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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rossi, Annunziata, <i>Fascismo en Europa</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvana Rabinovich</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, 2006, 116 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El divorcio de la historia y la literatura ha sido tan calamitoso para la escritura de la historia jud&iacute;a como para la de la historia en general, no s&oacute;lo porque ensancha la brecha entre el historiador y el hombre lego, sino porque afecta la misma imagen del pasado resultante. Los que est&aacute;n alienados del pasado no pueden ser acercados a &eacute;l mediante la pura explicaci&oacute;n; necesitan igualmente de la evocaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; sin saberlo, Annunziata Rossi responde a esta cita del historiador jud&iacute;o Yosef Hayim Yerushalmi, autor del libro <i>Zajor.</i> No se trata de una respuesta que sabe m&aacute;s que el cuestionamiento, sino que la autora en su pluma <i>responde por</i> el lamento del historiador. De este modo, Rossi apunta que la literatura (y el arte) "es el sism&oacute;grafo m&aacute;s sensible para advertir y registrar todas las vibraciones, los sobresaltos que sacuden inadvertidos el subsuelo social y, en ocasiones de fuertes crisis, capaces de estallar en la superficie" (25).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Fascismo en Europa,</i> que interpreta la historia desde la literatura, tiene cierto efecto medicinal, en cuanto que mitiga, aunque sea en parte, un dolor que invade en buena medida a la humanidad, y nos desempacha de tanta explicaci&oacute;n para evocar los relatos. Una buena dosis de literatura es necesaria en nuestros d&iacute;as a fin de "digerir" las noticias. El efecto curativo de esta lectura tiene varias facetas: no s&oacute;lo aporta otra luz a la comprensi&oacute;n l&oacute;gica de los hechos, sino que, sobre todo en su dimensi&oacute;n afectiva y narrativa, despierta la <i>imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica</i> que permite evocar el hecho hist&oacute;rico con miras a un presente creativo. En el caso de nuestros d&iacute;as, la ficci&oacute;n, que miente pero nunca estafa, es capaz de tocar una verdad que Juan Jos&eacute; Saer<sup><a href="#notas">2</a></sup> caracteriz&oacute; como "menos rudimentaria" que la del positivismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dedicatoria al padre, seguidor de Giuseppe Mazzini, con su distinci&oacute;n clara entre nacionalidad y nacionalismo, funge como la llave de entrada a la lectura. As&iacute;, el libro <i>Fascismo en Europa</i> se ubica en la perspectiva de la nacionalidad, distanci&aacute;ndose del nacionalismo, que el fil&oacute;sofo Martin Buber, en sus escritos pol&iacute;ticos, defini&oacute; como "ego&iacute;smo colectivo". El <i>nacionalismo</i> comprende a la naci&oacute;n como una esencia est&aacute;tica y determinista y, desde el concepto de <i>nacionalidad,</i> la naci&oacute;n siempre se entiende en proceso. As&iacute;, la autora recuerda que, para Mazzini, contrariamente al fascismo, "la idea de naci&oacute;n es complementaria y no antit&eacute;tica de Europa o de la comunidad internacional" (95). En ese contexto cita a Renan, quien defin&iacute;a a la naci&oacute;n como "un plebiscito de todos los d&iacute;as" (96).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quisiera detenerme en la parte que se refiere a Alemania, y que me llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n: tras describir el conflicto entre "alma" <i>&#91;Seele&#93;</i> y "esp&iacute;ritu" <i>&#91;Geist&#93;</i> que gui&oacute; a los fil&oacute;sofos vita&#45;listas, leemos: "Podr&iacute;amos concluir que el alma termin&oacute; defendi&eacute;ndose contra el esp&iacute;ritu con la ayuda de las c&aacute;maras de gas" (69). Sin duda se trata de una frase muy pensada por la autora y que en su construcci&oacute;n encierra una gran cantidad de interrogantes, porque las c&aacute;maras de gas no "defienden" nada ni a nadie, y esto se refleja en la preposici&oacute;n escogida: uno se defiende "de" pero no "contra". De este modo, en la lectura miope del nazismo, puede pensarse que, en nombre del alma (aria), hab&iacute;a que liquidar al esp&iacute;ritu (jud&iacute;o, en el sentido amplio de este t&eacute;rmino, no en el nacionalista). As&iacute;, el sustantivo <i>ayuda</i> seguido del objeto <i>c&aacute;maras de gas</i> denuncia la operaci&oacute;n eufem&iacute;stica del lenguaje documentada magistralmente por el ling&uuml;ista Victor Klemperer.