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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Educaci&oacute;n y lucha de clases</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cinthia Wanschelbaum*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>An&iacute;bal Ponce, Buenos Aires, Ediciones Luxemburg, 2014</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3">&nbsp;</font>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Docente de la Universidad Nacional de Luj&aacute;n (Argentina). </i>CE: <a href="mailto:cinwans@gmail.com">cinwans@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A 80 a&ntilde;os del conjunto de conferencias que originaran el libro <i>Educaci&oacute;n y lucha de clases,</i> Ediciones Luxemburg de Argentina decidi&oacute; reeditarlo junto a un ensayo introductorio cuyo objetivo es analizar la obra ponciana en y desde el siglo XXI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunas l&iacute;neas sobre An&iacute;bal</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">An&iacute;bal Norberto Ponce naci&oacute; en 1898. Muri&oacute; en 1938. Vivi&oacute; 40 a&ntilde;os entre Dolores, Buenos Aires, y el exilio mexicano. En esos cortos a&ntilde;os de vida escribi&oacute; alrededor de 3 mil p&aacute;ginas.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Hijo de una maestra y un escribano, a los cuatro a&ntilde;os ya le&iacute;a y escrib&iacute;a. Egres&oacute; con honores del Colegio Nacional Central (actualmente Colegio Nacional de Buenos Aires). Estudi&oacute; Medicina en la Universidad de Buenos Aires y la dej&oacute; para dedicarse a la Psicolog&iacute;a y posteriormente a la cr&iacute;tica literaria, hasta llegar a ser docente. Perteneci&oacute; a la primera generaci&oacute;n de intelectuales latinoamericanos marxistas. Vivi&oacute; el primer golpe de Estado en Argentina. Conoci&oacute; el fascismo europeo. Pudo ver los horrores de la guerra civil espa&ntilde;ola. Y visit&oacute; tambi&eacute;n al "hombre de futuro", como &eacute;l denominaba a la URSS, donde sinti&oacute; que renov&oacute; su alma. Le invadi&oacute; "la impresi&oacute;n de vivir en otro mundo, de respirar otro ambiente, de pisar sobre otra tierra" (Ponce, 2009).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto del primer golpe de Estado en Argentina ocurrido en el a&ntilde;o 1930, que instaur&oacute; la primera dictadura militar, sufri&oacute; la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica por ser comunista. Por aquellos a&ntilde;os, Ponce era un intelectual del Partido Comunista Argentino (PCA). Sus posiciones pol&iacute;ticas, sus orientaciones ideol&oacute;gicas y sus acciones militantes se desarrollaron dentro de la estructura partidaria. "Se convirti&oacute; en una figura que forj&oacute; una identidad para la intelectualidad comunista" (Camarero, 2007: 265). En 1936, el gobierno militar lo ces&oacute; de sus cargos, lo expuls&oacute; de la universidad en virtud de "su conocida actuaci&oacute;n ideol&oacute;gica",<sup><a href="#nota">2</a></sup> y como consecuencia de esto, en 1937 huy&oacute; exiliado a M&eacute;xico, donde muri&oacute; en 1938 producto de un accidente automovil&iacute;stico; iba de Morelia a la capital a leer en el anfiteatro de la Escuela Normal un ensayo con motivo del 55&deg; aniversario de la muerte de Marx. Antes de exiliarse dirigi&oacute; una carta abierta al ministro de Justicia e Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, en la que destacaba:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...por entra&ntilde;ablemente argentino, no he escrito jam&aacute;s una l&iacute;nea que no haya tenido por objeto la liberaci&oacute;n de las masas laboriosas de mi patria: liberaci&oacute;n del latifundista que las explota, del industrial que las desangra, de la Iglesia que las adormece, del pol&iacute;tico que las entrega maniatadas a los "trusts" del extranjero (Ponce, en Agosti, 1974: 112).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su vida transcurri&oacute; durante la revoluci&oacute;n rusa y sus 20 a&ntilde;os posteriores. Tambi&eacute;n durante la creaci&oacute;n del Partido Comunista Argentino y sus 20 a&ntilde;os posteriores. Fue adem&aacute;s un activo participante del movimiento de la Reforma Universitaria que estall&oacute; en C&oacute;rdoba en 1918. Utilizando palabras del mismo Ponce, podemos decir que llev&oacute; consigo la huella social de la hora que vivi&oacute;. No naci&oacute; marxista. No tuvo en su cuna, ni en su infancia, v&iacute;nculo con Marx. Su admiraci&oacute;n infantil y adolescente estuvo en Sarmiento, y sus primeros pasos como intelectual fueron bajo la tutela de Jos&eacute; Ingenieros. Fue estando