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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Eva y las manzanas: Las mujeres adventistas y la alimentación del Templo de Dios]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Templo de Dios]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Secci&oacute;n tem&aacute;tica</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Eva y las manzanas. Las mujeres adventistas y la alimentaci&oacute;n del Templo de Dios</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gabriel V&aacute;zquez Dzul*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* El Colegio de Michoac&aacute;n.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:booxkeep@yahoo.com">booxkeep@yahoo.com</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n del art&iacute;culo: 25 de junio de 2008.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Fecha de aceptaci&oacute;n y recepci&oacute;n de la versi&oacute;n final: 24 de febrero de 2009.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eva es la met&aacute;fora de la mujer en la concepci&oacute;n adventista sobre las tareas femeninas. As&iacute;, la mujer, como causante del pecado, es redimida con el cuidado del cuerpo del "otro" por medio de su rol de cocinera. Esta concepci&oacute;n sobre el papel femenino en la purificaci&oacute;n del cuerpo como templo es &#45;hasta cierto punto&#45; matizada en la pr&aacute;ctica, se convierte en la figura principal de una congregaci&oacute;n de nivel mundial. El objetivo fundamental, en este escrito, es el de exponer y analizar el cuerpo adventista como dep&oacute;sito del Esp&iacute;ritu santo, adem&aacute;s de reflexionar sobre la figura femenina como poseedora de los elementos pr&aacute;cticos del cuidado del mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras Clave:</b> Templo de Dios, cuerpo puro, g&eacute;nero, ascetismo y dorca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><strong>INTRODUCCI&Oacute;N</strong></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Y vio la mujer que el &aacute;rbol era bueno para comer, y que    <br> 	era agradable a los ojos, y &aacute;rbol codiciable para alcanzar    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	la sabidur&iacute;a; y tom&oacute; de su fruto y comi&oacute;; y dio tambi&eacute;n a    <br> su marido, el cual comi&oacute; as&iacute; como ella. (G&eacute;nesis 3: 6)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de este modo que se concibe el pecado y con ello la sumisi&oacute;n eterna de la mujer frente al var&oacute;n. No obstante, la met&aacute;fora de la mujer que da de comer a su pareja es lo que aqu&iacute; interesa: la mujer que alimenta un cuerpo, cuerpo que representa un lugar f&iacute;sico, a la vez que ritual y m&iacute;stico. Este sitio lit&uacute;rgico que se jacta de la experiencia religiosa es lo que entre los cristianos adventistas llaman "El Templo de Dios". As&iacute;, nuestro objeto de reflexi&oacute;n se construye de dos elementos: el cuerpo del adventista como lugar sagrado y las relaciones de g&eacute;nero concretadas sobre el cuidado del mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las creencias de los miembros de la iglesia adventista del s&eacute;ptimo d&iacute;a, al igual que en otras confesiones cristianas, el cuerpo humano representa una fundamental: el lugar de alojamiento para el Esp&iacute;ritu Santo.<sup><a href="#notas">1</a></sup> El cuidado minucioso del cuerpo, as&iacute; como el ascetismo y la temperancia en la alimentaci&oacute;n, son parte del discurso religioso elemental compartido y sostenido por los feligreses. Entonces, la idea del cuerpo como templo o lugar sagrado ha propiciado la b&uacute;squeda constante de formas alternativas para tratar enfermedades a trav&eacute;s de la ingesti&oacute;n de cierto tipo de alimentos, lo que muchas veces se traduce en el vegetarianismo. Con esta idea, mi propuesta se centra en el an&aacute;lisis de la imagen femenina como madre nutricia en dos dimensiones: la ritual y la cotidiana; ambas relacionadas entre s&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; papel desempe&ntilde;an las mujeres en el cuidado del cuerpo adventista? &iquest;Qu&eacute; lugar ritual ocupan en esta edificaci&oacute;n del Templo de Dios? Un c&oacute;digo r&iacute;gido alimentario y de ascetismo es el elemento que se privilegia en la atracci&oacute;n de nuevos seguidores a las filas adventistas, que aseguran &#45;de manera impl&iacute;cita&#45; la resoluci&oacute;n de problemas de salud del converso, desde infecciones respiratorias hasta tumores cancer&iacute;genos. En este esquema de alimentaci&oacute;n y temperancia las mujeres han enraizado su presencia dentro y fuera de los l&iacute;mites del templo local; aunque en la cotidianidad esta alimentaci&oacute;n es negociable, particularmente con los j&oacute;venes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El adventista es un cuerpo que se purifica con la ingesta de alimentos permitidos en la dieta religiosa (adem&aacute;s de ciertos elementos doctrinales). Este es un proceso inacabable, puesto que constantemente se lo requiere limpio. La construcci&oacute;n del cuerpo tiene un punto de inicio, pero no un punto final. En otros t&eacute;rminos, el adventista inicia su construcci&oacute;n al momento de conversi&oacute;n y s&oacute;lo puede pausarse con la muerte, en tanto que la creencia adventista se sustenta en la segunda venida de Cristo, tiempo en que resucitaran en carne y hueso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente trabajo forma parte de una investigaci&oacute;n m&aacute;s amplia llevada a cabo en el a&ntilde;o 2004, en la central "Adolfo L&oacute;pez Mateos" de la iglesia adventista del s&eacute;ptimo d&iacute;a en la ciudad de Chetumal, Quintana Roo. En esa exploraci&oacute;n se privilegi&oacute; el tema de las relaciones de g&eacute;nero y la construcci&oacute;n de feminidades y masculinidades adventistas, adem&aacute;s de poner especial atenci&oacute;n en la participaci&oacute;n religiosa de mujeres y varones miembros de dicha congregaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La central del distrito contaba al momento con 10 templos locales a su cargo y cerca de una docena de "escuelas sab&aacute;ticas",<sup><a href="#notas">2</a></sup> sumando m&aacute;s de mil miembros bautizados en total. Dichos templos, misiones y escuelas sab&aacute;ticas se hallan dispersos en la ciudad y en localidades aleda&ntilde;as como Calderitas y Luis Echeverr&iacute;a.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iglesia adventista en Quintana Roo tiene su origen a principios del siglo XX con la fundaci&oacute;n de Payo Obispo (hoy Chetumal); sin embargo, la primera iglesia organizada surge en la d&eacute;cada de 1970, con aproximadamente 80 miembros bautizados. En la primavera del 2004, la central contaba con aproximadamente 300 feligreses.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo de campo se realizaron entrevistas a fondo con 15 mujeres y 10 varones. La mayor&iacute;a de las mujeres entrevistadas ejerc&iacute;a alg&uacute;n cargo importante dentro del funcionamiento ritual del templo, y todas alguna vez tuvieron a su cargo puestos significativos dentro de la organizaci&oacute;n divisional y representativa<sup><a href="#notas">4</a></sup> de la congregaci&oacute;n. Entre los varones, en cambio, la minor&iacute;a alguna vez ha ejercido alg&uacute;n cargo importante en el templo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte de las observaciones, asist&iacute; a los cultos y servicios realizados en la central del distrito y otros templos de la ciudad. Adem&aacute;s, elabor&eacute; observaciones en las casas y cocinas de los miembros. Gracias a los directivos y a un buen n&uacute;mero de adventistas se tuvo acceso a un amplio acervo bibliogr&aacute;fico adventista que es distribuido desde la Asociaci&oacute;n Interamericana localizada en Miami, Florida. Al igual, se revisaron p&aacute;ginas electr&oacute;nicas de la IASD de diferentes partes del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale comentar de manera breve la estructura de este documento. Considero necesario iniciar con una exposici&oacute;n sobre la dieta adventista y la visi&oacute;n del cuerpo como templo. Esta secci&oacute;n incluir&aacute; una breve revisi&oacute;n sobre el origen de este c&oacute;digo de alimentaci&oacute;n y ascetismo iniciado por los fundadores de la iglesia, adem&aacute;s de algunas reflexiones sobre el cuerpo como templo de Dios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente apartado se refiere a "La participaci&oacute;n femenina adventista". En este segmento propongo un panorama general de los diversos modos de apropiaci&oacute;n femenina en los espacios de participaci&oacute;n posibles. Tomo como referencia la organizaci&oacute;n divisional de la iglesia y la divisi&oacute;n de los cargos en los cuales se involucran.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Eva y el <i>cuerpo puro"</i> es el tercer apartado. Considero que el proceso por el cual atraviesa un cuerpo adventista es interminable y requiere ser constantemente representado en la pr&aacute;ctica lit&uacute;rgica y alimentaria. En este proceso la mujer tiene un papel fundamental, que se manifiesta en distintos &aacute;mbitos de la vida doctrinal. Parto de dos ejes de an&aacute;lisis: 1) la mujer y el cuidado del cuerpo f&iacute;sico y espiritual; y 2) la mujer y la legitimaci&oacute;n de sus roles e identidades de g&eacute;nero que se manifiestan en la elaboraci&oacute;n de alimentos. En otras palabras, la mujer como cuerpo de/ para en dos dimensiones: la mundana y la divina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No est&aacute; dem&aacute;s comentar que este ensayo es &uacute;nicamente una s&iacute;ntesis de la din&aacute;mica adventista en lo que se refiere al acercamiento a la pureza; las actividades del cuidado, alimentaci&oacute;n, sanaci&oacute;n, etc&eacute;tera, sobre el cuerpo, que realizan las congregaciones de la IASD, son amplias y de mayor complejidad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><strong>CUERPO PURO, CUERPO ADVENTISTA Y TEMPLO DE DIOS</strong></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La idea adventista del cuerpo puro</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen del cuerpo como espacio sagrado y de extremo cuidado no es una idea exclusiva de los adventistas. Existen confesiones religiosas que exponen en sus credos aspectos sobre el cuidado del cuerpo y la vigilancia de lo que entra y sale del mismo. Por ejemplo, el uso de sangre de animales en la alimentaci&oacute;n puede ser permitido en algunas religiones, pero prohibido en otras con el mismo argumento: el "cuerpo puro" (Metzger 2006). Comer, no comer (ayuno prolongado), y qu&eacute; comer son formas de llegar a este estado de purificaci&oacute;n. Para este caso me interesa resaltar la concepci&oacute;n del templo de Dios desde la visi&oacute;n adventista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n su discurso, el cuerpo humano es un templo, y puede serlo a la vez individual y colectivo. &Eacute;l Esp&iacute;ritu Santo baja y se unifica con el ser humano, haciendo de esto un acto de comuni&oacute;n. El adventista, en tanto que miembro puro y cristiano, es habitado indefinidamente, a&uacute;n sin sentir "la presencia de Dios"<sup><a href="#notas">5</a></sup>; por esto, todos podemos ser templo de Dios, pero no todos podemos llegar a la "bendici&oacute;n" de ser habitados por &eacute;l.