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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Patrones y obreros: la ofensiva de la clase propietaria, 1918-1930]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a Ester Rapalo, <i>Patrones y obreros: la ofensiva de la clase propietaria, 1918&#45;1930</i>, Buenos Aires, Siglo XXI, 2012, 320 pp.</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "clase propietaria" es, desde hace a&ntilde;os, el objeto central de los trabajos de la historiadora Mar&iacute;a Ester Rapalo. <i>Patrones y obreros</i>, resultado de una tesis doctoral presentada en 2009 en la Universidad de Buenos Aires, se centra en la Asociaci&oacute;n del Trabajo (AT), ente patronal creado a fines de la d&eacute;cada de 1910, analizando su ideario, pr&aacute;cticas y las complejas articulaciones con otros actores sociales. El ciclo abarcado va de 1916 a 1930, es decir, desde la asunci&oacute;n de la primera presidencia del radical Hip&oacute;lito Yrigoyen hasta el derrocamiento de la segunda gesti&oacute;n del mismo l&iacute;der: el arco temporal, as&iacute;, abarca el ciclo de la primera democracia de masas en Argentina. Sin embargo, el eje central del trabajo est&aacute; colocado en los a&ntilde;os del primer gobierno yrigoyenista, entre 1916 y 1922, donde "los sectores m&aacute;s poderosos de la burgues&iacute;a nacional y extranjera se unificaron para resistir la creciente organizaci&oacute;n obrera sindical y la nueva experiencia pol&iacute;tica de signo democratizante, ambas tendentes a recortar una autoridad y un poder empresarial que se pretend&iacute;an inconmovibles" (pp. 13&#45;14). Este plano doblemente conflictivo ser&aacute; el que defina los or&iacute;genes y el desarrollo de la AT, cuyas l&iacute;neas de sentido se leer&aacute;n en esta obra desde el inicio del ciclo de organizaci&oacute;n patronal en el naciente siglo XX hasta las configuraciones de "una nueva derecha" que decantar&aacute;n en la d&eacute;cada de 1930.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo inicia con una introducci&oacute;n que posiciona el objeto de estudio, presenta los ejes de la investigaci&oacute;n y adelanta el contenido del resto del libro, desarrollando el concepto clave sobre el cual se asent&oacute; el programa empresarial: "libertad de trabajo". Dice Rapalo:</font></p>         <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Defend&iacute;an, por un lado, los "derechos" de las patronales a imponer su voluntad en el lugar de trabajo &#150;libertad de contrataci&oacute;n y de despido, imposici&oacute;n de condiciones de trabajo, jornada laboral, salarios, etc.&#150; y por eso mismo no aceptaban limitaciones a su "libertad" por parte de los sindicatos, del Estado ni de la legislaci&oacute;n laboral. Por otro lado defend&iacute;an su "derecho" a que el Estado, que tanto denostaban cuando asum&iacute;a la protecci&oacute;n del trabajador, garantizara la autoridad y la libertad patronales con sus propias fuerzas y dispositivos (p. 16).</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo uno, "Las organizaciones patronales previas a 1918", se analiza el tipo de configuraciones de los grupos patronales previas a la creaci&oacute;n de la AT, con especial &eacute;nfasis, primero, en los C&iacute;rculos Cat&oacute;licos de Obreros (CCO). Versi&oacute;n local de la estructura creada en Francia, los CCO argentinos fueron fundados por el sacerdote redentorista alem&aacute;n Federico Grote en 1892, bajo el influjo de la enc&iacute;clica <i>Rerum</i> <i>Novarum</i>, del a&ntilde;o anterior. Parte del catolicismo social finisecular, los CCO part&iacute;an de concepciones antiliberales y antisocialistas, como las que llevaron al propio Grote a impulsar la creaci&oacute;n, en 1897, del Centro Antisocialista y en 1900, del peri&oacute;dico <i>El Pueblo</i>. Diversos cat&oacute;licos prominentes de "la clase propietaria" se involucraron en los C&iacute;rculos en medio de un contexto fuertemente conflictivo en las relaciones laborales, pero el objetivo de los CCO, que trascend&iacute;a a los intereses patronales, hizo que, m&aacute;s all&aacute; de las colaboraciones, para esos empresarios fuera una relaci&oacute;n finalmente problem&aacute;tica. A partir de 1904 los empresarios comenzaron un proceso de creaci&oacute;n de instituciones patronales, como la breve Uni&oacute;n General (UG) y la m&aacute;s duradera Sociedad de