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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ronald Spores y los años tempranos en la Mixteca: una semblanza]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Legados</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ronald Spores y los a&ntilde;os tempranos en la Mixteca: una semblanza</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Ronald Spores and the Early Years in the Mixteca: a Profile</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marcus Winter</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia&#45;Oaxaca, M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:winteroax@prodigy.net.mx">winteroax@prodigy.net.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primavera de 1965 iba a terminar mi licenciatura en artes liberales y no ten&iacute;a planes para el futuro. Un amigo, Bruce Bourque, nativo de Nueva Inglaterra, estudiaba en la Universidad de Massachusetts en el mismo pueblo que mi escuela, Amherst College. Un d&iacute;a me cont&oacute; que su enfoque era la antropolog&iacute;a y que pensaba hacer un posgrado con especialidad en arqueolog&iacute;a para despu&eacute;s ejercer la profesi&oacute;n de arque&oacute;logo. Desde chico me interesaba la arqueolog&iacute;a y hab&iacute;a participado durante dos veranos en expediciones al suroeste de Estados Unidos con arque&oacute;logos del Museo de Historia Natural de Chicago. Dado que el Amherst College no ofrec&iacute;a cursos en arqueolog&iacute;a, yo hab&iacute;a optado por otras materias. Bruce me platic&oacute; que en su universidad hab&iacute;an anunciado un nuevo curso sobre arqueolog&iacute;a con un profesor joven; sugiri&oacute; que me inscribiera, ya que un acuerdo entre las escuelas permit&iacute;a a los alumnos cursar materias en las otras instituciones. Me pareci&oacute; una buena idea y me anot&eacute; en la lista. El primer d&iacute;a de clases conoc&iacute; al profesor: era Ronald Spores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que Ron hab&iacute;a terminado recientemente sus cursos del doctorado en Harvard y estaba en el proceso de terminar su tesis sobre la Mixteca o de finalizar las revisiones del manuscrito publicado en 1967 como <i>The Mixtec Kings and their People.</i> Pienso adem&aacute;s que el a&ntilde;o acad&eacute;mico 1964&#45;1965 fue su primer empleo como profesor. El curso se llamaba algo as&iacute; como "Introducci&oacute;n a las civilizaciones del mundo antiguo". Ron coordin&oacute; la clase; cada alumno tuvo que escoger un &aacute;rea del mundo y presentar una s&iacute;ntesis arqueol&oacute;gica. Para m&iacute;, la clase fue un gran &eacute;xito: inmediatamente despert&oacute; mi pasi&oacute;n dormida y nunca jam&aacute;s dud&eacute; de cu&aacute;l iba a ser mi carrera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Termin&oacute; el a&ntilde;o acad&eacute;mico. Bruce se prepar&oacute; para entrar a la Universidad de Colorado, donde lo aceptaron en el nivel de posgrado. (Lleg&oacute; a ser un gran experto en la arqueolog&iacute;a del noreste de Estados Unidos, especialista en el estado de Maine.) Ron se mud&oacute; a Nashville, en el estado de Tennessee, pues acababa de ser contratado como profesor en el Departamento de Sociolog&iacute;a y Antropolog&iacute;a de la Universidad Vanderbilt. Yo me fui a Arizona; durante el verano particip&eacute; en un programa del Museo de Historia Natural de Chicago y en septiembre entr&eacute; a la Universidad de Arizona en Tucson para iniciar estudios de posgrado en el Departamento de Antropolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el transcurso de ese a&ntilde;o me puse nuevamente en contacto con Ron para pedirle consejos, ya que quer&iacute;a participar en alg&uacute;n trabajo de campo durante el verano de 1966. Ron hab&iacute;a conseguido permiso del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (INAH) para hacer un recorrido de superficie en el Valle de Nochixtl&aacute;n en Oaxaca, M&eacute;xico. Quer&iacute;a investigar y documentar los antecedentes de los mixtecos del periodo colonial que estudi&oacute; para su tesis doctoral. Los documentos eran de especial inter&eacute;s, sobre todo el testamento de don Domingo de Guzm&aacute;n, cacique de Yanhuitl&aacute;n. Ron me invit&oacute; a participar como voluntario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al terminar el semestre nos encontramos en la ciudad de M&eacute;xico. Nos quedamos una noche en el hotel Sevilla, que da a la calle de Serapio Rend&oacute;n y que ten&iacute;a un estacionamiento para su camioneta roja y blanca. (Por falta de imaginaci&oacute;n, o por el gusto a lo conocido, durante los siguientes veinte a&ntilde;os o m&aacute;s, al estar en la ciudad de M&eacute;xico siempre me quedaba en el Sevilla o en el Compostela, frente al Sevilla, igual que Ron, Bill Autry y otros amigos y colegas.) Al d&iacute;a siguiente partimos por la carretera Panamericana hacia Oaxaca. En la tarde cruzamos la l&iacute;nea estatal de Puebla y llegamos a Huajuapan, donde pernoctamos en el hotel Laredo, otro de nuestros favoritos. Adem&aacute;s de la buena comida, lo m&aacute;s llamativo fue la numerosa parvada de p&aacute;jaros que durmi&oacute; en un &aacute;rbol del patio y que se encarg&oacute; de despertar a los hu&eacute;spedes con un ruido estruendoso al amanecer. No eran aves tropicales ex&oacute;ticas, sino gorriones corrientes. Tambi&eacute;n a ellos &#151;o m&aacute;s bien a sus descendientes&#151; les falta imaginaci&oacute;n, ya que todav&iacute;a frecuentan el mismo &aacute;rbol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ron me quer&iacute;a mostrar un sitio arqueol&oacute;gico en Huajuapan. Nos levantamos temprano y caminamos hacia el norte, subiendo una loma hasta llegar a una casa aislada donde platicamos con un se&ntilde;or y &eacute;ste nos mostr&oacute; unos peque&ntilde;os cajetes de color anaranjado con base anular. Ya est&aacute;bamos en el sitio. Subimos un poco m&aacute;s hasta la cima del cerro y vimos los mont&iacute;culos: unos pisos de estuco blanco expuestos y el panorama del valle de Huajuapan con la ciudad en el fondo junto al r&iacute;o Mixteco. As&iacute; conoc&iacute; el primero de muchos sitios de Oaxaca que visitar&iacute;a con Ron. Era el Cerro de las Minas, el centro &ntilde;ui&ntilde;e, donde d&eacute;cadas m&aacute;s tarde realizar&iacute;a varias temporadas de exploraci&oacute;n. El se&ntilde;or era Liborio Vi&ntilde;as; &eacute;l y su hermano eran los "due&ntilde;os" del Cerro de las Minas. A&ntilde;os despu&eacute;s, don Liborio nos ayud&oacute; con los permisos para la exploraci&oacute;n y con la protecci&oacute;n del sitio. Encontrar&iacute;amos numerosos cajetes similares, ya que son las vasijas m&aacute;s t&iacute;picas de la cultura &ntilde;ui&ntilde;e.