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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Benjamin Friedman: Lo que hace el crecimiento. Lo que hace el estancamiento</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ricardo Becerra</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The moral consequences of economic growth.</b> <b>Alfred A. Knopf</b>. <b><i>New York, 2005.</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde Tokio en los primeros d&iacute;as de febrero las caras eran m&aacute;s sombr&iacute;as, m&aacute;s pesimistas porque el mercado inmobiliario estadounidense se contin&uacute;a desmoronando. Los ministros de econom&iacute;a y los responsables de pol&iacute;tica monetaria de los siete pa&iacute;ses m&aacute;s industrializados del mundo (el G&#45;7) advert&iacute;an que las perspectivas de crecimiento econ&oacute;mico han empeorado desde su &uacute;ltima cumbre, celebrada en octubre, aunque estaban all&iacute; precisamente para ayudar a que la encadenada econom&iacute;a mundial escapara de la recesi&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los representantes de Alemania, Canad&aacute;, Estados Unidos, Francia, Italia, Jap&oacute;n y Reino Unido explicaron que el crecimiento de sus pa&iacute;ses se har&aacute; m&aacute;s lento "en distinto grado" a corto plazo, porque gravita sobre todos ellos y sobre todos los dem&aacute;s, un c&iacute;rculo vicioso que est&aacute; disminuyendo la liquidez de consumidores y de empresas, pues los bancos han aplicado una contenci&oacute;n a la pol&iacute;tica de pr&eacute;stamos. Un solo dato lo explica: las hipotecas que dejar&aacute;n de cobrar esas instituciones pueden llegar a los 100 mil millones de d&oacute;lares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el comunicado final, se emplaza a los bancos para que hagan p&uacute;blicas todas sus p&eacute;rdidas y ajusten sus cuentas. El ministro de econom&iacute;a alem&aacute;n, Peer Steinbr&uuml;ck, fue m&aacute;s all&aacute; y afirm&oacute; que cuando los bancos confiesen sus estados contables, las p&eacute;rdidas podr&iacute;an llegar incluso a los 400 mil millones de d&oacute;lares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los doctores monetarios de Tokio, vaticinaron para Am&eacute;rica Latina un escenario de contagio, no sin antes formular una sombr&iacute;a advertencia: "La regi&oacute;n tambi&eacute;n ver&aacute; mermado su crecimiento, pero si Am&eacute;rica Latina no se recupera y alcanza tasas del 8%, simplemente no podr&aacute; prosperar". &iquest;Ocho por ciento? Para nosotros la cifra parece inalcanzable, casi m&iacute;tica. Pero el comunicado remach&oacute;: "A pesar del contagio, contin&uacute;an encendidos los motores de China que crecer&aacute; a 10%, y la India a 9%... si Am&eacute;rica Latina no lo logra, va a volverse una parte marginal del mundo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo cu&aacute;l nos deber&iacute;a obligar a hacer nuestras propias, angustiosas, cuentas locales. Ya en la primera mitad del a&ntilde;o 2007 la econom&iacute;a de M&eacute;xico hab&iacute;a pisado freno para regresarnos al mediocre est&aacute;ndar de 3%, cifra no s&oacute;lo muy lejana de la sugerida por el G&#45;7, sino que representa un descenso de un tercio en relaci&oacute;n a lo que M&eacute;xico creci&oacute; en el primer semestre del 2006. El escenario se complica: el sexenio de Calder&oacute;n se estren&oacute; abatiendo el crecimiento que un a&ntilde;o antes hab&iacute;a alcanzado el foxismo en su cima: 4.8%. Lo peor es que el ritmo sigue disminuyendo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Secretar&iacute;a de Hacienda reconoci&oacute; que el impacto de la "acelerada desaceleraci&oacute;n" en Estados Unidos ser&aacute; de casi un punto de nuestro PIB en 2008: lo que nos descuelga de 3.7 a 2.8%. En otras palabras, de un plumazo se da por cancelada la cuarta parte del crecimiento originalmente previsto. As&iacute;, mientras se despejan las inc&oacute;gnitas, M&eacute;xico es devuelto bruscamente a una tasa de crecimiento magra, muy similar a las tasas de la era del estancamiento de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os (2.8%). Podemos decir que de 1996 al a&ntilde;o 2006 las tasa de crecimiento mexicano ara&ntilde;&oacute; 3.6%; pero si abrimos el foco a lo que ha ocurrido durante una generaci&oacute;n, desde 1982, las cosas son mucho m&aacute;s sombr&iacute;as: 2.6%, magnitud apenas superior al 0.9% al crecimiento de la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y si las cosas siguen as&iacute;, si M&eacute;xico sigue cursando por tasas que rondan 3% (como en 2007 y a&uacute;n menores, como en el 2008), la situaci&oacute;n implicar&iacute;a un aumento anual del PIB per c&aacute;pita de 2% en promedio. A ese ritmo, en el a&ntilde;o 2020 llegaremos a12 mil d&oacute;lares de ingreso por habitante. Solo un punto de comparaci&oacute;n: a ese ritmo, alcanzar a Espa&ntilde;a y sus 27 mil d&oacute;lares de producto por persona al a&ntilde;o, nos llevar&iacute;a dos generaciones, algo as&iacute; como &iexcl;50 a&ntilde;os!