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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación de la labor docente en el aula universitaria Mario Rueda Beltrán México, CESU-UNAM (Pensamiento Universitario, 100), 2006]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Evaluaci&oacute;n de la labor docente en el aula universitaria</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Mario Rueda Beltr&aacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico, CESU-UNAM (Pensamiento Universitario, 100), 2006. </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Por Patricia Covarrubias Papahiu*</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Doctora en Pedagog&iacute;a de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, UNAM. Profesora e investigadora de la FES-Iztacala, UNAM. <b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Correo electr&oacute;nico:</b> <a href="mailto:papahiu@servidor.unam.mx">papahiu@servidor.unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque el tema de la evaluaci&oacute;n del quehacer docente universitario ha sido examinado y debatido en foros y textos acad&eacute;micos, este libro constituye un aportaci&oacute;n significativa, no s&oacute;lo por la revisi&oacute;n que hace el autor de sus antecedentes, paradigmas, alcances y cuestionamientos al respecto, sino primordialmente por el marco te&oacute;rico y metodol&oacute;gico alternativo que nos presenta, y representa un giro importante a las pr&aacute;cticas vigentes aplicadas para la evaluaci&oacute;n del docente de la educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sus tres cap&iacute;tulos, y con base en su experiencia y la del grupo de sus colaboradores, Mario Rueda analiza la evaluaci&oacute;n de la docencia universitaria en el contexto de las pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico promovidas desde la d&eacute;cada de los noventa, y recupera algunos antecedentes sobre el tema; se&ntilde;ala experiencias y estrategias habidas al respecto, pero principalmente enfatiza la necesidad e importancia de reorientarla en beneficio de la calidad educativa. En este sentido, el eje principal que articula el texto en su conjunto es que las condiciones de la evaluaci&oacute;n del quehacer docente contemplen, desde su planeaci&oacute;n hasta la apreciaci&oacute;n y uso de sus resultados, la participaci&oacute;n de los mismos docentes, es decir, el punto de vista de los actores involucrados, y sirva &eacute;sta para la reflexi&oacute;n y el mejoramiento de la propia pr&aacute;ctica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su primer cap&iacute;tulo, "Evaluaci&oacute;n de la docencia en la universidad", Rueda se&ntilde;ala en primer instancia los aspectos que hicieron complejo el abordaje del tema e implicaron un reto, entre ellos, la escasa literatura al respecto, las pocas experiencias documentadas en M&eacute;xico, el inexistente marco te&oacute;rico que oriente el proceso de la evaluaci&oacute;n de la docencia universitaria, y el uso predominante de cuestionarios de opini&oacute;n de los estudiantes como instrumento pr&aacute;cticamente exclusivo para evaluar el desempe&ntilde;o de los docentes. Argumenta asimismo que su propuesta de participaci&oacute;n de los docentes en los contenidos y formas de evaluaci&oacute;n de su propia pr&aacute;ctica responda a la necesidad de contrarrestar los efectos de resistencia que en muchos casos ha generado entre los docentes la pr&aacute;ctica de la evaluaci&oacute;n en las instituciones, debido a que hist&oacute;ricamente ha estado administrada por directivos e instrumentada por personal acad&eacute;mico t&eacute;cnico, por lo que es vista como un sistema de control, m&aacute;s que como una estrategia para mejorar la educaci&oacute;n. Para ello, considera el uso de la etnograf&iacute;a educativa como la m&aacute;s pertinente para construir formas alternativas de evaluar la docencia universitaria, en tanto y como enfoque cualitativo de la investigaci&oacute;n, permite su edificaci&oacute;n a partir de dar prioridad al punto de vista de los propios actores. Desde esta perspectiva, los procesos de evaluaci&oacute;n de la docencia -nos se&ntilde;ala el autor-deber&aacute;n observar tanto la diversidad como la individualidad en cuanto a las formas en que se concibe y se da significado a la evaluaci&oacute;n en cada instituci&oacute;n; tales diferencias responden, entre otras razones, a los papeles y posiciones que los acad&eacute;micos ocupan en ella; no obstante, la b&uacute;squeda de consenso ser&iacute;a la