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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Enriqueta Quiroz, Entre el lujo y la subsistencia. Mercado, abastecimiento y precios de la carne en la ciudad de México, 1750-1812]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Enriqueta Quiroz, <i>Entre el lujo y la subsistencia. Mercado, abastecimiento y precios de la carne en la ciudad de M&eacute;xico, 1750&#150;1812</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Silva Riquer*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, COLMEX/Instituto Mora, 2005, 382 pp., ilustraciones, mapas, planos</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una preocupaci&oacute;n derivada de la carencia historio gr&aacute;fica sobre el conocimiento de los centros urbanos ha sido la composici&oacute;n del abasto, su integraci&oacute;n con el sector rural y la demanda de sus habitantes. En varios estudios se ha planteado la necesidad de realizar estudios al respecto, desde la ubicaci&oacute;n de los productos mayormente solicitados y m&aacute;s difundidos, hasta la primac&iacute;a de uno de ellos que pod&iacute;a fungir como el indicador de los precios en general y, por ende, de las condiciones de consumo en esos espacios. Los trabajos sobre el tema se iniciaron en M&eacute;xico desde hace tiempo, a partir de los realizados en su momento por los historiadores de la escuela francesa, donde se encontraron coincidencias con los diversos ciclos productivos y de precios, los impactos que tuvieron en la poblaci&oacute;n y sus respuestas, un asunto sin duda importante, que ha dado origen a estudios cl&aacute;sicos y fundamentales para entender el transcurso de la construcci&oacute;n del mercado interno en cada uno de esos espacios europeos, sobre todo para explicar la transici&oacute;n al sistema capitalista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, las monograf&iacute;as realizadas en M&eacute;xico desde ese momento, sobre el comportamiento de los mercados urbanos, estuvieron marcadas por la supremac&iacute;a del precio de un art&iacute;culo b&aacute;sico, en este caso el ma&iacute;z, durante muchos a&ntilde;os. No es sino posteriormente cuando se inician los estudios sobre el funcionamiento propio del mercado urbano y del regional, dando paso a nuevas interpretaciones y, sobre todo, a reconocer la amplia variedad de art&iacute;culos introducidos, pero en ambos casos no se abord&oacute; el problema de conjunto; los menos, se dedicaron a estudiar el precio de otro art&iacute;culo que result&oacute; tener los mismos movimientos que el ma&iacute;z; en la mayor&iacute;a se analiz&oacute; la integraci&oacute;n espacial entre el sector rural y el urbano a partir de la definici&oacute;n de los mercados urbanos y regionales, pero sin abordar el asunto de los precios como una variable importante. Otros estudios se enfocaron en buscar el comportamiento del precio de un producto en un mercado regional, sin intentar buscar coincidencias; en otros se intent&oacute; realizar una interpretaci&oacute;n donde se integraran los precios de varios productos en distintos espacios: los resultados fueron en dos sentidos, la existencia de un precio &uacute;nico que marcaba a los dem&aacute;s, el caso del ma&iacute;z, resultado de los estudios de la escuela francesa, y los que se&ntilde;alaban la necesidad de buscar datos mejores y m&aacute;s amplios que permitieran identificar mejor el comportamiento de los productos y sus precios en un mercado y en un tiempo determinados. Salieron a la luz otros trabajos que abordaron la necesaria interpretaci&oacute;n del abasto en los espacios urbanos; la variedad y cantidades fueron los ejes que definieron las conclusiones. Todo ello complet&oacute; la visi&oacute;n de la demanda de las ciudades, villas y pueblos como una variable importante de explicaci&oacute;n en torno al concepto de regi&oacute;n econ&oacute;mica en su acepci&oacute;n m&aacute;s amplia, el de mercado urbano, en su sentido m&aacute;s complejo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que hoy rese&ntilde;amos presenta la problem&aacute;tica se&ntilde;alada; su investigaci&oacute;n se centra en la recopilaci&oacute;n de los precios de varios productos de amplia demanda donde destacan la carne y el pulque, entre otros, y nos explica c&oacute;mo se dio la integraci&oacute;n del mercado urbano de la ciudad de