en M&eacute;xico, durante el exilio, que "ajustici&oacute;" a sus padres intelectuales y los consider&oacute; como int&eacute;rpretes de la burgues&iacute;a. Fue all&iacute; donde escribi&oacute; sus &uacute;ltimos cinco trabajos, sintiendo a las "masas ind&iacute;genas" que a&ntilde;os antes habr&iacute;a despreciado; tema que fuera interrumpido y quedara inacabado por su abrupta muerte. Ponce encontr&oacute; en el marxismo "la atm&oacute;sfera indispensable a su inteligencia" (Ponce, 1974: 175). Y con ese encuentro, rechaz&oacute; a sus antiguos &iacute;dolos de la Generaci&oacute;n del 80, entendi&oacute; que al enemigo hab&iacute;a que combatirlo tambi&eacute;n en sus reductos te&oacute;ricos, y destac&oacute; la dimensi&oacute;n &eacute;tica y humanista de la lucha revolucionaria y del socialismo. Traductor del "fantasma rojo" bolchevique, inscribi&oacute; su cr&iacute;tica en los l&iacute;mites del humanismo burgu&eacute;s oponi&eacute;ndole el horizonte humanista del marxismo y nos regal&oacute;, como apunta Kohan (2000), su creaci&oacute;n conceptual y pol&iacute;tica m&aacute;s original: el "Hombre Nuevo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ponce dec&iacute;a que "no se es revolucionario, sino que se llega a serlo" (1963: 41). Y en ese llegar a ser se constituy&oacute; en un intelectual marxista org&aacute;nico del Partido Comunista Argentino. En un momento de su corta vida, cambi&oacute; la lente de su c&aacute;mara e hizo foco en la revoluci&oacute;n y en el socialismo. A partir del golpe de 1930 se convirti&oacute; en un intelectual combativo y comprometido con la clase oprimida y explotada. Pas&oacute; de la herencia cient&iacute;fica y positivista de Ingenieros hacia el marxismo "plenamente asumido como explicaci&oacute;n y como acci&oacute;n" (Agosti, 1974: 97). Agosti, su disc&iacute;pulo, cuenta que en junio de 1930, Ponce fue invitado por estudiantes de la agrupaci&oacute;n estudiantil Acci&oacute;n Reformista a la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas de la Universidad de Buenos Aires, donde pronunci&oacute; su disertaci&oacute;n titulada "Los deberes de la inteligencia". Esa tarde, afirma su disc&iacute;pulo, por primera vez manifest&oacute; expl&iacute;citamente su acercamiento al marxismo. Dijo que el marxismo no es "s&oacute;lo el instrumento m&aacute;s perfecto para comprender la sociedad, sino tambi&eacute;n para transformarla" (Ponce, 2009: 123).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue un hombre de la III Internacional.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Un defensor y propulsor de la estrategia pol&iacute;tica de "clase contra clase". "Clase contra clase" fue el "horizonte n&iacute;tido y fuerte de su pluma" (Kohan, 2000: 66); su marxismo estuvo "fuertemente te&ntilde;ido" (Agosti, 1974: 97) por las influencias tercerinternacionalistas de la &eacute;poca. La estrategia se caracteriz&oacute; por diagnosticar al capitalismo en una crisis final, y por una cr&iacute;tica radical antiburguesa y antiimperialista. Se argumentaba que en ese contexto hist&oacute;rico las burgues&iacute;as jugar&iacute;an un rol reaccionario;<sup><a href="#nota">4</a></sup> se difundi&oacute; una caracterizaci&oacute;n del movimiento socialdem&oacute;crata como "socialfascista", y se le interpret&oacute; como el enemigo principal del proletariado revolucionario. La estrategia postulaba: o la dictadura terrorista de la burgues&iacute;a, o la dictadura comunista del proletariado. Burgues&iacute;a <i>versus</i> proletariado. Clase contra clase. En lo referente al terreno te&oacute;rico&#45;filos&oacute;fico, la Internacional Comunista destac&oacute; al materialismo dial&eacute;ctico como m&eacute;todo y concepci&oacute;n materialista del mundo, y se le subray&oacute; como la fundamentaci&oacute;n cient&iacute;fica de la necesidad hist&oacute;rica del socialismo (S&aacute;nchez V&aacute;zquez, 1990).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, fue la docencia la que colm&oacute; su tarea. Trabaj&oacute; en la c&aacute;tedra de Psicolog&iacute;a de la Universidad Nacional; en la de &Eacute;tica en la Escuela Normal de Maestros; en la de Sociolog&iacute;a en la Universidad Obrera; y en la de Dial&eacute;ctica en el Instituto del Profesorado Secundario. Fue tambi&eacute;n orientador ideol&oacute;gico para los programas escolares del Ministerio de Instrucci&oacute;n. Adem&aacute;s, escrib&iacute;a una vez por semana en la p&aacute;gina literaria de <i>El Nacional,</i> y se relacion&oacute; con la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), de la cual fue nombrado secretario. "Despu&eacute;s de unos meses de descanso forzado he vuelto a recuperar