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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font>	</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Las razones de la inmanencia</b></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El proyecto</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de impulsar un proyecto de investigaci&oacute;n con el objetivo de revisar las conflictivas relaciones entre la semi&oacute;tica y la inmanencia surgi&oacute; en Par&iacute;s en un congreso de la Asociaci&oacute;n Francesa de Semi&oacute;tica efectuado a fines de 2007. Durante los recesos de esa actividad acad&eacute;mica &#151;especialmente ricos en iniciativas y proyectos&#151; el encuentro entre los responsables de este <i>dossier</i> tuvo un punto de constataci&oacute;n: la problem&aacute;tica de la inmanencia era, y sigue siendo, un tema que necesita ser revisado a la luz de las investigaciones actuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal encuentro se cerr&oacute; con un acuerdo: lanzar a debate uno de los pilares de la teor&iacute;a del lenguaje. Con ese prop&oacute;sito, se har&iacute;a una amplia convocatoria a los estudiosos de la semi&oacute;tica para confrontar sus ideas sobre la <i>cuesti&oacute;n de la inmanencia.</i> Esta iniciativa, al no haber encontrado hasta ese momento un espacio concreto de realizaci&oacute;n, debi&oacute; prolongarse en otro foro de la AFS en el a&ntilde;o 2010, en Lyon. La situaci&oacute;n era la misma: o bien los semiotistas rechazaban un concepto que consideraban un lastre coercitivo del pasado, o bien hac&iacute;an sus investigaciones sin cuestionarse si &eacute;ste y otros fundamentos de la teor&iacute;a que practicaban sosten&iacute;an epistemol&oacute;gicamente sus trabajos. Pero tanto en un caso como en el otro reinaba la confusi&oacute;n, el malentendido, el equ&iacute;voco, la falta de un retorno a las fuentes para repensar de qu&eacute; se habla cuando se alude a la inmanencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, dicho proyecto &#151;que ahora empieza a dar sus frutos con la publicaci&oacute;n de esta primera entrega&#151; encontr&oacute; acogida en la revista de semi&oacute;tica <i>T&oacute;picos del Seminario</i> y fue tomando forma con el texto de orientaci&oacute;n que comenz&oacute; a difundirse a inicios del a&ntilde;o 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue curioso que la sola convocatoria provocara acaloradas pol&eacute;micas,<sup><a href="#notas">1</a></sup> como si el hecho de poner a discusi&oacute;n la inmanencia representara un desatino; pero las numerosas contribuciones mostraron que un cuestionamiento de fondo se hac&iacute;a esperar y que los investigadores ten&iacute;an mucho por decir frente al desaf&iacute;o planteado. Ante esa situaci&oacute;n, nos vimos obligados a realizar ciertos ajustes en el plan originario y debimos contemplar la edici&oacute;n de tres vol&uacute;menes sobre el mismo tema, siempre con la intenci&oacute;n de dar cabida a un amplio espectro de trabajos y tratando igualmente de alentar la diversidad de los enfoques. Prop&oacute;sitos que se constituyeron en valores propios de esta investigaci&oacute;n colectiva.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe recordar que durante los a&ntilde;os en los cuales se perfilaba la posible concreci&oacute;n de este proyecto, ya se observaban ciertos resquebrajamientos en el edificio te&oacute;rico. Dichas fisuras proven&iacute;an de su misma base &#151;incluso con interpretaciones diversas&#151; y sobre la que estaba cimentada una de las certezas inamovibles de la semi&oacute;tica. En efecto, se le consideraba capaz de cruzar indemne, en primer lugar la hip&oacute;tesis estructural, y, luego, las m&uacute;ltiples direcciones emprendidas por la semi&oacute;tica post&#45;estructural. Estamos