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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>The Development of Mexico's Tourism Industry: Pyramids by Day, Martinis by Night. Dina Berger</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Amanda Zenick</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo de la obra, The <i>Development of Mexico's Tourism Industry: Pyramids by Day, Martinis by Night (El desarrollo de la industria tur&iacute;stica de M&eacute;xico: pir&aacute;mides por el d&iacute;a, martinis por la noche),</i> de Dina Berger, refleja el dualismo de la modernidad y antig&uuml;edad que, seg&uacute;n la autora, fue creado por los proponentes iniciales de la industria tur&iacute;stica de M&eacute;xico. Al utilizar la imaginer&iacute;a promocional que representa un destino tur&iacute;stico ex&oacute;tico y antiguo, a la vez que seguro y moderno, el gobierno y las &eacute;lites mexicanas buscaron reparar la percepci&oacute;n que de M&eacute;xico se ten&iacute;a en Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esfuerzo p&uacute;blico y privado por atraer d&oacute;lares de turistas al sur de la frontera comenz&oacute; desde el t&eacute;rmino de la Revoluci&oacute;n con los claros objetivos de mejorar la infraestructura y participar en el capitalismo moderno. Berger argumenta que el conflicto aparente entre la dependencia tur&iacute;stica extranjera y el deseo de M&eacute;xico por mantener su soberan&iacute;a nacional no era tan problem&aacute;tico para las &eacute;lites gubernamentales como podr&iacute;a pensarse. En vez de esto, las mismas &eacute;lites vendieron al p&uacute;blico mexicano la idea del desarrollo tur&iacute;stico tambi&eacute;n como motivo de orgullo nacional y celebraci&oacute;n cultural.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La industria tur&iacute;stica ha tenido un impacto profundo en el desarrollo mexicano, y Berger nos lleva a sus inicios. Al analizar fuentes mercadot&eacute;cnicas, conducir entrevistas y rese&ntilde;ar informes de reuniones de negocios, Berger demuestra las estrategias que utilizaban los promotores del desarrollo tur&iacute;stico en nuestro pa&iacute;s en las primeras d&eacute;cadas del M&eacute;xico posrevolucionario. Las &eacute;lites mexicanas y los funcionarios gubernamentales enfrentaron el reto de vender la idea del turismo mexicano tanto a visitantes potenciales provenientes de Estados Unidos como al p&uacute;blico mexicano en un momento en que el orgullo nacionalista era alto y se despreciaba la dependencia respecto del extranjero. Sin embargo, crear y lanzar al mercado una imagen atractiva del turismo no era el menor de los retos de los promotores. Se requer&iacute;a demasiado trabajo para desarrollar una infraestructura tur&iacute;stica adecuada para servir, transportar y satisfacer a visitantes extranjeros. Es necesario aprender que mucho de este trabajo inicial se emprendi&oacute; con poco apoyo financiero gubernamental, especialmente en los momentos econ&oacute;micamente m&aacute;s dif&iacute;ciles, como durante la Gran Depresi&oacute;n y la Segunda Guerra Mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berger inicia su an&aacute;lisis en 1928, cuando el gobierno mexicano oficialmente proclam&oacute; su inter&eacute;s en desarrollar una industria tur&iacute;stica a trav&eacute;s de la Comisi&oacute;n Mixta Pro&#45;Turismo. El gobierno estudi&oacute; los principales contendientes para atraer turistas de Estados Unidos, Canad&aacute; y Cuba, y as&iacute; trat&oacute; de determinar objetivos y desarrollar planes de promoci&oacute;n. En el caso de Canad&aacute;, el inter&eacute;s creciente de sus ciudadanos en el turismo automovil&iacute;stico orient&oacute; a los promotores a extender una infraestructura bien desarrollada que coincidiera con las redes de caminos de Estados Unidos. Esto llev&oacute; a planear una infraestructura apropiada, especialmente en el caso del puente internacional y de la carretera Nuevo Laredo&#45;Ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de Cuba, seg&uacute;n pudieron atestiguarlo los estudios de los promotores mexicanos, representaba al mismo tiempo el lado bueno y el lado malo de la industria tur&iacute;stica