<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-2503</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de sociología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Mex. Sociol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-2503</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-25032003000300010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Contemporary Philosophy of Social Science]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olivé]]></surname>
<given-names><![CDATA[León]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Filosóficas ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<volume>65</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>717</fpage>
<lpage>719</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-25032003000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-25032003000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-25032003000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Secci&oacute;n bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Brian Fay. 1996 (reimpreso en 2000). <i>Contemporary Philosophy of Social Science</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Le&oacute;n Oliv&eacute;</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Oxford: Blackwell, 266 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas, UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">POCAS VECES LOS AUTORES de un libro de filosof&iacute;a escriben algo original y &uacute;til. Brian Fay lo ha logrado con <i>Contemporary Philosophy of Social Science.</i> El libro es original, no precisamente por los temas que trata &#151;pues si bien son importantes en el mundo contempor&aacute;neo, la mayor&iacute;a de ellos han estado en discusi&oacute;n desde tiempo atr&aacute;s, a veces desde hace siglos&#151; sino porque propone estos temas como el eje central de una filosof&iacute;a contempor&aacute;nea de las ciencias sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fay correctamente llama "multicultural" a su enfoque, porque se centra "en la experiencia de compartir un mundo en el que la gente difiere significativamente una de la otra", y en donde se "llama la atenci&oacute;n sobre las oportunidades y los peligros de un mundo de diferencias".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta manera de entender los problemas centrales de la filosof&iacute;a de las ciencias sociales contrasta con el enfoque prevaleciente en la filosof&iacute;a de la ciencia durante los dos &uacute;ltimos tercios del siglo XX, cuya agenda estuvo marcada por el empirismo l&oacute;gico, por la escuela popperiana y por la posterior reacci&oacute;n a estas corrientes. Desde estos puntos de vista, cuando de la filosof&iacute;a de la ciencia general se pasaba a la filosof&iacute;a de las ciencias sociales, usualmente se consideraba que el problema b&aacute;sico era el del car&aacute;cter cient&iacute;fico de la investigaci&oacute;n social. Contra esta idea, Fay propone que el problema central de la filosof&iacute;a de las ciencias sociales deber&iacute;a ser el de "si es posible comprender a los otros &#151;particularmente los otros que son diferentes&#151; y si tal es el caso, qu&eacute; implica esa comprensi&oacute;n" (p. 5).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La preocupaci&oacute;n no es nueva. La filosof&iacute;a, por su parte, y las ciencias sociales, por la suya, desde hace siglos han venido desarrollando el instrumental necesario para responder a este desaf&iacute;o. Pero nunca se hab&iacute;a avanzado tanto al respecto como lo hizo la filosof&iacute;a de la ciencia en la segunda mitad del siglo XX. Subrayar esto y poner ese instrumento conceptual al servicio de un enfoque multicultural de la filosof&iacute;a de las ciencias sociales es el principal m&eacute;rito del libro de Brian Fay.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es particularmente importante porque muchos de los temas que se desarrollaron en la filosof&iacute;a de la ciencia del siglo XX &#151;por ejemplo las discusiones epistemol&oacute;gicas acerca del relativismo (si los criterios bajo los cuales decidimos aceptar o rechazar creencias o teor&iacute;as son universales, o si son relativos a comunidades cient&iacute;ficas o a comunidades "epist&eacute;micas")&#151; pocas veces fueron recogidos con toda su riqueza por los fil&oacute;sofos y los cient&iacute;ficos sociales que reflexionaron, sobre todo desde el &aacute;mbito de la &eacute;tica y de la pol&iacute;tica (y de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica), sobre el problema de la diversidad cultural y sobre los desaf&iacute;os que &eacute;sta presenta, por ejemplo, para las concepciones sobre el Estado o para una teor&iacute;a de la justicia social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fay echa una mirada fresca a viejos problemas, por medio de los cuales es posible comprender y proponer respuestas a los retos que enfrentan pa&iacute;ses multiculturales como M&eacute;xico, y no se diga la