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<journal-title><![CDATA[Economía, sociedad y territorio]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ciudades en paralelo: Cartagena y Veracruz]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ciudades en paralelo. Cartagena y Veracruz</b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Cities in parallel. Cartagena and Veracruz</b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Aranda S&aacute;nchez</b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Bern&aacute;ndez, Carmen, Noelle Louise Guy Burgel y Pedro C. Sonder&eacute;guer (dirs.) (2013), <i>Carthag&egrave;ne&#45;Veracruz. Villes&#45;ports dans la mundialisation</i>, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, M&eacute;xico, 482 pp., ISSN 0242&#45;2794</b></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico. Correo&#45;e:</i> <a href="mailto:arandasjm@gmail.com">arandasjm@gmail.com</a>.</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibida: 30 de junio de 2014.    <br> Aceptada: 3 de julio de 2014.</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el estudioso de los temas territoriales e incluso para el viajero ocasional o el ciudadano interesado en los lugares excepcionales as&iacute; como en la historia y morfolog&iacute;a de sus ciudades, los cambios registrados en el orden cronol&oacute;gico de las urbes no son evidentes sino que permanecen encriptados, no adormecidos sino algo silentes, actualizando su presencia y reclamando su futuro. Por ello, resulta importante este nuevo texto, escrito en espa&ntilde;ol y en franc&eacute;s e inscrito en la irreversible mundializaci&oacute;n de la econom&iacute;a, en sus contradicciones y desajustes, en &eacute;l se trata de entrever a Veracruz, M&eacute;xico y Cartagena de Indias, Colombia a partir de sus recuerdos y sus reencuentros: el mar de cerca, toda su gente de ayer y hoy, sus puertos &#150;ventana entre dos mundos y su cultura&#150;, siempre vigentes, con sus productos y enfermedades, riesgos contados por navegantes, gente que supo entender, sortear el clima y las adversidades.</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;C&oacute;mo abordar las dificultades que propone el tiempo, la distancia y la diferencia?</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un grupo de especialistas mexicanos y franceses aportan su visi&oacute;n, con disciplina y oficio, para mostrar con buenas descripciones, bellas im&aacute;genes y testimonios relevantes, el parentesco y, a la vez, diversidad en los caminos de Veracruz y Cartagena que han recorrido en sus andanzas. A partir de la conquista espa&ntilde;ola, el coloniaje, los mestizajes, piedra tras piedra, los intereses, h&eacute;roes honrados, otros sin nombre dejando huellas entre la tierra, el mismo mar y su inmensidad, obras portuarias, calles que crecen, sonidos claros, la educaci&oacute;n, salud, fiestas y siestas, llegan como ecos a la conciencia.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un urbanismo elegante, apoyado en el m&eacute;todo comparativo de orientaci&oacute;n sociol&oacute;gica, aunque sin dejar de incluir vivencias y observaciones de individuos conocedores del tema y los problemas, permite situar los hechos, reconstruir las edificaciones y dar sentido a las acciones pasadas y presentes para restituir lo ausente, dar paso a lo actual y a lo que vendr&aacute; con riesgo, pero mostrando los paralelos, cruces frecuentes, desorden e interminables cantos y leyendas; modernidad harto inconclusa dejando restos, lo cierto e incierto, las paradojas, cartas al viento; presencias entre los muros de otras historias, varios sentidos, viejos nav&iacute;os con sus tesoros para encontrarse con la mujer india, desnuda, innominada y muchos otros seres que someter y vigilar. Tambi&eacute;n dejar que la naturaleza pueda acceder a tantos cambios, usos y abusos que acometer, para saber, a fin de cuentas, si es que es posible la convivencia, coevoluci&oacute;n y ese retorno a lo imposible de lo real dado.