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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">EDITORIAL</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Uso de sustancias adictivas durante el embarazo</b></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Consumption of addictive substances during pregnancy</b></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>M&oacute;nica Flores-Ramos&#42;</b></font>    <br> </p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Coordinadora de Psiquiatr&iacute;a, Instituto Nacional de Perinatolog&iacute;a "Isidro Espinosa de los Reyes".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia:</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br>M&oacute;nica Flores-Ramos    <br>Montes Urales No. 800,    <br>Colonia Lomas Virreyes,    <br>11000, M&eacute;xico, D.F.    <br>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:flores_ramos@hotmail.com" target="_blank">flores_ramos@hotmail.com</a></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido: 18 de septiembre de 2012    <br>Aceptado: 25 de septiembre de 2012</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El consumo de sustancias adictivas representa un problema nacional de salud p&uacute;blica. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) de los a&ntilde;os 2002,<sup>1</sup> 2008<sup>2</sup> y 2011,<sup>3</sup> la prevalencia en el consumo de cualquier droga en la poblaci&oacute;n mexicana de 12 a 65 a&ntilde;os fue de 1.3, 1.6 y 1.8%, respectivamente. La preferencia por determinadas sustancias adictivas muestra variaciones de acuerdo con el sexo, la edad y el tipo de poblaci&oacute;n estudiada. Entre las mujeres de la poblaci&oacute;n urbana, se observa que las drogas de preferencia son la marihuana (con una prevalencia del 0.3%) y la coca&iacute;na (con una prevalencia del 0.1%); el consumo de estimulantes de tipo anfetam&iacute;nico muestra una tendencia similar a la de la coca&iacute;na. Tambi&eacute;n se ha observado que entre las mujeres, el consumo m&aacute;s frecuente se da entre los 12 y 25 a&ntilde;os de edad. Al considerar solamente a las adolescentes (mujeres entre los 12 y 17 a&ntilde;os), se observa que el consumo de marihuana se mantuvo estable desde 2008 a 2011, con una prevalencia de 0.6%; mientras que el consumo de coca&iacute;na se increment&oacute; de 0.2 a 0.4% en el mismo periodo de tiempo. La siguiente droga en preferencia para las mujeres adolescentes son los inhalables. Por otro lado, la Encuesta de Estudiantes 2006 refleja que existe una alta comorbilidad entre el consumo de drogas y otras conductas problem&aacute;ticas o de riesgo, como el tener relaciones sexuales sin protecci&oacute;n, que es dos veces m&aacute;s frecuente entre las consumidoras de sustancias (6.8%) que entre las no consumidoras (2.3%), incrementando la posibilidad de un embarazo no planeado, no deseado y de alto riesgo.<sup>4</sup> Los datos anteriores reflejan la problem&aacute;tica existente en la poblaci&oacute;n femenina respecto al consumo de sustancias adictivas, que implica la exposici&oacute;n del producto a la sustancia durante el embarazo y a trav&eacute;s de la lactancia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La exposici&oacute;n a sustancias adictivas durante el embarazo conduce a riesgos derivados del consumo en s&iacute;, y derivados de conductas relacionadas con el consumo de la sustancia, como una mala alimentaci&oacute;n, un pobre control prenatal y una alta posibilidad de contagio de enfermedades virales como la hepatitis y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).<sup>5</sup> Los efectos directos del consumo de sustancias adictivas depender&aacute;n del tipo de droga utilizada; sin embargo, es importante mencionar que muchas de las usuarias de drogas no consumen una sustancia &uacute;nica, lo que dificulta conocer directamente el efecto de una droga sobre el neonato. En el trabajo de Arroyo y colaboradores, que presentamos en el presente n&uacute;mero, se observa que el 38.9% de las mujeres evaluadas consum&iacute;an dos o m&aacute;s drogas, lo que corrobora la hip&oacute;tesis de que las usuarias de polisustancias continuar&aacute;n con este patr&oacute;n de consumo durante el embarazo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El consumo de coca&iacute;na se ha relacionado con disminuci&oacute;n de peso, talla y per&iacute;metro cef&aacute;lico al nacimiento, malformaciones cardiacas y de maduraci&oacute;n pulmonar en el feto, as&iacute; como desprendimiento prematuro de placenta, placenta previa y parto pret&eacute;rmino como principales complicaciones obst&eacute;tricas.