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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Antimanual del mal historiador o ¿cómo hacer hoy una buena historia crítica?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as y libros</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carlos Antonio Aguirre Rojas. 2002. <i>Antimanual del mal historiador o &iquest;c&oacute;mo hacer hoy una buena historia cr&iacute;tica?</i></b></font></p>  	    <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel &Aacute;ngel Beltr&aacute;n</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"> <b>Bogot&aacute;: Ediciones Desde Abajo, 160 pp.</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><em>Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Antioquia. Medell&iacute;n, Colombia.</em></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">PAP&Aacute;, EXPL&Iacute;CAME PARA qu&eacute; sirve la historia, ped&iacute;a hace algunos a&ntilde;os a su padre, que era historiador, un muchachito allegado m&iacute;o. Quisiera poder decir que este libro es mi respuesta. Porque no alcanzo a imaginar mayor halago para un escritor que saber hablar por igual a los doctos y a los escolares. Pero reconozco que tal sencillez s&oacute;lo es privilegio de unos cuantos elegidos". Estas palabras con que el historiador franc&eacute;s Marc Bloch iniciaba su manuscrito <i>Apolog&iacute;a para la historia o el oficio de historiador,</i> publicado hace ya m&aacute;s de 50 a&ntilde;os con el t&iacute;tulo de <i>Introducci&oacute;n a la historia,</i> pueden ser aplicadas, en toda su extensi&oacute;n, a la obra del historiador mexicano Carlos Antonio Aguirre, <i>El antimanual del mal historiador o &iquest;c&oacute;mo hacer una buena historia cr&iacute;tica?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este nuevo libro de Carlos Antonio Aguirre es el resultado de una larga y fecunda trayectoria intelectual, que combina su quehacer como investigador, su infatigable labor docente, el trabajo de difusi&oacute;n de sus reflexiones en numerosas universidades de M&eacute;xico, Am&eacute;rica Latina y Europa y sus continuos debates y combates en pro de una historia cr&iacute;tica. Experiencia que le permite dialogar &#151;con la misma claridad y profundidad&#151; tanto con un lector especializado como con un p&uacute;blico m&aacute;s amplio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las contribuciones de Aguirre a los debates historiogr&aacute;ficos contempor&aacute;neos son numerosas. Por un lado, el autor ha profundizado en el conocimiento de la evoluci&oacute;n y el desarrollo de la mal llamada Escuela de los Annales, una de las m&aacute;s importantes tendencias historiogr&aacute;ficas desarrollada durante el siglo xx. En esta direcci&oacute;n ha indagado sobre los aportes de dicha corriente en el contexto de la historiograf&iacute;a y las ciencias sociales francesas, as&iacute; como sobre su recepci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, sin limitarse &uacute;nicamente a hacer un balance positivo de una historia que ya transcurri&oacute;, sino realizando una evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica que alimenta el ejercicio prospectivo de la discusi&oacute;n en torno a la renovaci&oacute;n historiogr&aacute;fica actual. Fruto de este trabajo son, entre otros libros: <i>Los Annales y la historiograf&iacute;a francesa</i> y <i>La Escuela de los Annales: ayer, hoy, ma&ntilde;ana.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Profundo conocedor de la obra de Fernand Braudel, Aguirre ha sido autor de numerosos ensayos sobre el itinerario intelectual de este historiador franc&eacute;s, reconstruyendo episodios muy poco conocidos de su biograf&iacute;a como su estancia en Brasil como miembro de la misi&oacute;n francesa y su contribuci&oacute;n a la fundaci&oacute;n de la Universidad de Sao Paulo en ese pa&iacute;s. Todo ello como parte de una investigaci&oacute;n de m&aacute;s largo alcance, que apunta hacia la elaboraci&oacute;n de una biograf&iacute;a intelectual de Braudel y cuyos libros <i>Braudel a debate</i> y <i>Braudel y las ciencias