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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Tiempos mexicanos</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;ado por Mar&iacute;a Ana Portal*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Guadalupe Valencia Garc&iacute;a <i>et al., Tiempos mexicanos, </i>Sequitur, Madrid, 2010.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesora&#150;investigadora del Departamento de Antropolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa </i>&lt;<a href="mailto:marianaportal@gmail.com">marianaportal@gmail.com</a>&gt;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia de un libro no la constituye s&oacute;lo su edici&oacute;n o la manera en que est&aacute; escrito, ni siquiera su contenido. Para m&iacute;, su valor radica en c&oacute;mo te deja y qu&eacute; te deja una vez que terminas de leerlo. Hay libros que te proporcionan informaci&oacute;n, otros que cuentan historias y te permiten viajar lejos y cerca. <i>&Eacute;ste </i>es un libro que te hace pensar, al mismo tiempo que te sensibiliza, que te hace mirar tu entorno cotidiano de otro modo, ya que articula muy equilibradamente reflexiones te&oacute;ricas profundas con materiales emp&iacute;ricos que forman parte de nuestra vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escrita con una claridad magistral &#150;y hasta por momentos po&eacute;tica&#150;, la obra est&aacute; conformada por seis cap&iacute;tulos donde Guadalupe Valencia Garc&iacute;a, Javier Galicia Silva, Carlos A. Flores Villela, Jos&eacute; Benjam&iacute;n Narro Flores y Julia I. Flores D&aacute;vila nos muestran el gran caleidoscopio de los tiempos mexicanos, dej&aacute;ndonos ver, de manera contundente, que, en efecto, <i>somos tiempo. </i>Esta idea del <i>ser/tiempo </i>y <i>ser en el tiempo </i>es central y atraviesa de uno u otro modo todo el libro. As&iacute;, se propone desde distintas miradas y a partir de ejemplos diversos, que tanto las representaciones sociales del tiempo, como las formas temporales de organizaci&oacute;n, son inseparables de los procesos identitarios y culturales. En este sentido, es un texto que trata de la identidad vista desde las diversas aristas del tiempo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros dos cap&iacute;tulos ("El tiempo recobrado" y "El tiempo desplegado") dan cuenta de lo que podr&iacute;amos llamar un <i>tiempo &eacute;tnico. </i>En el primero, y con la experiencia de Javier Galicia, se retoma el caso de Milpa Alta. A trav&eacute;s de las formas ling&uuml;&iacute;sticas del n&aacute;huatl los autores nos develan una profunda y soterrada manera de concebir y ritmar la vida. Son dos las preguntas eje que estructuran el trabajo: &iquest;c&oacute;mo los nahuas actuales de Milpa Alta "temporalizan" su existencia?, y &iquest;c&oacute;mo construyen y habitan su mundo seg&uacute;n sus propios c&oacute;digos temporales? Las respuestas las encuentran en pr&aacute;cticas y discursos cotidianos o en lo que denominan formas "de decir la vida" que se expresan en los modos de "decir el tiempo" (p. 13).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, el tiempo &eacute;tnico se analiza a partir de las concepciones y narrativas, ahora no de un pueblo sino de un movimiento social ind&iacute;gena: el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional, el cual &#150;como se&ntilde;ala Guadalupe Valencia&#150; ha desarrollado un discurso expl&iacute;cito y sistem&aacute;tico sobre el tiempo, centrado en la idea de un "mundo hecho de muchos mundos", que la autora traduce como la de un "tiempo hecho de muchos tiempos" (p. 52). Esta narrativa expl&iacute;cita y sistem&aacute;tica &#150;que rompe con el silencioso discurso de la cotidianidad&#150; no es casual. Es un tiempo dual que se debate entre la muerte y la vida, entre el olvido y la memoria, entre el ayer y el ma&ntilde;ana. Cargado de promesas, y por tanto de utop&iacute;as, conecta el