M&eacute;xico con su entorno productivo y m&aacute;s all&aacute;; los mecanismos de abasto y el comportamiento de los precios de varios productos b&aacute;sicos le permiten a Enriqueta Quiroz abrir una discusi&oacute;n interesante y llegar a conclusiones significativas, distintas a las se&ntilde;aladas por los trabajos anteriores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de varios asuntos interesantes y otros pol&eacute;micos, enfrenta la discusi&oacute;n bas&aacute;ndose en los resultados obtenidos de su investigaci&oacute;n, lo cual le otorga varias virtudes. Algunas de ellas son que es una indagaci&oacute;n s&oacute;lida que le permite acercarse a uno de los aspectos fundamentales: el abasto urbano; adem&aacute;s de establecer una discusi&oacute;n en torno a la posible capacidad de alimentaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, la cual se bas&oacute; en el consumo de varios productos, lo que da pie a ampliar la discusi&oacute;n sobre la incidencia en la formaci&oacute;n de los precios de varios de esos mismos art&iacute;culos, variados y difundidos, como parte de una canasta b&aacute;sica que determin&oacute; la alimentaci&oacute;n de los habitantes de la ciudad de M&eacute;xico entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera d&eacute;cada del siguiente. Por otra parte, como cualquier estudio, tiene carencias, una de ellas es que no menciona nada sobre los dem&aacute;s productos necesarios para tener una canasta b&aacute;sica completa, por ejemplo, lo referente al vestido y a los enseres dom&eacute;sticos. Sin ellos una parte sustancial de la vida de los habitantes estaba incompleta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos explica ampliamente el abasto de carne a la ciudad, desde el origen de la crianza, las condiciones de su traslado y la trashumancia inherente, los compradores y los avatares del abasto controlado por el Ayuntamiento citadino; presenta a los postores de la carne en su complejidad, sus relaciones comerciales, los gastos y dem&aacute;s que debieron enfrentar para cubrir las necesidades de un producto de amplia demanda y que, a partir de este estudio, recupera su importancia en la dieta urbana. Identifica las cantidades de carne que se introdujeron, as&iacute; como las variedades y sus posibles consumos, todo a partir del an&aacute;lisis de los precios de cada variedad del producto en cuesti&oacute;n, un elemento que le permite discernir claramente entre los tipos de carne y los consumidores potenciales dentro de un espacio urbano de la magnitud de la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Identifica cuatro tipos de carne introducida, lo que le permite se&ntilde;alar los diversos niveles de consumo entre la poblaci&oacute;n: el carnero para los poderosos y adinerados; la carne de res la consum&iacute;an los sectores populares; el cerdo los dem&aacute;s habitantes; el caso del cabr&iacute;o sirvi&oacute; para ocultar la falta de capacidad para comprar otra variedad de carne, pero no se se&ntilde;ala s&oacute;lo tal divisi&oacute;n, sino que abunda en las posibles combinaciones que se dieron con base en el precio de la carne, a trav&eacute;s de la postura y de la introducci&oacute;n permitida, sin descuidar el asunto de la matanza clandestina realizada fuera de las llamadas "tablas de la ciudad" a lo largo del siglo XVIII. En ese sentido, el control que estableci&oacute; el Ayuntamiento a trav&eacute;s del fiel ejecutor es una parte sustancial de la informaci&oacute;n que le permiti&oacute; a la autora discernir sobre el funcionamiento del abasto de la carne. En esta parte es necesario se&ntilde;alar que no acab&oacute; de indicarnos c&oacute;mo funcionaron los mecanismos de control y fiscalizaci&oacute;n del abasto llevado a cabo por esta instituci&oacute;n municipal, lo que permiti&oacute; darle orden y concierto a dicha actividad que sin duda funcion&oacute; bien, ya que le permiti&oacute; obtener la informaci&oacute;n necesaria para el estudio que realiz&oacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, esa misma informaci&oacute;n le permiti&oacute; llevar a cabo una serie sobre el precio de la carne de casi un siglo. Su virtud radica en que logr&oacute; establecer el precio por cantidad de carne ofrecido a lo largo del periodo, por cada una de las variedades (carnero y res; el caso del cerdo es m&aacute;s complicado porque