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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Secci&oacute;n bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jeffrey C. Alexander. 2000. <i>La r&eacute;duction. Critique de Bourdieu</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel &Aacute;ngel Vite P&eacute;rez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Paris: Humanit&eacute;s Les Editions du Cerf, 141 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Alicante, Espa&ntilde;a.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ESTE BREVE TRABAJO del soci&oacute;logo estadounidense Jeffrey C. Alexander tiene como finalidad examinar algunos supuestos del pensamiento del desaparecido soci&oacute;logo franc&eacute;s Pierre Bourdieu. Por tanto, se trata de un trabajo cr&iacute;tico donde se demuestran, al menos, las limitaciones de la propuesta de Bourdieu dentro del quehacer de la sociolog&iacute;a, buscando, seg&uacute;n mi punto de vista, superar problemas comunes en las ciencias sociales, a saber, el reduccionismo y el determinismo. En este sentido, en el cap&iacute;tulo 1 ("La cr&iacute;tica fallida de la teor&iacute;a culturalista"), Alexander se&ntilde;ala que el estructuralismo simb&oacute;lico, en su forma objetivada, est&aacute; vac&iacute;o de la acci&oacute;n, al consider&aacute;rsele, en este caso por parte de Bourdieu, como derivada de los mecanismos de la acci&oacute;n programada: las relaciones sociales son relaciones de comunicaci&oacute;n y, en consecuencia, las interacciones son intercambios simb&oacute;licos (p. 27). De esta manera, Bourdieu termina por asociar, seg&uacute;n Alexander, el objetivismo y el idealismo, lo que en los a&ntilde;os sesenta del siglo XX le sol&iacute;a criticar a la propuesta te&oacute;rica del estructural funcionalismo. Sin embargo, Alexander apunta que los actores est&aacute;n en una adaptaci&oacute;n continua, lo que no necesariamente tiene que ver con la comunicaci&oacute;n, sino con su cambiante ambiente exterior, pero "los actores bourdieuianos son motivados por una estructura de disposiciones que traducen simplemente las estructuras materiales en el dominio subjetivo" (p. 38).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, en el cap&iacute;tulo 2 ("La subjetivaci&oacute;n de fuerzas objetivas: el <i>habitus"),</i> Alexander elabora una cr&iacute;tica a uno de los conceptos pivotes de Bourdieu: el <i>habitus.</i> Sobre todo cuando, al considerarlo como las disposiciones producidas por los procesos econ&oacute;micos y sociales e irreductibles a sus l&iacute;mites, acepta la intervenci&oacute;n de la socializaci&oacute;n entre el ambiente econ&oacute;mico y la acci&oacute;n social; entonces, el <i>habitus</i> se transforma en una estructura de motivaci&oacute;n inconsciente, lo que lo convierte en valores e ideas relativamente aut&oacute;nomas. As&iacute;, Bourdieu acaba, seg&uacute;n Alexander, considerando que los valores poseen una relativa independencia de las estructuras sociales, por lo que las ideas son eminentemente universales (p. 41). Con ello "exhibe la misma incapacidad para conceptualizar una distancia, un espacio cr&iacute;tico, entre las estructuras mentales y las condiciones sociales donde ellas emergen" sobre todo cuando afirma "las condiciones de existencia diferentes producen <i>habitus</i> diferentes". De esta manera, "el pensamiento no es m&aacute;s que el reflejo inverso de la vida" (p. 52). Esto obliga a Bourdieu a analizar los actos de solidaridad, de simpat&iacute;a y hasta el mismo amor m&aacute;s bien como un resultado predeterminado de las estructuras externas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3 ("De lo habitual a la estrategia"), Alexander afirma que Bourdieu escondi&oacute; su posici&oacute;n determinista de las estructuras sobre las pr&aacute;cticas, al "camuflarlas", para resucitar la acci&oacute;n con la finalidad de combatir el idealismo objetivo. Pero para cumplir con dicha tarea, "la alternativa a sus reglas no reside ni en la improvisaci&oacute;n ni en el <i>habitus,</i> sino en el c&aacute;lculo racional &#151;la estrategizaci&oacute;n&#151; ejercido sobre un plan