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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Centro de información y desarrollo de la mujer y Red de Educación Popular entre Mujeres. Memoria: Foro, género y ciudadanía]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Centro de informaci&oacute;n y desarrollo de la mujer y Red de Educaci&oacute;n Popular entre Mujeres. <i>Memoria: Foro, g&eacute;nero y ciudadan&iacute;a</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Betania Allen*</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>La Paz, Bolivia, 1996, 140 pp.</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* UAM&#45; Iztapalapa.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No existe una bibliograf&iacute;a significativa que trate el importante tema de la intersecci&oacute;n entre g&eacute;nero y ciudadan&iacute;a en los pa&iacute;ses latinoamericanos. Por eso, el libro en que se public&oacute; la Memoria del Foro G&eacute;nero y ciudadan&iacute;a es una referencia obligada para la discusi&oacute;n del tema de la ciudadan&iacute;a desde la perspectiva de la mitad de la humanidad, las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro re&uacute;ne los trabajos presentados en la conferencia organizada por el Centro de Informaci&oacute;n y Desarrollo de la Mujer y la Red de Educaci&oacute;n Popular entre Mujeres, en La Paz, Bolivia, en julio de 1996, e incluye ponencias de Paraguay, Per&uacute;, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina y Uruguay. La conferencia se realiz&oacute; despu&eacute;s de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, en Pek&iacute;n, la cual constituye el eje articulador de las propuestas de ciudadan&iacute;a de las mujeres contenidas en los cap&iacute;tulos del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se inscribe dentro de la tradici&oacute;n de la teor&iacute;a del g&eacute;nero en su rama feminista&#45;activista. Intenta ser propositivo en lo pr&aacute;ctico&#45;pol&iacute;tico, aunque tambi&eacute;n tiene ciertos aportes te&oacute;rico&#45;conceptuales. El libro aborda desde varios &aacute;ngulos el desarrollo hist&oacute;rico del concepto de ciudadan&iacute;a y de su pr&aacute;ctica. Un eje en la discusi&oacute;n de este concepto a lo largo del libro es la tensi&oacute;n entre la b&uacute;squeda de la universalidad de la ciudadan&iacute;a, y la necesidad de conservar el reconocimiento de las diferencias entre los ciudadanos y las ciudadanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien, este texto fue publicado en 1996, los planteamientos b&aacute;sicos de la mayor&iacute;a de los cap&iacute;tulos no han perdido su vigencia, dado que en el aspecto pr&aacute;ctico&#45;pol&iacute;tico no se ha avanzado mucho en la consecuci&oacute;n de una mayor y mejor ciudadan&iacute;a de las mujeres. En el primer cap&iacute;tulo, Line Bareiro, de Paraguay, plantea que muchas organizaciones de mujeres sustituyeron el concepto de igualdad, dentro de sus an&aacute;lisis y propuestas estrat&eacute;gicas, por el de la ciudadan&iacute;a de las mujeres. El concepto de ciudadan&iacute;a, propone, incluye el ejercicio de los derechos, no s&oacute;lo su existencia. Adem&aacute;s, involucra la idea del poder, y su distribuci&oacute;n desigual en la sociedades. Este concepto de ciudadan&iacute;a de las mujeres no incluye una "idea de las amazonas, de que vamos a gobernar sin los hombres" (p. 10) sino que enfatiza la pluralidad, la equidad y la codecisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bareiro describe c&oacute;mo el concepto de ciudadan&iacute;a surge para ser aplicado a los hombres; espec&iacute;ficamente los hombres blancos ten&iacute;an igualdad de derechos en la concepci&oacute;n original de la ciudadan&iacute;a. A pesar de este origen, fueron movimientos como el socialismo, el sufragismo y antirracistas los que utilizaron el concepto, en un intento por ampliar la ciudadan&iacute;a para que fuera m&aacute;s incluyente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Bareiro, hay una tensi&oacute;n dentro de la lucha por definir y aplicar la ciudadan&iacute;a, entre lo particular y lo universal. Entre otras