la alegr&iacute;a del trabajo", le escribi&oacute; en una carta a su hermana tiempo despu&eacute;s de haber encontrado en M&eacute;xico su nueva casa. La soledad de su vida en M&eacute;xico estuvo muy unida a la colonia cubana que se encontraba exiliada all&iacute; tambi&eacute;n. Nicol&aacute;s Guill&eacute;n &#45;a quien lleg&oacute; a querer como a un hermano, tal como le dijo a su hermana en una carta&#45; y Juan Marinello fueron sus amigos del exilio. A principios de 1938, el secretario de Educaci&oacute;n le encarg&oacute; como tarea orientar los estudios en la Universidad de Morelia y fue designado como titular de las c&aacute;tedras de Sociolog&iacute;a y &eacute;tica, e Historia de la filosof&iacute;a. En febrero de ese a&ntilde;o se mud&oacute; all&iacute;, donde vivi&oacute; hasta fallecer en el desafortunado accidente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por los tiempos en que vivi&oacute;, la revoluci&oacute;n no era un sue&ntilde;o eterno; la preocupaci&oacute;n de Ponce fue hacer la revoluci&oacute;n. Despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n rusa a la cual su maestro Ingenieros salud&oacute; con entusiasmo, y llegado el golpe del 30, fue cuando se produjo su viraje al marxismo; la &uacute;nica salida posible fue para Ponce la revoluci&oacute;n socialista, democr&aacute;tica y antiimperialista. Y fue esa forma de entender al mundo &#45;y su necesaria revoluci&oacute;n&#45; la que manifest&oacute; en su docencia y escritura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El libro</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Educaci</i>&oacute;<i>n y lucha de clases</i><sup><a href="#nota">5</a></sup> es un conjunto de conferencias sobre historia de la educaci&oacute;n que An&iacute;bal Ponce dict&oacute; en el Colegio Libre de Estudios Superiores<sup><a href="#nota">6</a></sup> en el a&ntilde;o 1934, y que fueron publicadas como libro en 1937. Con ya 80 a&ntilde;os de antig&uuml;edad, fue un texto fundacional de la Pedagog&iacute;a y de la historia de la educaci&oacute;n marxista en Argentina, que ha sido muy vapuleado en el &aacute;mbito cient&iacute;fico educativo, por no decir en el de las ciencias sociales y humanas en general. La obra ponciana sufri&oacute; un aturdidor silenciamiento y una intencional tergiversaci&oacute;n. Se la apolill&oacute;; se la durmi&oacute; y se la llen&oacute; de agujeros. Sin embargo, creemos que Ponce deber&iacute;a ser un buen amigo, un buen maestro y un buen compa&ntilde;ero de educadores, militantes y del pueblo en general. Pensamos que es fundamental pensar, con &eacute;l, el hoy. Vivimos en otro siglo, en una &eacute;poca distinta de la que &eacute;l conoci&oacute; y analiz&oacute;, pero su pensamiento sigue siendo actual para la denuncia y esclarecimiento cr&iacute;tico del mundo en el que habitamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en ocho cap&iacute;tulos.<sup><a href="#nota">7</a></sup> An&iacute;bal Ponce nos invita a recorrer sus p&aacute;ginas realizando un viaje apasionante, pero lineal y europeo, por una historia de la educaci&oacute;n que parte del an&aacute;lisis de la educaci&oacute;n en la comunidad primitiva, pasa por la educaci&oacute;n del hombre antiguo de Esparta, Atenas y Roma, y la del hombre feudal, hasta llegar a la educaci&oacute;n del hombre burgu&eacute;s y la "nueva educaci&oacute;n" del hombre proletario. As&iacute;, nuestro autor orden&oacute; el libro en sinton&iacute;a con <i>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado,</i> de Engels.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de leerlo y releerlo entendemos que el objetivo principal del libro es describir y analizar c&oacute;mo se conform&oacute; el car&aacute;cter de clase de la educaci&oacute;n. Para ello, realiza un recorrido hist&oacute;rico y analiza la funci&oacute;n de la educaci&oacute;n, el ideal pedag&oacute;gico, es decir, qu&eacute; tipo de hombre intent&oacute; formar cada clase dirigente en cada sociedad, una vez que las sociedades se dividieron en clases. Si uno recorre sus p&aacute;ginas, va advirtiendo c&oacute;mo se produjo la escisi&oacute;n del proceso educativo; c&oacute;mo empezaron a existir en un determinado momento hist&oacute;rico (cuando las sociedades comenzaron a dividirse en clases) diferentes educaciones seg&uacute;n la clase social de pertenencia. En el libro, Ponce postula a la educaci&oacute;n como un procedimiento de direcci&oacute;n de las clases dominantes hacia las clases oprimidas. "La educaci&oacute;n es el procedimiento mediante el cual las clases dominantes preparan en la mentalidad y la conducta de los ni&ntilde;os las condiciones fundamentales de su propia