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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Days of Death, Days of Life:</b></i> <b><i>Ritual in the Popular Culture of Oaxaca</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Kristen G. Meckel&#45;Parker</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Kristin Norget, Columbia University Press, Nueva York, 2006</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Days of Death, Days of Life: Ritual in the Popular Culture of Oaxaca,</i> Kristin Norget analiza las formas en que las clases populares en Oaxaca interact&uacute;an con la muerte. Mediante tomas fotogr&aacute;ficas en blanco y negro, narraciones de los residentes de una colonia que ella llama "San Juan", notas de campo y una extensa investigaci&oacute;n, Norget describe de manera impresionante y permite al lector interpretar, hasta cierto punto, los rituales de la muerte en esa zona del estado sure&ntilde;o mexicano. La autora percibe que los rituales de la muerte son "mnemot&eacute;cnicas culturales para la conservaci&oacute;n de cierta sensibilidad est&eacute;tica, parte de una experiencia compartida de la vida y la muerte" (p. 168). Norget interpreta estos rituales y su relaci&oacute;n entre la vida y la muerte como intercambios sociales. Las comunidades se forjan y reafirman entre los vivos, y entre los vivos y los muertos, a trav&eacute;s de una variedad de costumbres tradicionales. El equilibrio es crucial en las conectividades que permiten a los miembros de la comunidad acoger ceremonias inclusivas que ayudan a los muertos en su viaje al cielo. Como Norget afirma, la suya es una exploraci&oacute;n en torno al papel que desempe&ntilde;a la religi&oacute;n popular en la conformaci&oacute;n de las percepciones que la gente tiene de s&iacute; misma.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece que en un contexto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que es &#150;como resulta serlo para muchos mexicanos marginales&#150; incierto e inestable, y en el que la muerte, el sufrimiento y la violencia son presencias tangibles en la vida cotidiana, muchas de las personas sobre las que escribo se han apoderado del poder especial de la muerte y de las pr&aacute;cticas sociales ocasionadas por &eacute;sta para simbolizar para s&iacute; mismos &#150;y unos para con otros&#150; qu&eacute; es lo m&aacute;s importante para ellos (p. 14).</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Norget consiste en una introducci&oacute;n y tres secciones. Cada una de &eacute;stas contiene dos cap&iacute;tulos que conducen al lector por los ritos de la vida y la muerte popular en Oaxaca y lo llevan a experimentar el D&iacute;a de los Muertos. La autora dedic&oacute; mucho tiempo a estudiar la colonia que ella llama "San Juan": originalmente, un asentamiento de "paracaidistas" en las afueras de la ciudad de Oaxaca compuesto por migrantes rurales. Esto vuelve su narrativa bastante cre&iacute;ble. Durante sus m&uacute;ltiples estad&iacute;as y visitas, Norget se relacion&oacute; de cerca con individuos de la comunidad y as&iacute; pudo asistir a (y observar) numerosos rituales relacionados con la muerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde una perspectiva "occidental", la muerte es una experiencia bastante &iacute;ntima, as&iacute; que en otro contexto, de no formar parte de la familia, resultar&iacute;a bastante dif&iacute;cil que a uno se le incluyera en el proceso de luto. En Oaxaca, sin embargo, entre m&aacute;s gente asiste a los rituales de la muerte, m&aacute;s f&aacute;cil es para el difunto continuar su camino a la otra vida. Seguramente que Norget tuvo que superar sus propias emociones respecto a la dimensi&oacute;n &iacute;ntima de la muerte para no sentirse inc&oacute;moda cuando particip&oacute; en rituales mortuorios de individuos que no conoc&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los oaxaque&ntilde;os que viven en barrios humildes, la muerte no es el fin de la vida, sino una transformaci&oacute;n de la persona en la que el alma se separa del cuerpo. El luto es un evento comunal que no permite que ning&uacute;n residente permanezca solo durante su penar. Las cuestiones personales y las ri&ntilde;as son abandonadas a la entrada de la casa del difunto, donde los individuos de la colonia se re&uacute;nen y lo recuerdan como si a&uacute;n se encontrara entre ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los rituales de la muerte en Oaxaca son menos &iacute;ntimos que en Estados Unidos o Canad&aacute;. Aunque los residentes de la colonia creen que complace a Dios ver un velorio muy concurrido, esto no significa que los rituales de la muerte se anuncien o difundan para que aumente la asistencia a ellos. La muerte en Oaxaca no es espectacular. Con esta advertencia, es importante entender c&oacute;mo la