no hay registros completos), pero aun as&iacute; nos proporciona algunos valores a partir de lo cual nos presenta y explica las fluctuaciones que sufrieron dichos valores y su vinculaci&oacute;n con el comportamiento de la poblaci&oacute;n, a partir de identificar el crecimiento natural, las enfermedades y la muerte por causa natural o debido a epidemias, sin dejar de lado el asunto de la movilidad y los cambios que sufri&oacute; la poblaci&oacute;n, as&iacute; como sus comportamientos de residencia. Aspecto que incide a su manera en los precios de los productos c&aacute;rnicos. Factores que hacen su explicaci&oacute;n m&aacute;s compleja que la simple relaci&oacute;n de las curvas se&ntilde;aladas de manera elemental, lo que le permite explicar el comportamiento, de m&aacute;s variables, en el crecimiento econ&oacute;mico del siglo XVIII. Esta variante es importante y le permite exponer m&aacute;s acabadamente las condiciones econ&oacute;micas de ese periodo en toda su complejidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiroz, a trav&eacute;s de su estudio, llega a conclusiones contundentes, algunas ya se&ntilde;aladas en otros estudios y otras que abren nuevas interpretaciones para discutir por la novedad y la importancia de volver a llamar la atenci&oacute;n sobre ellas, ahora con nuevos valores; por ejemplo, el suministro de la carne a los habitantes de la ciudad de M&eacute;xico en el siglo XVIII fue abundante, form&oacute; parte de la demanda cotidiana de alimento b&aacute;sico. La autora se atreve a hacer c&aacute;lculos del posible consumo per capita para esos a&ntilde;os y los resultados hablan de una amplia ingesta de estos productos. En cualquiera de sus variedades, los distingos en el precio marcaron sin duda las posibilidades del consumo y sus m&uacute;ltiples combinaciones. Los carn&iacute;voros se ubicaban en los espacios urbanos (recordemos los trabajos para Puebla, Valladolid, Guadalajara, entre otros m&aacute;s).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enriqueta Quiroz no pierde de vista los contratiempos en la crianza y sus traslados, los gastos que implic&oacute; esa actividad, o la engorda necesaria para su matanza, los gastos de las tablas (puestos de venta) y el pago de los impuestos correspondientes, todo ello presente. Adem&aacute;s, nos se&ntilde;ala lo significativo en torno a esta actividad y los beneficios econ&oacute;micos y sociales que otorg&oacute; a los introductores, as&iacute; como la importancia de mantener abastecida a la ciudad; ambas funciones fueron simbi&oacute;ticas e indispensables. Cuando se presentaron problemas y la falta de ese producto el Ayuntamiento tom&oacute; en sus manos la actividad para resolverla como parte de sus obligaciones de mantener el abasto seguro, que form&oacute; parte del "bien com&uacute;n" de los habitantes urbanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante introduce el estudio del pulque como otro producto indispensable para intentar completar una posible e imprescindible lista de productos de consumo cotidiano de los habitantes urbanos. As&iacute;, nos se&ntilde;ala que el pulque fue una bebida de amplia ingesta, por lo que analiza su comercio. Nos presenta el comportamiento del volumen introducido, los precios y el posible consumo, lo cual se complementa, en la medida de lo posible, con el aguardiente como las bebidas demandadas por los consumidores. Los habitantes bebieron cantidades considerables de estos dos productos, por lo que su precio afect&oacute; el consumo de los mismos y debe ser considerado para el estudio del comportamiento econ&oacute;mico del periodo. Respecto al movimiento de los precios se&ntilde;ala las fluctuaciones t&iacute;picas de una econom&iacute;a con estas caracter&iacute;sticas. Una conclusi&oacute;n significativa es la que se&ntilde;ala la falta de tendencia a la alza, de 1780 en adelante, de estos productos, o sea que se mantuvieron estables, un hecho que no podemos soslayar en el an&aacute;lisis.