sociales,</i> constituyen dos escalones importantes en tal direcci&oacute;n. Otro tanto podr&iacute;a decirse de sus escritos en torno a la obra de Marc Bloch, que han contribuido a la difusi&oacute;n, no s&oacute;lo en</font><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico sino en todo el continente, de uno de los pioneros de los Annales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero las preocupaciones de Agui&#45;rre no se agotan en su reflexi&oacute;n sobre las contribuciones de esta importante corriente historiogr&aacute;fica francesa, sino que su inter&eacute;s por la historiograf&iacute;a del siglo xx le ha permitido incursionar en otras tendencias igualmente significativas como la microhistoria italiana de Carlo Ginzburg y Giovani Levi, as&iacute; como la historia socialista brit&aacute;nica de Edward Thompson.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo hay que destacar el inter&eacute;s de Aguirre hacia los problemas de la teor&iacute;a y la filosof&iacute;a de la historia. Estos aportes se han plasmado en numerosos art&iacute;culos y ensayos, entre otros: "&iquest;Qu&eacute; es la historia de las mentalidades? Auge y declinaci&oacute;n de un tema historiogr&aacute;fico"; "La biograf&iacute;a como g&eacute;nero historiogr&aacute;fico"; "Walter Benjamin y las lecciones de una historia vista a contrapelo", y "Repensando las ciencias sociales actuales: el caso de los discursos hist&oacute;ricos en la historia de la modernidad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, sobresale en el talante intelectual y humano de Carlos A. Aguirre su incansable actividad dirigida a abrir espacios de debate en torno a la disciplina hist&oacute;rica y la difusi&oacute;n de la obra de los historiadores que m&aacute;s le han aportado al desarrollo de la ciencia hist&oacute;rica. En este sentido, ha sido uno de los miembros fundadores de la Association Marc Bloch, con sede en Francia, y promotor y organizador de las Primeras Jornadas Braudelianas Internacionales que, en su momento, aglutinaron a historiadores y cient&iacute;ficos sociales de Europa, Am&eacute;rica Latina y Norteam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consecuente con su visi&oacute;n de que la historia estudia tanto el "pasado" como el m&aacute;s reciente presente, Aguirre ha asumido posturas anal&iacute;ticas y cr&iacute;ticas frente a temas de candente actualidad, como el levantamiento zapatista en Chiapas, los atentados a las torres gemelas en los Estados Unidos y la reciente guerra de Irak, reflexiones &eacute;stas que han cristalizado en art&iacute;culos como "Chiapas, Am&eacute;rica Latina y el sistema&#45;mundo", que posteriormente fue incorporado, con contribuciones de otros cient&iacute;ficos sociales, en un libro m&aacute;s amplio editado bajo el t&iacute;tulo <i>chiapas en perspectiva hist&oacute;rica.</i> "Am&eacute;rica Latina despu&eacute;s del 11 de septiembre" y, m&aacute;s recientemente, "Las lecciones de Irak", son ensayos en donde examina el contexto econ&oacute;mico y geopol&iacute;tico de la invasi&oacute;n a Irak, y los grupos de inter&eacute;s que hoy gobiernan en los Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>Antimanual del mal historiador</i> es, pues, la s&iacute;ntesis de una obra madura y unitaria de un especialista de primera l&iacute;nea, que tiene en su haber un amplio y denso recorrido intelectual. Se trata de un texto que retoma la preocupaci&oacute;n que Marc Bloch trabaj&oacute; y que no alcanz&oacute; a concluir, en su ya mencionada <i>Apolog&iacute;a para la historia o el oficio del historiador,</i> proyecto en el cual trabaj&oacute; Bloch hasta su detenci&oacute;n y posterior asesinato por las fuerzas nazis de invasi&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que aqu&iacute; rese&ntilde;amos logra avanzar en varios de los ejes proble</font><font face="verdana" size="2">m&aacute;ticos que toda concepci&oacute;n hist&oacute;rica contempor&aacute;nea est&aacute; obligada a plantearse: el objeto de la ciencia hist&oacute;rica, las relaciones pasado&#45;presente, el problema de la objetividad y neutralidad