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s del desayuno salimos de Huajuapan y m&aacute;s tarde, ese mismo, d&iacute;a llegamos a Nochixtl&aacute;n y al restaurante&#45;hotel del se&ntilde;or Rogelio Ballesteros y su esposa. Situado enfrente de la gasolinera, ser&iacute;a nuestro centro de alojamiento y operaciones. Llegaron de Nashville otros dos voluntarios: Cherie White, hija de unos amigos de Ron, y John Broster, estudiante en Vanderbilt, y ya est&aacute;bamos listos para empezar el recorrido. Cada d&iacute;a sal&iacute;amos temprano, estacion&aacute;bamos el veh&iacute;culo y camin&aacute;bamos, acompa&ntilde;ados por el sol mixteco y frecuentemente por la lluvia de la tarde y el lodo rojizo. Visitamos numerosos pueblos y registramos decenas de sitios, incluyendo los centros impresionantes de Jaltepec, Yucu&ntilde;udahui, Cerro Jazm&iacute;n, Tillo y otros dos &#151;Etlatongo y Yucuita&#151; donde diez a&ntilde;os despu&eacute;s tendr&iacute;a la oportunidad de excavar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Becado por el gobierno de Estados Unidos despu&eacute;s de su servicio militar, Ron hab&iacute;a estudiado antropolog&iacute;a con John Paddock en el Mexico City College. Adem&aacute;s, al igual que otros futuros especialistas, como Donald Brockington y Kent V. Flannery, Ron tuvo su primera experiencia arqueol&oacute;gica en Oaxaca como participante en las pr&aacute;cticas de campo que organiz&oacute; y dirigi&oacute; Paddock en Yagul. El entusiasmo de Ron impuls&oacute; nuestro trabajo en Nochixtl&aacute;n; &eacute;l ten&iacute;a una idea de lo que pod&iacute;a existir en el valle, mientras que nosotros, los estudiantes, nunca hab&iacute;amos visto sitios tan inmensos y con tanta cer&aacute;mica y l&iacute;tica en la superficie. Ron describ&iacute;a cada sitio mientras que nosotros nos dedic&aacute;bamos a buscar cer&aacute;mica diagn&oacute;stica y artefactos. Cargamos las muestras de tepalcates en tenates hechos de palma para tortillas, atados con mecates que nos lastimaron los hombros. No llev&aacute;bamos comida ni agua, pero al regresar al hotel nos dedicamos a reponer l&iacute;quidos. John Broster fue quien bati&oacute; el r&eacute;cord de la temporada: trece refrescos tomados en una tarde, la mayor&iacute;a de ellos <i>Barrilitos</i> de varios colores.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n27/a10ronald.jpg" target="_blank">Ronald Spore.</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A veces encontr&aacute;bamos huesos fosilizados en los arroyos y yo esperaba localizar un sitio paleo&#45;indio, como los del valle de San Pedro, cerca de Tucson. En las afueras de Nochixtl&aacute;n hallamos la mand&iacute;bula de un mamut y un raspador de s&iacute;lex en la superficie cercana. Cuando termin&oacute; la temporada, Ron report&oacute; el hallazgo a Jos&eacute; Luis Lorenzo, jefe del Departamento de Prehistoria del INAH en la ciudad de M&eacute;xico y parece que Lorenzo visit&oacute; el sitio. El hueso estaba en una matriz de sedimento rojo y ten&iacute;a que ser pre&#45;pleistoc&eacute;nico. En 1972 Ron public&oacute; el recuento del recorrido, intitulado <i>An Archaeological Settlement Survey of the Nochixtl&aacute;n Valley, Oaxaca,</i> primer n&uacute;mero de la serie de monograf&iacute;as que sobre diversos temas de Oaxaca editaron las Publicaciones en Antropolog&iacute;a de la Universidad de Vanderbilt (VUPAs, por sus siglas en ingl&eacute;s).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n27/a10ronpre.jpg" target="_blank">Ronald Spores en una excavaci&oacute;n sobre la Mixteca prehist&oacute;rica.