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, completa el consumo de alimentos al se&ntilde;alar y proporcionarnos datos sobre la amplia variedad de abasto a la ciudad, ya fuera por los caminos o por las acequias, que eran utilizadas por los diversos introductores de los mismos. Es dif&iacute;cil contabilizar estos art&iacute;culos, pero nos da una idea cercana de lo que pudo haber sido ese abasto, su importancia y la amplia variedad como elementos fundamentales que le permiten abrir la investigaci&oacute;n y se&ntilde;alar la necesaria e indispensable incorporaci&oacute;n de la mayor cantidad de estos productos para realizar un estudio m&aacute;s completo del consumo de los habitantes urbanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La visi&oacute;n la complementa con la necesaria vinculaci&oacute;n a las regiones productoras de alimentos, para lo cual se basa en el modelo de c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos de Von Thunen, ge&oacute;grafo alem&aacute;n de principios del siglo XIX que plante&oacute; la existencia de un esquema de abasto a la ciudad en torno a la producci&oacute;n, los precios y la distancia, lo que le permite a Quiroz explicarnos la integraci&oacute;n de la ciudad a un mercado regional de acuerdo con el abasto urbano. Resalta la relaci&oacute;n del campo con la ciudad como un eje definitivo en la capital del virreinato. Esa integraci&oacute;n le permite analizar los diversos espacios productivos, pero, sobre todo, se&ntilde;alar la necesaria vinculaci&oacute;n de estos con el centro poblacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ubicaci&oacute;n de las zonas productoras le permite a la autora presentar un mercado urbano perfectamente integrado, pero sobre todo dar elementos de explicaci&oacute;n de las distancias y la distribuci&oacute;n productiva en cada uno de los c&iacute;rculos, lo que da una idea m&aacute;s completa de la integraci&oacute;n y sus intensidades; el abasto a la ciudad adquiere m&aacute;s elementos de explicaci&oacute;n y sustento a partir del modelo utilizado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esto nos da una interpretaci&oacute;n que nos permite entender el comportamiento del abasto de productos de mayor demanda. Elementos que son parte importante del an&aacute;lisis, el cual gira en torno a la incapacidad de definir el comportamiento de los precios por un solo producto; la capacidad era mucho m&aacute;s amplia. Pero adem&aacute;s le permite establecer un di&aacute;logo cr&iacute;tico con los autores que hab&iacute;an abordado el problema y darle una elucidaci&oacute;n m&aacute;s completa, no nada m&aacute;s por los n&uacute;meros de la introducci&oacute;n, sino al ubicar los espacios productivos y los diversos niveles que adquiere a partir de ellos y su relaci&oacute;n con la distancia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo le permite abrir otra discusi&oacute;n importante, la relativa al problema de los precios y sus implicaciones, para lo cual realiza una exhaustiva revisi&oacute;n de los planteamientos realizados por diversos autores en otros trabajos; la discusi&oacute;n y su aporte se refieren a la incapacidad de demostrar el comportamiento general de los precios a partir de un solo producto, sin importar la demanda y el consumo que represente. La discusi&oacute;n la lleva incluso a otros trabajos que se&ntilde;alan la recreaci&oacute;n del comportamiento en otros productos, se refiere a los precios del ma&iacute;z y del trigo, en ambos estudios la conclusi&oacute;n es similar, lo que permite explicar el alza de precios de fines del siglo XVIII. La utilizaci&oacute;n de otras series de precios de productos de amplia demanda le permite a la autora se&ntilde;alar la incongruencia de las afirmaciones mencionadas en los estudios anteriores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, Enriqueta Quiroz, sin hacer un estudio tan completo como el que presenta para la carne, utiliza varias fuentes que hablan del abasto en t&eacute;rminos de cantidad y valor para poder compararlas con las series del ma&iacute;z y del trigo que marcaron la propuesta del alza de precios a partir de las crisis agr&iacute;colas, principalmente la de 1785&#150;1786, como el inicio del problema de la inflaci&oacute;n que llev&oacute; a la quiebra a la econom&iacute;a colonial novohispana. Comenzando con la recuperaci&oacute;n de sus datos y los proporcionados por otros estudios nos presenta un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado pero, sobre todo, m&aacute;s cuidadoso sobre la lectura de los resultados de todos y se&ntilde;ala un comportamiento distinto al que nos hab&iacute;an presentado, las crisis agr&iacute;colas aunadas a las de la poblaci&oacute;n afectaron de distinta manera e intensidad tanto la producci&oacute;n como los precios de los art&iacute;culos de consumo amplio. Pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala que al final del llamado "a&ntilde;o del hambre" regres&oacute; una estabilidad que no afect&oacute; los precios el resto del siglo, sino que hubo una recuperaci&oacute;n significativa, incluso que los hizo bajar. No descuida la recurrencia de las crisis de principios del siglo XIX, la agr&iacute;cola y la de la poblaci&oacute;n, que alter&oacute; de manera directa la relaci&oacute;n del abasto y los precios, lo que provoc&oacute;, entre otros factores, el inicio de la revuelta de 1810.