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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Cr&iacute;tica de libros </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los saqueos en Argentina en diciembre de 2001</b> <b>a la luz de la teor&iacute;a de la acci&oacute;n colectiva*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pia V. Rius</b>**</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><strong>* Javier Auyero, <i>La zona gris. Violencia colectiva y pol&iacute;tica partidaria en la Argentina contempor&aacute;nea, </i>2007, Siglo XXI Editores, 234 p. ISBN 978&#150;987&#150;1220&#150;94&#150;6.</strong></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font>&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Candidata al doctorado en Sociolog&iacute;a en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales EHESS&#150;CEMS/UMR 201 Par&iacute;s I&#150;IRD.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Javier Auyero, <i>La zona gris. Violencia colectiva y pol&iacute;tica partidaria en la Argentina contempor&aacute;nea, </i>contribuye a echar luz sobre ciertas dimensiones clandestinas de la pol&iacute;tica partidaria y sus efectos en episodios de violencia colectiva como lo fueron los saqueos de alimentos en el gran Buenos Aires, en diciembre de 2001. El autor despliega un conjunto de recursos que le permiten documentar los <i>mecanismos </i>que desencadenaron los saqueos y las formas que &eacute;stos adquirieron en las localidades de Moreno y La Matanza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mediadores ser&aacute;n operadores clave a la hora de generar las oportunidades propicias a los saqueos: los relatos que el autor nos propone se&ntilde;alan invitaciones explicitas a saquear un supermercado local a trav&eacute;s de volantes, citando a los vecinos en el lugar y a la hora se&ntilde;alada. Otras invitaciones son m&aacute;s veladas como la realizaci&oacute;n de una marcha por el centro comercial de la localidad de Moreno por las propias autoridades a cuyo paso se desencadenar&iacute;a un episodio de saqueos que tendr&iacute;a por victimas a los comerciantes locales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Auyero argumenta a partir del enfoque de la teor&iacute;a de la acci&oacute;n colectiva que las movilizaciones se producen por un conjunto de oportunidades coyunturales acentuando la continuidad entre la pol&iacute;tica cotidiana y las formas de protesta violenta. En este sentido, precisa que los saqueos est&aacute;n en continuidad con la pol&iacute;tica ordinaria y no se pueden explicar como momentos de suspensi&oacute;n de la vigilancia y de la represi&oacute;n rutinarias de los individuos o grupos de individuos. A trav&eacute;s de relatos, de notas de terreno, art&iacute;culos period&iacute;sticos, testimonios televisivos, reportes de corresponsales extranjeros, mapas y cuadros, muestra una de las formas que adquiere la pol&iacute;tica territorial en los barrios populares: el acaparamiento de recursos estatales por parte de los <i>punteros </i>y los dirigentes pol&iacute;ticos (principalmente se refiere al Partido Justicialista). El autor muestra que estas pr&aacute;cticas sobrepasan el &aacute;mbito espec&iacute;fico de la distribuci&oacute;n de alimentos y alcanzan a otros sectores. El ejemplo de una directora de escuela posicionada como cliente y especulando sobre la forma en que una campa&ntilde;a electoral puede influir en el acceso a recursos del Estado por parte de su escuela ilustra su extensi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo de la obra examina la existencia de lo que Auyero denomina una zona gris en la pol&iacute;tica cotidiana. Inspirado de la descripci&oacute;n de Primo Levi (1988) del arribo al campo de concentraci&oacute;n, el concepto de zona gris se refiere a una zona de frontera, que no puede reducirse a una l&iacute;nea en la que se enfrentan dos actores enemigos si no que abarca un espacio complejo en el cual cohabitan quienes, en la percepci&oacute;n del reci&eacute;n llegado, deber&iacute;an estar