<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1607-050X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Desacatos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Desacatos]]></abbrev-journal-title>
<issn>1607-050X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1607-050X2007000100015</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La desmodernidad mexicana y las alternativas a la violencia y a la exclusión en nuestros días]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Regalado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Guadalajara Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Guadalajara ]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<numero>23</numero>
<fpage>319</fpage>
<lpage>324</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1607-050X2007000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1607-050X2007000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1607-050X2007000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rese&ntilde;a del libro <i>La desmodernidad mexicana y las alternativas a la violencia y a la exclusi&oacute;n en nuestros d&iacute;as</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Regalado</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Sergio Zerme&ntilde;o, 2005. <i>La desmodernidad mexicana y las alternativas a la violencia y a la exclusi&oacute;n en nuestros d&iacute;as.</i> Oc&eacute;ano, M&eacute;xico.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, M&eacute;xico</i>. <a href="mailto:rsj39838@gmail.com">rsj39838@gmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a15f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este nuevo libro de Sergio Zerme&ntilde;o aparece en un momento muy oportuno, justo cuando muchos intelectuales est&aacute;n haciendo esfuerzos especiales de producci&oacute;n y generaci&oacute;n de ideas. Estamos viviendo tiempos de imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica, quiz&aacute; como los vividos en 1968 y en 1988 con la emergencia del neocardenismo. El pa&iacute;s est&aacute; inmerso en una serie de procesos sociopol&iacute;ticos de lo m&aacute;s interesante a prop&oacute;sito de dos procesos que involuntariamente han coincidido en el calendario pol&iacute;tico: las precampa&ntilde;as electorales por la disputa de candidaturas al interior de cada partido, y <i>La otra campa&ntilde;a</i> a la que est&aacute; convocando el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN) a partir de la Sexta Declaraci&oacute;n de la Selva Lacandona. En el debate suscitado por esta nueva iniciativa zapatista, Sergio Zerme&ntilde;o ha participado con varias opiniones, planteando interrogantes muy sugerentes a la propuesta y el llamado zapatista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro sirve de manera excelente para fortalecer la idea de que s&iacute; existen alternativas frente a la situaci&oacute;n que estamos viviendo los mexicanos y que es falso que el conservadurismo sea el pensamiento &uacute;nico. Hay una continuidad con el anterior, <i>La sociedad derrotada. El desorden mexicano de fin de siglo</i><sup><a href="#notas">1</a></sup>. Celebro a la vez la diferencia que se nota desde el t&iacute;tulo, en el tono y sentido de las palabras. Sergio ha superado &#151;&eacute;l mismo lo reconoce&#151; su etapa pesimista de la sociedad derrotada y ahora, con optimismo y esperanza, presenta una posici&oacute;n desde la cual apuesta a la b&uacute;squeda de alternativas al capitalismo en la etapa de la globalizaci&oacute;n, particularizando en el contexto general mexicano que &eacute;l denomina como de desorden social y desmodernidad de nuestro sistema pol&iacute;tico. Esto me lleva a recordar que hace varios a&ntilde;os, cuando el pensamiento conservador era apabullante, don Pablo Gonz&aacute;lez Casanova insist&iacute;a en crear un programa de estudios que se llamar&aacute; "Las alternativas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente es un texto integrado por seis cap&iacute;tulos y las conclusiones, se lee r&aacute;pido y su mensaje es comprensible. Aunque el caso particular que presenta se refiere a los comit&eacute;s vecinales y a la Ley de Participaci&oacute;n Ciudadana del Distrito Federal, sus reflexiones no parten del t&iacute;pico centralismo que pretende generalizaciones a partir de los sucesos acontecidos en la capital del pa&iacute;s. En el anexo se alude a 54 experiencias organizativas de 17 entidades del pa&iacute;s<sup><a href="#notas">2</a></sup>. Desde luego que la <i>condensaci&oacute;n</i> social &#151;t&eacute;rmino con el que Sergio se refiere a la sociedad civil organizada y en lucha&#151; no se agota en estos casos y seguramente se puede ampliar a las 31 entidades del pa&iacute;s. El