estrategia propuesta por el autor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su exhortaci&oacute;n se deriva tambi&eacute;n del an&aacute;lisis que hace de las tradiciones o paradigmas empleados en la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes, del tipo de estrategias, criterios y prop&oacute;sitos empleados, de las acciones promovidas y emprendidas institucionalmente, y de las diversas problem&aacute;ticas por las que hist&oacute;ricamente ha transitado la evaluaci&oacute;n de la docencia. Su planteamiento considera el sesgo que se promueve desde las pol&iacute;ticas gubernamentales (marcada por organismos internacionales hace m&aacute;s de una d&eacute;cada) en el que se concibe a la evaluaci&oacute;n del personal acad&eacute;mico como "pol&iacute;tica", que corre el riesgo de caer en simulaciones al asumirse como medida de control y de compensaci&oacute;n salarial, en lugar de usarla como mecanismo de mejoramiento de la educaci&oacute;n. Prueba de ello es la diferenciaci&oacute;n de los salarios, la afectaci&oacute;n del clima social institucional, la sustituci&oacute;n de cuerpos colegiados por comisiones especiales de evaluaci&oacute;n, y en general, por un clima "asfixiante" de evaluaci&oacute;n en que se ha convertido la carrera acad&eacute;mica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto, Mario Rueda nos advierte, oportunamente, que investigar para dise&ntilde;ar formas alternas de evaluaci&oacute;n de la docencia requiere necesariamente comprender los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje, y sobre todo considerar el significado de ense&ntilde;ar y aprender en un contexto particular. Es aqu&iacute; donde se reconoce, desde la literatura al respecto, la complejidad de la docencia y m&aacute;s a&uacute;n de su evaluaci&oacute;n. El principal problema, nos advierte el autor, es la dificultad de definir las cualidades o caracter&iacute;sticas de un "buen profesor", o lo que se espera de su funci&oacute;n si se consideran los m&uacute;ltiples factores que intervienen en ello. Entre los factores m&aacute;s importantes a tomar en cuenta estar&iacute;an: la diversidad de contextos en los que los docentes despliegan sus actividades, el enfoque sobre la ense&ntilde;anza que se adopte en ellos, o la misma conceptualizaci&oacute;n sobre ella (que a&uacute;n oscila entre considerarla un arte o una ciencia con sus consecuentes tratamientos), las diferentes posturas institucionales sobre el tema, sus valores, creencias y pr&aacute;cticas sobre la misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La caracterizaci&oacute;n de la docencia se complejiza a&uacute;n m&aacute;s si se considera la naturaleza de las disciplinas que se ense&ntilde;an y el alcance que deben tener de acuerdo a la formaci&oacute;n y desempe&ntilde;o profesional esperado de sus egresados, o las diferentes funciones que el docente debe adoptar seg&uacute;n las heterog&eacute;neas situaciones de ense&ntilde;anza y aprendizaje contempladas en el curr&iacute;culo; es decir, no es lo mismo promover aprendizajes en pr&aacute;cticas de laboratorio que en pr&aacute;cticas de campo, y m&aacute;s a&uacute;n si de lo que se trata es de ense&ntilde;ar matem&aacute;ticas, biolog&iacute;a o historia, que implican actuaciones y exigencias diferenciales de los docentes. De la misma manera, en la delimitaci&oacute;n de las funciones del docente habr&iacute;a que distinguir, nos aclara Rueda, las que corresponden al trabajo de los acad&eacute;micos en su conjunto que incluyen actividades de asesor&iacute;a, de investigaci&oacute;n o dedifusi&oacute;n por ejemplo-, con las actividades de ense&ntilde;anza propiamente, que se circunscriben a la interacci&oacute;n de los docentes con sus estudiantes, como ser&iacute;an los seminarios, clases o pr&aacute;cticas de laboratorio y de campo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; que la evaluaci&oacute;n de la docencia se ve demarcada por la diversidad de coordenadas que habr&iacute;a que tomar en cuenta en las decisiones sobre qu&eacute; se eval&uacute;a y c&oacute;mo, y &eacute;stas por lo tanto corresponder&aacute;n -como se&ntilde;ala Rueda- a cada universidad, carrera o programa, configur&aacute;ndose as&iacute; diferentes formas de evaluar la labor docente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este primer cap&iacute;tulo, el autor tambi&eacute;n nos presenta una caracterizaci&oacute;n general de los procesos de la evaluaci&oacute;n de la docencia de seis universidades p&uacute;blicas, que sin ser una muestra representativa