil me top&eacute; con este libro de Eder Sader que se llama <i>Quando novos personagens entraram em cena</i> <sup><a href="#nota">13</a></sup> donde &eacute;l cuenta c&oacute;mo las comunidades de base se han armado durante la dictadura y c&oacute;mo todo eso desemboc&oacute; en la creaci&oacute;n del PT, de la CUT brasile&ntilde;a y en la demanda de una democracia participativa, es decir una b&uacute;squeda de un mayor control de la sociedad civil hacia el Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de ver si es posible invertir la separaci&oacute;n cada vez m&aacute;s grande entre el Estado y la sociedad civil. Se trata de ver c&oacute;mo la sociedad civil puede controlar al Estado, cu&aacute;les son los problemas y, sobre todo, cu&aacute;les son las soluciones. S&eacute; que en Francia se suele plantear el dilema en los siguientes t&eacute;rminos: para que el Estado sea imparcial tiene que ser separado de la sociedad civil. Defender una democracia participativa se confunde a veces con estar a favor de los <i>lobbies,</i> los cuales tambi&eacute;n abogan por una forma de democracia participativa. Pero si el Estado se mantiene alejado, las elites al poder se autorreproducen, creando conflictos y p&eacute;rdidas de legitimidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> Yo lo que creo es que estamos en una crisis, en un callej&oacute;n sin salida. M&aacute;s bien creo que, en estos momentos, despu&eacute;s de que se dieron las transiciones, los dos tipos de transici&oacute;n, la salida de los reg&iacute;menes militares, por un lado, y estos procesos que hay aqu&iacute; en M&eacute;xico, en Venezuela, por el otro, se est&aacute;n generando muchas preguntas, muchas interrogantes sobre cu&aacute;l es la nueva articulaci&oacute;n entre Estado, sistema pol&iacute;tico y sociedad civil. Y eso es lo que hoy en d&iacute;a se est&aacute; planteando en la mesa. Es decir, no est&aacute; claro para d&oacute;nde vamos a ir. Porque las transiciones crearon Estado, o restauraron formas de representaci&oacute;n partidista, renaci&oacute; el sistema pol&iacute;tico pero desvinculado de la sociedad civil. Por ejemplo, en el caso de actores que a m&iacute; me interesan, los sindicatos, &iquest;qu&eacute; pasa en un pa&iacute;s donde se tiene un r&eacute;gimen democr&aacute;tico, donde tienes partidos pol&iacute;ticos pero no hay una representaci&oacute;n de los trabajadores del sindicato? Esto me parece un d&eacute;ficit democr&aacute;tico. Es decir, la gente no tiene otro canal de participaci&oacute;n a la vida p&uacute;blica que ir a votar cada tres a&ntilde;os. Adem&aacute;s, esto se agudiza con las formas de trabajo, no es porque se haya reprimido la vida sindical, sino porque las formas de trabajo han imposibilitado que se encuentre el espacio de reivindicaci&oacute;n. Entonces, hay espacios donde se est&aacute; insinuando. Por ejemplo, lo que est&aacute; pasando en Bolivia es muy interesante, donde ocurri&oacute; lo contrario de lo que pas&oacute; en Chile, en Brasil o en M&eacute;xico. All&iacute; el Estado desapareci&oacute;. Hab&iacute;a una forma de Estado en Bolivia pero, hoy en d&iacute;a hay no hay Estado en Bolivia. Actualmente existe una representaci&oacute;n en el Congreso que, de hecho, es &eacute;ste el que gobierna el pa&iacute;s. El Estado se vino abajo en la d&eacute;cada de los noventa. Hoy en d&iacute;a no hay quien tome decisiones en Bolivia y, adem&aacute;s de eso, la sociedad civil tom&oacute; las cosas en sus manos. En definitiva, hay una especie de inversi&oacute;n de lo que hist&oacute;ricamente ha sido la relaci&oacute;n entre los tres elementos: Estado, sistema pol&iacute;tico y sociedad civil. En Bolivia se trastoc&oacute; esa relaci&oacute;n. En t&eacute;rminos cotidianos, la calle es quien gobierna Bolivia y el Congreso est&aacute; dominado por esta pol&iacute;tica de protesta callejera. A veces sacan en las cadenas de televisi&oacute;n las sesiones del Congreso de Bolivia y uno se da cuenta que estas sesiones est&aacute;n a la merced de un debate que no tiene ning&uacute;n orden. Y los que realmente cuentan, entonces, son las