para un pa&iacute;s hu&eacute;sped en desventaja econ&oacute;mica: Cuba hab&iacute;a alcanzado la modernizaci&oacute;n y ten&iacute;a grandes oportunidades de empleo, pero a costa de una p&eacute;rdida de soberan&iacute;a y de su tradici&oacute;n cultural. Peor, los mexicanos determinaron que el grueso de las ganancias por turismo no permanec&iacute;a en manos cubanas, ya que su industria estaba dominada por intereses extranjeros. Para las &eacute;lites nacionalistas y los funcionarios gubernamentales mexicanos, esto resultaba particularmente problem&aacute;tico; de ah&iacute; que resolvieran problemas relacionados con cuestiones de retenci&oacute;n de ganancias en el desarrollo de su propia industria. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todav&iacute;a m&aacute;s: la investigaci&oacute;n que llev&oacute; a cabo la Comisi&oacute;n Mixta Pro&#45;Turismo revel&oacute; barreras considerables para atraer a turistas estadunidenses. Primero, la impresi&oacute;n general que el p&uacute;blico estadunidense ten&iacute;a de M&eacute;xico al t&eacute;rmino de la Revoluci&oacute;n era, ante todo, negativa. Segundo, la infraestructura tur&iacute;stica de M&eacute;xico dejaba mucho que desear. Pocas carreteras estaban arregladas para viajar c&oacute;modamente en autom&oacute;vil. En las carreteras que funcionaban escaseaban hoteles, restaurantes y gasolineras. Por &uacute;ltimo, el cruce de la frontera y los procedimientos aduanales tomaban tiempo y eran inconsistentes. La Comisi&oacute;n Mixta Pro&#45;Turismo y los promotores privados procedieron a crear una estrategia efectiva de mercadotecnia y desarrollo para resolver estas cuestiones. Sin embargo, en la medida en que la Gran Depresi&oacute;n comenz&oacute; a surtir efecto, la capacidad gubernamental para financiar los esfuerzos de los promotores se volvi&oacute; cada vez m&aacute;s limitada.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berger caracteriza los a&ntilde;os de 1930 a 1935 como desafiantes para los promotores mexicanos, pero de beneficio en cuanto a que se estrecharon lazos importantes y la planeaci&oacute;n surti&oacute; efecto. Durante la Gran Depresi&oacute;n los intereses privados se responsabilizaron primordialmente por el desarrollo tur&iacute;stico. Un evento decisivo ocurri&oacute; en 1936, cuando se abri&oacute; el puente internacional que conect&oacute; a Laredo, Texas, con Nuevo Laredo, Tamaulipas, y se inaugur&oacute; la carretera de Nuevo Laredo a la Ciudad de M&eacute;xico. Por primera vez en la historia, turistas estadunidenses viajaron por M&eacute;xico en autom&oacute;vil y en carreteras modernas. La Asociaci&oacute;n Automovil&iacute;stica Mexicana (AMA) y otros grupos tur&iacute;sticos aprovecharon estas mejoras e incrementaron campa&ntilde;as publicitarias que promov&iacute;an en Estados Unidos un M&eacute;xico moderno y seguro. La conclusi&oacute;n de la carretera increment&oacute; el n&uacute;mero de turistas que entraron a M&eacute;xico, pero tambi&eacute;n coloc&oacute; las deficiencias a los ojos de todos. El gobierno mexicano recibi&oacute; numerosas quejas y art&iacute;culos en la prensa que criticaban la falta de alojamiento, restaurantes y diversiones de calidad. Los promotores tur&iacute;sticos r&aacute;pidamente desarrollaron hoteles, entretenimiento y establecimientos apropiados donde comer. Una figura clave para que se diera este crecimiento fue Luis Montes de Oca. Entre sus numerosas aportaciones a la industria tur&iacute;stica se encontraba el financiamiento de proyectos mediante su Banco de Cr&eacute;dito Hotelero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El turismo a M&eacute;xico creci&oacute; con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Con los destinos tur&iacute;sticos a Europa y Asia suspendidos, M&eacute;xico aprovech&oacute; la oportunidad para incrementar su participaci&oacute;n en el mercado tur&iacute;stico norteamericano. Se desarrollaron campa&ntilde;as publicitarias y promotores en Estados Unidos trabajaron para mejorar la imagen de M&eacute;xico, usando temas de solidaridad hemisf&eacute;rica y de adhesi&oacute;n a los intereses de aquel pa&iacute;s. Adem&aacute;s, el presidente <i>L&aacute;zaro</i> C&aacute;rdenas