n&uacute;mero, afortunadamente, es mucho mayor, pero hace falta una actualizaci&oacute;n del mapa nacional del tejido social organizado. Valga como ejemplo decir que hasta antes del 3 de septiembre de 2005 hab&iacute;an viajado, desde diferentes partes del pa&iacute;s, hasta algunas poblaciones chiapanecas para participar en las reuniones con el EZLN representantes de 95 organizaciones ind&iacute;genas, 143 organizaciones sociales, 392 organizaciones no gubernamentales, colectivos y grupos diversos, adem&aacute;s de 51 organizaciones pol&iacute;ticas<sup><a href="#notas">3</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo central que Sergio persigue con este texto es demostrar "por qu&eacute; en nuestro pa&iacute;s se ha gestado una forma de organizaci&oacute;n sociopol&iacute;tica que ha fortalecido primordialmente al Estado y no a la sociedad". La hip&oacute;tesis del predominio de esta tendencia hist&oacute;rica Estado&#45;c&eacute;ntrica no es nueva, pero lo novedoso y el aporte de Sergio, me parece, se encuentran justamente en que da pistas para entender las razones del desarrollo hist&oacute;rico de dicha tendencia, as&iacute; como los esfuerzos te&oacute;ricos y de elaboraci&oacute;n conceptual que se han construido en Europa y Am&eacute;rica Latina para justificar y mantener dicha tendencia en sus diversos momentos hist&oacute;ricos, as&iacute; como para ponerla en cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor nos muestra una imagen de la situaci&oacute;n del pa&iacute;s desde que tenemos una econom&iacute;a abierta, definiendo a &eacute;sta como el enemigo de nuestro tiempo. Puras malas noticias y lo peor es que todas est&aacute;n bien sustentadas: el deterioro ambiental, la crisis del campo y los campesinos y el avance de la Coca Cola y McDonalds; la pobreza y el hambre que ya cubre un amplio territorio del M&eacute;xico urbano y rural; la destrucci&oacute;n de empresas y empleos; la descomposici&oacute;n social, con la utilizaci&oacute;n de los casos de los cientos de mujeres asesinadas en Ciudad Ju&aacute;rez y la violencia e inseguridad que asola a toda el pa&iacute;s. Hace tambi&eacute;n una revisi&oacute;n de la situaci&oacute;n de varias industrias micro, peque&ntilde;as, medianas y grandes; del empleo informal y marca el hecho de la p&eacute;rdida del valor positivo que ten&iacute;a el trabajo. En el medio delictivo, nos cuenta Sergio, estar atracando ahora se dice "estoy trabajando". Se comprueba que nuestra econom&iacute;a est&aacute; basada en cuatro pilares: el petr&oacute;leo, la maquila, las remesas de los migrantes y el narcotr&aacute;fico. Con estos datos uno se puede preguntar: &iquest;qu&eacute; tan viable es nuestro pa&iacute;s&#63;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando alude al caso de Ciudad Ju&aacute;rez, llama la atenci&oacute;n la hip&oacute;tesis del <i>machismo ultrajado.</i> Dice Sergio: "&#91;...&#93; esas mujeres j&oacute;venes de Ciudad Ju&aacute;rez y de toda la frontera norte son las que tienen un empleo, las que tienen la disciplina y la resignaci&oacute;n para trabajar por ese salario, con rutinas infernales, con esos horarios. Pero d&iacute;gase lo que se diga, son las que al final de la semana cuentan con un ingreso, llegan a los bailes con algo que se llama capacidad de pago &iquest;de las bebidas, de los tacos y los caldos a la salida&#63;, son las que en ciertos momentos del baile y la fiesta se dan el lujo de escoger con qu&eacute; tipo quieren bailar, salir y seguir. Los hombres habitan esa sociedad esperando cruzar la frontera y desempe&ntilde;ar el papel m&aacute;s heroico de ganar d&oacute;lares. Pero mientras eso no se logra, y no se logra con facilidad, los hombres se re&uacute;nen en los espacios p&uacute;blicos para tomar o jugar futbol y con mucha dificultad se encargan de los hijos y del hogar. Al terminar la semana son las mujeres las que tienen recursos por modestos que sean. Son ellas las que tienen el 'poder' social y eso no es f&aacute;cilmente asimilable, constituye de hecho una profunda alteraci&oacute;n de los patrones de g&eacute;nero. Los medios de informaci&oacute;n y la frecuencia de los asesinatos le confiere a esta agresi&oacute;n de g&eacute;nero una cierta 'normalidad' en el ambiente cotidiano (en t&eacute;rminos sociol&oacute;gicos a eso se llama una 'moda' y tal consideraci&oacute;n abre un espacio para la impunidad: 'si otros matan mujeres, el que yo lo haga no puede ser tan grave')".