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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Introduction from the Editor]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Introduction from the Editor</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luisa Puig</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos que componen este n&uacute;mero de <i>Acta Poetica</i> abarcan una amplia variedad tem&aacute;tica en el campo de los estudios human&iacute;sticos. No obstante, es posible encontrar entre ellos claras convergencias si los consideramos a partir de una noci&oacute;n fundamental para todos ellos: la de discurso. Esta manera de concebir la pr&aacute;ctica "langagi&egrave;re", oral o escrita, no es moderna &#151;en el mundo cl&aacute;sico ya est&aacute; presente&#151; aunque es el gran ling&uuml;ista &Eacute;mile Benveniste quien la define y describe te&oacute;ricamente, al concebir una antropolog&iacute;a hist&oacute;rica del lenguaje, contribuci&oacute;n que cambi&oacute; el panorama de las ciencias humanas en el siglo pasado (Dessons, <i>&Eacute;mile Benveniste</i>,16).<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los problemas que m&aacute;s interesaron a Benveniste fue el de aportar respuestas a la pregunta "comment une langue signifie&#45;t&#45;elle?", entendiendo por "significar": "tener un sentido, representar", "estar en lugar de una cosa para evocarla en la mente" (Benveniste, <i>Derni&egrave;res le&ccedil;ons</i>, 60).<a href="#notas"><sup>2</sup></a> En sus manuscritos (dicen sus editores), Benveniste subra ya que esa fue la obsesi&oacute;n de toda la vida de Saussure &#151;y, desde luego, tambi&eacute;n fue una preocupaci&oacute;n suya:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partimos de esta constataci&oacute;n que la lengua entera est&aacute; conformada y articulada por la significaci&oacute;n. No podr&iacute;a funcionar de otra manera, de hecho, es su raz&oacute;n de ser; sin ella no habr&iacute;a, en un extremo, pensamiento y, en el otro, sociedad, <i>por lo tanto no habr&iacute;a ser</i> y nadie para constatarlo (141).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero para proponer nuevas alternativas era necesario distanciarse de Saussure, abrir un nuevo campo de estudio y, en particular, "mostrar el car&aacute;cter irreductible de la frase" y la especificidad del discurso (Coquet, Fenoglio, <i>Introduction, Derni&egrave;res le&ccedil;ons</i>, 45).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este objetivo, Benveniste concibe la semiolog&iacute;a, la ciencia de los signos, como un campo que comporta dos ejes: el semi&oacute;tico y el sem&aacute;ntico. A diferencia de la dicotom&iacute;a lengua/habla, Benveniste considera que en la lengua hay que distinguir dos dominios diferentes. Se trata de dos modalidades de la funci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica: la de significar para la semi&oacute;tica y la de comunicar para la sem&aacute;ntica. El campo semi&oacute;tico se caracteriza como una propiedad de la lengua. Su unidad es el signo; la totalidad de los signos forman la totalidad de la lengua. Cada signo establece relaciones y oposiciones con otros signos que lo definen y delimitan dentro de la lengua. El sem&aacute;ntico, en cambio, tiene que ver con la lengua en acci&oacute;n, en su funci&oacute;n de</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">mediadora entre el hombre y el hombre, entre el hombre y el mundo, entre la mente y las cosas, transmitiendo la informaci&oacute;n, comunicando la experiencia, imponiendo la adhesi&oacute;n, suscitando la respuesta, implorando, constri&ntilde;endo; en una palabra, organizando toda la vida de los hombres (Benveniste, <i>Probl&egrave;mes II</i>, 224).