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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Federico Villarreal  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1850&#150;1919<a href="#nota">*</a></b></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Miguel Meza Baz&aacute;n**</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>**Doctor en Historia por El Colegio de M&eacute;xico. Profesor tiempo parcial en la Universidad Nacional Federico Villarreal de Lima.</i> Correo e: <a href="mailto:mmeza@colmex.mx">mmeza@colmex.mx</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Per&uacute; no existen muchos estudios sobre la historia de las universidades desde su fundaci&oacute;n hasta el presente. M&aacute;s a&uacute;n, llama la atenci&oacute;n que estas casas de formaci&oacute;n del esp&iacute;ritu, acad&eacute;mica, intelectual, profesional y, por qu&eacute; no, pol&iacute;tica tambi&eacute;n, no hayan incentivado m&aacute;s estudios sobre su papel en la vida de un pa&iacute;s, m&aacute;s a&uacute;n cuando &eacute;stas han cumplido m&aacute;s de cuatro y medio siglos de existencia<sup><a href="#nota">1</a></sup>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las razones pueden ser m&uacute;ltiples: desconocimiento, falta de inter&eacute;s, conformismo con las im&aacute;genes estereotipadas de una realidad, y puede completar esta lista el papel secundario que se le ha dado a la universidad, especialmente p&uacute;blica, en la construcci&oacute;n de una sociedad conducida por la racionalidad discursiva de la inteligencia cr&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos estudios contribuyen al mismo tiempo a escudri&ntilde;ar cu&aacute;les fueron los or&iacute;genes de la universidad y qu&eacute; papel les correspondi&oacute; en determinados momentos de la historia en el pa&iacute;s andino. En este escenario la historia de la principal universidad del Per&uacute; y la &uacute;nica de Lima durante mucho tiempo, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (conocida por sus siglas como UNMSM), se impone como una necesidad imperativa en los estudios de las universidades en los Andes. El estudio de Marcos Garfias titulada <i>La formaci&oacute;n de la Universidad Moderna en el Per&uacute;. San Marcos. 1850 &#150;1919,</i> elaborada inicialmente como tesis para obtener su t&iacute;tulo de Licenciado en Historia en la Universidad San Marcos en el 2009 y premiada como la mejor tesis de licenciatura en el a&ntilde;o 2010 por la Asamblea Nacional de Rectores, llena este requerimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema, por otro lado, resulta crucial para plantearnos cu&aacute;l es la funci&oacute;n de la universidad p&uacute;blica en sociedades marcadas por transformaciones sociales. Aqu&iacute; se&ntilde;alaremos s&oacute;lo algunos temas que el libro desarrolla: la modernizaci&oacute;n acad&eacute;mico institucional, la autonom&iacute;a universitaria, las reformas y el financiamiento presupuestal y la actitud de las elites pol&iacute;ticas con respecto a la universidad p&uacute;blica nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A estas alturas podr&iacute;a parecer un tema obvio asociar a la Universidad con la modernidad, no obstante, como sugiere el autor, el tr&aacute;nsito de tal asociaci&oacute;n no fue sencillo y mucho menos corto. La introducci&oacute;n y el cap&iacute;tulo I est&aacute;n dedicados &iacute;ntegramente a ello. La Universidad de San Marcos, una creaci&oacute;n temprana del r&eacute;gimen colonial hisp&aacute;nico en el siglo XVI, puso sus propias vallas para su modernizaci&oacute;n posterior. Impulsada por el estado colonial borb&oacute;nico, empe&ntilde;ado en reformarse a s&iacute; mismo para una mejor extracci&oacute;n de recursos de sus hijos de ultramar, colision&oacute; directamente con los intereses de una academia anclada en el mundo de la escol&aacute;stica, el regalismo y las doctrinas teol&oacute;gicas de derecho divino de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas resistencias llegaban a tal punto, especialmente en la sociedad lime&ntilde;a colonial, que la propia corona decidi&oacute; abandonar el tradicional campo universitario sobre el que hab&iacute;a fundado uno de los pilares de su dominio, para sustituirlo con la formaci&oacute;n de colegios que transmitieran su nueva filosof&iacute;a y pr&aacute;cticas de gobierno. La creaci&oacute;n