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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Integración de los jóvenes en el sistema universitario. Prácticas sociales, académicas y de consumo cultural: POR ADRIÁN DE GARAY SÁNCHEZ Barcelona, México, Ediciones Pomares, 2004]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana"><b>RESEÑA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b><i>Integraci&oacute;n    de los j&oacute;venes en el sistema universitario.     <br>   Pr&aacute;cticas sociales, acad&eacute;micas y de consumo cultural</i></b></font></p>     <p>    <br>   <font size="2" face="Verdana">POR ADRI&Aacute;N    DE GARAY S&Aacute;NCHEZ    <br>   Barcelona, M&eacute;xico, Ediciones Pomares, 2004</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">POR OLIVIA MIRELES VARGAS*</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">*Investigadora del CESU-UNAM. <a href="mailto:olimireles@hotmail.com ">olimireles@hotmail.com    </a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La obra escrita por Adri&aacute;n    de Garay se ha enfocado principalmente al estudio de la educaci&oacute;n superior    p&uacute;blica y privada. Una de las l&iacute;neas de indagaci&oacute;n que    aparece en la mayor&iacute;a de sus trabajos es el estudiante universitario,    que en ocasiones ha sido analizado por el autor como parte de los datos de la    matr&iacute;cula escolar o, desde otra posici&oacute;n, como un activo consumidor    de rock(De Garay, 1999 y 1998, respectivamente). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hace algunos a&ntilde;os,    De Garay public&oacute; su primer libro sobre estudiantes universitarios en    el cual describi&oacute; el perfil socioecon&oacute;mico y algunas pr&aacute;cticas    acad&eacute;micas a partir de datos obtenidos mediante un cuestionario que se    aplic&oacute; a una muestra de j&oacute;venes pertenecientes a distintas universidades    de nuestro pa&iacute;s. Este libro se hizo merecedor del reconocimiento en el    campo de la educaci&oacute;n superior porque puso a la luz informaci&oacute;n    valiosa sobre un sector de la poblaci&oacute;n escolar pr&aacute;cticamente    desconocido (De Garay, 2001). Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde el autor nos    presenta una obra con mayor solidez, que destaca por el buen uso de la teor&iacute;a    y por un adecuado tratamiento metodol&oacute;gico que supera la exposici&oacute;n    del dato estad&iacute;stico y la descripci&oacute;n anecd&oacute;tica de las    observaciones y testimonios. Seguramente por &eacute;stos y otros atributos,    el trabajo de De Garay se hizo acreedor al premio a la mejor tesis de doctorado    sobre j&oacute;venes, que otorg&oacute; el Instituto Mexicano de la Juventud    en el a&ntilde;o 2003. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El texto, producto de una    investigaci&oacute;n doctoral en ciencias antropol&oacute;gicas, resulta interesante    y sugerente porque en &eacute;l se concibe al universitario como un joven con    una historia particular y una vida social compleja, que se incorpora de formas    distintas al sistema de educaci&oacute;n superior. Justamente en esta afirmaci&oacute;n    es donde estriba el valor de la obra en su conjunto, pues el autor rompe con    las posturas que conciben al estudiante como un sujeto fragmentado que, dentro    de la instituci&oacute;n escolar, cumple exclusivamente su papel de alumno (asistir    a clase, hacer tareas, aprobar ex&aacute;menes). El libro que aqu&iacute; rese&ntilde;amos    se organiza en siete cap&iacute;tulos: en el primero se presenta el dise&ntilde;o    de la investigaci&oacute;n; en el segundo, el contexto institucional de la Universidad    Aut&oacute;noma Metropolitana (UAM); en los tres siguientes, el perfil de los    j&oacute;venes en cuanto al nivel socioecon&oacute;mico, las pr&aacute;cticas    acad&eacute;micas y el consumo cultural. Para finalizar, en los cap&iacute;tulos    seis y siete, De Garay vincula los datos obtenidos en el cuerpo de la obra para    ofrecer una interpretaci&oacute;n de los factores que inciden en la integraci&oacute;n    de los j&oacute;venes al sistema acad&eacute;mico y social de la universidad.