o exhaustiva, le permite llegar a ciertas conclusiones generales. Tras su investigaci&oacute;n, constat&oacute; que la aplicaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de la evaluaci&oacute;n docente ha sido exitosa, en el sentido de que se aplican en la mayor&iacute;a, aun cuando existe gran variedad de pr&aacute;cticas institucionales para llevarla a cabo (antig&uuml;edad, tipo y usos); las promueven generalmente los directivos o allegados a la administraci&oacute;n en turno; los encargados de la evaluaci&oacute;n tienen generalmente formaci&oacute;n disciplinaria en la carrera de pertenencia de los docentesevaluados, con escasa experiencia en actividades de evaluaci&oacute;n, y las evaluaciones en su conjunto est&aacute;n asociadas a los programas de compensaci&oacute;n salarial. Tambi&eacute;n corrobor&oacute; que la aplicaci&oacute;n de los procedimientos para evaluar son dif&iacute;ciles, incluso en algunos casos llegan a frenarse por considerarse punitivos para los profesores, sin embargo, las primeras oposiciones llegan a desvanecerse ya sea por una construcci&oacute;n colectiva o porque implican acceder a los programas de compensaci&oacute;n salarial.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor encontr&oacute; asimismo que los cuestionarios de opini&oacute;n de los estudiantes son los instrumentos que se aplican por excelencia para dar respuesta a las pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n por las instituciones, que si bien se han adoptado por sus atributos metodol&oacute;gicos y su practicidad, no obstante, su aplicaci&oacute;n generalizada, y su uso pr&aacute;cticamente exclusivo para evaluar el desempe&ntilde;o docente, son fuente de pol&eacute;mica en la actualidad por los sesgos que originan y no se reportan en las experiencias revisadas; entre ellos, los efectos de los factores pol&iacute;ticos y administrativos inherentes a su aplicaci&oacute;n, la congruencia entre las categor&iacute;as y los indicadores, los criterios de interpretaci&oacute;n y uso de los resultados, la falta de retroalimentaci&oacute;n de los mismos tanto a los docentes evaluados, como a los administradores y estudiantes. Asimismo, el autor encontr&oacute; la utilizaci&oacute;n en general de un cuestionario &uacute;nico para todas las &aacute;reas disciplinarias y niveles educativos, en el que prevalece la evaluaci&oacute;n de las dimensiones relacionadas con la planeaci&oacute;n, desarrollo y cobertura de los programas y las formas de evaluaci&oacute;n empleadas, se tocan apenas las relativas al dominio de la asignatura o el manejo de las t&eacute;cnicas did&aacute;cticas; pero lo m&aacute;s importante es que no se contemplan formas de evaluar la manera en que afecta la actuaci&oacute;n de los docentes en los aprendizajes de los estudiantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en estas problem&aacute;ticas, el autor hace diversas advertencias, algunas de ellas, nos aclara, est&aacute;n ya documentadas en la literatura al respecto; entre ellas, la necesidad de participaci&oacute;n de los involucrados en la evaluaci&oacute;n, no s&oacute;lo como estrategia sino por la importancia de conocer sus diferentes puntos de vista; la necesidad de vincular la evaluaci&oacute;n con la formaci&oacute;n permanente del docente y la planeaci&oacute;n y revisi&oacute;n continua de las condiciones institucionales en las que se desarrolla la docencia, y ello para contrarrestar el sentido de "control" administrativo y uso preferencial de &eacute;sta para el acceso a los programas de compensaci&oacute;n salarial, reveladas en las instituciones estudiadas; la necesidad de emplear una evaluaci&oacute;n serial que proporcione una informaci&oacute;n m&aacute;s completa del desempe&ntilde;o del docente, en oposici&oacute;n a una evaluaci&oacute;n de una sola medici&oacute;n que resulta por dem&aacute;s injusta, sobre todo cuando la promoci&oacute;n o contrataci&oacute;n del docente est&aacute; en juego.