existencia" (Ponce, 1975: 174). Y reivindica que s&oacute;lo en una sociedad nueva, sin clases, es posible pensar y crear una educaci&oacute;n nueva. Realiza un profundo y cr&iacute;tico estudio sobre la historia y la realidad social&#45;educativa, para luego invocar a la revoluci&oacute;n como la transformaci&oacute;n radical necesaria. Este es, sint&eacute;ticamente expresado, el contenido y la conclusi&oacute;n a la que lleg&oacute; en la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Explica que en el "comunismo de tribu",<sup><a href="#nota">8</a></sup> una sociedad en la que no exist&iacute;an las clases sociales, la educaci&oacute;n se caracterizaba por ser una funci&oacute;n espont&aacute;nea de la sociedad. En esta organizaci&oacute;n comunitaria los ni&ntilde;os acompa&ntilde;aban a los adultos en sus trabajos y era por espont&aacute;nea asimilaci&oacute;n de su entorno, por la convivencia con el adulto mismo, que los ni&ntilde;os se conformaban de acuerdo con los "moldes" de su grupo. "En las comunidades primitivas la ense&ntilde;anza era para la vida por medio de la vida" (Ponce, 1975: 11). Sin embargo, esta concepci&oacute;n de la educaci&oacute;n como una funci&oacute;n espont&aacute;nea de la sociedad mediante la cual los ni&ntilde;os se asemejan a los adultos, dej&oacute; de existir en cuanto la comunidad primitiva se fue transformando en sociedad dividida en clases, en la que la propiedad se hizo privada y en la que los v&iacute;nculos de sangre fueron reemplazados por el poder del hombre sobre el hombre. Cuando los individuos comenzaron a ocupar diferentes lugares en la producci&oacute;n, tal como sucedi&oacute; en Grecia y Roma, result&oacute; necesario modificar los fines de la educaci&oacute;n. El ideal pedag&oacute;gico dej&oacute; de ser el mismo para todos, y ya no fue posible una educaci&oacute;n para los ni&ntilde;os librada a la espont&aacute;nea direcci&oacute;n del entorno. De una educaci&oacute;n homog&eacute;nea e integral, se pas&oacute; entonces a una educaci&oacute;n sistem&aacute;tica, organizada y desigual. La concepci&oacute;n del mundo como una realidad m&aacute;gica, m&iacute;stica y natural fue reemplazada por otra (en la que existen dioses dominadores y creyentes sumisos) que reflejaba la idea de rango aparecida en la estructura econ&oacute;mica de la tribu. Esto ocurri&oacute; en el instante preciso en que apareci&oacute; la propiedad privada, la sociedad de clases, la opresi&oacute;n de los hombres y el poder de explotaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el momento de la historia humana en que se efect&uacute;a la transformaci&oacute;n de la sociedad comunista primitiva en sociedad dividida en clases, la educaci&oacute;n tiene por problema propio: luchar contra las tradiciones del comunismo de tribu; inculcar que las nuevas clases dominantes no tienen otra finalidad que asegurar la vida de las clases dominadas, y vigilar atentamente el menor asomo de protesta para extirparlo o corregirlo. El ideal pedag&oacute;gico, naturalmente, no puede ya ser el mismo para todos; no s&oacute;lo las clases dominantes cultivan uno muy distinto al de las clases dominadas, sino que procuran adem&aacute;s que la masa laboriosa acepte esa desigualdad impuesta por la naturaleza de las cosas, y contra la cual ser&iacute;a locura rebelarse (Ponce, 1975: 28).</font></p> </blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el advenimiento del capitalismo la burgues&iacute;a replante&oacute; la totalidad de los problemas, entre ellos, el pedag&oacute;gico. El individualismo burgu&eacute;s y sus fundamentos, el individuo como premisa necesaria y la libertad absoluta para contratar, para comerciar, para creer, para pensar, comenzaron a resonar en la educaci&oacute;n. Instrucci&oacute;n para la explotaci&oacute;n, resume en pocas palabras lo que para Ponce es la educaci&oacute;n en el capitalismo. El naciente capitalismo necesit&oacute; de hombres que supieran manejar las m&aacute;quinas que la industria no paraba de crear y que aprendieran a pensar, querer y actuar a trav&eacute;s de la burgues&iacute;a. La necesidad de instruir a las masas acorde a las nuevas demandas t&eacute;cnicas de la producci&oacute;n capitalista, gener&oacute; que la burgues&iacute;a tuviera temor de que esa instrucci&oacute;n permitiera la rebeli&oacute;n de las mismas. Sin embargo, Ponce explica que la burgues&iacute;a solucion&oacute; la tensi&oacute;n entre sus intereses y temores impregnando a la ense&ntilde;anza con un esp&iacute;ritu de clase; la instrucci&oacute;n que ofreci&oacute; no compromet&iacute;a de ninguna manera la explotaci&oacute;n del obrero, que es la base misma de existencia del capitalismo. En