organizaciones ind&iacute;genas, las organizaciones comunitarias, los pueblos. Pregunta: &iquest;qu&eacute; va a salir de eso? Es decir, &iquest;va a haber un autogobierno?, &iquest;c&oacute;mo se va a manejar la situaci&oacute;n? &iexcl;Es un pa&iacute;s, es una naci&oacute;n! Ese es un escenario. El otro es el caso de los Estados que se separan del sistema pol&iacute;tico y de la sociedad a trav&eacute;s de los mecanismos electorales. Por ejemplo, en Chile se da un esquema de control pol&iacute;tico que lleva quince a&ntilde;os; es un control pol&iacute;tico democr&aacute;tico pero la paradoja es que la clase pol&iacute;tica se autorreproduce absolutamente. Primero eran los pap&aacute;s, hoy son los hijos y ahora aparecen los nietos. Por ejemplo, acaban de salir las listas de los candidatos a diputados para las elecciones de diciembre y los nombres se repiten. Es decir, el sistema no es poroso, es totalmente impermeable; es pura arcilla. Ah&iacute;, entonces, aparecen los ecologistas, las mujeres, los mapuches... pero se encuentran con una muralla. Los mapuches, por ejemplo, ante sus reivindicaciones b&aacute;sicas que consisten en que puedan hablar su idioma, que tengan derecho a su tierra, etc&eacute;tera, les aplican la ley antiterrorista de Pinochet. Ese es el otro escenario, el de la reificaci&oacute;n del Estado. Por un lado la reivindicaci&oacute;n de la sociedad civil en Bolivia y por el otro, en Chile, la reificacion del Estado. En Brasil y en Argentina la cosa es un poco mixta. Todav&iacute;a hay Estado en Argentina, all&iacute;, milagrosamente, se evit&oacute; el riesgo boliviano de la fragmentaci&oacute;n total. De manera que el escenario es medio enredado. En esta discusi&oacute;n todo el mundo est&aacute; hablando de ciudadan&iacute;a pero &iquest;qu&eacute; es la ciudadan&iacute;a en un esquema de un deterioro econ&oacute;mico tan grande? Cuando de 500 millones de personas, 220 millones est&aacute;n ganando entre 150 y 200 d&oacute;lares mensuales y, al mismo tiempo, un grupo que no suma m&aacute;s de 30 millones de personas en todo el continente est&aacute; ganando 200 mil d&oacute;lares al mes, &iquest;c&oacute;mo se puede hacer funcionar un sistema democr&aacute;tico en estas condiciones? Si bien es cierto que en estos momentos el problema autoritario se resolvi&oacute;, bien cabe la pregunta sobre cu&aacute;n autoritario puede ser un r&eacute;gimen llamado democr&aacute;tico en un contexto de miseria tan grande. Para responder a esta interrogante, retomo la imagen de Francisco Weffort, un soci&oacute;logo brasile&ntilde;o muy interesante, que habla de que vivimos en una nueva democracia, que tiene mucho a nivel de autoritarismo y mucho a nivel de formalidad pero que tiene muy poco de la vieja idea de la democracia, no de la participativa sino de la democracia a secas, es decir de que el ciudadano se siente parte de lo p&uacute;blico. Estos son los dilemas que planteo en mi libro <i>Tiempos neoliberales en M&eacute;xico</i> <sup><a href="#nota">14</a></sup>, un texto que tiene, fundamentalmente, una vocaci&oacute;n did&aacute;ctica de revisar los cambios en los procesos de ciudadan&iacute;a y participaci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confines:</b> <i>&iquest;Y c&oacute;mo ven esta cuesti&oacute;n en M&eacute;xico, ahora que nos estamos acercando a un proceso electoral? &iquest;Cu&aacute;l es su percepci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica en este pa&iacute;s?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> Yo creo que M&eacute;xico tiene una situaci&oacute;n bien original y es que hay una sociedad &#45;no s&eacute; si civil&#45;, un pueblo, que tiene una larga historia de resistencia a la pol&iacute;tica y al Estado. Es una situaci&oacute;n original por eso, porque en M&eacute;xico la gente sobrevive a pesar de la pol&iacute;tica y a pesar del Estado. Es decir, para expresarlo de otra manera, la miseria en M&eacute;xico se sobrelleva, se consigue vivir en la miseria, y eso a trav&eacute;s de un mecanismo muy importante que es la solidaridad, la solidaridad comunitaria, la solidaridad de