Protecci&oacute;n del Trabajo Libre (SPTL), que compartir&iacute;a con la AT un presidente, el naviero Pedro Christophersen &#150;adem&aacute;s, presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA)&#150;, y que tuvo como asesor al propio Grote. La SPTL duplic&oacute; la violencia estatal como modo de resoluci&oacute;n de los conflictos laborales, en medio de una escalada de la problem&aacute;tica laboral que acab&oacute; reformulando la fisonom&iacute;a del mundo trabajador y que, con la llegada de Yrigoyen a la primera magistratura, acabar&iacute;a generando un nuevo contexto. En efecto, el peso de las condiciones estatales propatronales previas al yrigoyenismo transform&oacute; al mundo laboral y sus modos organizativos, as&iacute; como el l&iacute;der radical trajo consigo un modelo m&aacute;s cercano al neutralismo que, a ojos empresariales, era una derrota, con lo cual el propio Estado pasaba a estar en el n&uacute;cleo de la problem&aacute;tica y, al mismo tiempo, sectores del empresariado local reforzaban su alianza con los intereses econ&oacute;micos extranjeros. En ese tablero, era la hora de la Asociaci&oacute;n del Trabajo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La organizaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n del Trabajo" es el segundo cap&iacute;tulo del libro. Rapalo analiza all&iacute; la fundaci&oacute;n de la instituci&oacute;n en tanto "supraorganizaci&oacute;n corporativa: buscar&iacute;a superar el marco de las organizaciones sectoriales para intentar conformar una fuerza patronal homog&eacute;nea que actuara como articuladora social y pol&iacute;tica" (p. 57). Presidida por el mencionado Christophersen en representaci&oacute;n de la Bolsa y con el estanciero Joaqu&iacute;n de Anchorena, de la Sociedad Rural Argentina (SRA), como vicepresidente, la AT se proclamaba como organizada en la l&iacute;nea de las instituciones patronales de Alemania y Estados Unidos, pero apelaba al mismo tiempo a recuperar la experiencia nacional de los CCO en tanto buscaba adoctrinar a los obreros. La autora estudia luego "la columna vertebral" de la AT: los Centros Patronales, que agrupaban a los patrones por rama de actividad. Estos nucleamientos exist&iacute;an desde mediados del siglo XIX, y para el momento de la fundaci&oacute;n de la AT sus relaciones implicaron formalizar "la alianza entre los intereses econ&oacute;micos nacionales y extranjeros a trav&eacute;s de los representantes de los principales sectores del capital: grandes comerciantes, terratenientes, industriales y administradores de empresas extranjeras" (p. 59). Esta vinculaci&oacute;n explica la ubicaci&oacute;n territorial de los centros de la AT en aquellos sitios donde se articulaban las actividades econ&oacute;micas de sus miembros y donde tuvieran tambi&eacute;n posibilidades de impacto pol&iacute;tico por su accionar, caso pr&iacute;nceps el puerto de Buenos Aires. Las juntas electivas, sobre las cuales se detiene luego la historiadora, eran el espacio organizativo y coordinador de la AT, con miembros designados por los propios centros patronales. All&iacute; se entrelazaban diversos ejes de los espacios patronales, desde las continuaciones de la cohesi&oacute;n social hasta la creaci&oacute;n de la derechista Liga Patri&oacute;tica Argentina (LPA) en 1919, pasando por las iniciativas de publicaciones para los patrones, como el Bolet&iacute;n de la Asociaci&oacute;n del Trabajo, y para los obreros, como <i>La Concordia</i>. En definitiva, la organizaci&oacute;n de la AT tal cual la describe Rapalo puede ponerse en paralelo con las palabras de Anchorena en 1922 cuando la instituci&oacute;n inaugura el local llamado Casa Obrera; se estaba, presuntamente, ante la armon&iacute;a lograda tras los "a&ntilde;os de guerra provocada por la actuaci&oacute;n de los sindicatos de resistencia" (p. 84). Es decir, ante las nuevas formas que hab&iacute;an adquirido las estrategias patronales tal cual las expresaba la asociaci&oacute;n.