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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>The United States and Right&#150;Wing Dictatorships, </b></i><b>por David F. Schmitz</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricio Navia</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Nueva York, Cambridge University Press, 2006, 263 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Diego de Portales.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Pero si siempre fui peronista, nunca me met&iacute; en pol&iacute;tica", dice un personaje en <i>No habr&aacute; m&aacute;s pena ni olvido, la </i>novela de Osvaldo Soriano, inspirada en el retorno de Per&oacute;n en 1973 y los conflictos internos que eso produjo entre peronistas de izquierda y de derecha. Soriano magistralmente subraya la confusi&oacute;n ideol&oacute;gica y el oportunismo que rodeaba los conflictos pol&iacute;ticos durante la guerra fr&iacute;a en Am&eacute;rica Latina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>The United States and Right&#150;Wing Dictatorships, </i>Schmitz supone posturas ideol&oacute;gicamente mucho m&aacute;s definidas en los gobiernos militares del tercer mundo. Ya que su estudio parte de una visi&oacute;n dicot&oacute;mica de Washington en los a&ntilde;os de la guerra fr&iacute;a, los gobiernos del tercer mundo son r&aacute;pidamente catalogados como aliados o enemigos de Estados Unidos. Autor de <i>Thank GodThey're on OurSide: The United States and Right&#150;Wing Dictatorships, 1921&#150;1965 </i>(1999), Schmitz analiza en este nuevo libro el apoyo de Estados Unidos a dictaduras de derecha entre 1960 y el fin de la guerra fr&iacute;a. Citando al presidente Kennedy cuando se discut&iacute;a la inestabilidad pol&iacute;tica en la Rep&uacute;blica Dominicana en 1961, Schmitz resume perfectamente la l&oacute;gica estadounidense. Kennedy identific&oacute; tres posibilidades, "en orden descendiente de preferencia: un r&eacute;gimen democr&aacute;tico decente, la continuaci&oacute;n del r&eacute;gimen de Trujillo o un r&eacute;gimen como el de &#91;Fidel&#93; Castro. Deber&iacute;amos aspirar al primero, pero realmente no podemos renunciar al segundo hasta que estemos seguros de poder evitar el tercero" (Kennedy en Schmitz, 2006, p. 4).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la posibilidad de que revoluciones exitosas llevaran al poder a gobiernos simpatizantes de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, Estados Unidos prefiri&oacute; tolerar gobiernos autoritarios aliados. De hecho, Washington distingui&oacute; entre "gobierno autoritario" (que se opon&iacute;a al comunismo) y "gobierno dictatorial" (simpatizantes de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y/o el comunismo). Schmitz dedica los seis cap&iacute;tulos de su libro a detallar la forma en que Estados Unidos apoy&oacute; reg&iacute;menes dictatoriales anticomunistas y c&oacute;mo intent&oacute; desestabilizar gobiernos revolucionarios, como en Nicaragua, durante las tres d&eacute;cadas que cubre su estudio. El historiador argumenta que este apoyo a "dictadores de derecha se convirti&oacute; en un tema conflictivo, en tanto la guerra de Vietnam sirvi&oacute; para debilitar una buena parte de esa l&oacute;gica... y puso en el tapete las contradicciones de la pol&iacute;tica estadounidense" (p. 4).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el paso de los a&ntilde;os, la presi&oacute;n interna en Estados Unidos oblig&oacute; a los gobiernos a poner m&aacute;s atenci&oacute;n a cuestiones de derechos humanos. As&iacute; y todo, Washington continu&oacute; apoyando a dictaduras anticomunistas. Esa pol&iacute;tica no estuvo ausente de costos: "adicionalmente a la inmoralidad de apoyar reg&iacute;menes autoritarios. cre&oacute; inestabilidad de largo plazo y resentimientos contra Estados Unidos... Dictadores de derecha. crearon sociedades pol&iacute;ticas polarizadas que destruyeron el centro pol&iacute;tico y facilitaron la aparici&oacute;n de movimientos pol&iacute;ticos radicales que llevaron al poder el tipo de reg&iacute;menes que Estados Unidos originalmente intentaba evitar" (p. 5).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su estudio, Schmitz selecciona casos emblem&aacute;ticos en cada regi&oacute;n. As&iacute;, parte con el golpe militar de Suharto en Indonesia. Luego, se centra en la dictadura de Mobuto en Congo. La elecci&oacute;n presidencial de 1970 en Chile y los esfuerzos de Nixon para evitar que Allende llegara al poder concentran el principal cap&iacute;tulo dedicado a Am&eacute;rica Latina. Luego, al discutir c&oacute;mo el congreso, liderado entre otros por el senador dem&oacute;crata Frank Church, cuestion&oacute; la pol&iacute;tica exterior de la Casa Blanca, en especial la desestabilizaci&oacute;n de gobiernos democr&aacute;ticos y las violaciones a los derechos humanos, Schmitz vuelve a Am&eacute;rica Latina al discutir el apoyo del presidente Reagan a los contra revolucionarios nicarag&uuml;enses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s preocupado por cubrir todo el tercer mundo que por ser exhaustivo en la discusi&oacute;n de otros casos en cada regi&oacute;n, Schmitz muestra que la guerra fr&iacute;a s&iacute; vio enfrentamientos entre Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Realizados vicariamente en el tercer mundo a trav&eacute;s de combatientes que, en nombre de la revoluci&oacute;n o en defensa de la libertad anticomunista, daban sus vidas por causas cuyas implicaciones llegaban mucho m&aacute;s all&aacute; de los ideales nacionales que inicialmente inspiraron sus luchas. En ese enfrentamiento, Estados Unidos opt&oacute; por abandonar su compromiso hist&oacute;rico de apoyo a la "democracia liberal y al estado de derecho" (p. 1).