</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ron es una persona gregaria y amable, y siempre establece contactos personales; ese verano, gracias a &eacute;l, conocimos a mucha gente. Nos visit&oacute; el escritor Ross Parmenter, autor de <i>A Week in Yanhuitl&aacute;n</i> y otras obras. Los fines de semana &iacute;bamos a veces a Mitla a quedarnos en la posada La Sorpresa, donde John Paddock ten&iacute;a el laboratorio arqueol&oacute;gico de su Instituto de Estudios Oaxaque&ntilde;os. En el mismo edificio estaba el Museo Frissell de Arte Zapoteca con piezas arqueol&oacute;gicas inigualables de todas partes del estado de Oaxaca. Ah&iacute; tambi&eacute;n viv&iacute;a el artista Howard Leigh, con su propia colecci&oacute;n de piezas zapotecas, y Dar&iacute;o Quero, administrador de la posada, quien tuvo una colecci&oacute;n de adornos de jade&iacute;ta. Adem&aacute;s, Kent V. Flannery, entonces del Instituto Smithsoniano en Washington, y sus colaboradores y estudiantes estaban alojados en la posada. El a&ntilde;o anterior Kent hab&iacute;a iniciado su proyecto "Prehistoria y ecolog&iacute;a humana en el valle de Oaxaca", y en 1966 estaban con &eacute;l Anne y Michael Kirkby, ge&oacute;grafos de Inglaterra; Aubrey Williams, etn&oacute;grafo de la Universidad de Maryland; James A. Neely, arque&oacute;logo que hab&iacute;a trabajado con Flannery en el Medio Oriente y que estaba investigando el lugar llamado Hierve el Agua; Christopher L. Moser, fot&oacute;grafo y estudiante de arqueolog&iacute;a, y Richard Orlandini, tambi&eacute;n estudiante de arqueolog&iacute;a. Entre los oriundos de Mitla y principales ayudantes de Flannery estaban Eligio Mart&iacute;nez, Ernesto Mart&iacute;nez y Pablo Garc&iacute;a; los dos &uacute;ltimos posteriormente consiguieron empleo en el INAH. El contacto con Kent condujo a una colaboraci&oacute;n entre los proyectos; para m&iacute; result&oacute; valioso, ya que me ofreci&oacute; trabajo para la temporada siguiente.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n27/a10ronoax.jpg" target="_blank">Ronald Spores y Manuel Esparza.</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las amistades m&aacute;s significativas en la vida de Ron empez&oacute; una tarde que fuimos a Yucuita por primera vez. Antes de llegar al pueblo, un se&ntilde;or que trabajaba en su campo nos hizo se&ntilde;as y vino corriendo hacia la camioneta. Se llamaba Gildardo Ramos &#151;posteriormente inmortalizado en la secuencia cronol&oacute;gica (fases Cruz y Ramos) y la tipolog&iacute;a cer&aacute;mica (Gildardo Lustrous Red) del valle de Nochixtl&aacute;n&#151;. Ron platic&oacute; con &eacute;l sobre varios temas, incluyendo el de los sitios arqueol&oacute;gicos existentes en el &aacute;rea. Tiempo despu&eacute;s, Ron lo llev&oacute; a Nashville, donde trabaj&oacute; como jardinero para unas personas acomodadas; al principio, Gil dorm&iacute;a clandestinamente debajo de una mesa en las oficinas del Departamento de Antropolog&iacute;a. As&iacute; comenz&oacute; una fuga de familiares y amigos de Gil hasta llegar al punto en que probablemente hab&iacute;a m&aacute;s Cruces y Ramos en Nashville que en Yucuita. Una vez le pregunt&eacute; a Gil c&oacute;mo le hab&iacute;a ido, y me cont&oacute; que se hab&iacute;a enfadado con la comida, ya que lo &uacute;nico que sab&iacute;a pedir en los restaurantes era "j&aacute;monegs".