hablando del fundamento <i>inmanente</i> de la teor&iacute;a del sentido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en el desfase entre la idea y su realizaci&oacute;n algunas posiciones de los investigadores han cambiado, las razones que animaron este debate no s&oacute;lo no se han agotado, sino que, adem&aacute;s, los textos que presentamos, en cuanto a calidad y cantidad, son un claro reflejo del alcance y de la actualidad del tema. A juzgar por las colaboraciones recibidas, la <i>cuesti&oacute;n de la inmanencia</i> sigue siendo un t&oacute;pico altamente sensible para la teor&iacute;a del lenguaje.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta constataci&oacute;n obliga a interrogarnos no s&oacute;lo sobre las razones de la centralidad que se le otorga a la inmanencia, sino tambi&eacute;n nos impulsa a considerarla, al mismo tiempo y desde una perspectiva contempor&aacute;nea, como esa l&iacute;nea de deslinde que une y separa: un acercamiento <i>nominalista</i> de otro <i>realista;</i> la <i>semi&oacute;tica</i> de la <i>filosof&iacute;a;</i> la postura <i>saussureana&#45;hjelmsleviana</i> de la<i> peirceana;</i> y las primeras <i>investigaciones estructurales</i> de Jakobson, Lotman y Greimas, de la tan actual <i>semi&oacute;tica post&#45;estructural</i> orientada a la fenomenolog&iacute;a de la experiencia, hacia el <i>sentido de los objetos,</i> el <i>estudio de lo viviente</i> y de <i>las pr&aacute;cticas.</i> Es como si, mediante este tema, nos hubi&eacute;ramos acercado a una <i>l&iacute;nea de tensi&oacute;n</i> y, a la vez, hubi&eacute;ramos tocado esta dorsal que atraviesa los territorios y las zonas en contacto y, por esta raz&oacute;n, susceptible de convertirse en otras tantas l&iacute;neas de conflicto. Como si las crestas que aparecen en la geograf&iacute;a del territorio epistemol&oacute;gico no fueran m&aacute;s que la consecuencia de esa especie de <i>relieve c&aacute;rsico,</i> menos visible cuanto m&aacute;s profundo, que atraviesa los campos y las disciplinas hasta rozar las corrientes mismas de la investigaci&oacute;n, llegando a distinguir, en este mismo &aacute;mbito, la posici&oacute;n de Saussure de la de Hjelmslev Todo esto nos motiva para continuar en la b&uacute;squeda del sentido que se tendr&iacute;a que atribuir a la inmanencia, fuera de todos los prejuicios o ideas preconcebidas.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los autores</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos seleccionados para este primer volumen siguen una orientaci&oacute;n eminentemente hist&oacute;rico&#45;te&oacute;rica y recorren algunas de las etapas que, partiendo desde los inicios, conducen a las evoluciones m&aacute;s recientes de la hip&oacute;tesis sobre la inmanencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto inaugural de Alessandro Zinna, titulado "La inmanencia: l&iacute;nea de fuga semi&oacute;tica", quiere dejar en claro desde un inicio la postura que han asumido los editores del volumen; sobre todo, en cuanto a la necesidad de mantener viva la problem&aacute;tica de la inmanencia en el seno de los estudios semi&oacute;ticos, cuya fuente de conflicto obliga siempre a la actitud reflexiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor, anticipando as&iacute; los principales acercamientos a este tema, intenta mostrar, antes que nada, el alcance de la inmanencia. Para ello rastrea el origen de esta <i>l&iacute;nea de fuga</i> &#151;que se vislumbraba ya en la Grecia antigua&#151;, la cual va reconstruyendo a partir de las observaciones de Ernst Cassirer quien, precisamente, la visualiza como lo que es propio de la distancia establecida entre el pensamiento m&iacute;tico y el origen y desarrollo del pensamiento racional. Desde estas primeras bases filos&oacute;ficas, se puede revisar y comprender