<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-252X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Comunicación y sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Comun. soc]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-252X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Guadalajara, Departamento de Estudios de la Comunicación Social]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-252X2012000100010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Construcciones cinematográficas de la Revolución Mexicana]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rashkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elissa J.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Veracruzana  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<numero>17</numero>
<fpage>211</fpage>
<lpage>216</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-252X2012000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-252X2012000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-252X2012000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Construcciones cinematogr&aacute;ficas de la Revoluci&oacute;n Mexicana</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Elissa J. Rashkin<sup>1</sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>S&aacute;nchez, F. &amp; Garc&iacute;a, G. (Eds.). (2010). <i>La luz y la guerra. El cine de la Revoluci&oacute;n Mexicana. </i>M&eacute;xico: CONACULTA, 688 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Universidad Veracruzana, M&eacute;xico. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:elissara@yahoo.com">elissara@yahoo.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las conmemoraciones del centenario del inicio de la Revoluci&oacute;n Mexicana, el cine jug&oacute; un papel sobresaliente. Exposiciones, ciclos de pel&iacute;culas, art&iacute;culos y libros subrayaron la importancia del medio cinematogr&aacute;fico en la construcci&oacute;n de los imaginarios sociales acerca de este acontecimiento hist&oacute;rico. <i>La luz y la guerra. El cine de la Revoluci&oacute;n Mexicana, </i>editado por los investigadores coahuilenses Gerardo Garc&iacute;a Mu&ntilde;oz y Fernando Fabio S&aacute;nchez, se suma a este esfuerzo conmemorativo; pero lejos de ser una recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n ya demasiado conocida, nos acerca al tema revolucionario a trav&eacute;s de una perspectiva cr&iacute;tica y nos invita a verlo con nuevos ojos.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/comso/n17/a10f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento central del libro es que la narrativa cinematogr&aacute;fica de la Revoluci&oacute;n es una construcci&oacute;n ideol&oacute;gica cuyo desarrollo podemos trazar a trav&eacute;s del tiempo, y que tiene un principio, un medio y un fin o, en las palabras que emplea Fernando Fabio S&aacute;nchez en la introducci&oacute;n, "su etapa de desarrollo, ensamblaje y coherencia simb&oacute;licos" y luego otra etapa de "desintegraci&oacute;n" (p. 14). Paralela a otras construcciones como el muralismo y la novela de la Revoluci&oacute;n, &eacute;sta surge no durante sino despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n misma, cuando se asienta la necesidad de darle legitimidad al Estado y a las estructuras pol&iacute;ticas y sociales resultantes del conflicto. Pero no habla de un cine incondicionalmente al servicio del Estado, sino de encuentros y desencuentros entre el Estado, los creadores y las condiciones de producci&oacute;n y mercado, propias de la industria cinematogr&aacute;fica. El libro, en el cual colaboran tanto investigadores de reconocida trayectoria como Aurelio de los Reyes, Jean Franco y Julia Tu&ntilde;&oacute;n, como otros de una nueva generaci&oacute;n, re&uacute;ne estudios de algunos de los m&aacute;s notables de estos encuentros y desencuentros, que en su conjunto nos llevan a una renovada apreciaci&oacute;n tanto del cine mexicano como de la historia mexicana del siglo XX en sus diversas manifestaciones simb&oacute;licas y culturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pre&aacute;mbulo que establece el tono cr&iacute;tico