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la narrativa empieza por la cartograf&iacute;a: mapas y estad&iacute;sticas, l&iacute;neas y cifras delimitando los espacios y sus procesos sociales causantes; los fractales, imprescindibles para situar la tierra austera; lo construido, sus caminos, asentamientos, los habitantes, tantos por cientos, comparativos muy elocuentes, entre los que destacan: Cartagena en 2011 contaba ya con m&aacute;s de 900 mil censados; mientras que Veracruz estaba habitado en 2010 por 550 mil.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acto seguido, el texto reconoce que Cartagena, en el Caribe, fue hito privilegiado para los viajeros, desdes ah&iacute; se sucitaba el control de mares y las estrategias. Pero no dur&oacute; mucho la gloria y las carabelas se fueron con la deca&iacute;da, mostrando en todo que no bastaba la voluntad de poder para hacerla vivir, ya que mar adentro su irrelevante papel la conden&oacute; como fortaleza, plataforma abierta entre el Viejo y el Nuevo Mundo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, sin embargo, hay esperanza, expectativa de nuevos vientos para que los intercambios puedan hacer girar a todo el Caribe y, entre sus cambios, la Cartagena vuelva a brillar. Son varios siglos de gran trabajo: est&aacute;n los muelles, gr&uacute;as potentes, sitios para atracar, hay terminal para conectar, muchas maniobras y embarcaciones a diario llegan. &iquest;Ser&aacute; que ahora con el comercio internacional habr&aacute; otros sitios, v&iacute;nculos nuevos tanto en Am&eacute;rica como en Europa que hasta el Oriente puedan llegar?</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afirma Pedro Conrado Sonder&eacute;guer, uno de los autores, que la incipiente apertura de Cuba, especialmente en su puerto de Mariel, aparece con suficiente sentido, como el s&iacute;mbolo de la renovaci&oacute;n de la isla y su reincorporaci&oacute;n al tr&aacute;fico del Caribe. Y es tambi&eacute;n en este posible escenario que la mirada sobre los puertos de Cartagena y Veracruz cobra significaci&oacute;n, sobre todo si se recupera el anterior equilibrio del Caribe y su rol hist&oacute;rico de lugar de encuentro global. De ah&iacute; que esta especie de <i>Mediterr&aacute;neo americano</i> estar&iacute;a en posibilidad de sacar partida de sus tradiciones y mestizajes y generar m&uacute;ltiples trueques: cruce de culturas, tierra de innovaciones y mitos, no del todo saturados por la raz&oacute;n pragm&aacute;tica; zona de encuentros pasados y presentes, promesas en espera. &iquest;C&oacute;mo desestabilizar las inercias que ocultan los verdaderos tesoros nunca perdidos?</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin de las luchas ideol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas del mundo bipolar y las batallas internas por la libertad y dignidad, Cuba, la ausente y desterrada es la buena nueva, otro proyecto Mariel despega, no sin problemas, pero s&iacute; hacia otro esquema, no hay panacea, hay un tema: que el territorio pueda volver a ser la fuerza, la evoluci&oacute;n. &iquest;Ser&aacute; que entonces, de nuevo el mar traer&aacute; sorpresas, mover&aacute; conciencias y voluntades para pactar?</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte vital de su sistema de defensa el Caribe, Cartagena y Veracruz s&iacute; surgieron con un origen similar consistente en ciudades amuralladas y abaluartadas que se erigieron para hacer frente a los piratas, pero adem&aacute;s soberbios puertos en las rutas de comercio y navegaci&oacute;n; lo que exigi&oacute; tanto la reproducci&oacute;n de modelos europeos de ingenier&iacute;a y arquitectura militares, como la interpretaci&oacute;n de los tratados militares de la &eacute;poca. Y eso lo vemos tambi&eacute;n en Campeche, La Habana, San Juan, Santo Domingo, Panam&aacute;, Portobelo y Veracruz.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, se trat&oacute; de una adaptaci&oacute;n de la teor&iacute;a tratad&iacute;stica a las circunstancias regionales y ambientales de los territorios conquistados, lo que defini&oacute; la organizaci&oacute;n territorial as&iacute; como los emplazamientos urbanos, orquestando a la vez el crecimiento de las ciudades a partir de los recintos amurallados. Y es que el fantasma de Francis Drake, el legendario pirata ingl&eacute;s, a&uacute;n vaga por San Juan de Ul&uacute;a donde, por cierto, se le rechaz&oacute; en 1568, pero a Cartagena s&iacute; la devast&oacute;, por lo que Felipe II orden&oacute; ambas fortificaciones.