dar distintas y desiguales "luces" seg&uacute;n la clase de pertenencia consisti&oacute; (y consiste), la hip&oacute;crita ideolog&iacute;a educativa de las clases dirigentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ponce nos advierte que fue esta hipocres&iacute;a la que llev&oacute; a echarle la culpa de los problemas educativos, tales como la falta de la escolarizaci&oacute;n universal, a los programas escolares, a los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza, a la rigidez de los horarios. Se puso el foco en los inconvenientes meramente pedag&oacute;gicos y se present&oacute; como necesario reformar los programas y los m&eacute;todos mediante una "nueva educaci&oacute;n". Una nueva educaci&oacute;n que, seg&uacute;n Ponce, ten&iacute;a una confianza absoluta en la educaci&oacute;n como un medio de transformaci&oacute;n de la sociedad. Se propon&iacute;a construir al nuevo hombre a partir de la escuela de la burgues&iacute;a. Aspiraci&oacute;n absurda; desconocimiento absoluto de la realidad social, opinaba:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todas las lecciones anteriores hemos visto que la educaci&oacute;n por medio de una escuela renovada aparec&iacute;a despu&eacute;s que la clase social que la reclamaba hab&iacute;a afirmado en gran parte sus intereses y manten&iacute;a a distancia, por lo menos, al Estado enemigo... "Exigirle" al Estado burgu&eacute;s &#45;no en nombre de una clase enemiga que en tal pedido disimulara un ultim&aacute;tum, sino en nombre de la "cultura" y del "esp&iacute;ritu"&#45; que se "autolimite" hasta convertirse en Estado cultural y se desprenda as&iacute; del control de la ense&ntilde;anza, que es uno de sus m&aacute;s sutiles instrumentos de opresi&oacute;n, resulta una ingenuidad que llega casi a la epopeya (Ponce, 1975: 167&#45;168).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n no puede ser en cada momento hist&oacute;rico sino un "reflejo necesario y fatal de los intereses y aspiraciones de esas clases", afirmaba Ponce (1975: 172). Argumentaba que los ideales pedag&oacute;gicos son expresi&oacute;n de la lucha de clases y</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...no son capaces de transformar la sociedad, sino despu&eacute;s que la clase que los inspira ha triunfado y deshecho a las clases rivales. La clase que domina materialmente es la que domina tambi&eacute;n con su moral, su educaci&oacute;n y sus ideas. Ninguna reforma pedag&oacute;gica fundamental puede imponerse con anterioridad al triunfo de la clase revolucionaria que la reclama (Ponce, 1975: 174).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, el libro no es un material para pensar c&oacute;mo hacer mejor a la educaci&oacute;n en el capitalismo. No tiene como horizonte pensar y proponer una "buena" educaci&oacute;n. Y no lo tiene porque sustenta una feroz cr&iacute;tica al reformismo. Las lecciones son un aporte intelectual para la revoluci&oacute;n. Es un pensamiento en el cual est&aacute; presente constantemente la necesidad de la ruptura con los tiempos "orgi&aacute;sticos" del capital, como denomina al capitalismo invocando a Marx.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, el centro de an&aacute;lisis y preocupaci&oacute;n del libro est&aacute; ubicado, por un lado, en la educaci&oacute;n del hombre burgu&eacute;s y en el proceso educativo diferenciado que su educaci&oacute;n trajo aparejado. Y por otro, o al mismo tiempo, en la necesidad hist&oacute;rica de destruir esa educaci&oacute;n para construir su opuesta: la educaci&oacute;n del hombre proletario. Una educaci&oacute;n cuyos verbos sean construir, crear, superar. Una educaci&oacute;n que no niega la direcci&oacute;n, sino que sirve a los intereses propios, es decir, a los intereses de las mayor&iacute;as. Una "nueva educaci&oacute;n" que representa, para Ponce, una educaci&oacute;n (socialista) para la formaci&oacute;n y construcci&oacute;n de Hombres Nuevos.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Ese era su sue&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de An&iacute;bal Ponce ha suscitado numerosos an&aacute;lisis y pol&eacute;micas.