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n present&iacute;sima, la crisis de las hipotecas locas, y la posible recesi&oacute;n norteamericana no la crearon, pero nos vuelven a echar en cara nuestra enfermedad econ&oacute;mica principal: la persistencia del estancamiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>La moral del estancamiento mexicano</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es historia nueva: llevamos m&aacute;s de 27 a&ntilde;os con episodios as&iacute;, err&aacute;ticos y decepcionantes, lo que nos condena a seguir siendo el pa&iacute;s sin empleo (en los buenos a&ntilde;os genera la mitad de lo que necesita); plet&oacute;rico de informalidad, expulsor de mano de obra y con una hinchada desigualdad en la distribuci&oacute;n del ingreso. Y algo peor: la falta de crecimiento est&aacute; haciendo que M&eacute;xico desperdicie la &uacute;nica oportunidad demogr&aacute;fica y estructural de salir del atraso. Justo en estos a&ntilde;os, generar los empleos suficientes cambiar&iacute;a radicalmente el perfil de ingreso de los hogares mexicanos. No lo estamos haciendo porque el crecimiento mediocre, sin empleo formal, est&aacute; condenando a millones de mexicanos a una vejez incierta, sin seguridad social, sin pensiones ni jubilaciones, porque no hubo ingreso y capacidad de ahorro hoy, al inicio del siglo XXI, que preparara el financiamiento de nuestro futuro envejecido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que no nos sorprenda entonces el humor nacional que flota en el ambiente desde hace varios lustros. Irritable, malhumorado, arisco y desconfiado; o como dec&iacute;a Octavio Paz, un oc&eacute;ano de "indiferencia y cinismo ap&aacute;tico que se refleja en el &aacute;nimo col&eacute;rico de la vida p&uacute;blica" (Doble Mandato, 1994). Un sentimiento ampl&iacute;o de "des&aacute;nimo, proclividad a asumir las versiones menos tolerantes y mas disparatadas". Este sentimiento generalizado, fue reflejado muy bien en una de las principales preguntas que hizo el Latinobar&oacute;metro hace unos a&ntilde;os: &iquest;Usted cree que sus hijos tendr&aacute;n una vida mejor que la suya? 70% de los mexicanos contest&oacute; que no.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La base material ha sido pues, extraordinariamente fr&aacute;gil, aunque eso no es todo, ni lo peor. La memoria social recuerda que s&oacute;lo una generaci&oacute;n atr&aacute;s, entre 1955 y 1980, el ritmo medio de crecimiento de la econom&iacute;a fue de 6.5%, mientras que el crecimiento poblacional fue de 3.2% en promedio. Esto significa que en la generaci&oacute;n anterior, el PIB per c&aacute;pita creci&oacute; a un ritmo de 3.2% al a&ntilde;o, tres veces m&aacute;s r&aacute;pido que en nuestros d&iacute;as.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a ese proceso, millones de personas en M&eacute;xico fueron incorporadas a un empleo productivo o formal, se expandi&oacute; la educaci&oacute;n, el sistema de salud p&uacute;blica se ampli&oacute;, los servicios en las ciudades (drenaje, pavimento, luz, etc&eacute;tera) se multiplicaron, y la sensaci&oacute;n de una mejor&iacute;a paulatina pero real impregnaba el esp&iacute;ritu social. El cine, la televisi&oacute;n, la radio recreaban ese sentimiento. El optimismo era el estado de &aacute;nimo predominante. Las clases medias crec&iacute;an y su expansi&oacute;n era el anuncio del nuevo M&eacute;xico. En los a&ntilde;os cincuenta "aparecieron los primeros suburbios as&iacute; como los televidentes, como se llam&oacute; a los espectadores de la novedad tecnol&oacute;gica. En algunos, los cincuenta crearon la sensaci&oacute;n de estar a las puertas del para&iacute;so y, en otros, la de estar cerca, cuando menos. Una meta era vivir bien; no la buena vida, s&oacute;lo vivir bien, rodeado de consolas y aparatos de televisi&oacute;n, lavadoras y alfombras de pared a pared y salas modulares y pl&aacute;sticos, acr&iacute;licos, cromos, neones".