<a href="#notas"><sup>6</sup></a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta l&oacute;gica &iquest;Cu&aacute;les son las disciplinas necesarias para que el adventista consiga la pureza? Es evidente que el autosacrificio del cuerpo es impensable en la doctrina adventista. Realizar un da&ntilde;o f&iacute;sico a la materialidad corporal (que es templo) es atentar en contra de Dios mismo y por tanto en contra de la salvaci&oacute;n. No obstante, el ascetismo es la disciplina religiosa exigida al converso, que si bien no es f&iacute;sica, implica una especie de sacrificio de los placeres del mundo, para despu&eacute;s regirse bajo normas adventistas terrenales y divinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pureza en el cuerpo, por lo tanto, es construida y no existe de antemano; se conforma de varios elementos, entre ellos la adopci&oacute;n de un determinado sistema de creencias, la vida consagrada a la "gloria y honra del se&ntilde;or" y la m&aacute;s importante: integrar a la vida cotidiana una dieta que adem&aacute;s de ser compleja es religiosamente imperativa. Es as&iacute; como el cuerpo f&iacute;sico es tambi&eacute;n un cuerpo religioso. Un cuerpo adventista se distingue de otros por la adscripci&oacute;n a estas pr&aacute;cticas rituales y alimentarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una peculiar dieta adventista, se promueve el vegetarianismo, es el medio por el que se construye un cuerpo puro y digno. La iglesia adventista en el mundo ha fundado miles de dispensarios, sanatorios, hospitales, publicaciones m&eacute;dicas, recetarios vegetarianos, etc&eacute;tera. Cabe empezar con el origen de esta creencia sobre la alimentaci&oacute;n y su fundadora universal: Ellen G. White.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iglesia adventista se configur&oacute; a partir de la creencia de la segunda venida de Cristo proclamada por William Miller en la primera mitad del siglo XIX. A partir de sus recorridos por varias regiones de Estados Unidos, se esparce esta fe que cautiva a la familia de Ellen Harmon (nombre de soltera) y a ella misma, quien m&aacute;s tarde se convierte en la figura femenina m&aacute;s importante en la historia de la IASD. Sus visiones y predicciones comenzaron a seducir a varios antiguos seguidores de Miller; de este modo, la joven cristiana enarbola la bandera del adventismo hacia una direcci&oacute;n diferente de otras congregaciones cristianas que surgen en la misma &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John Kellogg (creador de los <i>corn flakes),</i> m&eacute;dico vegetariano, contribuy&oacute; de manera indirecta al establecimiento de un c&oacute;digo alimentario en la campa&ntilde;a proselitista de la nueva iglesia. As&iacute;, en Battle Creek, Michigan, se funda el primer sanatorio para el cuidado corporal integral: </font><font face="verdana" size="2">alimentaci&oacute;n, terapias y medicamentos naturistas, as&iacute; como el acercamiento de los usuarios a la "palabra del se&ntilde;or". En este rubro, Harmon tuvo un papel fundamental por la aceptaci&oacute;n como gu&iacute;a espiritual de parte de los miembros, quienes decidieron llevar una vida alejados del tabaco, el licor y de las comidas "estimulantes" (Blumhofer 2003, 31).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El establecimiento de este c&oacute;digo no s&oacute;lo tuvo influencias terrenales, sino tambi&eacute;n tuvo una base divina; &eacute;sta se halla en la Biblia, en el libro de Lev&iacute;tico, y versa de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entre todos los animales, todo el de pezu&ntilde;a, y que tiene las pezu&ntilde;as hendidas, y que rumia, &eacute;ste comer&eacute;is. &Eacute;stos empero no comer&eacute;is de los que rumian, y tienen pezu&ntilde;a: el camello, porque rumia m&aacute;s no tiene pezu&ntilde;a hendida, hab&eacute;is de tenerlo por inmundo; tambi&eacute;n el conejo, porque rumia, m&aacute;s no tiene pezu&ntilde;a, tendr&eacute;islo por inmundo; as&iacute; mismo la liebre, porque rumia, m&aacute;s no tiene pezu&ntilde;a, tendr&eacute;isla por inmunda; tambi&eacute;n el puerco, porque tiene pezu&ntilde;as, y es de pezu&ntilde;as hendidas, m&aacute;s no rumia, tendr&eacute;islo por inmundo. De la carne de ellos no comer&eacute;is, ni tocar&eacute;is su cuerpo muerto: tendr&eacute;islos por inmundos. (Lev. 11: 3&#45;8).<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos vers&iacute;culos fueron suficientes para condenar la carne del cerdo, algunos mariscos y pescados. Esto no s&oacute;lo sucedi&oacute; en un nivel local, al interior de la congregaci&oacute;n, sino que trascendi&oacute; a otros &aacute;mbitos p&uacute;blicos y de la vida pol&iacute;tica (Morgan 1999; Norman 2000; y Vance 1999).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el lugar com&uacute;n del templo de Dios no era el &uacute;nico m&oacute;vil que daba pie al cuidado de la salud; exist&iacute;a una segunda raz&oacute;n. En un af&aacute;n por proteger al adventista de cualquier enfermedad existente en el planeta, se inici&oacute; una carrera por resguardar a la "raza blanca" como "especie" m&aacute;s cercana a la pulcritud; en otras palabras, la primera noci&oacute;n de un cuerpo "adventista puro" tambi&eacute;n llevaba impl&iacute;cita la pureza racial (Norman 2000; y Lawson 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John Kellogg logr&oacute; integrarse a la vida pol&iacute;tica de la regi&oacute;n del este de Estados Unidos, promoviendo junto con otros funcionarios adventistas y no adventistas (m&eacute;dicos, empresarios, abogados, feministas, etc&eacute;tera) una reforma a la salud <i>(Health Reform).</i> Dicha reforma consist&iacute;a en dos aspectos: prevenir a los estadounidenses de agentes nocivos a la salud como sexo, drogas y algunos alimentos; y la instauraci&oacute;n en la naci&oacute;n de la eugenesia como medio de control de las "razas" con el fin de vivir m&aacute;s tiempo y de crear a mediano plazo una pureza tal que el cuerpo de los cauc&aacute;sicos fuera inmune a las enfermedades inherentes a los negros y morenos, entre otros grupos raciales.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ret&oacute;rica de la salud y el movimiento eugen&eacute;sico permitieron a Kellogg y a sus seguidores establecer una serie de propuestas en la pol&iacute;tica estadounidense entre las que destacaban: la discusi&oacute;n de asuntos sociales contempor&aacute;neos; acci&oacute;n r&aacute;pida a cambios que se suscitaban en Estados Unidos; establecer, de manera legitima y p&uacute;blica, pol&iacute;ticas migratorias m&aacute;s restrictivas; inclusi&oacute;n de la esterilizaci&oacute;n y control de uniones matrimoniales; y lo m&aacute;s importante, crear y reforzar jerarqu&iacute;as raciales, econ&oacute;micas, sexuales y de g&eacute;nero entre los habitantes norteamericanos (Norman 2000, 9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este discurso se ha desvanecido en el adventismo actual, en parte porque &#45;curiosamente&#45; la feligres&iacute;a de la IASD cuenta con el predominio de grupos no cauc&aacute;sicos, en especial en Latinoam&eacute;rica. Ello supone la existencia de la confesi&oacute;n debido a la membres&iacute;a latina y afroamericana en los Estados Unidos, ya que la mayor&iacute;a de las congregaciones blancas tuvieron crisis religiosas en su aparato operativo y se fragmentaron en otro tipo de congregaciones adventistas (Vance 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El dilema de la alimentaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Algunos confunden la conversi&oacute;n con la emoci&oacute;n, y no es as&iacute;. La    <br> 	conversi&oacute;n es un cambio total, en tu forma de vestir, en tus modales,    <br> &#91;...&#93; todo tiene que cambiar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">Joven poeta adventista</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, los h&aacute;bitos de los cristianos adventistas procuran cambiarse desde antes del bautismo. Sin embargo, de entre todos los aspectos, la alimentaci&oacute;n es una de las pr&aacute;cticas que tiende a negociarse; sobre todo si se trata de familias en donde la &uacute;nica conversa es la mujer o bien el var&oacute;n es quien se ha integrado a la IASD &iquest;C&oacute;mo pasar de una dieta basada en grasa y carne de cerdo (particular de la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n) a una mucho m&aacute;s magra? &iquest;C&oacute;mo olvidar la tradicional cochinita (o la moronga frita) dominguera y sustituirla con qu&eacute;? Una mujer cuyo marido ha oscilado entre la congregaci&oacute;n y el "mundo", me platic&oacute; que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n persuadi&oacute; a su marido de comer carne de puerco con diversas artima&ntilde;as, particularmente la sustituci&oacute;n de ingredientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que la carne de puerco, y algunos animales marinos son prohibidos, muchos platillos originalmente elaborados con estos ingredientes son cocinados con pollo, huevo, res, soya o gluten. Adem&aacute;s, durante los cultos, reuniones y congresos muchas veces se promueve la eliminaci&oacute;n de ciertos procedimientos de cocina como el asar y el fre&iacute;r los ingredientes; sin embargo, en la cotidianidad esto no otorga muchos resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una familia que ha eliminado la carne de puerco se alimenta principalmente de pollo, huevo, queso y en menor medida de carne de pavo y de res. Consumen adem&aacute;s granos, leguminosas y algunos vegetales de forma ocasional. Sin embargo, muchos platillos en los que la manteca o la carne de puerco eran esenciales, simplemente se les ha sustituido por aceite y por pollo. Por ejemplo, se elabora cochinita de pollo y a los tamales torteados,<sup><a href="#notas">9</a></sup> cuyo ingrediente principal es la manteca de cerdo, se les sustituye este ingrediente con aceite vegetal. Otras familias en esta categor&iacute;a simplemente se alejan de los platillos que contienen cerdo y deciden innovar con lo que tienen. Entonces, han dejado de consumir frijoles charros (o el frijol con puerco peninsular) o bien cocinan el platillo con otros ingredientes; adem&aacute;s prefieren no saber de aquellos manjares relacionados con el mar y consumir s&oacute;lo pescado que tenga escamas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, quienes han eliminado de su dieta todo tipo carne se alimentan exclusivamente de gluten, soya y huevos. En los mercados locales productos vegetarianos como