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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asumiendo la responsabilidad de escribir la presentaci&oacute;n de la revista <i>Polis</i> de manera un tanto inusual &#45;toda vez que inicio haciendo referencia al &uacute;ltimo texto que nos ocupa&#45;, me parece que los colegas que escriben en este n&uacute;mero coincidir&aacute;n conmigo en que la justificaci&oacute;n de tal atrevimiento se explica por s&iacute; misma: se trata de un n&uacute;mero con cierta carga de nostalgia y melancol&iacute;a, pero al mismo tiempo de regocijo y de amplio reconocimiento a un singular personaje que, estoy seguro, la gran mayor&iacute;a si no es que todos los profesores&#45;investigadores adscritos al Departamento de Sociolog&iacute;a de la Unidad Iztapalapa de la UAM, incluso aquellos instalados <i>allende las fronteras</i> acad&eacute;micas e interinstitucionales de nuestra casa de estudios, reconocemos y recordamos con admiraci&oacute;n y respeto, y a quien Mario Bassols Ric&aacute;rdez atinadamente denomina: "El vikingo que vino del sur".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, evocar el nombre y figura de Gustavo Emmerich Isaac es, interpretando y parafraseando a Ricardo Espinoza Toledo y a Juan Pablo Navarrete Vela, aludir a "un carism&aacute;tico l&iacute;der acad&eacute;mico e intelectual <i>"</i> sin igual. Quienes tuvimos el honor y gusto de conocer a Gustavo en sus diferentes facetas, como profesor, como investigador, como conferencista destacado, como coordinador de Estudios de Licenciatura y de Posgrado, como asesor, como escritor, como entusiasta e imbatible ajedrecista, pero sobre todo como persona y m&aacute;s como amigo de sus colegas e infinidad de alumnos, no podemos m&aacute;s que enorgullecemos y congratularnos de considerar este n&uacute;mero de la revista como un sentido &sect; y merecido homenaje p&oacute;stumo a quien, gracias a su trabajo y siempre entusiasta colaboraci&oacute;n &#45;junto a la de otros colegas de aquellos a&ntilde;os noventa del siglo XX&#45;, forj&oacute; y dio vida a lo que hoy por hoy es la revista <i>Polis</i> en nuestro Departamento de Sociolog&iacute;a. Esto es, no podr&iacute;amos entender <i>Polis</i> sin Magda Fritscher Mundt y Gustavo Emmerich.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, sin m&aacute;s adjetivos para describir y agregar sobre "El vikingo que vino del sur", vaya nuestro m&aacute;s amplio reconocimiento a quien, con genuina originalidad, creatividad, &eacute;tica y profesionalismo, <i>conquist&oacute;</i> no solamente a los polit&oacute;logos formados y en formaci&oacute;n en nuestras aulas universitarias, sino tambi&eacute;n a aquellos cient&iacute;ficos sociales que conocimos y compartimos de alguna manera la sapiencia de tan ilustre personaje. Hasta siempre, estimado Gustavo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y ya que hablamos de l&iacute;deres carism&aacute;ticos, es por dem&aacute;s interesante la manera en que Ricardo Espinoza y Juan Pablo Navarrete nos proporcionan una esclarecedora distinci&oacute;n entre los diversos tipos de liderazgo que se pueden advertir en la vida y accionar de los diferentes partidos pol&iacute;ticos mexicanos. Particularmente, los autores centran su atenci&oacute;n en la definici&oacute;n del liderazgo carism&aacute;tico que se observa en algunas de las figuras m&aacute;s emblem&aacute;ticas del Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica: Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas Sol&oacute;rzano y Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador en primera instancia, y l&iacute;deres representados en actores no menos relevantes como Porfirio Mu&ntilde;oz Ledo y Marcelo Ebrard Casaub&oacute;n (aunque no son estos &uacute;ltimos los l&iacute;deres partidarios en quienes los autores enfocan la reflexi&oacute;n de su texto).