<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Per&iacute;odo de confianza y grandes esperanzas, de futuros promisorios y bienestar que se extend&iacute;a. Jos&eacute; Woldenberg cita aquellos a&ntilde;os a trav&eacute;s de lo escrito por Serge Gruzinski: "La ciudad (de M&eacute;xico) respira entonces, al menos en apariencia, una modernidad controlada. En el sur, en s&oacute;lo cuatro a&ntilde;os (1948&#45;1952) la Ciudad Universitaria surge de la tierra y transforma la geograf&iacute;a de maestros y estudiantes, al mismo tiempo que promete educaci&oacute;n para la mayor&iacute;a. Levantada a principios de los a&ntilde;os cincuenta, la Torre Latinoamericana rasga el cielo y materializa el dinamismo urbano. Su verticalidad rompe con la horizontalidad que a&uacute;n domina la ciudad. S&iacute;mbolo del Progreso, de la norteamericanizaci&oacute;n a todo galope, proeza t&eacute;cnica a prueba de los futuros terremotos... sue&ntilde;o de un crecimiento que nada podr&iacute;a detener y de una apertura hacia el resto del mundo".<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquel crecimiento nunca fue igualitario, por el contrario, su estilo y arreglo corporado foment&oacute; desigualdades abismales, pero cada familia, al compararse consigo misma, se sab&iacute;a y viv&iacute;a en una trayectoria de mejora continua. Aquello inyectaba dosis de satisfacci&oacute;n en la vida social porque la experiencia diaria era la de una espiral de expansi&oacute;n, oportunidades, contento y esperanzas fundadas. Incluso el formato autoritario de la pol&iacute;tica y la vida social parec&iacute;an reciclarse y s&oacute;lo algunas franjas de la poblaci&oacute;n se inconformaban contra el verticalismo y la opresi&oacute;n (no resulta casual que las corrientes antiautoritarias crecieran hasta volverse un poderoso movimiento social y pol&iacute;tico precisamente durante la etapa de par&aacute;lisis econ&oacute;mica).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y lleg&oacute; el estancamiento, justo en el per&iacute;odo que la democratizaci&oacute;n entraba en su fase m&aacute;s intensa. De 1983 a 2004 hubo un aumento de 16% en la riqueza promedio generada por cada persona; no obstante, en el cuarto de siglo anterior ese aumento fue de 120%, o sea, casi diez veces mayor. Todo esto quiere decir que la generaci&oacute;n inmediatamente previa a la que comenz&oacute; a trabajar en 1982 (la m&iacute;a), tuvo unas condiciones materiales, expectativas, puertas de acceso a un mejor nivel de vida much&iacute;simo m&aacute;s amplio y seguro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay que buscar muy lejos. En las calles, las oficinas, las f&aacute;bricas, los comercios, el humor p&uacute;blico es &aacute;cido. El malestar se reproduce y las relaciones entre desconocidos son inmediatamente tensas y hura&ntilde;as. La cotidianidad es ardua y las ilusiones escasas. Y si uno se asoma a los medios de comunicaci&oacute;n, reconoce de inmediato que la irritaci&oacute;n y el reclamo es el s&iacute;ntoma dominante. El presente es gris y el futuro, el esp&iacute;ritu p&uacute;blico, expresa desencanto, cansancio, malestar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Una tradici&oacute;n de la econom&iacute;a pol&iacute;tica</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, la falta de crecimiento econ&oacute;mico no solo ha causado un da&ntilde;o material al pa&iacute;s en t&eacute;rminos de infraestructura incompleta, legiones de desempleados, falta de ahorro, bolsones de miseria, expulsi&oacute;n de millones, etc&eacute;tera; quiz&aacute; su principal consecuencia haya sido el da&ntilde;o moral que nos ha encajado y que nos tiene metidos en un c&iacute;rculo vicioso: estancamiento que genera un &aacute;nimo pesimista; &aacute;nimo que no permite creer ni generar expectativas que provoque la inversi&oacute;n; lo que vuelve a inhibir y contraer el crecimiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benjamin Friedman, un economista de Harvard, perteneciente a la mejor tradici&oacute;n de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, ha publicado un grueso tomo que explica muy bien esta concatenaci&oacute;n entre econom&iacute;a y moral p&uacute;blica, a menudo ignorada por nuestras discusiones. En <i>Las consecuencias morales del crecimiento econ&oacute;mico (The moral consequences of economic growth),</i> Friedman nos dice: "Nuestras convenciones y creencias acerca del crecimiento econ&oacute;mico no reflejan la amplitud de lo que el crecimiento o su ausencia significan para una sociedad... el crecimiento es valioso no s&oacute;lo por nuestra mejora material sino tambi&eacute;n por la manera en que afecta nuestras actitudes sociales y nuestras instituciones pol&iacute;ticas, en otras palabras, por lo que afecta al car&aacute;cter moral de nuestras sociedades" p. 