pasado ancestral con el presente. Esta forma expl&iacute;cita de "decir el tiempo" es parte indispensable de la visibilidad adquirida en la lucha, donde lo &eacute;tnico requiere un reconocimiento amplio a partir de la puesta en la escena nacional de sus demandas y sus maneras de concebir el mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero identidad y cultura &#150;ordenadas en tiempos y espacios arbitrarios&#150; no son privilegio exclusivo de los ind&iacute;genas. Los siguientes cuatro cap&iacute;tulos nos ubican &#150;desde lugares diferentes&#150; frente a los tiempos contempor&aacute;neos del M&eacute;xico convulsionado que arriba al siglo XXI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "El tiempo bifurcado", Guadalupe Valencia y Carlos Flores nos muestran que es a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de las m&uacute;ltiples temporalidades y sus articulaciones como podemos acceder a la comprensi&oacute;n de las l&oacute;gicas sociales y los dispositivos pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos. Nos sugieren romper con la determinaci&oacute;n hist&oacute;rica, causal y lineal de secuencia de ciclos, fases y periodos, para dar paso a otro modo de concebirnos: se trata "de reconocer la existencia, no exenta de conflictos y contradicciones, de los variados pasados y futuros que se dan cita en nuestra contemporaneidad. La continuidad es posible, justamente, porque en cada momento habita todo el tiempo: el pasado, el presente y el futuro. Pero no es un <i>continuum </i>en el cual los acontecimientos se adicionen; m&aacute;s bien, se trata de una multitud de momentos, un enjambre de nudos temporales que urden su lugar y su momento" (p. 64). De all&iacute; nos proponen "una lectura de la constelaci&oacute;n temporal conformada por el anudamiento de pasados y futuros en el M&eacute;xico actual" (p. 64). As&iacute;, buscan dar cuenta de c&oacute;mo "los pasados permanecen: reactua&#150;lizan demandas, restauran discursos, rehabilitan proyectos de futuro y contribuyen, con ello, a otorgar una fisonom&iacute;a particular a nuestra actualidad" (p. 64).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cap&iacute;tulo &#150;que tiene como tenue tel&oacute;n de fondo el Centenario y el Bicentenario&#150; hace un recorrido te&oacute;rico sumamente interesante para llegar a distinguir tres sentidos, imbricados, en los cuales la multitemporalidad mexicana se expresa: la primera es la temporalidad que corresponde b&aacute;sicamente a las culturas mesoamericanas, que coexisten y se articulan con las occidentales dando paso al proyecto ideol&oacute;gico, social y cultural del mestizaje en sus variadas versiones. Una segunda temporalidad proviene de los grandes ciclos de crisis y transformaci&oacute;n del pa&iacute;s &#150;revoluciones y reformas&#150;. La tercera dimensi&oacute;n es la que viene de las coyunturas, de los "nudos hist&oacute;ricos", que se reactualizan en el presente. "En las tres dimensiones &#150;nos indican los autores&#150; se pueden apreciar los tiempos largos de la 'historia estructural', los tiempos de la mediana y de la corta duraci&oacute;n; los estratos temporales que se expresan como memorias en constante reactualizaci&oacute;n; los pasados que aparecen como rel&aacute;mpagos para reivindicar a los vencidos" (p. 72).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo cuatro, "El tiempo condensado", los autores &#150;Valencia y Narro&#150; examinan lo que podr&iacute;amos nombrar una "dimensi&oacute;n pol&iacute;tica del tiempo" o una mirada del tiempo desde la pol&iacute;tica. Retoman el concepto a partir del quiebre de la democracia mexicana en el marco de las elecciones de 2006, y el movimiento social y pol&iacute;tico que devino en la Resistencia Civil Pac&iacute;fica enarbolada por Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador. Es un cap&iacute;tulo que desarrolla la idea del <i>tiempo de coyuntura, </i>donde la pol&iacute;tica