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La reconstrucci&oacute;n social y las ciencias sociales y humanas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera cr&iacute;tica y propositiva al papel de las ciencias sociales, y en particular de la sociolog&iacute;a, Sergio dice que "si de verdad nos preocupan nuestras sociedades, entonces los temas del sufrimiento, la marginaci&oacute;n, la incultura, el dolor de no entender el entorno en el que se vive y el caer en la violencia o en la amargura, en la regresi&oacute;n humana y la destrucci&oacute;n de la naturaleza, debieran colocarse muy por encima del economicismo dominantes en torno a la competitividad, la medici&oacute;n y la elecci&oacute;n racional". La sociedad informacional, la sociolog&iacute;a global, las grandes flechas negras que muestran los intercambios mercantiles, financieros, de la ciencia y la t&eacute;cnica; los estudios de la modernizaci&oacute;n, del tr&aacute;nsito a la democracia, no son los espacios ni los procesos que debieran concentrar, casi monop&oacute;licamente, el inter&eacute;s de las ciencias de lo social y lo humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enfatiza que la posible reconstrucci&oacute;n social no va necesariamente en el sentido evolucionista de mayor t&eacute;cnica, mayor competitividad, de mayores intercambios exteriores, siguiendo las formas m&aacute;s espectaculares de la sociedad de la informaci&oacute;n y de los medios masivos, sino que comienza a construirse cada vez m&aacute;s a distancia de estos referentes, sirvi&eacute;ndose de ellos pero condicionadamente. La reconstrucci&oacute;n social, afirma, depende de la generaci&oacute;n de colectivos sociales en espacios intermedios, entornos manejables para los seres sociales no profesionalizados: la autonom&iacute;a regional, la democracia participativa, la organizaci&oacute;n vecinal, los colectivos empoderados en el plano social, capaces de entablar relaciones de respeto e igualdad con las fuerzas exteriores.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a15f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio presenta una propuesta con puntos espec&iacute;ficos para poner en pr&aacute;ctica los procesos de empoderamiento en espacios intermedios de entre 20 y 60 mil habitantes:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Plantear el tema de la generaci&oacute;n&#45;retenci&oacute;n de riqueza material.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Generaci&oacute;n&#45;retenci&oacute;n de agentes internos organizando y dinamizando las potencialidades.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Buscar los agentes externos (de apoyo) capaces de generar tecnolog&iacute;as, pr&aacute;cticas, formas de organizaci&oacute;n en cada campo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Conservar y mejorar el entorno ambiental.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Mejorar el balance entre el poder pol&iacute;tico y el social, y entre el econ&oacute;mico y el social.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La igualaci&oacute;n de oportunidades para todos v&iacute;a gasto p&uacute;blico, los impuestos, la educaci&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Reforzamiento de una cultura c&iacute;vica.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello deber&iacute;a conducir hacia una &eacute;tica que evite las fugas de riqueza y de energ&iacute;a del campo social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habr&iacute;a que leer el libro para ver completa esta idea, fundamentada en seis propuestas de desarrollo y organizaci&oacute;n que se han llevado a la pr&aacute;ctica, con distintos resultados, en Espa&ntilde;a, Italia, Francia, Mississippi, Los Tuxtlas, Veracruz, Chiapas (el proyecto zapatista de Los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno, y otros proyectos autonomistas no zapatistas) y los Proyectos de Desarrollo Regional Sustentable de la Semarnat a partir de 1996.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>M&eacute;xico: una cultura estatal. La densidad social en la historia de Occidente</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero detenerme un poco m&aacute;s en este cap&iacute;tulo porque considero que es aqu&iacute; donde se encuentran las razones de Sergio para explicar lo que llama "la cultura estatal", y las formas como &eacute;sta se fue desarrollando y consolidando en nuestra sociedad a trav&eacute;s de los a&ntilde;os y en el largo e inacabado proceso de modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica, social, cultural y pol&iacute;tica. En t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, Sergio abarca desde el siglo XVIII, el liberalismo y la Rep&uacute;blica restaurada, el porfirismo y su grupo de Cient&iacute;ficos, los cuatro decenios de industrializaci&oacute;n pos Revoluci&oacute;n mexicana e impulsados por la Segunda Guerra Mundial y su cancelaci&oacute;n con la crisis de 1982, la d&eacute;cada perdida, las pol&iacute;ticas