popularizaci&oacute;n del D&iacute;a de los Muertos ha modificado al festejo mismo. El turismo desempe&ntilde;a un gran papel ahora en cuanto a c&oacute;mo se ha comercializado ese d&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los altares que antiguamente se montaban en las casas para que los parientes difuntos los visitaran el 2 de noviembre, ahora se encuentran en lugares p&uacute;blicos durante m&aacute;s largos periodos. El capitalismo ha influido para que algunos, lejos de conmemorar a sus muertos dentro de la comunidad, los comercialicen para los turistas. Son los humildes quienes contin&uacute;an montando altares el D&iacute;a de los Muertos en sus hogares, mientras que los ricos piensan que los muertos se han marchado para siempre y no ven raz&oacute;n alguna para construirles un altar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los temas principales que Norget discute a lo largo de su libro es la distinci&oacute;n entre ricos y pobres y lo que significa la palabra "clase" para los residentes de la colonia. Mucha de la investigaci&oacute;n que los antrop&oacute;logos han realizado en Oaxaca se centra en poblaciones ind&iacute;genas, y el que una antrop&oacute;loga se enfoque ahora en las clases populares, que representan gran parte de la poblaci&oacute;n urbana, es muy afortunado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conciencia de clase est&aacute; continuamente presente en una ciudad en donde los ricos viven en el centro y los pobres en la periferia. Pero en Oaxaca la pobreza se equipara con la virtud y el arraigamiento ontol&oacute;gico, mientras que a la riqueza se le asocia con la avaricia, el ego&iacute;smo y la superficialidad (p. 68). Seg&uacute;n uno de los residentes, "nosotros, los pobres, tenemos m&aacute;s fe porque tenemos m&aacute;s necesidades" (p. 69). No es at&iacute;pico que un pobre asista al velorio de un rico, mientras que es infrecuente que a un rico se le vea en el velorio de una persona pobre.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece como si los ricos hubieran asumido una ideolog&iacute;a de car&aacute;cter m&aacute;s "occidental" en relaci&oacute;n con la muerte, mientras que los pobres siguen practicando los m&eacute;todos tradicionales de encargarse de sus parientes difuntos. Quiz&aacute; esto se derive del hecho de que la muerte sea m&aacute;s com&uacute;n entre los pobres.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las personas marginales no est&aacute;n protegidas de la muerte de la misma manera en que lo est&aacute;n los ricos; ellas mueren m&aacute;s frecuentemente, m&aacute;s violentamente y m&aacute;s a menudo de enfermedades evitables, de accidentes y de partos en sus hogares (p. 226).</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">O tal vez, como sugiere Norget, todo tenga que ver con lo que ella teme que se trate de la p&eacute;rdida de una pr&aacute;ctica cultural. Como antrop&oacute;logos, sin embargo, no deber&iacute;amos imponer nuestros propios valores sobre aquellos a quienes estudiamos, y la autora admite que sus deseos de que se mantengan vivas las pr&aacute;cticas culturales pueden no coincidir con los de los individuos en Oaxaca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al discutir la evoluci&oacute;n de la religi&oacute;n popular en Oaxaca a lo largo de la historia, Norget nota que</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">parece como si los ind&iacute;genas frecuente y exitosamente han adaptado sus propios conceptos religiosos, dentro de un proceso de s&iacute;ntesis religiosa creativa capaz de eliminar muchas de las se&ntilde;ales visibles de una "idolatr&iacute;a" ancestral: las evidencias f&iacute;sicas se perdieron, pero permaneci&oacute; lo metaf&iacute;sico (p. 95).</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Norget dedica buena parte de su libro a subrayar la centralidad de la religi&oacute;n en la cultura popular. Ella aborda varias pr&aacute;cticas religiosas que conforman "la realidad cotidiana sensata de los grupos sociales humildes" (p. 268). Las relaciones de compadrazgo, que ratifican sentimientos de respeto y confianza entre los miembros de la comunidad, as&iacute; como la muy necesitada reciprocidad financiera, ejercen un papel preponderante en la colonia. Los santos tambi&eacute;n son importantes en Oaxaca en cuanto a que "los lazos entre los creyentes y los santos a menudo se asemejan a los v&iacute;nculos entre compadres (ritual de parentesco)" (p. 82).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las im&aacute;genes o estructuras que representan todo lo sagrado mantienen el poder de lo divino y se convierten en una realidad tangible que est&aacute; presente todos los d&iacute;as en Oaxaca. Las obras comunitarias apoyadas por la Iglesia, como lo que una vez fue la cofrad&iacute;a de la colectividad y que se ha convertido en el sistema individual de cargo, permiten que la colonia contin&uacute;e.