del libro, el director Felipe Cazals opina que los caudillos de la Revoluci&oacute;n, en lugar de responder a las exigencias del pueblo, se ocuparon de inmediato de repartir el pastel. Compartiendo el diagn&oacute;stico ofrecido desde hace unas d&eacute;cadas por la historiograf&iacute;a llamada revisionista &#150;la que da m&aacute;s peso a la continuidad que al cambio&#150;, Cazals alude a la esperanza, por supuesto frustrada, de encontrar en el cine una perspectiva cr&iacute;tica. Sin embargo, menciona algunas pel&iacute;culas excepcionales, cuyos t&iacute;tulos aparecer&aacute;n una y otra vez a lo largo del libro: <i>La sombra del caudillo, </i>de Julio Bracho; <i>El prisionero 13, El compadre Mendoza </i>y <i>Vamonos con Pancho Villa, </i>de Fernando de Fuentes; <i>¡Que viva M&eacute;xico! </i>de Sergei Eisenstein; <i>La soldadera, </i>de Jos&eacute; Bola&ntilde;os; y <i>Reed, M&eacute;xico insurgente </i>de Paul Leduc. Son precisamente estas pel&iacute;culas, analizadas con lucidez en varios cap&iacute;tulos, las que nos hacen entender la industria cinematogr&aacute;fica no simplemente como aparato ideol&oacute;gico del Estado, sino como sitio de conflicto, contradicci&oacute;n y negociaci&oacute;n entre diversos actores e intereses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro, a pesar de ser una obra colectiva, sobresale por su adherencia a un hilo conductor que nos permite leerlo casi como si fuera de un solo autor. Entre la variedad de temas presentados, cada lector tendr&aacute; sus preferencias; aqu&iacute; me limito a destacar tres cap&iacute;tulos que me parecen especialmente &uacute;tiles, tanto para el historiador especializado como para el estudiante que apenas se adentra en el tema. El primer cap&iacute;tulo, escrito por Fernando Fabio S&aacute;nchez, trata del documental mexicano desde 1896 hasta 1917, una &eacute;poca previa a la construcci&oacute;n de la gran narrativa ya mencionada. S&aacute;nchez muestra que en sus origenes, el cine mexicano ten&iacute;a una relaci&oacute;n estrecha con el gobierno de Porfirio D&iacute;az. el cual manten&iacute;a un estricto control sobre los medios de comunicaci&oacute;n. Sin embargo, ya estallada la Revoluci&oacute;n, no fue dif&iacute;cil para los productores convertirse en voceros del mandatario en turno, y m&aacute;s all&aacute; de eso, convertir el mismo conflicto armado en un producto comercial cuyas im&aacute;genes pod&iacute;an vender en una variedad de contextos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cine mexicano, entonces, todav&iacute;a en su infancia, vuelve a nacer con la Revoluci&oacute;n, y &eacute;sta se convierte en uno de sus temas centrales a lo largo del siglo. Pero como S&aacute;nchez explica con claridad, las im&aacute;genes visuales de la Revoluci&oacute;n no ten&iacute;an un significado fijo, sino que fueron resignificadas una y otra vez, primero durante el conflicto, cuando los productores ve&iacute;an la necesidad de convertir al bandido de ayer en el h&eacute;roe de hoy y viceversa, y despu&eacute;s cuando las mismas vistas fueron utilizadas para tejer narrativas m&aacute;s largas, como es el caso de <i>Memorias de un mexicano, </i>documental editado por Carmen Toscano en 1950 con base en vistas filmadas por su padre Salvador Toscano y otros realizadores de la &eacute;poca. Este documental, dice S&aacute;nchez, "propone las im&aacute;genes como la base de una narrativa en la cual se haya el significado estable y cerrado de los acontecimientos hist&oacute;ricos" (p. 59), cuando, en realidad las im&aacute;genes obedecen otra l&oacute;gica determinada por los intereses pol&iacute;ticos, comerciales y, en algunos casos, art&iacute;sticos del momento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo intitulado "M&aacute;s antiguo que su patria: Pancho Villa, el (anti) h&eacute;roe revolucionario de la cinematograf&iacute;a nacional", escrito por S&aacute;nchez y Garc&iacute;a, es igualmente iluminador en su disecci&oacute;n de los procesos de escribir y reescribir la historia nacional. Aqu&iacute; llama la atenci&oacute;n lo reciente que es la transformaci&oacute;n de Pancho Villa en h&eacute;roe de esta