neoliberales y el libre comercio. Para todo este enorme trecho hist&oacute;rico Sergio sostiene que se ha dado una derrota c&iacute;clica de la sociedad. Los mexicanos, dice, por lograr la modernizaci&oacute;n nos alejamos hoy, una vez m&aacute;s, del ideal de modernidad al que de hecho nunca hemos pertenecido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; me da la impresi&oacute;n de que en la definici&oacute;n de modernidad a&uacute;n sigue predominando una visi&oacute;n euroc&eacute;ntrica y/o anglosajona. Considero que en la sociedad mexicana actual se localizan varios sectores o nichos sociales modernos, independientemente de que esto tenga que ver con las instituciones democr&aacute;ticas que existen en nuestro sistema pol&iacute;tico. Creo que los mexicanos del siglo XXI estamos siendo modernos a nuestro modo, a nuestro estilo. Somos tan modernos que las instituciones del sistema pol&iacute;tico vigentes nos quedan chicas y las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que &eacute;ste promueve nos parecen francamente detestables. Esta modernidad es la que nos est&aacute; permitiendo, si bien tard&iacute;amente, que reconozcamos las culturas, tradiciones, usos y costumbres de nuestros pueblos indios y que aceptemos lo mucho que podemos aprender de ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio tiene raz&oacute;n cuando afirma que M&eacute;xico hizo la diferencia respecto de Am&eacute;rica Latina, al darle centralidad al Estado en el proceso de construcci&oacute;n del proyecto de naci&oacute;n, por encima de la sociedad y de los c&aacute;nones de la democracia liberal y la vida republicana. Lo que importaba era construir un Estado fuerte, que fuera reconocido por todas las clases sociales y aceptado como &aacute;rbitro del conflicto social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este proceso inici&oacute; desde la sangrienta guerra de Independencia y no termin&oacute; hasta entrados los a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1960, con el sistema autoritario que todos conocemos. Desde entonces "el esquema de soluci&oacute;n a los movimientos y luchas sociales fue el siguiente: a) represi&oacute;n a toda forma de acci&oacute;n opuesta al sistema, sobre todo si se trata de un abierto enfrentamiento y una ruptura del orden; b) cooptaci&oacute;n o muerte, o cualquier forma de desmantelamiento de sus dirigencias; y c) soluci&oacute;n a sus demandas y reincorporaci&oacute;n en el seno del orden imperante de lo que qued&oacute; de la dirigencia opositora, pero principalmente de las banderas de la causa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos decir que este esquema funcion&oacute; tambi&eacute;n porque la lucha social y pol&iacute;tica de la oposici&oacute;n se planteaba en t&eacute;rminos de disputa del poder y tratando de utilizar a su favor los mecanismos que el propio sistema permit&iacute;a o autorizaba o a lo que los orillaba: la v&iacute;a electoral constitucional o la v&iacute;a revolucionaria armada y violenta. En efecto, se ca&iacute;a f&aacute;cilmente, y se sigue haciendo, en la l&oacute;gica de la cultura estatal, la l&oacute;gica de la guerra, de la destrucci&oacute;n, de generar hombres y l&iacute;deres fuertes y carism&aacute;ticos con una gran capacidad de manejo de masas. Es decir, una l&oacute;gica y una din&aacute;mica de lucha social que no permiten generar comunidad, o densificaci&oacute;n social, que no permiten la creatividad para el fortalecimiento de la sociedad civil; o s&iacute;, pero s&oacute;lo en la medida que sea para participar en los procesos electorales a sabiendas y acuerdo de que quien resulte triunfador no atentar&aacute; contra el sistema. Si los procesos electorales sirvieran para transformar el sistema ya los hubieran prohibido, dijo hace algunos meses el ex diputado perredista Marco Rasc&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado fuerte en M&eacute;xico, en efecto, normaba todo y no hab&iacute;a mucha oportunidad de escaparse de esa l&oacute;gica. La lucha social y pol&iacute;tica se defin&iacute;a a partir de los emplazamientos estatales. Es decir, las luchas sociales se desarrollaban o dirim&iacute;an en la "cancha" del Estado utilizando, como dije, sus m&eacute;todos y estrategias. Por ello normalmente se perd&iacute;a, o cuando se lograba ganar el triunfo costaba much&iacute;simo (recursos, vidas) y el gusto duraba muy poco porque se terminaba cayendo en la l&oacute;gica del poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo, de 1968 a la fecha hemos visto cambios importantes, pero yo dir&iacute;a que parad&oacute;jicamente tambi&eacute;n estamos viendo retrocesos, lo cual demuestra que los cambios no siempre son hacia delante. El cambio