hist&oacute;rica, la noci&oacute;n del tiempo hist&oacute;rico, la idea del progreso y el papel de la narraci&oacute;n hist&oacute;rica, entre otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente no es el primer esfuerzo en esta direcci&oacute;n. Otros historiadores han ensayado reflexiones en tal sentido; recordemos por ejemplo las conferencias dictadas por el historiador ingl&eacute;s Edward Carr en enero&#45;marzo de 1961 en la Universidad de Cambridge y publicadas en un libro titulado <i>&iquest;Qu&eacute; es la historia?,</i> donde se aborda el problema de los hechos, la sociedad y los individuos; el problema de la causalidad y la historia como progreso. En Francia Jacques Le Goff ha emprendido un ejercicio similar en su libro <i>Pensar la historia,</i> donde debate la historia como ciencia, el oficio del historiador, la historia hoy, las relaciones pasado y presente y la reflexi&oacute;n sobre el progreso. Lo mismo puede decirse del historiador alem&aacute;n George Iggers en su libro <i>La ciencia hist&oacute;rica en el siglo XX,</i> donde se ocupa de los debates historiogr&aacute;ficos de los &uacute;ltimos cinco lustros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s de cerca es conocido por todos los estudiantes de historia de buena parte de Am&eacute;rica Latina, el manual elaborado por el profesor Ciro Cardoso, <i>Los m&eacute;todos de la historia,</i> realizado en coautor&iacute;a con H&eacute;ctor P&eacute;rez Brignoli, y su posterior <i>Introducci&oacute;n al trabajo de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica,</i> publicado a finales de los a&ntilde;os setenta, donde se abordan los problemas, m&eacute;todos y t&eacute;cnicas de la historia demogr&aacute;fica, econ&oacute;mica y social y se tratan en detalle los problemas epistemol&oacute;gicos, te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos generales de la historia con observaciones pr&aacute;cticas acerca de c&oacute;mo organizar y llevar a cabo una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta r&aacute;pida enumeraci&oacute;n es una muestra de algunos esfuerzos dirigidos a exponer y difundir los conceptos, los m&eacute;todos y los problemas de la disciplina hist&oacute;rica entre el p&uacute;blico, el mundo acad&eacute;mico y los historiadores mismos. Sin embargo, el <i>Antimanual del mal historiador,</i> si bien comparte con ellos algunos elementos, reviste caracter&iacute;sticas que lo hacen sustancialmente diferente y, por lo mismo, lo convierten en una novedad bibliogr&aacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, empecemos por se&ntilde;alar que no se trata de un manual tradicional, que se ocupe de introducir directamente a los lectores en los conceptos, m&eacute;todos y tem&aacute;ticas de la historia sino que, en contraste con &eacute;stos &#151;y de all&iacute; su t&iacute;tulo&#151;, el <i>Antimanual</i> parte de una serie de antidefiniciones, antinociones y anticonceptos de lo que se debe entender por historia, de su objeto espec&iacute;fico de estudio, de sus m&eacute;todos principales y sus t&eacute;cnicas fundamentales, de sus objetivos, de sus resultados, sus modelos, teor&iacute;as, categor&iacute;as y problem&aacute;ticas esenciales, tomando partido abiertamente por una historia m&aacute;s densa y m&aacute;s profunda, aunque tambi&eacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil y compleja, una historia que se inscribe en las tradiciones del pensamiento social atenta a la teor&iacute;a, la filosof&iacute;a y la metodolog&iacute;a, a la vez que se reivindica como abierta y vasta en la definici&oacute;n de su objeto, sus fuentes, sus t&eacute;cnicas, sus modelos y sus paradigmas m&aacute;s esenciales" (p. 33).