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; que Mario Rueda pone el punto en la llaga al se&ntilde;alar las incongruencias y controversias que generan los sistemas generalizados de evaluaci&oacute;n de la docencia universitaria, y al exponer la urgencia de crear las condiciones que promuevan el perfeccionamiento continuo de los mismos que beneficien por igual a docentes, estudiantes y directivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y para finalizar el cap&iacute;tulo, el autor describe una experiencia en la que se logr&oacute; la participaci&oacute;n del personal acad&eacute;mico de una instituci&oacute;n para el dise&ntilde;o y puesta en marcha de un proceso de evaluaci&oacute;n de la docencia. La estrategia consisti&oacute; en elaborar un instrumento que recogiera la opini&oacute;n de los docentes sobre los aspectos o dimensiones importantes a evaluar sobre la docencia impartida en esa instituci&oacute;n, con la finalidad de proponer a los directivos una forma de atender el problema de la evaluaci&oacute;n docente pero que respondiera a ese contexto en particular y con la participaci&oacute;n informada de los mismos involucrados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo interesante de este insrumento fue su elaboraci&oacute;n a manera de gu&iacute;a como medio para recuperar la opini&oacute;n y sugerencias de la planta docente, cuyas informaciones obtenidas pudieran ser transformadas en orientaciones para la construcci&oacute;n de una forma particular de atender la evaluaci&oacute;n del docente, ejercicio que por s&iacute; mismo incorpora en el proceso de evaluaci&oacute;n a los propios docentes, como el mismo autor nos aclara.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gu&iacute;a contempla tres apartados: 1) la disposici&oacute;n o expectativas del docente frente al proceso de evaluaci&oacute;n; 2) las dimensiones m&aacute;s pertinentes para un proceso de evaluaci&oacute;n local de la docencia: planeaci&oacute;n, desarrollo e impacto de la docencia. Estas dimensiones fueron seleccionadas de otras experiencias de evaluaci&oacute;n docente con la intenci&oacute;n de que opinaran sobre su pertinencia en el propio contexto, y 3) medios e instancias preferentes para conducir el proceso de evaluaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor presenta esta gu&iacute;a como un instrumento auxiliar en el dise&ntilde;o de procesos de evaluaci&oacute;n que consideren la participaci&oacute;n de los docentes. Tal y como era su prop&oacute;sito, sus resultados sirvieron por ejemplo para la elaboraci&oacute;n de un cuestionario de opini&oacute;n dirigido a los estudiantes, seg&uacute;n la preferencia se&ntilde;alada por los acad&eacute;micos. Aunque la experiencia que reporta fue en una comunidad de acad&eacute;micos de posgrado, no obstante, puede ser utilizada en otros contextos, con las adaptaciones que se requieran para los mismos. Con todo y el &eacute;xito de esta experiencia, Rueda nos aclara la pertinencia de clarificar primero el prop&oacute;sito central que se persigue al evaluar la actividad docente, y ponderar el mejor o mejores recursos para contribuir al prop&oacute;sito planteado. Habr&aacute; casos en que el cuestionario de opini&oacute;n de los estudiantes no sea el oportuno, que en todo caso es un instrumento que s&oacute;lo proporciona informaci&oacute;n muy puntal sobre las acciones pedag&oacute;gicas de los profesores en el contexto de la formaci&oacute;n profesional, y se tendr&aacute; que buscar otras alternativas seg&uacute;n lo espec&iacute;fico o general que se quiera evaluar del quehacer docente. Lo importante -nos dice el autores que los docentes participen y se apropien de los procesos de evaluaci&oacute;n y estos procedimientos no sean exclusivos de los acad&eacute;micos en turno. Asimismo, &eacute;sta ser&aacute; m&aacute;s aut&eacute;ntica si re&uacute;ne las caracter&iacute;sticas de una autoevaluaci&oacute;n asistida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su segundo cap&iacute;tulo "Diagn&oacute;stico del estado de la evaluaci&oacute;n docente en la UNAM ", Rueda presenta una investigaci&oacute;n sobre evaluaci&oacute;n de la docencia realizada en 14 de las 15 facultades que conforman la UNAM, cuyo objetivo fue contar con un diagn&oacute;stico al respecto. Aclara que se realiz&oacute; bajo el esquema de un estudio exploratorio y forma parte de un proyecto m&aacute;s amplio cuyo fin es el an&aacute;lisis y la evaluaci&oacute;n de la docencia en el nivel universitario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor detalla la metodolog&iacute;a empleada, basada principalmente en entrevistas personales con los encargados de la evaluaci&oacute;n de cada facultad o con el secretario acad&eacute;mico respectivo, a partir de una gu&iacute;a dise&ntilde;ada ex profeso. Adem&aacute;s de la gu&iacute;a de entrevista, se dise&ntilde;aron dos instrumentos m&aacute;s para el levantamiento y procesamiento de la informaci&oacute;n: un cuestionario que recoge principalmente datos sobre el perfil de los entrevistados y datos de cada facultad, los antecedentes sobre la evaluaci&oacute;n