tambi&eacute;n puede ser regresivo. S&iacute;, los partidos pol&iacute;ticos se han fortalecido y se convirtieron en agentes important&iacute;simos en la vida pol&iacute;tica institucional. Sin embargo, en paralelo est&aacute;n viviendo su peor crisis de credibilidad. De hecho, est&aacute; en cuesti&oacute;n su capacidad de seguir siendo considerados como instrumentos de inter&eacute;s p&uacute;blico o como organismos representantes de la sociedad. La alternancia en el poder se ha quedado trunca porque no ha logrado modificar la cultura estatalista heredada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante la disecci&oacute;n y el seguimiento pormenorizado que Sergio hace de la izquierda a partir de 1968 y pr&aacute;cticamente hasta el surgimiento del EZLN. La agrupa en cuatro denominaciones, en funci&oacute;n de lo que &eacute;l considera era su concepci&oacute;n acerca de la democracia: democracia libertaria, democracia parlamentaria, democracia revolucionaria y democracia social. Todo ello como producto del movimiento de 1968.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a15f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales me parece bien esta clasificaci&oacute;n, pero habr&iacute;a que establecer algunos puntos o vasos comunicantes, al menos entre las tendencias denominadas como democracia revolucionaria y democracia social. El entramado es muy complejo e imposible de ver si no se estuvo dentro. Por ejemplo, el surgimiento de las llamadas Coordinadoras de Masas (Conamup, CNPA, CNTE) es en mucho el resultado de un acuerdo entre dos conjuntos de agrupaciones de la izquierda llamada revolucionaria: la Coordinadora L&iacute;nea de Masas (COLIMA) y la Coordinadora Revolucionaria Nacional (CRN). De hecho, estos dos grandes conjuntos de agrupaciones estuvieron a punto de culminar un proceso de fusi&oacute;n que hubiera dado como resultado un partido que no se llamar&iacute;a partido y mucho menos participar&iacute;a en elecciones, pero que s&iacute; estar&iacute;a en la l&oacute;gica de construir una vanguardia que condujera y diera sentido pol&iacute;tico a la lucha social. Eran m&uacute;ltiples y frecuentes los v&iacute;nculos entre estas tendencias y los restos de la guerrilla urbana. Todo este proceso qued&oacute; trunco en el momento en que apareci&oacute; el neocardenismo en 1987. Luego la construcci&oacute;n del Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) y el Partido del Trabajo (PT) hicieron todo un desastre porque cooptaron pr&aacute;cticamente a todas las dirigencias sociales y las metieron, r&aacute;pidamente, en la l&oacute;gica de la burocracia partidaria profesional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La matriz autoritaria del sistema pol&iacute;tico mexicano, en efecto, es una variable explicativa de los obst&aacute;culos para consolidar la organizaci&oacute;n social. Uno de los casos m&aacute;s dram&aacute;ticos de este autoritarismo y aislamiento pol&iacute;tico en que se colocaba a cualquier movimiento o actor social activo fue el caso de la guerrilla urbana de la d&eacute;cada de 1960. El Estado mexicano utiliz&oacute; todos sus recursos legales y extralegales para exterminarlos. La democracia mexicana ha costado muchas vidas en funci&oacute;n de este autoritarismo. Del combate a las guerrillas urbana y rural de la d&eacute;cada de 1960 qued&oacute; una lista de m&aacute;s de 500 mexicanos desaparecidos e igual n&uacute;mero de familias destrozadas y metidas en un drama pol&iacute;tico que a&uacute;n no termina. Una buena parte de ellos ni siquiera eran combatientes. Tuvieron que vivir la pesadilla de la tortura y seguramente la muerte por el simple hecho de ser familiar, amigo o vecino de un guerrillero. Por ello se habla de guerra sucia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El origen de la lucha por la defensa y promoci&oacute;n de los derechos humanos se encuentra en lo que en aquel entonces se denominaba como la lucha contra la represi&oacute;n. M&aacute;s adelante, ya hacia finales de la d&eacute;cada de 1980, del concepto pueblo se pas&oacute; al de sociedad civil y ciudadan&iacute;a, y de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica basada en valores, principios pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos y sacrificio personal, se pas&oacute; a hacer de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica una profesi&oacute;n y una forma de vida. Se olvidaron los principios y los valores y se impuso el oportunismo y el cinismo pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que tanto en la parte final de este cap&iacute;tulo como en las conclusiones existen algunos puntos que pudieran ser convergentes con lo que est&aacute; planteado en la Sexta Declaraci&oacute;n