historia, pues despu&eacute;s de la Convenci&oacute;n de Aguascalientes y la ruptura entre las facciones carrancista, villista y zapatista, Villa no fue visto as&iacute;, sino que, en la prensa carrancista, ya convertida en prensa dominante, fue representado como primitivo, violento, corrupto y casi sub&#150;humano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta imagen se fue modulando con el fin del conflicto armado y con el asesinato de Villa en 1923, pero no fue hasta los sexenios de Gustavo D&iacute;az Ordaz y Luis Echeverr&iacute;a Álvarez que se inici&oacute; la rehabilitaci&oacute;n oficial del Centauro del Norte. Antes de eso, la figura de Villa jugaba un papel importante en el cine, pero siempre bajo condiciones bastante selectivas y limitadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde un principio, Villa ten&iacute;a un papel estelar en las pel&iacute;culas estadounidenses sobre la Revoluci&oacute;n, no s&oacute;lo porque su terreno de actividad, el &aacute;rido norte, coincid&iacute;a con una imagen preexistente de M&eacute;xico, sino tambi&eacute;n porque el personaje "Pancho Villa" parec&iacute;a ser congruente con los estereotipos del mexicano promovidos en el cine de ese pa&iacute;s. En los a&ntilde;os treinta, Villa empez&oacute; a aparecer en el cine nacional como protagonista de la Revoluci&oacute;n, al mismo tiempo que &eacute;sta iba siendo reconfigurada en t&eacute;rminos del gran mito nacional/patriarcal. Villa se convierte en "un prototipo de masculinidad"; no obstante, es s&oacute;lo por medio de una apropiaci&oacute;n muy selectiva de la historia que puede ser asimilado como h&eacute;roe nacional. Este cap&iacute;tulo, fundamentado en lecturas detalladas de pel&iacute;culas, nos muestra los procesos por los cuales "Villa es devorado por la Revoluci&oacute;n institucionalizada y pasa a ser uno de los reflejos de la naciente hegemon&iacute;a" (p. 191).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro cap&iacute;tulo sobresaliente es el de H&eacute;ctor Dom&iacute;nguez Ruvalcaba, "Remitidos al silencio: los filmes censurados de la Revoluci&oacute;n y <i>La sombra del caudillo </i>de Julio Bracho", el cual explora los l&iacute;mites de lo que se ha podido decir en el cine, y lo que no, respecto de la Revoluci&oacute;n Mexicana. Enfoc&aacute;ndose sobre todo en la versi&oacute;n f&iacute;lmica de <i>La sombra del caudillo, </i>realizada por Julio Bracho en 1960, pero no exhibida hasta 1990 debido a la censura expl&iacute;cita por parte de las autoridades militares, Dom&iacute;nguez pregunta, en primer lugar: ¿por qu&eacute; la pel&iacute;cula fue censurada mientras en la misma &eacute;poca, la novela de Mart&iacute;n Luis Guzm&aacute;n segu&iacute;a siendo ampliamente distribuida, y su autor era objeto de reconocimientos por parte del mismo gobierno? La respuesta, argumenta, tiene que ver con las diferencias entre los dos medios, diferencias no tanto materiales sino sociales. En el mundo de las letras, la diversidad de puntos de vista es tolerada, ya que el consumo de la literatura es una pr&aacute;ctica cultural bastante limitada; mientras el cine, como hoy en d&iacute;a la televisi&oacute;n, ha sido un medio masivo de gran importancia en la formaci&oacute;n de imaginarios sociales. Por eso las representaciones f&iacute;lmicas que critican demasiado el r&eacute;gimen en turno llegan a ser vistas como amenazas al orden social, o m&aacute;s bien, como dice el autor, a "un Estado que funciona como una burocracia que administra la historia y su puesta en escena" (p. 342).