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, destaca el acento que el <i>Antimanual</i> coloca en los debates historiogr&aacute;ficos m&aacute;s contempor&aacute;neos y que aporta al lector una visi&oacute;n de conjunto en torno a las diferentes corrientes historiogr&aacute;ficas del siglo xx. En este sentido, el <i>Antimanual del mal historiador</i> ofrece un cuadro de los estudios hist&oacute;ricos de la historiograf&iacute;a europea en el siglo que acaba de concluir. A trav&eacute;s de sus p&aacute;ginas el autor nos ilustra &#151;en permanente debate con la historia positivista&#151; sobre ese itinerario de la historiograf&iacute;a en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os, que abarca desde los modelos de construcci&oacute;n hist&oacute;rica de la Escuela de los Annales, hasta las propuestas de historia cultural de la microhistoria italiana y la llamada cuarta generaci&oacute;n de los Annales, sin olvidar, desde luego, los modelos sobre el capitalismo de Fernand Braudel y la historia social inglesa. Esta mirada a la historiograf&iacute;a tiene la virtud de que no se agota en los historiadores de profesi&oacute;n, sino que incluye las aportaciones de otros pensadores de las ciencias sociales, entre los que cabe mencionar aqu&iacute; a Norbert Elias, Walter Benjamin e Immanuel Wallerstein. Todo lo cual redunda en un cuadro historiogr&aacute;fico de gran utilidad para los estudiantes que se forman en una disciplina que no deja de ampliarse, redefinirse y transformarse permanentemente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta misma direcci&oacute;n, el <i>Antimanual</i> reivindica la actualidad del pensamiento de Marx, y lo destaca como una pieza fundamental en la construcci&oacute;n de una historia cr&iacute;tica. No extra&ntilde;a entonces que dedique un cap&iacute;tulo entero a reflexionar sobre las aportaciones de Marx, de quien afirma que sent&oacute;</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">los fundamentos de la historia <i>cr&iacute;tica,</i> tal como ahora es posible concebirla, y tal como ella se ha ido desarrollando a lo largo de los &uacute;ltimos ciento cincuenta a&ntilde;os, ya que no existe duda respecto al hecho de que, despu&eacute;s de Marx y apoy&aacute;ndose en mayor o menor medida en el tipo de historia cr&iacute;tica y cient&iacute;fica que &eacute;l ha promovido y establecido, se han ido afirmando, a lo largo de todo el siglo XX y hasta hoy, distintas corrientes, autores y trabajos que, proclam&aacute;ndose abiertamente "marxistas", han alimentado de manera considerable el acervo de los progresos y desarrollos de toda la historiograf&iacute;a del siglo XX (p. 56).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso s&iacute;, dejando en claro su radical distanciamiento frente a las versiones manualescas de los marxismos vulgares que proliferaron en el siglo pasado, y advirtiendo que la crisis irreversible de los proyectos del "socialismo real", en modo alguno ha significado el fin del discurso cr&iacute;tico y de la historiograf&iacute;a marxista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, el <i>Antimanual</i> ofrece un claro inter&eacute;s por repensar la historia, el oficio del historiador y la historiograf&iacute;a de una manera diferente a la hasta hoy dominante en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos. Se trata, as&iacute;, de un trabajo sistem&aacute;tico de cr&iacute;tica permanente a las historias oficiales de corte positivista, que toma distancia frente a una historia que ha ignorado a los ind&iacute;genas, a las mujeres, a los campesinos, a los obreros y a las grandes masas populares en general, y que ha centrado su atenci&oacute;n en el estudio de la vida de los grandes h&eacute;roes, surgidos de las &eacute;lites y las clases dominantes. A esta forma de hacer historia, Aguirre contrapone una historia cr&iacute;tica no como un proyecto acabado sino en construcci&oacute;n,</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">una historia que se dedica permanentemente a descubrir, y luego a explorar y colonizar progresivamente los m&uacute;ltiples nuevos territorios que cada generaci&oacute;n sucesiva de historiadores le aporta&#91;...&#93;renovando con cada nueva coyuntura hist&oacute;rica general los temas y campos de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, igual que los nuevos territorios, las t&eacute;cnicas, los procedimientos, los paradigmas metodol&oacute;gicos y los modelos, conceptos y teor&iacute;as que utiliza, aplica, construye e incorpora esa misma ciencia de la historia (p. 88).