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, al hablar de las crisis agr&iacute;colas no pierde de vista los cambios en el abasto de las distintas regiones productivas, el c&oacute;mo se recuperaron, c&oacute;mo cambiaron, c&oacute;mo se sustituyeron, es parte fundamental de su hip&oacute;tesis para explicar el comportamiento econ&oacute;mico del siglo XVIII. En ese sentido el modelo de los c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos le permite entender los cambios que se generaron por las crisis agr&iacute;colas y la expulsi&oacute;n del ganado a otras regiones de crianza, as&iacute; como la reutilizaci&oacute;n de los campos agr&iacute;colas para la producci&oacute;n de otras plantas, asunto que se hab&iacute;a se&ntilde;alado desde mediados del mismo siglo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun as&iacute;, no evade la discusi&oacute;n en torno a los niveles de vida. Para ello intenta cuidadosamente establecer niveles de consumo a partir del dato de los habitantes, de la cantidad de alimento introducido y de los precios que se dieron. Si bien no puede establecerlo ampliamente, s&iacute; lo hace sobre el producto que tiene m&aacute;s registros; a partir de ah&iacute; confirma el consumo amplio de la carne, del pulque, del ma&iacute;z y del trigo, pero cuando se presentan las crisis agr&iacute;colas no pierde de vista los cambios que se dieron en el abasto de "nuevos" productos que cubrieron esa demanda, desde la poblaci&oacute;n hasta los animales, lo que permite entender los cambios sustanciales en la producci&oacute;n y su relaci&oacute;n con la necesidad de los habitantes como parte de la integraci&oacute;n del mercado urbano y rural, lo que sin duda marc&oacute; el consumo de la poblaci&oacute;n y las condiciones para enfrentarla desde los dos &aacute;mbitos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de esto se pueden definir los cambios en la alimentaci&oacute;n y las posibles variedades que asumieron los habitantes de la ciudad para enfrentar la crisis y la inflaci&oacute;n. Su conclusi&oacute;n coincide con la depauperizaci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los habitantes urbanos; las condiciones de vida fueron m&aacute;s desfavorables cada d&iacute;a, las necesidades se hicieron m&aacute;s acuciantes. Un asunto importante fueron las posibilidades que tuvieron, o utilizaron los habitantes para sobrevivir&iacute;a, las combinaciones y cambios en los patrones alimenticios fueron un paliativo, nos se&ntilde;ala la autora, que ayud&oacute; a enfrentar el problema, mas el inicio del siglo XIX hizo m&aacute;s amplias las condiciones de miseria y desesperaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello fue otro elemento importante que, aunado a otros m&aacute;s, provoc&oacute; el levantamiento armado de 1810. Las condiciones para la autora son las mismas que las se&ntilde;aladas por otros estudios, la inflaci&oacute;n provoc&oacute; la ca&iacute;da de los niveles de vida, pero llama la atenci&oacute;n acerca de la falta de datos sobre los salarios de los trabajadores urbanos y dem&aacute;s que permitan conocer la capacidad de compra y su elasticidad. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala la necesidad de extender los estudios a los patrones alimenticios, la vida cotidiana, las costumbres y la salud. La historia realizada, nos dice la autora, se ubica dentro de un "marco netamente econ&oacute;mico". Todo ello abre posibilidades de an&aacute;lisis, pero es necesario ampliar las interpretaciones que no sean s&oacute;lo econ&oacute;micas, por lo que indica las posibles tareas necesarias que ampliar&aacute;n la interpretaci&oacute;n de ese, o cualquier otro, espacio urbano.