enfrentados. El autor cita abundantemente los estudios que, ciertamente m&aacute;s frecuentes en los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos, mencionan la existencia de una zona gris en el funcionamiento de la pol&iacute;tica cotidiana en distintas partes del mundo incluidos los pa&iacute;ses desarrollados. De este modo descarta que la misma sea una caracter&iacute;stica exclusiva de Am&eacute;rica Latina. En ella no se pueden establecer con claridad las fronteras de la institucionalidad. Se trata de zonas operadas por figuras h&iacute;bridas. La figura h&iacute;brida del prisionero&#150;funcionario de Levi dar&iacute;a lugar a otras en la pol&iacute;tica cotidiana como la de vecino&#150;saqueador, polic&iacute;a&#150;saqueador, ladr&oacute;n&#150;protector o intendente&#150;promotor de saqueos. En estos binomios el segundo componente del mismo se&ntilde;ala la actividad inesperada que erosiona el sentido del primero y produce perplejidad al observador y al reci&eacute;n llegado. El trabajo que propone Auyero sobre la zona gris en la Argentina contempor&aacute;nea sit&uacute;a con precisi&oacute;n el accionar de esas figuras h&iacute;bridas y su rol mayor en los saqueos ocurridos en diciembre de 2001 en el Gran Buenos Aires, as&iacute; como algunas de sus consecuencias en la pol&iacute;tica cotidiana. As&iacute;, en el cap&iacute;tulo segundo constata el acaparamiento de los recursos por parte de los <i>punteros </i>o mediadores barriales que intentan posicionarse como los &uacute;nicos proveedores de los bienes p&uacute;blicos. No carentes de luchas y faccionalismos es decir en posiciones desafiadas y reafirmadas, el mediador niega su influencia, "invita" a los clientes &#151;no los obliga&#151; a asistir a actos pol&iacute;ticos, hace favores &#151;que podr&iacute;an no ser retribuidos&#151; a la vez que produce una "reciprocidad difusa y de largo alcance".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los mapas de los saqueos analizados en el tercer cap&iacute;tulo permiten disociar la presencia de saqueos y condiciones de pobreza ya que en muchos de los distritos m&aacute;s pobres del pa&iacute;s no se producen saqueos. Para ello el autor precisa que los cortes de rutas, concentraciones o marchas y los saqueos son formas distintas de acci&oacute;n colectiva con actores y din&aacute;micas diferentes. La realizaci&oacute;n de los mapas a partir de fuentes period&iacute;sticas se vincula con las hip&oacute;tesis sobre la presencia policial y de los punteros en la zona del saqueo. A su vez, otras organizaciones presentes en episodios de pedidos de alimentos, espec&iacute;ficamente de "trabajadores desocupados", aparecer&iacute;an como capaces de canalizar la emergencia alimentaria y evitar los saqueos. Los mapas y el corpus de datos period&iacute;sticos corresponden a los saqueos ocurridos en el territorio nacional. A partir de esas fuentes secundarias el autor ofrece una primera descripci&oacute;n en la que los polic&iacute;as reprimen o negocian con los due&ntilde;os de supermercados para distribuir alimentos y evitar los saqueos aunque en ocasiones las negociaciones son interrumpidas por incidentes que "crean la oportunidad" para producir un saqueo. Las polic&iacute;as provinciales aparecen como relativamente efectivas a la hora de disuadir a las multitudes sobre la realizaci&oacute;n de un saqueo. En contraste con los saqueos en el Gran Buenos Aires donde &eacute;stos parecen posibles en la medida en que existen "conexiones verticales" entre polic&iacute;as y saqueadores que son poco relevados en los informes period&iacute;sticos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto cap&iacute;tulo el an&aacute;lisis de los saqueos ocurridos en las localidades de Moreno y La Matanza identifica <i>mecanismos </i>como la "se&ntilde;alizaci&oacute;n mutua" entre saqueadores, los "rumores" que circulaban abundantemente advirtiendo e invitando al saqueo, la "espiral de se&ntilde;ales" de promoci&oacute;n o facilitaci&oacute;n del saqueo como el abandono de una guardia policial a la hora en que