<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-4557</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Estudios sociales (Hermosillo, Son.)]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Estud. soc]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-4557</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-45572010000200012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Historias palpables de disidencia sexual, etnicidad y vulnerabilidad al VIH-sida]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Haro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jesús Armando]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,El Colegio de Sonora  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>36</numero>
<fpage>295</fpage>
<lpage>303</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-45572010000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-45572010000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-45572010000200012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Historias palpables de disidencia sexual, etnicidad y vulnerabilidad al VIH&#150;sida<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Armando Haro*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Guillermo N&uacute;&ntilde;ez (2010) <i>Vidas vulnerables. Hombres ind&iacute;genas, diversidad sexual y VIH sida. </i>M&eacute;xico, CIAD&#150;EDAMEX</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*El Colegio de Sonora</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>* Direcci&oacute;n para correspondencia:</b>    <br>   <a href="mailto:aharo@colson.edu.mx">aharo@colson.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: mayo de 2010.    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: mayo de 2010.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro, el autor nos propone, nuevamente, una mirada sobre la sexualidad masculina y sus expresiones ambiguas y disidentes, dedicada ahora a la exploraci&oacute;n de una serie de dimensiones estrechamente vinculadas a la condici&oacute;n &eacute;tnica, que tienen como vertedero situaciones de vulnerabilidad en la salud y el bienestar, en especial &#150;pero no &uacute;nicamente&#150; en relaci&oacute;n a la prevenci&oacute;n del VIH&#150;sida. Re&uacute;ne cuatro historias que, a pesar de ser distintas, mantienen entre s&iacute; numerosos nexos de similitud, debido a que se comparten las condiciones de ser ind&iacute;genas, pobres y "disidentes sexuales", y con diferentes maneras de expresar su sexualidad y m&aacute;s espec&iacute;ficamente su "gayicidad". El vocablo significa aqu&iacute; m&uacute;ltiples formas de recrear la homosexualidad y el homo&#150;erotismo. As&iacute; lo denotan las narrativas glosadas mediante un ejercicio de "recuperaci&oacute;n estil&iacute;stica", t&eacute;rmino que el autor utiliza para describir el trabajo de selecci&oacute;n y re&#150;elaboraci&oacute;n de entrevistas y grabaciones, con la pretensi&oacute;n de ser fiel a la visi&oacute;n de los sujetos estudiados a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n del autor, lo cual conllev&oacute; recortar y subrayar estrat&eacute;gicamente sus biograf&iacute;as y mantener ciertos giros ling&uuml;&iacute;sticos que nos sumergen en la visi&oacute;n de los j&oacute;venes ind&iacute;genas, nada vencidos y m&aacute;s bien algo alzados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Presentar las particularidades de sus vidas nos permite superar varios estereotipos que se han forjado entre los acad&eacute;micos y en la opini&oacute;n p&uacute;blica, tanto sobre la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de M&eacute;xico como acerca de los "Hombres que tienen sexo con otros hombres" (HSH). En ambos casos se habla de categor&iacute;as que tienden a homogeneizar a los individuos con fines de diagn&oacute;stico y control epidemiol&oacute;gico o de descripci&oacute;n cultural y an&aacute;lisis social. Ello supone que ind&iacute;genas y HSH son sujetos que