<sup><a href="#nota">10</a></sup> Las interpretaciones de sus obras en general, y de <i>Educaci&oacute;n y lucha de clases</i> en particular, han provocado vastas cr&iacute;ticas. Se lo ha acusado de ser liberal, estalinista, bolchevique, racista, pasado de moda, internacionalista, europe&iacute;sta, afrancesado, poco argentino, latinoamericano, entre otros tantos adjetivos de su persona. Enorme es la descalificaci&oacute;n que recibi&oacute; desde distintas posturas ideol&oacute;gicas. Varios fueron los elogios que tambi&eacute;n obtuvo; en esta &uacute;ltima l&iacute;nea es en la que nos incluimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Educaci</i>&oacute;<i>n y lucha de clases</i> es un libro que introduce, explica y postula que la educaci&oacute;n es un proceso de direcci&oacute;n de las clases dominantes hacia las clases oprimidas; que ese proceso de direcci&oacute;n no existi&oacute; siempre, sino que se constituy&oacute; hist&oacute;ricamente cuando comenzaron a aparecer las sociedades divididas en clases; que con la aparici&oacute;n de sociedades divididas en clases, cada sociedad deriv&oacute; de su concepci&oacute;n del mundo un ideal pedag&oacute;gico; que ese ideal pedag&oacute;gico se fue transformando hist&oacute;ricamente y respondi&oacute; a los fines educativos de las clases dominantes; que los fines educativos no son los mismos para todos los hombres, sino que las clases dirigentes los definen de acuerdo con la clase social de pertenencia, generando as&iacute; no una educaci&oacute;n, sino educaciones; que la educaci&oacute;n para las clases dominantes tiene por objetivo cuidar y acrecentar sus intereses de clase; que la educaci&oacute;n est&aacute;, por tanto, impregnada de un car&aacute;cter de clase; y que ese car&aacute;cter de clase s&oacute;lo podr&aacute; desaparecer en una sociedad nueva, sin clases; en una sociedad socialista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s desde el siglo XXI, a muchos lectores &aacute;vidos de textos sobre educaci&oacute;n algunas de sus afirmaciones les podr&aacute;n parecer un tanto obvias. Pero recordemos que Ponce expuso estas lecciones en el a&ntilde;o 1934, varias d&eacute;cadas antes de que se produjera el auge del marxismo en las ciencias sociales; casi 40 a&ntilde;os antes de que comenzara a desarrollarse en el campo de la educaci&oacute;n la denominada <i>teor&iacute;a cr&iacute;tica;</i> y 30 a&ntilde;os antes de uno de sus referentes: Paulo Freire. Ponce nos advierte que, desde que la sociedad se dividi&oacute; en clases despu&eacute;s del comunismo de tribu, la educaci&oacute;n se convirti&oacute; en un proceso educativo diferenciado. Dar distintas y desiguales educaciones seg&uacute;n la clase de pertenencia, bajo el manto hip&oacute;crita de la utop&iacute;a liberal de la homogeniedad, se convirti&oacute; en el objetivo de la educaci&oacute;n en el capitalismo. Nos habla, entonces, de la educaci&oacute;n como una pr&aacute;ctica pol&iacute;tica y como una pr&aacute;ctica de clase.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversos intelectuales han simplificado, reducido y encasillado al an&aacute;lisis de Ponce ubic&aacute;ndolo en las denominadas <i>teor&iacute;as cr&iacute;tico&#45;reproductivistas.</i> Han hecho de un rengl&oacute;n que escribe en la p&aacute;gina 174, donde dice que la educaci&oacute;n es un "reflejo necesario y fatal" de los intereses de una clase, la frase para catapultar su pensamiento revolucionario, cuando si uno lee el libro detenidamente y a profundidad, puede advertir que la educaci&oacute;n para Ponce es un procedimiento de direcci&oacute;n. No se casa ni con la mirada liberal de que la educaci&oacute;n todo lo puede, ni con, a nuestro entender, la mirada cr&iacute;tico&#45;reproductivista que niega la lucha de clases. Para Ponce la funci&oacute;n de la educaci&oacute;n es doble: por un lado, reforzar el poder de los explotadores; por otro lado, que los hombres acepten la desigualdad como algo natural, de modo de evitar la rebeli&oacute;n de las masas. Sabemos que lo que estamos diciendo puede sonar pol&eacute;mico, pero una cosa es pensar a la educaci&oacute;n como reproducci&oacute;n, y otra cosa es pensarla como parte de una totalidad. El pensamiento de Ponce abreva en una perspectiva dial&eacute;ctica, relacional y total. Piensa a la educaci&oacute;n en &iacute;ntima vinculaci&oacute;n y necesaria interrelaci&oacute;n rec&iacute;proca con el proceso de acumulaci&oacute;n de capital, y con las relaciones de dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n. Estudia c&oacute;mo los cambios econ&oacute;micos, sociales y pol&iacute;ticos, cambiaron a la educaci&oacute;n; y c&oacute;mo los cambios en la educaci&oacute;n produjeron cambios en la econom&iacute;a, la sociedad, la pol&iacute;tica. &iexcl;Dial&eacute;ctica pura! Para Ponce, los hombres, al modificar su modo de vivir, resultan a la vez modificados; y al ser modificados modifican su modo de vivir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Est&aacute; claro que no tiene ninguna confianza en la educaci&oacute;n como el medio de transformaci&oacute;n de la sociedad. Una nueva educaci&oacute;n s&oacute;lo ser&iacute;a posible en una nueva