cosas, esto implica que cuando un grupo particular "logra la plenitud de sus derechos, tiende a sentir que ya representa a la totalidad &#91;de las mujeres&#93;" (p. 11). Dentro del mismo movimiento feminista o de mujeres, existe la problem&aacute;tica de la homogeneizaci&oacute;n de las mujeres, que surge de concebir la igualdad no como equidad sino como el id&eacute;nticas, algo que Bareiro critica. Otra tensi&oacute;n que existe en el ejercicio de los derechos involucrados en la ciudadan&iacute;a es la serie de "condiciones objetivas, la extrema pobreza, el analfabetismo" (p. 12) que hace dif&iacute;cil el uso real de tales derechos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bareiro menciona la representaci&oacute;n pol&iacute;tica como uno de los problemas no resueltos en la pugna por la ciudadan&iacute;a de las mujeres en Am&eacute;rica Latina. Han surgido algunos mecanismos de cuotas, pero limitados y, adem&aacute;s, "&eacute;stos solos no bastan" (p. 16). Otro problema de representaci&oacute;n pol&iacute;tica es la "horizontalidad", la b&uacute;squeda de la democracia a trav&eacute;s de organizaciones horizontales, que podr&aacute; tener sus ventajas pero tambi&eacute;n "favorece los liderazgos naturales, que nunca tienen que rendir cuentas, que no tienen atribuciones bien precisas" (p. 16), y que hay que renovar y cambiar para lograr una mayor democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro vac&iacute;o es la falta de propuestas de parte del feminismo frente al neoliberalismo, el ajuste estructural. Vinculado a esto est&aacute; la dificultad para hacer la transici&oacute;n de "beneficiar&iacute;as a ciudadanas" (p. 17), donde la ciudadan&iacute;a no es una cuesti&oacute;n de beneficio directo, una cuesti&oacute;n gremial, sino donde se reconocen obligaciones y responsabilidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Violeta Berm&uacute;dez, de Per&uacute;, comienza su cap&iacute;tulo con "algunas precisiones conceptuales" sobre la ciudadan&iacute;a (p. 19) a la que define como "un conjunto de derechos fundamentales comunes a todos los miembros de la sociedad" (p. 20) y la "pertenencia igualitaria a una comunidad pol&iacute;tica &#91;incluyendo&#93; derechos y deberes" (p. 20). La autora propone tres elementos de la ciudadan&iacute;a: lo civil, que incluye las libertades individuales de expresi&oacute;n, religi&oacute;n, propiedad, a la justicia; lo pol&iacute;tico, que es el "derecho de participar en el ejercicio del poder pol&iacute;tico" (p. 20), y lo social, que es el derecho a un nivel m&iacute;nimo de bienestar socioecon&oacute;mico. Seg&uacute;n Berm&uacute;dez, la ciudadan&iacute;a se expresa en el &aacute;mbito p&uacute;blico, el cual ella define como lo socialmente visible. Esta definici&oacute;n permite incluir cosas que anteriormente eran consideradas privadas, como "la violencia contra las mujeres y la sexualidad y reproducci&oacute;n humanas" (p. 21).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Am&eacute;rica Latina, a pesar de la existencia de gobiernos electos dentro de sistemas que se pueden calificar de manera general como democr&aacute;ticos, las mujeres no gozamos de una ciudadan&iacute;a plena. Existe una mayor participaci&oacute;n de las mujeres en el empleo remunerado, pero esto no ha disminuido su responsabilidad en cuanto a las tareas dom&eacute;sticas, y estos dos elementos aunados a las actividades en la comunidad constituye una doble o triple jornada laboral, que limita su inserci&oacute;n en las instancias de ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica. Berm&uacute;dez describe m&uacute;ltiples maneras en que esta falta de inserci&oacute;n se manifiesta: desde la "inexistencia" legal de algunas mujeres ind&iacute;genas que carecen de documentos de identidad, hasta "la ausencia o insignificancia num&eacute;rica femenina en los espacios de poder pol&iacute;tico" (p. 24). La autora considera que "no podemos hablar de democracia real si, cuando menos, el 50% de la poblaci&oacute;n est&aacute; ausente o subrepresentada" (p. 25).