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esta postura cr&iacute;tica no se queda en un simple ejercicio de contemplaci&oacute;n discursiva o vana erudici&oacute;n, sino que &#151;y aqu&iacute; est&aacute; otro de los grandes m&eacute;ritos del libro&#151; le acompa&ntilde;a una intenci&oacute;n pedag&oacute;gica, que busca promover en el lector una actitud no s&oacute;lo de reflexi&oacute;n sino tambi&eacute;n de aprendizaje en el modo de abordar y pensar los hechos hist&oacute;ricos. El <i>Antimanual</i> busca, as&iacute;, abrir el espacio y contribuir a crear las condiciones para la formaci&oacute;n de buenos historiadores cr&iacute;ticos, presentando de modo accesible a un amplio p&uacute;blico, un conjunto de ideas y propuestas, complejas y elaboradas,</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> de lo que deber&iacute;a ser y es en verdad la historia m&aacute;s actual y m&aacute;s de vanguardia. Pero no convirtiendo esas propuestas e ideas en tesis y nociones simples, sino m&aacute;s bien reformul&aacute;ndolas de una manera sencilla, que a la vez que mantiene su complejidad, las ilustra con ciertos ejemplos y las desmenuza con m&aacute;s detalle, retraduci&eacute;ndolas a un lenguaje m&aacute;s cercano y asequible a ese amplio p&uacute;blico (p. 18).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso el <i>Antimanual</i> conjuga una lectura amena, cient&iacute;fica y divulgativa, que confronta el lenguaje deliberadamente oscuro, la confusi&oacute;n de ideas, el mal uso de conceptos cient&iacute;ficos y la h&aacute;bil manipulaci&oacute;n de una rebuscada terminolog&iacute;a tanto cient&iacute;fica como no cient&iacute;fica que caracterizan a las "imposturas intelectuales", y que encierran cada vez m&aacute;s a los intelectuales en debates est&eacute;riles, aislados de los movimientos sociales que tienen lugar fuera de su torre de marfil, como bien lo han caracterizado los cient&iacute;ficos norteamericanos Alan Sokal y Jean Bricmont <i>(Cfr. Imposturas intelectuales.</i> Barcelona: Paid&oacute;s, 1999, p. 226).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra caracter&iacute;stica peculiar del <i>Antimanual</i> reside no s&oacute;lo en que intenta construir un nuevo tipo de saber hist&oacute;rico y de discurso historiogr&aacute;fico, que d&eacute; cuenta adecuadamente de las nuevas realidades de la historia, sino en que aporta herramientas intelectuales necesarias para intervenir eficazmente en la construcci&oacute;n renovada de esa historia. Se trata entonces de una historia comprometida con el presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, pero no por ello menos importante, el <i>Antimanual</i> presenta un extenso y selecto anexo bibliogr&aacute;fico, en diez p&aacute;ginas, de lo que constituye la bibliograf&iacute;a esencial y actualizada del buen historiador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro consta de seis cap&iacute;tulos. Los dos primeros est&aacute;n destinados a criticar una visi&oacute;n anacr&oacute;nica y limitada de lo que es y deber&iacute;a ser la historia. En ellos la cr&iacute;tica adquiere una forma novedosa: por un lado, a trav&eacute;s de las antidefiniciones y, por el otro, a trav&eacute;s de lo que el autor denomina "los siete pecados capitales del mal historiador".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el primer punto &#151;las antidefiniciones&#151;, el autor parte de una definici&oacute;n negativa de lo que <i>no</i> es la historia, esto es, de la historia que no debe seguir haci&eacute;ndose ni ense&ntilde;&aacute;ndose. Esta l&oacute;gica, que nos evoca el m&eacute;todo de ense&ntilde;anza socr&aacute;tico, permite, mediante una antidefinici&oacute;n (lo que no es), identificar con m&aacute;s precisi&oacute;n los contornos de la historia tradicional y ayuda a despejar el camino para su superaci&oacute;n y la puesta en pr&aacute;ctica de otra historia, completamente diferente y nueva.