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En cuanto a los aspectos    te&oacute;ricos, la obra se puede considerar bourderiana en toda su extensi&oacute;n,    pues nociones tales como consumo cultural, <i>habitus</i>, capital cultural    institucionalizado y objetivado son los cimientos que sostienen el trabajo de    investigaci&oacute;n del autor. Para aquellos seguidores de Bourdieu ser&aacute;    muy valioso y grato observar c&oacute;mo Adri&aacute;n de Garay va articulando    las piezas del material emp&iacute;rico con sus categor&iacute;as te&oacute;ricas    para escudri&ntilde;ar en los aspectos que marcan las diferencias entre la poblaci&oacute;n    universitaria. La influencia del soci&oacute;logo franc&eacute;s se percibir&aacute;,    incluso, en la forma de usar y presentar los testimonios y los datos cuantitativos    (Bourdieu, 2000). De Garay acude tambi&eacute;n a los planteamientos te&oacute;ricos    de V. Tinto y A. Coulon. De &eacute;stos aprovecha principalmente el concepto    de integraci&oacute;n, que hace referencia a &#8220;los diversos y complejos    procesos de pertenencia que se producen en el tiempo escolar, desde el momento    en que se ingresa en la universidad, hasta el egreso de la instituci&oacute;n&#8221;    (p. 29). Esta acepci&oacute;n tan amplia resulta muy fecunda para el an&aacute;lisis,    pues permite al autor acercarse a dos espacios de la vida universitaria que    en pocas ocasiones se han abordado de manera conjunta: el sistema acad&eacute;mico    y el sistema social.<a href="#nota1">1</a> El sistema acad&eacute;mico, explica    De Garay, tiene dos dimensiones: <i>1)</i>la estructura de la organizaci&oacute;n    universitaria y <i>2)</i>las pr&aacute;cticas acad&eacute;micas de profesores    y universitarios. En esta direcci&oacute;n, el autor analiza la integraci&oacute;n    acad&eacute;mica y su inter&eacute;s se centra en observar ciertas pr&aacute;cticas    escolares que, a su juicio, son indicadoras del grado de incorporaci&oacute;n    de los j&oacute;venes al sistema universitario: asistencia regular y puntualidad    en las clases, inversi&oacute;n en el tiempo de estudio, presencia activa en    clase, producci&oacute;n sistem&aacute;tica de fichas y res&uacute;menes de    lectura, trabajo en equipo, elaboraci&oacute;n de diagramas y esquemas conceptuales    derivados de las lecturas escolares. A partir de los resultados el autor construye    varias categor&iacute;as que van desde el estudiante &#8220;modelo&#8221; (se    encuentra totalmente integrado a la actividad acad&eacute;mica) al estudiante    &#8220;inactivo-no dedicado&#8221; (su participaci&oacute;n es m&iacute;nima    en las actividades escolares). Por otra parte, el sistema social alude a los    procesos de interacci&oacute;n cotidiana entre los miembros de la comunidad    universitaria que se generan en espacios informales de convivencia (cafeter&iacute;a,    pasillos, salas de cine, auditorios, entre otros). Para acotar las dimensiones    tan amplias de la integraci&oacute;n social, De Garay se centra particularmente    en las pr&aacute;cticas de consumo cultural tales como asistencia a conciertos,    teatro, danza, exposiciones de artes pl&aacute;sticas, cine y eventos deportivos,    que se realizan dentro y fuera de la instituci&oacute;n escolar. Con base en    sus resultados, el autor elabora una escala con el &iacute;ndice de integraci&oacute;n    cultural de los j&oacute;venes universitarios que muestra diferentes grados    de consumo e incluye desde el nivel alto hasta el nulo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sobre la metodolog&iacute;a    conviene mencionar que De Garay refuta, impl&iacute;citamente, las posiciones    simplificadoras que han enfrentado los m&eacute;todos cuantitativos y cualitativos    en la investigaci&oacute;n social. Por un lado, el trabajo etnogr&aacute;fico    le permiti&oacute; al autor acercarse personalmente a los j&oacute;venes universitarios;    en virtud de las entrevistas logr&oacute; captar t&eacute;rminos de la jerga    juvenil que resultaron importantes para el an&aacute;lisis del consumo cultural    (revent&oacute;n, antro, tocada). Incluso, gracias a las observaciones, consigui&oacute;    distinguir las formas de apropiaci&oacute;n y distribuci&oacute;n colectiva    del territorio universitario: lugares destinados a la propaganda pol&iacute;tica,    al proselitismo religioso o para las relaciones amorosas. Por otro, el autor    emple&oacute; datos cuantitativos, derivados principalmente del tratamiento    estad&iacute;stico de su encuesta para formular, complementar y reforzar sus    hallazgos, por lo que en gran parte de la obra el lector encontrar&aacute; cuadros    con informaci&oacute;n detallada sobre estos aspectos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La investigaci&oacute;n    que reporta el autor se circunscribe principalmente a la Universidad Aut&oacute;noma    Metropolitana en sus tres planteles, Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco.    