mejor la posici&oacute;n de Louis Hjelmslev, la que resulta, adem&aacute;s, emblem&aacute;tica de la actitud inmanente en la teor&iacute;a del lenguaje. El autor se&ntilde;ala que, haciendo un an&aacute;lisis m&aacute;s cuidadoso y rechazando los lugares comunes, se advertir&iacute;a, finalmente, que el ling&uuml;ista dan&eacute;s no habr&iacute;a establecido ninguna exclusi&oacute;n de la trascendencia o de la sustancia sino que habr&iacute;a propuesto, m&aacute;s bien, una reconciliaci&oacute;n de tales dominios en funci&oacute;n de las distintas etapas del proceso de an&aacute;lisis. A lo largo del ensayo se establece un paralelo entre las investigaciones semi&oacute;ticas y la filosof&iacute;a de Gilles Deleuze. Esta relaci&oacute;n resulta sorprendentemente sim&eacute;trica porque, anticip&aacute;ndose a todas las cr&iacute;ticas, el fil&oacute;sofo franc&eacute;s, conforme avanza en su pensamiento, nunca deja de defender las razones de la inmanencia. Iniciando por una cr&iacute;tica al estructuralismo, Deleuze trata el problema del sujeto y de la experiencia, abordando necesariamente la cuesti&oacute;n de la enunciaci&oacute;n; asume, por otro lado, una posici&oacute;n a favor de la variaci&oacute;n, e intenta conciliar una ciencia de lo particular con otra de lo general. Y, sobre todo, concluye con una reflexi&oacute;n que termina por postular a "una vida" como la <i>inmanencia de la inmanencia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva, Alessandro Zinna establece una relaci&oacute;n entre Hjelmslev y Deleuze y esto le permite no s&oacute;lo liberar a la inmanencia de la estrechez conceptual construida para describir el sentido, sino tambi&eacute;n mostrar c&oacute;mo la inmanencia traza la <i>l&iacute;nea de fuga</i> emprendida por la semi&oacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Michel Arriv&eacute; contin&uacute;a con esta revisi&oacute;n de las fuentes originales, en especial, de los escritos de Saussure y de Hjelmslev, aunque, en realidad, es del primero que el autor quiere hablar con relaci&oacute;n a la inmanencia, ya que el propio Saussure lo hace escasamente; no obstante, su obra contribuye de manera decida al inmanentismo. El texto de Arriv&eacute; abre con una alusi&oacute;n a los <i>Pensamientos metaf&iacute;sicos</i> de Spinoza. Esta incursi&oacute;n en la filosof&iacute;a no es m&aacute;s que un modo de situarse mejor en la ling&uuml;&iacute;stica y permite al autor oponer al fil&oacute;sofo holand&eacute;s al ling&uuml;ista dan&eacute;s: el primero, tomado como ejemplo de la posici&oacute;n no inmanente del lenguaje; el segundo, como declaradamente defensor de la inmanencia. En este juego de oposiciones categ&oacute;ricas, Arriv&eacute; deja al pensamiento de Saussure la tarea de mediar entre las dos visiones construidas como contradictorias, en especial, a partir de la reflexi&oacute;n sobre la diacron&iacute;a de las lenguas. Hacia el final, el art&iacute;culo muestra de una manera sugerente a un Saussure siempre cautivado por la "doble esencia del lenguaje" y all&iacute; la perspectiva del ling&uuml;ista ginebrino resulta dif&iacute;cil de calificar, pues, no siendo en rigor inmanente, tampoco se podr&iacute;a decir con certeza que fuera trascendente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de comenzar un debate en cuanto a la confrontaci&oacute;n entre los dos padres de la semi&oacute;tica estructural, el ensayo de Arriv&eacute; merece una cuidadosa lectura, debido a las numerosas observaciones filol&oacute;gicas que lo enriquecen y lo completan.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si Michel Arriv&eacute; focaliza su atenci&oacute;n en la fuente saussureana, S&eacute;mir Badir, concentra sus reflexiones en el pensamiento de Hjelmslev. Su trabajo coloca en el centro el <i>principio de inmanencia</i> pero, a su vez, &eacute;ste es parte de una tr&iacute;ada que se integra de otros dos principios: el de <i>adecuaci&oacute;n</i> y el de <i>empirismo.