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los l&iacute;deres carism&aacute;ticos mencionados, los autores de "La evoluci&oacute;n del liderazgo en el PRD, 1989&#45;2012", tambi&eacute;n advierten la existencia de lo que ellos denominan "l&iacute;deres administrativos d&eacute;biles, intermedios y fuertes" y "liderazgos carism&aacute;ticos&#45;integradores y dominantes" como aquellos que han caracterizado la vida interna y socio&#45;pol&iacute;tica del PRD en los a&ntilde;os m&aacute;s recientes, y exploran el significado que ello tiene para sus correligionarios y los dem&aacute;s sectores sociales del pa&iacute;s. Por lo mismo, este art&iacute;culo de Ricardo Espinoza y Juan Pablo Navarrete es m&aacute;s que una invitaci&oacute;n para ampliar el vocabulario de la gente no versada en el uso y accionar de los partidos pol&iacute;ticos; es una manera de interpretar, comprender y conocer m&aacute;s a fondo a una organizaci&oacute;n partidaria que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha logrado tener un crecimiento electoral muy significativo, especialmente en el periodo de 2006 a 2012, cuando el PRD se alz&oacute; como segunda fuerza nacional derivada de la alianza que estableci&oacute; con el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano. Sin embargo, y a pesar del avance se&ntilde;alado, los autores concluyen que la apuesta del PRD en el momento presente se encuentra en la inquietud de si la recomposici&oacute;n que vive el partido en t&eacute;rminos del liderazgo tanto de sus figuras emblem&aacute;ticas como de la propia organizaci&oacute;n partidaria le permitir&aacute; "redefinir su perfil pol&iacute;tico" para hacerlo nuevamente atractivo a las preferencias de las mayor&iacute;as en las ya pr&oacute;ximas contiendas electorales en el pa&iacute;s o, en el peor de los casos, dicho reacomodo de los l&iacute;deres y de la estructura partidaria terminar&aacute; condicionando su propio desarrollo: he ah&iacute; el dilema que enfrenta esta instituci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Alberto Escamilla Cadena, en su art&iacute;culo denominado "El ejercicio de los controles constitucionales de la Suprema Corte de Justicia en M&eacute;xico", nos comparte una interesante reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n (SCJN) ha participado en la resoluci&oacute;n de "diversos conflictos que la clase pol&iacute;tica no ha podido dirimir" y que han causado un gran revuelo en torno a complejos temas como los relacionados con las leyes de Telecomunicaciones y de Radio y Televisi&oacute;n (en 2006) y con el Presupuesto de Egresos de la Federaci&oacute;n del a&ntilde;o 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para encarar los conflictos en ejemplos como los citados, Escamilla nos dice que la SCJN se ha tenido que valer de los "controles constitucionales", entendidos como esos "mecanismos que tiene el Estado para limitar el ejercicio del poder pol&iacute;tico y garantizar la divisi&oacute;n de poderes &#91;...&#93; El control al poder pol&iacute;tico se realiza con el fin de evitar que tanto el ejecutivo como el legislativo abusen de sus facultades y se extralimiten" en sus funciones espec&iacute;ficas. Para el autor, en un Estado democr&aacute;tico y de derecho, los controles constitucionales son una condici&oacute;n <i>sine qua non</i> para poder sancionar y hacer efectivas las responsabilidades de los actores involucrados; por lo mismo, es de suma relevancia contar con un "&oacute;rgano que garantice que los l&iacute;mites al poder, sean acatados y se hagan cumplir".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &oacute;rgano al que se refiere Escamilla y que puede ejercer los controles citados, es nada m&aacute;s y nada menos que el Poder Judicial, que tiene entre sus funciones relevantes ".contener la acci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos buscando sujetar sus procedimientos al principio de legalidad"; y para lograrlo, dispondr&aacute; de los tribunales constitucionales para resolver las disputas en cuesti&oacute;n. La intervenci&oacute;n de los tribunales es para el autor, la v&iacute;a m&aacute;s adecuada para producir "los equilibrios institucionales que de otra manera impedir&iacute;an una convivencia pol&iacute;tica controlada". Por tanto, Escamilla termina su reflexi&oacute;n se&ntilde;alando que desde que la SCJN ha hecho efectivos los controles constitucionales en la materia, ello ha favorecido un mayor equilibrio entre las fuerzas del poder p&uacute;blico involucradas (el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial), lo cual sin duda alguna es de gran val&iacute;a para un pa&iacute;s que se precia de tener un Estado de derecho y, adem&aacute;s, se dice democr&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer art&iacute;culo, "La participaci&oacute;n de los j&oacute;venes como candidatos al Poder Legislativo en el proceso electoral 2012" de Jes&uacute;s Aguilar L&oacute;pez, es un claro ejemplo de lo que todo el mundo sabe pero nadie quiere mencionar &#45;como bien reza el dicho popular&#45;, que ni aun en los tiempos m&aacute;s modernos de la pol&iacute;tica mexicana, los j&oacute;venes han logrado ocupar en t&eacute;rminos num&eacute;ricos, un espacio relevante en cargos de elecci&oacute;n y representaci&oacute;n pol&iacute;tica y social en el pa&iacute;s; tampoco han logrado tener una presencia amplia en torno al sector que se supone representan ellos mismos si consideramos el grupo de edad en que se encuentran ubicados demogr&aacute;ficamente (21&#45;29 a&ntilde;os).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguilar L&oacute;pez sostiene que la escasa participaci&oacute;n juvenil en procesos electorales y en consecuencia como miembros de los diversos partidos pol&iacute;ticos, encuentra su explicaci&oacute;n en algo que podr&iacute;a pensarse como una inquietante paradoja. Por un lado, pareciera que a los j&oacute;venes no les interesa mucho participar en actividades pol&iacute;ticas debido a la "mala reputaci&oacute;n" que acompa&ntilde;a a los partidos pol&iacute;ticos en general; y por otro lado, el hecho quiz&aacute; m&aacute;s visible en la pr&aacute;ctica de que "... existen elementos reales de pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas dentro de los partidos pol&iacute;ticos que monopolizan el poder para favorecer a las generaciones de pol&iacute;ticos adultos" supuestamente con mayor experiencia y mejor desempe&ntilde;o pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, Aguilar considera que una posible manera de lograr que los j&oacute;venes tengan una participaci&oacute;n m&aacute;s amplia, por ejemplo, en la C&aacute;mara de Diputados e incluso dentro de los propios partidos pol&iacute;ticos, ser&iacute;a promoviendo dicha participaci&oacute;n juvenil tal y como se hizo cuando se plante&oacute; la cuota de g&eacute;nero, que incluso fue aprobada como un requisito en la ley electoral. Si se lograse lo anterior, concluye el autor, ello ayudar&iacute;a a fomentar el recambio generacional tan requerido en las instituciones pol&iacute;ticas aqu&iacute; se&ntilde;aladas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pen&uacute;ltimo de los art&iacute;culos, intitulado "La ciudadan&iacute;a en M&eacute;xico. Un breve recuento hist&oacute;rico", Luis Reyes Garc&iacute;a nos conduce por un interesante recorrido hist&oacute;rico que toma como punto de partida el siglo XIX, para ubicar c&oacute;mo la noci&oacute;n de <i>ciudadan&iacute;a</i> &#45;considerada como esa peculiaridad de las personas para contar con derechos y libertades inalienables tanto en el &aacute;mbito individual como colectivo en una sociedad&#45; se ha transformado hasta nuestros d&iacute;as. Por ejemplo, el autor refiere que en el M&eacute;xico del siglo XIX la ciudadan&iacute;a no exist&iacute;a, si acaso era "imaginaria" pero no real.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Reyes Garc&iacute;a no es sino con el transcurrir de los tiempos que a finales del siglo XX surge una idea m&aacute;s precisa que concibe la ciudadan&iacute;a derivada de las acciones llevadas a cabo por "las clases medias y los sectores urbano&#45;populares en las principales ciudades del pa&iacute;s", quienes se mostraron claramente a partir de la lamentable tragedia generada por los sismos de 1985 y que al mismo tiempo permitieron evidenciar una nueva forma de organizaci&oacute;n de la sociedad civil nunca antes vista. De igual manera, el proceso electoral vivido en 1988 se convirti&oacute; en el motor de las transformaciones del sistema electoral y de partidos en M&eacute;xico y se signific&oacute; como otro enorme parteaguas en materia de participaci&oacute;n pol&iacute;tica de una ciudadan&iacute;a cada vez