poseen identidades y pr&aacute;cticas estables, cuando en la obra nos encontramos con situaciones vivenciales que son m&aacute;s complejas de lo que com&uacute;nmente se expresa en ciencias sociales y en epidemiolog&iacute;a. A la vez, el ejercicio ilustra el impacto que tienen variados procesos sociales en las vidas de los estudiados, que podemos suponer ligados a la modernidad y la globalizaci&oacute;n, en tanto ata&ntilde;en a la emergencia de condiciones que rompen hasta cierto punto con la din&aacute;mica "tradicional" de las comunidades ind&iacute;genas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es lo que emerge de la lectura de las vidas aqu&iacute; palpables. Como la de Humberto, un joven zoque <i>(O'dep&uuml;t), </i>de Chiapas, que dej&oacute; su poblaci&oacute;n de origen a los siete a&ntilde;os, cuando la erupci&oacute;n del volc&aacute;n Chichonal hizo trashumar a su familia por varios sitios. Su historia da cuenta de una infancia de carencias, trabajos obligados y variados, discriminaci&oacute;n en la escuela, pero tambi&eacute;n de un car&aacute;cter audaz y precoz, que lo llev&oacute; a experimentar su sexualidad de modos distintos y disidentes, en clara relaci&oacute;n con su particular biograf&iacute;a. A &eacute;l nunca le gustaron las cosas de ni&ntilde;as como a los <i>banch&uacute; </i>(mariconcitos en su lengua), pero tuvo experiencias homoer&oacute;ticas tempranas debido al abuso de un t&iacute;o y un amigo. A los 16 a&ntilde;os conoci&oacute; una pareja de gringos en Canc&uacute;n, con los que tuvo algo de sexo: <i>"Pero pas&oacute; que empec&eacute; a tener m&aacute;s miedo que antes, a que un hombre me llegara a tocar". </i>Anduvo de un lado a otro hasta que termin&oacute; como alba&ntilde;il en Veracruz, donde comenz&oacute; a vivir el ambiente gay en cines, ba&ntilde;os y cantinas, y a recibir donaciones econ&oacute;micas a cambio de favores sexuales. Conoci&oacute; tambi&eacute;n el "cotorreo" entre alba&ntilde;iles y aprendi&oacute; con ellos que la masculinidad puede poseer c&oacute;digos ambiguos, y que la sexualidad no s&oacute;lo es desahogo, sino tambi&eacute;n un medio m&aacute;s para ahuyentar la soledad, en el cual las precauciones son inversamente proporcionales al gusto por una persona, y especialmente si se involucran los asuntos del coraz&oacute;n, como aqu&iacute; se&ntilde;ala: <i>"El cond&oacute;n a veces yo lo usaba pero a veces no, este, nom&aacute;s lo met&iacute;a y lo sacaba r&aacute;pido nom&aacute;s. Pero esa vez duramos mucho. Fue algo muy especial". </i>Se advierte la existencia de un proceso de aceptaci&oacute;n creciente de s&iacute; mismo, en etapas que van reivindicando paulatinamente sus distintas facetas: ind&iacute;gena, hombre que gusta de hombres, alba&ntilde;il, pobre, "paisanito", chiapaneco, migrante. Por eso dice: <i>"Yo por eso digo que yo no soy gay porque no tengo dinero para ser gay, no tengo dinero para pagar un taxi a media noche para ir a un lugar gay. Yo soy, pues, no s&eacute;, como se quiera decir, soy choto, homosexual, no s&eacute;, no me importa, lo que s&iacute; es que soy hombre, no me siento mujer, ni me gusta vestirme de mujer, ni nada de eso, soy hombre y me gustan otros hombres, pero hombres bien, o sea hombres, varoniles, no as&iacute; todas locas, esas no me gustan".</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda historia de vida est&aacute; dedicada a Mariano, un tzetzal de los Altos de Chiapas, quien al igual que Humberto anduvo trashumando por la rep&uacute;blica, con la experiencia incluso de andar de jornalero agr&iacute;cola itinerante en el noroeste de M&eacute;xico. Pero antes, a edad muy temprana, incursion&oacute; en el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN) porque adem&aacute;s de ser muy pobre no le gustaba estar con su familia ni ten&iacute;a apoyo de su padre. En el EZLN comenz&oacute; sus experiencias sexuales en distintas atalayas y variados giros, al mismo tiempo que aprendi&oacute; a "ponerse bolo" (ebrio) y se forj&oacute; una conciencia pol&iacute;tica. La historia de Mariano exhibe una trayectoria de intensa flexibilidad en lo sexual, porque la sexualidad se vive tambi&eacute;n como un juego que causa complicidades y risas, que permite tomarse la vida con laxitud, humor y trasgresi&oacute;n a normas culturales r&iacute;gidas, de la cultura propia o implantadas. Mariano no parece vivir contradicciones entre la expresi&oacute;n de su papel sexual activo con los "mampos" (denominaci&oacute;n de homosexuales pasivos o de hombres afeminados en el sureste mexicano) y su deseo de tener una esposa e hijos, ni con el hecho de extra&ntilde;ar a un amante masculino, de ofrecer su trasero a modo de juego o de practicarle el sexo oral a un amigo, siempre y cuando haya alcohol de por medio <i>(".. porque as&iacute; nom&aacute;s, si no estoy bien pedo, bien bolo, no quiero, no me sale as&iacute;, estoy todo serio, no quiero que me toque, me da verg&uuml;enza. Si ando as&iacute; bien tomado, s&iacute; ya me gusta re&iacute;r, me gusta abrazarlo, me gusta que me abrace, calentarnos, as&iacute;, que sienta bien, agarrarle su verga, besarlo").</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alex es un joven tzotzil a qui&eacute;n <i>"ya se le notaba desde ni&ntilde;o" </i>que era <i>antsilvinik </i>("mujer&#150;hombre" en su lengua). A pesar de que el padre era regidor municipal, Alex comenz&oacute; a trabajar a los ocho a&ntilde;os en el corte de caf&eacute;, algo que no le gustaba como tampoco los juguetes masculinos. Nos relata una adolescencia florida en la cual compart&iacute;a libremente su sexualidad con numerosos j&oacute;venes y adultos, y que en la secundaria le ense&ntilde;aron sobre enfermedades de transmisi&oacute;n sexual y el uso del cond&oacute;n, que usaba a veces. <i>"La verdad es que yo nunca conoc&iacute; a nadie que tuviera ninguna enfermedad, o sida o algo as&iacute;, nunca supe de nada. Por eso yo nunca tuve miedo. Adem&aacute;s mis compa&ntilde;eros no andaban con mujeres ni nadie, no ten&iacute;an sexo con mujeres todav&iacute;a. Los m&aacute;s grandes s&iacute;, pero la mayor&iacute;a no". </i>El rechazo de su padre condujo a Alex a un intento fallido de suicidio y despu&eacute;s a emigrar a San Crist&oacute;bal de las Casas, donde comenz&oacute; a prostituirse por necesidad econ&oacute;mica, aunque confiesa que ocasionalmente no cobraba ni usaba preservativo con qui&eacute;n le gustaba. <i>"Yo siento que no soy eso, gay, tampoco homosexual que viene siendo lo mismo que gay, viene a ser lo mismo. Yo me siento as&iacute; m&aacute;s bien como loca, eso soy, como una loca. O sea, soy entre homosexual y loca. Loca porque siempre me visto as&iacute; de amujerada. Homosexual es cuando me visto tambi&eacute;n de hombre (....) Antsilvinik pues s&iacute; soy, es lo primero que me dijeron, pero a la vez ya no soy antsilvinik, porque ya no vivo en el pueblo, ya estoy en San Crist&oacute;bal". </i>Su aceptaci&oacute;n no le basta pues Alex se emborracha todas las noches para no sentir el rechazo y la soledad. Y le prende velas a la Santa Muerte, pues piensa que se va a morir joven.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de Cha an K'i&ntilde; es la de un hombre de etnia chol a quien le dejaron de dar pecho materno a los cuatro a&ntilde;os, <i>"pues su mam&aacute; no ten&iacute;a nada que darle" </i>y que fue hu&eacute;rfano de padre desde su primer a&ntilde;o. A partir de entonces el hambre estuvo presente en su vida, "con <i>desesperaci&oacute;n, con dolor en la panza y el coraz&oacute;n, con coraje, tristeza y muchas ganas de llorar". </i>Relata que su infancia fue tan desdichada que una vez intent&oacute; suicidarse a causa de maltratos, y que de ah&iacute; se le meti&oacute; la idea de hacerse militar. En el ej&eacute;rcito conoci&oacute; la ambig&uuml;edad de la moral castrense, pues <i>"la tropa era un desmadre en lo sexual, porque estaban agarr&aacute;ndose las nalgas o algo