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1967 Ron volvi&oacute; al valle de Nochixtl&aacute;n, excav&oacute; pozos estratigr&aacute;ficos en Yucuita, Chachoapan y Yanhuitl&aacute;n, y obtuvo datos para establecer una secuencia cronol&oacute;gica. Public&oacute; estos trabajos en 1974 como la VUPA n&uacute;m. 11, <i>Stratigraphic Excavations in the Nochixtl&aacute;n Valley, Oaxa</i>ca. En 1970 Ron emprendi&oacute; el Proyecto del Valle de Nochixtl&aacute;n impulsado por la Fundaci&oacute;n Nacional de Ciencia de Estados Unidos. John Broster y Michael D. Lind fueron sus ayudantes principales; excavaron en Yucuita, Yucu&ntilde;udahui y Chachoapan. Lind supervis&oacute; la exploraci&oacute;n de un palacio del Poscl&aacute;sico en Chachoapan, que sirvi&oacute; como base para su tesis doctoral en la Universidad de Arizona. Los datos fueron publicados en dos monograf&iacute;as por Lind: <i>Postclassic and Early Colonial Mixtec Houses in the Nochixtl&aacute;n Valley</i> (VUPA 23,1979) y <i>The Socio&#45;cultural Dimensions of Mixtec Ceramics</i> (VUPA 33,1987). Ron explor&oacute; una casa del Cl&aacute;sico en Yucu&ntilde;udahui, reportada en 1984 en su libro <i>The Mixtecs in Ancient and Colonial Times.</i> Las monograf&iacute;as VUPA de Spores y Lind documentan el trabajo pionero de Ron y ya son obras cl&aacute;sicas de la literatura arqueol&oacute;gica de la Mixteca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1970, Flannery y sus ayudantes visitamos a Ron y su grupo en Yucuita y Chachoapan para conocer los trabajos nuevos. Hab&iacute;an encontrado en el fondo de un pozo profundo (N203K) en Yucuita cer&aacute;mica similar a la de la fase Tierras Largas, recientemente definida en el valle de Oaxaca. Nos sorprendi&oacute; debido a que Kent pensaba que la altura del valle de Nochixtl&aacute;n y el clima relativamente m&aacute;s fr&iacute;o que el del valle de Oaxaca no posibilitar&iacute;an el descubrimiento de material tan temprano. Despu&eacute;s aparecieron otros sitios tempranos en la Mixteca Alta y ahora sabemos que hubo una gran ocupaci&oacute;n, por lo menos en el valle de Nochixtl&aacute;n y sus alrededores, de aldeas del Precl&aacute;sico Temprano con agricultura basada en el ma&iacute;z. En otra ocasi&oacute;n, con Ron encontr&eacute; una punta tipo Coxcatl&aacute;n en la ladera este de la cima de Yucu&ntilde;udahui. Fue la primera punta arcaica que hab&iacute;amos visto en la Mixteca, similar a dos puntas encontradas por Flannery en Cueva Blanca y unas por MacNeish en el valle de Tehuac&aacute;n. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Bruce Byland y John Pohl encontraron otra en su recorrido de superficie por el municipio de Jaltepec. Las semejanzas entre las puntas tipo Coxcatl&aacute;n nos daban la idea de que los grupos arcaicos se mov&iacute;an en todo el territorio &#151;el valle de Tehuac&aacute;n, la Mixteca, el valle de Oaxaca y m&aacute;s all&aacute;&#151; en vez de estar restringidos a un subvalle o a una regi&oacute;n peque&ntilde;a. Probablemente eran hablantes de proto&#45;otomangue y sus descendientes, unos siglos m&aacute;s tarde, viv&iacute;an en aldeas sedentarias y hablaban diversas lenguas otomangues.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el verano de 1971, Ron y su esposa Marianne viv&iacute;an con sus hijos Lisa y Jonathan (este &uacute;ltimo hizo a&ntilde;os despu&eacute;s una tesis de maestr&iacute;a sobre la obsidiana en Oaxaca) en una casa en el Rancho San Felipe, en Oaxaca, donde Cicely y yo tambi&eacute;n alquilamos un departamento, al igual que otros arque&oacute;logos y estudiantes. En septiembre de 1971, reci&eacute;n casados y sin trabajo, decidimos trasladarnos a vivir a Nashville, cerca de Ron y su familia y la m&uacute;sica <i>country</i> que nos gustaba. Ron nos present&oacute; a un amigo de la industria musical, Robert Ferguson, y a su esposa Martha, ella en parte nativa americana de la tribu cherokee. Bob era ejecutivo en RCA; nos indic&oacute; d&oacute;nde pod&iacute;amos