<sup>6</sup> As&iacute; mismo, se han observado alteraciones neuroconductuales en hijos de madres consumidoras de coca&iacute;na. Los efectos del consumo de anfetaminas durante el embarazo resultan similares a los del consumo de coca&iacute;na, por el mecanismo de acci&oacute;n similar en ambas drogas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de la exposici&oacute;n prenatal a cannabinoides, se ha observado asociaci&oacute;n con el retraso del crecimiento uterino, d&eacute;ficits de memoria, d&eacute;ficits en habituaci&oacute;n a est&iacute;mulos novedosos, alteraci&oacute;n de la interacci&oacute;n de los sistemas hormonales materno y fetal, y se ha sugerido especial vulnerabilidad del hipocampo y la am&iacute;gdala cuando hay exposici&oacute;n prenatal a cannabis.<sup>7</sup> Algunos estudios realizados en seres humanos, y otros en animales de laboratorio, muestran que la exposici&oacute;n a disolventes durante el embarazo produce efectos teratog&eacute;nicos. Se ha reportado un patr&oacute;n de malformaciones similar al producido en s&iacute;ndrome alcoh&oacute;lico fetal. Las principales alteraciones perinatales asociadas con la exposici&oacute;n a disolventes inhalables durante el embarazo son: muerte fetal, nacimiento prematuro, retraso en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacimiento y malformaciones craneofaciales. De igual manera, se ha observado un retraso en el desarrollo neuroconductual.<sup>8</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de cualquier sustancia, se puede esperar el s&iacute;ndrome de abstinencia neonatal cuando el consumo se suspendi&oacute; de manera reciente, que de igual manera, difiere dependiendo de la sustancia consumida y que, en todo caso, tiene manifestaciones conductuales y fisiol&oacute;gicas en el reci&eacute;n nacido. As&iacute; mismo, debemos considerar todas las consecuencias psicosociales que conlleva el consumo de sustancias, tanto para la madre como para el reci&eacute;n nacido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien, no es posible establecer una relaci&oacute;n causa-efecto entre el consumo de sustancias adictivas y sus resultados en los reci&eacute;n nacidos, en el trabajo de Arroyo y colaboradores, por el tipo de dise&ntilde;o metodol&oacute;gico, llama la atenci&oacute;n la presencia de un caso de infecci&oacute;n por hepatitis C, un caso de s&iacute;filis neonatal y cuatro casos de malformaciones menores en los pacientes, que concuerdan con lo reportado en la literatura internacional. As&iacute; mismo, aun cuando s&oacute;lo hablamos de reportes anecd&oacute;ticos, se ha relacionado con consumo de sustancias a las displasias &oacute;seas<sup>9</sup> y la hernia diafragm&aacute;tica cong&eacute;nita,<sup>10</sup> tambi&eacute;n observadas en estos pacientes. Sin embargo, tambi&eacute;n es importante resaltar que no se obtuvieron datos de abstinencia en los reci&eacute;n nacidos y que, considerando que se trata de pacientes con consumo de sustancias previo o durante el embarazo, los porcentajes de casos positivos en el seguimiento durante la lactancia son bajos. Esto nos podr&iacute;a llevar a suponer que las mediciones consecutivas de sustancias en la leche materna desestiman el consumo por parte de las madres y permite un desarrollo neurol&oacute;gico normal en un alto porcentaje de hijos de madres consumidoras de sustancias adictivas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a lo anterior, es importante contar con programas de detecci&oacute;n y seguimiento de pacientes con abuso o dependencia a sustancias il&iacute;citas durante el embarazo. Un dato que arroja la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, y que debe llamar la atenci&oacute;n de los profesionistas involucrados en la atenci&oacute;n a las mujeres, es el hecho que de las mujeres con dependencia a sustancias, solamente el 8.9% ha asistido a tratamiento, de tal manera que se desconoce hacia d&oacute;nde se dirigen las mujeres para solucionar su problema de consumo de drogas, o en el caso de que no busquen ayuda, cu&aacute;l es el motivo de esto. En el caso de las mujeres que se embarazan y son usuarias de drogas, se ha observado que ante programas de tratamiento dirigidos espec&iacute;ficamente a esta poblaci&oacute;n, se obtienen buenos resultados: el porcentaje de mujeres que abandonan totalmente la sustancia o que disminuyen su consumo es mayor en mujeres embarazadas que en mujeres no embarazadas. Se ha observado que a mayor n&uacute;mero de visitas prenatales y mayor contacto con personal capacitado para el tratamiento de las adicciones, los resultados son mejores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal manera que el embarazo constituye un periodo de oportunidad para la detecci&oacute;n de mujeres usuarias de sustancias adictivas y para su inclusi&oacute;n en un programa de tratamiento, con una buena probabilidad de &eacute;xito.