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierto es que los or&iacute;genes de tal arquitectura defensiva datan de la Grecia Antigua y posteriormente de Roma, estas caracter&iacute;sticas constructivas se muestran claramente en las ciudades medievales con los castillos enclavados en lo alto de los territorios y desde luego en las iglesias, con sus torres espigadas reg&iacute;an la composici&oacute;n y los trazos irregulares pod&iacute;an cambiar dr&aacute;sticamente. Hasta que en el Renacimiento, y ya contando con la p&oacute;lvora, se buscaron soluciones para establecer los sitios ideales para los emplazamientos urbanos seg&uacute;n las particularidades de la ciudad a fundar y defender.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, si bien no existi&oacute; un modelo repetitivo en la soluci&oacute;n arquitect&oacute;nica, en cuanto a Cartagena de Indias y Veracruz, sus rasgos corresponden al cambio de estructura defensiva por los nuevos m&eacute;todos y t&eacute;cnicas de acometida que exigi&oacute; el Renacimiento. Los proyectos iniciales de defensa obedecieron a la integraci&oacute;n de las formas medievales con la abstracci&oacute;n geom&eacute;trica racional que combinaron eficazmente la escuela italiana y la ingenier&iacute;a espa&ntilde;ola. La figura principal del ingeniero militar Bautista Antonelli aport&oacute; a sus seguidores un conjunto de estructuras sim&eacute;tricas, terraceadas, dominando la escala monumental con elementos compositivos proporcionales entre las partes y el conjunto que lo &uacute;nico que las distingue de las dem&aacute;s es la armon&iacute;a con el contexto, y las soluciones para librar el alcance de las armas de fuego, adem&aacute;s de las normas defensivas que dictaban los tratados militares de entonces.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un salto hist&oacute;rico plenamente justificado nos conduce a repensar, primero, la situaci&oacute;n de Cartagena en el siglo XIX, centrando el punto en las consecuencias del federalismo y la desamortizaci&oacute;n de los bienes. Para entonces, era un activo puerto que actuaba en forma sobre el Caribe y el comercio interior, de ah&iacute; que los bienes urbanos se concentraron en esa ciudad. Para finales de esa centuria pod&iacute;a hablarse del <i>renacimiento</i> de Cartagena con la incorporaci&oacute;n de espacios construidos allende las murallas: se trataba de la transici&oacute;n entre la l&oacute;gica medieval y la moderna, cuando pis&oacute; fuerte la figura del entonces presidente de Colombia, Rafael N&uacute;&ntilde;ez (oriundo de Cartagena), quien impuls&oacute; la reedificaci&oacute;n de casas, mejora de barrios, movido por los modelos representativos del progreso que le inspiraron sus estancias en Par&iacute;s, tomando im&aacute;genes de Notre Dame y la catedral de Mil&aacute;n, en su estilo g&oacute;tico. Se busc&oacute; el ornato o embellecimiento urbano, con lo que llegaron los parques, la transformaci&oacute;n de los servicios de infraestructura, la electricidad, incluso un acueducto pero, sobre todo, la l&iacute;nea f&eacute;rrea: era el tr&aacute;nsito de las precariedades a la ciudad moderna.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo t&eacute;rmino, vienen las im&aacute;genes y recuento de los hechos en Veracruz a finales del siglo XIX, en el cotejo y los contrastes de una ciudad portuaria. No sobra afirmar que si fue b&aacute;sico ese sitio para la Nueva Espa&ntilde;a, igualmente result&oacute; su jerarqu&iacute;a para el M&eacute;xico independiente del mundo atl&aacute;ntico y asimismo referente mundial en comercio e intercambios culturales. Un dato no bien sabido, la <i>vagabunda Veracruz</i>, ya que fueron cuatro los intentos de su fundaci&oacute;n hasta que por fin quedan instaladas frente al islote de San Juan de Ul&uacute;a, con unas cuantas casas&#45;habitaci&oacute;n, varias posadas y bodegas fortificadas en 1793.