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de un marco religioso popular, las acciones individuales no son simplemente cuesti&oacute;n de responsabilidad personal sino que tienen un impacto en la comunidad en su totalidad (p. 85).</font></p> </blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe un delicado equilibrio entre el individuo y la colonia mediado por la reciprocidad: como la <i>guelaguetza</i> o intercambio exacto de regalos, la construcci&oacute;n de lazos comunales y la dualidad de la vida cotidiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras le&iacute;a <i>Days of Death, Days of Life,</i> me sent&iacute; conectada con la autora de m&uacute;ltiples maneras. No s&oacute;lo soy una "gringa" que ha realizado trabajo de campo en una colonia en las afueras de la ciudad de Oaxaca, sino que tambi&eacute;n tuve que resignarme a vivir con mis propios cuestionamientos como antrop&oacute;loga y sentir c&oacute;mo &eacute;stos afectan la forma en que veo e interpreto las cosas. Norget lidia con la dificultad de c&oacute;mo aplicar un marco te&oacute;rico en su trabajo sobre la muerte en Oaxaca. Antes de ir al campo, yo tambi&eacute;n me sent&iacute; frustrada y restringida por la intimidante tarea de comprender c&oacute;mo la teor&iacute;a ejercer&iacute;a un papel preponderante en el an&aacute;lisis de mi trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es f&aacute;cil asistir a una clase y entender la importancia de la teor&iacute;a. Esto nos permite comparar y contrastar nuestras experiencias con las de otros antrop&oacute;logos. Tambi&eacute;n nos permite guiar nuestro an&aacute;lisis a trav&eacute;s de diferentes escuelas de pensamiento. La teor&iacute;a contempla las dimensiones espaciales, temporales e intelectuales de la antropolog&iacute;a. Pero el acercamiento filos&oacute;fico no es siempre el m&aacute;s claro. Tomar eventos de la vida real y tratar de colocarlos en un marco ya estructurado no es f&aacute;cil. Yo siento empat&iacute;a por la carencia de teor&iacute;a de Norget, y sin embargo entiendo que en un mundo acad&eacute;mico reciba retroalimentaci&oacute;n negativa de sus colegas por no incluir la teor&iacute;a en su an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los puntos m&aacute;s s&oacute;lidos y que aprecio de la obra de Norget es el que utilice secciones enteras de sus notas de campo como medio para transportar al lector a un evento que experiment&oacute; durante su temporada en el campo. M&aacute;s que analizar rituales espec&iacute;ficos de la muerte en retrospectiva al momento en que Norget bosquejaba su libro, sus notas de campo capturan sus primeras reacciones e interpretaciones directas de los eventos durante los periodos en que vivi&oacute; en Oaxaca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras experimentar en lo personal la agon&iacute;a que implica tomar notas de campo, encontr&eacute; bastante alentador ver c&oacute;mo &eacute;stas se pueden utilizar como pasajes en la etnograf&iacute;a. Mientras conduc&iacute;a mi propia investigaci&oacute;n en Oaxaca y Buenos Aires, luch&eacute; noche a noche para recordar detalles de lo que hab&iacute;a ocurrido en el campo durante el d&iacute;a y anotar todos esos detalles en mi cuaderno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi siempre me retrasaba en cuanto a mis notas de campo, lo que convert&iacute;a a mis anotaciones sobre los eventos de varios d&iacute;as en una tarea mucho m&aacute;s compleja. Aunque quiz&aacute; Norget no fue tan perfecta en torno a c&oacute;mo registr&oacute; sus notas de campo, lo que importa es que lo registr&oacute; todo con tanta determinaci&oacute;n que pudo consultar sus anotaciones para explicar a trav&eacute;s de su propia mirada lo que significaba un "cabo de a&ntilde;o" o un "novenario" en la colonia San Juan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Definitivamente, a&ntilde;adir&eacute; este texto a la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica que estoy compendiando antes de escribir mi tesis sobre Oaxaca. Estoy segura de que citar&eacute;, posiblemente en m&uacute;ltiples ocasiones, las nociones de Norget sobre las colonias populares oaxaque&ntilde;as. Varios antrop&oacute;logos reconocidos por su trabajo de campo en Oaxaca, como Jeffery Cohen y Ramona P&eacute;rez, han revisado su libro y lo han alabado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para m&iacute; &eacute;sta result&oacute; ser una lectura muy agradable, y si alguna vez se me presenta la oportunidad de conocer en persona a Kristin Norget, la aprovechar&eacute; sin dudarlo un segundo.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/cultural/v6n12/a9f1.jpg"></font></p>      ]]></body>
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