de la Selva Lacandona, sobre todo con respecto de la importancia de la reconstrucci&oacute;n social desde una l&oacute;gica alejada de la cultura estatal y del poder fascinante que &eacute;ste ejerce. La diferencia, me parece, es que Sergio a&uacute;n le da importancia o centralidad a los partidos pol&iacute;ticos y a la lucha por el poder p&uacute;blico, siempre y cuando se propongan instaurar gobiernos con sentido social. Lo que propone, junto con otras voces, es una suerte de conjunci&oacute;n o doble uso de la fuerza social condensada: que se utilice para resolver sus demandas y para afirmarse como fuerza social aut&oacute;noma, pero que a la par participe en la elecci&oacute;n de los gobernantes. Sin oponerse como antes, sin llamar a la abstenci&oacute;n (que ni falta hace), la otra idea es que todos los esfuerzos se centren en la reconstrucci&oacute;n social y que no se distraigan en otros procesos que poseen una l&oacute;gica distinta porque, adem&aacute;s, nadie puede asegurar que efectivamente un cambio de &eacute;lite vendr&aacute; a resolver los problemas sociales. El trauma foxista y los casos de los presidentes de izquierda del cono sur latinoamericano, que no son pocos, indican y abonan en sentido contrario. No es que uno sea mal pensado y est&eacute; prejuiciado con los partidos, los pol&iacute;ticos profesionales y los gobernantes. Ellos son los que se han pasado enga&ntilde;ando a las mayor&iacute;as sociales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Sergio tiene mucha raz&oacute;n cuando afirma que la "guerrilla" zapatista nos ha ense&ntilde;ando que no es a trav&eacute;s de la acumulaci&oacute;n de fuerzas, de la epopeya milenarista, de la confrontaci&oacute;n y del regreso a la l&oacute;gica del suicida y el asesino c&oacute;mo se lograr&aacute; el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pueblos indios y del resto de los mexicanos. Dice que los zapatistas tienen que demostrar a todo el mundo y a los mexicanos que s&iacute; hay un camino para superar las condiciones de opresi&oacute;n y de explotaci&oacute;n, incluso en el marco de la globalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece muy importante que se le pida al EZLN que resuelva este tipo de retos magn&iacute;ficos. Ello supone que se le reconoce capacidad para hacerlo o de al menos para intentarlo. No se les pide lo mismo, ni de chiste, a los partidos pol&iacute;ticos. El punto es que, con la Sexta Declaraci&oacute;n, el EZLN revira este planteamiento o exigencia y llama a la sociedad para que les diga lo que piensan sobre c&oacute;mo resolver el mismo acertijo.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Noviembre de 2005</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Siglo XXI, M&eacute;xico, 1996.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoac&aacute;n, Oaxaca, Puebla, Quer&eacute;taro, Tabasco, Veracruz y Yucat&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> V&eacute;ase &#60;<a href="http://www.fzln.org.mx">www.fzln.org.mx</a>&#62;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor:</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Regalado Santill&aacute;n.</b> Licenciado en sociolog&iacute;a (Universidad de Guadalajara), maestro en urbanismo (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico), y doctor en ciencias sociales (Universidad de Guadalajara y Centro de Investigaci&oacute;n y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social). Investigador nacional nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Profesor&#45;investigador del Departamento de Estudios sobre Movimientos Sociales (DESMOS) del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara y ex secretario acad&eacute;mico de dicho centro. Ha publicado los libros: <i>Lucha por la vivienda en Guadalajara. Historia, pol&iacute;tica y organizaci&oacute;n social, 1980&#45;1992</i> (1995); <i>&iquest;Olvidar o recordar el 22 de abril&#63; La fuerza pol&iacute;tica de la memoria colectiva</i> (1995), en coautor&iacute;a con Juan Manuel Ram&iacute;rez S&aacute;iz; <i>22 de abril. Esa ma&ntilde;ana nos despertamos sin saber que ya est&aacute;bamos muertos</i> (2002), en coautor&iacute;a con Leticia Carrasco Guti&eacute;rrez y Hugo Vel&aacute;squez Villa; y <i>La participaci&oacute;n ciudadana como modelo de seguridad p&uacute;blica</i> (2004), en coautor&iacute;a con Bernardo Romero V&aacute;zquez,Marcos Pablo Moloeznik y Karla E. Mosqueira Valencia. Ha coordinado adem&aacute;s siete libros colectivos. Es miembro de la Latin American Studies Association (LASA), la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Sociolog&iacute;a (ALAS) y de la Red Nacional de Investigaci&oacute;n Urbana (RNIU).</font></p>      ]]></body>
</article>