<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vemos, pues, que en este campo es posible ubicar una gran diversidad de problem&aacute;ticas: las que se relacionan con la argumentaci&oacute;n, la interacci&oacute;n, el dialogismo, que precisamente se tratan de una u otra forma en este n&uacute;mero de <i>Acta Poetica</i>. Esta convergencia tambi&eacute;n es patente en una de las definiciones m&aacute;s generales de Benveniste sobre el discurso: "toda enunciaci&oacute;n que supone un locutor y un oyente y, en el primero, la intenci&oacute;n de influenciar al otro de alguna manera" (Benveniste, <i>Probl&egrave;mes I</i>, 242).<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sus manuscritos Benveniste considera la "<i>cons&eacute;cution discursive</i>" como el principio constitutivo del dominio sem&aacute;ntico: "el sentido se produce al poner de manera consecutiva los constituyentes que son las palabras" (Coquet, Fenoglio, 47). De ah&iacute; que sea imposible, dice Benveniste, pasar del signo a la frase, imposible que coincida esta distinci&oacute;n con la que postula Saussure entre la lengua y el habla, porque el signo es una entidad discontinua y la frase es continua. "La enunciaci&oacute;n no es una acumulaci&oacute;n de signos: la frase es de otro orden de sentido" (Benveniste, <i>Derni&egrave;res le&ccedil;ons</i>, 142). El semi&oacute;tico y el sem&aacute;ntico son dos mundos distintos: el primero es el de las formas de oposici&oacute;n y de distinci&oacute;n, el que se aplica a inventarios cerrados, basados en criterios de distintividad m&aacute;s o menos elaborados, mientras que el segundo es el del "<i>sentido producido</i>" por la enunciaci&oacute;n (144).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no solo se trata de dos universos diferentes, de hecho el dominio semi&oacute;tico depende del sem&aacute;ntico. En efecto: "es en el discurso, actualizado en frases, donde la lengua se forma y se configura. Ah&iacute; comienza el lenguaje. Podr&iacute;a decirse, calcando una f&oacute;rmula cl&aacute;sica: nihil est in <i>lingua</i> quod non prius fuerit in <i>oratione</i>" (Benveniste, <i>Probl&egrave;mes I</i>, 131).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, como lo se&ntilde;ala Dessons (60), al emplear la frase latina, Benveniste estar&iacute;a sobreentendiendo un cierto paralelo, que de nuevo resulta especialmente pertinente aqu&iacute;, entre su propia concepci&oacute;n del discurso y los diversos sentidos del t&eacute;rmino <i>oratio</i>, los cuales, desde luego, dan cuenta de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica discursivas en la &eacute;poca cl&aacute;sica. As&iacute;, <i>oratio</i> se refiere, a la vez, a las palabras dichas, pero tambi&eacute;n a la aptitud para expresarse elocuentemente, sin olvidar, desde luego, a una exposici&oacute;n oratoria dirigida a un p&uacute;blico, a la facultad humana de comunicarse por medio de la palabra y a la facultad de hablar en general, a una sucesi&oacute;n de palabras, es decir, el discurso propiamente dicho, y, en fin, al discurso no regido por las reglas de la poes&iacute;a y a la manera de expresarse, es decir, al estilo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo concibe Benveniste este campo del sentido? En sus notas, explican Jean&#45;Claude Coquet e Ir&egrave;ne Fenoglio (49), este ling&uuml;ista nos muestra el origen fenomenol&oacute;gico de su concepci&oacute;n de lo sem&aacute;ntico, al adoptar los postulados del ling&uuml;ista holand&eacute;s, Hendrik Josephus Pos, de la Escuela de Praga y disc&iacute;pulo de Husserl, quien considera indispensable, en palabras de Benveniste, aclarar los lazos que unen al lenguaje con la realidad y c&oacute;mo el hombre interviene en el lenguaje. Tanto para Pos como para Benveniste, el orden sem&aacute;ntico se enra&iacute;za en "la realidad de experiencia inmediata que es <i>la</i> lengua para el locutor". De ah&iacute; que el ling&uuml;ista holand&eacute;s afirme que "el sujeto ling&uuml;&iacute;stico enuncia su realidad vivida, sin observarla como espectador", lo que concuerda con el prop&oacute;sito de Benveniste de centrar su teor&iacute;a en torno a la subjetividad: "Es en y por el lenguaje como el hombre se constituye como sujeto; porque el solo lenguaje funda en realidad, en su realidad que es la del ser, el concepto de 'ego'" (Benveniste, <i>Probl&egrave;mes I</i>, 259).