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas antidefiniciones toman cuerpo en una serie de proposiciones que nos van dando el perfil de c&oacute;mo se define y practica la historia tradicional, esto es, una historia que se ocupa exclusivamente de los hechos y situaciones del pasado y limita el oficio del historiador a la tarea del anticuario; una historia que se construye s&oacute;lo en los archivos, que no trasciende los estrechos l&iacute;mites de lo local, nacional o regional; una historia encerrada en s&iacute; misma, con un sello marcadamente empirista y antite&oacute;rico, que reduce la historia a simples cronolog&iacute;as o recuentos sucesivos de gobernantes y batallas, y a un ejercicio puramente memor&iacute;stico de fechas, lugares, datos, cifras y an&eacute;cdotas. Una historia hecha desde arriba, convertida en un mecanismo de legitimaci&oacute;n de las clases hegem&oacute;nicas y los poderes existentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un segundo cap&iacute;tulo, estas antidefiniciones vienen acompa&ntilde;adas de lo que el autor denomina metaf&oacute;ricamente "los siete (y m&aacute;s) pecados capitales del historiador" que es necesario superar para posibilitar otro tipo de historia, verdaderamente cient&iacute;fica y cr&iacute;tica. Y as&iacute;, por las v&iacute;as del m&eacute;todo dial&eacute;ctico &#151;esto es, a trav&eacute;s de la negaci&oacute;n de esa historia tradicional&#151; va emergiendo otra cara de la historia que reivindica tanto el pasado como el presente, superando la falsa y artificial dicotom&iacute;a entre uno y otro; una historia que se construye no s&oacute;lo en los archivos sino, tambi&eacute;n, en la observaci&oacute;n del presente y el pasado en todas sus m&uacute;ltiples y variadas manifestaciones; una historia que rompe totalmente con los marcos nacionales y disciplinarios que enmarcan el oficio tradicional del historiador; una historia que no ignora los problemas fundamentales de la filosof&iacute;a, la teor&iacute;a, la metodolog&iacute;a y la historiograf&iacute;a. Una historia que en contraposici&oacute;n con los enfoques positivistas reivindica el trabajo de la interpretaci&oacute;n y de la explicaci&oacute;n hist&oacute;rica; una historia hecha "desde abajo" y que se pregunta acerca de los modos como han cambiado las formas de conflicto entre las clases, los h&aacute;bitos y las cosmovisiones culturales; una historia que describe un tiempo social e hist&oacute;rico m&uacute;ltiple y, a la vez, heterog&eacute;neo y variable; una historia cient&iacute;ficamente objetiva, que asume sin conflictos los sesgos de su trabajo y de su resultado historiogr&aacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los cap&iacute;tulos siguientes, Aguirre trata de mostrar que es posible construir una historia distinta y mejor siguiendo las lecciones que nos leg&oacute; el pensamiento hist&oacute;rico cr&iacute;tico en ese largo siglo xx (que el autor enmarca en los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os). Las p&aacute;ginas finales constituyen as&iacute; un recorrido prospectivo por los aportes a&uacute;n vigentes para el proceso m&aacute;s global de construcci&oacute;n de una historia genuinamente cr&iacute;tica, derivados tanto del marxismo en su versi&oacute;n originaria, como de los Annales durante su primer ciclo de vida, que cubre el periodo de los a&ntilde;os 1929 a 1968, para concluir con las lecciones de la historiograf&iacute;a que dejan las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas transcurridas y que tienen como parteaguas el movimiento de 1968.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s, desde una perspectiva m&aacute;s regional, uno pueda discutir con el autor la significaci&oacute;n o no de esta fecha emblem&aacute;tica, en atenci&oacute;n a procesos tan relevantes para la Am&eacute;rica Latina como lo fueron, en su momento, el triunfo de la primera revoluci&oacute;n socialista en Am&eacute;rica Latina en 1959; la victoria, por las v&iacute;as electorales, de la Unidad Popular encabezada por el socialista Salvador Allende en el Chile de 1970, o el ascenso al poder de los sandinistas en 1979. Pero independientemente de que nos adelantemos, atrasemos o mantengamos el 68 como fecha