sociedad, una sociedad sin clases, tal y como vio que ocurr&iacute;a en la URSS. Para Ponce, inspirad&iacute;simo en Lenin, era imposible pensar en construir al Hombre Nuevo (un hombre total, &iacute;ntegro, pleno) a partir de la escuela de la burgues&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, <i>Educaci&oacute;n y lucha de clases</i> es un libro que es praxis. Es un profundo an&aacute;lisis cr&iacute;tico sobre la educaci&oacute;n y al mismo tiempo es un llamado a la revoluci&oacute;n. Es una obra te&oacute;rica, s&iacute;, pero sobre todo una herramienta de formaci&oacute;n y lucha pol&iacute;tica. Su inter&eacute;s no s&oacute;lo estaba en describir el mundo, sino, tal como la tesis XI lo proclamaba, en transformarlo. Para Ponce, escribir era actuar.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agosti, H&eacute;ctor (1974), <i>An&iacute;bal Ponce, memoria y presencia,</i> Buenos Aires, Cartago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920840&pid=S0185-2698201500030001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Camarero, Hern&aacute;n (2007), <i>A la conquista de la clase obrera. Los comunistas y el mundo del trabajo en la Argentina: 1920&#45;1935,</i> Buenos Aires, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920842&pid=S0185-2698201500030001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kohan, N&eacute;stor (2000), <i>De Ingenieros al Che. Ensayos sobre el marxismo argentino y latinoamericano,</i> Buenos Aires, Biblos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920844&pid=S0185-2698201500030001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> L&ouml;wy, Michael (1971), <i>El pensamiento del Che Guevara,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920846&pid=S0185-2698201500030001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> L&ouml;wy, Michael (2007), <i>El marxismo en Am&eacute;rica Latina. Antolog&iacute;a desde 1909 hasta nuestros d&iacute;as,</i> Santiago, LOM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920848&pid=S0185-2698201500030001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Ponce, An&iacute;bal (1963), <i>El viento en el mundo,</i> Buenos Aires, Futuro.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920850&pid=S0185-2698201500030001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font> </p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ponce, An&iacute;bal (1974), <i>Obras completas,</i> tomo III, Buenos Aires, C&aacute;rtago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920852&pid=S0185-2698201500030001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ponce, An&iacute;bal (1975), <i>Educaci&oacute;n y lucha de clases,</i> Buenos Aires, C&aacute;rtago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920854&pid=S0185-2698201500030001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ponce, An&iacute;bal (2009), <i>Humanismo burgu&eacute;s y humanismo proletario,</i> Buenos Aires, Imago Mundi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920856&pid=S0185-2698201500030001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez V&aacute;zquez, Adolfo (1990), "El marxismo en Am&eacute;rica Latina", <i>Revista Casa de las Am&eacute;ricas,</i> n&uacute;m. 178, pp. 3&#45;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920858&pid=S0185-2698201500030001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Woscoboinik, Julio (2007), <i>Ponce en la mochila del Che: vida y obra de An&iacute;bal Ponce,</i> Buenos Aires, Proa XX.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5920860&pid=S0185-2698201500030001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1 Su obra se compone de: <i>Eduardo Wilde. Apuntes para un estudio cr&iacute;tico</i> (1916); <i>La obra literaria de Lucio V. Mansilla</i> (1918); <i>Avellaneda</i> (1920); <i>Estudio sobre Amadeo Jacques</i> (1922); <i>Para una historia de ingenieros</i> (1926); <i>Un cuaderno de croquis</i> y <i>La vejez de Sarmiento</i> (1927); <i>Examen de conciencia</i> (1928); <i>La gram&aacute;tica de los sentimientos</i> (1929); <i>La evoluci&oacute;n de la inteligencia infantil; Problemas de psicolog&iacute;a infantil</i> y <i>Los deberes de la inteligencia</i> (1930); <i>Ambici&oacute;n y angustia de los adolescentes</i> (1931); <i>Sarmiento, constructor de la nueva Argentina; Conciencia de clase</i> y <i>De Franklin, burgu&eacute;s de ayer, a Kreuger, burgu&eacute;s de hoy</i> (1932); <i>Diario &iacute;ntimo de una adolescente; El viento en el mundo; Las masas de Am&eacute;rica contra la guerra en el mundo</i> y <i>Elogio del Manifiesto Comunista</i> (1933); <i>Educaci&oacute;n y lucha de clases</i> (1934); <i>Humanismo burgu&eacute;s y humanismo proletario</i> (1935); <i>Examen de la Espa&ntilde;a actual</i> (1936); <i>El centenario de Fourier</i> (1937); <i>Apuntes de viaje</i> (1942) y <i>Los autores y los libros</i> (1970).