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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Resistencias de obreras y vendedoras callejeras en los albores de la industrializaci&oacute;n mexicana</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gail Mummert</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Susie S. porter, 2003. <i>Working Women of Mexico City. Public Discourses and Material Conditions, 1879&#45;1931.</i> University of Arizona Press, Tucson, 250 pp.</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Michoac&aacute;n, Zamora, Michoac&aacute;n</i>. <a href="mailto:gmummert@colmich.edu.mx">gmummert@colmich.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n21/a14f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los estudios hist&oacute;ricos sobre el trabajo femenino en M&eacute;xico, la obra de Susie Porter nos ofrece una mirada refrescante a un viejo problema: las motivaciones y los mecanismos de la incorporaci&oacute;n de las mujeres a la fuerza de trabajo remunerada. En su rastreo del medio siglo que corre desde el Porfiriato, atraviesa los a&ntilde;os revolucionarios y abarca los gobiernos de Obreg&oacute;n y Calles, la autora plantea nuevas interrogantes acerca de los significados del trabajo realizado por mujeres en distintas situaciones: madres&#45;posas, solteras, viudas, abandonadas y madres solteras. Su mirada novedosa se enfoca en la articulaci&oacute;n de las condiciones materiales con nociones disputadas de moralidad y con los discursos p&uacute;blicos que le daban sustento ideol&oacute;gico a esta &uacute;ltima. Estas dos categor&iacute;as de materialidad y moralidad, argumenta Porter, son esenciales para comprender a las trabajadoras en los albores de la industrializaci&oacute;n mexicana. Obviamente, siguen siendo relevantes hoy d&iacute;a y he ah&iacute; uno de los atractivos de este volumen para un p&uacute;blico que rebasa el c&iacute;rculo de los historiadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estadounidense Porter inicia su libro con un caso paradigm&aacute;tico, narrado por la descendiente de una viuda guanajuatense con siete hijos, que migr&oacute; a la ciudad de M&eacute;xico en 1910 para encontrar trabajo y sustento familiar en una f&aacute;brica cigarrera. Desde este punto de arranque, la autora enfatiza las iniciativas tomadas por las protagonistas de esta historia de la entrada de las mujeres al empleo remunerado extradom&eacute;stico, en la bulliciosa ciudad de M&eacute;xico de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX. No obstante, al pintarnos un panorama de la metr&oacute;poli que se enfilaba rumbo a la industrializaci&oacute;n, Porter no presenta a trabajadoras libres de controles sociales sobre sus desplazamientos y decisiones. Al contrario, una de las virtudes del estudio consiste, precisamente, en haber desarrollado un argumento convincente, inspirado en un materialismo hist&oacute;rico que presta atenci&oacute;n a la confluencia de las condiciones materiales de vida y de los discursos p&uacute;blicos acerca de la moralidad (como sugiere el subt&iacute;tulo del libro). As&iacute; entendemos la decisi&oacute;n de la viuda guanajuatense (y otras como ella) de desechar pr&aacute;cticamente el &uacute;nico destino posible para ella y sus hijas en Guanajuato &#151;ser sirvientas dom&eacute;sticas&#151; y migrar a la capital para poder escoger un empleo dentro de la gama creciente de ocupaciones "apropiadas para mujeres". La riqueza del enfoque de Porter es su invitaci&oacute;n a entender c&oacute;mo las vivencias de la industrializaci&oacute;n se inscriben en los cuerpos de las trabajadoras y c&oacute;mo los discursos discordantes reflejan que los entendimientos culturales suelen ir a la zaga de las transformaciones materiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es casual que la autora haya elegido estudiar un periodo hist&oacute;rico transicional, que abarca el auge y ocaso del porfiriato hasta los intentos de los sucesivos gobiernos posrevolucionarios por construir una nueva naci&oacute;n sobre bases m&aacute;s igualitarias. En este parteaguas entre &oacute;rdenes sociales, algunos grupos intentaron reforzar a&ntilde;ejas divisiones sexistas, clasistas y raciales, mientras que otros las cuestionaron, al