ofreci&oacute; apoyar financiera y pol&iacute;ticamente el desarrollo tur&iacute;stico. Esto, mientras mejoraban las relaciones entre los dos pa&iacute;ses gracias al apoyo de M&eacute;xico a las necesidades b&eacute;licas de Estados Unidos. Como proveedor de materiales y productos de necesidad prioritaria, as&iacute; como de mano de obra a trav&eacute;s del Programa Bracero, M&eacute;xico se coloc&oacute; frente a Estados Unidos bajo una luz cada vez m&aacute;s positiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como reflejo de este periodo, Berger argumenta que las modelos representadas por la mercadotecnia se volvieron cada vez m&aacute;s estilizadas y sofisticadas. Esto signific&oacute; un alejamiento de las im&aacute;genes ind&iacute;genas tradicionales de campa&ntilde;as anteriores. Berger critica c&oacute;mo se representa a las mujeres en la literatura tur&iacute;stica mexicana, en la que supuestamente se les pinta como s&iacute;mbolo de inocencia y sumisi&oacute;n. En vez de esto, la autora interpreta la transformaci&oacute;n de las im&aacute;genes femeninas durante este periodo como un reflejo de la visi&oacute;n que M&eacute;xico ten&iacute;a &#45;o le gustar&iacute;a tener&#45; de s&iacute; mismo. Conforme avanzaba el tiempo y la Rep&uacute;blica mexicana surg&iacute;a de la guerra civil adentr&aacute;ndose en un largo periodo de paz relativa, su crecimiento positivo apareci&oacute; en la literatura publicitaria encarnando s&iacute;mbolos de fuerza, confianza, optimismo y modernidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berger cierra su libro con un an&aacute;lisis acumulativo del desarrollo de estrategias mercado&#45;t&eacute;cnicas para vender paquetes vacacionales mexicanos. A partir del periodo siguiente al final de la Revoluci&oacute;n Mexicana hasta los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1940, la literatura de mercadotecnia emple&oacute; cada vez m&aacute;s im&aacute;genes de la modernidad y de la cultura ex&oacute;tica. Especialmente en el caso de la Ciudad de M&eacute;xico, los publicistas mostraron un entretenimiento sofisticado, restaurantes y vida nocturna modernos, junto a ruinas antiguas y a una ex&oacute;tica historia cultural. As&iacute; compet&iacute;an con otros destinos tur&iacute;sticos, al mostrar que M&eacute;xico ofrec&iacute;a todo lo que un turista podr&iacute;a desear. Al mismo tiempo, estas im&aacute;genes cada vez m&aacute;s modernas trataban de convencer al p&uacute;blico mexicano de que se estaba forjando un M&eacute;xico mejor y m&aacute;s pr&oacute;spero. La autora demuestra que el gobierno y las &eacute;lites mexicanas eligieron el turismo como un m&eacute;todo para alcanzar la fortaleza econ&oacute;mica por varias razones. Primero, entre los objetivos de la Revoluci&oacute;n Mexicana se encontraba la soberan&iacute;a del pa&iacute;s con relaci&oacute;n a los intereses extranjeros, el desarrollo econ&oacute;mico y el orgullo nacional. El turismo prove&iacute;a una ruta para obtener beneficios econ&oacute;micos que no requer&iacute;a de f&aacute;bricas o de producto alguno proveniente del exterior y pod&iacute;a proveer empleos para muchos. Adem&aacute;s, llevar&iacute;a a la modernizaci&oacute;n en la medida en que la infraestructura tur&iacute;stica se desarrollara. Todav&iacute;a m&aacute;s: una industria del turismo controlada por mexicanos ser&iacute;a fuente de orgullo para la naci&oacute;n, ya que su mercadotecnia y promoci&oacute;n requer&iacute;a festejar la cultura mexicana y sus logros. Por &uacute;ltimo, el turismo permitir&iacute;a a las &eacute;lites pol&iacute;ticas participar en el capitalismo moderno, un objetivo importante de la Revoluci&oacute;n Mexicana. Dadas las contradicciones potenciales que podr&iacute;an surgir con el nacionalismo al crear una industria que iba dirigida a extranjeros adinerados, el gobierno y las &eacute;lites dirigieron sus proyectos a los mexicanos presentando el turismo en t&eacute;rminos nacionalistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora argumenta que el gobierno mexicano, las &eacute;lites revolucionarias y sus partidarios en Estados Unidos cooperaron con eficacia para establecer una industria