m&aacute;s informada y organizada que enarbolaba las banderas de la transparencia, la equidad y la legalidad en el marco de la demanda de mayor participaci&oacute;n democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo y de acuerdo con el autor, la aparici&oacute;n de las llamadas organizaciones no gubernamentales, mejor conocidas como ONG, posibilit&oacute; la activa participaci&oacute;n de "grupos plurales que no tienen acomodo ni en los partidos pol&iacute;ticos, ni en las organizaciones sindicales y corporativas tradicionales... &#91;y esto permiti&oacute;&#93; configurar un nuevo perfil de ciudadan&iacute;a, replantear y abrir nuevos canales de negociaci&oacute;n con las instituciones del Estado&#45;sociedad, anta&ntilde;o monopolizadas por las organizaciones corporativas y por los partidos pol&iacute;ticos...". As&iacute; pues, factores y acciones como las emprendidas de forma innovadora y creativa en el plano pol&iacute;tico social han evidenciado la necesidad de contar con una ciudadan&iacute;a m&aacute;s participativa y responsable, m&aacute;s interesada en la generaci&oacute;n de propuestas, pero sobre todo, m&aacute;s involucrada en la toma de decisiones de los asuntos p&uacute;blicos que le ata&ntilde;en. Tambi&eacute;n debe quedar claro, finaliza y sentencia el autor, que "la ciudadan&iacute;a no se forma sola, su construcci&oacute;n y reproducci&oacute;n es una responsabilidad p&uacute;blica que compete a muchos agentes y actores: individuales, organizativos e institucionales; es responsabilidad del Estado, pero tambi&eacute;n de la sociedad y los individuos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, el quinto y &uacute;ltimo de los textos que compone este n&uacute;mero de <i>Polis</i> es sin duda una elocuente remembranza de la m&aacute;s tr&aacute;gica y ambivalente relaci&oacute;n habida entre dos actores ic&oacute;nicos de la historia italiana: "Maquiavelo y los M&eacute;dicis". As&iacute; de sencillo es el t&iacute;tulo pero, hay que reconocerlo, detr&aacute;s de tal sencillez y despu&eacute;s de leer tan interesante art&iacute;culo, es posible advertir un amplio y detallado relato hist&oacute;rico de esa peculiar relaci&oacute;n entablada entre el famoso autor de <i>El Pr&iacute;ncipe</i> y una de las familias m&aacute;s poderosas del renacimiento florentino italiano, los M&eacute;dicis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es fortuito entonces que Roberto Garc&iacute;a Jurado retome una de las obras cumbre de Maquiavelo con el fin de llevarnos, l&uacute;cida y entretenidamente, por sus pasajes m&aacute;s conspicuos para entender la relevancia de tal obra en los tiempos que la vieron nacer y que, a&uacute;n en los tiempos modernos, es lectura obligada para quienes buscan comprender e interpretar el fascinante mundo de la pol&iacute;tica y el Estado, o como lo se&ntilde;ala el propio Roberto, y entrando en materia, "Este libro <i>&#91;El pr&iacute;ncipe&#93;</i> fue concebido para verter en &eacute;l de la manera m&aacute;s clara y directa lo que Maquiavelo consideraba haber aprendido en toda su experiencia pol&iacute;tica, con la intenci&oacute;n y el fin expl&iacute;cito de ponerlo al servicio de los Medici". De igual forma, adem&aacute;s de enfatizar "el amor y el odio" que caracteriz&oacute; la relaci&oacute;n entre el pensador y la familia florentina, el autor afirma que uno de los aportes m&aacute;s relevantes al escribir <i>El Pr&iacute;ncipe</i> es el haber acu&ntilde;ado "el concepto de Estado de la manera en que a partir de entonces se usar&iacute;a en el mundo moderno", y que ya desde entonces, este ilustre pensador advert&iacute;a las diferencias existentes en las formas de gobierno que a&uacute;n se observan en varios pa&iacute;ses del mundo: el principado y la rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, y de acuerdo con Garc&iacute;a Jurado, si bien Maquiavelo era partidario de los gobiernos republicanos, tambi&eacute;n era cierto que "pod&iacute;a aceptar y preferir los principados cuando las condiciones pol&iacute;ticas y sociales del Estado lo requirieran", pero lo que Maquiavelo de plano "no admit&iacute;a era la indefinici&oacute;n entre una forma de gobierno y otra". Fue