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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Diálogos y prácticas interculturales: derechos humanos, derechos de las mujeres y políticas de identidad]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article discusses the challenges of the policy of recognition and indigenous rights in Mexico. Two central aspects of this debate, which confront cultural differences and the policies of identity, are outlined: human rights and women's rights. It is argued that both rights, belonging to liberal and universalist traditions, when reviewed critically, are central to question the homogenizing and ahistorical narratives of culture and identity.They also offer elements for thinking of counterhegemonic and emancipatory multicultural alternatives.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Esquinas</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Di&aacute;logos y pr&aacute;cticas interculturales: derechos humanos, derechos de las mujeres y pol&iacute;ticas de identidad</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Teresa Sierra</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CIESAS&#45;M&eacute;xico.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este texto la autora se propone discutir los retos de la pol&iacute;tica del reconocimiento y los derechos ind&iacute;genas en M&eacute;xico. En especial, le interesa destacar dos aspectos centrales en este debate, que confrontan la diferencia cultural y las pol&iacute;ticas de identidad: los derechos humanos y los derechos de las mujeres. Sostiene que ambos derechos, propios de tradiciones liberales y universalistas, vistos cr&iacute;ticamente resultan claves para cuestionar narrativas homogeneizantes y ahist&oacute;ricas de la cultura y las identidades y ofrecen elementos para pensar alternativas contrahegem&oacute;nicas y multiculturales emancipadoras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This article discusses the challenges of the policy of recognition and indigenous rights in Mexico. Two central aspects of this debate, which confront cultural differences and the policies of identity, are outlined: human rights and women's rights. It is argued that both rights, belonging to liberal and universalist traditions, when reviewed critically, are central to question the homogenizing and ahistorical narratives of culture and identity.They also offer elements for thinking of counterhegemonic and emancipatory multicultural alternatives.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reconocimiento de la diversidad cultural constituye uno de los retos centrales que confrontan hoy en d&iacute;a los estados nacionales y el orden internacional para garantizar la convivencia social y la paz mundial. La interacci&oacute;n de sistemas culturales y legales en contextos multi&eacute;tnicos producto de procesos hist&oacute;ricos y econ&oacute;micos trae consigo nuevas formas de relaci&oacute;n y de conflicto cultural, hecho que est&aacute; en juego no solamente en las sociedades poscoloniales sino en el mismo mundo metropolitano. La multiculturalidad se ha convertido en el rasgo principal de las sociedades contempor&aacute;neas obligando a los estados nacionales a redefinir sus pactos nacionales. Tal proceso no se ha dado sin problemas y observamos que el conflicto cultural se encuentra en el centro de las nuevas tensiones producidas por la globalizaci&oacute;n y el renacimiento de las reivindicaciones &eacute;tnicas y nacionalistas en el mundo entero (D&iacute;az Polanco, 2000). Detr&aacute;s de dichos conflictos, que algunos autores han llamado "choque de civilizaciones"<sup><a href="#nota">1</a></sup> y otros "fundamentalismos culturales",<sup><a href="#nota">2</a></sup> se hallan poderosos intereses que incentivan las diferencias para justificar la exclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un hecho evidente es que el conflicto de las identidades se ha acompa&ntilde;ado de un aumento de la desigualdad y de una falta de acceso a la justicia social que afecta sobre todo a los grupos etnoculturales o minor&iacute;as &eacute;tnicas dentro de los estados nacionales. En el caso de los pa&iacute;ses latinoamericanos tal situaci&oacute;n se ha agravado por las pol&iacute;ticas de restructuraci&oacute;n econ&oacute;mica y ajuste estructural que han implementado los gobiernos nacionales bajo la presi&oacute;n internacional. Esto ha significado un aumento de la pobreza, una mayor presencia de organizaciones multilaterales en la definici&oacute;n de las pol&iacute;ticas estatales, pero tambi&eacute;n el incremento de la violencia y de las tensiones sociales. Los marcos estructurales son referentes centrales al analizar las pol&iacute;ticas estatales de reconocimiento y sus alcances, y claves para comprender el debate sobre el multiculturalismo en los diferentes pa&iacute;ses latinoamericanos como es el caso de M&eacute;xico.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El debate que se gest&oacute; en torno a la llamada ley ind&iacute;gena en M&eacute;xico<sup><a href="#nota">4</a></sup> revel&oacute; de manera clara que las pol&iacute;ticas de reconocimiento en el caso mexicano se enmarcaron en una visi&oacute;n minimalista y etnoc&eacute;ntrica, y en una ret&oacute;rica que dice reconocer derechos que finalmente limita e impide ejercer. Fue especialmente notorio el temor manifiesto de los ide&oacute;logos del r&eacute;gimen para quienes el reconocimiento de las autonom&iacute;as ind&iacute;genas y la diferencia cultural traer&iacute;a consigo una vuelta en la historia al permitir la vigencia de pr&aacute;cticas e instituciones at&aacute;vicas y "salvajes" como parte de costumbres ind&iacute;genas. De esta manera se abrir&iacute;a la puerta a la violaci&oacute;n de los derechos humanos y de manera especial a la legitimaci&oacute;n de la subordinaci&oacute;n y violencia contra las mujeres, con lo cual se pretendi&oacute; descalificar de entrada a las sociedades ind&iacute;genas para no discutir el reto que impone la diversidad cultural. &Eacute;ste es el discurso liberal cl&aacute;sico para el cual el universalismo de la igualdad occidental es el &uacute;nico rasero para valorar a las sociedades sin importar sus historias y sus contextos, produciendo lo que Said (1979) ha denominado el <i>orientalismo,</i> es decir, la construcci&oacute;n del "otro", en este caso las comunidades ind&iacute;genas, como entes fuera de la historia con pr&aacute;cticas anacr&oacute;nicas suspendidas en el tiempo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a estas posiciones surgen, sin embargo, voces opuestas que en aras de defender la diversidad cultural y los derechos de los pueblos elaboran discursos identitarios y ahist&oacute;ricos que terminan construyendo visiones holistas y primordialistas de las culturas ind&iacute;genas, justificando con ello el discurso de las identidades inconmensurables y contrapuestas. Tales visiones, impulsadas muchas veces por voces ind&iacute;genas, suelen ser una respuesta desde una posici&oacute;n dominada para confrontar el colonialismo discursivo a trav&eacute;s del cual se ha impuesto una visi&oacute;n hegem&oacute;nica del mundo que inferioriza a las sociedades ind&iacute;genas.<sup><a href="#nota">5</a></sup> Sin embargo, llevadas a su extremo dichas posiciones no permiten pensar a las sociedades ind&iacute;genas en su contemporaneidad, en su participaci&oacute;n en la historia y en los juegos del poder. Desde estas visiones los derechos humanos suelen verse como imposiciones de Occidente y los derechos de las mujeres como discursos externos que provienen de un feminismo urbano que nada tiene que ver con las culturas ind&iacute;genas. Se impide de esta manera repensar la cultura y avanzar en propuestas abiertas que alimenten nuevas perspectivas para generar di&aacute;logos interculturales y enriquecer las demandas de los pueblos ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En torno a tales planteamientos surgen una serie de interrogantes que buscan rebasar la polarizaci&oacute;n de posiciones, universalistas o particularistas, para discutir la pol&iacute;tica de las identidades en el contexto de la lucha por los derechos ind&iacute;genas y de una democracia plural: &iquest;c&oacute;mo reconocer la diversidad cultural sin reproducir discursos esencialistas de la cultura y la tradici&oacute;n?; &iquest;c&oacute;mo discutir con las posiciones que defienden los valores hegem&oacute;nicos universalistas sin caer en posiciones que reivindican los particularismos culturales? Es decir, &iquest;c&oacute;mo contribuir a la construcci&oacute;n de posiciones que apunten a un multiculturalismo cr&iacute;tico que sea capaz de construir puentes y abrir opciones a la pluralidad de voces existentes en las distintas culturas? &iquest;C&oacute;mo desarrollar planteamientos democr&aacute;ticos incluyentes que reivindiquen la tolerancia y el respeto y avancen en la redefinici&oacute;n de las tradiciones y en una apuesta cr&iacute;tica en contra de autoritarismos culturales?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios autores han buscado dar respuesta a dichas interrogantes rebasando los dualismos culturales para comprender el aspecto din&aacute;mico, de cambio y de mutua constituci&oacute;n de las identidades culturales y sociales, y el papel del Estado en su construcci&oacute;n y negociaci&oacute;n (Parekh, 2000; Young, 2001). Ponen el acento en la porosidad de las culturas y en su capacidad creativa para reinterpretar e incorporar nuevos significados que redefinen las identidades y los mundos de vida dentro de ciertos marcos de posibilidad hist&oacute;rica y estructural. Otros autores, en una direcci&oacute;n similar, insisten en que la pol&iacute;tica de la diferencia tiene que estar vinculada con una pol&iacute;tica de la redistribuci&oacute;n econ&oacute;mica como metas estrat&eacute;gicas en la b&uacute;squeda de justicia social. En este sentido, D&iacute;az Polanco (en prensa) considera que la igualdad y la diferencia son referentes centrales del proyecto auton&oacute;mico que demandan los pueblos ind&iacute;genas. Desde esta perspectiva cr&iacute;tica de las identidades y de la econom&iacute;a pol&iacute;tica es que deben pensarse alternativas para definir pol&iacute;ticas multiculturales emancipatorias. Un elemento central para avanzar en estas reflexiones es el tema de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres como referentes principales en el debate en torno al pluralismo democr&aacute;tico y la diversidad cultural. Se trata de conceptos ligados al humanismo occidental que han adquirido una gran legitimidad en el escenario pol&iacute;tico por su potencial contestatario, especialmente cuando son utilizados para cuestionar la opresi&oacute;n y la injusticia social. Reflejan las contradicciones inherentes al discurso liberal decimon&oacute;nico y las luchas dadas por los grupos excluidos por la ampliaci&oacute;n de su significado (Collier, Maurer y Su&aacute;rez&#45;Navaz, 1995). As&iacute; como los derechos humanos y los derechos de las mujeres han sido usados para cuestionar las pol&iacute;ticas de reconocimiento a la diversidad &#151;como se ha visto en el caso de M&eacute;xico&#151; se han convertido tambi&eacute;n en referentes claves de un discurso contrahegem&oacute;nico para pensar las reivindicaciones identitarias de los pueblos ind&iacute;genas. El lenguaje de los derechos tiene un gran poder ret&oacute;rico y movilizador ya que recuerda a "la gente que tiene reclamos justificados y urgentes; que los derechos confieren agencia" (Molyneux y Razavi, 2002: 13), pero tambi&eacute;n porque permite imaginar nuevos horizontes jur&iacute;dicos para reivindicar los derechos colectivos de los pueblos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me interesa retomar ambos discursos sobre los derechos humanos y los derechos de las mujeres, dado que dan la posibilidad de observar y discutir la manera en que las pol&iacute;ticas de identidad est&aacute;n siendo redefinidas desde un punto de vista ind&iacute;gena as&iacute; como las contradicciones que involucran, ofreciendo una alternativa ante las posiciones universalistas que niegan la diversidad y las primordialistas que apuestan a un atrincheramiento de las identidades. Ambas categor&iacute;as de derechos revelan condiciones estructurales similares respecto a su impacto en las pol&iacute;ticas del reconocimiento y en el debate de las identidades, ya que permiten cuestionar visiones homog&eacute;neas de la cultura y la necesidad de contextualizar el an&aacute;lisis de las sociedades y de las pr&aacute;cticas culturales. De manera especial, las demandas de las mujeres ind&iacute;genas han venido a enriquecer sensiblemente el debate de los derechos ind&iacute;genas, si bien a&uacute;n falta mucho para que estas demandas arraiguen en las sociedades y organizaciones ind&iacute;genas. En esto intervienen sensiblemente las condiciones socioecon&oacute;micas y las din&aacute;micas de cambio social que marcan actualmente a las regiones ind&iacute;genas, y que dificultan la consolidaci&oacute;n de proyectos alternativos y hasta la sobrevivencia misma de las comunidades ind&iacute;genas.