as&iacute;. Luego tiraban carrilla a alguno porque era maric&oacute;n". </i>Si bien en el ej&eacute;rcito nunca tuvo relaciones sexuales, all&iacute; aprendi&oacute; que entre soldados era de lo m&aacute;s normal "irse con t&iacute;os" y tambi&eacute;n con mujeres. Por eso comenz&oacute; a sentir un cambio consistente en <i>"...querer hacerlo con un hombre y hasta querer as&iacute;, disfrutarlo, de no sentirse culpable". </i>Por eso no dud&oacute; cuando un profesor universitario lo llev&oacute; a vivir con &eacute;l y Cha'an K'i&ntilde; dej&oacute; el ej&eacute;rcito para trabajar en un hotel y estudiar matem&aacute;ticas. Hasta que le diagn&oacute;sticaron el VIH&#150;sida y comenz&oacute; su viacrucis como paciente. No obstante, culmina: <i>"A m&iacute; nunca, por nada del mundo, me gustar&iacute;a regresar al pasado, a mi infancia, &iexcl;nunca&iexcl; (..) Me gusta mi vida ahora, me gusta mi vida desde que vivo con Fausto, realmente siento que soy como soy, me siento que me quiero, siento que &eacute;l dice las cosas que yo quiero o&iacute;r, que realmente me quiere (..) El VIH lo voy a superar".</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra contiene descripciones y an&aacute;lisis sobre la complejidad que asume la noci&oacute;n de vulnerabilidad en situaciones ind&iacute;genas. Es relevante se&ntilde;alar que del texto pueden extraerse lecciones acerca de la dificultad que tiene operacionalizar un concepto de tal envergadura sin caer en el reduccionismo. Cabe se&ntilde;alar que el vocablo vulnerabilidad carece de una definici&oacute;n consensuada y que es utilizado con vaguedad en las ciencias sociales, con significados que ata&ntilde;en a la <i>"percepci&oacute;n real de estar expuesto a un padecimiento o desgracia" </i>(Nichter, 2006), la <i>"exposici&oacute;n a contingencias y tensi&oacute;n, y la dificultad para afrontarlas" </i>(Chambers, 1989: 1) y tambi&eacute;n al <i>"riesgo de sufrir consecuencias graves, as&iacute; como de una recuperaci&oacute;n lenta o limitada </i>(Bohle et al., 1994: 38). De esta forma, la vulnerabilidad <i>"representa un estado de debilidad, la ruptura de un equilibrio precario, que arrastra al individuo o al grupo a una espiral de efectos negativos acumulativos (...que) no se limita a la falta de satisfacci&oacute;n de necesidades materiales, tambi&eacute;n incluye conductas discriminatorias" </i>(Gonz&aacute;lez, Hern&aacute;ndez y S&aacute;nchez, 2001: 225); por ello adquiere connotaciones sociales que estructuran conductas individuales, a diferencia del enfoque de riesgo, que se identifica m&aacute;s bien con "estilos de vida" (Bronfman et al., 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la antropolog&iacute;a y los estudios feministas, se ha se&ntilde;alado que en la noci&oacute;n de vulnerabilidad se incluyen tambi&eacute;n dimensiones culturales que van aparejadas a estructuras &eacute;tnicas y de g&eacute;nero. Por ello, vulnerabilidad tiende a conformarse como un concepto m&aacute;s amplio que el concepto de riesgo, que ata&ntilde;e a la probabilidad de que un individuo o una poblaci&oacute;n sea afectada por determinada desgracia o da&ntilde;o a la salud. Vulnerabilidad se refiere a situaciones sociales que adquieren manifestaciones personales, lo cual puede tener diferentes resultados, dependiendo de la constituci&oacute;n de las personas, sus modos de andar por la vida, competencias y actitudes aprendidas. Como se&ntilde;alan Peterson y Wilkinson (2008), la vulnerabilidad incide en las dimensiones personales y pol&iacute;ticas del riesgo que estructuran las acciones y pensamientos cotidianos, con lo cual se&ntilde;alan el &iacute;ntimo nexo que existe entre los comportamientos y percepciones subjetivas y las estructuras socioculturales, algo que ciertamente no es contemplado en su complejidad por las pol&iacute;ticas de salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lejos de visiones reduccionistas y paternalistas, el libro de Guillermo Nu&ntilde;ez constituye