de la docencia en cada una, y un formato de vaciado de la informaci&oacute;n que posibilita la sistematizaci&oacute;n de la misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llama la atenci&oacute;n que el autor incluya, en la descripci&oacute;n de la metodolog&iacute;a, la capacitaci&oacute;n cuidadosa proporcionada a las tres personas que colaboraron en la realizaci&oacute;n de las entrevistas, que aun cuando ya contaban con experiencia en ello, se puso especial atenci&oacute;n en su preparaci&oacute;n mediante seminarios de discusi&oacute;n, ensayos y an&aacute;lisis de las entrevistas, sensibilizaci&oacute;n sobre su contenido y retroalimentaci&oacute;n sobre las primeras entrevistas realizadas. No es com&uacute;n encontrar este tipo de informaci&oacute;n en los reportes de investigaci&oacute;n, adem&aacute;s de que devela la preparaci&oacute;n met&oacute;dica de la fuente b&aacute;sica de recolecci&oacute;n de datos para asegurar su validez y confiabilidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, detalla las tres etapas que requiri&oacute; el trabajo de campo (entrevista telef&oacute;nica con el secretario acad&eacute;mico de cada facultad, entrevista colectiva con los encargados de la evaluaci&oacute;n docente, y an&aacute;lisis de la entrevistas audiograbadas), y los dos tipos de procesamiento de la informaci&oacute;n utilizado (cuantitativo y cualitativo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados m&aacute;s relevantes que cabe destacar tanto por lo datos cuantitativos obtenidos, como por los an&aacute;lisis de tipo cualitativos realizados, es que en principio la evaluaci&oacute;n de la docencia en la unam no ha sido hist&oacute;ricamente regulada o conducida por alguna instancia central, sino m&aacute;s bien se ha caracterizado por ser heterog&eacute;nea, aislada e independiente en cada instituci&oacute;n, es decir, no parece haber un esfuerzo en toda la universidad por dirigir o al menos conocer lo que sucede en cada facultad en materia de evaluaci&oacute;n docente; sin embargo, el programa de est&iacute;mulos implantados en los noventa promovi&oacute; un proceso de evaluaci&oacute;n en aquellas facultades que no contaban con &eacute;l, aunque la iniciativa y sentido de la actividad de evaluaci&oacute;n parece responder a una necesidad de control administrativo, al promoverse &eacute;sta desde las instancias acad&eacute;mico-administrativas en la mayor&iacute;a de las facultades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto importante a resaltar es que el instrumento primordialmente utilizado para evaluar la actividad docente es de nueva cuenta un cuestionario de opini&oacute;n estudiantil, que en su mayor&iacute;a est&aacute; conformado por preguntas cerradas de opci&oacute;n m&uacute;ltiple, generalmente es un cuestionario &uacute;nico utilizado para todos los niveles y situaciones de ense&ntilde;anza, y s&oacute;lo en contados casos y de manera limitada se ha tenido la participaci&oacute;n de los profesores en su dise&ntilde;o. Sin embargo, pocas son las facultades interesadas en lograr a futuro un sistema de evaluaci&oacute;n m&aacute;s completo. De la misma forma, la mayor&iacute;a de los cuestionarios se concentran en evaluar al docente, y s&oacute;lo en algunos casos permiten la autoevalua-ci&oacute;n de los estudiantes, adem&aacute;s de que no hay consenso en los temas y dimensiones evaluadas, sus resultados generalmente tienen un tratamiento descriptivo, sin llegar a elaborarse un an&aacute;lisis m&aacute;s complejo o un seguimiento para perfeccionar los instrumentos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante se&ntilde;alar tambi&eacute;n que la informaci&oacute;n obtenida en esta investigaci&oacute;n devela un rechazo o resistencia inicial de los profesores hacia la evaluaci&oacute;n, al considerarla como una acci&oacute;n persecutoria y autoritaria, generada principalmente por falta de informaci&oacute;n. De aqu&iacute; que Rueda insista en la necesidad de un trabajo consensuado y ampliamente explicado y discutido con los involucrados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, "Cuestionarios de opini&oacute;n estudiantil como instrumento de evaluaci&oacute;n docente", el autor expone pormenorizadamente el dise&ntilde;o y estimaci&oacute;n de un cuestionario estudiantil para evaluar la actividad de los profesores. Como lo ha aclarado antes, estos instrumentos han recibido cr&iacute;ticas severas, aunque parad&oacute;jicamente son el medio m&aacute;s utilizado en las universidades de todo el mundo, altamente