<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3929</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Relaciones. Estudios de historia y sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Relac. Estud. hist. soc.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3929</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Michoacán]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-39292014000100002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Presentación de Víctor Gayol]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gayol]]></surname>
<given-names><![CDATA[Víctor]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>35</volume>
<numero>137</numero>
<fpage>09</fpage>
<lpage>12</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-39292014000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-39292014000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-39292014000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n de V&iacute;ctor Gayol</b></font></p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Entre andamios. &Eacute;tica y objetividad en las ciencias sociales</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conocimiento cient&iacute;fico tiene una met&aacute;fora arquitect&oacute;nica que lo ilustra de una manera muy pedag&oacute;gica. Los productos de la investigaci&oacute;n, como los libros o los art&iacute;culos cient&iacute;ficos, son como la fachada de un edificio: detr&aacute;s de ella hay una estructura que se apoya sobre cimientos, ora fuertes ora d&eacute;biles, que representan tanto el proceso de investigaci&oacute;n como el conocimiento y la experiencia del investigador. Pero para levantar esa estructura, son necesarios los andamios como los que utilizan los alba&ntilde;iles. &Eacute;stos representan toda una gama de elementos que van desde las fuentes que utiliza el investigador hasta la manera en las que &eacute;l se posiciona frente a la realidad que pretende explicar. Los andamios son esa mezcla de objetividad y subjetividad propias del proceso de producci&oacute;n de conocimiento, y ah&iacute; entra en juego la teor&iacute;a y la metodolog&iacute;a, que forman tanto parte de los andamios como de la estructura del edificio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A punto de terminar el siglo XIX, en la Francia de la III Rep&uacute;blica se suscit&oacute; un debate may&uacute;sculo a causa de un proceso judicial militar en el que estuvo involucrada la prensa y los m&aacute;s importantes miembros de la <i>rep&uacute;blica de las letras,</i> entre ellos &Eacute;mile Zola con su interesante escrito <i>J'accuse.</i> Se trata, como ya habr&aacute; adivinado m&aacute;s de un lector, del famoso caso en contra del capit&aacute;n del ej&eacute;rcito franc&eacute;s, Alfred Dreyfus, de origen jud&iacute;o alsaciano, acusado de alta traici&oacute;n por haber entregado supuestamente documentaci&oacute;n secreta a los alemanes. Este asunto puso sobre la mesa de debate, por primera vez en el mundo occidental contempor&aacute;neo, el t&eacute;rmino de <i>intelectual</i> y su funci&oacute;n en el contexto de la sociedad, sobre todo en cuanto a la opini&oacute;n p&uacute;blica se refiere. La definici&oacute;n de intelectual que produjo todo este proceso se circunscribi&oacute; a aquel escritor y pensador cr&iacute;tico y aut&oacute;nomo con respecto a las estructuras de poder que lo diferenciaba de lo que podemos llamar "escritores cortesanos" vinculados al poder. La funci&oacute;n del intelectual (a secas) implicaba entonces un compromiso moral con la sociedad a partir del desempe&ntilde;o de una cr&iacute;tica objetiva y libre de toda atadura con intereses pol&iacute;ticos o econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unos a&ntilde;os despu&eacute;s, ya en el siglo XX y en un contexto muy diferente, el italiano Antonio Gramsci insisti&oacute; en la idea del <i>intelectual org&aacute;nico</i> como un t&eacute;rmino para denominar a todos aquellos seres humanos que desde su contexto hist&oacute;rico y social podr&iacute;an emitir una idea clara y comprometida con la problem&aacute;tica de su clase (para ser breves). Fue entonces que a la posibilidad de hacer una cr&iacute;tica sin v&iacute;nculos con el poder se sum&oacute; la posibilidad de hacer esa cr&iacute;tica vinculada al compromiso con las situaciones sociales y econ&oacute;micas de los menos escuchados. La palabra clave aqu&iacute; es compromiso, pues la idea de los intelectuales org&aacute;nicos era la de una especie de voceros de los sin voz. Lo anterior suscit&oacute; otro gran debate que a&uacute;n es vigente entre la figura del intelectual sin adjetivos y la del intelectual comprometido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que nos interesa de todo ello es