un testimonio que ofrece a la epidemiolog&iacute;a del riesgo el panorama desnudo y denso de unas vidas carentes de los m&iacute;nimos del bienestar y de opciones dignas de sobrevivencia. A ello se suman los efectos agregados del racismo, el clasismo y la homofobia que prevalecen en el pa&iacute;s, en los cuales participan no solamente los sectores opresores, sino tambi&eacute;n sujetos ind&iacute;genas y de la comunidad gay, como estos testimonios evidencian. Por ello, quiz&aacute;, para los protagonistas del libro la cuesti&oacute;n de la apariencia y la vestimenta cobran un inter&eacute;s particular que permea sus biograf&iacute;as. Las cuatro historias nos ofrecen la oportunidad de advertir la resistencia activa que enarbolan estos hombres ind&iacute;genas disidentes a partir de una progresiva toma de consciencia y en m&uacute;ltiples experiencias. A la vez, el texto constituye un documento que evidencia la plasticidad que asume la identidad ind&iacute;gena en condiciones de intensos cambios como los que los personajes se ven obligados a vivir. Nociones como las de hetero, bi u homosexualidad se quedan aqu&iacute; cortas, como tambi&eacute;n la categor&iacute;a epidemiol&oacute;gica de HSH, pues las historias nos demuestran que la sexualidad puede ser, a la vez, un fin como un medio en s&iacute; misma, que extra&ntilde;amente se presenta en condiciones de pureza conceptual, pues est&aacute; continuamente amalgamada como veh&iacute;culo de pulsiones biol&oacute;gicas pero tambi&eacute;n afectivas, de aprendizaje, comunicaci&oacute;n y despliegue de redes sociales, mercanc&iacute;a para el intercambio de bienes y tambi&eacute;n mero goce. Ello lleva lejos la noci&oacute;n prevalente de prevenci&oacute;n, que va dirigida a sujetos con identidades estables y pr&aacute;cticas est&aacute;ticas y predecibles. Vidas vulnerables compone de este modo una suerte de antimanual que posibilita otras lecturas de la causalidad epidemiol&oacute;gica y la prevenci&oacute;n de los da&ntilde;os evitables a la salud, que denota que los sujetos son entes sociales que no eligen sus estilos de vida ni sus conductas, aunque gracias a las adversidades elaboran capacidades de resiliencia y de acomodo continuo a los cambios que afectan sus vidas, que las pol&iacute;ticas y los programas sociales y las medidas epidemiol&oacute;gicas y sanitarias ni siquiera contemplan en sus programas e intervenciones, a pesar de que existe una conciencia discursiva que se expresa en las reuniones internacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n del libro, el autor se&ntilde;ala que no ha encontrado que en M&eacute;xico se lleven a cabo programas de prevenci&oacute;n de VIH para poblaciones ind&iacute;genas y que las m&aacute;s cercanas est&aacute;n dirigidas a poblaci&oacute;n rural y migrante (Magis et al., 2003). Al leer las cuatro historias uno se pregunta c&oacute;mo pudieran dise&ntilde;arse campa&ntilde;as de esta naturaleza puesto que son numerosos los se&ntilde;alamientos de que la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena se encuentra en condici&oacute;n de mayor vulnerabilidad ante la epidemia. Sin embargo, la lectura de estas vidas nos hace ver que la probabilidad de contraer VIH&#150;sida no es precisamente una prioridad para los cuatro sujetos aqu&iacute; rese&ntilde;ados, quienes tienen ante s&iacute; el reto mucho m&aacute;s apremiante de lidiar con la pobreza, el desempleo, la desinformaci&oacute;n, el racismo y la discriminaci&oacute;n &eacute;tnica, el escaso acceso a servicios, la homofobia, la precariedad de la vivienda, los retos que supone la migraci&oacute;n. En tales condiciones es pertinente mencionar que hubiera sido deseable que el texto ofreciera m&aacute;s datos sobre la manera en que estos j&oacute;venes se enteran y c&oacute;mo, hasta qu&eacute; grado, mediante qu&eacute; recursos, de las consecuencias de sus contactos sexuales; del acceso a los condones y a la informaci&oacute;n preventiva sobre