los pueblos. &Eacute;ste es un pa&iacute;s muy organizado a nivel civil, a nivel de la sociedad, que sabe muy bien que ni la pol&iacute;tica ni el Estado le van a responder a sus necesidades. Yo siempre veo el Canal del Congreso en la televisi&oacute;n, lo veo porque ah&iacute; es donde se ve de manera muy gr&aacute;fica esa distancia entre la sociedad y la pol&iacute;tica. La gente que est&aacute; ah&iacute; no parece que fuera, digamos, de la misma raza de la que est&aacute; afuera del Congreso y de la que est&aacute; hambrienta. Es totalmente impermeable a la temperatura social. Y tambi&eacute;n existe una clase dirigente a nivel del Estado que sabe que existe esta cuesti&oacute;n. M&eacute;xico ha desarrollado gran capacidad de no reprimir a la sociedad. Hay mucha violencia pero la represi&oacute;n organizada del Estado est&aacute; muy inhibida. Se privatiza por un lado pero tambi&eacute;n se inhibe. Por ejemplo, no se podr&iacute;a aplicar la ley antiterrorista que se aplica a los mapuches en M&eacute;xico. No se pudo aplicar la soluci&oacute;n final al zapatismo, aunque algunos lo quer&iacute;an hacer. Por ejemplo, en el 1996&#45;97, el gobierno de Ernesto Zedillo estuvo al borde de arrestar a Marcos y de meter al ej&eacute;rcito en la Selva Lacandona y no lo hizo. Esa es una diferencia fuerte entre M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses latinoamericanos. Por ejemplo, la burgues&iacute;a estaba escandalizada porque no se pudo hacer el nuevo aeropuerto debido a que los campesinos de Atenco salieron con machetes a la calle a decir que no quer&iacute;an el aeropuerto en sus tierras. Eso es lo que hace la diferencia entre los distintos pa&iacute;ses: en M&eacute;xico hay Estado, pero abajo, pasa algo parecido a lo que pasa en Bolivia, en Per&uacute; o en Ecuador. En el caso de este &uacute;ltimo pa&iacute;s est&aacute; desapareciendo el Estado; sin embargo, Ecuador sigue existiendo, sigue funcionando el pa&iacute;s. Es una situaci&oacute;n nueva. O sea, Am&eacute;rica Latina ha vivido de puro Estado y ahora no tiene Estado. Est&aacute; apareciendo una cosa rar&iacute;sima: no hay representaci&oacute;n y el Estado es capaz todav&iacute;a de mantener a la clase pol&iacute;tica funcionando y a veces esto se nos presenta bajo datos escandalosos: a M&eacute;xico mantener la clase pol&iacute;tica le cuesta mil 800 millones de d&oacute;lares, la democracia mexicana cuesta mil 800 millones de d&oacute;lares. &iexcl;Es una cosa espeluznante!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Sobre la idea de las comunidades, de estas solidaridades de base, yo la pregunta para la cual no tengo ninguna respuesta clara pero viendo este libro de Eder Sader, se ve que esas comunidades de base se dieron gracias a la acci&oacute;n de la iglesia cat&oacute;lica. &iquest;Qu&eacute; pasa ahora cuando la iglesia cat&oacute;lica est&aacute; siendo reemplazada por los movimientos pentecostales y por esta iglesia cat&oacute;lica un poco diferente que es la carism&aacute;tica? Hay indagaciones muy importantes sobre los cambios que estas formas religiosas han introducido en la relaci&oacute;n entre la gente y las iglesias, pero no he le&iacute;do nada sobre la influencia de estos cambios sobre las organizaciones alrededor de las iglesias pero influenciadas por ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Zapata:</b> Este de la sociolog&iacute;a de la religi&oacute;n es un tema de investigaci&oacute;n que est&aacute; renaciendo de manera importante en el continente. Por ejemplo, no s&oacute;lo en el caso de Brasil, sino tambi&eacute;n en Colombia es muy importante. La p&eacute;rdida del apoyo de la gente a la iglesia cat&oacute;lica en Colombia es porque se percib&iacute;a a &eacute;sta como un aliado del Estado. Las sectas protestantes le dan seguridad a la gente en el conflicto de Colombia, cosa que no le daba la iglesia cat&oacute;lica. Hay un desplazamiento de la iglesia cat&oacute;lica porque no se preocupa de los problemas de cada uno, mientras que los pastores protestantes tienen eso que hace las veces de paraguas. Eso explica en parte el grado