</i> Para S&eacute;mir Badir, se trata de un solo principio con tres aspectos diferentes, los cuales pueden ser as&iacute; captados seg&uacute;n el punto de vista que se adopte sobre el mismo fundamento de la teor&iacute;a semi&oacute;tica. Ahora bien, si las partes tienen un nombre &iquest;no har&iacute;a falta otro para referirse al principio general e integrador? El autor, preocupado por describir las funciones de cada uno, no se hace esta pregunta y, por lo tanto, no anticipa su respuesta. Quiz&aacute;s sea tarea del lector, en el curso de estas discusiones y como uno de sus resultados promisorios, dar un nombre a ese v&iacute;nculo trif&aacute;sico, y de capacidad rectora, que otorga el acuerdo necesario entre una teor&iacute;a deductiva con una ciencia emp&iacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, S&eacute;mir Badir se da a la tarea epistemol&oacute;gica de ofrecer claridad y sost&eacute;n a ese lazo que Hjelmslev construye &#151;habiendo pasado, primero, por una etapa inductiva&#151; mediante la inmanencia y sus pares para fundar una teor&iacute;a del lenguaje. En el proceso explicativo, el autor recurre a la filosof&iacute;a de Karl Popper y su principio de falsabilidad, postulado que introduce una tension entre dos exigencias: una mirada construida como externa para la evaluaci&oacute;n de los datos que dependen de la teor&iacute;a y los datos de control. As&iacute;, la prueba de falsabilidad esgrimida por Popper ofrece una suerte de espejo a ese principio trif&aacute;sico, en el que el Badir integra la inmanencia y concibe la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica de la teor&iacute;a del lenguaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contribuci&oacute;n de Francesco Galofaro no s&oacute;lo se contenta con una revisi&oacute;n de las fuentes cl&aacute;sicas sino que incorpora, en esas mismas fuentes, reflexiones actuales sobre la problem&aacute;tica que nos ocupa, como por ejemplo, las de Francesco Marsciani y las de Alessandro Zinna. De este &uacute;ltimo, retoma un texto que fuera el origen del que Zinna presenta en este mismo <i>dossier.</i> Adem&aacute;s, propone su propio modelo de constituci&oacute;n del plano de la inmanencia. Y esto, porque el autor supone que, los modelos formales, construidos por la semi&oacute;tica para describir el sentido, pertenecen a la dimensi&oacute;n inmanente y que tales modelos son, m&aacute;s que estructurales, estructurantes del plano de la inmanencia, lo cual confiere a este &uacute;ltimo solidez y concreci&oacute;n. De all&iacute; que para Galofaro sea vital describir las articulaciones, es decir, la gram&aacute;tica de tales modelos porque en ella estriba lo que llama la <i>generatividad fuerte</i> del metalenguaje, capaz de mostrar, porque los crea, rasgos del sentido que no son f&aacute;cilmente visibles en el plano de la manifestaci&oacute;n. En consecuencia, el autor brega por la necesidad de dar cuenta precisamente de las relaciones entre inmanencia y manifestaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La apuesta de Francesco Galofaro es la v&iacute;a de la formalizaci&oacute;n, aun asumiendo que es una elecci&oacute;n no compartida, desde hace ya tiempo, por todos los semiotistas. As&iacute;, restablece las formalizaciones de Greimas para describir las estructuras narrativas y a partir de all&iacute; elabora una gram&aacute;tica generativo&#45;transformacional. Su prueba: un an&aacute;lisis de una de las <i>Novelas en tres l&iacute;neas</i> de F&eacute;lix F&eacute;n&eacute;on.