del tiempo y el tiempo de la pol&iacute;tica se anudan y se visualizan no s&oacute;lo como un recurso sino como acci&oacute;n de las subjetividades colectivas que entran en juego ritmando la vida social de diversas maneras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo quinto ("El tiempo distendido") es un esfuerzo por retomar las formas en que los mexicanos perciben y viven el tiempo, y c&oacute;mo organizan temporalmente su existencia. Dos cuestiones lo gu&iacute;an: &iquest;Puede hablarse de una naturaleza o car&aacute;cter propiamente mexicanos? Y, de existir dicha condici&oacute;n, &iquest;hay algo que pueda ser llamado <i>tiempo mexicano?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante el riesgo de caer en generalizaciones abstractas o esencialismos absurdos de la mexicanidad, Valencia se adentra a la relaci&oacute;n tiempo/identidad. La identidad como distinci&oacute;n, pero tambi&eacute;n como reconocimiento y adscripci&oacute;n, implica temporalidades que la autora materializa en los tres nombres del tiempo acu&ntilde;ados por los antiguos griegos: <i>chr&oacute;nos, ai&ocirc;n, kair&oacute;s. </i>As&iacute;, utiliza estas tres denominaciones, en sus sentidos cardinales, como coartadas para reconocer el tiempo mexicano, delineando a trav&eacute;s de <i>chr&oacute;nos </i>el tiempo cotidiano, imbuido de una sucesi&oacute;n irreversible de momentos; de <i>ai<i>&ocirc;</i>n </i>el tiempo de la existencia, el que se corresponde con la vida; y de <i>kair&oacute;s </i>aquel en el cual distinguimos la ocasi&oacute;n, conectando pasado y futuro dentro del presente. El tiempo visto desde la identidad la lleva a delimitar el "qui&eacute;nes somos" como naci&oacute;n mexicana: "Somos, en rasgos generales, una sociedad que dilata pragm&aacute;ticamente el tiempo del reloj y del calendario hacia un futuro no determinado. Somos tambi&eacute;n un pueblo m&aacute;s policr&oacute;nico que monocr&oacute;nico y, en t&eacute;rminos kairol&oacute;gicos, nos caracteriza una profunda orientaci&oacute;n hacia el pasado que fue ocasi&oacute;n de cambio y que hoy se reelabora y reedita en clave de oportunidad hist&oacute;rica" (p. 150).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "El tiempo trastocado", suscrito por Julia Flores y Guadalupe Valencia, nos aterriza en la construcci&oacute;n del tiempo en la vida cotidiana; el tiempo vivido, el tiempo dom&eacute;stico, de la casa, el de las referencias identitarias m&aacute;s &iacute;ntimas, el tiempo de la experiencia por la que todos transitamos. La cotidianidad es vista aqu&iacute; como una dimensi&oacute;n de la vida que "oscila entre los sistemas normativos y los espacios de acci&oacute;n y producci&oacute;n del sujeto como ser social. Es decir, por un lado es regla, contrato social, <i>deber ser </i>y por otro, un tiempo&#150;espacio para invertir la norma, para la creatividad de las subjetividades". Sin embargo, este tiempo se ve trastocado en la actualidad por normatividades ajenas a los intereses concretos de las familias: el cambio de horarios (de invierno y de verano). Con base en elementos aportados mediante una encuesta nacional de percepci&oacute;n, se exploran dos asuntos esencialmente: &iquest;De qu&eacute; manera y a partir de qu&eacute; elementos se percibe el horario de verano? &iquest;Qu&eacute; im&aacute;genes e informaci&oacute;n se tienen de esta medida? Tres cuestiones sobresalen de las respuestas: hay una distinci&oacute;n regional sobre la percepci&oacute;n del tiempo en nuestro pa&iacute;s; las opiniones est&aacute;n polarizadas en torno a la implantaci&oacute;n del horario de verano: 45 por ciento se mostr&oacute; de acuerdo y 48 por ciento en desacuerdo; adem&aacute;s, no s&oacute;lo apareci&oacute; un desacuerdo con el cambio de horario, sino tambi&eacute;n con las formas (autoritarias) en las que se tom&oacute; la decisi&oacute;n y se implant&oacute; la medida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo concluye con la explicaci&oacute;n de que el cambio de horario, lejos de ser una cuesti&oacute;n "t&eacute;cnica" o pol&iacute;tica, implic&oacute; rupturas y discontinuidades en las rutinas, que se reflejan en importantes transformaciones de los ritmos de la vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podemos observar a partir de este breve recorrido, los <i>Tiempos Mexicanos </i>son m&uacute;ltiples, y nos trastocan en escalas diversas, anudados en una infinita diversidad de formas, que nos dotan de una manera particular de existir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, al inicio plante&eacute; la relevancia de lo que un libro nos deja, y quiero compartir con ustedes tres puntos sobre los que me hizo pensar, dej&aacute;ndome algunas preguntas y vagas ideas que creo son l&iacute;neas para adentrarnos y profundizar posteriormente en torno a algunos temas relacionados con el tiempo: el primero tiene que ver con la manera en que desde occidente <i>decimos </i>el tiempo en contraste con el mundo ind&iacute;gena: hablamos de tiempos circulares, tiempos lineales, tiempos continuos, entre otros. Es interesante que nuestro tiempo est&aacute; cargado de met&aacute;foras espaciales. Nuestro tiempo est&aacute; espaciado. &iquest;Hay tiempo sin espacio? &iquest;Podr&iacute;amos hablar entonces de los <i>espacios mexicanos? </i>&iquest;C&oacute;mo se construye la correspondencia espacio/ tiempo en M&eacute;xico?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una segunda l&iacute;nea de reflexi&oacute;n me la provoc&oacute; lo que antes llam&eacute; tiempos &eacute;tnicos, donde las consideraciones de los autores me conducen a pensar en la idea del <i>tiempo m&iacute;tico </i>como un elemento que juega un papel fundamental si queremos comprender los tiempos mexicanos. La lectura me llev&oacute; a ver con m&aacute;s claridad que no s&oacute;lo en el mundo prehisp&aacute;nico e ind&iacute;gena contempor&aacute;neo la presencia de mitos de origen tiene un efecto central en la construcci&oacute;n de la identidad, sino tambi&eacute;n en el mundo mestizo. Una caracter&iacute;stica interesante que creo que compartimos &#150;ind&iacute;genas y mestizos&#150; es que este mito de origen forma parte de nuestra utop&iacute;a. Es decir, el tiempo fundacional act&uacute;a en nuestra promesa de futuro. Me parece que este rasgo nos distingue de otras culturas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer punto est&aacute; relacionado con la memoria. Al igual que tenemos formas particulares de comprender el tiempo, &iquest;podemos pensar que tenemos formas particulares de construir y reproducir nuestra memoria? &iquest;Qu&eacute; papel juegan estas formas de concebir el tiempo en c&oacute;mo construimos nuestros recuerdos y nuestros olvidos?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estoy segura de que lo evocado y lo provocado por este libro nos llevar&aacute; a fecundas reflexiones posteriores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero terminar mi participaci&oacute;n con el p&aacute;rrafo con el que comienza esta obra y que, desde mi perspectiva, muestra en s&iacute;ntesis la complejidad del tema y las rutas por las que hay que transitar para acercarnos a &eacute;l:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tiempo es el gran innombrable. Cuando intentamos mencionarlo no es a &eacute;l a quien nombramos. Si decimos que el tiempo es alterable o irreversible, aletargado o vertiginoso, continuo o discontinuo, lineal o circular, no hacemos sino describir a los procesos, a las cosas, a las formas de la existencia. El tic tac del reloj nada nos dice del tiempo, aun y cuando sea su met&aacute;fora m&aacute;s di&aacute;fana. Si todos los relojes del universo se colapsaran, el tiempo continuar&iacute;a su marcha, y nosotros tambi&eacute;n (p. 7).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
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