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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Gran Calentamiento: cómo influyó el cambio climático en el apogeo y caída de las civilizaciones]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco Departamento El Hombre y su Ambiente ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>El Gran Calentamiento: c&oacute;mo influy&oacute; el cambio clim&aacute;tico en el apogeo y ca&iacute;da de las civilizaciones</i></b></font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Norma S&aacute;nchez Santill&aacute;n</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Fagan, B. (2008),  Gedisa, M&eacute;xico, 350 p., ISBN 978&#150;84&#150;9784&#150;261&#150;7</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento El Hombre y su Ambiente, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Xochimilco.</i></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tem&aacute;tica del libro sienta las bases para enmarcar el proceso del calentamiento clim&aacute;tico actual dentro de un contexto hist&oacute;rico. En trece cap&iacute;tulos aborda el impacto de las fluctuaciones t&eacute;rmicas y pluviom&eacute;tricas, sobre diferentes asentamientos humanos distribuidos en pr&aacute;cticamente todos los continentes entre el a&ntilde;o 800 hasta el 1300, periodo denominado C&aacute;lido Medieval. En cada cap&iacute;tulo recopila evidencias arqueol&oacute;gicas y antropol&oacute;gicas para explicar el auge y ca&iacute;da de diversas civilizaciones. Complementa sus hallazgos con argumentos cient&iacute;ficos tomados de autores cl&aacute;sicos como H. Lamb, entre otros. Y hace una revisi&oacute;n de los resultados encontrados a partir de las nuevas herramientas <i>proxies</i> de investigaci&oacute;n en clima, como son los anillos de crecimiento de los &aacute;rboles (dendrocronolog&iacute;a), n&uacute;cleos de hielo, sedimentos lacustres, bandas de crecimiento de los corales y registros de polen. Cuenta adem&aacute;s con tablas de integraci&oacute;n hist&oacute;rica (l&iacute;neas del tiempo), mapas, gr&aacute;ficos explicativos y con un apartado de notas; en estas &uacute;ltimas incluye comentarios, definiciones y referencias empleadas en el texto. Cabe destacar lo ameno que resulta el texto y su f&aacute;cil acceso no s&oacute;lo para p&uacute;blico especializado.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los primeros cap&iacute;tulos destaca las temperaturas alcanzadas durante el periodo C&aacute;lido Medieval ubicadas en un intervalo de 1.0 a 3.0&deg; C, respectivamente, seg&uacute;n la zona geogr&aacute;fica; afirma que &eacute;stas fueron suficientes para generar condiciones favorables de prosperidad para gran parte de Europa y los asentamientos escandinavos de Groenlandia; mientras que, en las zonas tropicales y subtropicales, las prolongadas sequ&iacute;as afectaron severamente a sus pobladores. Entre estos &uacute;ltimos se encuentran importantes asentamientos mayas, el reino chim&uacute; de las costas septentrionales de Per&uacute; y las comunidades n&oacute;madas del Sahel sahariano y el sudeste asi&aacute;tico. Asimismo, se&ntilde;ala que las sequ&iacute;as contribuyeron con la desaparici&oacute;n de Angkor Wat, los poblados ind&iacute;genas del Ca&ntilde;&oacute;n del Chaco y miles de agricultores del norte de China.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de los sitios que analiza se encuentran los asentamientos europeos, los mongoles, los euroasi&aacute;ticos, gran parte del mundo musulm&aacute;n, los inuits y qadlunaats (los dos &uacute;ltimos, habitantes del casquete &Aacute;rtico), a los pobladores del oeste de Estados Unidos, la comunidades maya de M&eacute;xico y Centro Am&eacute;rica, los se&ntilde;ores de Chimor, en el Valle de Moche, en las costas de Per&uacute;, las comunidades polinesias asentadas en las Islas del Pac&iacute;fico Meridional, la India y China.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los 500 a&ntilde;os estudiados por el autor, &eacute;ste &uacute;ltimo enmarca los aspectos sociales y econ&oacute;micos de las sociedades humanas para evaluar el impacto, positivo o negativo, seg&uacute;n la regi&oacute;n, de un prolongado periodo de calentamiento del planeta, en el que reinaba la diversidad social, dentro de un gran tapiz de civilizaciones inestables, y en el que las guerras fueron interminables. Es importante se&ntilde;alar que mientras entreteje los argumentos sociales con los clim&aacute;ticos, menciona la ausencia de una l&iacute;nea recta sobre la cual transitar en lo que al clima se refiere, ya que, al igual que ahora, el clima no fue constante ni homog&eacute;neo en el mundo. Se&ntilde;ala, m&aacute;s bien, la existencia de procesos c&iacute;clicos en donde se mezclan distintas escalas espaciales y temporales.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de los procesos c&iacute;clicos alude al evento de El Ni&ntilde;o, La Ni&ntilde;a, La Oscilaci&oacute;n del Atl&aacute;ntico Norte y la Oscilaci&oacute;n Decadal del Pac&iacute;fico, cuatro de las 17 se&ntilde;ales a gran escala de los patrones clim&aacute;ticos que se conocen actualmente, para explicar la variabilidad de la lluvia y la temperatura en el planeta. Sin embargo, en ning&uacute;n momento propone relaciones causales entre el clima y los cambios econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales bajo un determinismo ambiental; premisa que, si bien fue descartada hace m&aacute;s de 75 a&ntilde;os, es utilizada actualmente por pol&iacute;ticos, medios de comunicaci&oacute;n, e incluso por una parte de la comunidad cient&iacute;fica poco cauta en sus afirmaciones.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluye con diversos argumentos, s&oacute;lidamente sustentados desde el punto de vista cient&iacute;fico, la falta de rigor en los resultados publicados actualmente, por parte de muchos investigadores, que restringen su visi&oacute;n dentro de un marco determinista. Afirma que el punto del debate no debe centrarse en si el Periodo C&aacute;lido Medieval fue m&aacute;s caluroso que el actual. Ni si el efecto de posibles eventos extremos impactar&aacute; en mayor o en menor medida, sino m&aacute;s bien, en la forma en la que como sociedad mundial enfrentamos el problema. Para lo cual ejemplifica que el hambre no es la causa principal de muerte en los pa&iacute;ses africanos, sino las enfermedades asociadas a las malas condiciones de vida.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, el incremento en la vulnerabilidad de muchos asentamientos humanos se incrementa como consecuencia de un mal manejo de la pol&iacute;tica interna de cada pa&iacute;s, en el que predominan las soluciones a corto plazo, basadas en relaciones causa&#150;efecto, y no en propuestas integrales que impacten lo menos posible al delicado balance existente en el medio ambiente. Donde se vaya m&aacute;s all&aacute; de la escala local, para trascender a escalas globales interconectadas con las regionales y las locales.</font></p>      ]]></body>
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