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el siglo XIX se da el proceso de modernizaci&oacute;n urbana, bajo la visi&oacute;n liberal, cuando llegan al fin las corrientes higienistas y se define el modelo de desarrollo nacional, donde puertos y fronteras recibieron mejoras, y las decisiones de Porfirio D&iacute;az llegan al puerto, con su basta obra material: el ferrocarril, llev&aacute;ndose en derrumbe la muralla al mar. Impulsando el nuevo esquema de zona portuaria, es decir, combatiendo la precariedad y atacando las incesantes enfermedades tropicales, ya que el medio y el clima eran propicios para toda clase de epidemias, tanto en muelles como en las aduanas: se trataba de ganarle terrenos al mar, luchas contra la escasez de agua potable, las constantes inundaciones; pero tambi&eacute;n, urbanizar el puerto, con alumbrados p&uacute;blicos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para imponer este progreso fue necesaria la paz y el orden, mejoras en la educaci&oacute;n y la cultura, llegaron los adelantos cient&iacute;ficos y la bonanza en las instituciones hospitalarias, avance s&iacute;, aunque marcaron los l&iacute;mites y alcance de la modernidad urbana en una ciudad que luchaba a hombro partido contra las enfermedades como el c&oacute;lera, la viruela, el sarampi&oacute;n y la fiebre amarilla. Pasado el peligro e iniciado el siglo XX pod&iacute;a escucharse que en Veracruz, el dictador hablaba entonces de la <i>pompa y circuns</i><i>tancia</i> para mostrar al mundo entero lo que el positivismo pod&iacute;a lograr cuando de modernizaci&oacute;n se trataba.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como par&eacute;ntesis en el tema central, dos entrevistas traen al pensamiento del lector otros hechos relevantes. Por un lado, la aparente paradoja de c&oacute;mo, en general, mientras que las revoluciones de independencia fueron urbanas, las del siglo XX tuvieron su epicentro en el medio rural, mostrando as&iacute; pautas de desarmon&iacute;a y discordancias; adem&aacute;s del componente ideol&oacute;gico, ya que, principalmente en Am&eacute;rica Latina, campearon las guerrillas rurales y los movimientos agrarios que parec&iacute;an a contracorriente de las tendencias a la urbanizaci&oacute;n&#45;industrializaci&oacute;n y sus secuelas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que en la ciudad, afirma Guy Burgel, predominaba el orden pero a la vez la anarqu&iacute;a, el anonimato, la embestida de las masas. Lo que muestra la complejidad urbana, donde no existen las ciudades completamente reguladas sino la inestabilidad junto a la <i>democracia</i>, por lo que se requer&iacute;a m&aacute;s de la eficacia moral y no s&oacute;lo la proclamaci&oacute;n de los valores &eacute;ticos. Por ello, insiste el pensador&#45;investigador, en la mayor&iacute;a de los casos de esa urbanizaci&oacute;n modernizante, resalta la exuberancia e inmediatez de un idealismo (imposible). De ah&iacute; que concluya el especialista: "importa menos la cosa observada que la manera de analizar la ciudad" (137).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la entrevista a Marcel Roncayolo ilustra y recuerda que para comprender mejor la situaci&oacute;n de Cartagena y Veracruz como dos puertos de gran trascendencia a partir del siglo XVI &#150;sitios de donde part&iacute;an los productos, especialmente el oro y la plata de Am&eacute;rica Latina&#150; habr&iacute;a que volver, ante todo, a la geograf&iacute;a en lo relativo a la especificidad de los lugares, lo que eventualmente tendr&iacute;a que asociarse con la noci&oacute;n de legado.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recordar, entonces que en un principio Marsella fue un importante puerto de Grecia anexado al Imperio romano por Julio C&eacute;sar en el a&ntilde;o 49 a. C., que conserv&oacute; la traza original y sus nexos con el comercio mediterr&aacute;neo, y as&iacute; se mantuvo toda la Edad Media hasta su incorporaci&oacute;n al reino de Francia en el siglo XV, lo que deriv&oacute; en murallas de resguardo. Por lo que, apunta el autor, se requiere volver a consideraciones que ligan la cuesti&oacute;n del legado, &aacute;mbito donde la arquitectura y el urbanismo generaron durante los &uacute;ltimos siglos relevantes casos de estudio tanto en los puertos de Am&eacute;rica como en Europa. Sin embargo, en tiempos de la modernidad y despu&eacute;s de la fuerte especulaci&oacute;n con los nuevos espacios del puerto, la tensi&oacute;n provocada disminuy&oacute; con importantes obras urbanas, desde luego para los barrios