el gluten y la soya texturizada y saborizada no son comunes. Existen un par de locales naturistas que venden salchichas, chorizo, jam&oacute;n, etc&eacute;tera, sin carne, con precios que no promueven su consumo cotidiano. As&iacute;, las adventistas de clase media no tienen acceso a este tipo de alimentos; ellas cuentan con capacitadoras (se mencionar&aacute;n m&aacute;s adelante), quienes instruyen a las feligreses en la preparaci&oacute;n de platillos vegetarianos. Curiosamente, el ser adventista vegetariano no implica el incremento en el consumo de vegetales, en el sentido del aumento de fibra en la ingesta diaria, sino que el objetivo es eliminar la carne de la dieta y preparar porciones de chorizo de soya, bisteces y salchichas de gluten saborizados con una mezcla de hierbas y chiles. As&iacute;, las prote&iacute;nas y carbohidratos vegetales, al igual que az&uacute;cares, sustituyen a la grasa de cerdo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pr&aacute;ctica alimentaria resulta liviana en contraste con el discurso ofrecido en los servicios adventistas, los cuales &#45;usualmente&#45; no consideran el bagaje cultural y la tensi&oacute;n social a la que se somete el converso, quien busca maneras de modificar su dieta conforme a la "palabra de Dios" sin afectar sus preferencias alimentarias. A vuelo de p&aacute;jaro, las observaciones en el trabajo de campo dieron como resultado, en el r&eacute;gimen alimentario adventista cotidiano, el bajo o nulo consumo de carnes rojas y grasas de tipo animal; no obstante, se observ&oacute; un alto consumo de postres (generalmente preparados por ellos mismos), refrescos embotellados, frituras, aceites y grasas de tipo vegetal y harinas (de trigo y de ma&iacute;z).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como mencion&eacute;, la IASD posee un argumento lit&uacute;rgico amplio y con reglas precisas, la Biblia; pero al no decir nada sobre refrescos y comida "chatarra", los j&oacute;venes son los que m&aacute;s se apegan a estos alimentos, como las hamburguesas, papas fritas, pizzas (siempre que no contengan carne de puerco), refrescos industrializados, las empanadas, salbutes, tostadas y panuchos, chicharrones de harina y frituras empacadas.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuidado del cuerpo por medio de la alimentaci&oacute;n es una especie de negociaci&oacute;n, una especie de lucha cotidiana entre lo permitido y lo que no est&aacute; prohibido. Si bien, en el ritual se promueve el vegetarianismo, muchas veces es practicado en el n&uacute;cleo familiar, tambi&eacute;n existe una parte subversiva representada por los j&oacute;venes y familiares no conversos. Sin embargo, las mujeres conversas buscan formas de equilibrar la negociaci&oacute;n alimentaria sustituyendo ingredientes, escondiendo sabores o realz&aacute;ndolos. Aqu&iacute;, las mujeres adventistas madres y esposas son las encargadas de concretar este cuerpo que adem&aacute;s es el templo de Dios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El templo de Dios como cuerpo puro</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La subjetividad emerge del cuerpo, una especie de campo de batalla; en &eacute;l se imprimen manifestaciones de lo "ganado" y de lo "perdido". Ese campo de guerra, invadido por decisiones y t&aacute;cticas culturales, se subdivide en treguas, breves y sutiles. Estas pausas tienen la encomienda de avivar el conflicto entre el uno y el otro, y viceversa. Entendemos as&iacute; que nuestro cuerpo es ese terreno en el que emergemos como sujetos durante nuestra vida. La intenci&oacute;n aqu&iacute; es dejar de mirar al cuerpo s&oacute;lo como materialidad, como un organismo biol&oacute;gico y objetivado, lugar de juego exclusivo de las ciencias m&eacute;dicas. Es necesario trazar nuestra mirada hacia &aacute;mbitos m&aacute;s amplios del contexto social, empezando por posicionarnos sobre el cuerpo como historia; en gran medida porque es un proceso, porque ha inscrito en &eacute;l los elementos (visibles y ocultos) indispensables para pertenecer a un <i>corpus</i> m&aacute;s amplio.<sup><a href="#notas">11</a></sup> De esta manera, el cuerpo representa ese entorno natural desnaturalizado, es un proceso en el que la cultura contribuye como agente significador (Baz 1999, 27). El adventista participa en su formaci&oacute;n como miembro de una comunidad, que en contraparte le acoge como <i>corpus</i> m&aacute;s amplio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si pensamos en el cuerpo como historia, es forzoso distinguir entre dos tipos de &eacute;sta: existe una visible, viva, consciente, que parte de las manifestaciones de identificaci&oacute;n del individuo; existe otra oculta, absuelta de todo pecado, disuelta en la eternidad de lo divino. Es verdad que en el cuerpo mundano (no&#45;adventista) casi todas las historias han sido "naturalmente" ocultadas; pero en uno adventista, la sutileza existente entre lo visiblemente terrenal y lo rec&oacute;nditamente divino le otorga al cuerpo religioso la perfecci&oacute;n absoluta del "deber ser" humano por medio de la redenci&oacute;n, por lo menos en el &aacute;mbito ritual. Esto quiere decir que la pr&aacute;ctica religiosa es la posibilidad del redimido (un ser "mundano por alcanzar lo divino") para obtener la salvaci&oacute;n sin ser &eacute;sta entregada de antemano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuerpo entonces no se convierte en el fin, y mucho menos es el objetivo de un sistema de creencias "revolucionista&#45;milenarista".<sup><a href="#notas">12</a></sup> El adventista no se define en s&iacute; por ser puro y salvo, m&aacute;s bien en la posibilidad de serlo y de pertenecer al reducido grupo de personas que pueda ser reencarnado en la "segunda venida". Este cuerpo adventista es el medio de salvaci&oacute;n y no la salvaci&oacute;n misma, obteniendo con ello los elementos como templo de Dios (individual) en la "iglesia verdadera" (colectividad).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la l&oacute;gica de Dutch y M&eacute;lich (2005), entiendo la corporeidad como ese conjunto de escenarios simb&oacute;licos y m&oacute;viles expresados en tiempo&#45;espacio; es decir, los significados que adopta el cuerpo humano no s&oacute;lo en cada cultura concreta sino tambi&eacute;n en todos los momentos de su trayecto biogr&aacute;fico. As&iacute;, el cuerpo se hace y se deshace constantemente. Lo anterior invoca a preguntar &iquest;Es la muerte el punto final del templo de Dios para el adventista? Es contradictorio que la muerte, que es un elemento fundante de la cultura, pueda ser el fin de la cultura para el individuo. Sin embargo, la muerte individual no representa la muerte colectiva; inclusive, la muerte del individuo da sentido, al colectivo vivo, de la posible existencia de un "m&aacute;s all&aacute;". Desde la interpretaci&oacute;n adventista sobre la muerte, al igual que desde la perspectiva de otras confesiones, la adquisici&oacute;n de la pureza en el cuerpo no se corrompe con la muerte; de hecho es necesario tener el templo de Dios lo m&aacute;s puro posible porque "cuando &eacute;l nos llam&eacute;", el adventista pueda ser juzgado por eso.<sup><a href="#notas">13</a></sup> As&iacute;, en la vida como en la muerte, el creyente deber&aacute; evocar siempre la pureza en el cuerpo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el adventista la muerte es equivalente a dormir profundamente, descansa hasta que se escuche la voz "lev&aacute;ntate y ven...". Pero &iquest;cu&aacute;l es la certeza del adventista en torno a esta reencarnaci&oacute;n? Tal parece que el cuerpo religioso est&aacute; en una agon&iacute;a constante, en una especie de ansiedad por reelaborarse d&iacute;a con d&iacute;a en la incertidumbre de llegar a ser digno y estar inscrito en la lista de remanentes cristianos. Es, en analog&iacute;a con Vernant (1990), un cuerpo oscuro en la b&uacute;squeda del brillo que haga de &eacute;l un ser acotado en los albores de la divinidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El adventista posee un cuerpo eterno bajo la condici&oacute;n de la ansiedad. Pero, a diferencia de otras creencias, &eacute;l es unidad, no existe dualidad con el alma; de hecho para el adventista el alma ha sido una invenci&oacute;n remota que no tiene sustento. La &uacute;nica "esencia" del cuerpo es &eacute;l mismo. As&iacute;, el &uacute;nico esp&iacute;ritu capaz de contenerse en dualidad con el adventista es el Esp&iacute;ritu Santo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del adventista, miembros de otras confesiones cristianas aseguran que cuando el individuo muere, el cuerpo muere con &eacute;l, pero el alma se mantiene sempiterna "por los siglos de los siglos". En el caso abordado podr&iacute;a manifestarse una sola dualidad: la terrenal y la divina; en otras palabras: cuerpo de humano y cuerpo de Dios. La idea es llenar esa dualidad (humanidad/ divinidad o bien lo terrenal/lo celestial) durante la vida religiosa y escaparse de la descomposici&oacute;n eterna, en otras palabras, la muerte eterna. La b&uacute;squeda del adventista &#45;como cuerpo&#45;es esa recomposici&oacute;n de s&iacute; mismo llegado el momento y permanecer as&iacute; por lo menos 1,000 a&ntilde;os; es decir, la vida para siempre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como templo de Dios, el cuerpo es el recept&aacute;culo pulcro, alimentado de lo permitido, alejado de los "placeres mundanos" y acercado a la modestia de lo divino. El templo de Dios es el hecho, el cuerpo es la posibilidad del adventista, la meta es "llegar a ser" puro para otro cuerpo, en el entendido de que llenar el vac&iacute;o es la comuni&oacute;n. Mientras que en otras confesiones religiosas el cuerpo vac&iacute;o es aquel sucio, mancillado, pecaminoso, etc&eacute;tera, que s&oacute;lo puede ser purificado aliment&aacute;ndose con el cuerpo de Cristo (en forma de hostia) en la eucarist&iacute;a (Camporesi 1990, 227&#45;244);<sup><a href="#notas">14</a></sup> el adventista debe ser y hacer todo lo contrario; es decir, el miembro adventista deber&aacute; ser limpio y puro antes de recibir al cuerpo de Dios en forma del Esp&iacute;ritu Santo.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea del lo puro/sagrado frente a lo impuro/mundano se muestra inamovible en el discurso sobre el templo de Dios. Sin embargo, en la cotidianidad se relativiza y la imagen del templo de Dios pasa de ser el centro a ser un lugar escondido en lo prescrito b&iacute;blicamente. Esto no quiere decir que los miembros adventistas se contradigan en sus discursos y sus pr&aacute;cticas; m&aacute;s bien se trata de una negociaci&oacute;n frente a la "palabra de Dios". En l&iacute;neas anteriores expuse que la preparaci&oacute;n de alimentos est&aacute; llena de artima&ntilde;as que sirven para consumir lo que no est&aacute; prohibido. As&iacute;, observamos un traslape de ideas sobre la purificaci&oacute;n del cuerpo que lejos de quitar sentido a la imagen del cuerpo como templo, le otorga mucha mayor relevancia en el sentido pr&aacute;ctico; es decir, el cuerpo puro escapa del discurso humano en los cultos y se coloca dentro de los argumentos b&iacute;blicos fundamentales. Conviene nombrar a Mary Douglas cuando menciona que para nosotros, "las cosas y lugares sagrados han de estar protegidos contra la profanaci&oacute;n. La santidad y la pureza se hallan en polos opuestos. Si no fuese as&iacute;, pronto confundir&iacute;amos el hambre con la saciedad o el sue&ntilde;o con la vigilia" (2007 &#91;1966&#93;, 25&#45;26). As&iacute;, nuestra noci&oacute;n de pureza puede contrastar con otras nociones de ser puro, sin embargo, en un mismo sistema de creencias, ambas dimensiones (puro e impuro) se oponen lo que hace la posibilidad del "templo de Dios".