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones que presento a continuaci&oacute;n recogen mi experiencia de investigaci&oacute;n en el tema de la justicia y los derechos en regiones ind&iacute;genas de M&eacute;xico, especialmente estudios recientes realizados en la regi&oacute;n nahua de la Sierra Norte de Puebla durante trabajos de colaboraci&oacute;n con organizaciones de derechos humanos y de mujeres. Se nutren, asimismo, de mi participaci&oacute;n en diferentes foros y escenarios en distintas regiones del pa&iacute;s en donde he podido conocer otras experiencias de reivindicaci&oacute;n de derechos humanos y de derechos ind&iacute;genas, as&iacute; como en torno a los derechos de las mujeres ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;HACIA CONCEPCIONES MULTICULTURALES DE LOS DERECHOS HUMANOS?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un texto muy sugerente, Boaventura de Souza Santos (1998) se pregunta por la posibilidad de construir propuestas multiculturales para pensar los derechos humanos, vistos &eacute;stos en su potencial emancipatorio para las distintas sociedades y en su fuerza contrahegem&oacute;nica. No se trata de negar la importancia que ha tenido la doctrina y el discurso de los derechos humanos en el desarrollo de Occidente y sus aportes a la humanidad en su conjunto, se busca m&aacute;s bien avanzar en reflexiones que vayan m&aacute;s all&aacute; del debate entre universalismo y relativismo, que permitan discutir alternativas para reconocer y defender los postulados b&aacute;sicos de la dignidad humana, sin dejar de lado los contextos culturales que la han definido de acuerdo con las distintas sociedades, como ha insistido Taylor (1994).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Surge as&iacute; el inter&eacute;s de avanzar en planteamientos que al mismo tiempo que recogen el discurso de los derechos humanos y, por tanto, reivindican un cierto margen de universalidad, se abran a discutir los conceptos de dignidad de las distintas sociedades, sin que esto signifique aceptar posiciones radicales de un relativismo cultural. El discurso de los derechos humanos resulta en consecuencia central para discutir los l&iacute;mites de las pol&iacute;ticas de reconocimiento.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El debate de las identidades invita a pensar los derechos humanos en el marco de sociedades multiculturales, sean &eacute;stas sociedades de inmigraci&oacute;n o sociedades que han vivido la colonizaci&oacute;n. En ambos casos tenemos que los miembros de las minor&iacute;as &eacute;tnicas o de los pueblos ind&iacute;genas ven violados sus derechos humanos cuando no se reconocen sus derechos colectivos, lo que provoca que muchas veces sus pr&aacute;cticas culturales sean penalizadas. El problema no es solamente si como individuos los miembros de grupos socioculturales subordinados ven afectados sus derechos de ciudadan&iacute;a, al no reconocerles sus derechos culturales, como analiza W. Kymlicka para el caso canadiense (Kymlicka, 2003), sino que el reconocimiento de los derechos colectivos resulta ser una condici&oacute;n indispensable para su existencia como entes pol&iacute;ticos, como es el caso de los pueblos ind&iacute;genas. Se entiende por eso que las demandas de jurisdicci&oacute;n, autonom&iacute;a y territorio resulten claves para ellos y no puedan reducirse a un asunto de ciudadan&iacute;as multiculturales. En el nivel internacional se han dado avances centrales para reconocer la diversidad cultural y el derecho de autonom&iacute;a de los pueblos ind&iacute;genas, como puede verse en el Convenio 169 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, y en los espacios abiertos en la ONU para discutir las demandas ind&iacute;genas, si bien tales acciones sean a&uacute;n insuficientes.<sup><a href="#nota">8</a></sup> Tambi&eacute;n se observa que en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os los Estados en Am&eacute;rica Latina han hecho importantes cambios en sus constituciones para abrirse al reconocimiento de los derechos colectivos y la diversidad cultural.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Sin embargo, las experiencias nacionales son diferentes y sus alcances tambi&eacute;n. El caso mexicano es un ejemplo de c&oacute;mo un texto constitucional reformado, que se abre declarativamente a reconocer la condici&oacute;n pluricultural de la naci&oacute;n, el car&aacute;cter originario de los pueblos ind&iacute;genas y su derecho a la autonom&iacute;a, impone una serie de candados jur&iacute;dicos que impiden el ejercicio de los derechos que dice reconocer (G&oacute;mez, en prensa).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es indudable que la declaraci&oacute;n universal de los derechos humanos constituye una conquista de la humanidad y su planteamiento se ha ido enriqueciendo hist&oacute;ricamente para incluir los derechos econ&oacute;micos, sociales, pol&iacute;ticos y culturales, incluidos los derechos de las minor&iacute;as y de los pueblos ind&iacute;genas (v&eacute;ase Stavenhagen, 2000), y de esto se ha beneficiado el ser humano en su conjunto. El problema surge cuando se busca aplicar la doctrina de los derechos humanos sin considerar los contextos culturales. El campo de la justicia, tal como se aplica en regiones ind&iacute;genas constituye un &aacute;mbito privilegiado para dar cuenta de los alcances y l&iacute;mites de la pr&aacute;ctica de los derechos humanos y las contradicciones culturales que conlleva. En este sentido, destaco a continuaci&oacute;n tres aspectos centrales para la discusi&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. La importancia de los derechos humanos para defender los derechos de los pueblos ind&iacute;genas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Los usos pol&iacute;ticos que el Estado hace del discurso de los derechos humanos para descalificar pr&aacute;cticas auton&oacute;micas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La apropiaci&oacute;n que las organizaciones ind&iacute;genas est&aacute;n haciendo del concepto de derechos humanos para enriquecer su propia defensa cultural y pol&iacute;tica.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La pr&aacute;ctica de los derechos humanos para la defensa judicial. Garant&iacute;a de acceso a la justicia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso de los derechos humanos se ha convertido en un arma eficaz para reivindicar derechos en el marco de la legalidad estatal e internacional. El campo de la justicia resulta ser revelador de los alcances y l&iacute;mites del discurso de los derechos humanos cuando es usado por organizaciones ind&iacute;genas y organizaciones no gubernamentales. La proliferaci&oacute;n de organizaciones no gubernamentales de derechos humanos a nivel nacional y regional da cuenta de este proceso y su impacto para confrontar injusticias y acceder al estado de derecho. El hecho mismo de que los ind&iacute;genas, como todo ciudadano, puedan defenderse de torturas, discriminaci&oacute;n, abusos f&iacute;sicos y exigir un debido proceso revela en s&iacute; la importancia que ha tenido ese discurso en las regiones ind&iacute;genas del pa&iacute;s. El seguimiento de casos ante autoridades judiciales apoyadas por abogados, defensores o gestores de derechos humanos, como hemos podido documentar en Zacapoaxtla y Cuetzalan, Puebla, pero tambi&eacute;n en otras zonas ind&iacute;genas del pa&iacute;s revela el hecho evidente de que es diferente enfrentarse a la justicia exigiendo la aplicaci&oacute;n de la ley, que confrontarse a ella legalmente desprotegidos (Morales, 2004; Sierra, en prensa). Tambi&eacute;n es cierto que una mayor&iacute;a de ind&iacute;genas que acuden a la justicia quedan fuera de estos beneficios, y el hecho documentado de que la falta de reconocimiento de la diferencia cultural es un elemento m&aacute;s que contribuye a que a muchos ind&iacute;genas, por no manejar la lengua ni conocer el discurso legal, les sean violados sus derechos humanos (Stavenhagen, 1988). A pesar de sus alcances limitados, la pr&aacute;ctica de los derechos humanos para exigir que se aplique la ley ante casos que involucran a ind&iacute;genas resulta en s&iacute; misma significativa, y es sin duda una de las pr&aacute;cticas que han conseguido extenderse en las diferentes regiones del pa&iacute;s; lo cual, por cierto, ha sido propiciado por el Estado y las mismas agencias financieras multilaterales.<sup><a href="#nota">10</a></sup> Por lo mismo, abogar por los derechos colectivos no significa desde&ntilde;ar la importancia de los derechos individuales sino situarlos en otra dimensi&oacute;n, como bien lo saben los pueblos ind&iacute;genas. Sin duda, la violaci&oacute;n de los derechos humanos est&aacute; acompa&ntilde;ada de situaciones de pobreza, exclusi&oacute;n y violencia, caracter&iacute;stica generalmente de las regiones ind&iacute;genas, por lo cual la lucha por los derechos humanos implica tambi&eacute;n la lucha por mejores condiciones de vida y contra la desigualdad.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f4.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los usos pol&iacute;ticos de los derechos humanos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo demuestran situaciones recientes a nivel internacional, el discurso de los derechos humanos ha sido usado por los poderosos para descalificar por sus atributos culturales al "Otro", el cual es considerado "terrorista", "no civilizado", etc., justificando con ello la intervenci&oacute;n y la guerra misma contra un pueblo. El caso de Irak es una muestra de hasta d&oacute;nde el discurso de los derechos humanos puede tener un efecto perverso y ser usado pol&iacute;ticamente para encubrir otros fines, generalmente colonialistas, sin que se aplique el mismo rasero de los derechos humanos para mirar a la propia sociedad.<sup><a href="#nota">11</a></sup> Pero esta pr&aacute;ctica de usar los derechos humanos para fines del poder no es solamente un asunto de los poderosos del mundo, sino tambi&eacute;n una pr&aacute;ctica recurrente en otros contextos, lo que obliga a mirar de manera cr&iacute;tica el recurso a dicho discurso. Es lo que ha sucedido en regiones ind&iacute;genas de M&eacute;xico cuando las autoridades estatales recurren al discurso de los derechos humanos para descalificar las pr&aacute;cticas auton&oacute;micas y de jurisdicci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas. Experiencias de este tipo han sido documentadas en Chiapas, por Shannon Speed y Jane Collier (2001), refiri&eacute;ndose a los ayuntamientos aut&oacute;nomos zapatistas que fueron desmantelados por el gobierno estatal ante la acusaci&oacute;n de violar derechos humanos individuales y cometer abuso de autoridad por hacer justicia y aplicar su derecho, cuando en otros casos pr&aacute;cticas similares, propias del derecho consuetudinario ind&iacute;gena no parecen ser problem&aacute;ticas. Es obvio que lo que produce la respuesta del Estado no es la preocupaci&oacute;n por los derechos humanos sino el hecho de que dichas pr&aacute;cticas de gobierno ind&iacute;gena son impulsadas por organizaciones ind&iacute;genas que lo confrontan. Un caso similar es la presi&oacute;n que sufre actualmente la polic&iacute;a comunitaria de Guerrero por ejercer pr&aacute;cticas de seguridad p&uacute;blica y de justicia para atender a la situaci&oacute;n de violencia, impunidad y "falta de estado de derecho" que priv&oacute; por muchos a&ntilde;os en la regi&oacute;n de la Monta&ntilde;a y costa de Guerrero. Con sus pr&aacute;cticas de vigilancia y justicia, la polic&iacute;a ha realizado lo que nunca antes se hab&iacute;a conseguido en la regi&oacute;n, reducir la criminalidad, los asaltos, las violaciones y los robos en 90%, y que la gente de las comunidades viva con tranquilidad y sin temor de ser la pr&oacute;xima v&iacute;ctima. Estos enormes esfuerzos realizados por las autoridades y vecinos organizados de m&aacute;s de cinco municipios durante ya nueve a&ntilde;os no han sido suficientes para que la polic&iacute;a sea respetada y reconocida por el Estado. Al contrario, se los presiona y amenaza por parte del gobierno estatal y de los militares, bajo el argumento de que cuestionan el orden jur&iacute;dico instituido y atentan contra los derechos humanos.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien habr&iacute;a que contextualizar cada caso en su especificidad, lo que no es posible realizar en este espacio, lo cierto es que tales ejemplos revelan una constante: una mayor vigilancia y una continua amenaza dirigida a las autoridades ind&iacute;genas, que confrontan la hegemon&iacute;a del Estado y resultan peligrosas al ejercer sus formas de jurisdicci&oacute;n y autonom&iacute;a. Esta misma vigilancia no se aplica de igual forma a otros casos en donde la violaci&oacute;n a los derechos humanos resulta ser recurrente, como ha sucedido con caciques vinculados al poder local y regional, que han llegado incluso a recurrir a los paramilitares o a guardias blancas, como ha sido documentado ampliamente para el caso de Chiapas.