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La intervenci&oacute;n de Oscar Quezada Macchiavello y Desiderio Blanco introduce un punto de inflexi&oacute;n en el material que estamos presentando y reaviva la pol&eacute;mica. Hasta aqu&iacute; la oposici&oacute;n <i>inmanencia</i> vs <i>manifestaci&oacute;n</i> no hab&iacute;a sido objeto de discusi&oacute;n y se manten&iacute;a como una prueba de esclarecimiento entre la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica y la semi&oacute;tica. En esta &uacute;ltima, el t&eacute;rmino <i>trascendencia</i> ya no ten&iacute;a lugar como par opuesto a <i>inmanencia;</i> pero, de entrada, los autores lo reintroducen, como una suerte de prolijidad del pensamiento que necesita restablecer l&oacute;gicamente la categor&iacute;a tradicional. Sin embargo, acto seguido vuelven a desembarazarse del t&eacute;rmino al considerar que toda la realidad semi&oacute;tica, o sea, ling&uuml;&iacute;stica, es inmanente, incluida la manifestaci&oacute;n.</font></p>  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De all&iacute; en m&aacute;s, los autores disuelven otro postulado inamovible de la sem&aacute;ntica estructural que funda la semi&oacute;tica greimasiana: "la percepci&oacute;n es el lugar no ling&uuml;&iacute;stico en que se sit&uacute;a la aprehensi&oacute;n de la significaci&oacute;n". Para Quezada y Blanco toda percepci&oacute;n es cuesti&oacute;n de lenguaje, por lo tanto, ling&uuml;&iacute;stica, y en consecuencia, inmanente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El paso siguiente es su postulaci&oacute;n fuerte: la semiosis entendida como mediaci&oacute;n corporal entre los dos planos del lenguaje y el <i>cuerpo propio</i> &#151;lugar de las dependencias internas&#151; considerado como plano de inmanencia de la semiosis. Entonces, la semiosis se manifiesta encarn&aacute;ndose en el <i>cuerpo propio</i> sin dejar de ser, por ello, inmanente. Para el concepto <i>cuerpo,</i> los autores se basan en las reflexiones que hace Jacques Fontanille al respecto, y realizan breves an&aacute;lisis de algunos aforismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, para los autores, la manifestaci&oacute;n queda subsumida a la inmanencia. Ellos proponen un esquema din&aacute;mico, sobre la huella de un cuadrado semi&oacute;tico y una doble elipse, para mostrar los procesos de la inmanencia semi&oacute;tica seg&uacute;n los diferentes modos que &eacute;sta adopta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El debate no se deja esperar, pues Waldir Beividas pone entre par&eacute;ntesis el concepto de percepci&oacute;n que hab&iacute;a sido recuperado como &aacute;mbito plenamente semi&oacute;tico por Quezada y Blanco. Quiz&aacute;s estas discusiones llegan a encontrarse en alg&uacute;n lado, pero, las reservas de Beividas con respecto a la percepci&oacute;n fenomenol&oacute;gica acogida tempranamente por Greimas y revivida con entusiasmo por la semi&oacute;tica contempor&aacute;nea, son serias. Seg&uacute;n el autor, es por all&iacute; donde puede introducirse una sustancia de tipo trascendental que har&iacute;a entrar en contradicci&oacute;n los postulados epistemol&oacute;gicos de la teor&iacute;a, a saber, fundados sobre la forma inmanente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, Beividas no s&oacute;lo ofrece una cr&iacute;tica severa sino que tambi&eacute;n es propositivo: arroja un nuevo concepto a la mesa de discusiones. Curiosamente, para hacerlo, vuelve a las primeras fuentes de la teor&iacute;a y retoma el principio de la arbitrariedad del signo ling&uuml;&iacute;stico que le permite fundamentar la noci&oacute;n de <i>semiocepci&oacute;n</i>. A partir de all&iacute;, hace otra propuesta &#151;no sin antes revisar dos perspectivas semi&oacute;ticas (el cientificismo realista y el trascendentalismo filos&oacute;fico) que rechaza&#151;, la de proyectar estas reflexiones hacia la construcci&oacute;n de una epistemolog&iacute;a discursiva.