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es fundamental decir que &eacute;sta es una tendencia entre las familias adventistas del templo distrital. Sin embargo, algunas familias s&iacute; intentan llevar a la pr&aacute;ctica la idea del cuerpo puro por medio del vegetarianismo, adem&aacute;s de otras pr&aacute;cticas lit&uacute;rgicas cotidianas. Las negociaciones entre el discurso y la pr&aacute;ctica adventistas en el rubro de la alimentaci&oacute;n, as&iacute; como otros aspectos como la vestimenta y la ornamentaci&oacute;n, es un tema cuya relevancia y desarrollo no se agota en estas l&iacute;neas. Pero es preciso proseguir con el tema central de este escrito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><strong>LA PARTICIPACI&Oacute;N ADVENTISTA FEMENINA</strong></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres adventistas han logrado insertarse en los espacios de participaci&oacute;n religiosa que parec&iacute;an estar bajo el dominio masculino. Es de esperarse que la intervenci&oacute;n en estos espacios plantee un reto para las f&eacute;minas que, por lo general, sus roles de g&eacute;nero les permiten m&aacute;s amplia participaci&oacute;n ritual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fronteras establecidas entre los varones y mujeres son evidentes, en especial cuando se pone de manifiesto el ritual escenificado d&iacute;a con d&iacute;a dentro y fuera de las instalaciones del templo. Las divisiones se muestran expl&iacute;citas y &eacute;stas demuestran las prohibiciones y prescripciones acordadas de manera verbal y b&iacute;blica. Esto es importante cuando consideramos que las fronteras del g&eacute;nero se dibujan para servir a gran variedad de funciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales (Conway 1996, 24). La intenci&oacute;n de poner en la mesa la reflexi&oacute;n sobre los l&iacute;mites entre uno y otro g&eacute;nero responde a esa pr&aacute;ctica ritual desproporcionada e intencionada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se definen fronteras en la pr&aacute;ctica religiosa en la medida en que &eacute;sta est&aacute; regida por los elementos que intervienen en las identidades masculinas y femeninas. Los l&iacute;mites de esos apartados var&oacute;n/mujer, en el espacio de participaci&oacute;n religiosa, no son negociables de ning&uacute;n modo, puesto que responden a una l&oacute;gica divina. Son otros los l&iacute;mites que son negociados y, de hecho, traspasados (lo p&uacute;blico y privado).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los espacios (en su calidad de f&iacute;sicos: dentro&#45;afuera, p&uacute;blico&#45;privado) son pensados de distinta forma: lo p&uacute;blico deja de ser exclusivamente masculino y lo privado deja de ser exclusivamente femenino. Puedo asegurar que existe una especie de reforma de los c&oacute;digos que absolutizan el "deber estar" de la mujer y del var&oacute;n, dentro de lo que se refiere a los l&iacute;mites (f&iacute;sicos) de la participaci&oacute;n religiosa. Sin embargo, la reflexi&oacute;n de frontera va hacia los elementos de una y otra identidad de g&eacute;nero, y sobre los medios simb&oacute;licos del uso de esos espacios. No sugiero que esta diferenciaci&oacute;n de las categor&iacute;as p&uacute;blico/ privado no se manifieste o bien deje de existir, m&aacute;s bien apunto a que la significaci&oacute;n de esos &aacute;mbitos se realiza de una forma distinta entre varones y mujeres; adem&aacute;s, la divisi&oacute;n de las tareas &#45;establecidas b&iacute;blicamente&#45; es uno de los factores por el cual los escenarios son traspasados y significados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me refiero a "esferas"<sup><a href="#notas">16</a></sup> de dominio, o mejor dicho de predominio, de la intervenci&oacute;n femenina en la pr&aacute;ctica religiosa. La esfera es una abstracci&oacute;n del espacio que se nos presenta por medio de la din&aacute;mica religiosa en su acepci&oacute;n meramente simb&oacute;lica. Al haber asentado lo anterior, quiero dar pie a la discusi&oacute;n sobre dichas esferas: la masculina y la femenina. Nos interesa m&aacute;s la segunda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mujer se integra a la pr&aacute;ctica religiosa a trav&eacute;s de los elementos que conforman su identidad de g&eacute;nero. Es as&iacute; que una categor&iacute;a global que representa a la mujer es el "servicio", esa es su "esfera"; en tanto que para el var&oacute;n el "liderazgo" conforma en un solo elemento su identidad de g&eacute;nero y su forma de acercarse al escenario de la pr&aacute;ctica lit&uacute;rgica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prestigio es un aspecto que est&aacute; en juego, por lo menos para las mujeres; puesto que para los varones el prestigio ha sido prescrito "desde antes", en la creaci&oacute;n. El var&oacute;n (pasivo) no intenta llenar esos vac&iacute;os de reconocimiento social dentro de la congregaci&oacute;n, ya que se le reconoce prestigioso tan s&oacute;lo por ser var&oacute;n.<sup><a href="#notas">17</a></sup> No obstante, las mujeres s&iacute; llenan esos vac&iacute;os, en especial aquellos "cedidos" por los varones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el interior de la congregaci&oacute;n adventista se cree que una mujer es "buena" porque dedica su tiempo a "la obra misionera" y ayuda en los distintos eventos de la IASD; una mujer es mala (carente de prestigio) si no toma en serio el plan de Dios o se mantiene alejada de las actividades del templo. Si participa o no, el var&oacute;n no pierde ni gana prestigio, &eacute;l es prestigio en s&iacute;; un l&iacute;der potencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, los varones adventistas no ven de esta manera su ausencia en las actividades del templo. La mayor&iacute;a gasta el tiempo justificando su posici&oacute;n de varones con respecto a las mujeres argumentando que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; por razones de tiempo &#91;...&#93; participan un poquito m&aacute;s fuerte las mujeres. Parece &#91;...&#93; que hay m&aacute;s mujeres que hombres; esto se debe a que el hombre es el encargado de llevar los alimentos, su trabajo en alguna instituci&oacute;n y pues &#91;...&#93; se tiene en cuenta que ese aspecto, de que no se le puede exigir m&aacute;s que lo que aporta a la obra, porque no se le paga &#91;...&#93; por eso es menor. Como la mujer est&aacute; en el hogar se programa mejor &#91;...&#93;<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puedo negar que la intervenci&oacute;n ritual no tiene un contexto f&iacute;sico; y tampoco puedo adulterar la realidad intentado hacer creer que los "lugares" tienen poca relevancia. De ninguna manera. De hecho no es lo mismo participar desde el p&uacute;lpito que hacerlo desde las bancas, as&iacute; como tampoco es lo mismo hacerlo dentro del templo que hacerlo en una colonia o localidad a cielo abierto. Ello tiene que ver con el prestigio; ese es el fin, el medio es el g&eacute;nero. Har&eacute; menci&oacute;n de lo f&iacute;sico para luego pasar a las formas de participaci&oacute;n; en otras palabras: primero el d&oacute;nde y luego el c&oacute;mo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Est&aacute; el "universo externo", todo lo que no es adventista, el "mundo" en otras palabras. Lo p&uacute;blico ha establecido contrato con el var&oacute;n desde hace mucho; en este universo externo el adventista se involucra &uacute;nica y exclusivamente en la obtenci&oacute;n de ingresos, es decir, proveyendo a la familia de los recursos monetarios por medio del desempe&ntilde;o laboral.<sup><a href="#notas">19</a></sup> La adventista, adem&aacute;s de insertarse en la din&aacute;mica laboral, traslada su pr&aacute;ctica religiosa a los &aacute;mbitos p&uacute;blicos hacia las personas del "mundo". Lo mundano es una esfera femenina en su acepci&oacute;n religiosa y econ&oacute;mica, puesto que de &eacute;l obtiene ingresos monetarios, pero sobre todo posibles adeptos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proselitismo es la actividad privilegiada en el sentido religioso; pero &eacute;ste se lleva a cabo de mil y una formas. Aunque el objetivo se presente con el hecho de predicar "la palabra de Dios", la intenci&oacute;n es llevar a las filas adventistas nuevos miembros; en palabras de algunas evangelistas: "salvarlos del mundo". La entrega de revistas, folletos y pl&aacute;ticas son la denotaci&oacute;n cl&aacute;sica del proselitismo; sin embargo, las mujeres adventistas llevan esta actividad hasta los l&iacute;mites de su creatividad, diluy&eacute;ndose ellas mismas en el "mundo" de la forma m&aacute;s sutil e intencionada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"No faltaran ancianos que necesiten cuidados, o familias que necesiten comer, o personas que necesiten trabajo", asegura la directora de uno de los departamentos femeninos. Ir a los hospitales es su primer acercamiento; visitar enfermos las lleva a conocer a sus familias y de all&iacute; a "tirar las redes" y "pescar hombres", contin&uacute;a la encargada. Otra forma es realizar campa&ntilde;as de salud en localidades aleda&ntilde;as, llevando sus propios m&eacute;dicos y enfermeras para otorgar esos servicios a las personas que lo requieran. Adem&aacute;s, varios grupos adventistas dirigidos por mujeres llevan despensas, servicios varios (peluquer&iacute;a, reparaci&oacute;n de electrodom&eacute;sticos, carpinter&iacute;a, mec&aacute;nica automotriz, etc&eacute;tera), entre otras cosas, a lugares en donde no existen o son escasos. No son contadas las formas en que las mujeres se atreven a lo p&uacute;blico, considerando que el "mundo" es un lugar "manchado por el pecado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe distinguir la existencia de dos &aacute;mbitos p&uacute;blicos: el mundano y el adventista. El primero es lo que denomino el "universo externo". El "universo interno" es una especie de extensi&oacute;n de lo p&uacute;blico, aunque al interior de la congregaci&oacute;n misma; en otras palabras, la participaci&oacute;n al interior de la congregaci&oacute;n implica un espacio p&uacute;blico&#45;adventista, aunque conviene darle el calificativo de "interno" como exclusivamente adventista y para hacer diferencia con lo mundano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El p&uacute;lpito es el escenario f&iacute;sico interno en el que las mujeres hacen uso de sus estrategias verbales para dar el mensaje de Dios. El p&uacute;lpito es &#45;desde el discurso adventista&#45; un lugar de "adoraci&oacute;n y alabanza" y no un sitio de discusiones de otros discursos con caracter&iacute;sticas mundanas. Es el lugar donde, a trav&eacute;s de "la palabra", se explican las propuestas b&iacute;blicas del deber ser adventista. La pr&eacute;dica o el mensaje, el canto y los anuncios, son las actividades femeninas de mayor presencia. Ellas, por lo general, abren y cierran los cultos divinos (realizados los s&aacute;bados) de mayor importancia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se integran a estos espacios? A grandes rasgos pareciera que las mujeres tienen control absoluto de los escenarios, adem&aacute;s de suponer empoderamiento femenino con respecto a los varones; sin embargo, la contribuci&oacute;n femenina a la "Obra" no es sino una forma elemental de legitimar su condici&oacute;n de mujer, manifestada a partir del elemento fundamental que conforma su identidad de g&eacute;nero: el servicio (como se ha comentado).