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2 Mensaje del Poder Ejecutivo a la C&aacute;mara de Diputados de la Naci&oacute;n, del 9 de diciembre de 1936, suscrito por el presidente Justo y el ministro Jorge de la Torre.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3 Desde el a&ntilde;o 1928 hasta 1935, el PCA inspir&oacute; su orientaci&oacute;n en las resoluciones y lineamientos fijados por la Internacional Comunista. La III Internacional fue una organizaci&oacute;n, fundada por Lenin en el a&ntilde;o 1919 y disuelta por Stalin en 1943, que nucle&oacute; a los partidos comunistas de los diferentes pa&iacute;ses.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4 Por ejemplo, Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista de Cuba, en un panfleto publicado en 1928 ("&iquest;Qu&eacute; es el APRA?", pp. 77 y 97) rechazaba un frente &uacute;nico de la burgues&iacute;a, la traidora cl&aacute;sica de todos los movimientos nacionales realmente emancipatorios (en L&oacute;wy, 2007: 17).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5 La primera edici&oacute;n del libro es del a&ntilde;o 1937 (Edici&oacute;n de Talleres Gr&aacute;ficos Argentinos L.J. Rosso, Buenos Aires, 297 p&aacute;ginas). En M&eacute;xico fue publicado por primera vez en el mismo a&ntilde;o, edici&oacute;n que se agot&oacute; en seis semanas. <i>Educaci&oacute;n y lucha de clases</i> fue editado en distintos pa&iacute;ses y por diferentes editoriales m&aacute;s de cien veces.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6 Instituci&oacute;n de ense&ntilde;anza p&uacute;blica no estatal fundada en Argentina por Ponce y otros intelectuales a fines de 1929.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7 Cap&iacute;tulo I: La educaci&oacute;n en la comunidad primitiva; Cap&iacute;tulo II: La educaci&oacute;n del hombre antiguo. Primera parte: Esparta y Atenas; Cap&iacute;tulo III: La educaci&oacute;n del hombre antiguo. Segunda parte: Roma; Cap&iacute;tulo IV: La educaci&oacute;n del hombre feudal; Cap&iacute;tulo V: La educaci&oacute;n del hombre burgu&eacute;s. Primera parte: Desde el Renacimiento al siglo XVIII; Cap&iacute;tulo VI: La educaci&oacute;n del hombre burgu&eacute;s. Segunda parte: Desde la Revoluci&oacute;n al siglo XIX; Cap&iacute;tulo VII: La nueva educaci&oacute;n. Primera parte; Cap&iacute;tulo VIII: La nueva educaci&oacute;n. Segunda parte.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">8 Desde la perspectiva interpretativa ponciana, inspirada en Engels, en la comunidad primitiva se puede hablar de comunismo en la medida en que se trataba de una colectividad peque&ntilde;a, asentada sobre la propiedad com&uacute;n de la tierra, unida por v&iacute;nculos de sangre, constituida por hombres libres, con derechos iguales y, sobre todo, con una forma de producci&oacute;n en la cual el escaso desarrollo de los instrumentos de trabajo imped&iacute;a producir m&aacute;s de lo necesario, y por lo tanto, acumular.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9 El centro de reflexi&oacute;n y acci&oacute;n ponciana est&aacute; en la natividad del Hombre Nuevo, en la gestaci&oacute;n de hombres plenos, totales, desalienados, so&ntilde;adores. Este reclamo ponciano de hombres totalmente nuevos es el que a&ntilde;os despu&eacute;s ser&iacute;a n&uacute;cleo del pensamiento humanista del Che Guevara. El Che fue un reflexivo adepto de la obra de su compatriota. Tal como destacan primero L&oacute;wy, y luego Kohan y</font><font face="verdana" size="2"> Woscoboinik, lo ley&oacute; all&aacute; por los a&ntilde;os cincuenta. Adem&aacute;s <i>Educaci&oacute;n y lucha de clases</i> y <i>Humanismo burgu&eacute;s y humanismo proletario,</i> son los dos primeros libros que manda a editar el Che en Cuba en el a&ntilde;o 1961 y 1962, respectivamente. </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10 En el campo de la educaci&oacute;n, intelectuales provenientes de distintas tradiciones acad&eacute;micas y pol&iacute;ticas desarrollaron estudios sobre la producci&oacute;n pedag&oacute;gica ponciana. Mediante una b&uacute;squeda bibliogr&aacute;fica, encontramos antecedentes escritos por pedagogos argentinos y latinoamericanos que analizan la obra de Ponce. El inventario que logramos construir qued&oacute; conformado por trabajos de Jesualdo Sosa, Luis Iglesias, Adriana Puiggr&oacute;s, Jos&eacute; Tamarit y Sandra Carli.</font></p>      ]]></body><back>
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