residenciales en el puerto. Y de igual manera, como lo hab&iacute;a hecho el arquitecto Haussmann en Par&iacute;s, desarrollaron la estaci&oacute;n del ferrocarril, que a la vez cumple la funci&oacute;n de elemento destructor como barrera de elementos urbanos, tambi&eacute;n contribuye a la valorizaci&oacute;n de barrios urbanos; pero el proyecto nunca qued&oacute; bien terminado, provocando en Marsella una crisis interminable, ilustrando as&iacute; el famoso distanciamiento entre la ciudad y el puerto, t&iacute;pico de las redes ferroviarias mediterr&aacute;neas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de enlace con el tema del libro radica en que ese puerto comercial ten&iacute;a gran inter&eacute;s por el Caribe, toda vez que varias de sus islas fueron colonias francesas. Por esa v&iacute;a, los dos principales puertos del Caribe, Veracruz y Cartagena estuvieron tambi&eacute;n vinculados comercialmente con Marsella, y m&aacute;s a&uacute;n despu&eacute;s de la independencia de las colonias espa&ntilde;olas. Este caso, no obstante, a pesar de diferir por situarse m&aacute;s cerca del imperio que de la periferia, como s&iacute; lo eran las de Latinoam&eacute;rica, resaltaba por ser extrema la desarticulaci&oacute;n entre ciudad y puerto, si bien compart&iacute;an las tres una fachada mar&iacute;tima y su condici&oacute;n urbana que las presenta cortadas por el mar y por el puerto, o sea, la forma asim&eacute;trica en su composici&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, destaca en la entrevista que siendo principal el lazo comercial de Marsella con Veracruz y Cartagena, sobre todo en los siglos XIX y XX, ese v&iacute;nculo dej&oacute; huellas en la zona americana y riquezas en el &aacute;rea mediterr&aacute;nea. Y es que Marsella hab&iacute;a mostrado durante los siglos XVII y XVIII que su progreso depend&iacute;a m&aacute;s de sus relaciones con Oriente que con &Aacute;frica, ya que mucho antes de la construcci&oacute;n del Canal de Suez, que se har&iacute;a rea lidad cien a&ntilde;os despu&eacute;s, las mercanc&iacute;as valiosas proven&iacute;an de China, Indonesia o la India, por la antigua v&iacute;a oriental.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata, finalmente, de una experiencia hist&oacute;rica que ilustra y comprueba que la conjunci&oacute;n de ciertas l&oacute;gicas y determinadas presencias posibilitan que algunas acciones se produzcan y la misma concepci&oacute;n del mundo cambie. En lo relativo a Am&eacute;rica Latina, el conocimiento y deconstrucci&oacute;n de cierta historia, puede dar lugar a un nuevo saber de su pasado y geograf&iacute;a &#150;lejana hoy en Francia&#150;, pero es factible encontrar abundantes estudios que aportan a otra explicaci&oacute;n de las m&uacute;ltiples relaciones entre los dos mundos durante los &uacute;ltimos siglos. Por ello, para Roncayolo, M&eacute;xico resulta excepcional en documentos y memorias vivas de los nunca interrumpidos lazos con Francia, a pesar del fracaso de Maximiliano.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las evidencias abundan en intercambios que derivaron en adopciones ben&eacute;ficas para las dos partes, mostrando as&iacute; c&oacute;mo las hibridaciones han sido y ser&aacute;n formas no sabidas de di&aacute;logo&#45;presencia, cuya l&oacute;gica no determinada a priori avanza como el mar sobre la arena que aparenta contenerla, apaciguarla y entenderla, sin dejar de sentir por un momento que se trata de un pacto que el cambio clim&aacute;tico puede alterar, no respetar porque tambi&eacute;n las geograf&iacute;as se resienten y "hablan" su propia lengua.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto avanza con interesantes descripciones de los viajeros europeos y mexicanos, desde el siglo XVI hasta el siglo XX, reconociendo que Veracruz ha sido &uacute;nico en cuanto a mantener su importancia en las relaciones entre el nuevo y el viejo continente, ya que durante m&aacute;s de cuatro siglos han transitado comunicaciones, comercio, noticias y viajeros de mil partes, ya dirigidos a la capital del virreinato de la Nueva Espa&ntilde;a, o en sentido contrario. A pesar de ello, tan importante rol no se refleja en su estructura urbana, orientada a construir una ciudad ordenada, funcional y bella, a similitud de otras tantas poblaciones del pa&iacute;s, que a trav&eacute;s del tiempo fueron acumulando palacios, iglesias, plazas y callejuelas hasta configurar esos conjuntos que actualmente constituyen el patrimonio cultural de M&eacute;xico.