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me interesa destacar la forma de organizaci&oacute;n de la IASD, y los cargos en los que las mujeres se involucran. De tal forma, existen 14 departamentos cuyas funciones implican espacios de participaci&oacute;n para los miembros mayores de edad; una "pol&iacute;tica" interna del templo asegura que la divisi&oacute;n de los cargos directivos deber&aacute; hacerse en 50 por ciento para varones y 50 por ciento para mujeres; es decir, 7 departamentos deber&aacute;n estar dirigidos por varones y 7 por mujeres. Los cargos dirigidos por varones son los siguientes: Obra misionera, Asuntos p&uacute;blicos, Mayordom&iacute;a, J&oacute;venes, Junta Escolar, Libertad religiosa y Di&aacute;conos. Aquellos dirigidos por mujeres son: Diaconizas, Infantil, Dorcas y samaritanos, de la Mujer, Salud y Temperancia, Comunicaci&oacute;n y Escuela sab&aacute;tica.<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Basta con echar un vistazo a los departamentos dirigidos por mujeres y poner atenci&oacute;n a sus funciones para aseverar que cada uno de ellos tiene que ver con lo que la comunidad entiende por "ser mujer". La salud (alimentaci&oacute;n), el cuidado de los ni&ntilde;os, la atenci&oacute;n a los dem&aacute;s, la limpieza, etc&eacute;tera, son algunas formas de integrarse a la din&aacute;mica de la IASD. Empero, las mujeres ven en estas actividades la posibilidad de trasladar sus roles "privados" a escenarios p&uacute;blicos y de reconocimiento social&#45;religioso. Asimismo, adquieren liderazgo entre las mismas mujeres, ya que van obteniendo la capacidad de organizar y dirigir sus grupos; ello puede valerles la adquisici&oacute;n de un nuevo estatus en la familia y en la congregaci&oacute;n (Ortiz 1999, 84).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres buscan la oportunidad de protagonizar eventos importantes en la vida ritual de la congregaci&oacute;n. Aparentemente es una transgresi&oacute;n de l&iacute;mites f&iacute;sicos, en relaci&oacute;n con lo p&uacute;blico y lo privado. No obstante, puede cuestionarse la idea de trasgresi&oacute;n, debido a que entre los adventistas en ning&uacute;n momento se desarrollan conflictos por la distinci&oacute;n femenina en lo mundano y lo adventista; m&aacute;s bien, sucede todo lo contrario. La intervenci&oacute;n femenina en las actividades proselitistas &#45;por m&aacute;s p&uacute;blicas que parezcan&#45; son ante todo aplaudidas por los varones dirigentes y asistentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La participaci&oacute;n femenina se muestra desproporcionada, en correspondencia con la de los varones, aunque ello no signifique la flexibilidad del "deber ser" masculino&#45;adventista, que se legitima merced de esa desproporci&oacute;n. Igualmente se muestra intencionada, debido a que las mujeres y su incorporaci&oacute;n en el "proselitismo alternativo" es clave para la atracci&oacute;n de nuevos adeptos a las l&iacute;neas adventistas. A estas alturas se va definiendo el papel de la mujer en la construcci&oacute;n de un cuerpo adventista que es el eje doctrinal de la confesi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con tanto trabajo femenino en los asuntos relacionados con la iglesia &iquest;c&oacute;mo resuelve sus tareas en el hogar? Para fortuna de la mujer adventista, el var&oacute;n converso adquiere un panorama distinto de la divisi&oacute;n de los trabajos en la casa. As&iacute;, el var&oacute;n (esposo e hijos varones) se encargan de actividades consideradas femeninas como lavar trastes, barrer, lavar la ropa, planchar, etc&eacute;tera, y aunque la intervenci&oacute;n masculina en el hogar sea vista &uacute;nicamente como "ayuda" y no como parte de sus tareas, el var&oacute;n no vacila en "apoyar" a su mujer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta din&aacute;mica cambia cuando el esposo no es adventista. En estos casos, los miembros fungen como intermediarios y ejercen presi&oacute;n sobre el marido para que &eacute;ste pueda dar permiso a su esposa en caso de que ella tenga alg&uacute;n cargo o actividad. Muchas veces &eacute;sta es una labor constante, pero al final, comenta una mujer, "lo terminan convenciendo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las negociaciones pueden ser m&aacute;s sutiles que otras. As&iacute;, el cuidado del cuerpo adventista revela esta negociaci&oacute;n en la imagen de la mujer adulta que se convierte en madre nutricia &#45;muchas veces&#45; de toda la congregaci&oacute;n. De este modo, la toma de decisiones &#45;por lo menos al interior del n&uacute;cleo familiar&#45; queda a su cargo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><strong>EVA Y EL <i>CUERPO PURO</i></strong><i></i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito religioso, la mujer adventista lleva a la pr&aacute;ctica un conjunto de elementos normativos por los cuales manifiesta su feminidad; estas normas, que en un contexto social se presentan sutiles y hasta "naturales" (Lamas 1996, 115), en la mujer adventista se revelan ante s&iacute; como un plan divino, una obra del "Se&ntilde;or". Sin embargo, en ambos casos, por decirlo de alg&uacute;n modo, mundano y adventista, estas manifestaciones de feminidad son incuestionables, inexorables. La fuerza que adquiere este aparato dogm&aacute;tico en el "deber ser" var&oacute;n/ mujer est&aacute; profundamente ligada a la creencia sobre la redenci&oacute;n y vida eterna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reglas religiosas sobrepasan esa explicaci&oacute;n naturalista que se escucha en el discurso habitual de la sociedad chetumale&ntilde;a en general. Este traslado a un &aacute;mbito mistificado no puede ser explicado desde una perspectiva de g&eacute;nero en el sentido feminista. Cabe poner especial atenci&oacute;n en el sistema de creencias que, en buena parte, se va configurando y en un estilo de vida; por lo tanto, vale la pena ir m&aacute;s lejos y posicionarnos en un cierto &aacute;ngulo mirado desde el var&oacute;n y mujer adventistas. Si bien, en un contexto amplio, el g&eacute;nero es la construcci&oacute;n cultural de la diferencia sexual <i>(Cfr.</i> Lamas 1996; Conway, Bourque y Scott 1996), desde la mirada adventista las diferencias de sexo y g&eacute;nero son atributos m&iacute;sticos con un punto de partida celestial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diferencias se representan en dos categor&iacute;as de origen religioso: Eva y Ad&aacute;n; aunque estos personajes en s&iacute; sean las representaciones de lo que es ser mujer y var&oacute;n, sus repertorios son complementados por una lista de aspectos femeninos y masculinos de varones y mujeres de presencia b&iacute;blica. Aunque aqu&iacute; nos interesa la figura de Eva, el Ad&aacute;n no puede ser dejado de lado cuando &eacute;ste supone ser el origen carnal de la mujer, merced a su famosa costilla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, las diferencias divinas en la construcci&oacute;n literal del var&oacute;n y de la mujer no proceden de desigualdad alguna en las condiciones que Dios ha propuesto como el plan para ambos; es decir, no se plantea inferioridad o superioridad entre la mujer y el var&oacute;n.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el relato de la creaci&oacute;n de la mujer (G&eacute;nesis 2: 18, 20&#45;24), nunca se menciona un nivel de inferioridad respecto del hombre, sino de igualdad. &#91;...&#93; Tampoco hay nada de superior en el ayudador &#91;mujer&#93;. Lo que dice del ayudador es que &eacute;l est&aacute; capacitado para ayudar y se coloca al nivel de aquel a quien ayuda.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto que resalta la igualdad es la creaci&oacute;n misma de la mujer. Tanto la creaci&oacute;n del hombre como en la creaci&oacute;n de la mujer, Dios actu&oacute; de manera directa y personal, fueron creados por un acto exclusivo de Dios.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;La&#93; diferencia de sexo sin embargo, no fue establecida para crear una separaci&oacute;n o desigualdad entre hombre y mujer, ser&iacute;a todo lo contrario, un elemento de uni&oacute;n (G&eacute;nesis 2: 24) y de multiplicaci&oacute;n (G&eacute;nesis 1: 28) &#91;...&#93; esta uni&oacute;n ser&iacute;a tambi&eacute;n para la multiplicaci&oacute;n porque del hombre con la mujer se formar&iacute;a el n&uacute;cleo b&aacute;sico de la sociedad, ellos procrean sus integrantes (Araya 1997, 6).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eva, entonces, es la "ayuda" que el Ad&aacute;n deb&iacute;a tener por ser un solo ser &iacute;ntegro y exclusivo. Este sentido de "ayuda" pertenece a un &aacute;mbito que se hace notorio m&aacute;s all&aacute; de la ayuda f&iacute;sica, en t&eacute;rminos de "ayudar en el trabajo". Eva cumple un papel mucho m&aacute;s fundamental en la vida del var&oacute;n adventista. Es posible aseverar que sin la Eva adventista con sus cualidades y protagonismos, el Ad&aacute;n seguir&iacute;a vagando en el mundo perdiendo toda oportunidad de ser elegido para reinar junto a Dios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen de Eva es constante en la pr&eacute;dica femenina y masculina; &eacute;sta se complementa con la imagen de Ruth, Mar&iacute;a, Esther, etc&eacute;tera, todas mujeres b&iacute;blicas. Eva no enarbola la imagen pasiva o est&aacute;tica (a veces diab&oacute;lica) de una mujer que ha despojado de su compa&ntilde;ero (y de ella misma) la posibilidad de vivir en el para&iacute;so por los siglos de los siglos. M&aacute;s bien, se le representa como una mujer din&aacute;mica en la b&uacute;squeda de seres humanos que deben ser rescatados de los impulsos mundanos creados por Satan&aacute;s; es la esencia divina encarnada en la pr&aacute;ctica religiosa con aspecto femenino y con atributos celestiales que atraen al "buen camino de Dios" a los "Adanes" perdidos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que le queda a la mujer adventista es el tutelaje de un determinado grupo de varones (principalmente adultos). En otros t&eacute;rminos, la mujer adventista responde a la l&oacute;gica de su adscripci&oacute;n de g&eacute;nero cl&aacute;sica "madre&#45;esposa"<sup><a href="#notas">21</a></sup> de varones en nivel amplio: la congregaci&oacute;n masculina total. Un ejemplo m&aacute;s terrenal son los hijos/ hijas y marido. De esta manera las mujeres son las encargadas de "domesticar" a quienes tiene a su cargo, en especial al var&oacute;n no converso quien se muestra como un "macho mundano" (Brusco, 1993 y 1995).