Sin embargo, cada p&aacute;gina contiene aseveraciones de gran alcance que resultar&aacute;n    familiares para todos aquellos que forman parte del sistema de educaci&oacute;n    superior. Este grado de generalizaci&oacute;n en un estudio espec&iacute;fico    se debe a que el autor recurri&oacute; a distintas fuentes de datos estad&iacute;sticos    referentes al perfil socioecon&oacute;mico y la condici&oacute;n laboral de    los j&oacute;venes (Asociaci&oacute;n Nacional de Universidades e Institutuciones    de Educaci&oacute;n Superior, e Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a    e Inform&aacute;tica), pero sobre todo a la habilidad socio-antropol&oacute;gica    del autor para lograr, como dice C. Geertz, que &#8220;peque&ntilde;as cosas    hablen de grandes cuestiones&#8221;. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los resultados    de esta investigaci&oacute;n enriquecen sin duda el campo de conocimiento sobre    los j&oacute;venes universitarios, en gran medida gracias a que se derivan de    un an&aacute;lisis socio-antropol&oacute;gico integral que, por cierto, tiene    pocos antecedentes.<a href="#nota2">2</a> Asimismo, los argumentos del autor    renuevan las discusiones sobre la funci&oacute;n reproductora de la escuela,    particularmente sobre la influencia del origen social en la trayectoria escolar    de los estudiantes de la educaci&oacute;n superior que, en M&eacute;xico, J.    Bartolucci ha estudiado a&ntilde;os atr&aacute;s desde la disciplina sociol&oacute;gica    (v&eacute;ase p. ej., Bartolucci, 1998). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, &iquest;qu&eacute;    nos dice el autor acerca de los j&oacute;venes universitarios? La mitad de la    poblaci&oacute;n pertenece a un estrato socioecon&oacute;mico de escasos recursos;    m&aacute;s de dos terceras partes de los j&oacute;venes son pioneros en sus    familias en cuanto a su incorporaci&oacute;n a la educaci&oacute;n superior    y, a pesar de ello, la posesi&oacute;n de bienes culturales necesarios para    la actividad escolar muestra tendencias superiores (capital cultural objetivado:    libros, m&aacute;quina de escribir, computadora). Lo anterior indica que, a    pesar del perfil socioecon&oacute;mico predominante, la mayor&iacute;a de los    j&oacute;venes cuenta con lo indispensable para realizar sus actividades escolares.    En cuanto a las pr&aacute;cticas acad&eacute;micas, el estudio se&ntilde;ala    que gran parte de la matr&iacute;cula adquiere &uacute;nicamente una responsabilidad    formal en su proceso escolar, es decir, se limita a asistir a clase y al cumplimiento    de los deberes estrictamente necesarios. Los datos se&ntilde;alan que los j&oacute;venes    invierten poco tiempo en los estudios y que generan diversas estrategias, en    conjunto con sus profesores, para transitar con relativo &eacute;xito por su    trayectoria universitaria. As&iacute;, De Garay se percata de que los j&oacute;venes    universitarios llegan a la universidad sin un suficiente capital cultural incorporado,    pero advierte que lo m&aacute;s grave es &#8220;que la misma instituci&oacute;n    est&aacute; siendo incapaz de generar y/o construir una estrategia educativa    que les permita desarrollar cierto inter&eacute;s y dedicaci&oacute;n por el    cultivo del conocimiento&#8221; (p. 123). A partir de la informaci&oacute;n    obtenida el autor se pregunta: &iquest;De qu&eacute; depende la integraci&oacute;n    de los j&oacute;venes universitarios en el sistema acad&eacute;mico y social    de la UAM? El autor muestra que ni el origen social ni el capital cultural institucionalizado    (expresado en el grado de escolaridad de los padres) son factores que determinan    directamente el grado de integraci&oacute;n de los j&oacute;venes a la universidad,    por ello acude a otros factores tales como g&eacute;nero, edad, escuela de