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La base te&oacute;rica de este cap&iacute;tulo es foulcaltiana: la censura, argumenta Dom&iacute;nguez, no simplemente reprime, sino produce. Al reprimir ciertas im&aacute;genes de la Revoluci&oacute;n, el Estado da validez y legitimidad a otras versiones donde, por ejemplo, los soldados son hombres ejemplares y la corrupci&oacute;n no entra como factor ni en la pol&iacute;tica ni en el trato cotidiano. En esta narrativa, hay un antes, el pasado oscuro del Porfiriato; una sacudida violenta y, a trav&eacute;s de ella, el renacimiento de una naci&oacute;n moderna donde hay armon&iacute;a y paz entre los sectores sociales, unidos por los valores comunes de familia, Iglesia y naci&oacute;n. El autor es contundente en su interpretaci&oacute;n de la funci&oacute;n social del cine mexicano en el siglo XX:</font></p>     <blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La censura impone una ficci&oacute;n de lo nacional. Entretenimiento obligado, ritual colectivo, ir al cine para el gran p&uacute;blico ha de interpretarse como un evento a donde va a imaginarse a s&iacute; mismo en el espect&aacute;culo de la naci&oacute;n y con ello estar&aacute; forj&aacute;ndose el Estado burocr&aacute;tico totalitario. La masa se siente orgullosa de su imagen exaltada, sin fisuras hist&oacute;ricas que la perturben, tal es el efecto de la comedia ranchera, adormecida en la fiesta perpetua de la patria (p. 349).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema con esta interpretaci&oacute;n, no obstante su elocuencia descriptiva, es que no da la m&aacute;s m&iacute;nima agencia al espectador. De hecho, la audiencia, en su papel creador de significados, est&aacute; casi ausente a lo largo de este libro, y aunque esta ausencia es comprensible dado el enfoque sobre im&aacute;genes y narrativas, pregunto hasta qu&eacute; punto es v&aacute;lido entender al espectador s&oacute;lo como receptor pasivo de mensajes impuestos desde arriba. Podemos pensar en usos populares de la imagen de Villa, por ejemplo, que claramente entran en conflicto con las versiones dominantes descritas en el cap&iacute;tulo antes mencionado, o im&aacute;genes populares de Zapata que siguen inspirando diversas acciones rebeldes hasta la fecha.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la historia nos da abundante evidencia para apoyar la afirmaci&oacute;n provocadora de Dom&iacute;nguez Ruvalcaba, "El Estado totalitario mexicano ha de entenderse como una higiene social que paraliza los agentes de riesgo, purifica los excesos y disciplina las colectividades" (p. 351), al mismo tiempo hay que reconocer que estas estrategias disciplinarias no siempre funcionan. Por ello vale la pena reflexionar sobre las pr&aacute;cticas culturales contra&#150;hegem&oacute;nicas, resistentes, o simplemente en este caso, otras maneras de experimentar un texto cinematogr&aacute;fico m&aacute;s all&aacute; de la absorci&oacute;n directa de un mensaje did&aacute;ctico o pedag&oacute;gico. Sin embargo, a pesar de estas dudas, este cap&iacute;tulo resulta ser uno de los m&aacute;s interesantes del libro por su efecto provocador, su lenguaje fuerte, sus se&ntilde;alamientos respecto a la censura, y porque destaca el papel preponderante del poder militar en la historia de este pa&iacute;s, un papel que &#150;a pesar de su creciente visibilidad durante el presente sexenio&#150; muchas veces pasa inadvertido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo del libro, <i>La luz y la guerra, </i>invoca otro binomio, luz y sombra, palabras que refieren a la esencia material de la cinematograf&iacute;a. Al sustituir la palabra <i>sombra </i>por <i>guerra, </i>los editores parecen sugerir que hay algo primordial en la guerra que se ha convertido, a lo largo de un siglo, en material b&aacute;sico del cine mexicano. Al mismo tiempo reparamos en la simbiosis inherente de los t&eacute;rminos, pues la sombra es producto de la luz, no existe sin la luz: condici&oacute;n b&aacute;sica de la fotograf&iacute;a y del cine. Entonces, si la luz y la guerra son opuestas complementarias, no sorprende que la Revoluci&oacute;n haya sido tema predilecto del cine mexicano durante casi toda su existencia. La pregunta ser&iacute;a, ¿de d&oacute;nde vendr&aacute; la luz? Considerando la condici&oacute;n precaria de la naci&oacute;n plagada de violencia e inseguridad un siglo despu&eacute;s del inicio de la insurrecci&oacute;n maderista, tal vez no sea tan f&aacute;cil encontrar una respuesta adecuada. Pero si entender los procesos hist&oacute;ricos nos ayuda a intervenir positivamente en ellos, entonces este libro, con sus l&uacute;cidos y cr&iacute;ticos an&aacute;lisis, se ofrece como valiosa herramienta.</font></p>      ]]></body>
</article>