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La explicaci&oacute;n suena prometedora, cuando se piensa que el "var&oacute;n domesticado" es d&oacute;cil y en gran parte seguidor de las doctrinas adventistas, aunque ello no sugiera su conversi&oacute;n. Sin embargo, desde una posici&oacute;n cr&iacute;tica, esta nueva concepci&oacute;n de la mujer de origen divino no s&oacute;lo convierte la feminidad adventista como un hecho dado de antemano (desde Dios), sino que se legitiman sus roles en un nivel absoluto; no existe forma de suponer el cuestionamiento de su condici&oacute;n como mujer sujeta al var&oacute;n ya que se plantea desde su "creaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La legitimaci&oacute;n de sus tareas y de su identidad, la llevan a ser la constructora de templos de Dios, con vistas y maneras diversas, a la vez que unitarias. Aunque el var&oacute;n adventista tiene cierta injerencia ante la congregaci&oacute;n, no supera la de las mujeres quienes tienen un l&iacute;der absoluto y es al &uacute;nico a quien escuchan: Jesucristo. En ciertos momentos puede ser que esta imagen pueda recaer en el pastor de distrito, pero no es la m&aacute;s leg&iacute;tima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta divinizaci&oacute;n de sus tareas, adem&aacute;s de estar inscrita b&iacute;blicamente como de origen celestial, tiene otras dos explicaciones que en gran medida est&aacute;n enmarcadas en lo simb&oacute;lico: compa&ntilde;era de Jes&uacute;s (en el sentido matrimonial) y madre del mismo. La adventista "est&aacute; dispuesta a cumplir" con su papel, siendo que se considera la mitad de una unidad m&iacute;stica (y a veces sexual) entre ella y Jes&uacute;s (el hijo de Dios). Piensa en la posibilidad de llenar el vac&iacute;o existente en ese var&oacute;n (consider&aacute;ndolo como un Ad&aacute;n). As&iacute; se manipulan las caracter&iacute;sticas b&iacute;blicas de Jes&uacute;s, intentando convertir al var&oacute;n de acuerdo a los atributos b&iacute;blicos de Jesucristo: bondad, pasividad, abnegaci&oacute;n y generosidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser madre de Jes&uacute;s es una posibilidad simb&oacute;lica que por supuesto tiene un argumento b&iacute;blico. La "mujer/madre&#45;de&#45;Dios" tiene que legitimar esa posici&oacute;n a trav&eacute;s de los hijos, no s&oacute;lo socializ&aacute;ndolos en la fe en cuesti&oacute;n, sino tambi&eacute;n consider&aacute;ndolos como posibles "jesuses" con caracter&iacute;sticas similares a las del var&oacute;n domesticado. De esta manera, la mujer se traslada como Eva&#45;esposa y Eva&#45;madre ante la congregaci&oacute;n con absoluta autoridad sobre la comunidad adventista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas formas de tener jurisdicci&oacute;n sobre los "cuerpos&#45;templos&#45;deDios" a trav&eacute;s de los roles femeninos m&aacute;s recurrentes son pr&aacute;cticas que se certifican al interior del grupo a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de departamentos y ministerios como se ha esquematizado en el apartado anterior. Un ministerio se encarga de la construcci&oacute;n del cuerpo ideal adventista que responda a dos imperativos b&aacute;sicos: imagen de Cristo y Templo de Dios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El departamento de Dorcas (y samaritanos)<a href="#notas"><sup>22</sup></a> es una extensi&oacute;n fundamental de la Iglesia. Su membres&iacute;a se compone por la mayor&iacute;a de las mujeres del templo local y las actividades que realizan se engloban en lo que ellas denominan "evangelismo pr&aacute;ctico", que consiste en realizar actividades altruistas: destinar ropa, alimentos y "la palabra" a los m&aacute;s "desprotegidos". El objetivo principal es la posibilidad de que alguno de ellos engrose las filas del adventismo y siga el "plan de Dios".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un elemento que se une a los atributos del ser madre y esposa es la abnegaci&oacute;n absoluta; esto lo revela el lema de las "dorcas" que versa: "Primero Jes&uacute;s, luego los dem&aacute;s y por &uacute;ltimo yo". Aqu&iacute;, el lugar de la mujer, con todas las caracter&iacute;sticas comentadas, representa el prototipo de mujer cristiana, y parad&oacute;jicamente le otorga cierta autoridad sobre los varones de la congregaci&oacute;n y fuera de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dorca es la imagen de la Eva que alimenta, se le ve de esa forma con un m&iacute;nimo vistazo al departamento de Dorcas (y samaritanos), ya que las instalaciones presentan un aspecto peculiar. El lugar se divide en dos partes, en un extremo se encuentra una especie de armario, con bastidores y cajones que contienen todo tipo de artefactos y materiales para la costura: hilos, agujas, telas, tijeras, etc&eacute;tera. El otro extremo es m&aacute;s interesante, ya que contiene un lavabo, una estufa, un refrigerador, licuadora, horno de microondas, cuchillos, cucharas, trastos, etc&eacute;tera, en pocas palabras es una cocina que se completa con un peque&ntilde;o comedor en el centro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dorca alimenta, no s&oacute;lo por ser uno de sus roles, sino por ser una de sus metas, uno de sus logros; dar de comer y satisfacer esa necesidad fisiol&oacute;gica es el objetivo expl&iacute;cito de la mujer&#45;dorca. Tambi&eacute;n alimenta para hacer de ella el ideal femenino adventista y hacer de ella y del otro el "templo de Dios". Si bien, existe un departamento de Salud y Temperancia (dirigido por mujeres), &eacute;ste tiene otro tipo de discurso; no obstante, su papel en la construcci&oacute;n del "cuerpo puro" no es menos importante. Cabe comentar que las mujeres transitan de uno a otro departamento, siempre bajo la condici&oacute;n de su g&eacute;nero y todos los atributos divinamente otorgados. Las dorcas no son las &uacute;nicas que realizan estas actividades alimentarias, pero s&iacute; las m&aacute;s relevantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En teor&iacute;a, todas las mujeres de la congregaci&oacute;n pertenecen al departamento, pero por lo general tres de ellas (directora, tesorera y secretaria) son las que organizan un sinf&iacute;n de actividades alimentarias, ya sea para reunir fondos o para dar de comer a indigentes, hospitalizados o en retiros espirituales. Ellas instruyen a muchas mujeres (adventistas y visitantes) en el recetario adventista. Semanalmente, todos los mi&eacute;rcoles, se re&uacute;nen en el departamento para cubrir con estas encomiendas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dorca, madre y esposa, usa a sus hijos y a su esposo (conversos o no) como ese terreno que puede ser limpiado a trav&eacute;s del alimento y as&iacute; lo hace; los varones no conversos no tienen salida cuando sus esposas adventistas preparan su comida y retiran de ella los alimentos no sanos, los impuros, ya sea por medio de estrategias en la sustituci&oacute;n de ingredientes o bien con la preparaci&oacute;n de nuevos platillos. Ellos adoptan el cuerpo&#45;templo&#45;de&#45;Dios, al menos en parte. Por su lado, los varones conversos esperan de sus esposas el alimento permitido, el que con su ayuda conformaran un cuerpo puro, apto para el Esp&iacute;ritu Santo y dirigido hacia la salvaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la Eva b&iacute;blica dio de comer a Ad&aacute;n un fruto prohibido que los despoj&oacute; del para&iacute;so, la Eva&#45;adventista da de comer al Ad&aacute;n&#45;adventista de frutos permitidos (desechando los prohibidos) para atraerlo al futuro para&iacute;so. Se nos presenta una Eva que "intenta" remendar sus acciones pecaminosas pasadas para, con la misma actividad (dar alimento), poder retornar (ella y su compa&ntilde;ero) al lugar prometido: el reino de los cielos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><strong>CONCLUSIONES</strong></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es curioso pensar en que una "regla" &#45;religiosamente constituida&#45; alimentaria y de eugenesia haya tenido &eacute;xito; sobre todo pensado en que los objetivos de tales c&oacute;digos &#45;literalmente&#45; alimentaban la posici&oacute;n racista de una congregaci&oacute;n que hoy d&iacute;a se nos presenta mayoritariamente latina y afroamericana. Hoy esa perspectiva alimentaria "de origen" no tiene efecto alguno, y lejos de pensar la construcci&oacute;n de un "cuerpo puro" en t&eacute;rminos raciales, &eacute;ste se establece pensando en la salvaci&oacute;n de los cristianos adventistas en general. Se ha tomado como punto de partida la idea b&iacute;blica (reiteradamente comentada al interior de las congregaciones adventistas) de que "para Dios no hay hombre ni mujer, negro ni blanco, pobre ni rico, que para &eacute;l todos somos iguales" y estamos inmersos en su "plan divino".