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La funci&oacute;n del lenguaje estriba, pues, en servir de mediador entre el hombre y el mundo; el lenguaje "<i>re&#45;produce</i>" la realidad &#151;el sentido iterativo del prefijo no se refiere al objeto producido sino a la acci&oacute;n de producir:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El que habla hace renacer por su discurso el acontecimiento y su experiencia del acontecimiento. El que oye capta primero el discurso y a trav&eacute;s de este discurso el acontecimiento reproducido &#91;...&#93; para el locutor, &#91;el discurso&#93; representa la realidad; para el oyente, recrea esta realidad (25).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el dominio sem&aacute;ntico el sentido de la frase conlleva una actitud del locutor: si en lo que respecta al campo semi&oacute;tico el signo posee un significado, en el sem&aacute;ntico Benveniste emplea el t&eacute;rmino en franc&eacute;s de "<i>intent&eacute;</i>" para referirse a aquello que el locutor quiere decir, a la actualizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de su pensamiento. Lo "intentado" contiene lo vivido, las actitudes individuales del locutor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero a la vez, en el orden sem&aacute;ntico, el sentido de la frase implica una referencia a la situaci&oacute;n del discurso. Para Benveniste, el sentido de una frase es diferente del sentido de las palabras que la componen porque, aun cuando uno pueda comprender el sentido de esas palabras, al desconocer las circunstancias en las que son pronunciadas, no ser&aacute; posible comprender el sentido resultado de dicha combinatoria. Por consiguiente, el sentido de una frase ser&aacute; la idea que expresa y su referencia el estado de cosas que la provoca (Benveniste, <i>Probl&egrave;mes II</i>, 226).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la frase se vincula as&iacute; el lenguaje con el hombre, en su calidad de sujeto hablante, y se manifiesta el car&aacute;cter <i>hic et nunc</i> del discurso, es decir, su <i>historicidad</i> (Dessons, 109).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito de esta nueva dimensi&oacute;n de la significaci&oacute;n Benveniste sit&uacute;a su noci&oacute;n de discurso, la que funge como el t&eacute;rmino clave de su teor&iacute;a de la enunciaci&oacute;n, cuya hip&oacute;tesis de partida es que "la enunciaci&oacute;n supone la conversi&oacute;n individual de la lengua en discurso" (Benveniste, <i>Probl&egrave;mes II</i>, 81).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La enunciaci&oacute;n pone el acento en la relaci&oacute;n discursiva dial&oacute;gica y distingue la enunciaci&oacute;n oral de la escrita. Esta &uacute;ltima comporta dos planos: "el escritor se enuncia al escribir y, al interior de su escritura, hace que se enuncien otros individuos" (88), problem&aacute;tica que se relaciona con la intertextualidad, que tambi&eacute;n se tratar&aacute; en este n&uacute;mero de <i>Acta Poetica</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, quiero referirme a un tema de especial inter&eacute;s, no solo por lo significativo que resulta para este n&uacute;mero, sino porque se trata de una problem&aacute;tica sobre la que posiblemente Benveniste reflexion&oacute; al final de su vida acad&eacute;mica, dado que sale a la luz por primera vez en sus <i>Derni&egrave;res le&ccedil;ons</i>. Me refiero a la relaci&oacute;n entre la lengua y la escritura: "Toda reflexi&oacute;n sobre la lengua, en particular, hace surgir en nuestro pensamiento la forma escrita en donde los signos ling&uuml;&iacute;sticos toman una realidad visible" (Benveniste, <i>Derni&egrave;res le&ccedil;ons</i>, 91).