del Convictorio Real de San Carlos para letrados de formaci&oacute;n media y del Colegio de Medicina de San Fernando, constituyeron respuestas de la corona frente a la resistencia de la primera universidad en los Andes para cumplir bajo el paraguas del racionalismo de las luces y la ilustraci&oacute;n, las pol&iacute;ticas de modernizaci&oacute;n de las sociedades hisp&aacute;nicas coloniales. La independencia en 1821 no cambi&oacute; este cuadro contradictorio entre la academia ilustrada de los colegios (el Convictorio se convirti&oacute; en Colegio Mayor y el Colegio de Medicina de San Fernando se mantuvo igual) frente al conservadurismo reaccionario de la Universidad de San Marcos al que se le sumar&iacute;a el seminario de Santo Toribio, especializado en la formaci&oacute;n de te&oacute;logos y cl&eacute;rigos. En todo caso, lo que la independencia si afirm&oacute; en este periodo fue la intromisi&oacute;n de los poderes del Estado republicano sobre la tan perorada "autonom&iacute;a de fueros universitarios", y &eacute;sto pod&iacute;a ser as&iacute; m&aacute;s all&aacute; de si efectivamente buscara o no mejorar la calidad de la educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La paradoja del tema de la autonom&iacute;a universitaria est&aacute; ligada a este hecho de origen, que podemos comprobar hasta hoy y que el propio autor anota en varios momentos de la historia que relata (pp. 55 &#150;60, 79&#150; 84), y es que efectivamente, el poder pol&iacute;tico pod&iacute;a intervenir en los fueros universitarios m&aacute;s all&aacute; de los derechos que la constituci&oacute;n y las leyes nacionales pod&iacute;an asegurarle. Garfias se&ntilde;ala de esta manera que s&oacute;lo tras la consolidaci&oacute;n de las elites laicas ilustradas en estas instituciones extra universitarias tras la independencia y su relevo a mediados del siglo XIX por corrientes liberales m&aacute;s declaradamente anticlericales, se inici&oacute; una lucha m&aacute;s efectiva por quebrar desde afuera de la universidad las resistencias pol&iacute;ticas de sus autoridades, para empujarlas compulsivamente a la modernizaci&oacute;n del claustro (pp. 60 &#150;65). En un contexto en que el nuevo modelo econ&oacute;mico de exportaci&oacute;n, basado en la venta del guano de aves de las islas marinas, era capaz de proveer de ingentes recursos al Estado, los liberales que promov&iacute;an la supremac&iacute;a del poder estatal por sobre cualquier administraci&oacute;n de antiguo r&eacute;gimen, parec&iacute;a efectivamente plausible hacer la modernizaci&oacute;n de la Universidad sin que les preocupara para nada el tema de la autonom&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de estas consideraciones planteadas muy bien por el autor, la finalidad del programa liberal universitario era constituir un modelo de universidad basado en la formaci&oacute;n de profesionales y docentes, capaz de responder esencialmente a las necesidades de un Estado central fuerte inspir&aacute;ndose en el modelo universitario franc&eacute;s napole&oacute;nico (p. 70). En este sentido Garfias describe varios aspectos de una reforma que reflej&oacute; una parte importante del proyecto liberal para formar desde la academia una educaci&oacute;n superior basada en valores cient&iacute;ficos, human&iacute;sticos e intelectuales con una mayor identificaci&oacute;n con el Estado nacional. La reestructuraci&oacute;n organizativa institucional y de educaci&oacute;n intermedia mediante la fusi&oacute;n del Colegio Mayor de San Carlos y de San Fernando con la Universidad de San Marcos; y, la reforma total de los reg&iacute;menes acad&eacute;micos y de contenidos curriculares para la creaci&oacute;n de nuevas facultades con carreras profesionales alineadas a las necesidades burocr&aacute;ticas del Estado, estaba encaminada hacia este fin.