<sup><a href="#nota">13</a></sup> Por eso tambi&eacute;n, personajes como Mary Robinson, quien fuera Alta Comisionada de los Derechos Humanos en la ONU, advirti&oacute; en varios foros sobre las implicaciones de los usos colonialistas de los derechos humanos a nivel mundial, especialmente por parte de los poderosos, quienes se abrogan el derecho de definir el sentido de las violaciones.<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los derechos humanos como pr&aacute;cticas interculturales. Hacia concepciones dial&oacute;gicas de los derechos humanos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso de los derechos humanos no solamente resulta ser un eficaz instrumento de defensa ante el Estado o ha sido utilizado como arma para someter o controlar a los opositores, ha generado asimismo procesos de cambio en el interior mismo de las comunidades y organizaciones ind&iacute;genas. Es posible distinguir dos impactos en esta direcci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Una reacci&oacute;n adversa por parte de autoridades ind&iacute;genas que en ocasiones se sienten vigiladas "por los derechos humanos", cuando defensores de derechos humanos aplican mec&aacute;nicamente las garant&iacute;as individuales para descalificar las decisiones que toman las autoridades sin considerar el contexto ni el sentido de tales decisiones.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. El hecho de que el discurso de los derechos humanos abre opciones para discutir pr&aacute;cticas autoritarias en el interior de las comunidades ind&iacute;genas as&iacute; como el silenciamiento y la exclusi&oacute;n de ciertos grupos o individuos.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambos aspectos revelan el dilema de utilizar el discurso de los derechos humanos sin que medie una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica que contemple el sentido cultural de ciertas pr&aacute;cticas y modos de ejercer la autoridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como no se pueden imponer los lentes de las garant&iacute;as individuales para comprender el sentido de pr&aacute;cticas colectivas que implican obligaciones y compromisos, tampoco se justifica que determinadas costumbres da&ntilde;en la dignidad de las personas, como suelen se&ntilde;alar las mujeres ind&iacute;genas y otras voces dentro de las comunidades. Ha sido esta contradicci&oacute;n la que ha provocado que las mismas organizaciones de derechos humanos, muchas de ellas ind&iacute;genas, se interroguen sobre su quehacer para buscar alternativas que permitan pensar su pr&aacute;ctica de defensa en el espacio mismo de las comunidades, contemplando el sentido de la diferencia cultural. En diferentes regiones del pa&iacute;s se observan ejemplos novedosos por parte de organizaciones que est&aacute;n impulsando planteamientos alternativos para discutir, desde los derechos humanos, ciertos l&iacute;mites al ejercicio de la autoridad, especialmente en lo que respecta al tipo de sanciones que tradicionalmente han sido justificadas con base en las costumbres. Tal es, por ejemplo, la experiencia que ha tenido la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos Takachihualis en Cuetzalan, Puebla, integrada en su mayor&iacute;a por defensores y gestores ind&iacute;genas, al involucrar a las autoridades ind&iacute;genas pasadas, para discutir y reflexionar sobre los sistemas normativos y sobre las pr&aacute;cticas de justicia tradicionales. El estudio permiti&oacute; reflexionar cr&iacute;ticamente sobre aquellas pr&aacute;cticas que a los ojos de los derechos humanos habr&iacute;a que cambiar, como es el caso de los castigos f&iacute;sicos o las detenciones en la c&aacute;rcel por m&aacute;s tiempo de lo previsto, o los abusos y violencia hacia las mujeres (Rivadeneira, 2000). De esta manera, Takachihualis y las autoridades de San Miguel Tzinacapan, en Cuetzalan, han discutido sus tradiciones al mismo tiempo que las renuevan y las actualizan. Todos los procesos tienen sus propias contradicciones y no ha sido f&aacute;cil que las propuestas arraiguen y sean aceptadas por todas las autoridades y miembros de las comunidades. El trabajo es resultado de un proceso y como tal debe valorarse. No obstante, tales experiencias han repercutido de manera creativa en el reci&eacute;n instalado Juzgado Ind&iacute;gena municipal en Cuetzalan, instancia que ha abierto nuevas opciones para una pr&aacute;ctica de justicia ind&iacute;gena sensible a respetar los derechos humanos en lo cual sin duda han sido claves las organizaciones ind&iacute;genas de derechos humanos y de mujeres presentes en la Sierra Norte de Puebla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n observamos que son las mismas autoridades ind&iacute;genas las que buscan adecuar sus pr&aacute;cticas de gobierno recurriendo al apoyo de organizaciones de derechos humanos establecidas en diferentes regiones con el fin de introducir una vigilancia m&aacute;s estricta y espec&iacute;fica en su pr&aacute;ctica de justicia alternativa para garantizar el ejercicio y respeto de los derechos humanos. Tal ha sido la solicitud hecha por autoridades de la polic&iacute;a comunitaria de Guerrero a la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos Tlachinollan, localizada en Tlapa, Guerrero, con el fin de evitar abusos de autoridad hacia los detenidos por parte de la propia polic&iacute;a. De esta manera las autoridades y miembros de la polic&iacute;a comunitaria intentan construir una justicia "m&aacute;s justa", que no repita los vicios y estilos de la justicia estatal, a la que descalifican por ser corrupta, impune y proclive a violar los derechos humanos.<sup><a href="#nota">15</a></sup> Habr&iacute;a que analizar cu&aacute;l ha sido el impacto de tal intervenci&oacute;n y en qu&eacute; medida las pr&aacute;cticas de la justicia comunitaria aut&oacute;noma est&aacute;n respetando efectivamente los derechos humanos, m&aacute;s all&aacute; del hecho de que para el Estado la polic&iacute;a comunitaria, al no tener un reconocimiento legal, est&aacute; usurpando funciones judiciales y, por lo tanto, comete abuso de autoridad y viola los derechos humanos. La experiencia de los defensores populares en Chiapas, asociaci&oacute;n integrada por ind&iacute;genas de diferentes comunidades de regiones aut&oacute;nomas, es otro ejemplo m&aacute;s que revela que el discurso y la pr&aacute;ctica de los derechos humanos no es algo ajeno a las comunidades y que, por el contrario, se observa un fuerte compromiso por avanzar en pr&aacute;cticas de justicia y de defensa legal que respeten los derechos humanos individuales y colectivos (Speed y Reyes, 2002). En este sentido, los derechos humanos pueden convertirse en una verdadera arma para confrontar las injusticias, recuperando su sentido emancipador.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, podemos constatar que m&aacute;s que oponerse a los derechos humanos, las mismas comunidades y organizaciones ind&iacute;genas est&aacute;n buscando alternativas para discutir y pensar con el fin de adaptarlos a sus propias realidades y para enriquecer el ejercicio de su autoridad, lo que sin duda significa tambi&eacute;n cuestionar ciertas pr&aacute;cticas y tradiciones arraigadas que justifican la violaci&oacute;n de los derechos. Desde esta perspectiva, no se trata, como han temido algunos dirigentes ind&iacute;genas, de que el discurso de los derechos humanos al imponerse como referente de valoraci&oacute;n de las pr&aacute;cticas tradicionales cuestione en su conjunto al derecho ind&iacute;gena y sea una amenaza para el ejercicio de la autonom&iacute;a de los pueblos. Esa amenaza no est&aacute; en el discurso de los derechos humanos, sino en la manera selectiva con la cual suele ser usado por el Estado, sobre todo cuando se impone como restricci&oacute;n a las pr&aacute;cticas auton&oacute;micas. Lo que se ha visto es que la apropiaci&oacute;n del discurso de los derechos humanos por parte de las organizaciones y autoridades ind&iacute;genas, y su discusi&oacute;n, abre nuevas opciones para enriquecer las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas locales en el &aacute;mbito mismo de las comunidades ind&iacute;genas, pues permite que los sectores subordinados o disidentes se expresen, como es el caso de las mujeres. Al mismo tiempo, el discurso de los derechos humanos sigue siendo un arma eficaz para confrontar los abusos cometidos por parte del Estado.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, considero que las experiencias que se est&aacute;n construyendo en diferentes regiones ind&iacute;genas de M&eacute;xico, como sucede en otras partes del mundo, est&aacute;n contribuyendo a pensar en alternativas dial&oacute;gicas e interculturales para avanzar en la definici&oacute;n de los derechos humanos. Tales apuestas llevan a imaginar nuevas maneras para definir los derechos humanos tomando en consideraci&oacute;n los contextos culturales de su producci&oacute;n y las relaciones de poder que atraviesan a las comunidades, lo que implica criticar la visi&oacute;n universalista liberal de los derechos humanos como &uacute;nico referente de su legitimidad. Todas las sociedades definen sentidos de dignidad humana y respeto, y es a partir de ellos que deben construirse di&aacute;logos interculturales para cuestionar y transformar aquellos sentidos que resultan opresivos, lo cual debe realizarse con la participaci&oacute;n de los mismos involucrados, hombres y mujeres. De esta manera, los derechos humanos, como apunta Souza Santos <i>(op. cit.)</i> servir&aacute;n para fines de emancipaci&oacute;n y no de opresi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA DISPUTA DE LAS TRADICIONES: G&Eacute;NERO Y DERECHOS DE LAS MUJERES IND&Iacute;GENAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de las mujeres ind&iacute;genas y de su papel en la construcci&oacute;n de una propuesta ind&iacute;gena que contemple la especificidad de sus demandas constituye uno de los referentes m&aacute;s novedosos para pensar de manera cr&iacute;tica la multiculturalidad y los derechos humanos. El cuestionamiento a una visi&oacute;n homog&eacute;nea y esencialista del derecho ind&iacute;gena y los intentos por transformar aquellas costumbres que afectan la dignidad de las mujeres para construir relaciones de mayor respeto y equidad han enriquecido el debate sobre los derechos ind&iacute;genas al propiciar que se discutan desde adentro, desde las propias organizaciones, ciertas pr&aacute;cticas consideradas como inamovibles y que adem&aacute;s las mujeres elaboren propuestas propias para definir los sentidos de su participaci&oacute;n en la disputa por los derechos de sus pueblos. Pero, la visi&oacute;n cr&iacute;tica elaborada por las mujeres se confronta con dos principales problemas: por un lado, las demandas de las mujeres suelen ser catalogadas como discursos impuestos desde el exterior, por feministas urbanas, y descalificadas como discursos que cuestionan la legitimidad de las costumbres ind&iacute;genas e incluso debilitan la demanda de autonom&iacute;a; por otro lado, esas mismas demandas han sido utilizadas por los detractores de los derechos ind&iacute;genas para descalificar las demandas ind&iacute;genas, al considerar que el dar cabida al reconocimiento del derecho ind&iacute;gena ser&iacute;a legitimar la violencia hacia las mujeres.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales retos dan cuenta de las posiciones extremas en las que se ha situado el debate: por un lado, posiciones que desde un relativismo cultural han tendido a construir a las comunidades ind&iacute;genas como entes arm&oacute;nicos e inmunes a los cambios externos. Por otra parte, en oposici&oacute;n a esto, se encuentran quienes, defendiendo posiciones liberales universalistas, consideran que el reconocimiento de la diferencia afecta a las mujeres. Ambas posiciones, si bien desde polos opuestos, tienden a coincidir en un punto: al construir visiones homog&eacute;neas y ahist&oacute;ricas de las sociedades y de la cultura ind&iacute;gena se niega con ello su posibilidad de transformaci&oacute;n y renovaci&oacute;n; y es esto, justamente, lo que plantean las mujeres ind&iacute;genas al defender el cambio de tradiciones y costumbres que las afectan, sin por ello negar su involucramiento en la lucha de sus pueblos y la defensa de su autonom&iacute;a.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los retos que confrontan las mujeres ind&iacute;genas revelan una discusi&oacute;n m&aacute;s general para comprender las pol&iacute;ticas de reconocimiento en sociedades multiculturales y el papel en ellas de los derechos de las mujeres, como expresi&oacute;n de los derechos humanos. Para caracterizar la particularidad de las demandas de g&eacute;nero y sus efectos pol&iacute;ticos es necesario considerar dos aspectos: a) la construcci&oacute;n cultural y social del g&eacute;nero y b) los reclamos de las mujeres ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La construcci&oacute;n cultural y social del g&eacute;nero y las cr&iacute;ticas al universalismo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios feministas han mostrado que el g&eacute;nero es una categor&iacute;a anal&iacute;tica de gran potencial cr&iacute;tico para cuestionar postulados arraigados en las sociedades sobre la relaci&oacute;n entre los sexos y para develar las estructuras de la desigualdad que sustentan dicha relaci&oacute;n (Stolcke, 1993; Collier y Yanagisako, 1987). Dichos estudios cuestionan que la diferencia entre lo masculino y lo femenino sea un hecho natural y consideran que lo que hay que investigar son los procesos culturales y sociales que hacen que los hombres y las mujeres se construyan de manera diferente en las distintas sociedades.