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio en cuesti&oacute;n tambi&eacute;n nos se&ntilde;ala los distintos niveles de comercio dentro de la ciudad: el "institucional", controlado por el Ayuntamiento; el extrainstitucional al que identifica como el llamado del "viento", se entend&iacute;a as&iacute; porque ven&iacute;a por el camino, y el particular, establecido por los particulares y vigilado por el Consulado de Comerciantes. Analiza c&oacute;mo a trav&eacute;s de estas instancias se cubr&iacute;an las necesidades de la poblaci&oacute;n. La dimensi&oacute;n que descubre por el consumo de la carne le permite entender mejor los niveles de alimentaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n y la importancia que tuvo en las actividades del Ayuntamiento para mantener el bien com&uacute;n entre los habitantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n del centro productor, rural, y el centro demandante, urbano, se ve claramente establecida por la vinculaci&oacute;n comercial de ambos, uno ofrece y el otro compra. Pero la relaci&oacute;n es m&aacute;s compleja, las alteraciones surgidas en uno afectan al segundo, as&iacute;, la elevaci&oacute;n de los precios se reflej&oacute; en la ciudad, pero no de manera tan contundente como para que fuera la causa directa de las crisis de subsistencia. Incluso a pesar de problemas m&aacute;s agudos la relaci&oacute;n se mantuvo, no afect&oacute; los precios en la ciudad de M&eacute;xico salvo cuando se presentaron los momentos de especulaci&oacute;n, pero ante eso el Ayuntamiento poco pod&iacute;a hacer: su mecanismo de postura peri&oacute;dica le permiti&oacute; enfrentar esos vaivenes, por lo menos durante la duraci&oacute;n del contrato.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluye diciendo que el alza de los precios m&aacute;s bien se ubic&oacute; al inicio del siglo XIX, y afect&oacute; tanto a la carne como a los dem&aacute;s productos, incluidas las bebidas, lo que cas&oacute; con un movimiento migratorio importante hacia la ciudad de M&eacute;xico que, por consecuencia, provoc&oacute; el aumento en la demanda de los dem&aacute;s art&iacute;culos. En ese momento se enfrentaron a dos problemas: la ca&iacute;da de la producci&oacute;n y el alza de los precios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los efectos clim&aacute;ticos est&aacute;n en el centro de tales movimientos, y sus consecuencias fueron el alza de los precios y la cada vez m&aacute;s mermada capacidad de consumo de los habitantes, lo que ocasion&oacute; la aparici&oacute;n de mendigos y menesterosos en la ciudad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La visi&oacute;n que nos presenta, sobre todo a partir del an&aacute;lisis detallado de la carne y sus incidencias, aunado a la lectura acuciosa de los dem&aacute;s trabajos, pone en tela de juicio el inicio de la crisis econ&oacute;mica colonial y nos ubica en la problem&aacute;tica se&ntilde;alada, pero poco analizada, de las condiciones de vida de principios del siglo XIX. Para terminar hace un llamado de atenci&oacute;n sobre el asunto de los impuestos. La fiscalizaci&oacute;n fue eficiente y eficaz, y si la sumamos al alza de los precios provocar&iacute;a una disminuci&oacute;n de los ingresos de los consumidores/contribuyentes, pero tambi&eacute;n ser&iacute;a parte del aumento de precios que provoc&oacute;, por su lado, la reducci&oacute;n del consumo y el empobrecimiento de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos en este libro una interpretaci&oacute;n que centra el problema de la crisis econ&oacute;mica de finales del periodo colonial en nuevos resultados que sin duda nos permiten entender mejor varios problemas donde la autora apunta una lectura m&aacute;s acuciosa y detallada de los resultados de otras investigaciones, lo que le permite realizar una nueva explicaci&oacute;n y ubicar el problema en una nueva dimensi&oacute;n. Lo interesante es la coincidencia, en casi todos los trabajos, en el problema de la crisis, aunque la lectura sea distinta. Un texto que sin duda causar&aacute; pol&eacute;micas y discusiones, que nos har&aacute; revisar nuevamente el comportamiento econ&oacute;mico del siglo XVIII y principios del XIX para intentar explicarlo a partir de la lectura y los datos incorporados en este texto.</font></p>      ]]></body>
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