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para reflexionar sobre la escritura es necesario, dice Benveniste, considerarla como un sistema semi&oacute;tico, lo que implica partir del principio seg&uacute;n el cual una graf&iacute;a (un significante) "<i>representa</i>" una fon&iacute;a (un significado), relaci&oacute;n reversible y biun&iacute;voca entre dos t&eacute;rminos y solo dos (92). De igual manera, hay que liberarse de la representaci&oacute;n que el locutor tiene del habla como intercambio vivo y asumir que la lengua se convierte en una imagen de la lengua:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actividad completa en la que el locutor est&aacute; comprometido, ese comportamiento gestual, tanto como el fonoac&uacute;stico, esa participaci&oacute;n del otro, de todos los otros, de la totalidad de los interlocutores posibles en esa manifestaci&oacute;n individual y colectiva, todo ello es reemplazado por <i>signos</i> trazados con la mano (93).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que la representaci&oacute;n gr&aacute;fica se convierta en escritura fue necesario, dice Benveniste, realizar una verdadera revoluci&oacute;n: que la escritura tomara como modelo a la lengua. En efecto, el hombre primitivo representa gr&aacute;ficamente la realidad o una idea, no la lengua, porque para &eacute;l la lengua no existe como signo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta revoluci&oacute;n implic&oacute; igualmente que el escribano encontrara una graf&iacute;a que reprodujera la fon&iacute;a, por lo tanto, una graf&iacute;a compuesta de un n&uacute;mero limitado de signos (101). Solo el alfabeto griego, dice Benveniste, fue capaz de evolucionar y adaptarse a las diferentes lenguas, al distinguir no solo las s&iacute;labas, sino cada sonido y reproducirlo por medio de una sola letra (107, 109).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una aportaci&oacute;n de la teor&iacute;a benvenistiana fue la de advertir y analizar la <i>relaci&oacute;n de interpretaci&oacute;n</i> en los sistemas semiol&oacute;gicos. Esta relaci&oacute;n especifica si cada sistema puede interpretarse por s&iacute; mismo o si debe buscar dicha interpretaci&oacute;n en otro. Al respecto Benveniste afirma que, exceptuando la m&uacute;sica y las artes visuales, los dem&aacute;s sistemas est&aacute;n obligados a recurrir a la verbalizaci&oacute;n para hablar de s&iacute; mismos, dado que "solo es significante lo que es nombrado por el lenguaje" (76).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, en tanto que sistema semi&oacute;tico, solo la lengua es capaz de atribuir a un objeto o proceso el poder de "<i>representar</i>", solo la lengua puede enunciar y ordenar los valores propios de los comportamientos sociales, de las relaciones humanas, en una palabra de "semiotizarlo todo" (114).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, en lo que ata&ntilde;e a las problem&aacute;ticas que se discutir&aacute;n aqu&iacute;, las cuales tocan diversos aspectos relacionados con el funcionamiento del discurso, cabe resaltar que la invenci&oacute;n de la escritura dio lugar a que la lengua, a su vez, "se semiotizara a s&iacute; misma". Lo anterior se debe, dice Benveniste, a que la lengua opera una reducci&oacute;n sobre s&iacute; misma: de su funci&oacute;n instrumental comunicativa se deriva la representativa (antes mencionada), que puede plasmarse en la escritura. Pero, a su vez, la escritura puede cambiar de funci&oacute;n: "de instrumento para iconizar la realidad, es decir el <i>referente</i>, a partir del discurso, se convierte poco a poco en el medio de representar al discurso mismo" (115). Esta situaci&oacute;n se da cuando, al observar diferencias, coincidencias, oposiciones, similitudes en la lengua a trav&eacute;s de la escritura, el hablante repara en la lengua y no en las cosas enunciadas. Lo anterior es posible, en primer lugar, por la propiedad metaling&uuml;&iacute;stica propia de la lengua que le permite describirse a s&iacute; misma en sus propios t&eacute;rminos, pero tambi&eacute;n porque para semiotizarse, la lengua debi&oacute; "<i>proceder a una objetivaci&oacute;n de su propia substancia</i>. La escritura <i>se convierte</i> progresivamente en el instrumento de esta objetivaci&oacute;n formal" (113).