<sup><a href="#nota">17</a></sup> De esta manera, deben documentarse los significados culturales que las distintas sociedades atribuyen a la diferencia sexual y a la relaci&oacute;n entre los sexos. Se ha se&ntilde;alado, asimismo, que los roles de g&eacute;nero se gestan sobre relaciones de poder inscritas en la misma base material de las diferencias sexuales. De forma distintiva, en las sociedades de clase la estructura de la desigualdad que ha marcado las relaciones de g&eacute;nero ha tendido a ser considerada como un hecho biol&oacute;gico, natural (Stolcke, <i>op. cit.),</i> lo cual ha justificado la subordinaci&oacute;n de las mujeres y su confinaci&oacute;n al espacio dom&eacute;stico, familiar. Tal desigualdad y su justificaci&oacute;n ideol&oacute;gica han estado en el foco de la discusi&oacute;n sobre el lugar que se le atribuye a la mujer en las distintas sociedades y el papel en ello de sistemas e ideolog&iacute;as sexo&#45;gen&eacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos estudios, realizados desde el feminismo hegem&oacute;nico que defiende la visi&oacute;n liberal universalista sobre el g&eacute;nero, han enfatizado el papel subordinado y de victimizaci&oacute;n de la mujer como la caracter&iacute;stica recurrente que marca las relaciones de g&eacute;nero, sin considerar los contextos culturales e hist&oacute;ricos que construyen dicha subordinaci&oacute;n (Moller Okin, 1999). Se tiende as&iacute; a extrapolar modelos sexo&#45;gen&eacute;ricos homog&eacute;neos a las distintas sociedades, pasando por alto las maneras particulares en que se vive el ser hombre y el ser mujer y las formas que adquiere la desigualdad de g&eacute;nero de acuerdo con la condici&oacute;n &eacute;tnica y de clase. Tales apreciaciones no s&oacute;lo significan la imposici&oacute;n de visiones del mundo desde una posici&oacute;n homog&eacute;nea y universalista, sino que pueden tener efectos desmovilizadores en las propias mujeres. Mujeres pertenecientes a minor&iacute;as raciales en Estados Unidos pusieron en la mesa de discusi&oacute;n el papel del racismo y la pertenencia cultural en la definici&oacute;n y las vivencias de g&eacute;nero, lo cual signific&oacute; cuestionar al feminismo hegem&oacute;nico blanco su definici&oacute;n del ser mujer. As&iacute;, feministas negras y latinas desempe&ntilde;aron un papel central a fines de la d&eacute;cada de 1980, al pluralizar el feminismo y luchar por la visibilidad de sus demandas como mujeres pertenecientes a grupos etnorraciales subordinados (Anzald&uacute;a, 1990; Hooks, 1993). Debates similares alimentan las demandas identitarias de las mujeres ind&iacute;genas en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina y obligan a discutir la categor&iacute;a de g&eacute;nero en el marco de las propias sociedades ind&iacute;genas.<sup><a href="#nota">18</a></sup> Al igual que las mujeres afroamericanas en Estados Unidos, las mujeres ind&iacute;genas viven el racismo de la sociedad dominante, la dominaci&oacute;n de la sociedad de clase y el sexismo en la relaci&oacute;n con sus hombres. Comprender la manera particular en que las relaciones sociales construyen el g&eacute;nero en las sociedades ind&iacute;genas es por tanto, tarea de investigaci&oacute;n y no hecho predeterminado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy mec&aacute;nicamente se ha tendido a identificar g&eacute;nero con violencia o a reducir a esto la relaci&oacute;n hombre&#45;mujer, construyendo la imagen de que los hombres son por definici&oacute;n agresivos y las mujeres las v&iacute;ctimas, lo cual suele generar la reacci&oacute;n inmediata de los hombres a estas conceptualizaciones. Tales planteamientos no consideran los logros sociales de las mujeres ni tampoco las condiciones estructurales, sociales y raciales que propician la desigualdad de g&eacute;nero y la misma dominaci&oacute;n. Por esta raz&oacute;n, resulta fundamental documentar c&oacute;mo las sociedades han construido esta relaci&oacute;n, cu&aacute;les son las ideolog&iacute;as sexo&#45;gen&eacute;ricas y las concepciones culturales que las sustentan y el peso concreto que conlleva el ejercicio del poder y la autoridad, especialmente en contextos inter e intra&#45;&eacute;tnicos (Sierra, 2004). Pero sin duda, tambi&eacute;n resulta importante comprender cu&aacute;l ha sido el contexto estructural de la desigualdad social en el que se ha dado esta relaci&oacute;n para dar cuenta de las posibilidades y l&iacute;mites que enmarcan las relaciones sexo&#45;gen&eacute;ricas y que agravan las situaciones mismas de la opresi&oacute;n, permitiendo o limitando su transformaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, lo importante es enfatizar que el g&eacute;nero es una dimensi&oacute;n central de las relaciones sociales, que da cuenta de la manera en que las distintas sociedades han construido la diferencia y la subordinaci&oacute;n entre los sexos. Dichas relaciones son hist&oacute;ricas y din&aacute;micas, lo que significa que se han ido transformando, por lo cual no podemos pensar que la relaci&oacute;n de g&eacute;nero siempre ha sido la misma. Este aspecto din&aacute;mico de la categor&iacute;a de g&eacute;nero cuestiona las concepciones que naturalizan la subordinaci&oacute;n de las mujeres, concebida como algo dado, que va de s&iacute; y no puede cambiarse, cuando justamente la historia nos muestra lo contrario.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f7.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los debates en torno al g&eacute;nero y al multiculturalismo han proliferado en los &uacute;ltimos tiempos en diferentes contextos. Son particularmente interesantes para pensar la situaci&oacute;n de las mujeres ind&iacute;genas aquellos producidos por mujeres provenientes de sociedades poscoloniales, especialmente de mujeres de la India y mujeres del oriente y del sudeste africano. Dichos estudios muestran la importancia de mirar las experiencias concretas en sus contextos hist&oacute;ricos y culturales espec&iacute;ficos para entender c&oacute;mo las mujeres, al mismo tiempo que usan el lenguaje de los derechos y disputan por la democracia, est&aacute;n construyendo sus propios caminos para pensar sus demandas como mujeres desde sus referentes culturales.<sup><a href="#nota">19</a></sup> Se apuesta as&iacute; a cambiar la cultura desde adentro, siempre que esos cambios se sit&uacute;en en el marco de contextos estructurales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de las sociedades particulares y consideren las relaciones de poder en juego (v&eacute;ase Molyneux y Razavi, 2002). En todos estos casos, al igual que sucede con las mujeres ind&iacute;genas, el sentido del debate est&aacute; en pensar c&oacute;mo construir relaciones en donde los roles de g&eacute;nero no justifiquen la opresi&oacute;n ni afecten la dignidad de las mujeres. Lo m&aacute;s importante es que de las mismas sociedades provienen las voces cr&iacute;ticas de mujeres que apuntan en esta direcci&oacute;n, con lo cual han impactado el discurso global de los derechos de las mujeres y de los derechos humanos. Algunas autoras, en otros contextos culturales, han mostrado que detr&aacute;s de la defensa de algunas tradiciones consideradas como imposibles de cambiar se encuentran poderosos intereses que benefician a algunos miembros en detrimento de otros. Por ello, "aquellos que defienden pr&aacute;cticas da&ntilde;inas para las mujeres en nombre de la preservaci&oacute;n de identidades culturales, religiosas o &eacute;tnicas buscan a menudo proteger determinados intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos", se&ntilde;ala Aili Mary Tripp ( 2002) al analizar ciertas tradiciones y rituales en torno a la sexualidad y el g&eacute;nero en Uganda. Trabajos como &eacute;ste destacan los contextos hist&oacute;ricos y culturales en los cuales se han construido determinadas pr&aacute;cticas, por lo cual no es posible calificarlas &uacute;nicamente desde miradas externas, generalmente occidentales, para comprender su significaci&oacute;n. Son las propias mujeres quienes buscan discutir aquellas pr&aacute;cticas y rituales que da&ntilde;an su dignidad como personas con el fin de transformarlas desde sus propios horizontes culturales.<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma manera, podemos decir que las "costumbres", o lo que suele ser visto como rasgos distintivos de la "cultura" en el caso de las comunidades ind&iacute;genas, condensan relaciones de poder que muchas veces se fundan sobre la subordinaci&oacute;n de la mujer. En este sentido, el dilema no est&aacute; en aceptar dichas pr&aacute;cticas culturales como intocables, sino en poder discutirlas con el fin de revisarlas y, en su caso, transformarlas. La mayor parte de las propuestas elaboradas por las mujeres ind&iacute;genas insisten en construir una mirada cr&iacute;tica dentro de la propia cultura para cambiar y discutir lo que consideran "malas costumbres" y, en ese sentido, se oponen a aquellas voces que buscan copiar las demandas del feminismo urbano occidental. Confluyen en esta direcci&oacute;n las voces de 400 mujeres ind&iacute;genas provenientes de diferentes partes de Am&eacute;rica Latina que participaron en la Cumbre Internacional de Mujeres Ind&iacute;genas que se llev&oacute; a cabo en la ciudad de Oaxaca, M&eacute;xico (octubre de 2002). Las mujeres dejaron asentado en los documentos preparatorios y en la declaraci&oacute;n final de la Cumbre que buscan efectivamente participar en la lucha de sus pueblos y, a la par, avanzar en la redefinici&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero en el interior de sus comunidades y organizaciones. En esta medida, las mujeres ind&iacute;genas est&aacute;n ante el reto de construir propuestas alternativas para enriquecer las reivindicaciones ind&iacute;genas que las contemple en su especificidad como mujeres, al mismo tiempo que est&aacute;n generando estrategias cotidianas para cambiar sus relaciones de subordinaci&oacute;n y opresi&oacute;n en los &aacute;mbitos dom&eacute;stico y comunitario. Es esto lo que observamos en la experiencia de diferentes organizaciones de mujeres ind&iacute;genas en distintas regiones del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres: cr&iacute;tica de las costumbres y la defensa de sus derechos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, desde la d&eacute;cada de 1990, asistimos en M&eacute;xico a un incremento en el n&uacute;mero de organizaciones de mujeres ind&iacute;genas trabajando a niveles local, regional y nacional, e incluso internacional. Muchas de estas organizaciones emergieron de una participaci&oacute;n en las luchas de sus pueblos por la tierra y sus recursos, otras surgieron de procesos promovidos por las pol&iacute;ticas estatales generalmente dirigidas a actividades productivas y de comercializaci&oacute;n, para posteriormente convertirse en asociaciones independientes que plantean demandas espec&iacute;ficas como mujeres ind&iacute;genas. Tal es el caso de organizaciones como la Maseualsiuamej Monseyolchicauanij, integrada por m&aacute;s de 200 mujeres nahuas artesanas del municipio de Cuetzalan, en Puebla, que de ser una cooperativa artesanal se ha convertido en la m&aacute;s importante organizaci&oacute;n de mujeres a nivel regional, impulsando proyectos ecol&oacute;gicos de autosustento y privilegiando un trabajo de capacitaci&oacute;n sobre derechos de las mujeres (v&eacute;ase Mej&iacute;a, Villa y De Oyarz&aacute;bal, 2003). Estas mujeres han apoyado el surgimiento de otras organizaciones de mujeres en la Sierra Norte de Puebla y han construido una red de organizaciones cuyo impacto se deja ver en campos como la justicia, la pol&iacute;tica, la salud y el desarrollo municipal.<sup><a href="#nota">21</a></sup> Como ellas, muchas otras organizaciones en diferentes regiones del pa&iacute;s han podido avanzar en propuestas novedosas que contemplan su especificidad como mujeres ind&iacute;genas (v&eacute;ase Bonfil y Mart&iacute;nez, 2003). Pero, sin duda, fue el zapatismo y espec&iacute;ficamente la voz de las comandantes zapatistas (a partir de la aparici&oacute;n de la Ley Revolucionaria de las Mujeres en enero de 1994) lo que en buena medida legitim&oacute; las demandas de las mujeres ind&iacute;genas ante las propias organizaciones y sus comunidades, al mismo tiempo que motiv&oacute; el surgimiento de nuevas organizaciones en Chiapas y en otras regiones del pa&iacute;s (Mill&aacute;n, 1996).