</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo te&oacute;rico&#45;pr&aacute;ctico de la igualdad de g&eacute;nero, dentro del ejercicio de la ciudadan&iacute;a, deber&iacute;a, seg&uacute;n Berm&uacute;dez, incluir "la adopci&oacute;n de leyes espec&iacute;ficas de igualdad de oportunidades" as&iacute; como legislaci&oacute;n electoral para garantizar la representaci&oacute;n de las mujeres (p. 27). Estas medidas ser&iacute;an transitorias, pues existir&iacute;an hasta que se resuelva la desigualdad existente. Berm&uacute;dez da algunos ejemplos de legislaci&oacute;n latinoamericana que busca promover la igualdad de oportunidades (en Costa Rica) o en pro de las cuotas representativas (en Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay). Concluye con algunas propuestas generales, como la necesidad de una discusi&oacute;n pol&iacute;tico&#45;te&oacute;rica de la ciudadan&iacute;a de las mujeres, el fortalecimiento tangible de organismos gubernamentales de la mujer, las posibilidades de participaci&oacute;n de ellas en las decisiones pol&iacute;ticas, y la creaci&oacute;n de organizaciones feministas.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n3/a12f1.jpg" alt=""></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sonia Monta&ntilde;o Virreira, de Bolivia, explora los l&iacute;mites del concepto de ciudadan&iacute;a y explora la experiencia de la ciudadan&iacute;a de las mujeres en el contexto boliviano reciente. Advierte lo problem&aacute;tico de un concepto de ciudadan&iacute;a que no ha incluido la cuesti&oacute;n de las identidades y las diferencias, lo cual empobrece el concepto. Sin embargo, Monta&ntilde;o Virreira plantea que ha sido m&aacute;s f&aacute;cil para el movimiento de las mujeres presentarse bajo la consigna de "igualdad en la diversidad" o "democracia en el pa&iacute;s y la casa" (p. 38) y mucho m&aacute;s dif&iacute;cil manejar los conceptos de igualdad y diferencia en la pr&aacute;ctica, as&iacute; como proponer y llevar a cabo estrategias pol&iacute;ticas al respecto. Una tensi&oacute;n que ha sabido manejar mejor el movimiento de mujeres ha sido la que existe entre lo p&uacute;blico y lo privado. Han habido avances importantes como leyes de violencia familiar y de g&eacute;nero, y todo un proceso social de hacer visibles estos problemas e incluirlos en la agenda p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Monta&ntilde;o Virreira, la ciudadan&iacute;a es diferente en una sociedad con "un andamiaje estatal que crea tradici&oacute;n de pr&aacute;cticas ciudadanas" (p. 35) que en una sociedad donde hay una institucionalidad represiva, centralizada y marginadora, como es el caso de Bolivia. La autora dice que el proceso de Participaci&oacute;n Popular en ese pa&iacute;s podr&iacute;a haber constituido una oportunidad para ampliar la ciudadan&iacute;a de las mujeres, pero que no se supo aprovechar. M&aacute;s bien, surgi&oacute; una "alianza entre varias formas de patriarcado, fortaleciendo la presencia de hombres de distintas etnias... manteniendo a las mujeres excluidas" (p. 41). Esta situaci&oacute;n se debe a "la alianza patriarcal" de blancos e ind&iacute;genas, pero tambi&eacute;n a "la debilidad del movimiento social de mujeres para hacer propuestas pol&iacute;ticas capaces de incorporar activamente a las mujeres en la toma de decisiones" (p. 41). Concluye diciendo que las mujeres necesitamos vocaci&oacute;n de poder, la cual debe incluir un aprendizaje sobre la negociaci&oacute;n, consenso y moderaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Irene Le&oacute;n, de Ecuador, se concentra en el tema de la comunicaci&oacute;n &#151;el acceso al uso de los medios de comunicaci&oacute;n y a la informaci&oacute;n&#151; como un factor fundamental de la ciudadan&iacute;a moderna. Ella propone la concepci&oacute;n de los medios como un servicio p&uacute;blico que es necesario para la libertad de expresi&oacute;n, as&iacute; como para el ejercicio informado de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Una problem&aacute;tica relacionada es que los avances de las mujeres en lo pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico "tienen poca proyecci&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n, cuya tendencia predominante est&aacute; sesgada por