sociedad multicultural planetaria. Los viejos problemas, vistos con nuevos lentes, son por ejemplo: la relaci&oacute;n entre razones y causas; la naturaleza del significado como un producto social; la interpretaci&oacute;n y su relaci&oacute;n con las explicaciones causales; o el papel de las leyes cient&iacute;ficas. Pero m&aacute;s importante quiz&aacute;s es la nueva perspectiva bajo la cual se abordan ciertos problemas. Por ejemplo, epistemol&oacute;gicos: "&iquest;Tienes que ser uno &#91;de ellos&#93;, para conocerlos?" (cap&iacute;tulo 1). Si mi conocimiento depende de criterios relativos a mi marco conceptual o a mi comunidad epist&eacute;mica, &iquest;c&oacute;mo es posible que llegue a conocer a miembros de otras comunidades? Problemas ontol&oacute;gicos (o metaf&iacute;sicos, acerca de la identidad personal y la identidad social): "&iquest;Necesitamos a otros, para ser nosotros mismos?" (cap&iacute;tulo 2). O &iquest;nuestra cultura o nuestra sociedad nos hace lo que somos? (cap&iacute;tulo 3). La gente de diferentes culturas, &iquest;vive en mundos diferentes? (cap&iacute;tulo 4), para lo cual resulta muy &uacute;til la discusi&oacute;n de Thomas Kuhn sobre la diversidad de los mundos que habitan los miembros de comunidades cient&iacute;ficas antes y despu&eacute;s de una revoluci&oacute;n. La concepci&oacute;n de la racionalidad y el problema de si debemos entenderla en singular o en plural, y en cada caso a qu&eacute; quedamos comprometidos, ha sido otro tema central en la filosof&iacute;a de la ciencia de la segunda mitad del siglo XX, y tal es el problema que Fay aborda en el cap&iacute;tulo 5: "&iquest;Debemos suponer que los otros son racionales?"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor analiza en cada cap&iacute;tulo algunas de las doctrinas m&aacute;s conocidas sobre el problema en discusi&oacute;n, las define con precisi&oacute;n &#151;virtud indispensable en un mundo y en un ambiente donde las etiquetas han proliferado desaforadamente&#151;, les hace cr&iacute;ticas razonables y culmina con su propia propuesta para comprender mejor el mundo multicultural en el que vivimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo se titula "&iquest;Qu&eacute; hay que aprender de una filosof&iacute;a de la ciencia social multicultural?" Est&aacute; dedicado a celebrar la diferencia, pero no en la forma del relativismo extremo que lleva a una posici&oacute;n esc&eacute;ptica la cual, como bien dice el autor, "tiene consecuencias m&aacute;s serias que la muerte de la investigaci&oacute;n social", a saber, "la duda acerca de la posibilidad del an&aacute;lisis racional y de &#91;encontrar&#93; soluciones a los problemas sociales apremiantes" (p. 8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con el relativismo extremo, el autor hace un sostenido esfuerzo por superar muchos "dualismos perniciosos": el yo <i>vs.</i> el otro; atomismo <i>vs.</i> holismo; nuestra cultura vs. su cultura; semejanza vs. diferencia; autonom&iacute;a <i>vs.</i> tradici&oacute;n; observador <i>vs.</i> observado; significado <i>vs.</i> causa; relativismo <i>vs.</i> objetivismo; contar historias <i>vs.</i> vivir historias, etc.; y defiende la propuesta que llama "interaccionista". Seg&uacute;n esta propuesta, debe rechazarse la idea de que "en el fondo" el yo y el otro son <i>esencialmente</i> diferentes, y debe entenderse que m&aacute;s bien dependen uno del otro en un constante flujo. El interaccionismo se enfoca a los puntos de contacto entre diferentes grupos, que no siempre son amables, pues adem&aacute;s de lo que se comparte voluntariamente, esos contactos incluyen las provocaciones, las amenazas y las resistencias. Pero el interaccionismo no es s&oacute;lo una visi&oacute;n de la historia humana y de la cultura; tambi&eacute;n es una posici&oacute;n &eacute;tica: "los interaccionistas creen que el intercambio cultural y social no resulta, ni deber&iacute;a resultar, necesariamente en la eliminaci&oacute;n de la diferencia (la asimilaci&oacute;n), o en su prolongaci&oacute;n (el separatismo), sino en un autodesaf&iacute;o, en el aprendizaje y en el consecuente desarrollo" (p. 234).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso, como suger&iacute; al principio, se trata de un libro &uacute;til para fil&oacute;sofos y para cient&iacute;ficos sociales, pero tambi&eacute;n para pol&iacute;ticos y para los ciudadanos de la calle. Pues como bien dice el autor, las concepciones sobre la identidad individual y social no s&oacute;lo son de inter&eacute;s acad&eacute;mico, sino que "son cruciales para las pol&iacute;ticas multiculturales de nuestro tiempo". Bajo esta perspectiva, Brian Fay logra su prop&oacute;sito de animar y profundizar la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica acerca de la investigaci&oacute;n social al desarrollar una agenda fresca y novedosa para la filosof&iacute;a de las ciencias sociales, adecuada a las exigencias de nuestro mundo multicultural.</font></p>      ]]></body>

</article>