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es la participaci&oacute;n de Odile Le Guern la que nos vuelve a una reflexi&oacute;n centrada en el texto. A partir de un problema concreto y puntal, el asunto del t&iacute;tulo de una obra, la autora decide pensar la cuesti&oacute;n sobre la inmanencia; en este caso se trata de un cuadro de Matisse. El t&iacute;tulo proviene de una semi&oacute;tica verbal, que ella denomina <i>texto;</i> y la pintura, por su parte, provendr&iacute;a de una semi&oacute;tica visual, a la que refiere propiamente como <i>imagen.</i> Entonces, Odile Le Guern indaga en esa relaci&oacute;n, as&iacute; planteada, entre texto e imagen, pregunt&aacute;ndose cu&aacute;nto influye el <i>texto</i> en la lectura anal&iacute;tica de la <i>imagen,</i> la cual podr&iacute;a estar regida por un principio de inmanencia. El t&iacute;tulo, incluso el trabajo argumentativo ensaya varios posibles, pareciera siempre hacer una referencia hacia afuera de la imagen. Sin embargo, esa salida del cuadro, provocada por el cuadro mismo, ocasiona una reinversi&oacute;n de la mirada y crea una suerte de espacio metapict&oacute;rico, desde el cual se desencadena un proceso reflexivo hacia el develamiento de la dimensi&oacute;n figural. As&iacute;, mediante un estudio particular y sin incursiones en la filosof&iacute;a como en los casos anteriores, la autora sugiere que la ex&eacute;gesis de una obra puede ser inmanente a&uacute;n sin propon&eacute;rselo, ya que la obra misma suele regir ese camino que va, por refracci&oacute;n, hacia el encuentro con su plano de inmanencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, siendo que las distintas consideraciones sobre la problem&aacute;tica de este <i>dossier</i> provienen todas, hasta aqu&iacute;, de ling&uuml;istas y semiotistas, Adri&aacute;n Bertorello las hace situado en la filosof&iacute;a. Representa, pues, el &uacute;nico caso en el presente conjunto. En esta oportunidad es a partir de la filosof&iacute;a desde la que se toma la palabra &#151;disciplina que, sobre todo en este tema, es referencia obligada, apoyo y contraste para la semi&oacute;tica.</font></p>  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor no cuestiona el principio de inmanencia en semi&oacute;tica, m&aacute;s bien lo asume como tal y lo que se encamina a demostrar es que hay una manera de concebir la ontolog&iacute;a que ubica al <i>ser</i> en un plano de inmanencia compatible con el de la semi&oacute;tica. As&iacute;, habr&iacute;a una articulaci&oacute;n entre las dos disciplinas por medio del concepto <i>diferencia ontol&oacute;gica</i> proveniente de la fenomenolog&iacute;a hermen&eacute;utica de Heidegger. Tambi&eacute;n esta referencia te&oacute;rica constituye una novedad en el &aacute;mbito de estas discusiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Bertorello, desde esa ontolog&iacute;a no trascendental se puede reflexionar sobre el sentido y la significaci&oacute;n tal como lo hacen las ciencias del lenguaje, y aprovechar los distintos aportes que sobre el tema podr&iacute;an proporcionar tanto la semi&oacute;tica como la filosof&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para este primer grupo de aportaciones contamos con una lectura tensiva de la inmanencia, y es la que presenta Claude Zilberberg. El autor opone la inmanencia &#151;en tanto resultado de una operaci&oacute;n de selecci&oacute;n&#151; a la trascendencia, la cual, en esta interpretaci&oacute;n, se origina en una operaci&oacute;n de mezcla. As&iacute;, partiendo de la exclusi&oacute;n de la sustancia&#151;en acuerdo con Saussure y Hjelmslev&#151; la primera constituye los <i>valores de absoluto,</i> mientras la segunda, los <i>valores de universo.