la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero", incluyendo la invisibilizaci&oacute;n de las mujeres y las im&aacute;genes estereotipadas. Desafortunadamente, Le&oacute;n tiene pocas propuestas espec&iacute;ficas de c&oacute;mo remediar esta situaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gloria Ardaya, de Bolivia, escribe del movimiento ind&iacute;gena&#45;campesino boliviano y de la inserci&oacute;n de las mujeres en ese movimiento. Hace una cr&iacute;tica propositiva de la participaci&oacute;n de las mujeres en una organizaci&oacute;n sindical campesina boliviana (la Confederaci&oacute;n Sindical &Uacute;nica de Trabajadores Campesinos de Bolivia&#45;CSUTCB). Los problemas que Ardaya ve en las acciones del sector de mujeres (la Federaci&oacute;n Nacional de Mujeres Campesinas "Bartolina Sisa") dentro de este movimiento sindical son: dificultades de construir institucionalidad, ausencia de identidad de g&eacute;nero, demandas excesivamente globales, ausencia de continuidad y el ser f&aacute;cilmente manipuladas. Las "Bartolinas" buscan articular "distintos referentes de identidad: clase, etnia y g&eacute;nero" en una organizaci&oacute;n de mujeres campesinas (p. 60). Sus reivindicaciones incluyen cuestiones como el derecho a participar en la vida nacional, educaci&oacute;n para adultos dirigida hacia las mujeres campesinas, atenci&oacute;n para la madre y el ni&ntilde;o antes y despu&eacute;s del parto. Seg&uacute;n Ardaya, &eacute;stas "son reivindicaciones de clase con color &eacute;tnico, donde las reivindicaciones espec&iacute;ficas de g&eacute;nero se diluyen" (p. 61) .</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ardaya reconoce que hay demandas y necesidades comunes de las mujeres y los hombres ind&iacute;genas, pero enfatiza que "adem&aacute;s de las necesidades espec&iacute;ficas de su g&eacute;nero relacionadas con su cotidianidad &#151;la vida familiar y la subsistencia&#151; tienen necesidades estrat&eacute;gicas de una mayor participaci&oacute;n" a nivel comunitario, local y nacional (p. 62). Existe lo que Ardaya llama la complementariedad entre hombres y mujeres, con la interdependencia econ&oacute;mica de la pareja, pero esto no implica la existencia de una equidad de g&eacute;nero. Esta falta de equidad se evidencia en que las mujeres tienen menor acceso a la propiedad de la tierra, cr&eacute;dito, tecnolog&iacute;a y servicios p&uacute;blicos como la educaci&oacute;n o salud. Esta situaci&oacute;n, combinada con la falta general de servicios b&aacute;sicos en &aacute;reas rurales (agua, energ&iacute;a el&eacute;ctrica, servicios sanitarios) y el desconocimiento de sus derechos y de las leyes, constituyen una barrera para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica de las mujeres campesinas&#45;ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Ardaya critica el que "en la sociedad boliviana, el discurso de las organizaciones femeninas y feministas se ha bifurcado" (p. 66). Es decir, las mujeres ind&iacute;genas&#45;campesinas han generado estrategias de sobrevivencia, con peque&ntilde;os triunfos con relaci&oacute;n a la equidad de g&eacute;nero, como "enviar a la hija a estudiar, obtener una relaci&oacute;n sexual satisfactoria, evitar la violencia dom&eacute;stica" (p. 67), pero "no est&aacute;n familiarizadas con el discurso te&oacute;rico propio de movimientos sociales consolidados" y tienen "pocas posibilidades de comunicaci&oacute;n e intercambio de experiencias" (p. 66). Es una l&aacute;stima que Ardaya no critica espec&iacute;ficamente el que el "discurso te&oacute;rico propio de movimientos sociales consolidados" tampoco se ha adaptado a la realidad de estas mujeres, y ese "movimiento consolidado" no las ha ayudado a intercambiar y comunicar sus experiencias. Aunque s&iacute; reconoce que el movimiento urbano de mujeres no ha entendido a las "luchas cotidianas por la sobrevivencia y sus derechos de ciudadan&iacute;a" de estas mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro tiene sus altibajos, con cap&iacute;tulos propositivos y rigurosos as&iacute; como textos con ciertas flaquezas conceptuales, como el de Jeanine Anderson, de Per&uacute; y