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los antecedentes indican que siempre se ha presentado una continua lucha entre tenacidad y adversidad. As&iacute;, la reubicaci&oacute;n de la ciudad, promovida por el virrey conde de Monterrey y condicionada por motivos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, ignor&oacute; las condiciones geogr&aacute;ficas poco aptas del sitio en el que se planeaba asentar la nueva ciudad. A pesar de la oposici&oacute;n de los habitantes, el traslado fue confirmado y realizado finalmente en 1600, y quince a&ntilde;os m&aacute;s tarde, por orden de Felipe III, recib&iacute;a el t&iacute;tulo de ciudad, con lo que el puerto seguir&iacute;a desempe&ntilde;ando el papel fundamental de puerta de entrada al virreinato de la Nueva Espa&ntilde;a, confirm&aacute;ndolo a la vez como parada obligatoria para todo aquel que se dirigiera a Europa o hacia la ciudad de M&eacute;xico. De ah&iacute; que formara parte de las descripciones de soldados, religiosos, aventureros, explotadores o cient&iacute;ficos, registradas por medio de narraciones y diarios de viaje, pinturas, grabados y posteriormente fotograf&iacute;as; aunque, en general, dominar&aacute;n las descripciones de los aspectos pintorescos, curiosos o ex&oacute;ticos m&aacute;s que temas de car&aacute;cter arquitect&oacute;nico o urbano.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un asunto com&uacute;n que aparece en muchas de las relaciones es el asombro y desconcierto en cuanto a que hab&iacute;a sido equivocada la elecci&oacute;n del lugar para fundar y asentar la ciudad. Por lo que se afirmaba que no hab&iacute;a sitio en el <i>Nuevo Mundo</i> cuyo aspecto no satisfaciera las ansias y expectativas de quien llegaba con la intenci&oacute;n de avecinarse en la Villa Rica de la Vera Cruz. En efecto, la costa era plana, arenosa y sin vegetaci&oacute;n, las casas no ten&iacute;an tejado y estaban construidas en l&iacute;nea recta, regulares, formando una vasta calle, dando la apariencia de un cementerio. Era, adem&aacute;s, uno de los lugares m&aacute;s mal&eacute;ficos y malsanos del mundo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contraste era evidente: no correspond&iacute;a su falta de calidad urbana con la importancia de las riquezas que por all&iacute; transitaban hacia la vieja Europa, mientras que su gente era hospitalaria, generosa y alegre; era tambi&eacute;n un lugar inh&oacute;spito, pues Veracruz no dejaba de padecer el calor sofocante de los veranos, con su secuela de epidemias y tercianas, lo que diezmaba la poblaci&oacute;n, y aunados a los inconvenientes ambientales se agravaban las dificultades para terminar los edificios debido a la poca disponibilidad de buenos materiales de construcci&oacute;n como canteras de piedra o minas de arcilla para la fabricaci&oacute;n de ladrillos y tejas, por lo que las iglesias y monasterios fueron construidos de madera, incluso las casas de los hombres m&aacute;s ricos, las rejas y barandas de los balcones y los patios eran de este material, de tal forma que la ciudad fue arrasada muchas veces por los incendios provocados por los fuertes vientos del norte.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s estaban los inaccesibles costos de la construcci&oacute;n que no se completaba por menos de cientos de miles de d&oacute;lares, ya que todo tendr&iacute;a que venir del mar. En cuanto a servicios b&aacute;sicos, la gente deb&iacute;a conformarse con el agua que escurr&iacute;a de las dunas o del arroyo Tenoya; el abasto h&iacute;drico para consumo dom&eacute;stico se hac&iacute;a por medio de aljibes, ubicados en los patios de las casas y de los grandes edificios. La diferencia en el modo de percibir una realidad urbana, entre viajeros extranjeros y mexicanos, entre pintores, grabadores y fot&oacute;grafos puede asociarse a la diversidad de puntos de vista, sobre todo en el modo en que los nativos miran y narran su propia ciudad.