<sup><a href="#nota">22</a></sup> En especial llama la atenci&oacute;n los intentos por construir coordinadoras nacionales y estatales de mujeres ind&iacute;genas, como la Coordinadora Estatal de Mujeres Ind&iacute;genas de Oaxaca o la Coordinadora Estatal de Mujeres Ind&iacute;genas de Guerrero, que se han integrado a su vez a redes internacionales, como es el Enlace Continental de Mujeres Ind&iacute;genas, una de cuyas &uacute;ltimas reuniones se realiz&oacute; recientemente en Lima, Per&uacute; (marzo de 2004).<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de los obst&aacute;culos que han debido confrontar, las mujeres ind&iacute;genas han conseguido logros importantes que hacen que hoy en d&iacute;a sean referentes centrales en el debate sobre los derechos ind&iacute;genas a nivel nacional. Todas ellas coinciden en un punto fundamental: la defensa de los derechos de las mujeres y la b&uacute;squeda de nuevos lenguajes para pensar el papel de las mujeres ind&iacute;genas dentro de sus sociedades, como parte de la lucha de sus pueblos. No pretendo en este espacio referirme a este proceso organizativo para lo cual remito al lector a otros trabajos,<sup><a href="#nota">24</a></sup> me interesa sobre todo enfatizar la significaci&oacute;n de este proceso para las propias mujeres y para el conjunto del movimiento ind&iacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confrontando obst&aacute;culos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La participaci&oacute;n de las mujeres ind&iacute;genas en espacios que tradicionalmente no les estaban asignados no se ha dado sin tropiezos, y m&aacute;s bien observamos que siguen existiendo bastantes resistencias de parte de las mismas comunidades y de las propias familias para aceptar este nuevo papel que las mujeres est&aacute;n asumiendo, sobre todo en lo que respecta a la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la participaci&oacute;n, como lo revelan testimonios de mujeres ind&iacute;genas en distintos escenarios.<sup><a href="#nota">25</a></sup> Los diferentes intentos organizativos a nivel local, regional y nacional han implicado grandes retos y obst&aacute;culos para las mujeres. La participaci&oacute;n en reuniones, asambleas, comisiones ha significado para muchas de ellas fuertes cr&iacute;ticas por parte de sus esposos, vecinos y familiares, incluyendo situaciones de violencia dom&eacute;stica; algunas han abandonado el camino de la organizaci&oacute;n, pero otras m&aacute;s siguieron, se han fortalecido y lograron participar en otros espacios. Tal es el caso de mujeres que han accedido a &aacute;mbitos de poder local, participando como regidoras en los municipios, al frente de mayordom&iacute;as religiosas e incluso como presidentas municipales.<sup><a href="#nota">26</a></sup> Si bien en algunos casos la participaci&oacute;n de la mujer en papeles no tradicionales para su g&eacute;nero se ha debido al impacto mismo de la migraci&oacute;n, al hecho de que no hay hombres suficientes para asumir los cargos, en otras ocasiones las mujeres han asumido el cargo con la decisi&oacute;n firme de participar, teniendo que afrontar varios obst&aacute;culos, como lo documenta Cristina Vel&aacute;squez (2003) para el caso de las mujeres regidoras en municipios ind&iacute;genas oaxaque&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la participaci&oacute;n de las mujeres no garantiza el cambio inmediato de las ideolog&iacute;as de g&eacute;nero y de ciertas pr&aacute;cticas y costumbres que violentan su dignidad, lo que necesariamente es parte de un trabajo a largo plazo.<sup><a href="#nota">27</a></sup> Lo que s&iacute; es evidente es que las mujeres tienen claro por d&oacute;nde desean transformar sus relaciones, como puede comprobarse en los innumerables encuentros, seminarios y talleres en los que participan.<sup><a href="#nota">28</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres dan a entender a sus compa&ntilde;eros su deseo de participar en las decisiones de sus comunidades y organizaciones, reclaman el acceso a la tierra y a la herencia, se oponen a los matrimonios concertados y est&aacute;n en contra de costumbres que justifican la violencia contra ellas y que las excluyen de las decisiones. Se entiende, entonces, que las mujeres ind&iacute;genas desarrollen cr&iacute;ticas a costumbres que las oprimen y busquen transformarlas, tal como lo expresa el siguiente testimonio:<sup><a href="#nota">29</a></sup></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues yo creo que en cuanto a los usos y costumbres de cada cultura pues cada uno de los grupos tiene derecho de decidir hasta d&oacute;nde ese uso y esa costumbre la puede uno seguir. A partir de ora que yo he visto que muchas compa&ntilde;eras est&aacute;n en puestos de decisi&oacute;n pues mi participaci&oacute;n en eso va a tener mucha importancia en cuanto a decidir sus reglamentos municipales o como le llamen en su comunidad para nombrar esas costumbres que ya no se deben tener &#91;...&#93; Y qu&eacute; bueno tambi&eacute;n que las que estamos aqu&iacute; han sido rebeldes en cuanto ya no seguir con las pr&aacute;cticas y costumbres que se tienen y muchas veces que somos criticadas por no seguir nuestra tradici&oacute;n y que estamos en contra de nuestra propia cultura y m&aacute;s cuando estamos queriendo equilibrar las fuerzas o las oportunidades que tenemos como mujeres dentro de nuestra propia comunidad (palabras de una regidora de hacienda de un municipio ind&iacute;gena de Oaxaca).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero las mujeres no solamente tienen un discurso cr&iacute;tico, sino que est&aacute;n proponiendo alternativas para construir nuevas relaciones con sus hombres, y para esto apelan al discurso comunitario de la "complementariedad" entre los sexos, con el fin de darle un nuevo sentido a la relaci&oacute;n entre ellos.<sup><a href="#nota">30</a></sup> Sobre todo, las mujeres tambi&eacute;n est&aacute;n luchando por las demandas principales de los pueblos ind&iacute;genas ante la sociedad nacional. Las palabras de una dirigente ind&iacute;gena pronunciadas en el Congreso Nacional Ind&iacute;gena en Nur&iacute;o, Michoac&aacute;n, durante la Caravana Zapatista, en marzo de 2001, dan cuenta de esta situaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nosotros como pueblos ind&iacute;genas necesitamos garantizar el respeto a la integridad y dignidad de las mujeres. Dado que el principio de dualidad y complementariedad caracteriza a nuestra cultura, es totalmente justo y necesario que las mujeres participen en todas las decisiones de la comunidad, en el nivel local y regional. Demandamos la participaci&oacute;n total de las mujeres, es la &uacute;nica manera para que nuestras comunidades crezcan en justicia y equidad &#91;.&#93; por esto apoyamos la implementaci&oacute;n del Convenio 169 de la OIT. Basado en esta Convenci&oacute;n, las mujeres ind&iacute;genas est&aacute;n analizando algunas tradiciones comunitarias, principalmente aquellas que segregan a las mujeres y limitan su participaci&oacute;n en la esfera p&uacute;blica, dentro y fuera de las comunidades. Porque la Iniciativa de la Cocopa enfatiza en el respeto a la dignidad e integridad de las mujeres ind&iacute;genas, apoyamos totalmente dicha iniciativa legal. Finalmente el reconocimiento que buscamos debe impactar no s&oacute;lo dentro de nuestras comunidades sino tambi&eacute;n fuera de ellas donde se han dado violaciones a los derechos humanos (palabras de una mujer pur&eacute;pecha).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a8f9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Discursos de este tipo muestran el sentido cr&iacute;tico y constructivo hacia el que apuntan las demandas de las mujeres ind&iacute;genas organizadas. La claridad de sus reivindicaciones, sin embargo, no ha sido suficiente para que sus compa&ntilde;eros asuman en los hechos sus demandas, lo cual parece ser uno de los mayores retos que confrontan las mujeres ind&iacute;genas en el &aacute;mbito de sus organizaciones y comunidades. Tal situaci&oacute;n se ha hecho expl&iacute;cita en diferentes foros y encuentros de organizaciones ind&iacute;genas, en donde las mujeres han debido pelear por espacios propios ante la oposici&oacute;n de muchos de sus compa&ntilde;eros. Lo mismo se ha visto en el momento de definir los reclamos legales; las demandas de las mujeres suelen quedar subordinadas ante el temor de que tales demandas afecten la reivindicaci&oacute;n ind&iacute;gena de autonom&iacute;a. El siguiente testimonio da cuenta de esta preocupaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Congreso de Pueblos Ind&iacute;genas &#91;Congreso de Nur&iacute;o, Michoac&aacute;n, febrero de 2001&#93; las mujeres ind&iacute;genas pudimos defender nuestro espacio porque vimos que era necesario tener una mesa de mujeres no s&oacute;lo para hablar de mujeres &#91;...&#93; sino para analizar los temas del Congreso que eran: territorio, reconocimiento constitucional de los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico y los compa&ntilde;eros no nos cre&iacute;an. Ten&iacute;an la resistencia porque pensaban que no &eacute;ramos capaces de abordar esos temas en la mesa de mujeres, nosotras argument&aacute;bamos que quer&iacute;amos la mesa de mujeres porque ten&iacute;amos otro proceso, m&aacute;s lento, eran muchos a&ntilde;os de silencio de las mujeres &#91;...&#93; Se logr&oacute; la mesa de mujeres, se puede decir que las mujeres est&aacute;bamos insertadas en esas luchas, de nuestros derechos como pueblos pero tambi&eacute;n en momentos especiales tenemos el derecho y espacio donde hablamos de nuestra situaci&oacute;n como mujer (mujer ind&iacute;gena de Oaxaca, tomado del <i>Documento Preparatorio de la Primera Cumbre de Mujeres Ind&iacute;genas de las Am&eacute;ricas,</i> diciembre de 2002).<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las dificultades y de que los cambios suelen verse m&aacute;s a nivel de los discursos que en la pr&aacute;ctica es un hecho que los reclamos de las mujeres ind&iacute;genas est&aacute;n abriendo importantes cauces para repensar las demandas ind&iacute;genas desde una perspectiva cr&iacute;tica que apunte al reconocimiento de derechos colectivos al mismo tiempo que reclame la diferencia en el interior mismo de las comunidades y de la cultura ind&iacute;gena. Por ello, result&oacute; una sorpresa que haya sido una mujer ind&iacute;gena maya, la comandante Esther, quien dio el discurso pol&iacute;tico principal del EZLN ante el Congreso de la Uni&oacute;n y que haya sido justamente el famoso discurso de apertura el que logr&oacute; legitimar con m&aacute;s fuerza que otros las demandas del movimiento ind&iacute;gena ante la sociedad nacional. Con sus palabras claras y pausadas, la comandante Esther consigui&oacute; legitimar las demandas de las mujeres ind&iacute;genas como demandas de g&eacute;nero ante sus propias comunida des y ante el Estado, y vincularlas al discurso por la autonom&iacute;a y el derecho de los pueblos indios a defender y a decidir c&oacute;mo cambiar y vivir su cultura.<sup><a href="#nota">32</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, en las palabras de Esther quedaron sentadas las bases para pensar en alternativas cr&iacute;ticas y liberadoras sobre los derechos de las mujeres y los derechos ind&iacute;genas. La voz de la comandante zapatista ha alcanzado una gran resonancia en muchas mujeres ind&iacute;genas que vieron traducidas sus demandas y esperanzas en un discurso pol&iacute;tico de impacto nacional, pero tambi&eacute;n en quienes como acad&eacute;micas buscamos alternativas cr&iacute;ticas que promuevan el reconocimiento de una diversidad plural, no opresiva ni racista que alimente los debates sobre la democracia, el multiculturalismo y el propio feminismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DIFERENCIA CULTURAL, DERECHOS HUMANOS Y G&Eacute;NERO EN SOCIEDADES MULTICULTURALES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La discusi&oacute;n en torno a las identidades y al multiculturalismo se ha convertido en uno de los ejes centrales del debate sobre las pol&iacute;ticas de reconocimiento en relaci&oacute;n con los pueblos ind&iacute;genas y las minor&iacute;as etnoculturales en M&eacute;xico como en Am&eacute;rica Latina. En los &uacute;ltimos tiempos vemos que el Estado se ha apropiado del discurso sobre la multiculturalidad como referente de una pol&iacute;tica oficial que tiende a vaciar de contenido cr&iacute;tico la demanda ind&iacute;gena de la diferencia. Afortunadamente, de manera paralela, se observa tambi&eacute;n la apropiaci&oacute;n pr&aacute;ctica del multiculturalismo que organizaciones ind&iacute;genas est&aacute;n haciendo, rebasando en mucho los l&iacute;mites legales impuestos por el Estado. Mi inter&eacute;s en este escrito ha sido el de aportar a dicho debate una reflexi&oacute;n desde la mirada cr&iacute;tica de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres, destacando opciones creativas que se vislumbran en las din&aacute;micas mismas de las organizaciones y comunidades ind&iacute;genas. Ambos referentes permiten discutir planteamientos arraigados en torno a las sociedades ind&iacute;genas y las culturas, y obligan a pensar en alternativas para construir sociedades multiculturales