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, titulado "La asociaci&oacute;n del trabajo en la capital, fines de 1918&#45;1921", la autora se enfoca en la historia de la instituci&oacute;n en la ciudad de Buenos Aires, como se&ntilde;alamos previamente, punto nodal de su estrategia econ&oacute;mico&#45;pol&iacute;tica. Es central aqu&iacute; la atenci&oacute;n colocada sobre el "uso de un notable repertorio de amenazas y acciones tendentes a presionar al gobierno para obligarlo a garantizar el ejercicio de la libertad y la voluntad patronales" (p. 89), que para Rapalo, por medio de la consolidaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de estrategias, "en definitiva, consigui&oacute; modificar el rumbo de la pol&iacute;tica gubernamental con respecto al movimiento obrero organizado" (p. 90). Dentro del repertorio de la asociaci&oacute;n pod&iacute;an convivir la acci&oacute;n violenta con la forja organizacional, como ocurri&oacute; en 1919; la AT fue un actor clave en el desarrollo de la Semana Tr&aacute;gica, como se conoce a los d&iacute;as de enero signados por la represi&oacute;n policial, militar y privada a los obreros de los porte&ntilde;os talleres Vasena, al tiempo que el episodio sign&oacute; la creaci&oacute;n de la mencionada LPA. Para la historiadora, es central el involucramiento de los miembros de la AT en la colaboraci&oacute;n con la represi&oacute;n; la fundaci&oacute;n de la agrupaci&oacute;n Defensores del Orden (DO), n&uacute;cleo clave de la organizaci&oacute;n Guardia C&iacute;vica (GC), luego LPA; y el propio sentido del paso de la gc a la LPA: "de la 'defensa del orden' se pasaba, lisa y llanamente, a la 'defensa de la patria'" (p. 96). Unidas por el objetivo de "el ataque y la vigilancia del movimiento obrero organizado", as&iacute; como por los miembros en com&uacute;n, la LPA y la asociaci&oacute;n, destaca Rapalo, "pervivieron, no obstante, como entidades separadas: la segunda organizando a los patrones y la primera m&aacute;s abocada a la agitaci&oacute;n ideol&oacute;gica" (p. 99). La articulaci&oacute;n con la Iglesia cat&oacute;lica fue el siguiente paso en la estrategia de la AT, completando as&iacute; un esquema de imbricaciones donde se busc&oacute; tambi&eacute;n esmerilar al gobierno. La autora estudia, luego, la construcci&oacute;n del triunfo de la AT sobre el gobierno radical en el espacio clave del puerto de Buenos Aires, la imposici&oacute;n de la "libertad de trabajo". Ciclo saludado por el diario <i>La Naci&oacute;n</i>, en el cual Rapalo se apoya para rese&ntilde;ar las instancias del proceso, el propio Anchorena lo explicaba como una victoria sobre "las sociedades de resistencia" por medio de haber organizado "magn&aacute;nimamente" a los empresarios, pero al mismo tiempo lo presentaba como un triunfo "de todos".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como la capital argentina era eje del cap&iacute;tulo tres, el interior del pa&iacute;s lo es en el cuarto, "La Asociaci&oacute;n del Trabajo en el interior, 1919&#45;1922". All&iacute; se analiza la organizaci&oacute;n de la AT en el territorio nacional a partir de dos abordajes: en primer lugar, la autora estudia a la asociaci&oacute;n en la zona cerealera &#150;los puertos del norte de la provincia de Buenos Aires y las provincias de Santa Fe, C&oacute;rdoba y Entre R&iacute;os&#150;; luego, aborda una serie de episodios de resonancia en los por entonces territorios nacionales del Chaco y el Alto Paran&aacute;, y de Santa Cruz. En 1919, en la zona del norte bonaerense, la AT realiz&oacute; su primera intervenci&oacute;n fuera de la capital del pa&iacute;s, enviando rompehuelgas y realizando acciones de sabotaje en una huelga en las ciudades de San Pedro y Ramallo. El momento organizacional, donde la AT segu&iacute;a el reticulado de la organizaci&oacute;n obrera, es caracterizado por la autora como "contraofensiva patronal", y descrito por medio de la rese&ntilde;a de una serie de conflictos en los cuales la AT desarroll&oacute; una actuaci&oacute;n central en el apoyo y la organizaci&oacute;n de los sectores patronales. Fueron factores clave la intervenci&oacute;n en las pujas de la empresa norte&ntilde;a La Forestal y en la masacre de obreros conocida como Patagonia Tr&aacute;gica en el sur del pa&iacute;s. Las diversas instancias de acci&oacute;n de la AT, enmarcadas por la crisis econ&oacute;mica de la primera posguerra, propone Rapalo, deben leerse tomando en cuenta que "lo que estaba en juego era el ejercicio de la autoridad patronal sin l&iacute;mites" (p. 186). Y en esa lucha, la AT fue primordial en la victoria del sector del cual eran representantes y actor clave.