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Esta osada propuesta de conclusi&oacute;n de Rossi pone en evidencia la pseudo&#45;lectura fascista, operaci&oacute;n que acecha en todo momento y en todo lugar. El acto de lectura no es jam&aacute;s inocente, ni tampoco apol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto que no puedo pasar de lado es la referencia al pol&eacute;mico historiador alem&aacute;n Ernst Nolte, quien (me permito adoptar la formulaci&oacute;n recientemente comentada) sospechosamente se "defiende contra" la singularidad del nazismo, al sostener que este &uacute;ltimo era una <i>defensa &#151;excesiva&#151; contra</i> el bolchevismo. Es importante el gesto de la autora, que tambi&eacute;n da la palabra a un historiador pol&eacute;mico, que no debe ser satanizado ni mucho menos excluido de la discusi&oacute;n. Sin embargo, me parece demasiado generoso con Nolte, y poco cort&eacute;s con Moravia, hablar de "afinidad" entre ambas posiciones (83). Mientras Nolte "(se) defiende" desde una postura <i>moralista,</i> que argumenta <i>ad hominem,</i> en este caso <i>ad nationem,</i> Moravia se hace cargo en t&eacute;rminos morales, es decir, en primera persona, de la responsabilidad, al decir: "Es un hecho significativo que el nazismo surge en un pa&iacute;s para nada perif&eacute;rico respecto a nuestra civilizaci&oacute;n, y m&aacute;s bien central" (81). La pregunta nietzscheana sobre qui&eacute;n dice (y desde d&oacute;nde) marca la diferencia. Annunziata Rossi hace bien en parafrasear a Nolte; al describir su argumentaci&oacute;n en comparaci&oacute;n con los <i>gulags,</i> que cito: "&#91;...&#93; Auschwitz, sin las c&aacute;maras de gas ni los hornos crematorios, tiene sus antecedentes en las deportaciones, los fusilamientos en masa, la tortura y los gulags a los que recurr&iacute;a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en su lucha pol&iacute;tica" (84), la autora exige del lector atento saber que es impensable Auschwitz <i>sin las c&aacute;maras de gas ni los hornos crematorios,</i> porque precisamente ese nombre propio pasa a la historia como el lugar privilegiado por la "soluci&oacute;n final" <i>(Endlosung</i> que, dicho sea de paso, nada tiene de <i>Erlosung</i> porque no redime &#151;ni "defiende"&#151; a nada ni a nadie, como podr&iacute;a pretender Nolte).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta &uacute;ltima parte quisiera volver a la importancia y la actualidad que tiene el hecho de que este libro, <i>Fascismo en Europa,</i> se haya publicado en nuestros d&iacute;as en M&eacute;xico. Huelga decir que no se trata de un ejercicio te&oacute;rico a secas: el sello del pensamiento de Mazzini en la herencia paterna advierte, adem&aacute;s del compromiso de quien lo firma, acerca de una actualidad que quema, y no s&oacute;lo porque &uacute;ltimamente leemos en la prensa al fascismo hecho verbo y sustantivo que indica un proceso de "fascistizaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, si leemos las siguientes frases fuera de su contexto, nos parecer&iacute;a que han sido formuladas recientemente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen conlleva en breve tiempo y casi de golpe aclaraciones y nociones que el escrito permite obtener s&oacute;lo a trav&eacute;s de una lectura aburrida (100).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cita es del autor del libro <i>Mein Kampf.</i></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen &#91;...&#93; es la Biblia de los pobres (100).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La frase est&aacute; tomada de Gregorio el Grande, en la alta Edad Media.