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un crecimiento sostenido y que llega a muchos al mismo tiempo, cambia, masivamente, el car&aacute;cter de las sociedades de una forma positiva. Friedman nos muestra ejemplos en la China contempor&aacute;nea, en Corea del Sur o en Irlanda, pa&iacute;ses en los cuales el crecimiento ha hecho a sus ciudadanos m&aacute;s abiertos, m&aacute;s tolerantes y m&aacute;s honestos. Por el contrario: el estancamiento desplaza a sociedades enteras hacia el pesimismo, la huida del pa&iacute;s, la represi&oacute;n y el fanatismo (Uganda, la Rusia postsovi&eacute;tica, Corea del Norte).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Estados Unidos &#45;Friedman lo demuestralas tendencias proteccionistas se intensifican en la medida que el desempleo crece y el crecimiento disminuye. Lo mismo ocurre en el terreno de la migraci&oacute;n: cuando llega el estancamiento se radicalizan los prejuicios y el rechazo psicol&oacute;gico hacia los inmigrantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto no es nuevo para la econom&iacute;a pol&iacute;tica.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Primero Adam Smith, y m&aacute;s crudamente Keynes, que profetiz&oacute; esa relaci&oacute;n y decidi&oacute; dimitir de la comisi&oacute;n inglesa que negociar&iacute;a el Tratado de Paz, en Versalles. Para el economista, lo importante no era castigar ejemplarmente a los alemanes, ni exigir hasta el &uacute;ltimo centavo por reparaciones, sino "hacer crecer en sinton&iacute;a a la econom&iacute;a europea" y "compartir una prosperidad com&uacute;n". Las potencias vencedoras no escucharon a Keynes y de la Alemania estancada, estrangulada econ&oacute;micamente, surgi&oacute; la versi&oacute;n m&aacute;s cruenta del fanatismo, la xenofobia y la intolerancia: el nazismo ampliamente apoyado por la sociedad de su tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conclusiones fundamentales de Friedman son f&aacute;cilmente trasladables a nuestro pa&iacute;s. Subrayo una para el caso mexicano: los &eacute;xitos empresariales, profesionales, personales se dan a pesar del medio y suelen ser excepciones que brillan por su rareza. Todos los dem&aacute;s &#45;las personas que no van bien&#45; comparan el bienestar del vecino con su propia, mala situaci&oacute;n; y se larva as&iacute; una atm&oacute;sfera corrosiva "proclive a la anomia, la delincuencia, la falta de respeto a las reglas de convivencia... " p. 17. En una sociedad estancada, las comparaciones interpersonales del &eacute;xito se constituyen en un factor esencial; los mexicanos contrastan la experiencia de generaciones pasadas por un lado, y comparan la experiencia de los que viven a su alrededor, y el resultado es un clima moral, inquietante, destructivo y venenoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice Friedman: "Los procesos din&aacute;micos que permiten elevar los est&aacute;ndares de vida, traen consigo tambi&eacute;n otros cambios. M&aacute;s es m&aacute;s, pero m&aacute;s es tambi&eacute;n diferente" (p. 12). El autor se planta frente a una visi&oacute;n religiosa y puritana para afirmar, con bueno y sano materialismo: "Err&oacute;neamente, pensamos a las cosas materiales como negativas, en oposici&oacute;n a las cosas morales, positivas. creo que esta idea es seria y peligrosamente incompleta, porque las condiciones de vida tambi&eacute;n act&uacute;an &#45;y de un modo decisivo&#45; sobre las condiciones morales; las mejoras concretas en la manera en que viven los individuos, conforman el car&aacute;cter social, pol&iacute;tico, y en &uacute;ltima instancia, el car&aacute;cter moral de las sociedades" (p. 3).