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar, sin embargo, que esta actitud por reformar a la universidad respondi&oacute; en buena parte tambi&eacute;n a un cambio en la correlaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas, que aunque el autor no lo dice expresamente, s&iacute; da pistas para entender c&oacute;mo la intenci&oacute;n misma de modernizar a la universidad o peor a&uacute;n, con la intenci&oacute;n de hacerla funcional al poder, no se mostr&oacute; ni tan estable ni altamente comprometido con ello. Una visi&oacute;n de m&aacute;s largo plazo, que el autor expone en la segunda parte del libro, nos muestra efectivamente, cu&aacute;l era la actitud real de las elites pol&iacute;ticas en el poder y que explica por qu&eacute; estas reformas no bastaron para consolidar la modernizaci&oacute;n de la Universidad San Marcos entre el siglo XIX y XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto adicional al tema de las reformas y la pol&iacute;tica estatal es lo que el autor considera, en principio, que si bien la universidad si era funcional al poder pol&iacute;tico establecido, exist&iacute;a tambi&eacute;n espacios para la cr&iacute;tica que a la larga terminaron afect&aacute;ndola antes que benefici&aacute;ndola (p. 151). La observaci&oacute;n parece correcta, sin embargo es dif&iacute;cil asumir que la existencia de dichas posturas cr&iacute;ticas fuese un motivo suficiente para no concitar el entusiasmo de todas las elites pol&iacute;ticas, para convertir a la universidad p&uacute;blica en un referente fundamental del r&eacute;gimen pol&iacute;tico peruano entre los siglos XIX y XX. En el mundo han habido universidades mucho m&aacute;s cr&iacute;ticas con su r&eacute;gimen social y pol&iacute;tico y han tenido mejores apoyos institucionales de sus Estados. Mi hip&oacute;tesis es que, para las elites pol&iacute;ticas, m&aacute;s importante que el destino de la universidad lo eran las componendas para controlar el Estado. En &uacute;ltima instancia, los que determinaron el bloqueo a la voluntad de los pol&iacute;ticos para modernizar la universidad no fueron m&aacute;s que los mismos pol&iacute;ticos. Esta aparente paradoja lo anota el propio autor en la actitud del Parlamento Nacional, que autorizaba el reparto de los presupuestos que les correspond&iacute;a a la universidad con otras instituciones de instrucci&oacute;n superior pero en proporciones que no cubr&iacute;an al supuesto papel que le asignaban en la sociedad. A fines del siglo XIX y las dos primeras d&eacute;cadas del siglo XX<b>,</b> en medio de una coyuntura fiscal favorable, los parlamentarios repart&iacute;an los ingresos con otros institutos t&eacute;cnicos de educaci&oacute;n superior ligada al fomento de la explotaci&oacute;n de industrias locales m&aacute;s cercanas a sus &aacute;mbitos de dominio. En otras palabras, el discurso oficial de apoyo a la actividad acad&eacute;mica, cient&iacute;fica e intelectual universitario para un desarrollo moderno del pa&iacute;s no calaba en los intereses pol&iacute;ticos de los parlamentarios (pp. 152&#150; 155).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor se&ntilde;ala tambi&eacute;n que la ilusi&oacute;n liberal y de sus herederos positivistas, vinculados a la direcci&oacute;n acad&eacute;mica de la universidad, sigui&oacute; conservando el convencimiento doctrinal que deb&iacute;a ser ella la que deb&iacute;a desarrollar una escuela de cuadros aptos para crear y consolidar instituciones nacionales s&oacute;lidas. En la realidad estos deseos ca&iacute;an en saco roto m&aacute;s que por el marcado acento anti estatal de los poderes f&aacute;cticos de los terratenientes, la Iglesia Cat&oacute;lica y la propia precariedad de los partidos pol&iacute;ticos para afianzar sus convicciones por las instituciones republicanas, por el escaso inter&eacute;s de implementar una pol&iacute;tica universitaria m&aacute;s duradera. Esta contradicci&oacute;n se reflej&oacute; mejor durante y despu&eacute;s de la guerra con Chile (1879&#150;1883). A la Universidad San Marcos le cost&oacute; muchos a&ntilde;os recuperarse de esa p&eacute;rdida material y espiritual (reci&eacute;n en el 2007 el gobierno de ese pa&iacute;s devolvi&oacute; los libros que hab&iacute;a sustra&iacute;do de la Biblioteca Nacional durante la guerra, entre ellos pueden estar varios libros de la Universidad), pero las carencias de la misma se agudizaron en este contexto no s&oacute;lo por la restricci&oacute;n de recursos fiscales, sino por el precario convencimiento de las elites pol&iacute;ticas para potenciar la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s a trav&eacute;s de la universidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se puede descartar, sin embargo, que la guerra si marcara en el fondo un giro fundamental en el deseo de las elites pol&iacute;ticas para convertir a la universidad, bajo el credo liberal y positivista, en un puntal de un desarrollo