ser confrontados con fen&oacute;menos como la entrada de ni&ntilde;as a las escuelas p&uacute;blicas mixtas y la convivencia de hombres y mujeres en m&uacute;ltiples escenarios laborales y p&uacute;blicos. En esta &eacute;poca los nuevos ciudadanos estrenaron una constituci&oacute;n progresista y construyeron un aparato estatal de vigilancia sobre los espacios laborales urbanos. Esta vigilancia fue particularmente fundamental en el caso de las trabajadoras: por ejemplo, la creaci&oacute;n en 1911 del Departamento de Trabajo, que enviaba sus brigadas de inspectores a recorrer f&aacute;bricas y talleres, calles y prost&iacute;bulos y a levantar encuestas en el espacio laboral. El periodo de construcci&oacute;n institucional culmina con la promulgaci&oacute;n, en 1931, de la Ley Federal del Trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con buena pluma y un uso imaginativo de una gran diversidad de fuentes hist&oacute;ricas, Porter nos muestra la vida cotidiana de las trabajadoras capitalinas durante el porfiriato, la Revoluci&oacute;n y la Reconstrucci&oacute;n. Por medio de una lectura cuidadosa de censos nacionales y estad&iacute;sticas generadas por la flamante Secretar&iacute;a del Trabajo, informes de inspectores de trabajo, documentos de las instancias de conciliaci&oacute;n y arbitraje, y reportajes period&iacute;sticos, muestra que la ciudad de M&eacute;xico presentaba una econom&iacute;a mixta: por un lado, concentraba grandes f&aacute;bricas de los dos sectores que m&aacute;s empleaban a mujeres (procesamiento de alimentos y confecci&oacute;n de ropa); por otro, proliferaban peque&ntilde;as f&aacute;bricas, talleres y el trabajo a domicilio, junto a un pujante sector de servicios. En sus calles, plazas, parques y mercados municipales pululaban vendedores ambulantes de ambos sexos, que ofrec&iacute;an alimentos y otros bienes de consumo. Como tal, la gran capital ofrece una doble oportunidad para captar las dos categor&iacute;as ocupacionales elegidas por Porter &#151;la obrera y la vendedora ambulante&#151; en su b&uacute;squeda no s&oacute;lo de sobrevivencia sino de una vida digna y respetable. La autora las coloca en la intersecci&oacute;n de discursos p&uacute;blicos sobre clase y g&eacute;nero para lanzar las dos preguntas que servir&aacute;n de hilos conductores del estudio: En el <i>continuum</i> paradigm&aacute;tico de mujer que oscilaba entre la prostituta y la virgen, &iquest;d&oacute;nde ubicaban diferentes sectores de la sociedad capitalina a la obrera y a la vendedora, y cu&aacute;les preceptos morales justificaban dicha ubicaci&oacute;n? Inversamente, &iquest;d&oacute;nde se ubicaban estas mismas trabajadoras en una sociedad fluida y cu&aacute;les discursos invocaban para demandar sus derechos ciudadanos y replantear concepciones normativas de femenidad?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la historia social y cultural que va hilvanando Porter, los eventos y procesos de cambio cobran sentido al entender la influencia de las filosof&iacute;as pol&iacute;ticas de la &eacute;poca. Durante el porfiriato el positivismo y el paternalismo conceb&iacute;an el orden y el progreso como indisociables. Por ello, escuchamos en este libro las ideas de destacados miembros masculinos de la &eacute;lite (de la talla de Emiliano Busto, productor de estad&iacute;sticas acerca de la econom&iacute;a mexicana porfirista y defensor de la industrializaci&oacute;n en marcha). Otra voz prominente es la de Esteban Antu&ntilde;ano, un industrial textilero poblano, quien legitimaba la entrada de mujeres a las f&aacute;bricas a trav&eacute;s de panfletos que &eacute;l mismo costeaba y distribu&iacute;a en la d&eacute;cada de 1830. Pero tambi&eacute;n escucha Porter a voces menos destacadas a trav&eacute;s de fragmentos de las "conversaciones p&uacute;blicas" entre, por ejemplo, trabajadoras, empleadores y columnistas de peri&oacute;dicos. El porfiriato se caracteriz&oacute; por una prensa muy activa: un nutrido n&uacute;mero de peri&oacute;dicos y revistas era generado por y para la clase obrera. Porter se&ntilde;ala atinadamente c&oacute;mo aun los analfabetos pod&iacute;an participar en estas "conversaciones p&uacute;blicas", al recurrir a escribanos p&uacute;blicos o a representantes