referencial, igualmente v&aacute;lida para Am&eacute;rica Latina, es dif&iacute;cil no coincidir con el autor en que, por lo menos en el &uacute;ltimo cuarto de siglo,</font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> la historia y la historiograf&iacute;a se han visto totalmente sacudidas y transformadas de ra&iacute;z, renov&aacute;ndose una vez m&aacute;s y dando lugar tanto al nacimiento de nuevas corrientes historiogr&aacute;ficas, con nuevos paradigmas, m&eacute;todos y perspectivas sobre el oficio de historiador, como tambi&eacute;n a la transformaci&oacute;n profunda e igual renovaci&oacute;n de algunas antiguas corrientes o tendencias historiogr&aacute;fica ya existentes (p. 99).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dan cuenta de estos cambios &#151;como bien lo sustenta Carlos Aguirre&#151;, por un lado, los m&aacute;s recientes desarrollos de la corriente francesa de los Annales, en especial lo que el autor denomina "la cuarta generaci&oacute;n de Annales" y su nuevo modelo de una historia social de las pr&aacute;cticas culturales, asociado a la figura de Roger Chartier. Por otro lado, los desarrollos de la "historia marxista y socialista brit&aacute;nica contempor&aacute;nea" en sus diversas tendencias y subgrupos. Y junto a ella, las contribuciones metodol&oacute;gicas de la corriente italiana de la microhistoria, que postulan tanto la posibilidad del cambio de escala en que un problema hist&oacute;rico puede ser analizado y resuelto, como el llamado "paradigma indiciario" teorizado por Carlo Guinzburg, sin dejar de lado las aportaciones de soci&oacute;logos como Immanuel Wallerstein, con su perspectiva del an&aacute;lisis del sistema mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recorridas las 159 p&aacute;ginas de esta primera edici&oacute;n del <i>Antimanual,</i> que por primera vez el p&uacute;blico colombiano podr&aacute; degustar (el libro cuenta ya con una edici&oacute;n mexicana y otra argentina), resultan claras algunas lecciones para el lector, el mundo acad&eacute;mico y los historiadores mismos, que desafortunadamente desconocen buena parte de la producci&oacute;n hist&oacute;rica de Carlos Aguirre, pero que podr&aacute;n nutrirse ahora de los debates que el autor propone en este libro, para hacer frente a una historiograf&iacute;a nacional que se ha centrado en el pasado colonial o en el siglo xix y que s&oacute;lo excepcionalmente ha abordado las problem&aacute;ticas hist&oacute;ricas m&aacute;s actuales y contempor&aacute;neas del los siglos xx y xxi.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una historiograf&iacute;a que ha divorciado tajantemente la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica de la ense&ntilde;anza de la misma, ya que mientras en los claustros universitarios propone novedosas miradas para el estudio de la sociedad colombiana, reduce la pr&aacute;ctica docente en los niveles de formaci&oacute;n primaria y secundaria a un vacuo ejercicio de memorizaci&oacute;n de nombres, fechas y acontecimientos, lejos de cualquier esfuerzo de an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n cr&iacute;tica; una historiograf&iacute;a que en su momento supo confrontar las visiones rom&aacute;nticas y positivistas de la Academia de Historia, legitimadoras del bipartidismo tradicional, pero que ahora ha naufragado entre modas insulsas recibidas acr&iacute;ticamente, atentas a las demandas editoriales y a los cantos de sirena de los gobernantes en turno.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un pa&iacute;s sumido en una profunda crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y , donde se siguen criminalizando los movimientos sociales y las expresiones leg&iacute;timas de protesta, la obra de Carlos Antonio Aguirre es una profunda lecci&oacute;n que los historiadores y cient&iacute;ficos sociales debemos recoger porque, como nos lo recuerda Marc Bloch, "la incomprensi&oacute;n del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero no es, quiz&aacute;s, menos vano esforzarse por comprender el pasado si no se sabe nada del presente".</font></p>      ]]></body>
</article>
