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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pensar el Estado es, entre otras cosas, hacerlo sobre la estructura de las relaciones de poder en la sociedad, as&iacute; como en qui&eacute;nes mandan y qui&eacute;nes obedecen. Es reflexionar, tambi&eacute;n, sobre la desigualdad entre los seres humanos, el arriba y el abajo de las relaciones entre las clases sociales y entre las naciones. El Estado es inseparable del principio de soberan&iacute;a nacional y de la potestad que ejerce sobre los s&uacute;bditos, en un Estado mon&aacute;rquico, o sobre los ciudadanos, en un Estado moderno.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las relaciones entre los g&eacute;neros, las etnias y las clases sociales en cada pa&iacute;s, lo mismo que las relaciones entre las naciones, est&aacute;n atravesadas por conflictos y antagonismos. Comprender tales relaciones demanda preguntarse cu&aacute;les son los procesos que producen y reproducen los v&iacute;nculos de dominio y opresi&oacute;n, de explotaci&oacute;n y exclusi&oacute;n, basados en la violencia f&iacute;sica y simb&oacute;lica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La reflexi&oacute;n sobre la naturaleza del Estado ha sido sumamente diversa. Hegel concibi&oacute; a la monarqu&iacute;a constitucional como un fin, como la cristalizaci&oacute;n del esp&iacute;ritu absoluto y el triunfo de la raz&oacute;n y la justicia. Marx, por el contrario, entendi&oacute; que el Estado capitalista es un medio, un instrumento de la clase burguesa para explotar a la clase obrera. Max Weber consider&oacute; al Estado una estructura racional que dirige la sociedad con m&eacute;todos eficientes de administraci&oacute;n y organizaci&oacute;n, aplicados por una burocracia profesional. Por su parte, el primer liberalismo ingl&eacute;s abog&oacute; por la supremac&iacute;a del mercado sobre el conjunto de la sociedad, con el Estado como garante de la soberan&iacute;a y del imperio brit&aacute;nicos; m&aacute;s tarde, John Stuart Mill reconoci&oacute;, t&iacute;midamente, que el Estado deb&iacute;a atender necesidades sociales que el mercado ignoraba; en el periodo de entreguerras, John Maynard Keynes mostr&oacute; que el capitalismo no pod&iacute;a funcionar sin la regulaci&oacute;n del Estado, que deb&iacute;a intervenir para estimular el crecimiento econ&oacute;mico y el empleo. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el neoliberalismo de los austriacos Friedrich A. von Hayek y Karl R. Popper, as&iacute; como del estadounidense Milton Friedman, ha entronizado al "mercado" como ley suprema de la sociedad capitalista mundial, a la que deben estar subordinados todos los Estados, llamados a abandonar las pol&iacute;ticas reguladoras de la econom&iacute;a y a facilitar la acumulaci&oacute;n y valorizaci&oacute;n del capital. Cualquiera que sea la concepci&oacute;n del Estado de que se trate, es claro que los te&oacute;ricos que la elaboraron partieron, para su reflexi&oacute;n, del tipo de Estado en que vivieron, de la posici&oacute;n que ocupaban en la sociedad de su &eacute;poca y de la idea que se hac&iacute;an de c&oacute;mo deber&iacute;a estar organizada la sociedad, la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En los cien a&ntilde;os posteriores a Marx, se constituyeron las primeras naciones denominadas socialistas de la historia: la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, la Rep&uacute;blica Popular China y Cuba, entre otras. Concomitantemente, en las naciones capitalistas dominantes, as&iacute; como en numerosos pa&iacute;ses del tercer mundo en que ocurrieron revoluciones como la mexicana durante las primeras cuatro d&eacute;cadas del siglo XX, se distinguieron los Estados de bienestar social, garantes de la vigencia, en mayor o menor medida, de derechos sociales b&aacute;sicos para los trabajadores industriales y agr&iacute;colas organizados. La disoluci&oacute;n de la URSS y de los reg&iacute;menes de Europa del Este es contempor&aacute;nea del periodo de mayor hegemon&iacute;a de Estados Unidos y de sus aliados, subordinados y competidores, es decir, la Uni&oacute;n Europea y Jap&oacute;n, conjunto de potencias dominantes que ha impulsado las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, sociales, financieras, comerciales, culturales y militares de la globalizaci&oacute;n neoliberal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El Estado capitalista decimon&oacute;nico de las naciones industrializadas ha sufrido modificaciones importantes, motivadas, entre otras causas, por el ascenso del movimiento obrero, por las luchas de los trabajadores y de las mujeres en pro de la democracia electoral, por el ascenso de las luchas por el socialismo, as&iacute; como por la independencia de las colonias y la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a en los pa&iacute;ses neocoloniales. Otra causa fundamental de las transformaciones del Estado en las naciones capitalistas industrializadas ha sido el gigantesco excedente econ&oacute;mico posibilitado por la segunda y la tercera revoluciones industriales y, m&aacute;s a&uacute;n, por la constituci&oacute;n del capital financiero y del imperialismo moderno que generaron crecientes ganancias para las grandes corporaciones industriales, comerciales, bancarias y de seguros.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El Estado de bienestar social, aunque con un alcance m&aacute;s limitado que en pa&iacute;ses como Estados Unidos y Francia, se cre&oacute; tambi&eacute;n en M&eacute;xico y otras naciones similares en las que hubo procesos revolucionarios que desembocaron en la fundaci&oacute;n de nuevos Estados y reg&iacute;menes pol&iacute;ticos. En la actualidad, tras m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de aplicaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales, es enorme la erosi&oacute;n de los derechos sociales de los trabajadores. En vez de haber desaparecido, las interrogantes sobre la naturaleza del Estado capitalista contempor&aacute;neo se han multiplicado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Algunos pensadores mantienen, no sin subterfugios y abundantes matices ret&oacute;ricos, la visi&oacute;n del Estado como conjunto de instituciones p&uacute;blicas esencialmente racionales que velar&iacute;an por el inter&eacute;s general sin prejuicio de etnia, g&eacute;nero y clase social, as&iacute; como por proteger la soberan&iacute;a nacional ante las naciones hegem&oacute;nicas. Otros interpretan el Estado como un conjunto de instituciones p&uacute;blicas heterog&eacute;neas, que no funcionan de manera monol&iacute;tica y en cuyo seno est&aacute;n presentes diferentes clases y estratos sociales, diferentes partidos y orientaciones pol&iacute;ticas, que por ende har&iacute;an del Estado un campo de fuerzas y de luchas entre distintas clases sociales y orientaciones pol&iacute;ticas. Otros, por &uacute;ltimo, han hecho una cr&iacute;tica radical de la clase pol&iacute;tica, que en la &eacute;poca neoliberal se conduce con corrupci&oacute;n y pragmatismo tales que sus declaraciones de principio son exhibidas como mero disfraz, por lo que s&oacute;lo un nuevo modo de hacer pol&iacute;tica posibilitar&aacute; la refundaci&oacute;n de los Estados nacionales y har&aacute; realidad la democracia, la libertad y la justicia de, por y para las grandes mayor&iacute;as de la humanidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La reflexi&oacute;n sobre la naturaleza del Estado, sobre las diferencias existentes entre los Estados de las naciones dominantes y los de las naciones dominadas, sobre las diversas funciones del Estado, en fin, sobre la relaci&oacute;n entre la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, social y cultural de los pa&iacute;ses y los Estados de que se dotan, es hoy indispensable.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>COMIT&Eacute; EDITORIAL</b></font></p>       ]]></body>
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