sindicales para enarbolar sus intereses y demandas en la prensa, en los tribunales o en las antesalas de oficinas municipales. De esta manera, ellas tambi&eacute;n participaban en la construcci&oacute;n discursiva de identidades femeninas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n21/a14f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las trabajadoras que encuentra Porter en su revisi&oacute;n documental no son homog&eacute;neas; distingue entre solteras, casadas y viudas y las experiencias vividas por ellas. Desafortunadamente no analiza etnicidad ni raza, dos ejes de diferenciaci&oacute;n que se entrecruzan con clase y g&eacute;nero; es una limitaci&oacute;n que la autora reconoce de entrada. Resalta la vulnerabilidad en la cual viv&iacute;an las jefas de hogares conformados por ellas mismas, sus hijos y parientes femeninos; en particular las vendedoras ambulantes tend&iacute;an a ser jefas de hogar. A final de cuentas emerge una imagen de mujeres trabajadoras conscientes de las posibilidades de lucha para ocupar los espacios p&uacute;blicos que les ofrec&iacute;an la nueva constituci&oacute;n y legislaci&oacute;n. De hecho, la discusi&oacute;n de la autora sobre los distintos usos de los t&eacute;rminos 'el pueblo' y 'el p&uacute;blico' para enmascarar luchas de clase es uno de los aportes m&aacute;s interesantes del libro.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El manejo que hace Porter de una extensa literatura en ingl&eacute;s y espa&ntilde;ol le permite dialogar simult&aacute;neamente sobre varios planos y arrojar hallazgos que, en ocasiones, van a contracorriente de ideas establecidas y que sorprenden por su gran actualidad: un creciente activismo de las trabajadoras de clase obrera para contrarrestar el argumento basado en "la debilidad de nuestro ser"; la persistente centralidad de la moralidad femenina en la forja de las relaciones laborales antes y despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n Mexicana; la impugnaci&oacute;n constante de la honorabilidad de las mujeres que ocupaban la esfera p&uacute;blica en sus trayectos entre el hogar y el centro de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este an&aacute;lisis podr&iacute;a haberse enriquecido con una reflexi&oacute;n sobre la articulaci&oacute;n de las demandas obreras con el incipiente movimiento feminista. Lamentablemente, las menciones sobre el feminismo mexicano son muy escasas en el libro. Cabe preguntar: &iquest;en qu&eacute; medida los discursos de obreras y vendedoras se constru&iacute;an en torno a sus derechos como ciudadanas, no fundidas con los ciudadanos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro de Susie Porter ensancha el alcance de los estudios acerca del trabajo femenino en M&eacute;xico al explorar la intersecci&oacute;n de clase y g&eacute;nero en un periodo cr&iacute;tico de la naciente naci&oacute;n. Es una meta muchas veces declarada pero pocas veces lograda. En este sentido, el volumen viene a enriquecer una veta muy prometedora en la historiograf&iacute;a mexicana y latinoamericana: la deconstrucci&oacute;n de la formaci&oacute;n de los Estados&#45;naci&oacute;n en los siglos XIX y XX como procesos monol&iacute;ticos y su replanteamiento como ambiguos y contradictorios, atravesados por luchas culturales para imponer o resistir determinados &oacute;rdenes de g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora:</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Gail Mummert.</b> Maestra en demograf&iacute;a por El Colegio de M&eacute;xico y doctora en antropolog&iacute;a social por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Par&iacute;s. Desde 1985 es profesora&#45;investigadora del Centro de Estudios Antropol&oacute;gicos de El Colegio de Michoac&aacute;n. Estudia la incorporaci&oacute;n de mujeres al mercado de trabajo, la migraci&oacute;n mexicana a Estados Unidos y Canad&aacute;, las reformas al ejido y los cambios en din&aacute;micas familiares en el campo mexicano. Es autora de <i>Tierra que pica. Transformaci&oacute;n de un valle agr&iacute;cola michoacano en la &eacute;poca post&#45;reforma agraria</i> (1994) y editora de <i>Fronteras fragmentadas</i> (1999).</font></p>      ]]></body>
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