el de Lucy Garrido de Uruguay. El segundo carece de propuestas y se limita a destacar la importancia del uso de los medios masivos de comunicaci&oacute;n. Mientras que, Anderson propone analizar estrategias de empoderamiento de las mujeres, que podr&iacute;an servir para lograr al nivel de la praxis una mayor inclusi&oacute;n de las mujeres en la ciudadan&iacute;a. Critica el concepto de papeles masculinos y femeninos, pero no propone un concepto para sustituirlo. Por ejemplo, escribe que es necesario "reemplazar ese concepto por un concepto de hombres y mujeres como actores y actoras estrat&eacute;gicos que, frente a una realidad social, identifican sus intereses ... y luego inician un proceso de negociaci&oacute;n" (p. 77), pero no ofrece ninguna herramienta te&oacute;rica para hacerlo. Asimismo, su definici&oacute;n de un "sistema de g&eacute;nero" como "equivalente a cualquier otro sistema cultural: un sistema econ&oacute;mico, un sistema pol&iacute;tico, un sistema de parentesco, todos los sistemas o estos conceptos gruesos que utilizamos para tratar de ordenar la realidad social" (p. 77) requiere de mayor claridad te&oacute;rica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Patricia Provoste, de Chile, propone dos &aacute;reas en las cuales hay que trabajar con relaci&oacute;n a la ciudadan&iacute;a de las mujeres: aprovechar oportunidades creadas por compromisos internacionales de los gobiernos y por otro lado lograr que "la idea de igualdad de oportunidades y derechos... forme parte del sentido com&uacute;n" de la sociedad (p. 82). Provoste propone ver al Estado no s&oacute;lo como "un gran reproductor de la desigualdad entre los g&eacute;neros" sino tambi&eacute;n buscar la manera de usarlo para lograr una mayor igualdad (p. 82). Seg&uacute;n Provoste, un &aacute;mbito espec&iacute;fico donde se puede intentar usar el Estado de esta manera es el de los servicios p&uacute;blicos, ya que "los servicios p&uacute;blicos son un espacio cotidiano de encuentro entre el Estado y la sociedad" (p. 83).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora encuentra iniquidades vinculadas al g&eacute;nero en los servicios p&uacute;blicos que ella revisa: la atenci&oacute;n primaria para la salud y el servicio de b&uacute;squeda de empleo. Por un lado encuentra que los servicios de salud ven a las mujeres s&oacute;lo como madres, lo cual "en efecto excluye sectores y necesidades de mujeres" (p. 88), con una exclusi&oacute;n de facto a las adolescentes y las mujeres posmenop&aacute;usicas. Por el otro lado, el servicio de acceso a empleos les sirve mucho menos a las mujeres que a los hombres, dado que reproduce el trato discriminatorio de las empresas, las cuales exigen pruebas de embarazo como condici&oacute;n de contrataci&oacute;n y no ofrecen guarder&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Provoste propone la necesidad de desarrollar el reconocimiento de los derechos de los/as usuarios/as de los servicios p&uacute;blicos, similares a los derechos de los consumidores, para lograr una mayor democratizaci&oacute;n en este espacio de intersecci&oacute;n entre el Estado y la sociedad que son los servicios p&uacute;blicos. El enfoque buscado lo expresa claramente la autora: "la diferencia fundamental entre ser o no ciudadana/o &#151;en cuanto al uso de los servicios&#151; es si una persona, hombre o mujer, se para como un recept&aacute;culo de decisiones de otros, o de beneficios que otros le dan, o se para como un sujeto que tiene derechos y los exige frente al Estado e influye sobre la serie de beneficios que quiere recibir" (p. 90).