que ha llegado a representar una fuerza econ&oacute;mica destacada en M&eacute;xico (por ejemplo, 73 billones de d&oacute;lares en ganancias, adem&aacute;s de avivar en un 10 por ciento el empleo nacional en 2004). En particular, sus caracterizaciones de la amplia red de conexiones establecidas y mantenidas a </font><font face="verdana" size="2">trav&eacute;s de organizaciones, tales como clubs privados (la AMA), y organismos del gobierno, como el Departamento Mexicano del Turismo, est&aacute;n bien investigadas. La presencia de individuos destacados en m&uacute;ltiples organizaciones demuestra el grado de involucramiento alcanzado por los defensores prominentes del turismo. En el caso de Luis Montes de Oca, descrito como un "verdadero nacionalista", el argumento est&aacute; claro. Tras trabajar primero en el gobierno mexicano dentro y fuera del pa&iacute;s, Montes de Oca abandon&oacute; el sector p&uacute;blico para fundar instituciones de pr&eacute;stamo, encabezar el Banco de M&eacute;xico y dirigir la AMA, entre otros logros. Montes de Oca trabaj&oacute; adem&aacute;s para embellecer a la Ciudad de M&eacute;xico: fue un mecenas de las artes y un defensor infatigable del desarrollo tur&iacute;stico como medio para alcanzar la modernizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis de que el turismo ha sido el medio para que M&eacute;xico se modernice y participe en el moderno capitalismo global est&aacute; bien presentada. Al mejorar la percepci&oacute;n de M&eacute;xico a trav&eacute;s de campa&ntilde;as de publicidad y al adherirse a las l&iacute;neas pol&iacute;ticas de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, M&eacute;xico mejor&oacute; su reputaci&oacute;n internacional y se coloc&oacute; como l&iacute;der en Am&eacute;rica Latina. Adem&aacute;s, el apoyo a Estados Unidos durante la guerra revirti&oacute; mucho del da&ntilde;o que hab&iacute;a causado a las relaciones internacionales la nacionalizaci&oacute;n del petr&oacute;leo. M&eacute;xico fue recompensado por su apoyo, lo cual se ejemplifica con la elecci&oacute;n de la Ciudad de M&eacute;xico, por parte de Estados Unidos, como el lugar para la Segunda Conferencia Interamericana de Turismo en 1941. M&eacute;xico aprovech&oacute; la oportunidad durante este evento para mostrar sus mejoras en cuanto a una infraestructura consumada primordial mente con la finalidad de atraer el turismo estadunidense. Tan s&oacute;lo la elecci&oacute;n de la Ciudad de M&eacute;xico como sede de la conferencia signific&oacute; que la capital ten&iacute;a el alojamiento y atracciones suficientes para servir de anfitri&oacute;n a representantes de todas las Am&eacute;ricas, lo cual no hubiera sido posible 15 a&ntilde;os antes. Adem&aacute;s, el evento coloc&oacute; a M&eacute;xico bajo el foco reflector internacional y prepar&oacute; el escenario para un crecimiento adicional en la industria tur&iacute;stica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque es indudable que la planeaci&oacute;n y persistencia del gobierno y las &eacute;lites mexicanas, junto con el apoyo de sus promotores en Estados Unidos, redituaron positivamente en la industria tur&iacute;stica, Berger presta poca atenci&oacute;n a los aspectos negativos en M&eacute;xico de esta misma industria. Pese a que Berger menciona la p&eacute;rdida de la cultura y de las tradiciones mexicanas y alude a conexiones sospechosas entre el gobierno y los intereses de los inversionistas, deja estos temas, en buena medida, sin resolver. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n queda sin resolverse la discusi&oacute;n sobre el potencial para una p&eacute;rdida de la soberan&iacute;a y las relaciones desiguales entre la naci&oacute;n anfitriona y los hu&eacute;spedes mencionados en la introducci&oacute;n. En resumen, las implicaciones del desarrollo tur&iacute;stico para el p&uacute;blico mexicano y para la salud futura de M&eacute;xico como naci&oacute;n quedan sin discutirse en la conclusi&oacute;n del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De estos temas desatendidos, quiz&aacute; el m&aacute;s preocupante sea el resultado inexplicable de una red de funcionarios gubernamentales, &eacute;lites y