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &oacute;ptica de los forasteros acent&uacute;a el impacto cultural entre mundos diversos, el descubrimiento de los factores ambientales y naturales diversos y las tradiciones y costumbres nuevas. De ah&iacute; que el est&iacute;mulo epid&eacute;rmico, lo ex&oacute;tico, lo pintoresco atraen solamente al extranjero; mientras que en el habitante originario predomina una inspiraci&oacute;n que se mueve a trav&eacute;s del tiempo en lugar de moverse en el espacio. Por ello es que el libro de viajes escrito por el nativo tendr&aacute; siempre cercan&iacute;a con el libro de memorias.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cartagena de Indias, por su parte, y en palabras de Beatriz Garc&iacute;a Moreno, se ostenta como una ciudad de paradojas y contrastes, un sitio de honor que trasciende las ciudades colombianas y latinoamericanas, su Centro Hist&oacute;rico fue reconocido por la Unesco como patrimonio de la humanidad en 1984. Referencia obligada entre los valores patrios, tema de estudio de cronistas, historiadores y literatos, adem&aacute;s de un lugar que la modernidad finalmente descubri&oacute;, codici&oacute; y apropi&oacute; como objeto de un turismo que se divide entre disfrutar lo cultural y bello del paisaje y un mercado mundializado que busca hacerse de ella como parte del bot&iacute;n global.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, su notoriedad se concentra en lo que se ha llamado distrito cultural y tur&iacute;stico, limitado a su Centro Hist&oacute;rico y zonas tur&iacute;sticas aleda&ntilde;as; mientras que el resto de la ciudad ocupa otro lugar, sin atender, pero que no deja de entrar a hurtadillas en ese primer cuadro de la ciudad, por m&aacute;s que se busque negar su existencia cr&iacute;tica. Su configuraci&oacute;n espacial no esconde las l&oacute;gicas discursivas de los amos en turno, que impusieron sus modelos de poblamiento en medio de dif&iacute;ciles geograf&iacute;as y condiciones humanas que los fueron rebasando. Por ello, su paisaje urbano est&aacute; lleno de permanencias y contingencias, que muestran una ciudad de r&iacute;gidos contrastes y de una interesante po&eacute;tica capturada en diversas narraciones.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ubicaci&oacute;n de Cartagena de Indias, que la expone libremente al oc&eacute;ano y est&aacute; resguardada en la misma Bah&iacute;a de Cartagena, en su exterior e interior, favoreci&oacute; el acceso para la conquista del continente por la corona espa&ntilde;ola, que la erigi&oacute; como <i>Portal de las Indias Orientales</i>, favoreciendo asimismo el saqueo y las invasiones de piratas y corsarios representantes de otras coronas europeas, empe&ntilde;adas todas en luchas por el poder.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde tiempos lejanos fue puerto principal para el comercio ultramarino, tanto con Europa como con las Antillas cercanas, convirti&eacute;ndose en el moj&oacute;n necesario para la integraci&oacute;n cultural con otras ciudades del Caribe y del continente, que en similares condiciones tuvieron que enfrentar procesos de dominaci&oacute;n colonial y cultural, con el consiguiente sometimiento de los pueblos originarios y la esclavitud de los africanos. La otra cara, su proximidad con regiones selv&aacute;ticas permiti&oacute; en el siglo XVII, el escape de esclavos que abrieron con sus palenques, caminos hacia la libertad. Desde sus inicios y hasta hoy, ha tenido que construir diversas obras de ingenier&iacute;a y arquitectura para protegerse de los mares de leva, de tempestades y vientos, as&iacute; como de su frecuente clima extremoso, con temperaturas elevadas y h&uacute;medas, solamente menguado por la presencia de vientos alisios entre los meses de noviembre y marzo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La geograf&iacute;a, con sus accidentes y clima, ha sido tema forzoso de la literatura sobre Cartagena, que no ha dejado de mencionar, entre la narrativa de batallas y pr&aacute;cticas cotidianas, las explanadas y escolleras que la protegen del comportamiento por lo regular despiadado del oc&eacute;ano, con sus calles de andenes protegidos por una arquitectura de aleros y balcones, de ventanas de rejas de madera que dejan pasar los vientos, de zaguanes y patios interiores con &aacute;rboles frutales adecuados para procurar la sombra.