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo esa mirada, no es dif&iacute;cil de entender que cientos de personas acudan a las campa&ntilde;as masivas realizadas a&ntilde;o con a&ntilde;o para "probar" si &eacute;sta es la iglesia verdadera. Adem&aacute;s, son atra&iacute;dos por la oferta tentadora de salud y salvaci&oacute;n. Es de este modo, que el discurso impl&iacute;cito y expl&iacute;cito sobre la construcci&oacute;n de un cuerpo puro o "templo de Dios" es un lugar com&uacute;n en la pr&eacute;dica pastoral y en los diversos mensajes que los misioneros y obreras b&iacute;blicas hacen llegar a los potenciales miembros de la Iglesia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El adventista va m&aacute;s all&aacute; de la imagen religiosa de "deber ser" cristiano, con un cierto estilo de vida de acuerdo al evangelio. El cuerpo, en el adventista, no es uno carnal (aunque se muestra como tal) o mundano, contiene los elementos (que se van incorporando en un proceso interminable) que le confieren cierta divinidad y un toque de eternidad. El cuerpo llega a los umbrales del contacto con Dios, a menos que sobre &eacute;l se anoten rastros de autoviolencia y descuido f&iacute;sico y ritual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo est&aacute; &#45;como un joven adventista me comentaba&#45; en la diferencia entre "ser un miembro m&aacute;s" y llegar a la "verdadera conversi&oacute;n". La conversi&oacute;n, entonces, representa la adopci&oacute;n de la ansiedad adventista por querer ser siempre puro; de esta manera, constantemente deber&aacute; practicar una din&aacute;mica que va m&aacute;s all&aacute; de la lectura del evangelio; con esta nueva tarea, su cuerpo se convierte en el terrenal campo de batalla entre lo mundano (Satan&aacute;s) y lo adventista (Dios, cuerpo puro, salvaci&oacute;n), que se definir&aacute; hasta la llegada, por segunda vez, de Cristo. As&iacute;, el cuerpo que se limpia es el s&iacute;ntoma de una enfermedad divina&#45;terrenal, cuya manifestaci&oacute;n es el contraste con otro infectado por otro tipo de enfermedad: lo no&#45;adventista. En el tratamiento de esta enfermedad las mujeres tienen un papel fundamental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta complejo para nosotros, para las mujeres adventistas es lo "normal", verlas inscritas en m&aacute;s de una dimensi&oacute;n alrededor del cuerpo del otro. Ellas no s&oacute;lo lidian con su "deber ser" interiorizando un conjunto de reglas y creencias que modifican su estilo de vida, adem&aacute;s invierten su tiempo en: la transformaci&oacute;n de su repertorio culinario; la alimentaci&oacute;n de los "dem&aacute;s" (miembros varones, principalmente); el "evangelismo pr&aacute;ctico" (cuidado de los enfermos, ni&ntilde;os, proselitismo, visita a los ancianos, etc&eacute;tera), el canto, el serm&oacute;n, la limpieza, entre muchas otras cosas; acciones que suceden en el adentro y el afuera cuya l&iacute;nea fronteriza separa de manera lit&uacute;rgica, lo "salvo" de lo "condenado".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mujer se hace presente en dos direcciones: la primera se inscribe en lo expl&iacute;cito, lo visible, lo que se deja al descubierto; en otras palabras: la alimentaci&oacute;n del "templo de Dios", que es lo religiosamente esperado de ellas, al igual que el var&oacute;n, quien tambi&eacute;n tiene que cumplir con ese menester. Cabe considerar que dentro de esta direcci&oacute;n se instalan las dorcas, quienes tienen el papel "religioso" (esperado) de "cuidar el cuerpo" a trav&eacute;s de una serie de mecanismos, la alimentaci&oacute;n es la m&aacute;s importante. Como un complemento a los elementos anteriores se asienta la segunda direcci&oacute;n, evidente a la vez que invisible, y esto lo planteo en t&eacute;rminos de ser inexorable; me refiero a la legitimaci&oacute;n de los roles y de la identidad de g&eacute;nero femenina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mujer adventista, como cuerpo, se transforma en la intrusa de su propia corporalidad, ya que se vuelve un algo ajeno a s&iacute; y perteneciente a otros antes que a ella: primero Jes&uacute;s y luego los dem&aacute;s; y cuando ya los cuerpos han sido cuidados y purificados tendr&iacute;an que dedicarse al "suyo" privado de s&iacute;, pero lleno de Esp&iacute;ritu Santo, porque han cumplido fielmente la religiosa encomienda de su g&eacute;nero y de su corporalidad adventista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resta decir que, como en otras congregaciones cristianas no&#45;cat&oacute;licas, la presencia femenina es el eje din&aacute;mico del templo y de la iglesia en general. La apertura, entonces, de los espacios de presencia p&uacute;blica hacia la manifestaci&oacute;n y protagonismo femenino, es una estrategia de funcionamiento global de la congregaci&oacute;n; esto puede verse de la siguiente forma: mientras que las mujeres adquieren prestigio o reconocimiento social frente a la congregaci&oacute;n, su intervenci&oacute;n constante en la pr&aacute;ctica religiosa provoca el engrosamiento de las filas adventistas. De no ser as&iacute; &#45;desde una perspectiva personal&#45; la iglesia adventista del s&eacute;ptimo d&iacute;a podr&iacute;a estar condenada a la sectarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><strong>BIBLIOGRAF&Iacute;A</strong></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Araya Bishop, Edgar, "La creaci&oacute;n del hombre y la mujer", Documento in&eacute;dito (12p). 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484219&pid=S0185-3929200900010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baz, Margarita, "El cuerpo en la encrucijada de una est&eacute;tica de la existencia" en Silvia Carrizosa Hern&aacute;ndez (comp.), <i>Cuerpo: significaciones e Imaginarios.</i> &Aacute;rea <i>subjetividad y procesos sociales,</i> M&eacute;xico, UAM, 1999, 25&#45;41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484221&pid=S0185-3929200900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blumhofer, Edith, "Adventist churches" en <i>Dictionary of American History,</i> Nueva York, Editorial Stanley I Kutler, 2003, 30&#45;31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484223&pid=S0185-3929200900010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brusco, Elizabeth, 'The reformation of machismo: Asceticism and masculinity among colombian evangelicals" en <i>Rethinking Protestantism in Latin America,</i> Philadelphia, Temple University Press, 1993, 143&#45;158.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484225&pid=S0185-3929200900010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, The reformacion of machismo: evangelical conversion and gender,</i> Austin, University of Texas Press, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484227&pid=S0185-3929200900010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Camporesi, Piero, "La hostia consagrada: un maravilloso exceso" en Michel Free, Ramona Naddaff y Nadia Tazi (eds.), <i>Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Primera parte,</i> Madrid, Taurus / Alfaguara, 1990, 227&#45;244.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484229&pid=S0185-3929200900010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conway, Jill K., Susan C. Bourque y Joan W. Scott, "El concepto de g&eacute;nero" en Marta Lamas (comp.), <i>El g&eacute;nero: la construcci&oacute;n cultural de la diferencia sexual,</i> M&eacute;xico, PUEG/ Editorial Porr&uacute;a, 1996, 21&#45;33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484231&pid=S0185-3929200900010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Duch, Luis y Joan&#45;Carles M&eacute;lich, <i>Escenarios de corporeidad. Antropolog&iacute;a de la vida cotidiana 2/1,</i> Espa&ntilde;a, Editorial Trotta, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484233&pid=S0185-3929200900010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Feher, Michel, "Introducci&oacute;n" en Michel Free, Ramona Naddaff y Nadia Tazi (eds.), <i>Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Primera parte,</i> Madrid, Taurus/Alfaguara, 1990, 11&#45;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484235&pid=S0185-3929200900010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lagarde, Marcela, <i>Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, pu</i><i>tas, presas y locas,</i> M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484237&pid=S0185-3929200900010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lamas, Marta, "La antropolog&iacute;a feminista y la categor&iacute;a de g&eacute;nero", en Marta Lamas (comp.), <i>El G&eacute;nero: la Construcci&oacute;n Cultural de la Diferencia Sexual,</i> M&eacute;xico, PUEG/ Editorial Porr&uacute;a, 1996, 97&#45;125.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484239&pid=S0185-3929200900010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lawson, Ronald, "From American Church to Immigrant Church: The Changing Face of Seventh&#45;day Adventism in Metropolitan New York" en <i>Sociology of Religion,</i> Nueva York, Winter, 1998, 329&#45;351.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484241&pid=S0185-3929200900010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Metzger, L. Kay, "An existential perspective of body beliefs and health assessment" en <i>Journal of Religion and Health,</i> vol. 45, n&uacute;m. 1, primavera, 2006, 130&#45;146.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484243&pid=S0185-3929200900010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morgan, Douglas, "Seventh day adventism" en <i>Contemporary American</i> <i>Religion 2,</i> 1999, 666&#45;668.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484245&pid=S0185-3929200900010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Norman, Kathleen L., <i>"Biologic living": The redemption of women and America through healthy living, dress and eugenics,</i> tesis doctoral, Claremont Graduate University, California, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484247&pid=S0185-3929200900010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortiz Echaniz, Silvia, "Las relaciones de g&eacute;nero en el ritual espiritualista trinitario mariano" en <i>Alteridades,</i> a&ntilde;o 9, n&uacute;mero 18, julio&#45;diciembre, 1999, 79&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484249&pid=S0185-3929200900010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vernant, Jean&#45;Pierre, "Cuerpo oscuro, cuerpo resplandeciente" en Michel Free, Ramona Naddaff y Nadia Tazi (eds.), <i>Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Primera parte,</i> Madrid, Taurus/Alfaguara, 1990, 19&#45;47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484251&pid=S0185-3929200900010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vance, Laura L., <i>Seventh&#45;day adventism in crisis,</i> Estados Unidos, University of Illinois Press, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484253&pid=S0185-3929200900010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Walter Bynam, Carolina, "El cuerpo femenino y la pr&aacute;ctica religiosa en la Baja Edad Media" en Michel Free, Ramona Naddaff y Nadia Tazi (eds.), <i>Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Primera parte,</i> Madrid, Taurus/Alfaguara, 1990, 163&#45;225.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484255&pid=S0185-3929200900010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wilson, Bryan, <i>Sociolog&iacute;a de las sectas religiosas,</i> Madrid, Editorial Guadarrama, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6484257&pid=S0185-3929200900010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas" id="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Agradezco al Consejo Quintanarroense de Ciencia y Tecnolog&iacute;a cuyos directivos apoyaron econ&oacute;micamente parte de la investigaci&oacute;n; al Mtro. Antonio Higuera Bonfil quien, sin la m&iacute;nima condici&oacute;n, apoy&oacute; y dirigi&oacute; la pesquisa; a la Mtra. Guadalupe G. Poot Campos, eterna colaboradora; y a los miembros adventistas que me permitieron echar un vistazo a su cotidianidad sin pedir nada a cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Dentro de las creencias fundamentales de los adventistas (27 seg&uacute;n el manual adventista) destacan los referentes a la segunda venida de Cristo, profec&iacute;a que da nombre a la congregaci&oacute;n. Otra creencia relevante es la que tiene que ver con la idea del s&eacute;ptimo d&iacute;a, el cual representa un d&iacute;a de reposo y simboliza el d&iacute;a posterior al &uacute;ltimo de la creaci&oacute;n. <i>Cfr.