</i> Adoptando como gu&iacute;a las consideraciones de Ernst Cassirer en <i>Langage et mythe,</i> Zilberberg asocia en estas p&aacute;ginas la inmanencia a lo inteligible y, contrariamente, la trascendencia a lo divino. A un mundo desencantado por exceso de inmanencia y falta de afectividad &#151;desmitificaci&oacute;n que caracteriza al hombre que ya no vuelve a sorprenderse&#151; el autor contrapone la sorpresa y la afectividad propia del mito. A lo largo de todo el art&iacute;culo, Zilberberg pareciera confirmar una suerte de verdad contenida en la primera cita de Cassirer, la cual expresa nostalgia por la afectividad y por el encanto de lo divino. Pero a decir verdad, Zilberberg describe mediante ella una condici&oacute;n estructural de la subjetividad y su modo relativo de actuar: lo que no se resuelve en la inmanencia es enviado a la trascendencia. As&iacute;, Claude Zilberberg introduce la trascendencia en la estructura y muestra, gracias a los esquemas tensivos, c&oacute;mo inmanencia y trascendencia miden sus fuerzas en el espacio tensivo de la significaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Hacia una primera s&iacute;ntesis</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra propia impresi&oacute;n como editores es que &#151;como no podr&iacute;a haber sido de otro modo&#151; en esta primera etapa de revisi&oacute;n de la inmanencia en la teor&iacute;a semi&oacute;tica, la presencia del pensamiento de Louis Hjelmslev es ineludible. Casi todos los trabajos aqu&iacute; reunidos han necesitado hacer una referencia al ling&uuml;ista dan&eacute;s, ya sea de manera directa o indirecta, citando a los semiotistas fundadores, quienes, al sentar las bases de la semi&oacute;tica, han hecho suya la teor&iacute;a hjelmsleviana. As&iacute;, tanto en una exploraci&oacute;n hist&oacute;rica del concepto, como en una indagaci&oacute;n gnoseol&oacute;gica, el paso por Hjelmslev es ineludible. En consecuencia, una relectura cr&iacute;tica de toda la obra del autor se impone, de la misma manera que se ha hecho con la obra postuma de Saussure, lo cual ha permitido valorar la densidad de su pensamiento. Es decir, contando en este caso con una amplia obra editada de Hjelmslev habr&iacute;a que considerar esa totalidad y no solamente los <i>Proleg&oacute;menos,</i> que es el punto de llegada de sus reflexiones. De este modo, lejos de que se recogiera una visi&oacute;n restringida de la teor&iacute;a del lenguaje se ver&iacute;a el desarrollo y la complejidad de sus investigaciones. De hecho, dos de las participaciones, la de Badir y Zinna, adelantan esa nueva lectura capaz de poner en relieve un aporte cient&iacute;fico todav&iacute;a inexplorado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aqu&iacute; se desprende una l&iacute;nea que, aunque no ha sido tan desarrollada como otras en este grupo de trabajos, est&aacute; bien trazada: la inmanencia, adem&aacute;s de constituir un plano de los textos (semi&oacute;ticamente hablando) es tambi&eacute;n un principio metodol&oacute;gico, o parte de &eacute;l. Trat&aacute;ndose de una cuesti&oacute;n <i>meta,</i> metalenguaje o metalectura, los propios textos suelen sugerir el camino para capturar su sentido.</font></p>  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y aun cuando en la b&uacute;squeda por definir y comprender los alcances de esta noci&oacute;n se recurre necesariamente a la filosof&iacute;a, el eje desde donde ir y venir hacia esta y otras disciplinas es Hjelmslev. Por ejemplo, en el caso donde se arriba a una reflexi&oacute;n sobre la verdad, iniciada por Spinoza en los <i>Pensamientos meta&#45;f&iacute;sicos,</i> se advierte que las ideas de Spinoza al respecto se acercan mucho a la hip&oacute;tesis inmanente propuesta por el ling&uuml;ista dan&eacute;s. Lo anterior debido a que para el "pr&iacute;ncipe inmanente" (como le gusta llamarlo a Deleuze) la verdad deja de ser una correspondencia