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La resistencia a la legislaci&oacute;n laboral" es el quinto cap&iacute;tulo del libro. All&iacute;, la autora analiza los diversos modos en los cuales la AT actu&oacute; frente a las disposiciones legales que buscaban intervenir en las relaciones laborales. El primer tramo del cap&iacute;tulo aparece dedicado a la regulaci&oacute;n de la Ley 10.505, de trabajo domiciliario, sancionada en el a&ntilde;o de fundaci&oacute;n de la asociaci&oacute;n, 1918. La medida, promovida por legisladores del partido socialista, fue aprobada con ciertas notas &#150;posibles sanciones a los obreros, reducci&oacute;n de multas a los patrones respecto al proyecto original, etc.&#150; que los propios promotores criticaron, y al mismo tiempo reconoci&oacute; de hecho al sindicalismo. La AT se concentr&oacute; en el apoyo y la organizaci&oacute;n de las empresas afectadas por la medida, centralmente las ligadas a los rubros vinculados al textil, pero sin embargo la fuerza de la ley fue escasa, su aplicaci&oacute;n fue laxa e incluso las reformas propuestas para endurecerla fueron deso&iacute;das. El siguiente caso que se rese&ntilde;a es de los conflictos por la jornada laboral de ocho horas, contextualizado en los reclamos tanto de la Segunda Internacional como de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, despectivamente calificada por los voceros patronales como "ola de pereza". Aqu&iacute; la AT tuvo resultados agridulces, en tanto si bien la medida fue aprobada, no se extendi&oacute; a trabajadores rurales ni al servicio dom&eacute;stico. Finalmente, Rapalo estudia el caso de la Ley 9.688 de accidentes de trabajo, sancionada en 1915, nuevamente a instancias de pol&iacute;ticos socialistas. Ante la situaci&oacute;n de hecho y facto de la norma, la AT ejerci&oacute; aqu&iacute; estrategias que centralmente apuntaron a concientizar a los sectores patronales y a proponer an&aacute;lisis, a trav&eacute;s de su prensa, de cariz imperativo sobre las autoridades del Estado, a tono con su propia autorrepresentaci&oacute;n de voz clasista preclara y en pie de igualdad, cuando no superioridad, con los poderes constitucionales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sexto cap&iacute;tulo del trabajo, "El autoritarismo y la expresi&oacute;n de la 'nueva derecha'", busca realizar una lectura de la asociaci&oacute;n en el entramado de las nuevas formas derechistas que plasman su ascenso en la d&eacute;cada de 1920. "La ideolog&iacute;a transmitida desde la AT &#150;se&ntilde;ala Rapalo&#150; ten&iacute;a el claro prop&oacute;sito de adaptar el capitalismo a un marco autoritario que garantizara la subordinaci&oacute;n del trabajo al capital" (p. 221), con lo cual el cap&iacute;tulo se detiene en analizar los idearios presentes en la AT a trav&eacute;s de sus intelectuales y publicaciones. El marco autoritario propuesto desde la Asociaci&oacute;n marcaba la preeminencia de una lectura en t&eacute;rminos de mando&#45;obediencia, donde las libertades de los trabajadores eran le&iacute;das como disolventes de la ecuaci&oacute;n, la cual se propon&iacute;a como objeto sobre el cual la propia AT pod&iacute;a intervenir ante la "deficiente" acci&oacute;n estatal. Por ende, el autoritarismo pregonado se enfocaba contra los controles y contrapesos a la acci&oacute;n patronal desembozada, pero al mismo tiempo hac&iacute;a llamados a la conciencia empresaria para llevar a cabo esfuerzos para concitar la lealtad de los obreros y contribuir as&iacute; al disciplinamiento social general. Particularmente interesantes son, en esa l&iacute;nea, los rescates de la autora de la literatura ficcional, de tono paternalista, presentada por los medios de la AT como estrategia pedag&oacute;gica sobre el mundo trabajador. El an&aacute;lisis de la recepci&oacute;n del fen&oacute;meno fascista italiano, finalmente, cierra el cap&iacute;tulo por medio del estudio de los modos en los cuales el r&eacute;gimen liderado por Benito Mussolini comenz&oacute; a leerse en la AT como una soluci&oacute;n posible a una democracia que, adem&aacute;s de los propios puntos de conflicto ya rese&ntilde;ados, se entend&iacute;a como d&eacute;bil ante la amenaza comunista.