extraordinariamente amplio" (p. 72). De este modo, toda acci&oacute;n termina por contener un elemento de sorpresa; el voluntarismo es, as&iacute; mismo, reducido a lo impredecible. Sin embargo, Alexander insiste en la incapacidad de Bourdieu para apreciar los elementos positivos de la obligaci&oacute;n abstracta, por ejemplo, los comportamientos altruistas; es decir, la reproducci&oacute;n en la acci&oacute;n de normas morales comunes no necesariamente deviene en una competencia disimulada vinculada con un ego&iacute;smo calculador: "Las demostraciones del altruismo no son m&aacute;s que 'las estrategias oficializantes' de los c&aacute;lculos en la funci&oacute;n puramente ideol&oacute;gica consistente en 'transmutar los intereses ego&iacute;stas, privados y particulares &#91;...&#93; en intereses desinteresados, colectivos, p&uacute;blicamente neutrales, leg&iacute;timos'" (p. 74). En consecuencia, la visi&oacute;n de Bourdieu acaba por ser, de acuerdo con Alexander, un ataque a la concepci&oacute;n misma de la obligaci&oacute;n colectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4 ("La fantas&iacute;a de la estrategia inconsciente"), Alexander insiste en que Bourdieu le da un peso determinante a la estrategia, como una fuente real de motivaci&oacute;n para la acci&oacute;n, m&aacute;s que a las disposiciones afectivas y a los esquemas simb&oacute;licos, es decir, la conceptualizaci&oacute;n de los ambientes internos (psicol&oacute;gicos y culturales) que afectan m&aacute;s a la acci&oacute;n independientemente de sus ambientes externos (el sistema social). Esto lleva a una contradicci&oacute;n: por un lado, se acent&uacute;a el papel de la acci&oacute;n no racional y la del <i>habitus</i> objetivamente construido; por el otro lado, se asume la importancia de las motivaciones racionales inducidas desde los resultados objetivos (p. 80). Pero para superar esa contradicci&oacute;n, Bourdieu llega a una aparente s&iacute;ntesis te&oacute;rica: la acci&oacute;n como estrategia inconsciente, pero se trata, en realidad, de una reducci&oacute;n vulgar de la acci&oacute;n a la estrategia. Y, por tanto, el actor calcula su acci&oacute;n en funci&oacute;n de las condiciones materiales y no de las simb&oacute;licas (p. 81).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrategia inconsciente responde a una acci&oacute;n que no es completamente racional ni se racionaliza en los mismos tiempos. Se presupone, entonces, la adhesi&oacute;n, por parte de los actores, a las normas en funci&oacute;n de las consecuencias externas y objetivas a los actos. Tambi&eacute;n implica la posibilidad de combinar una concepci&oacute;n del orden colectivo interiorizado con una concepci&oacute;n racional de la acci&oacute;n (p. 83). Mientras, extiende la reducci&oacute;n instrumental de la acci&oacute;n a todos los dominios de la vida social. Define a la sociedad como una econom&iacute;a de las pr&aacute;cticas, es decir, una econom&iacute;a que conforma la estructura de la pr&aacute;ctica racional. Para asumir, como un programa de investigaci&oacute;n, el an&aacute;lisis de la econom&iacute;a de las pr&aacute;cticas de todas las arenas de la vida social a trav&eacute;s de lo que ha definido como los campos de lucha que, de una manera resumida, se constituyen en los principales objetos de estudio de sus investigaciones (p. 90).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 5 ("Teor&iacute;a de los campos y homolog&iacute;a: la reducci&oacute;n de la autonom&iacute;a institucional"), Alexander revisa la teor&iacute;a de los campos de Bourdieu, la cual establece el car&aacute;cter aut&oacute;nomo y no econ&oacute;mico de las diferentes esferas sociales y, al mismo tiempo, la necesidad de acceder a la comprensi&oacute;n de una teor&iacute;a que tiene una desventaja pluralista y no reduccionista (p. 91). En otras palabras, rescata la pluralidad de los aspectos de la vida social, pero en la teor&iacute;a de los campos subyace tambi&eacute;n una concepci&oacute;n fragmentaria de lo social. Adem&aacute;s, remarca el inter&eacute;s como una condici&oacute;n de funcionamiento de un campo, tanto como ocurre, seg&uacute;n el propio Bourdieu, con los genes, donde tiene lugar una lucha (p. 93). Para Alexander, Bourdieu, al hablar de autonom&iacute;a y de la pluralidad de campos, est&aacute; hablando de una sociedad pluralista en el sentido sociol&oacute;gico liberal, y los campos de lucha son inmediatamente tratados como simples epifen&oacute;menos de las relaciones de producci&oacute;n y de consumo propias de las sociedades capitalistas. En este sentido, conceptualizar los campos como esferas institucionales independientes, fue parte de una tendencia del fin del periodo marxista de los a&ntilde;os sesenta y setenta del siglo XX (p. 94).