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los centros encargados de la atenci&oacute;n a la mujer deben considerar lo anterior para incluir, en la evaluaci&oacute;n cotidiana de las pacientes embarazadas, un programa de tamizaje que permita la detecci&oacute;n de abuso o dependencia de drogas, tambi&eacute;n debe contar con personal capacitado para el manejo de estas pacientes y, de esta manera, contribuir a disminuir este serio problema de salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.	Secretar&iacute;a de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2002. M&eacute;xico: INEGI; 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020084&pid=S0187-5337201200030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.	Secretar&iacute;a de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2008. M&eacute;xico: Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica; 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020086&pid=S0187-5337201200030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.	Instituto Nacional de Psiquiatr&iacute;a ''Ram&oacute;n de la Fuente Mu&ntilde;iz''; Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica; Secretar&iacute;a de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Drogas. M&eacute;xico: Instituto Nacional de Psiquiatr&iacute;a ''Ram&oacute;n de la Fuente Mu&ntilde;iz'' (INPRFM); 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020088&pid=S0187-5337201200030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.	Villatoro-Vel&aacute;zquez JA, Guti&eacute;rrez-L&oacute;pez ML, Quiroz del Valle N, Moreno-L&oacute;pez N, Gayt&aacute;n-L&oacute;pez N, Gayt&aacute;n-Flores F y cols. Encuesta de estudiantes de la Ciudad de M&eacute;xico 2006. Prevalencias y evoluci&oacute;n del consumo de drogas. Salud Mental 2009; 32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020090&pid=S0187-5337201200030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.	Kelly JJ, Davis PG, Henschke PN. The drug epidemic: effects on newborn infants and health resource consumption at a tertiary perinatal centre. J Paediatr Child Health 2000; 36: 262-264.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020092&pid=S0187-5337201200030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.	Kandall SR. Perinatal effects of cocaine and amphetamine use during pregnancy. Bull N Y Acad Med 1991; 67: 240-255.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020094&pid=S0187-5337201200030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.	Wang X, Dow-Edwards D, Keller E, Hurd YL. Preferential limbic expression of the cannabinoid receptor mRNA in the human fetal brain. Neuroscience 2003; 118: 681-694.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020096&pid=S0187-5337201200030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.	Jones HE, Balster RL. Inhalant abuse on pregnancy. Obstet Gynecol Clin North Am 1998; 25: 153-167.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020098&pid=S0187-5337201200030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.	Esmer MC, Rodr&iacute;guez-Soto G, Carrasco-Daza D, Iracheta ML, Castillo V del. Cloverleaf skull and multiple congenital anomalies in a girl exposed to cocaine <i> in utero</i> : case report and review of the literature. Childs Nerv Syst 2000; 16: 176-179.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020100&pid=S0187-5337201200030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.	Jasnosz KM, Hermansen MC, Snider C, Sang K. Congenital complete absence (bilateral agenesis) of the diaphragm: a rare variant of congenital diaphragmatic hernia. Am J Perinatol 1994; 11: 340-343.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020102&pid=S0187-5337201200030000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.	Corse SJ, Smith M. Reducing substance abuse during pregnancy. Discriminating among levels of response in a prenatal setting. J Subst Abuse Treat 1998; 15: 457-467.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6020104&pid=S0187-5337201200030000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       ]]></body><back>
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