en donde los pueblos ind&iacute;genas, como parte de estas &uacute;ltimas, se beneficien del reconocimiento de sus derechos y de sus identidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso mexicano, ambos discursos, los derechos humanos y los derechos de las mujeres, han sido claves durante el pasado debate legislativo para reconocer los derechos ind&iacute;genas y han funcionado, desde la perspectiva del Estado, para marcar los l&iacute;mites del reconocimiento. Hemos visto as&iacute; c&oacute;mo, en aras de defender los derechos humanos, se pretendi&oacute; descalificar y minimizar las demandas de autonom&iacute;a de los pueblos ind&iacute;genas, bajo el argumento de que el reconocimiento del derecho ind&iacute;gena abrir&iacute;a la puerta a la violaci&oacute;n de los derechos individuales, especialmente de las mujeres. Pero tambi&eacute;n desde posiciones opuestas, desde la perspectiva de las organizaciones y comunidades ind&iacute;genas, dichos discursos han generado otro tipo de reacciones. Se ha argumentado que tanto el discurso de los derechos humanos como el referido a los derechos de las mujeres son discursos ajenos a las tradiciones y culturas ind&iacute;genas y, por tanto, no deben reivindicarse para pensar el mundo ind&iacute;gena. En ese mismo sentido las demandas de las mujeres han sido silenciadas. Puede entenderse efectivamente que el inter&eacute;s de construir un discurso ind&iacute;gena propio, afirmativo, lleve a algunos a rechazar los planteamientos que se considera provienen de Occidente y no responden a los sentidos de la historia y la cultura de los pueblos. Sin embargo, este tipo de planteamientos corre el riesgo de construir interpretaciones autocontenidas y ahist&oacute;ricas que no permiten comprender la realidad contempor&aacute;nea de los pueblos ind&iacute;genas y sus propias exigencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos ante posiciones opuestas, afincadas en el universalismo y el relativismo cultural que, sin embargo, coinciden en un punto importante. Desde ambas perspectivas se termina construyendo a las sociedades ind&iacute;genas como sociedades homog&eacute;neas, suspendidas en el tiempo, sin posibilidad de cambiar y en ese sentido se vuelven contenedoras de identidades (primitivas, desde la perspectiva universalista; tradicionales o incluso prehisp&aacute;nicas, desde algunas visiones ind&iacute;genas). Es decir, ambos discursos parten de una visi&oacute;n est&aacute;tica, homog&eacute;nea e integradora de la cultura, que impide ver su sentido din&aacute;mico, heterog&eacute;neo y transformador. Concepciones contempor&aacute;neas de la cultura permiten comprender de una manera m&aacute;s adecuada los flujos que se dan entre las culturas y su porosidad, e ir m&aacute;s all&aacute; del dilema entre el universalismo y el particularismo de los derechos (Parekh, 2000), sin olvidar el contexto estructural que enmarca y limita las posibilidades del reconocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n hemos visto, la pr&aacute;ctica misma de las organizaciones ind&iacute;genas e interpretaciones m&aacute;s adecuadas sobre la diversidad cultural est&aacute;n apuntando a reconocer que los derechos humanos y los derechos de las mujeres son lenguajes que pueden ser apropiados y resignificados desde los propios contextos culturales de los pueblos ind&iacute;genas para responder a sus propias exigencias. Desde la posici&oacute;n que me interesa defender, considero que ambos discursos deben ser vistos como referentes para pensar las pol&iacute;ticas de identidad y de reconocimiento desde visiones emancipatorias que, sin descartar la diferencia cultural, permitan discutir las tradiciones en el marco de sociedades interconectadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como es posible abrir espacios para discutir los sentidos de dignidad humana en las sociedades ind&iacute;genas con el fin de limitar o modificar pr&aacute;cticas que la agreden, tambi&eacute;n es posible transformar tradiciones que afectan la integridad de las mujeres e impiden construir relaciones m&aacute;s sanas y justas. Pero esto no significa introducir desde fuera el sentido de las definiciones sobre el deber ser ni someterse a las calificaciones desde el poder, sino que deben ser elaboradas a trav&eacute;s del di&aacute;logo con los mismos involucrados, hombres y mujeres, considerando las historias y marcos culturales desde donde se construyen las significaciones culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, como bien apunta A&iacute;da Hern&aacute;ndez (2001), ni los esencialismos &eacute;tnicos, que privilegian posiciones absolutistas, primordialistas de la identidad y la cultura, ni los universalismos homogeneizantes son adecuados para pensar en alternativas liberadoras que enriquezcan a las sociedades ind&iacute;genas y a la sociedad en su conjunto. El respeto a la diversidad cultural no debe implicar la sumisi&oacute;n del otro, sino la generaci&oacute;n de mecanismos que permitan la negociaci&oacute;n. Sin duda, tales expectativas no se dan en el aire, sino que est&aacute;n insertas en relaciones de poder y dominaci&oacute;n que marcan los horizontes posibles del di&aacute;logo. Lo relevante es que estos procesos ya est&aacute;n en curso, y en muchas organizaciones y comunidades ind&iacute;genas se observan experiencias novedosas que dan cuenta de alternativas para repensar y apropiarse de los derechos humanos enriqueciendo el sentido de dichos discursos. Tambi&eacute;n tenemos como ejemplo a las mujeres ind&iacute;genas que activamente se encuentran no s&oacute;lo discutiendo sus tradiciones, sino contribuyendo de manera sensible a la construcci&oacute;n de proyectos ind&iacute;genas innovadores, e incluso al frente mismo de sus gobiernos sin que esto implique atentar contra su cultura.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero entonces que los procesos que observamos en las organizaciones ind&iacute;genas constituyen insumos fundamentales para repensar la diversidad cultural desde los distintos contextos hist&oacute;ricos que la definen, apuntando a construir alternativas dial&oacute;gicas, interculturales y cr&iacute;ticas en donde el reconocimiento del Otro no implique su negaci&oacute;n o su subordinaci&oacute;n. Se trata, en efecto, de construir "un mundo donde quepan todos los mundos", como dicen los zapatistas, en donde los puentes culturales y las interconexiones sean la base de una nueva relaci&oacute;n con un proyecto de naci&oacute;n incluyente pero diverso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anzald&uacute;a, Gloria, 1990, <i>Borderlands/La Frontera: The New Mestiza,</i> Spiters&#45;Aunt Lute, San Francisco.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666959&pid=S1607-050X200400020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;a, Patricia, 2001, <i>Desatar las voces, construir las utop&iacute;as: La Coordinadora Nacional de Mujeres Ind&iacute;genas de Oaxaca,</i> tesis de maestr&iacute;a en antropolog&iacute;a social, CIESAS, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666961&pid=S1607-050X200400020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Assies, Willem, 1999, "Pueblos ind&iacute;genas y reforma del Estado en Am&eacute;rica Latina", en Willem Assies, Gemma van der Haar y Andr&eacute; Hoekema (eds.), <i>El reto de la diversidad,</i> El Colegio de Michoac&aacute;n, Zamora, pp. 21&#45;56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666963&pid=S1607-050X200400020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bonfil, Paloma y Elvia Rosa Mart&iacute;nez (coords.), 2003, <i>Diagn&oacute;stico de discriminaci&oacute;n hacia las mujeres ind&iacute;genas,</i> Comisi&oacute;n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Ind&iacute;genas, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666965&pid=S1607-050X200400020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Collier, Jane, Bill Maurer y Liliana Su&aacute;rez&#45;Navaz, 1995, "Sanctionned Identities: Social Constructions of Modern Personhood", <i>Identities,</i> vol. 2, n&uacute;m. 1&#45;2, pp. 1&#45;21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666967&pid=S1607-050X200400020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Collier Jane y Silvia Yanagisako, 1987, <i>Gender and Kinship. Essays Towards a Unified Analysis,</i> Stanford University Press, California.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666969&pid=S1607-050X200400020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dalton, Margarita, 2004, <i>Adelina presidenta,</i> video, CIESAS, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666971&pid=S1607-050X200400020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Polanco, H&eacute;ctor, 2000, "El conflicto cultural", <i>Memoria,</i> n&uacute;m. 131, CEMOS, M&eacute;xico, pp. 34&#45;43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666973&pid=S1607-050X200400020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, en prensa, "Reconocimiento y redistribuci&oacute;n", en Rosalva A&iacute;da Hern&aacute;ndez, Sarela Paz y Mar&iacute;a Teresa Sierra (eds.), <i>El Estado y los ind&iacute;genas en los tiempos del</i> <i>PAN:</i> <i>indigenismo, legalidad e identidad,</i> CIESAS&#45;Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666975&pid=S1607-050X200400020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez, Magdalena, en prensa, "La constitucionalidad pendiente: la hora ind&iacute;gena de la Corte", en Rosalva A&iacute;da Hern&aacute;ndez, Sarela Paz y Mar&iacute;a Teresa Sierra (eds.), <i>El Estado y los ind&iacute;genas en los tiempos del</i> <i>PAN:</i> <i>indigenismo, legalidad e identidad,</i> CIESAS&#45;Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666977&pid=S1607-050X200400020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, Gisela (comp.), 1999, <i>Derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Legislaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina,</i> CNDH, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666979&pid=S1607-050X200400020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guti&eacute;rrez, Margarita y Nellys Palomo, 1999, "Autonom&iacute;a con mirada de mujer", en Araceli Burguete (coord.), <i>Experiencias de autonom&iacute;a ind&iacute;gena,</i> IWGIA, Copenhague, pp. 54&#45;86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666981&pid=S1607-050X200400020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez, Rosalva A&iacute;da, 2001, "Entre el etnocentrismo feminista y el esencialismo &eacute;tnico. Las mujeres ind&iacute;genas y sus demandas de g&eacute;nero", <i>Debate Feminista,</i> a&ntilde;o 12, vol. 24, pp. 206&#45;229.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666983&pid=S1607-050X200400020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2003, "Re&#45;pensar el multiculturalismo desde el g&eacute;nero", <i>Revista de Estudios de G&eacute;nero La Ventana</i>, Universidad de Guadalajara&#45;Instituto Jalisciense de las Mujeres, pp. 7&#45;39.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, Sarela Paz y Mar&iacute;a Teresa Sierra (eds.), en prensa, <i>El</i> <i>Estado y los ind&iacute;genas en los tiempos del</i> <i>PAN:</i> <i>indigenismo, legalidad e identidad,</i> CIESAS&#45;Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666986&pid=S1607-050X200400020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Honig, Bonnie, 1999, "My Culture Made Me Do It", en Susan Moller Okin, <i>Is Multiculturalism Bad for Women?,</i> Princeton University Press, Princeton, pp. 35&#45;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666988&pid=S1607-050X200400020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hooks, Bell, 1993, <i>Sisters ofthe Yam. Black Women and Self&#45;Recovery,</i> South End Press, Boston.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666990&pid=S1607-050X200400020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Huntington, Samuel, 1996, <i>El choque de civilizaciones y la reconfiguraci&oacute;n del orden mundial,</i> Paid&oacute;s, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666992&pid=S1607-050X200400020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2004, "El reto hispano", FRIDE, <a href="http://www.fp-es.org/abr_may_2004/story" target="_blank">http://www.fp&#45;es.org/abr_may_2004/story</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666994&pid=S1607-050X200400020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iturralde, Diego, 2000, "Las reformas constitucionales como una caja de Pandora", en <i>Memorias del XII Congreso Internacional de Derecho Consuetudinario y Pluralismo Legal: Desaf&iacute;os del Tercer Milenio,</i> Universidad de Chile, Santiago de Chile, pp. 1051&#45;1060.