promotores del turismo norteamericanos que cooperaron para desarrollar una industria lucrativa. La autora no expresa que los defensores del turismo hayan considerado la "parte indefensa" del desarrollo tur&iacute;stico. No obstante, ser&iacute;a de utilidad el ver qu&eacute; tan fruct&iacute;fera o infructuosamente se satisficieron los objetivos m&aacute;s altruistas o nacionalistas de M&eacute;xico. Por ejemplo, &iquest;qu&eacute; tan positivo result&oacute; el objetivo original de tener un desarrollo controlado por el Estado? &iquest;Cu&aacute;l fue el porcentaje de inversi&oacute;n extranjera una vez que la industria tur&iacute;stica se puso en marcha? La colaboraci&oacute;n del gobierno y las &eacute;lites &#45;y en muchas ocasiones de individuos que ca&iacute;an dentro de ambas categor&iacute;as&#45; sugiere que el desarrollo tur&iacute;stico inicial pudo no siempre haber beneficiado al pueblo mexicano o al desarrollo mismo de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, la cuesti&oacute;n de la transformaci&oacute;n social y cultural atra&iacute;da por el turismo es importante en m&uacute;ltiples niveles y a ella la autora s&oacute;lo le presta una atenci&oacute;n exigua. Entre los temas interesantes que aparecen mencionados pero que no se abordan se incluyen los efectos que la cocina extranjera servida en locales tur&iacute;sticos tuvo en la dieta local y la reinvenci&oacute;n de la historia y de las tradiciones culturales para ajustarse a los ideales tur&iacute;sticos o a las campa&ntilde;as promocionales. La autora menciona la representaci&oacute;n de la industria tur&iacute;stica cubana que hicieron los funcionarios mexicanos como una colmada de fallas. Entre las cr&iacute;ticas se encontraba la p&eacute;rdida de la cultura, la fuga de utilidades y la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a debido a los altos niveles de inversi&oacute;n extranjera. Hubiera sido &uacute;til ver si &#45;o en qu&eacute; medida&#45; el gobierno mexicano plane&oacute; abordar tales cuestiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que Berger presta poca atenci&oacute;n a temas importantes en torno a los resultados de la cooperaci&oacute;n entre el gobierno y las &eacute;lites y a aspectos negativos del desarrollo tur&iacute;stico, como la p&eacute;rdida potencial de cultura y soberan&iacute;a, The <i>Development of</i> <i>Mexico's Tourism Industry: Pyramids by Day, Martinis by Night</i> es importante para entender las fuerzas que dieron vida a la industria tur&iacute;stica mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La rentabilidad potencial del turismo atrajo intereses tanto particulares como p&uacute;blicos y la inversi&oacute;n en un momento en que M&eacute;xico surg&iacute;a de una guerra civil y buscaba una ruta hacia la recuperaci&oacute;n y la modernizaci&oacute;n. Las contradicciones entre el nacionalismo de la &eacute;poca y la participaci&oacute;n del gobierno y las &eacute;lites en una industria dirigida a los intereses extranjeros llevaron a una campa&ntilde;a publicitaria de dos puntas: promover a M&eacute;xico en el extranjero como un destino seguro, moderno y ex&oacute;tico, y vender a los mexicanos esta campa&ntilde;a tur&iacute;stica como parte de una industria que festejaba los atributos naturales y culturales del pa&iacute;s. En un periodo colmado con retos significativos para el desarrollo tur&iacute;stico, como la Gran Depresi&oacute;n o la Segunda Guerra Mundial, el gobierno mexicano y las &eacute;lites trabajaron conjuntamente con sus bienhechores en Estados Unidos para crear una industria rentable. El &eacute;xito final descans&oacute; en la persistencia, la mercadotecnia efectiva y el desarrollo, pero tambi&eacute;n en la previsi&oacute;n de capitalizar las relaciones binacionales reparadas gracias a la solidaridad hemisf&eacute;rica de M&eacute;xico y a la oportunidad que se presentaba a los estadunidenses de visitar a su vecino del sur en vista de lo poco accesibles de los destinos europeos o asi&aacute;ticos durante la Segunda Guerra Mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/cultural/v5n10/a8f1.jpg"></font></p>      ]]></body>
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