que este debate propio del campo intelectual se desplaz&oacute; muy r&aacute;pidamente al campo del conocimiento, particularmente al de los cient&iacute;ficos sociales (antrop&oacute;logos, historiadores, soci&oacute;logos o economistas). La raz&oacute;n de este desplazamiento es muy compleja y obedece a las formas de asumir el cuestionamiento sobre la funci&oacute;n del conocimiento sobre la sociedad y los seres humanos desde diversas perspectivas. &Eacute;ste es el origen de las diversas respuestas que se han dado en el siglo XX a, por ejemplo, la pregunta de: &iquest;para qu&eacute; sirve la historia? Es muy conocido el gran abanico de respuestas, que va desde la de generar saber por la simple funci&oacute;n de proveer una comprensi&oacute;n ver&iacute;dica de la realidad, hasta la de producir conocimiento con el fin de transformar y hacer mejoras a la realidad. Pero detr&aacute;s de las respuestas sobre la funci&oacute;n del saber se abre una controversia sobre los propios andamios te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos de la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica. Muestra de esta discusi&oacute;n es nuestra secci&oacute;n tem&aacute;tica, propuesta por Andrew Roth Seneff, que trata t&oacute;picos como la &eacute;tica y la objetividad en el quehacer cient&iacute;fico. &iquest;Es posible que el cient&iacute;fico social exprese a trav&eacute;s de su trabajo sus compromisos &eacute;ticos y pol&iacute;ticos como se pregunta G&oacute;mez Carpinteiro o, por el contrario, los cient&iacute;ficos sociales no deben asumir &eacute;tica alguna en su trabajo de investigaci&oacute;n, como asevera Estrada Saavedra? Breve pero sustanciosa secci&oacute;n que generar&aacute; seguramente m&aacute;s debates acerca de los andamios de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los testamentos son documentos maravillosos no solamente para hacer una historia econ&oacute;mica de las familias sino que tambi&eacute;n sirven para hacer historia social y cultural. Como fuentes, son andamios de investigaci&oacute;n. Tom&aacute;s Dimas nos ofrece un documento por lo dem&aacute;s interesante en este rubro: el testamento del bachiller Nicol&aacute;s Mijares Sol&oacute;rzano, presb&iacute;tero y cura de Sombrerete, Zacatecas, en los albores del siglo XIX. Resulta una radiograf&iacute;a insustituible de las redes de relaciones en la Nueva Espa&ntilde;a septentrional y que invita a un an&aacute;lisis m&aacute;s en detalle.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas veces se suele contrapuntear el pasado con el presente y viceversa y, en algunas ocasiones, resulta interesante. Para nuestras notas y debates, Arnaud Exbalin nos sugiere un texto inteligente &#151;no carente de pol&eacute;mica&#151; sobre las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas respecto a los perros callejeros en M&eacute;xico del siglo XXI y la Nueva Espa&ntilde;a del XVIII. El ejercicio de vincular la muerte de un grupo de seres humanos por ataques de perros en el Cerro de la Estrella (Iztapalapa) el a&ntilde;o pasado, que fueron muy tra&iacute;das y llevadas en los medios de comunicaci&oacute;n, como se recordar&aacute;, con las matanzas de perros en el siglo xviii (y tambi&eacute;n en el XIX), como una forma de controlar y limpiar el entorno urbano, nos pone de frente con varios problemas. Uno es la relaci&oacute;n entre el ser humano y los animales dom&eacute;sticos; otro es el control del crimen pero tambi&eacute;n las maneras de concebir hist&oacute;ricamente y antropol&oacute;gicamente qu&eacute; es lo criminal: finalmente, quedan las construcciones mentales acerca de lo bueno y lo malo. Volvemos con ello al tema de nuestra secci&oacute;n tem&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, nuestra secci&oacute;n general se ocupa de temas que tambi&eacute;n tienen que ver con los andamiajes. Ah&iacute; est&aacute; el art&iacute;culo de Arag&oacute;n Andrade sobre los juzgados comunitarios en Michoac&aacute;n y el problema de la jurisdicci&oacute;n compartida entre las estructuras del Estado y las comunitarias, origen, por cierto pero no el &uacute;nico, de las autodefensas actuales. Ah&iacute; est&aacute; tambi&eacute;n el tema de los desplazamientos de poblaciones ind&iacute;genas ejemplificado por el caso de los tepehuanes, de Guzm&aacute;n y Mar&iacute;n, que nos lleva al asunto de la delimitaci&oacute;n del espacio vital de los ind&iacute;genas; como igualmente el art&iacute;culo de Gonz&aacute;lez D&iacute;az sobre la filosof&iacute;a n&aacute;huatl o el texto de Herrera Gonz&aacute;lez sobre el catolicismo social en Zamora. Todo esto nos lleva de nuevo a los andamios del conocimiento.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor Gayol</b></font></p>      ]]></body>
</article>