</i> Agencia de Publicaciones M&eacute;xico, <i>Creencias fundamentales de los adventistas del s&eacute;ptimo d&iacute;a. Una explicaci&oacute;n b&iacute;blica de las 27 doctrinas fundamentales,</i> M&eacute;xico, AGASD/APIA, 1988.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;La escuela sab&aacute;tica es una congregaci&oacute;n peque&ntilde;a de entre 5 a 15 miembros y sus puntos de reuni&oacute;n y culto, por lo general, son casas&#45;habitaci&oacute;n de personas interesadas en la doctrina adventista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Calderitas (18&deg; 33" 16' latitud norte y 88&deg; 15" 48' longitud oeste) y Luis Echeverr&iacute;a (18&deg; 39" 22' latitud norte y 88&deg; 13" 40' longitud oeste) son localidades que colindan por el noreste con la ciudad Chetumal. Calderitas, como localidad, surge a ra&iacute;z de la fundaci&oacute;n de Payo Obispo (hoy Chetumal) en la primera mitad del siglo XX. El ejido cuenta con una extensi&oacute;n de 20,927.03 hect&aacute;reas y se encuentra a aproximadamente 5 kil&oacute;metros de la ciudad capital. Luis Echeverria es una rancher&iacute;a que pertenece al ejido Calderitas y su fundaci&oacute;n es m&aacute;s reciente. Esta localidad se halla a aproximadamente 15 kil&oacute;metros de Chetumal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La organizaci&oacute;n de la IASD se conforma de dos categor&iacute;as: 1) la divisional: &eacute;stos son departamentos que realizan distintas actividades con la poblaci&oacute;n religiosa local; estos departamentos representan una vida social completa para sus miembros (actividades recreativas, rituales, educativas, legales, administrativas, etc&eacute;tera). 2) la representativa: este rubro es conformado por un cuerpo de representantes que dirigen el distrito (10 templos); entre ellos est&aacute; el pastor, los ancianos y auxiliares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;"La presencia de Dios", as&iacute; como "gloria y honra del se&ntilde;or", es una frase com&uacute;n en las pr&eacute;dicas adventistas y en el discurso cotidiano de los miembros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;Existe un credo adventista elaborado a partir de la Reforma Alimentaria a finales del siglo XIX en el que se sostiene lo siguiente: "I believe in God. I recognized that God is all and in all and worketh all in all. I know that my body is a temple of God and that the Spirit of God dwells in me. &#91;...&#93; I confess that if I suffer from disease, it is because of transgression, and is not an affliction of providence &#91;...&#93;" <i>Cfr.</i> Kathleen L. Norman, "'Biologic living': The redemption of women and America through healthy living, dress and eugenics", tesis doctoral, California, Claremont Graduate University, 2000.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Un an&aacute;lisis interesante sobre este aspecto es elaborado por Marvin Harris (2004 &#91;1980&#93;). En su libro <i>Vacas, cerdos, guerras y brujas</i> deja ver que muchas de las pr&aacute;cticas religiosas que tienen relaci&oacute;n con la alimentaci&oacute;n&#45;purificaci&oacute;n inscritas en un sistema de creencias determinado responden a una l&oacute;gica de adaptaci&oacute;n cultural al entorno en el que se originan; este puede ser el caso de la creencia adventista sobre la ingesta de carne de cerdo, la cual se considera mala para la salud y por lo tanto es excluida de la dieta de dicha congregaci&oacute;n. Es necesario dejar en claro que esta creencia alimentaria no es exclusiva de los adventistas. Por ejemplo, en el Cor&aacute;n se habla de la misma prohibici&oacute;n con respecto a los animales con pezu&ntilde;a hendida (el cerdo). En este sentido, debo mencionar que al referirme a "la creencia adventista..." o "el adventista cree..." no pretendo otorgarle exclusividad, m&aacute;s bien reconozco que existe una forma de apropiaci&oacute;n y de significaci&oacute;n particulares sobre esta pr&aacute;ctica alimentario&#45;religiosa en relaci&oacute;n con el cuerpo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Adem&aacute;s, se cre&iacute;a que los afroamericanos ten&iacute;an una tendencia &#45;establecida gen&eacute;ticamente&#45; a la pobreza, la delincuencia y la drogadicci&oacute;n. Por ese motivo, con la reforma a la salud y la instauraci&oacute;n de la eugenesia, se prohib&iacute;a todo contacto con individuos de "razas no puras" (Norman, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Los tamales torteados consisten en obleas de masa aderezada con manteca y sazonada &uacute;nicamente con sal. Posteriormente, las tortillas son rellenadas con un caldo espeso y carne de pollo cocida y desmenuzada, para luego ser envuelto con hoja de pl&aacute;tano y cocinado en ba&ntilde;o mar&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> A esto puede sum&aacute;rsele la vestimenta. Las j&oacute;venes &#45;principalmente&#45; han negociado impl&iacute;citamente el uso de pantalones y faldas cortas fuera de los sitios de culto, as&iacute; como el uso de pendientes, pulseras y collares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup><i>&nbsp;Cfr.</i> Luis Duch y Joan&#45;Carles M&eacute;lich, <i>Escenarios de corporeidad. Antropolog&iacute;a de la vida cotidiana 2/1,</i> Espa&ntilde;a, Editorial Trotta, 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;<i>Cfr.</i> Bryan Wilson, <i>Sociolog&iacute;a de las sectas religiosas,</i> Madrid, Editorial Guadarrama, 1970.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Esta es una idea generalizada entre varones y mujeres de la congregaci&oacute;n. En los cultos, en los cantos, en sus discursos cotidianos y testimonios, la mayor&iacute;a de los miembros reconocen la obligaci&oacute;n de mantener el cuerpo en la purificaci&oacute;n a partir de la pr&aacute;ctica ritual, pero sobre todo con la pr&aacute;ctica alimentaria y la temperancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;Para una mirada hacia la participaci&oacute;n femenina en la eucarist&iacute;a cat&oacute;lica puede leerse a Carolina Walter Bynam, "El cuerpo femenino y la pr&aacute;ctica religiosa en la Baja Edad Media", en Michel Feher con Ramona Naddaff y Nadia Tazi, eds., <i>Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Primera parte,</i> Madrid, Taurus/Alfaguara, 1990, 163&#45;225.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Al igual que otras confesiones religiosas, un componente elemental en las creencias adventistas es la existencia de un cuerpo divino dividido en partes, como extensiones cuyas funciones han mantenido al mundo en existencia: la Trinidad (dios Hijo, dios Padre y Esp&iacute;ritu Santo), tres partes en unidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Uso la noci&oacute;n de esfera en el sentido en que es usado por Brusco (1995) en sus reflexiones sobre los espacios simb&oacute;licos que determinan el "deber ser" y no &uacute;nicamente el "deber estar" de los varones y las mujeres &#45;en su caso&#45; evang&eacute;licas(os).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;En el siguiente apartado expondr&eacute; el modo en el que el var&oacute;n es concebido por las mujeres (como "esposo" e "hijo"), raz&oacute;n por la cual es depositario de prestigio, de antemano, por ser var&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Entrevista con un var&oacute;n adventista directivo del departamento de Obra misionera. Chetumal, Quintana Roo, 8 de abril de 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Las mujeres adventistas tambi&eacute;n lo hacen y en buena medida. Gran parte de las mujeres adventistas (profesionistas) contribuyen al ingreso familiar; en otros casos ellas son el sost&eacute;n principal de sus familias, a pesar de la presencia de un var&oacute;n. En la peor de las situaciones, las mujeres adventistas se integran al trabajo informal o al establecimiento de comercios menores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Se enlistan los departamentos bajo la direcci&oacute;n femenina, adem&aacute;s se incluye de manera breve cada una de sus funciones principales:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Ministerio de Diaconizas. Las diaconizas se encargan del aseo de los ba&ntilde;os y de los departamentos, adem&aacute;s de auxiliar a los candidatos adventistas en la ceremonia de bautismo.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Ministerio Infantil se hace cargo de los ni&ntilde;os mientras los padres asisten al servicio los s&aacute;bados; as&iacute; como introducir a los menores al estudio de la Biblia y proporcionarles ciertos conocimientos de la doctrina adventista.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Departamento de Dorcas y Samaritanos dedica su tiempo a la asistencia de enfermos y moribundos en los hospitales, proporcion&aacute;ndoles "la palabra de Dios", adem&aacute;s otorga ayuda moral a las personas que as&iacute; lo necesiten. Las "Dorcas" fungen como profesores en algunos casos, cuando se trata de realizar actividades de "ayuda humanitaria" a trav&eacute;s de la alfabetizaci&oacute;n de adultos.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Ministerio de la Mujer es un departamento joven. All&iacute; se imparte el evangelio y se proporciona apoyo moral a las mujeres que se encuentran en alg&uacute;n problema emocional. Tambi&eacute;n proporcionan elementos para la superaci&oacute;n personal de la mujer en el &aacute;mbito religioso.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Departamento de la Salud y Temperancia, lleva a cabo programas de salud y de prevenci&oacute;n de enfermedades reforzando la dieta que constituye parte de su sistema doctrinal.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Departamento de Comunicaci&oacute;n tiene la funci&oacute;n de difundir las actividades propias de la iglesia a trav&eacute;s de diferentes medios, como volantes, revistas, folletos, tr&iacute;pticos, pero en especial a trav&eacute;s de una radiodifusora local.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Departamento de Escuela Sab&aacute;tica es el medio por el cual se legitiman las creencias. Lo constituye un grupo de "maestros" que se forma dentro de la iglesia para impartir clases sobre el evangelio.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Para una discusi&oacute;n cr&iacute;tica de la noci&oacute;n <i>madre&#45;esposa</i> v&eacute;ase a Marcela Lagarde, <i>Los</i> <i>cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas,</i> M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1993.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Encierro "y samaritanos" entre par&eacute;ntesis debido a que en ese departamento s&oacute;lo tienen presencia temporal 3 varones; sin embargo, ellos no participan en las reuniones.</font></p>      ]]></body><back>
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