entre la realidad y su representaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica o cognitiva &#151;la cual, dicho sea de paso, para Santo Tom&aacute;s de Aquino, es la <i>adaequatio rei et intellectus</i>&#151;, para convertirse en lo inmanente del lenguaje y del pensamiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un hilo conductor que se muestra remarcable: la discusi&oacute;n sobre si la oposici&oacute;n <i>inmanencia</i> vs. <i>manifestaci&oacute;n,</i> que Greimas parec&iacute;a haber dejado en claro, es pertinente o no. Y, de no serlo, si habr&iacute;a que reintroducir la trascendencia s&oacute;lo para restablecer la categor&iacute;a original y, luego, dejarla fuera de los problemas del lenguaje. Otro postulado greimasiano y que parec&iacute;a incontestable era el espacio acordado a la percepci&oacute;n en la teor&iacute;a, pero aqu&iacute; ha surgido la pregunta de si este acercamiento a la fenomenolog&iacute;a favorece o no el inmanentismo en semi&oacute;tica. Mientras la voz que interviene, propiamente desde ese lugar disciplinar, responde con una concepci&oacute;n inmanente del <i>ser</i> que no s&oacute;lo ser&iacute;a compatible con la inmanencia en semi&oacute;tica sino que m&aacute;s bien la reforzar&iacute;a. En este caso, aunque desde otro sesgo, la filosof&iacute;a deleuziana tendr&iacute;a algo que decir y, por otro lado, las a&uacute;n poco exploradas modalidades sustantivas tendr&iacute;an mucho de d&oacute;nde aumentar su potencia heur&iacute;stica.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Un remanso en la corriente</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las grandes l&iacute;neas que acabamos de trazar se perfilan los apuntes para un debate y, m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l, un excelente bagaje para la reflexi&oacute;n. Pues toda confrontaci&oacute;n, si bien es un ejercicio revitalizante, no agota la riqueza conceptual que cada apuesta contiene. Es en la lectura, que invitamos ahora a emprender, de donde se extraen viejas y nuevas materias. Cada investigador, en su escritura, en el di&aacute;logo, en la clase, sabr&aacute; sacar de aqu&iacute; provecho, y proyectar &#151;es lo que esperamos&#151; estas adquisiciones en su comunidad cient&iacute;fica. De esta puesta al d&iacute;a de las grandes geometr&iacute;as inmanentes que no han dejado de sorprendernos y de suscitar acaloradas discusiones, somos portadores. Como la semi&oacute;tica misma, la cuesti&oacute;n sobre esta figura controvertida sigue en proceso. En el estado actual, otras dos entregas sobre la inmanencia preparan su realizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="right">&nbsp;</p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Alessandro Zinna</i> y <i>Luisa Ruiz Moreno</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas" id="notas"></a><b>Notas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Prueba de ello es el debate que se suscit&oacute;, en la sesi&oacute;n del 3 de abril de 2013 del Seminario de Par&iacute;s, cuando Ivan Darrault, conduciendo la reuni&oacute;n, anunci&oacute; este proyecto e hizo circular nuestra convocatoria. La discusi&oacute;n &#151;entre Per Aage Brandt y Alessandro Zinna&#151; que all&iacute; se inici&oacute; de manera presencial, continu&oacute; despu&eacute;s en internet. Una copia ordenada de tan rico material se conserva en los archivos del <i>SeS,</i> a disposici&oacute;n de nuestros lectores.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Tanto es as&iacute; que, dentro del problema general de las relaciones entre la semi&oacute;tica y las ciencias sociales, el mismo tema fue escogido para el Seminario de Par&iacute;s correspondiente al ciclo 2013&#45;2014.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
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