procedencia,    estado civil, ambiente escolar, consumo televisivo, pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas    del profesorado, consumo cultural interno, unidad acad&eacute;mica de pertenencia    y condici&oacute;n laboral de los estudiantes. En un an&aacute;lisis basado    en un modelo de regresi&oacute;n log&iacute;stica multinomial, De Garay muestra    que: En la integraci&oacute;n acad&eacute;mica son cuatro las dimensiones de    mayor peso, a saber: <i>1)</i>capital cultural objetivado, seg&uacute;n la    cual aquellos j&oacute;venes que tienen un nivel alto en la posesi&oacute;n    de bienes materiales para el trabajo escolar tienen pr&aacute;cticamente el    doble de posibilidades de integrarse totalmente al sistema acad&eacute;mico;    <i>2)</i>consumo cultural interno, por el que los j&oacute;venes con una alta    participaci&oacute;n en las actividades culturales que organiza la instituci&oacute;n    tienen cuatro veces m&aacute;s posibilidades de estar totalmente integrados    a la vida universitaria; <i>3)</i>consumo televisivo, seg&uacute;n el cual    ante un nulo o m&iacute;nimo consumo televisivo las posibilidades de ser un    joven totalmente integrado aumentan nueve veces; <i>4)</i>seg&uacute;n la    edad, cuanta mayor &eacute;sta (22-27) tanta mayor integraci&oacute;n en el    sistema acad&eacute;mico universitario. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la integraci&oacute;n    social (consumo cultural) los factores significativos son: <i>1)</i>edad,    seg&uacute;n la cual mientras &eacute;sta aumenta, la probabilidad de que los    j&oacute;venes participen en la oferta cultural disminuye, <i>2)</i> consumo    cultural externo, donde si &eacute;ste es frecuente se tienen mayores posibilidades    de ser un joven integrado, <i>3)</i> opini&oacute;n sobre la oferta cultural    de la instituci&oacute;n, donde si &eacute;sta es favorable aumentan las posibilidades    de integrarse, <i>4)</i> integraci&oacute;n al sistema acad&eacute;mico, por    el que estar integrado acad&eacute;micamente triplica las posibilidades de integrarse    socialmente, <i>5)</i> g&eacute;nero, seg&uacute;n el cual los hombres asisten    a las actividades culturales y deportivas en mayor medida que las mujeres, y<i>    6)</i> escolaridad de los padres, pues cuando &eacute;sta es alta, aumenta    la posibilidad de ser un joven integrado. Con estos datos el autor hace una    &uacute;ltima categorizaci&oacute;n que mezcla el an&aacute;lisis de la integraci&oacute;n    social y acad&eacute;mica. Los datos indican que 37% de los estudiantes se integran    mejor al sistema social que al sistema acad&eacute;mico de la universidad, y    s&oacute;lo 13% se integran totalmente a ambos sistemas (existen otras cinco    tipolog&iacute;as con porcentajes distribuidos para la suma del 100%). Sobre    estos datos nos atrevemos a se&ntilde;alar que el an&aacute;lisis que el autor    hace en los dos &uacute;ltimos cap&iacute;tulos de la obra es contundente aunque,    a nuestro parecer, le falt&oacute; vincular la informaci&oacute;n cuantitativa    con algunas de las expresiones reunidas en su indagaci&oacute;n etnogr&aacute;fica    para hacer m&aacute;s significativa la lectura, como ocurre en los primeros    cap&iacute;tulos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al final de la obra, De    Garay defiende la heterogeneidad de la poblaci&oacute;n estudiantil. Sus datos    le sirven de fundamento para afirmar que mientras las pol&iacute;ticas universitarias    se sostengan en una postura que no atina a distinguir las diferencias, la misi&oacute;n    de la universidad &#8212;preparar j&oacute;venes con una formaci&oacute;n integral&#8212;    est&aacute; lejos de alcanzarse. Asimismo, el autor pugna para que en las investigaciones    sobre estudiantes &eacute;stos dejen de ser s&oacute;lo un dato y se les reconozca    como &#8220;una categor&iacute;a social en continua construcci&oacute;n, lo    que supone romper con definiciones esencialistas o estandarizadas, para colocarse    en el an&aacute;lisis de las interacciones, las identidades y las configuraciones    juveniles m&uacute;ltiples, lo que a su vez permite comprender la enorme diversidad    que puede caber dentro de la categor&iacute;a &#8216;j&oacute;venes universitarios&#8217;&#8221;    (p. 256). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">As&iacute;, la obra en su    conjunto demuestra que la integraci&oacute;n al sistema social y acad&eacute;mico    depende de varios factores asociados. Con esto De Garay confirma que no existe    determinismo social donde el &#8220;origen es destino&#8221;. Queda claro que    el universitario es un individuo que desempe&ntilde;a el papel de estudiante    de acuerdo con m&uacute;ltiples variantes que ocurren dentro y fuera de la instituci&oacute;n    escolar. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por &uacute;ltimo, sostenemos    que gracias a la informaci&oacute;n que el autor nos presenta en este libro,    los estudiosos de la educaci&oacute;n superior disponen de material &uacute;til    para plantearse nuevas interrogantes; los encargados de la toma decisiones tienen    elementos para formular estrategias que permitan atender una poblaci&oacute;n    heterog&eacute;nea tanto en lo acad&eacute;mico como en lo cultural; los profesores    tienen la posibilidad de acrecentar su conocimiento sobre la poblaci&oacute;n    que llega cotidianamente a las aulas y, finalmente, los j&oacute;venes universitarios    pueden reconocerse entre las l&iacute;neas de los testimonios y ubicarse entre    los porcentajes de las encuestas, lo que ser&aacute; muy valioso porque les    brindar&aacute; la oportunidad de reflexionar sobre su proceso de formaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por todo esto, el libro    de De Garay, escrito con claridad y sencillez, es un texto que puede ser le&iacute;do    por un p&uacute;blico diverso. Hago una atenta invitaci&oacute;n a su lectura.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   <b>NOTAS </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota1"></a>1. Un    estudio que, basado tambi&eacute;n en V. Tinto, aborda la incorporaci&oacute;n    a la vida acad&eacute;mica y la vida social en la universidad, particularmente    en el posgrado, es el de S&aacute;nchez y Arredondo, 2002. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota2"></a>2. Un    trabajo que puede citarse como antecedente, por ser un estudio de car&aacute;cter    socio-antropol&oacute;gico que aborda la integraci&oacute;n de los estudiantes    al programa de la licenciatura en Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica B&aacute;sica    es el de Fortes y Lomnitz, 1991.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>   REFERENCIAS</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> BARTOLUCCI, Jorge (1998),    &#8220;Posici&oacute;n social, trayectoria escolar y elecci&oacute;n de carrera    (seguimiento de una generaci&oacute;n de estudiantes de la UNAM, 1976-1985)&#8221;,    en Renate Marsiske (coord.), <i>Los estudiantes. Trabajos de historia y sociolog&iacute;a</i>,    M&eacute;xico, CESUPlaza y Vald&eacute;s</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">BOURDIEU, Pierre (2000),    <i>La distinci&oacute;n. Criterio y bases sociales del gusto</i>, Barcelona,    Taurus. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">DE GARAY S&Aacute;NCHEZ,    Adri&aacute;n (2001), <i>Los actores desconocidos. Una aproximaci&oacute;n    al conocimiento de los estudiantes</i>, M&eacute;xico, ANUIES.</font></p>     <p> <font size="2" face="Verdana">&#8212; (1998a), &#8220;Una mirada a las identidades    juveniles desde el rock&#8221;, en<i> J&oacute;venes: Revista de Estudios sobre    Juventud</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 6, pp. 40-53</font><font size="2" face="Verdana">.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> &#8212; (1998b), &#8220;Privatizaci&oacute;n    de la educaci&oacute;n superior o distribuci&oacute;n t&aacute;cita de la demanda?&#8221;,    en <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior</i>, M&eacute;xico, vol. 27, n&uacute;m.    107, pp. 15-33. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">FORTES, Jacqueline y Larissa    Lomnitz (1991), <i>La formaci&oacute;n del cient&iacute;fico en M&eacute;xico:    adquiriendo una nueva identidad</i>, M&eacute;xico, Siglo XXI. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">S&Aacute;NCHEZ PUENTES,    Ricardo y Martiniano Arredondo (coords.) (2002), <i>El posgrado en ciencias    sociales y humanidades. Vida acad&eacute;mica y eficiencia terminal</i>, M&eacute;xico,    CESU-UNAM.</font></p>      ]]></body>
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