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Declive y final de la Asociaci&oacute;n del Trabajo" es el breve cap&iacute;tulo siete, que enlaza con las conclusiones del libro. En esas p&aacute;ginas finales, la historiadora marca, primero, el decaimiento de la actividad de la asociaci&oacute;n entre 1924 y 1927, periodo comprendido dentro de la presidencia del radical Marcelo Alvear, quien lejos estaba de ser entendido por los sectores patronales como una amenaza cual Yrigoyen, justamente el pol&iacute;tico cuyo retorno como candidato presidencial coloca a la asociaci&oacute;n nuevamente en tensi&oacute;n. Pero, sin embargo, y como analiza a continuaci&oacute;n Rapalo, al mismo tiempo habr&aacute; una "aparente paradoja" entre el discurso alarmista de la AT y su p&eacute;rdida de poder como unificadora de la clase propietaria. La autora explica el escenario desde dos argumentos b&aacute;sicos: en primer t&eacute;rmino, las diferencias de los centros patronales con la conducci&oacute;n de la AT, m&aacute;s pragm&aacute;ticos aquellos frente a la intransigencia de esta que buscaba "reeditar el comportamiento de la coyuntura 1918&#45;1921"; en segundo lugar, el acercamiento, en 1929, entre el segundo gobierno de Yrigoyen y los intereses brit&aacute;nicos, socios estrat&eacute;gicos del empresariado local, explicaci&oacute;n que para Rapalo tiene un peso mayor. Ese a&ntilde;o, justamente, es marcado por la investigadora como el momento donde la asociaci&oacute;n qued&oacute; "notablemente debilitada", si bien muchos de los cuadros patronales participaron al a&ntilde;o siguiente en el golpe de Estado que inaugur&oacute; el ciclo putchista en Argentina del siglo XX, saludado y apoyado por la propia Asociaci&oacute;n del Trabajo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Patrones y obreros</i> es un importante aporte bibliogr&aacute;fico que se engarza centralmente con dos l&iacute;neas directrices complementarias de los recientes an&aacute;lisis sobre la etapa que cubre: en primer lugar, los estudios sobre los sectores dirigentes y, en segundo, los an&aacute;lisis sobre los distintos rostros de las derechas. En la necesaria conjunci&oacute;n entre ambos planos se hayan las mayores contribuciones del trabajo, en tanto que permite &#150;desde la historia de una instituci&oacute;n cuyos actores, discursos y accionar fueron m&uacute;ltiples pero trazaron una l&iacute;nea central y abarcaron diversos planos de la vida social&#150;, reponer los diversos repertorios por medio de los cuales la AT construy&oacute; su lugar en el contexto hist&oacute;rico aqu&iacute; cubierto. Pero, al mismo tiempo, sobre esas dos &aacute;reas aparecen diversos puntos donde la obra tiene ciertas debilidades, primero, las caracterizaciones de los sectores dirigentes como un bloque de amplia homogeneidad (de ah&iacute; el uso poco complejizado de t&eacute;rminos como "los propietarios", "el capital", "la patronal"), lo que impide ingresar con mayor atenci&oacute;n en los conflictos al interior de los sectores dirigentes; segundo, c&oacute;mo esta estrategia se replica a la hora de analizar a "la nueva derecha" como un todo, sin atender los conflictos que tensaban las diversas vertientes derechistas de la hora, un arco que iba del liberalismo al nacionalismo radicalizado. En tal sentido, y salvo ciertos pasajes &#150;en especial el cap&iacute;tulo sexto&#150;, la obra no busca explotar con mayor densidad los di&aacute;logos posibles entre su objeto y diversos referentes inmediatos. M&aacute;s all&aacute; de este se&ntilde;alamiento, debemos marcar positivamente, adem&aacute;s y por otra parte, la estructura del trabajo que deja de lado el corte temporal como principal articulador, para plasmarse por medio de l&iacute;neas tem&aacute;ticas a los cuales se supedita el eje temporal, lo cual para un trabajo como el que ha emprendido Rapalo es una bienvenida opci&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro es, finalmente, una interesante novedad que, replicando los muy extendidos estudios sobre el asociacionismo obrero de principios del siglo XX, aporta un estudio sobre los sectores patronales como parte de un tiempo en el cual los conflictos laborales fueron parte inseparable del derrotero de la primera gran experiencia de democracia de masas.</font></p>         <p align="right">&nbsp;</p>         <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Mart&iacute;n Alejandro Vicente</b></font>    <br>       <font face="verdana" size="2"><i>Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       </i></font><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional de General Sarmiento    <br>       </i></font><font face="verdana" size="2"><i>Escobar, Argentina</i></font></p>      ]]></body>
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