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su libro es importante por muchas razones: porque describe y demuestra, con detenimiento, el efecto que el crecimiento (y por el contrario, el estancamiento) propician sobre las condiciones ideol&oacute;gicas, culturales, pol&iacute;ticas y morales de las sociedades modernas; porque intenta una cuantificaci&oacute;n emp&iacute;rica de esa relaci&oacute;n, para decenas de pa&iacute;ses; porque explora y narra las situaciones hist&oacute;ricas de pa&iacute;ses muy representativos del proceso de globalizaci&oacute;n actual; porque construye una argumentaci&oacute;n (casi una teor&iacute;a) que enlaza la moral optimista con su proclividad al riesgo, a la inversi&oacute;n y al crecimiento, y finalmente, porque regresa de la mejor manera, a un tema cl&aacute;sico, casi olvidado (por culpa de Weber), de la econom&iacute;a pol&iacute;tica: que la base material, el crecimiento, genera las condiciones espirituales de un nuevo ciclo para decisiones de inversi&oacute;n, expansi&oacute;n, apertura y desarrollo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos decir que Friedman pone a Weber de pie (porque estaba de cabeza): los principios protestantes de las familias no generan crecimiento econ&oacute;mico; es el crecimiento el que refuerza el &iacute;mpetu moral en las sociedades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cito:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace cien a&ntilde;os, Max Weber argumentaba que lo que &eacute;l denominaba la '&eacute;tica protestante' &#45;una &eacute;tica en el sentido de una actitud moral interior&#45; alentaba decisivamente el desarrollo del crecimiento econ&oacute;mico capitalista, al promover esos aspectos emprendedores del comportamiento personal. Weber pas&oacute; por alto a otros grupos religiosos y &eacute;tnicos (jud&iacute;os y chinos, por citar s&oacute;lo dos), quienes compart&iacute;an muchas de las actitudes que generan el &eacute;xito econ&oacute;mico, pero que no lograban generar su contexto... mi argumento va m&aacute;s all&aacute;: el crecimiento econ&oacute;mico no s&oacute;lo se basa en el &iacute;mpetu moral, sino tambi&eacute;n y sobre todo, tiene consecuencias morales positivas; el crecimiento como fundamento de aquella moral, tolerante y democr&aacute;tica (p. 17).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mexicanos podemos argumentarlo al rev&eacute;s: la falta de crecimiento ha generado miedo, retracci&oacute;n, irritaci&oacute;n y una actitud poco tolerante y abierta. Una generaci&oacute;n completa de mexicanos lo ha vivido y pagado. Y Friedman lo sabe: el estancamiento econ&oacute;mico, como base material del clima moral en nuestra &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;Antonio Saborit. Pr&oacute;logo al libro de Salvador Novo, <i>La vida en M&eacute;xico en el per&iacute;odo presidencial de Adolfo Ruiz Cortines,</i> Conaculta, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972309&pid=S1665-952X200800010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;<i>La Ciudad de M&eacute;xico: una historia,</i> FCE M&eacute;xico, 2004, pp. 29&#45;30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2972311&pid=S1665-952X200800010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> El propio padre del liberalismo econ&oacute;mico, Adam Smith, desarrolla toda una argumentaci&oacute;n en torno a esta relaci&oacute;n inevitable en las sociedades humanas, a lo largo de su <i>Teor&iacute;a de los sentimientos morales</i> (1790), y en especial en su secci&oacute;n tercera, "Los efectos de la prosperidad y la adversidad en el juicio de las personas", Alianza Editorial, Madrid, 2004.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ricardo Becerra</b> Estudi&oacute; la licenciatura de econom&iacute;a por la UNAM. Fue Consultor de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL). Reportero y articulista en varios peri&oacute;dicos de circulaci&oacute;n nacional. Colaborador de revistas como <i>Nexos, Configuraciones</i> y <i>Voz y Voto.</i> Fue editor de la revista <i>Arcana.</i> Es especialista en temas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. Co&#45;autor de "M&eacute;xico y Chile: dos transiciones frente a frente"; "La financiaci&oacute;n de los partidos en Iberoam&eacute;rica", "La mec&aacute;nica del cambio pol&iacute;tico en M&eacute;xico" y "Transparencia, democracia y Constituci&oacute;n". Es premio nacional de periodismo 2004, por el gui&oacute;n de la serie "M&eacute;xico: historia de su democracia". Fue Director General de Atenci&oacute;n a la Sociedad y Relaciones Institucionales en el Instituto Federal de Acceso a la Informaci&oacute;n P&uacute;blica (IFAI), responsable del proyecto de reforma al art&iacute;culo sexto de la Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica.</font></p>      ]]></body><back>
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