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alexander subraya que la atenci&oacute;n que presta al campo y a sus actores, por un lado, y por el otro, a su estructura englobante y determinante del sistema capitalista, caracteriza al trabajo de Bourdieu sobre la vida cient&iacute;fica e intelectual:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Expone la estructura de dominio acad&eacute;mico, de las facultades, del medio de formaci&oacute;n y de los sistemas de control burocr&aacute;tico en instancias sobre las cuales sus estructuras no se manifiestan m&aacute;s que a trav&eacute;s de las acciones individuales y colectivas. La din&aacute;mica del campo es la lucha en y entre las facultades por el poder sobre los recursos y los otros medios de dominaci&oacute;n acad&eacute;mica (p. 106).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, Bourdieu, seg&uacute;n Alexander, relaciona directamente la din&aacute;mica espec&iacute;fica del campo de la vida acad&eacute;mica con la lucha de clases de la sociedad en su conjunto; establece, en consecuencia, una homolog&iacute;a entre las luchas internas y las externas. Mientras, en sus trabajos acerca de las bellas artes y la fotograf&iacute;a, los considera como interpretaciones de c&oacute;digos establecidos. En otras palabras, c&oacute;digos que transmiten la cultura hegem&oacute;nica por medio de las escuelas (p. 107). As&iacute;, en el campo art&iacute;stico, los artistas y los cr&iacute;ticos luchan entre s&iacute; para monopolizar el control est&eacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 6 ("Pol&iacute;tica en la sociedad civil: dominio y fragmentaci&oacute;n en una sociedad de campos"), Alexander revisa la concepci&oacute;n que Bourdieu ten&iacute;a de la sociedad civil, de la esfera p&uacute;blica, una imagen de una sociedad vertical, reducida a la estratificaci&oacute;n social, a las luchas impuestas entre lo raro y lo com&uacute;n, as&iacute; como entre el ego&iacute;smo desprendido de la oferta y la demanda: una sociedad sin poder horizontal, sin solidaridad transversal, sin identidades nacionales que posibiliten la inserci&oacute;n (pp. 111&#45;112). Asimismo, influido por la teor&iacute;a normativa de la pol&iacute;tica, Bourdieu no permite distinguir un orden autoritario de una organizaci&oacute;n democr&aacute;tica; por eso, en el periodo de elaboraci&oacute;n del trabajo de Bourdieu, los intelectuales progresistas ignoraron los aspectos represivos de la vida sovi&eacute;tica; el propio Bourdieu incluso minimiz&oacute; las diferencias entre la autoridad en el sentido de que apela a los reg&iacute;menes formalmente democr&aacute;ticos para no distinguir entre el aparato del partido comunista y las &eacute;lites representativas de los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos, como los funcionarios o los l&iacute;deres de los movimientos sociales (p. 113).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alexander concluye que la propuesta te&oacute;rica de Pierre Bourdieu est&aacute; marcada por los a&ntilde;os sesenta del siglo XX, por una filosof&iacute;a y una ciencia social de una nueva generaci&oacute;n que quer&iacute;a revivir y transformar la teor&iacute;a social marxista, todo dentro de la forma democr&aacute;tica burguesa. Y esta situaci&oacute;n no se puede explicar por las fuerzas econ&oacute;micas, sino como una estrategia de distinci&oacute;n dentro del mundo intelectual de los pa&iacute;ses anglosajones (p. 122).</font></p>      ]]></body>

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