pr&aacute;cticas de riesgo; del acceso a los servicios de salud y tambi&eacute;n de la percepci&oacute;n que tienen sobre el VIH&#150;sida, sus causas y sus resultados, las formas de detecci&oacute;n y su acceso; adem&aacute;s de preguntarles c&oacute;mo tendr&iacute;an que ser los programas y campa&ntilde;as para su prevenci&oacute;n, donde ser&iacute;a importante conocer su opini&oacute;n sobre cu&aacute;les ser&iacute;an los formatos y procedimientos adecuados. Lo anterior har&iacute;a que el libro tuviera un valor agregado como ejercicio de epidemiolog&iacute;a socio&#150;cultural y como instrumento &uacute;til en la prevenci&oacute;n del VIH&#150;sida en este grupo poblacional vulnerable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A cambio, el texto ofrece un panorama amplio y profundo en el cual advertimos la importancia de las situaciones contextuales y tambi&eacute;n coyunturales que inciden en las biograf&iacute;as, a la luz de las cuales resulta incluso fr&iacute;volo el plantear medidas preventivas contra la epidemia sin atender los numerosos problemas de los ind&iacute;genas j&oacute;venes que aqu&iacute; campean impunes m&aacute;s no inc&oacute;lumes. <i>Vidas vulnerables. Hombres ind&iacute;genas, diversidad sexual y VIH sida </i>es un libro de amena e inquietante lectura que invita a repensar los &aacute;mbitos en que se desenvuelve la identidad ind&iacute;gena en un mundo que hoy tiende a ser global y contradictorio para las culturas tradicionales, como es palpable en este tetraedro de historias. M&aacute;s que un ejercicio puramente acad&eacute;mico, el texto constituye, adem&aacute;s, un aporte valioso para el activismo en el campo de los derechos humanos y de la salud. Y el autor as&iacute; lo plantea en el cap&iacute;tulo final de discusi&oacute;n, donde nos ofrece un an&aacute;lisis comparativo que puntea las semejanzas y diferencias entre los cuatro personajes, que le permite se&ntilde;alar que ser ind&iacute;gena en M&eacute;xico implica una mayor vulnerabilidad para el VIH&#150;sida, en tanto se traduce en condiciones sociales que generan conductas individuales de riesgo: <i>"Ser ind&iacute;gena condiciona el no ejercicio de derechos sexuales necesarios para llegar a tener una sexualidad sin riesgos: el derecho a la informaci&oacute;n y educaci&oacute;n sexual, el derecho a la no violencia en virtud de la propia identidad sexo&#150;gen&eacute;rica, el derecho a los servicios de salud, el derecho a la no discriminaci&oacute;n, el derecho a la equidad, el derecho a un trato digno, etc.".</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bohle, H. G., T. E. Downing y M. J. Watts (1994) "Climate Change and Social Vulnerability. Toward a Sociology and Geography of Food Insecurity" en <i>Global Environmental Change. </i>A&ntilde;o 4, n&uacute;mero 1, pp. 37&#150;48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3687558&pid=S0188-4557201000020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bronfman, M., R Uribe, D. Halperin y C. Herrera (2001) "Mujeres al borde...vulnerabilidad a la infecci&oacute;n por VIH en la frontera sur de M&eacute;xico" en E. Tu&ntilde;on (coord.), <i>Mujeres en las fronteras: trabajo, salud y migraci&oacute;n. </i>M&eacute;xico, El Colegio de la Frontera Norte, El Colegio de Sonora, El Colegio de la Frontera Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3687560&pid=S0188-4557201000020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chambers, R. (1989) "Vulnerability, Coping and Policy" en <i>IDS Bulletin. </i>A&ntilde;o 20, n&uacute;mero 2, pp. 1&#150;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3687562&pid=S0188-4557201000020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, J. A., M. R Hern&aacute;ndez y A. S&aacute;nchez (2001) "La pluralidad de los grupos vulnerables: un enfoque interdisciplinario" en <i>Memoria del IV Congreso Nacional de Derecho Constitucional. T. III: Derechos humanos. </i>M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, pp. 225&#150;243.