los mismos se producen o el protagonismo que adquieren las fuerzas del orden como saqueadoras. Sin embargo, resulta dif&iacute;cil evaluar evidencias que a veces son contradictorias. Los testimonios populares que se&ntilde;alan a los punteros en la organizaci&oacute;n directa de los saqueos como por ejemplo mediante el reclutamiento de los primeros saqueadores que &#151;a cambio de dinero&#151; irrumpen en los negocios es opuesta a las "versiones oficiales" del Peronismo que se&ntilde;alan que los punteros estaban ah&iacute; porque viven ah&iacute; o "para calmar las cosas" dejando su rol de manera indeterminada. Este interrogante revela ciertas limitaciones que la yuxtaposici&oacute;n de relatos no alcanza a resolver cuando &eacute;stos son opuestos. Esas dificultades aparecen tambi&eacute;n en el an&aacute;lisis del accionar de las fuerzas policiales. La polic&iacute;a resulta ser una fuerza eficaz, en la medida en que su presencia tiene un rol disuasivo &#151;ya sea sobre los primeros saqueadores, que irrumpen en los locales comerciales no vigilados o en los vecinos&#150;saqueadores que se suman cuando "otros est&aacute;n saqueando" sorteando las calles con presencia policial. Sin embargo la polic&iacute;a aparece como inoperante; en este sentido, Juan Jos&eacute; &Aacute;lvarez, entonces Secretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, <i>explica </i>que la polic&iacute;a de la provincia de Buenos Aires "no entiende de matices". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el quinto cap&iacute;tulo aborda las experiencias de los participantes para ocuparse del aprovechamiento de las oportunidades ofrecidas para saquear a partir de la justificaci&oacute;n. Sin embargo el autor sostiene que los saqueadores no se presentan como tales de manera retrospectiva; esta relaci&oacute;n no es explicitada acabadamente por el autor. En efecto, la secci&oacute;n sugiere algunos elementos de lo que parece ser una moral binaria que distingue el "buen saqueador" &#151;que recurre a la violencia por hambre&#151; del "saqueador ladr&oacute;n" &#151;que roba electrodom&eacute;sticos u otros bienes valiosos. Por otra parte, los saqueadores estar&iacute;an de acuerdo con los saqueados, en tanto reprueban los actos y derivan la responsabilidad de los mismos hacia la pol&iacute;tica. Estas justificaciones parecieran relevar una forma de suspensi&oacute;n de la vigilancia y de la represi&oacute;n rutinarias pero el autor no clarifica esta posible ruptura sino que subraya la continuidad existente a trav&eacute;s del funcionamiento de rutinas. As&iacute;, los <i>mecanismos </i>que desencadenan saqueos y los <i>sentidos </i>que &eacute;stos adquieren quedan yuxtapuestos invitando al lector a articular distintas perspectivas de an&aacute;lisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los <i>mecanismos </i>espec&iacute;ficos que dan lugar a los saqueos Auyero sugiere que &eacute;stos se desarrollan en el marco de una zona gris. Sin embargo, no queda claro si la utilizaci&oacute;n de esta met&aacute;fora refiere a la dificultad de observaci&oacute;n de pr&aacute;cticas ilegales o bien a la percepci&oacute;n del reci&eacute;n llegado (en el caso de Primo Levi), del observador externo o el extranjero quien una vez familiarizado con ellas comprende con claridad el funcionamiento de la pol&iacute;tica &#151;y de la polic&iacute;a&#150;entre los sectores m&aacute;s vulnerables donde parecer&iacute;a que la normalidad no siempre contradice la ilegalidad. El libro contribuye ciertamente a comprender las relaciones clandestinas que articulan la violencia y la pol&iacute;tica en la Argentina contempor&aacute;nea; constituye un documentado estudio de los saqueos ocurridos en diciembre de 2001 que se detiene sobre din&aacute;micas a menudo olvidadas por las ciencias sociales como los rumores o las complejas relaciones existentes entre los saqueos y las fuerzas policiales presentando un fecundo campo de interrogantes que merecen ser analizadas.</font></p>      ]]></body>
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