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666996&pid=S1607-050X200400020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kymlicka, Will, 2003, <i>La pol&iacute;tica vern&aacute;cula. Nacionalismo, multiculturalismo y ciudadan&iacute;a,</i> Paid&oacute;s, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2666998&pid=S1607-050X200400020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mej&iacute;a, Susana, Rufina Villa y Cecilia de Oyarz&aacute;bal, 2003, "Violencia y justicia hacia la mujer nahua de Cuetzalan", en Paloma Bonfl y Elvia Ros Mart&iacute;nez (coords.), <i>Diagn&oacute;stico de discriminaci&oacute;n hacia las mujeres ind&iacute;genas,</i> Comisi&oacute;n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Ind&iacute;genas, M&eacute;xico, pp. 81&#45;114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667000&pid=S1607-050X200400020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mill&aacute;n, M&aacute;rgara, 1996, "Mujeres ind&iacute;genas y zapatismo: nuevos horizontes de visibilidad", <i>Cuadernos Agrarios,</i> n&uacute;m. 13, enero&#45;junio, pp. 152&#45;167.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667002&pid=S1607-050X200400020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mir&#45;Hosseini, Ziba, 1999, <i>Islam and Gender. The Religious Debate in Contemporary Iran,</i> Princeton University Press, Princeton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667004&pid=S1607-050X200400020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mohanty, Chandra Talpade, 1988, "Under Western Eyes. Feminist Academy and Colonial Discourse", <i>Feminist Review,</i> n&uacute;m. 30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667006&pid=S1607-050X200400020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2003, "Under Western Eyes Revisited: Feminist Solidarity Through Anti&#45;capitalist Struggle", en <i>Feminism Without Borders: Decolonizing Theory, Practicing Solidarity,</i> Duke University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667008&pid=S1607-050X200400020000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moller Okin, Susan, 1999, <i>Is Multiculturalism Bad for Women?,</i> Princeton University Press, Princeton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667010&pid=S1607-050X200400020000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Molyneux, Maxine y Shahra Razavi, 2002,"Introduction", en <i>Gender Justice, Development and Rights,</i> Oxford University Press, Oxford, pp. 1&#45;42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667012&pid=S1607-050X200400020000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morales, Heber, 2004, <i>Defensor&iacute;a, derecho ind&iacute;gena entre los nahuas del oriente de la Sierra Norte de Puebla,</i> tesis de licenciatura en antropolog&iacute;a social, ENAH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667014&pid=S1607-050X200400020000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parekh, Bhikhu, 2000, <i>Rethinking Multiculturalism. Cultural Diversity and Political Theory,</i> Mc Millan Press, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667016&pid=S1607-050X200400020000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Primera Cumbre de Mujeres Ind&iacute;genas de las Am&eacute;ricas,</i> 2002, documentos referenciales, diciembre, Oaxaca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667018&pid=S1607-050X200400020000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rojas, Rosa, 1999, <i>Chiapas. &iquest;Y las mujeres qu&eacute;?,</i> Correa Feminista, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667020&pid=S1607-050X200400020000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rivadeneira, Ignacio, 2000, "Investigaci&oacute;n de la impartici&oacute;n de justicia tradicional. Una experiencia de San Miguel Tzinacapan, Cuetzalan, Puebla", en <i>Actas del XII Congreso Internacional de Derecho Consuetudinario y Pluralismo Legal,</i> Universidad de Chile, Santiago de Chile, pp. 63&#45;70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667022&pid=S1607-050X200400020000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Said, Edward, 1979, <i>Orientalism,</i> Vintage, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667024&pid=S1607-050X200400020000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez, Consuelo, 2002, "Identidad, g&eacute;nero y autonom&iacute;a. Las mujeres ind&iacute;genas en el debate", <i>Bolet&iacute;n de Antropolog&iacute;a Americana,</i> n&uacute;m. 36, Instituto Panamericano de Geograf&iacute;a e Historia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667026&pid=S1607-050X200400020000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Souza Santos, Boaventura de, 1998, <i>Hacia una concepci&oacute;n multicultural de los derechos humanos,</i> UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667028&pid=S1607-050X200400020000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sieder, Rachel (ed.), 2002, <i>Multiculturalism in Latin America,</i> Institute of Latin American Studies, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667030&pid=S1607-050X200400020000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sierra, Mar&iacute;a Teresa, 2004, "De costumbres, poderes y derechos: g&eacute;nero, etnicidad y justicia en regiones ind&iacute;genas", ponencia presentada en el seminario "Law and Gender in Contemporary Mexico", Institute of Latin American Studies, University of London School of Advanced Studies, 19&#45;20 de febrero (a publicarse).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667032&pid=S1607-050X200400020000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (ed.), en prensa, <i>Haciendo justicia". Interlegalidad,</i> <i>derecho y g&eacute;nero en regiones ind&iacute;genas,</i> CIESAS&#45;Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667034&pid=S1607-050X200400020000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Speed, Shannon y &Aacute;lvaro Reyes, 2002, "'In Our Own Defence'. Rights and Resistence in Chiapas", <i>POLAR,</i> vol. 25, n&uacute;m. 1, pp. 69&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667036&pid=S1607-050X200400020000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Speed, Shannon y Jane Collier, 2001, "El discurso de los derechos humanos y el Estado: dos casos en Chiapas", <i>Memoria,</i> vol. 139, n&uacute;m. 5, pp. 5&#45;11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667038&pid=S1607-050X200400020000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stavenhagen, Rodolfo, 1988, <i>Derecho ind&iacute;gena y derechos humanos en Am&eacute;rica Latina,</i> El Colegio de M&eacute;xico&#45;IIDH, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667040&pid=S1607-050X200400020000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2000, <i>Derechos humanos de los pueblos ind&iacute;genas,</i> CNDH, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667042&pid=S1607-050X200400020000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stolcke, Verena, 1993, "Is Sex to Gender as Race is to Ethnicity?", en Teresa del Valle (ed.), <i>Gendered Anthropology,</i> European Association ofSocial Anthropologist, Routledge, Londres, pp. 17&#45;37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667044&pid=S1607-050X200400020000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1995, "Talking Culture. New Boundaries, New Rethorics of Exclusion in Europe", <i>Current Anthropology.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, Charles, 1994, <i>Multiculturalism,</i> Princeton University Press, Princeton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667047&pid=S1607-050X200400020000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tripp, Aili Mary, 2002, "The Politics ofWomen's Rigths and Cultural Diversity in Uganda", en Maxine Molyneux y Shahra Razavi (eds.), <i>Gender Justice, Development and Rights,</i> Oxford University Press, Oxford, pp. 412&#45;440.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667049&pid=S1607-050X200400020000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vallejo, Ivette, en prensa, "Relaciones de g&eacute;nero y usos de la legalidad en Cuetzalan, Puebla", en Mar&iacute;a Teresa Sierra (ed.), <i>"Haciendo justicia". Interlegalidad, derecho y g&eacute;nero en regiones ind&iacute;genas,</i> CIESAS&#45;Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667051&pid=S1607-050X200400020000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vel&aacute;squez, Cristina, 2003, "&iquest;Mujeres ind&iacute;genas gobernando en municipios de Oaxaca?", <i>M&eacute;xico Ind&iacute;gena,</i> vol. 2, n&uacute;m. 5, pp. 24&#45;31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667053&pid=S1607-050X200400020000800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Young, Irion Marion, 2001, "Thoughts on Multicultural Dialog", <i>Ethnicities,</i> vol. 1, n&uacute;m. 1, pp. 116&#45;121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2667055&pid=S1607-050X200400020000800048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Para Huntington (1996) la dimensi&oacute;n m&aacute;s peligrosa de la pol&iacute;tica global se debe al "choque de civilizaciones" ya que involucra una f&eacute;rrea lucha por las identidades y las culturas. Tal tesis ha sido recientemente retomada por el autor para referirse a "la amenaza" hispana en Estados Unidos, principalmente vinculada a los mexicanos viviendo en ese pa&iacute;s, como factor que atenta contra la civilizaci&oacute;n y la cultura anglosajona protestante en Estados Unidos (Huntington, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Verena Stolcke (1995) utiliza el t&eacute;rmino de "fundamentalismo cultural" para referirse a las justificaciones ideol&oacute;gicas que enfatizan la imposibilidad de relaci&oacute;n entre grupos sociales cuyas culturas son radicalmente opuestas. Destaca la emergencia de una nueva ret&oacute;rica de la exclusi&oacute;n en los pa&iacute;ses europeos, desde la d&eacute;cada de 1960, que remarca las distinciones de la identidad cultural, las tradiciones y las herencias culturales como aspectos que llevan a la cerraz&oacute;n de las culturas y a la imposibilidad de una comunicaci&oacute;n entre ellas. Tal ret&oacute;rica se encuentra en la base del sentimiento antinmigrante de las sociedades europeas y contribuye a reforzar el nacionalismo y la intolerancia hacia el Otro, especialmente el musulm&aacute;n, lo cual es aprovechado particularmente por los sectores conservadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Algunos autores han destacado con atinada claridad lo que pareciera ser una paradoja, el que las pol&iacute;ticas de identidad desarrolladas en diferentes estados latinoamericanos han sido una contraparte de las pol&iacute;ticas de ajuste estructural, de descentralizaci&oacute;n y de participaci&oacute;n popular (Assies, 1999; Iturralde, 2000; Sieder, 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El bajo alcance de la reforma en materia ind&iacute;gena aprobada por el Congreso en agosto de 2001, muestra que la clase pol&iacute;tica mexicana no est&aacute; dispuesta a ceder espacios de poder que vulneren los intereses econ&oacute;micos de los grandes capitales ni a impulsar un nuevo proyecto de naci&oacute;n diverso e incluyente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Retomo el t&eacute;rmino de <i>colonialismo discursivo</i> de Chandra Mohanty quien lo utiliza para referirse a la manera en que la producci&oacute;n acad&eacute;mica de Occidente ha normado y homogeneizado las historias y culturas de los Otros, generalmente hombres y mujeres del "Tercer Mundo" Mohanty desarrolla el concepto para referirse especialmente a las estrategias textuales utilizadas por las feministas de Occidente acerca de las mujeres del Tercer Mundo, como una expresi&oacute;n del universalismo etnoc&eacute;ntrico (Mohanty, 1988).