m&aacute;s cient&iacute;fico y nacional del pa&iacute;s, tal como lo se&ntilde;ala Marco Garfias en el cap&iacute;tulo cinco de su libro. Parad&oacute;jicamente, lo hemos se&ntilde;alado l&iacute;neas arriba, esta es la &eacute;poca en que precisamente la Universidad ten&iacute;a que competir con otras instituciones superiores educativas para mejorar sus magros recursos. M&aacute;s a&uacute;n, esta situaci&oacute;n resulta m&aacute;s parad&oacute;jica cuando la reconexi&oacute;n entre asuntos p&uacute;blicos de los pol&iacute;ticos m&aacute;s prominentes del pa&iacute;s se mezclaba con su papel de directivos universitarios, restableciendo un viejo control de la universidad y la pol&iacute;tica previo a la guerra. &iquest;A qu&eacute; se debe entonces que all&iacute; donde se desarrollaban complejas interacciones entre el poder pol&iacute;tico y la poderosa influencia intelectual de maestros universitarios san marquinos se hiciese evidente la relativa debilidad institucional de la Universidad m&aacute;s antigua del pa&iacute;s? El autor se&ntilde;ala que la propia universidad al ser un nicho de elites letradas, especialmente de la capital, que pod&iacute;an ser al mismo tiempo parte de las elites hegem&oacute;nicas y por tanto un sector cr&iacute;tico de su propia clase social y pol&iacute;tica a la que le achacaba de ser incapaz para aceptar la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s, la marcase a trav&eacute;s de su presupuesto de funcionamiento, con un destino desfavorable (pp. 155 &#150; 156).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta afirmaci&oacute;n del autor me parece crucial y ser&iacute;a correcta en la medida que identifiquemos efectivamente a los parlamentarios que se opon&iacute;an a una mejora sustantiva de la universidad. En principio el autor los identifica con los representantes de provincias, vinculados a los grupos de poder regional y local, especialmente aquellos llamados gamonales, sin embargo uno no puede dejar de preguntarse si la intransigencia se deb&iacute;a exclusivamente a las elites parlamentarias, especialmente provincianas y sin conexiones con la Universidad San Marcos, que decid&iacute;an no dar los recursos que la universidad requer&iacute;a. Las iron&iacute;as de la historia mostrar&iacute;an entonces que los hijos de esas mismas elites provincianas, resistentes a la imposici&oacute;n modernizadora liberal y positivista del pa&iacute;s en el parlamento y el gobierno, llegar&iacute;an por esos mismos a&ntilde;os a la Universidad de San Marcos (v&eacute;ase esta descripci&oacute;n en las pp. 122 &#150; 125) para replantear desde sus propios puntos de vista, reformas que los enfrentar&iacute;an a sus maestros liberales, positivistas e idealistas sobre el pa&iacute;s que quer&iacute;an formar y que terminar&iacute;an con la fundaci&oacute;n de una nueva universidad cat&oacute;lica y de tinte conservadora en 1917, mientras que la Universidad de San Marcos se embarcar&iacute;a en intentar aplicar las reformas que se impulsaban desde la Universidad de C&oacute;rdoba.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo encontramos en el trabajo de Marcos Garfias una de las lecturas m&aacute;s sugerentes y apasionantes sobre el proyecto pol&iacute;tico modernizador de universidad, que enlaza las dimensiones acad&eacute;micos institucionales con los aspectos pol&iacute;ticos culturales del poder saber de occidente trasplantado en los Andes de los siglos XIX y XX, y que toma forma en una narraci&oacute;n &aacute;gil y documentada de la cuatricentenaria Universidad de San Marcos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a>Notas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Garfias D&aacute;vila, Marcos (2010), <i>La formaci&oacute;n de La Universidad Moderna en el Per&uacute;. San Marcos. 1850&#150;1919, Lima,</i> Asamblea Nacional de Rectores (ANR). 204 p.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Las universidades m&aacute;s antiguas creadas en el Per&uacute; son: Universidad San Marcos en Lima en 1551; Universidad San Crist&oacute;bal de Huamanga en Ayacucho en 1677; Universidad San Antonio de Abad en Cusco en 1692; Universidad San Ignacio en Cusco 1621 (desparecida); Universidad Nacional de Trujillo en 1824 y Universidad San Agust&iacute;n en Arequipa en 1827 ambas del periodo republicano.</font></p>      ]]></body>
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