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desafortunadamente, Schmitz no explora otros casos de Am&eacute;rica Latina que contribuyen a demostrar lo complejo que resulta a veces asociar conflictos pol&iacute;ticos nacionales con los enfrentamientos mundiales. Por ejemplo, en el caso de Argentina, los gobiernos militares que llegaron al poder desde 1955 estaban m&aacute;s interesados en derrocar gobiernos peronistas que en evitar una improbable revoluci&oacute;n comunista. El caso de Velasco Alvarado, dictador de Per&uacute; entre 1969 y 1975, es a&uacute;n m&aacute;s complejo. Si bien su gobierno se declar&oacute; cercano a Castro y al bloque sovi&eacute;tico, tambi&eacute;n negoci&oacute; con Estados Unidos para compensar a la Standard Oil por la nacionalizaci&oacute;n de la industria petrolera. En su b&uacute;squeda de aliados anticomunistas, Estados Unidos tambi&eacute;n apoy&oacute; reg&iacute;menes autoritarios que ajustaban su discurso en el concierto internacional para aplacar a Washington, pero que estaban m&aacute;s interesados en mantener el poder en sus pa&iacute;ses que en la delicada balanza de la guerra fr&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schmitz tampoco aborda con suficiente profundidad el incuestionable efecto que tuvo la revoluci&oacute;n cubana. La entrada triunfal de Fidel Castro y los suyos a La Habana marca un antes y un despu&eacute;s en las relaciones de Washington y Am&eacute;rica Latina. La frase de Kennedy comparando a Trujillo con Castro (citada anteriormente) subraya que m&aacute;s que una cuesti&oacute;n conceptual, la decisi&oacute;n de apoyar dictaduras militares de derecha para evitar gobiernos revolucionarios de izquierda fue gatillada por el &eacute;xito de la revoluci&oacute;n cubana y por su posterior cercan&iacute;a con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revoluci&oacute;n cubana convirti&oacute; a Am&eacute;rica Latina en campo de batalla de la guerra fr&iacute;a. Eso oblig&oacute; a muchos en Am&eacute;rica Latina, desde pol&iacute;ticos hasta intelectuales, a tomar partido por Estados Unidos o la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Aquellos que se opon&iacute;an al imperialismo estadounidense inevitablemente terminaron cerca de la revoluci&oacute;n cubana. As&iacute; como Estados Unidos prefiri&oacute; a los Pinochet por sobre los Castro, la izquierda democr&aacute;tica latinoamericana toler&oacute; (y hasta celebr&oacute;) a los Castro mientras denunciaba a los dictadores de derecha. Pero despu&eacute;s de la guerra fr&iacute;a, mientras Estados Unidos ha declarado que la democracia es el &uacute;nico r&eacute;gimen aceptable <i>(the only game in town) </i>en Am&eacute;rica Latina, algunos l&iacute;deres de izquierda siguen renuentes a criticar a la dictadura cubana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, al centrarse s&oacute;lo en las dictaduras de derecha, Schmitz pasa por alto otras formas de gobierno no democr&aacute;tico apoyadas por Estados Unidos para evitar brotes revolucionarios. El mejor ejemplo, evidentemente, es el del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobern&oacute; ininterrumpidamente a M&eacute;xico desde 1929 hasta 2000. Si bien los gobiernos del PRI se caracterizaron por tener presidentes que cumpl&iacute;an rigurosamente periodos de seis a&ntilde;os, M&eacute;xico viv&iacute;a s&oacute;lo la apariencia de democracia. Se acostumbraba decir que en el M&eacute;xico del PRI, las elecciones no se celebraban sino que se organizaban. Aunque ten&iacute;a un discurso marcadamente de izquierda, ya que daba estabilidad al pa&iacute;s y era aliado de Washington en todos los temas estrat&eacute;gicamente relevantes, el PRI se benefici&oacute; del caso omiso que los gobiernos estadounidenses hicieron a la ausencia de democracia competitiva en M&eacute;xico. Pero ya que se centra en los reg&iacute;menes de dictadores derechistas m&aacute;s brutales y notorios del tercer mundo, Schmitz omite por completo el singular caso mexicano.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contribuci&oacute;n de Schmitz pone en contexto algunos brillantes libros que han explorado con mayor profundidad la compleja relaci&oacute;n entre Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina (Schoultz, 1998; Smith, 2007; Pastor, 2001; Dom&iacute;nguez, 1999; McClintock y Vallas, 2003; Sigmund, 1993; Lafeber, 1984). Pero al contextualizar la pol&iacute;tica estadounidense hacia todo el tercer mundo, Schmitz tambi&eacute;n muestra c&oacute;mo la l&oacute;gica de la guerra fr&iacute;a contamin&oacute; tambi&eacute;n las relaciones interamericanas. Y al explicar el apoyo a dictaduras de derecha y la oposici&oacute;n a gobiernos de izquierda como funci&oacute;n de la guerra fr&iacute;a, este libro tambi&eacute;n permite poner en perspectiva los variables niveles de tensi&oacute;n, conflicto y cooperaci&oacute;n que hemos visto entre Washington y Am&eacute;rica Latina en estos m&aacute;s auspiciosos a&ntilde;os donde las elecciones democr&aacute;ticas &#150;y no los golpes militares&#150; se han convertido en la &uacute;nica v&iacute;a leg&iacute;timo y aceptable para llegar al poder.</font></p>      ]]></body>
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