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, concluye Benveniste, la reflexi&oacute;n sobre el lenguaje hablado se debe al hecho de que hemos podido acceder a este "lenguaje visible" que es la escritura, la cual nos permiti&oacute; tomar conciencia del discurso y llevar a cabo su an&aacute;lisis, ya que la escritura es "<i>el habla misma fijada en un sistema secundario de signos</i>" (132).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es, pues, a nuestro parecer, en concordancia con las perspectivas que ofrece esta concepci&oacute;n general de la pr&aacute;ctica discursiva que los autores de este n&uacute;mero abordar&aacute;n cada una de las problem&aacute;ticas que proponen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los nueve art&iacute;culos que se re&uacute;nen en este n&uacute;mero de <i>Acta Poetica</i> se organizan en torno a diversos ejes de investigaci&oacute;n: el argumentativo, el ret&oacute;rico, el ling&uuml;&iacute;stico, el filos&oacute;fico, el literario y el del an&aacute;lisis del discurso. Las tem&aacute;ticas, por su parte, son de car&aacute;cter fundamentalmente te&oacute;rico en tres casos y en los otros seis se trata de an&aacute;lisis puntuales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abre el n&uacute;mero el art&iacute;culo "Maniobras estrat&eacute;gicas: combinando lo razonable y lo efectivo en el discurso argumentativo" de Frans H. van Eemeren, Maestro Em&eacute;rito de la Universidad de Amsterdam. En el marco de su Teor&iacute;a pragmadial&eacute;ctica de la argumentaci&oacute;n el autor se propone la tarea de distinguir entre los movimientos argumentativos razonables y los falaces. Por medio de la noci&oacute;n de "maniobra estrat&eacute;gica" explica el poder persuasivo de las falacias y las dificultades que implica detectarlas, con un ejemplo concreto: la diferencia en el funcionamiento de las maniobras estrat&eacute;gicas entre un argumento de autoridad razonable y el <i>argumentum ad verecundiam</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo trabajo, "Hacia una pragm&aacute;tica anal&oacute;gica", de Mauricio Beuchot, es una propuesta sobre la viabilidad de una pragm&aacute;tica anal&oacute;gica basada en la noci&oacute;n aristot&eacute;lica de analog&iacute;a. El autor defiende una posici&oacute;n media y mediadora que supla las deficiencias de las pragm&aacute;ticas tanto un&iacute;vocas como equ&iacute;vocas. Esta opci&oacute;n se encontrar&iacute;a en una pragm&aacute;tica anal&oacute;gica que trata de acceder al sentido reconociendo "el claroscuro de la comunicaci&oacute;n, salvaguardando, sin embargo, lo que hay de luminosidad en ella".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer art&iacute;culo, "Credibilidad e intertextualidad: el <i>ethos</i> del buen testigo en la <i>Recherche</i> de Proust", Pierre Zoberman propone una interpretaci&oacute;n del relato proustiano enfocado en el an&aacute;lisis del <i>ethos</i> del Narrador. El autor explica c&oacute;mo la fiabilidad de sus testimonios es patente no solo en sus poderes inusuales de observaci&oacute;n, sino incluso tambi&eacute;n cuando por ingenuidad no entiende lo que ve y se afana en comprenderlo y compartirlo con el lector. Ahora bien, este <i>ethos</i> se conforma gracias a toda una estrategia basada en conexiones intertextuales e intratextuales que no corresponden a simples referencias sino que "textualmente generan pasajes significativos de la novela".