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se trata de suprimir las desigualdades entre los hombres, sino de ampliarlas y de hacer de ello una ley (103).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuevamente es Hitler, y la primera parte de esta cita podr&iacute;a haber sido formulada (o al menos pensada) recientemente en ingl&eacute;s:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nosotros aspiramos no a la igualdad sino al dominio. El pa&iacute;s de raza extranjera debe convertirse en un pa&iacute;s de siervos, de campesinos temporales o de obreros industriales (103).</font></p> 	</blockquote>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de Italia, con sus particularidades,    que Arendt document&oacute; en <i>Eichmann en Jerusal&eacute;n,</i><sup><a href="#notas">4</a></sup>    aludiendo justamente a la idiosincrasia de un pueblo indisciplinado que no cumpl&iacute;a    a cabalidad las demandas del III Reich, aparece en este libro como un tema importante,    para establecer tambi&eacute;n las diferencias entre el fascismo italiano y    el alem&aacute;n. As&iacute;, la cita de Papini en la nota a pie de p&aacute;gina    (55) es elocuente:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esp&iacute;ritu de indisciplina individual, teorizado y agigantado, puede llevar al atentado an&aacute;rquico pero no a la revoluci&oacute;n. De hecho, Italia dio m&aacute;s an&aacute;rquicos aislados que verdaderos revolucionarios.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La descripci&oacute;n de la mentalidad italiana como refractaria al mito aliment&oacute; esa indisciplina individual; por eso, la autora sostiene que las leyes raciales de 1938 "terminaron por enajenar el consenso ya en picada del <i>Duce"</i> (107). Es curioso leer que Mussolini exhortaba: "Tenemos que convertirnos desesperadamente en un pueblo serio" (53).</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Convendr&iacute;a tomar en cuenta    estos datos antes de indignarse frente a la pel&iacute;cula <i>La vida es bella.</i><sup><a href="#notas">5</a></sup>    La risa no necesariamente es burla y, en tanto pasi&oacute;n alegre, como resistencia    a las pasiones tristes, prolonga vida y dignidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, las frecuentes referencias al "transformismo pol&iacute;tico" o gatopardismo de Italia (39) suenan demasiado familiares. El fantasma de Silvio Berlusconi acecha a toda Latinoam&eacute;rica y m&aacute;s all&aacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quedar&iacute;an otros temas, como las referencias al interesante y siempre pol&eacute;mico Sorel, o a Franco, o a Per&oacute;n, pero aqu&iacute; nos detenemos habiendo hecho uno m&aacute;s de todos los posibles recorridos de este libro. Por todo lo anterior, leer aqu&iacute; y ahora <i>Fascismo en Europa</i> es una experiencia de lectura que recomiendo como terapia homeop&aacute;tica para el v&eacute;rtigo que a pasos agigantados est&aacute; asolando a nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Y. H. Yerushalmi, <i>Zajor,</i> Anthropos, Barcelona, 2002, pp. 120&#45;121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=213705&pid=S0185-3082200800010001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> J. J. Saer, <i>El concepto de ficci&oacute;n,</i> Planeta, M&eacute;xico, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=213707&pid=S0185-3082200800010001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Victor Klemperer, <i>LTI. La langue du Ill&egrave;me. Reich,</i> Agora, Albin Michel, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=213709&pid=S0185-3082200800010001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Ana Arendt, <i>Eichmann en Jerusal&eacute;n: un estudio sobre la banalidad del mal.</i> Lumen, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=213711&pid=S0185-3082200800010001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Guido Orefice, 1997, protagonizada por Roberto Benigni.</font></p>      ]]></body><back>
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