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gloria Bonder, de Argentina, propone explorar la ciudadan&iacute;a desde la perspectiva de "los procesos de formaci&oacute;n cultural", o sea, la educaci&oacute;n, revisando "el debate actual acerca de la formaci&oacute;n de una nueva ciudadan&iacute;a como un aspecto insoslayable para cimentar el sistema democr&aacute;tico y asegurar un desarrollo con equidad" (p. 96). Es en la creaci&oacute;n de un nuevo modelo de ciudadan&iacute;a &#151;que incluye a las mujeres sin borrar sus especificidades, sus diferencias&#151; donde entran las nuevas propuestas educativas que servir&aacute;n para crear sujetos capaces de ejercer esta nueva ciudadan&iacute;a. Esta noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a ser&iacute;a "m&aacute;s diversa, plural y participativa" y requerir&aacute; una educaci&oacute;n que fomente la participaci&oacute;n, el di&aacute;logo y la tolerancia de las diferencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lili&aacute;n Celiberti, de Uruguay, describe c&oacute;mo en los comienzos del movimiento feminista la autonom&iacute;a era una parte esencial de la identidad de las organizaciones de este movimiento; sin embargo eventualmente esta concepci&oacute;n se volvi&oacute; una barrera, al dificultar la intervenci&oacute;n de las feministas en el Estado. Aclara que la autonom&iacute;a es importante, pero debe ser una autonom&iacute;a "capaz de relacionarse con todos los sistemas de poder, porque si no, no es autonom&iacute;a, es gueto" (p. 107). Adem&aacute;s, debe haber una capacidad propositiva dentro de esta posici&oacute;n de autonom&iacute;a. Tambi&eacute;n enfatiza la necesidad de crear articulaciones entre diferentes partes del movimiento de mujeres, articulando demandas concretas de diferentes grupos para crear una agenda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Virginia Vargas, de Per&uacute;, propone una "apropiaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a por parte de las mujeres" (p. 114), y el reconocimiento de que hay una "fragmentaci&oacute;n y restricci&oacute;n ciudadana" que ocurre no s&oacute;lo "desde fuera, por la ausencia &#151;objetiva&#151; de derechos" sino tambi&eacute;n desde adentro, en las mujeres mismas, quienes no logran "concebirse como sujeto pleno de derecho" (p. 114). Vargas destaca la necesidad de definir claramente los objetivos del movimiento feminista y las acciones &#151;negociaciones y alianzas&#151; que se tomar&aacute;n para realizarlos. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que es importante tener capacidad de propuesta, pero considerando tanto las necesidades de las mujeres como las posibilidades reales de &eacute;xito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, adem&aacute;s de esta "autonom&iacute;a que incorpora una dosis de realismo" (p. 119), tambi&eacute;n recalca la necesidad de una estrategia a largo plazo. Para explicar la combinaci&oacute;n de estos dos enfoques utiliza como ejemplo la Plataforma para la Acci&oacute;n surgida de la Conferencia de Pek&iacute;n, en la que no se logr&oacute; incluir temas importantes para el movimiento de mujeres como el aborto y la preferencia sexual. Esto "no invalida la &#91;Plataforma&#93; como herramienta pol&iacute;tica", ya que siendo realistas no se puede lograr todo de una vez; tampoco implica que estos temas no son importantes a largo plazo y que no hubo que proponerlos, porque al discutirlos se hacen m&aacute;s visibles.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos temas &#151;el aborto y la preferencia sexual&#151; no siempre se han asumido como prioridades en el movimiento feminista. El aborto se ha anexado a otras reivindicaciones como la pobreza, "soslayando el ubicarlo como un derecho a la autodeterminaci&oacute;n, como parte de la lucha por la autonom&iacute;a f&iacute;sica de las mujeres" (p. 122). Tanto el aborto como la preferencia sexual se vuelven centrales cuando se conciben como parte de "la democratizaci&oacute;n de la vida personal" (Giddens citado por Vargas, p. 122). Asimismo, son importantes porque "lo pol&iacute;tico&#45;personal es tambi&eacute;n un n&uacute;cleo fundamental de la construcci&oacute;n ciudadana" (p. 123). La autora resume sus ideas sobre autonom&iacute;a realista y estrategias de largo aliento al decir que "la autonom&iacute;a se da entonces en dos dimensiones: en la capacidad de levantar una agenda y una identidad propia en los espacios de negociaci&oacute;n en el &aacute;mbito p&uacute;blico&#45;pol&iacute;tico oficial, y en la capacidad de perfilar e impulsar desde la sociedad civil una agenda radical y subversiva propia" (p.123).</font></p>      ]]></body>
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