de adhesi&oacute;n que Marcos encuentra tantos en el campo como en ciertos sectores urbanos de M&eacute;xico. &iquest;C&oacute;mo encuentra el apoyo en todas partes? La gente llega a la plaza sin que haya ninguna publicidad. James Scott escribi&oacute; un libro que se llama <i>De los dominados y el arte de la resistencia</i><sup><a href="#nota">15</a></sup><i>,</i> en el cual aborda esta cuesti&oacute;n, pero no focaliz&aacute;ndola en la actualidad sino desde el siglo XV, sobre c&oacute;mo resist&iacute;an los siervos a los dominios de la nobleza. Es un libro que ya va en su cuarta edici&oacute;n en M&eacute;xico y yo me pregunto qui&eacute;n compra este libro porque, evidentemente, tiene una difusi&oacute;n subterr&aacute;nea muy importante. El libro presenta todas las pr&aacute;cticas: c&oacute;mo enga&ntilde;ar al que tiene el poder, c&oacute;mo vivir dentro de la dominaci&oacute;n jugando a las pesas de los sacos de trigo, c&oacute;mo enga&ntilde;ar a los bur&oacute;cratas, c&oacute;mo jugar el juego sin jugarlo, de la cuesti&oacute;n de la langue de bois; de la ret&oacute;rica. Este es el Mundo en el cual estamos viviendo ahora. Entonces, hay que saber hablar en varios idiomas al mismo tiempo</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pierre Tripier:</b> Me parece muy buena conclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Realizaci&oacute;n de entrevista y edici&oacute;n: Anne Fouquet e Ignacio Irazuzta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1&nbsp;Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos del Colegio de M&eacute;xico: M&eacute;xico, 1978.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2&nbsp;El Colegio de M&eacute;xico: M&eacute;xico, 1982.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3&nbsp;<i>Cuadernos del CES,</i> n&uacute;m. 32, El Colegio de M&eacute;xico, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2173134&pid=S1870-3569200600010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4&nbsp;En <i>Sociologie du Travail</i> N&deg; 3/1967.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2173136&pid=S1870-3569200600010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5&nbsp;En Francia, se denomina tesis de Estado al grado acad&eacute;mico necesario para desempe&ntilde;arse como director de tesis doctorales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6&nbsp;Boussard, V., Mercier, D. y Tripier, P., CNRS: Par&iacute;s, 2004.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">7&nbsp;M&eacute;xico: Siglo XXI, primera edici&oacute;n, 1969.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8&nbsp;De la Garza, E. (Coordinador) <i>Tratado latinoamericano de sociolog&iacute;a del trabajo.</i> El Colegio de M&eacute;xico, (4): M&eacute;xico, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2173141&pid=S1870-3569200600010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9&nbsp;FAPESP: Funda&ccedil;ao de Amparo &agrave; Pesquisa do Estado de Sa&ograve; Paulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10&nbsp;ANPOCS: Asocia&ccedil;iao Nacional de P&oacute;s&#45;Gradua&ccedil;&atilde;o e Pesquisa em Ci&ecirc;ncias Sociais.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11&nbsp;Boulding, K. <i>Conflict and Defense, A General Theory.</i> Harper &amp; Row: Nueva York, 1962.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2173145&pid=S1870-3569200600010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12&nbsp;Abbott, A. "Ecologies li&eacute;es, &agrave; propos du Syst&egrave;me des professions", Menger P&#45;M. (ed.) <i>Les Professions et leurs sociologues.</i> Ed. de la MSH: Par&iacute;s, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2173147&pid=S1870-3569200600010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13 Editor: Paz e Terra, Sao Paulo, 1988.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">14 El Colegio de M&eacute;xico, 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15 M&eacute;xico: ERA, 2000 (Primera edici&oacute;n en ingl&eacute;s, 1990).</font></p>      ]]></body><back>
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