tal el &eacute;nfasis de Maquiavelo en posturas como la citada que llev&oacute; a este singular personaje a plasmar en <i>El Pr&iacute;ncipe</i> un aporte m&aacute;s para el an&aacute;lisis de lo pol&iacute;tico: la formulaci&oacute;n de la separaci&oacute;n, en un Estado, de la "esfera p&uacute;blica y la privada" para que se evitara que esta &uacute;ltima "interfiriera de manera indebida, discrecional, en la actividad p&uacute;blica y de gobierno". Vistos a la distancia y en el tiempo, estos fueron algunos de los aportes m&aacute;s significativos de Maquiavelo, pero tambi&eacute;n fueron las maneras en que, de acuerdo con Garc&iacute;a Jurado, este pudo manifestar sus m&aacute;s "duras cr&iacute;ticas &#91;...&#93; hacia el r&eacute;gimen de los M&eacute;dicis en general.". Por &uacute;ltimo, con el prop&oacute;sito de animar al lector a terminar de revisar tan amena lectura y provocar a los interesados en el tema religioso, vale la pena destacar que la relaci&oacute;n pol&iacute;tico&#45;social con los M&eacute;dicis no solamente fue tormentosa para Maquiavelo; tambi&eacute;n los papas Le&oacute;n X (1512&#45;1521) y Clemente VII (1523&#45;1534) &#45;dos de los miembros m&aacute;s prominentes de la familia M&eacute;dicis&#45; marcaron la historia de la iglesia cat&oacute;lica en su momento, y "fueron determinantes en la vida y obra de Maquiavelo": &iquest;c&oacute;mo?, eso es lo que habr&aacute; que descubrir en la lectura de dicho texto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el apartado dedicado a las rese&ntilde;as de libros, las dos que se incluyen en esta ocasi&oacute;n son por dem&aacute;s relevantes. La primera, elaborada por Jos&eacute; Luis Estrada Rodr&iacute;guez, en torno a la obra <i>La corrupci&oacute;n administrativa en M&eacute;xico,</i> de Jos&eacute; Juan S&aacute;nchez Gonz&aacute;lez, sostiene que la corrupci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s "... de manera vergonzosa se encuentra en una posici&oacute;n similar a la de pa&iacute;ses como: Argelia, Armenia, Bolivia, Gambia, Kosovo, Mali y Filipinas". Para los estudiosos de la materia, lo lamentable de tal situaci&oacute;n es que se trata de un problema de orden cultural puesto que, desde que el Estado mexicano aparece como tal, a partir de ese momento "... se cre&oacute; tambi&eacute;n una corrupci&oacute;n institucional, tolerada, permitida, fomentada e incluso promulgada". Uno de los aspectos m&aacute;s negativos de tal situaci&oacute;n, sentencia Estrada, es que la dimensi&oacute;n que ha adquirido dicho fen&oacute;meno en el pa&iacute;s "tiende a reducir los incentivos para la inversi&oacute;n" y ello repercute de igual manera en "el desarrollo de la industria y el crecimiento de las empresas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda rese&ntilde;a, relativa al libro <i>Entre espacios. Movimientos, actores y representaciones de la globalizaci&oacute;n</i> de Carlos Alba <i>et al.,</i> V&iacute;ctor M. Vel&aacute;zquez Dur&aacute;n enfatiza que la relevancia de dicha obra reside en el intento por superar lo que los autores consideran "explicaciones generalistas&#45;reduccionistas" de eso que, en los tiempos modernos, se denomina <i>globalizaci&oacute;n.</i> El &eacute;nfasis puesto por quienes escriben en este libro est&aacute; ubicado en la concepci&oacute;n de un "espacio" donde el accionar de los actores que participan e interact&uacute;an en &eacute;l, se encuentra m&aacute;s all&aacute; de las "fronteras culturales y territoriales" de cualquier pa&iacute;s, y como consecuencia de ello, dice Vel&aacute;zquez Dur&aacute;n, en la comprensi&oacute;n a cabalidad de las transformaciones que se evidencian en las sociedades que se encuentran en una "continua mutaci&oacute;n y cambio". En fin, son dos rese&ntilde;as que nos muestran la importancia de considerar seriamente el tener ambas obras en los libreros de aquellos interesados en el debate y discusi&oacute;n de temas por dem&aacute;s pol&eacute;micos y relevantes en el momento presente.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Servando Guti&eacute;rrez Ram&iacute;rez,    <br> 	noviembre de 2013</font></p>      ]]></body>
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