escuchar m&uacute;sica y nos llev&oacute; a una sesi&oacute;n de grabaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En a&ntilde;os subsecuentes Ron estuvo ocupado con la universidad, la ense&ntilde;anza, sus investigaciones en archivos y las publicaciones de la serie VUPA. Dos art&iacute;culos suyos que me parecieron especialmente valiosos en estos a&ntilde;os son "Marital Alliance in the Political Integration of Mixtec Kingdoms" (<i>American Anthropologist,</i> 1974, n&uacute;m. 76, pp. 297&#45;311) y "La estratificaci&oacute;n social en la antigua sociedad mixteca" (en P. Carrasco y J. Broda &#91;eds.&#93;, <i>La estratificaci&oacute;n social en la Mesoam&eacute;rica prehisp&aacute;nica,</i> 1976). En ellos plante&oacute; modelos para interpretar la organizaci&oacute;n prehisp&aacute;nica en la Mixteca Alta. En 1990, Ron y yo volvimos a trabajar juntos. &Eacute;l pasaba una temporada en Tlaxiaco y yo tuve un proyecto en Huamelulpan. Ron, su amiga Anita Downs y la estudiante Vilma Fialko me ayudaron en las excavaciones en la parte alta del Grupo de la Iglesia. Despu&eacute;s, Ron continu&oacute; con los recorridos de superficie en el &aacute;rea de Tlaxiaco, donde registr&oacute; muchos sitios desconocidos hasta entonces. En 2004 emprendi&oacute; un nuevo proyecto en el sitio de Yucundaa, el Pueblo Viejo de Teposcolula, que promete arrojar informaci&oacute;n valiosa sobre el periodo de contacto entre los espa&ntilde;oles y los mixtecos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a, la arqueolog&iacute;a de la Mixteca ya no es tan sencilla como lo era hace 40 a&ntilde;os; participan m&aacute;s especialistas y ha habido nuevos hallazgos, datos e interpretaciones. Como buen maestro, Ron ha creado, formado e inspirado a estudiantes y, al mismo tiempo, ha sabido valorar los resultados de sus estudios, sean o no compatibles con los suyos. Ron tuvo la suerte de encontrar un enfoque fascinante y complejo para su vida. Yo y otros que hemos trabajado con &eacute;l tambi&eacute;n hemos tenido la fortuna de contar con un maestro de amplia y contagiosa dedicaci&oacute;n. Le estamos agradecidos por habernos hecho conocer a la Mixteca, su gente, su arqueolog&iacute;a, su historia y sus comunidades. Sabemos que es imposible abarcar todo, pero Ron nos ha ense&ntilde;ado que podemos intentarlo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Marcus Winter.</b> Doctor en antropolog&iacute;a por la Universidad de Arizona. Arque&oacute;logo investigador desde 1974 en el Centro Oaxaca del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (INAH). Ha dirigido exploraciones en varias regiones de Oaxaca, como son los Valles Centrales (incluyendo Monte Alb&aacute;n), la Mixteca Alta, la Mixteca Baja, la Costa, la Ca&ntilde;ada Cuicateca y, recientemente, en el Istmo. Ha sido profesor en el Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), el Instituto de Investigaciones Sociol&oacute;gicas de la Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca (UABJO) y en el programa Oaxaca de la Universidad de Chicago, entre otros. Sus publicaciones recientes incluyen: <i>Cerro de las Minas: Arqueolog&iacute;a de la Mixteca Baja</i> (Centro INAH Oaxaca, 2007) y "Shrines, Offerings, and Postclassic Continuity in Zapotec Religi&oacute;n" (con Robert Markens, Cira Mart&iacute;nez L&oacute;pez y Alicia Herrera Muzgo T.) en Nancy Gonlin y Jon C. Lohse (eds.), <i>Commoner Ritual and Ideology in Ancient Mesoamerica</i> (University Press of Colorado, 2007).</font></p>      ]]></body>
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