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3687564&pid=S0188-4557201000020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Magis, C., E. Bravo y A. Carrillo (eds.) (2003) <i>La otra epidemia: el SIDA en el &aacute;rea rural. </i>M&eacute;xico, CENSIDA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3687566&pid=S0188-4557201000020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nichter, M. (2006) "Reducci&oacute;n del da&ntilde;o. Una preocupaci&oacute;n central para la antropolog&iacute;a m&eacute;dica" en <i>Desacatos. Revista de Antropolog&iacute;a Social. </i>N&uacute;mero 20, pp. 109&#150;132.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3687568&pid=S0188-4557201000020001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Petersen, A. e I. Wilkinson (eds.) (2007) <i>Health, Risk and Vulnerability. </i>Londres, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3687570&pid=S0188-4557201000020001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>La rese&ntilde;a tuvo su origen en la presentaci&oacute;n del libro en <i>Diverciudad, VIII Festival Cultural de la Diversidad Amorosa y Sexual, </i>Hermosillo, 15 de abril de 2010.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bohle]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Downing]]></surname>
<given-names><![CDATA[T. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Watts]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Climate Change and Social Vulnerability: Toward a Sociology and Geography of Food Insecurity]]></article-title>
<source><![CDATA[Global Environmental Change]]></source>
<year>1994</year>
<volume>4</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>37-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bronfman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Uribe]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Halperin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mujeres al borde...vulnerabilidad a la infección por VIH en la frontera sur de México]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Tuñon]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mujeres en las fronteras: trabajo, salud y migración]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de la Frontera NorteEl Colegio de SonoraEl Colegio de la Frontera Sur]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chambers]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Vulnerability, Coping and Policy]]></article-title>
<source><![CDATA[IDS Bulletin]]></source>
<year>1989</year>
<volume>20</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>1-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La pluralidad de los grupos vulnerables: un enfoque interdisciplinario]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2001</year>
<conf-name><![CDATA[ Memoria del IV Congreso Nacional de Derecho Constitucional. T. III: Derechos humanos]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
<page-range>225-243</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Magis]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bravo]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carrillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La otra epidemia: el SIDA en el área rural]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CENSIDA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nichter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reducción del daño: Una preocupación central para la antropología médica]]></article-title>
<source><![CDATA[Desacatos. Revista de Antropología Social]]></source>
<year>2006</year>
<numero>20</numero>
<issue>20</issue>
<page-range>109-132</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Petersen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wilkinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[I.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Health, Risk and Vulnerability]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