valorado por directivos y profesores por su practicidad, y sus estudiosos se han preocupado por resolver problemas de validez y confiabilidad se&ntilde;alados. Su idea fue explorarlos para darles un uso distinto y contribuir a su an&aacute;lisis cr&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos detalla as&iacute; una experiencia en la que se procedi&oacute; de manera distinta a la usual para su elaboraci&oacute;n; ello implic&oacute; recurrir a varias fuentes para su construcci&oacute;n y considerando siempre la participaci&oacute;n de los profesores con la finalidad de orientarlos al mejoramiento de la actividad docente en el contexto mexicano. El primer paso fue la revisi&oacute;n de cuatro cuestionarios utilizados en diferentes universidades mexicanas y la elaboraci&oacute;n de una primera versi&oacute;n del instrumento en el que se incluyeron todos los reactivos contemplados en ellos. Elaborada esta versi&oacute;n preliminar, se someti&oacute; al an&aacute;lisis de cinco especialistas en evaluaci&oacute;n de la docencia buscando validarlo para universidades mexicanas. De acuerdo con las sugerencias de los especialistas, se agregaron preguntas que expresaran dimensiones importantes no consideradas y siempre pensando en el poder orientador de la evaluaci&oacute;n con el fin de mejorar la actividad evaluada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una fuente m&aacute;s en la construcci&oacute;n de este instrumento lo constituyeron dimensiones derivadas de una postura constructivista no contempladas en el mismo. La versi&oacute;n final incluye dimensiones sobre planeaci&oacute;n, ambiente del aprendizaje, conducci&oacute;n de la clase, y estrategias instruccionales formativas; adem&aacute;s se incorporaron dos rubros, uno sobre la evaluaci&oacute;n global del desempe&ntilde;o del docente, y otro sobre la evaluaci&oacute;n del estudiante en la materia correspondiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera muy precisa, el autor describe este instrumento de "Evaluaci&oacute;n de la docencia en el nivel universitario" en su fase inicial de validaci&oacute;n, y detalla su contenido y estructuraci&oacute;n, as&iacute; como los procedimientos y los resultados obtenidos de su fase inicial, realizada con alumnos de varias carreras y semestres de la UNAM. La intenci&oacute;n de esta etapa preliminar fue indagar su capacidad de discriminaci&oacute;n, validez y confiabilidad, as&iacute; como analizar sus principales ventajas y limitaciones. El autor advierte sobre la necesidad de realizar otros estudios de manera reiterada para probar su validez predictiva. Actualmente se encuentra prob&aacute;ndose en la UNAM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta primera etapa arroja ya importantes resultados derivados de la aplicaci&oacute;n de suficientes muestreos y an&aacute;lisis minuciosos de reactivos para analizar su capacidad de discriminaci&oacute;n, mediante la utilizaci&oacute;n de variadas pruebas estad&iacute;sticas que permiten desde esta primera versi&oacute;n tener un instrumento que diferencia o discrimina los atributos de los profesores esperados por los estudiantes de acuerdo con el nivel o grado de avance de sus estudios, el &aacute;rea de conocimiento de la carrera estudiada, y por cada profesor evaluado. Tambi&eacute;n cuenta ya con la validez necesaria y con un nivel muy alto de confiabilidad que, junto con su capacidad de discriminaci&oacute;n de sus reactivos, permiten concluir que "el sentido que los alumnos le dan a sus respuestas define, precisamente, las dimensiones que conforman el desempe&ntilde;o de la calidad docente".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, esta obra nos ofrece no s&oacute;lo un texto interesante y necesario para estudiar e investigar el tema de la evaluaci&oacute;n docente universitaria, en tanto aborda conceptos, teor&iacute;as, paradigmas, debates y controversias de manera muy puntual, sino que tambi&eacute;n ofrece estrategias que dan voz y participaci&oacute;n a los profesores en los procesos de evaluaci&oacute;n de los que son objeto, y todav&iacute;a pone a la disposici&oacute;n de la comunidad universitaria un instrumento de evaluaci&oacute;n estudiantil rigurosamente dise&ntilde;ado, que recoge asimismo las apreciaciones de los que son evaluados, e invita por supuesto a su utilizaci&oacute;n y perfeccionamiento a los que estamos interesados en proponer alternativas para mejorar la calidad de la ense&ntilde;anza.</font></p>     ]]></body>
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