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mapa actual de Cartagena se constituye por trazados de diferentes &eacute;pocas que se yuxtaponen o interceptan entre s&iacute;, mientras que dan cuenta del orden y significaci&oacute;n que los concibi&oacute;, as&iacute; como de las formas en que han cambiado, apropiado y disfrutado al paso de los nuevos tiempos y los gobernantes con sus gustos y pol&iacute;ticas de gobernamentalidad. Su plano vigente, mostrando el centro fundacional, las realizaciones del siglo XIX y el crecimiento del siglo XX ofrece una ciudad fragmentada entre una que exhibe la belleza de su condici&oacute;n costera, su historia y su basta estructura tur&iacute;stica y, otra, marginada, ajena a la anterior, sumida en la pobreza y sus vicios y dependiente de los trabajos informales derivados del turismo principalmente extranjero. Asimismo, el crecimiento considerable debido al desarrollo de la industria y el comercio, adem&aacute;s de las migraciones por las violencias sociopol&iacute;ticas del pa&iacute;s, que exigi&oacute; la ampliaci&oacute;n de la infraestructura y de los servicios, puso al descubierto la inocultable tensi&oacute;n entre los nuevos requerimientos y la historia encerrada en sus arquitecturas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque Cartagena, extendida por fuera de las murallas, tiene equipamientos para la movilidad, como el aeropuerto, la terminal de transportes terrestres y el terminal mar&iacute;tima, sus instalaciones no son del todo adecuadas. Finalmente, puede decirse que Cartagena hoy es un paisaje entre aguas de diversas formas y tonos, que su &aacute;rea urbana se expande entre las tensiones que ofrece un pasado contundente y un presente que se ha ido acomodando a los requerimientos locales, as&iacute; como a las del turismo internacional que pretende apropiarla mientras muchos de sus sectores se hunden en la pobreza, que su cotidianidad sucede entre la Cartagena cosmopolita de visitantes extranjeros y la de los residentes originarios de culturas ancestrales que circulan por en sus calles y playas, con su color y sudor, llevando a cuestas sus tradiciones.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acompa&ntilde;an y complementan esta monumental obra los apartados para hablar de la traza urbana de Veracruz; las historias de campesinos franceses de Jicaltepec y San Rafael. Adem&aacute;s de las huellas de la presencia de &Aacute;frica en Cartagena de Indias y su entorno; la cumbia y leyendas sobre la fiebre de exportaci&oacute;n. Lugar especial para hablar de los proyectos de preservaci&oacute;n patrimonial y desarrollo urbano, arquitectura y modernidad, tanto para Veracruz como para Cartagena, la cuesti&oacute;n ambiental y bellos grabados de Veracruz, con atinados y bellos textos que le otorgan dimensi&oacute;n y calidez.</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor:</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Aranda S&aacute;nchez.</b> Mexicano. Es doctor en urbanismo. Actualmente es profesor&#45;investigador de la Facultad de Artes de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico. Su l&iacute;nea de investigaci&oacute;n actual es sociolog&iacute;a de la cultura. Entre sus &uacute;ltimas publicaciones destacan: "Violencia contra mujeres en el Estado de M&eacute;xico: cuatro discursos discordantes" en Norma Baca Tavira y Graciela V&eacute;lez Bautista (coords.), <i>Violencia, g&eacute;nero y la persistencia de la desigualdad en el Estado de M&eacute;xico</i>, Buenos Aires, Mnemosyne, pp. 105&#45;123 (2013); "Experiencia de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca" en Mar&iacute;a del Rosario Guerra Gonz&aacute;lez (coord.), <i>Lo cotidiano y la utop&iacute;a frente a los Derechos Humanos</i>, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico&#45;Instituto de Estudios Sobre la Universidad, pp. 105&#45;137 (2013); "El movimiento estudiantil y la teor&iacute;a de los movimientos sociales", <i>Revista Convergencia</i>, 7 (21), Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, Toluca, pp. 225&#45;250 (2000).</font></p>
     ]]></body>
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