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto estudio, "Oratoria y performance en la Atenas cl&aacute;sica", de Michael J. Edwards, analiza la pr&aacute;ctica discursiva cl&aacute;sica a partir de la referencia a temas que no han sido frecuentemente estudiados. Por ejemplo, se refiere al empleo que hac&iacute;an ciertos oradores del <i>ephodos</i>, una forma alternativa de proemio especialmente &uacute;til cuando las circunstancias resultaban dif&iacute;ciles; habla de las implicaciones que ten&iacute;a contar o no con una voz fuerte al pronunciar los discursos; del hecho de apostrofar al oponente como medio para distanciarlo de los jurados; en fin, tambi&eacute;n se refiere al reloj de agua que cronometraba los discursos forenses. Todo el estudio enmarcado en la palabra <i>performance</i> que no solo da cuenta de la tem&aacute;tica que analiza, sino que adicionalmente sirve de acr&oacute;nimo para seleccionar los aspectos que ser&aacute;n tratados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quinto trabajo, "Leer lo ilegible. Sobre el proceso de lectura como fundamento de la cr&iacute;tica literaria", de Esther Mart&iacute;nez Luna y Leonardo Mart&iacute;nez Carrizales, propone un acercamiento al an&aacute;lisis del texto literario acorde con los planteamientos te&oacute;ricos que buscan no "silenciar el clima de 'oralidad' en el que el texto se suscita". Partiendo de los postulados ling&uuml;&iacute;sticos de Roy Harris, los autores sostienen que el lector cr&iacute;tico debe reconocer el car&aacute;cter circunstancial de los actos de comunicaci&oacute;n que forman parte de la escritura y de la lectura; lo anterior implica considerar que el texto solo corresponde con una "huella <i>insuficiente</i> de un acto de escritura" al que es muy dif&iacute;cil acceder en su totalidad. Para ilustrar lo anterior, este estudio hace referencia a un caso concreto: las circunstancias que vuelven evidente la indeterminaci&oacute;n de sentido en tres ensayos del escritor Pedro Henr&iacute;quez Ure&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sexto art&iacute;culo, "La <i>legislatio</i> en los <i>progymnasmata</i> espa&ntilde;oles del siglo XVI: del ejercicio escolar al texto literario", de Mar&iacute;a Violeta P&eacute;rez Custodio, es un amplio estudio que aborda dos temas distintos pero vinculados: la manera como los humanistas espa&ntilde;oles debieron interpretar la <i>legislatio</i>, es decir, "el ejercicio ret&oacute;rico consistente en la confirmaci&oacute;n o refutaci&oacute;n de una ley" y c&oacute;mo esa preceptiva fue utilizada para generar nuevos ejemplos destinados a los estudiantes en los textos escolares, e incluso tambi&eacute;n fue aplicada en ciertos textos literarios, como en la obra del padre Juan de Mariana sobre filosof&iacute;a pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El s&eacute;ptimo estudio, "Rasgos formales de los titulares period&iacute;sticos: notas sobre diez diarios del &aacute;mbito hisp&aacute;nico", de Juan Nadal Palaz&oacute;n, es un an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico de las particularidades formales que caracterizan a los titulares de una amplia gama de peri&oacute;dicos en lengua espa&ntilde;ola. El trabajo es especialmente interesante porque busca resaltar las caracter&iacute;sticas propias de un discurso herm&eacute;tico, conciso e incluso a veces cr&iacute;ptico, en el que "se lleva al l&iacute;mite la tensi&oacute;n entre econom&iacute;a e informatividad" y que, hasta ahora, no hab&iacute;a sido objeto de un estudio riguroso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El octavo art&iacute;culo, "Juliano el Ap&oacute;stata: Estudio de las <i>Cartas</i> escritas entre los a&ntilde;os 355 y 360", de Elena Redondo Moyano, es un estudio sobre un g&eacute;nero discursivo particular: el epistolar griego. La autora caracteriza estas <i>Cartas</i> tomando en cuenta diversos aspectos: las circunstancias en que fueron escritas, los destinatarios a los que iban dirigidas, los mensajes que conten&iacute;an y las modalidades discursivas que las distinguen. Por medio de un examen minucioso, la autora analiza las estrategias que desarrolla Juliano en su discurso para mostrar el <i>ethos</i> de una persona interesada en la cultura y alejar la imagen del conspirador que busca adue&ntilde;arse del imperio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierra este n&uacute;mero de <i>Acta Poetica</i> el trabajo "Apuntes sobre la hibridaci&oacute;n gen&eacute;rica y sobre la identificaci&oacute;n de diversas estrategias enunciativas a trav&eacute;s de la categorizaci&oacute;n gen&eacute;rica de los discursos", de Ad&aacute;n Brand. Enmarcado en la perspectiva del An&aacute;lisis del discurso, este art&iacute;culo propone una caracterizaci&oacute;n gen&eacute;rica de una serie de <i>spots</i> televisivos presentados en ocasi&oacute;n del bicentenario de la Independencia de M&eacute;xico y del centenario de la Revoluci&oacute;n. El autor considera que el corpus estudiado es representativo de un discurso "h&iacute;brido, intergen&eacute;rico, muy propio de una &eacute;poca multimedia" que llama a la elaboraci&oacute;n de nuevas propuestas te&oacute;ricas que den cuenta de todas sus modalidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Forma parte de este n&uacute;mero de <i>Acta Poetica</i> una rese&ntilde;a del libro <i>Mitos cl&aacute;sicos en la literatura espa&ntilde;ola e hispanoamericana del siglo</i> <i>XX</i> de Juan Antonio L&oacute;pez F&eacute;rez por Rafael J. Gall&eacute; Cejudo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir deseo agradecer a la doctora Gabriela Nava por su invaluable ayuda a lo largo del proceso de edici&oacute;n del n&uacute;mero, as&iacute; como la eficiente colaboraci&oacute;n de Gabriela Espejo, Israel Ram&iacute;rez y &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez.</font></p>  	<h3 align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></h3>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> G&eacute;rard, Dessons, <i>&Eacute;mile Benveniste, l'invention du discours</i>, France, &Eacute;ditions In Press, 2006.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Como lo explican Jean&#45;Claude Coquet e Ir&egrave;ne Fenoglio, recopiladores y editores de este volumen, durante el a&ntilde;o universitario 1968&#45;1969, &Eacute;mile Benveniste pronunci&oacute; quince conferencias en el Coll&egrave;ge de France. Del ciclo universitario siguiente solo alcanz&oacute; a dar la primera, a causa del infortunado infarto cerebral que sufri&oacute; en diciembre de 1969. Las notas preparatorias publicadas en este volumen corresponden a las conferencias que imparti&oacute; y tambi&eacute;n a las que planeaba dar posteriormente. Adem&aacute;s de estos manuscritos recientemente publicados, la Biblioth&egrave;que Nationale de France alberga un fondo Benveniste con el legado en vida del propio ling&uuml;ista, el cual contiene sus documentos de trabajo, desde sus notas de estudiante, cuando asist&iacute;a a los cursos de Meillet, entre otros, hasta sus &uacute;ltimas reflexiones (&Eacute;mile Benveniste, <i>Derni&egrave;res le&ccedil;ons. Coll&egrave;ge de France 1968 et 1969,</i> prefacio de Julia Kristeva, introd. Jean&#45;Claude Coquet e Ir&egrave;ne Fenoglio, ep&iacute;logo de Tzvetan Todorov, eds. Jean&#45;Claude Coquet e Ir&egrave;ne Fenoglio, Paris, EHESS, Gallimard, Seuil, 2012).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> &Eacute;mile, Benveniste, <i>Probl&egrave;mes de linguistique g&eacute;n&eacute;rale II</i>, Paris, Gallimard, 1974.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> &Eacute;mile, Benveniste, <i>Probl&egrave;mes de linguistique g&eacute;n&eacute;rale I</i> &#91;1966&#93;, Paris, Gallimard, 1975.</font></p>      ]]></body>
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