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> No desarrollo en este texto los aspectos estructurales e hist&oacute;ricos que han marcado la reivindicaci&oacute;n ind&iacute;gena de los derechos humanos y los derechos de las mujeres, lo que sigue siendo un reto de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Debates muy importantes en torno a estos temas se encuentran en Kymlicka (2003) y Taylor (1994), quienes desde posiciones opuestas discuten los retos de las pol&iacute;ticas de reconocimiento para las minor&iacute;as nacionales y los grupos &eacute;tnicos. Planteamientos m&aacute;s avanzados, desde mi perspectiva, son los que defienden Parekh (2000) y Young (2001), quienes insisten en pensar la multiculturalidad desde la perspectiva de la diversidad y de su transversalidad en la sociedad en su conjunto para lo cual resulta central fomentar di&aacute;logos interculturales que permitan la expresi&oacute;n interna y externa de la diferencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> El reconocimiento internacional de los derechos ind&iacute;genas ha dado lugar a una serie de convenios y declaraciones que constituyen un cuerpo legislativo importante para legitimar los derechos colectivos de los pueblos ind&iacute;genas y otras minor&iacute;as etnoculturales (v&eacute;ase Stavenhagen, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Para una revisi&oacute;n de las reformas constitucionales en Am&eacute;rica Latina v&eacute;ase Gonz&aacute;lez (1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Tal es, por ejemplo, el caso de los convenios de justicia que apoya la Comisi&oacute;n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Ind&iacute;genas (CDI, antes Instituto Nacional Indigenista, INI) desde hace varios a&ntilde;os, con el fin de que organizaciones de derechos humanos se ocupen de la defensa judicial de ind&iacute;genas, ante el hecho que la misma CDI dej&oacute; de realizar las labores de defensa. Hay que apuntar, sin embargo, que cada vez se han reducido m&aacute;s los apoyos a estas organizaciones, acortando el financiamiento y los periodos temporales en que se reciben, lo que ha afectado sensiblemente a dichos programas y especialmente a sus destinatarios, dejando a muchos ind&iacute;genas indefensos. Por lo mismo, agencias financiadoras internacionales que impulsan los derechos humanos se han convertido en un referente importante para la sobrevivencia de las ONG de derechos humanos en las regiones ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Tal como ha sucedido recientemente con las pol&iacute;ticas desarrolladas por el gobierno estadounidense, la llamada Acta Patri&oacute;tica para controlar la protesta interna contra sus pol&iacute;ticas de guerra, ellas mismas terroristas, o las recientes pr&aacute;cticas de tortura contra prisioneros de guerra que han evidenciado la absoluta violaci&oacute;n a los derechos humanos de los prisioneros de guerra iraqu&iacute;es por parte del ej&eacute;rcito del pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> En el momento actual, junio de 2004, la polic&iacute;a comunitaria ha recibido nuevas advertencias de parte del gobierno de Guerrero con el fin &uacute;ltimo de desarticular dicha experiencia. Con base en un discurso de aparente defensa de la legalidad, funcionarios gubernamentales proponen legalizar a la polic&iacute;a insert&aacute;ndola en la estructura municipal, con lo cual se quebrar&iacute;a la propuesta de justicia y vigilancia comunitaria y regional que se ha conseguido construir a lo largo de los nueve a&ntilde;os transcurridos desde la creaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n. La estructura municipal resulta insuficiente para responder a las necesidades de coordinaci&oacute;n que lleva a cabo la Coordinadora de Autoridades en conjunto con los polic&iacute;as para controlar la delincuencia e impartir justicia. Tal propuesta pasa por alto el leg&iacute;timo derecho de los pueblos ind&iacute;genas de impulsar sus formas de gobierno de acuerdo con sus propios sistemas normativos, como la misma ley reformada del art&iacute;culo segundo lo establece y como lo se&ntilde;ala tambi&eacute;n el art&iacute;culo 169 de la OIT, firmado por M&eacute;xico desde 1991 (v&eacute;ase la carta "Sobre el emplazamiento que el gobierno guerrerense ha hecho nuevamente al sistema comunitario de seguridad e impartici&oacute;n de justicia para su legalizaci&oacute;n", del 2 de julio de 2004, firmada por la Coordinadora Regional de Autoridades de la Monta&ntilde;a y Costa Chica de Guerrero y el Comit&eacute; Ejecutivo de la Polic&iacute;a Comunitaria, transmitida por internet).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> V&eacute;anse informes producidos por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolom&eacute; de las Casas, San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Mary Robinson, quien fuera la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, elabora esta posici&oacute;n durante una conferencia magistral en el Congreso de Antrop&oacute;logos Americanos de noviembre de 2002 (v&eacute;ase <i>Newsletter,</i> American Anthropological Association (AAA), vol. 44,febrero de 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> La falta de estado de derecho en el estado de Guerrero provoc&oacute;, en gran medida, el aumento exponencial de la violencia y el descr&eacute;dito en las instituciones judiciales. De ah&iacute; que sean significativas experiencias como la de la polic&iacute;a comunitaria de Guerrero que en su corto tiempo de existencia ha conseguido erigirse como una real alternativa para hacer frente a la violencia y mantener un orden social; experiencia que cuenta con gran legitimidad de parte de los vecinos de los municipios y comunidades donde act&uacute;a, evitando al mismo tiempo que proliferen las pr&aacute;cticas de justicia a mano propia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> V&eacute;anse en este sentido los planteamientos de mujeres ind&iacute;genas desarrollados en diferentes foros y encuentros recogidos por M. Guti&eacute;rrez y N. Palomo (1999), as&iacute; como los documentos preparatorios de la Primera Cumbre de las Mujeres Ind&iacute;genas de las Am&eacute;ricas, realizada en la ciudad de Oaxaca, en el a&ntilde;o 2002, entre otros documentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> "Aunque no negamos las diferencias biol&oacute;gicas entre hombres y mujeres &#91;...&#93; nuestra estrategia anal&iacute;tica es cuestionar que tales diferencias sean bases universales para las categor&iacute;as de hombre y mujer" (Collier y Yanagisako, <i>op. cit.,p.</i> 15).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Un desarrollo cr&iacute;tico sobre c&oacute;mo repensar las pol&iacute;ticas de reconocimiento desde una perspectiva de g&eacute;nero se encuentra en R. A&iacute;da Hern&aacute;ndez, quien ha sido de las precursoras en retomar en M&eacute;xico el debate de los feminismos elaborados por las mujeres del "Tercer Mundo" para discutir con el feminismo liberal hegem&oacute;nico (Hern&aacute;ndez, 2001 y 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> As&iacute; llaman la atenci&oacute;n casos de mujeres musulmanas en Ir&aacute;n para quienes el velo en algunos momentos se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de resistencia (Honig, 1999), o el que mujeres musulmanas se den a la tarea de releer el Cor&aacute;n para buscar interpretaciones menos opresivas en torno a la relaci&oacute;n entre los sexos (Mir&#45;Hosseini, 1999), o bien mujeres africanas en Uganda que han hecho un importante esfuerzo para transformar los rituales de la adolescencia y evitar que &eacute;stos se basen en la clitorizaci&oacute;n (Tripp, 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Mohanty, en un art&iacute;culo reciente insiste en se&ntilde;alar la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica y cultural del feminismo, y en la necesidad de nuevos di&aacute;logos que impidan congelar las construcciones diferenciadas del ser mujer. Apunta a ir m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica al colonialismo discursivo del feminismo occidental para situar el lugar de las nuevas luchas feministas en el contexto de las luchas antiglobalizadoras mundiales (Mohanty, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> En los &uacute;ltimos a&ntilde;os el trabajo de la "Maseual", como ellas se llaman, ha dado sus frutos. Aprovechando programas gubernamentales &#151;como la construcci&oacute;n de casas de salud en regiones ind&iacute;genas, promovidas por la CDI, la operaci&oacute;n de centros de apoyo a la violencia dom&eacute;stica, con el apoyo del CADEM (Centro de Asesor&iacute;a y Apoyo entre Mujeres, ONG que asesora a organizaciones de mujeres ind&iacute;genas), as&iacute; como la reciente instalaci&oacute;n del juzgado municipal ind&iacute;gena en Cuetzalan&#151; las mujeres ind&iacute;genas est&aacute;n incidiendo de manera significativa en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que se implementan en la regi&oacute;n, promoviendo los derechos de las mujeres y la equidad de g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Recientemente, el 4 de junio de 2004, la publicaci&oacute;n del libro <i>&iexcl;Viva nuestra historia!</i> ha sacado a la luz p&uacute;blica el trabajo que las mujeres zapatistas est&aacute;n haciendo en el &aacute;mbito de los "Caracoles zapatistas", especialmente en el Caracol "Torbellino de la Esperanza", m&aacute;s all&aacute; del hecho de que por mucho tiempo la voz particular de las mujeres zapatistas no se hab&iacute;a escuchado (v&eacute;ase <i>La Jornada,</i> 4 de junio de 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Dichas coordinadoras surgen en determinadas coyunturas, si bien no siempre ha sido posible mantenerlas activas; de ah&iacute; que haya momentos en que parecieran tener un perfil muy bajo. Son, sin embargo, referentes que aglutinan a mujeres organizadas y que en determinadas circunstancias suelen activarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Rosalva A&iacute;da Hern&aacute;ndez (2001, 2003); Consuelo S&aacute;nchez (2002); Rosa Rojas (1999); Patricia Art&iacute;a (2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Tales fueron los testimonios dados en el "Taller para mujeres ind&iacute;genas l&iacute;deres" realizado en el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), pero tambi&eacute;n los relatos vertidos por mujeres ind&iacute;genas nahuas de Cuetzalan en diferentes foros y talleres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> El video <i>Adelina presidenta,</i> elaborado por Margarita Dalton, da cuenta de los conflictos confrontados por una de las pocas presidentas municipales que consigui&oacute; cumplir con su cargo en el Istmo de Tehuantepec (v&eacute;ase Dalton, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Un estudio realizado en la regi&oacute;n de Cuetzalan, Sierra Norte de Puebla, revela la alta conflictividad existente en las relaciones entre hombres y mujeres nahuas, as&iacute; como las ideolog&iacute;as sexo&#45;gen&eacute;ricas que justifican el papel predominante del hombre sobre la mujer. Estas mismas ideolog&iacute;as son las que se ponen en juego en el momento de dirimir las disputas, lo que lleva a que las conciliaciones o juicios tiendan a rega&ntilde;ar al hombre por su mal comportamiento sin cuestionar sus prerrogativas de corregir a su mujer (v&eacute;ase Sierra, 2004 y en prensa; Vallejo, en prensa).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Tal es, por ejemplo, lo que sucedi&oacute; durante los talleres para mujeres ind&iacute;genas dirigentas provenientes de 14 estados de la Rep&uacute;blica Mexicana, que realizamos en el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) en colaboraci&oacute;n con el CIESAS y el CRIM (Centro de Investigaciones Regionales de Morelos)&#45;UNAM, en noviembre y diciembre de 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Dicha intervenci&oacute;n se realiz&oacute; en el marco del "Taller de regidoras ind&iacute;genas", organizado por el ILSB, en febrero de 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Elaboraciones en torno al discurso de la "complementariedad" entre los sexos, que tienden a apelar a una ideolog&iacute;a m&iacute;tica sobre la relaci&oacute;n entre los hombres y las mujeres basada en la met&aacute;fora de la naturaleza, como el sol y la luna, han sido retomados por las organizaciones de mujeres ind&iacute;genas para redefinir cr&iacute;ticamente el sentido mismo de la complementariedad, tal como se ve en los documentos preparatorios de la Primera Cumbre de Mujeres Ind&iacute;genas de las Am&eacute;ricas, en la ciudad de Oaxaca (diciembre de 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Testimonio tomado de la <i>Primera Cumbre Internacional de Mujeres Ind&iacute;genas de las Am&eacute;ricas,</i> realizado en la ciudad de Oaxaca, en diciembre de 2002. Llama la atenci&oacute;n el discurso pronunciado por una mujer inuit durante este mismo evento que sintetiza el dilema vivido por muchas mujeres ind&iacute;genas: "Hay hombres que piensan que nuestra organizaci&oacute;n trata de quitarles sus derechos, yo s&oacute;lo puedo decir que la equidad no disminuye a nadie. Nosotras no buscamos el poder sobre el hombre, sino equidad con el hombre, respeto, justicia y apertura. Nosotras s&oacute;lo queremos que nuestras hijas crezcan sabiendo que son miembros importantes de nuestras familias y comunidades."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> "Mi nombre es Esther, pero eso no importa ahora. Soy zapatista y eso tampoco importa. Soy mujer y soy ind&iacute;gena y eso es lo &uacute;nico que importa ahora &#91;...&#93; Nosotras sabemos cu&aacute;les son buenos y cu&aacute;les malos los usos y costumbres. Malas son pegar y golpear a la mujer, de venta y compra, de casar a la fuerza sin que ella quiere, de que no puede participar en asamblea, de que no puede salir en su casa &#91;...&#93; Por eso queremos que se apruebe la Ley de Derechos y Cultura Ind&iacute;gena, es muy importante para nosotras las mujeres ind&iacute;genas de todo M&eacute;xico. Va a servir para que seamos reconocidas y respetadas como mujer e ind&iacute;genas que somos &#91;...&#93; Eso quiere decir que queremos que sea reconocida nuestra forma de vestir, de hablar, de gobernar, de organizar, de rezar, de curar, nuestra forma de trabajar en colectivos, de respetar la tierra y entender la vida, que es la naturaleza que somos parte de ella &#91;...&#93; En esta ley est&aacute;n incluidos nuestros derechos como mujer que ya nadie puede impedir nuestra participaci&oacute;n, nuestra dignidad e integridad de cualquier trabajo, igual que los hombres" (discurso pronunciado ante el Congreso de la Uni&oacute;n, ciudad de M&eacute;xico, 2 de abril de 2001).</font></p>      ]]></body><back>
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