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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La comprensión y la composición del discurso escrito desde el paradigma histórico-cultural]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The autor offers in this article a conceptual characterization of the understanding and writing processes of the written discourse according to ideas of Vigotsky and some of his followers. From this theoretical point of view, he considers that both processes share several dimensions: both have a social origin, they are social construction activities, and they also are dialogic, intertextual and autoregulated by the internal speech. This offers new possibilities for their study and research, and also for the discussion about this subject centred around the problem of structural and functional relations between reading and written wording.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Teoría histórico-cultural]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><b><i><font size="4" face= "Verdana">La    comprensión y la composición del discurso escrito</font></i><font size="4" face= "Verdana">    <br>   desde el paradigma histórico-cultural </font></b></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">    <br>   GERARDO HERNÁNDEZ ROJAS<a href="#unas">*</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b>Resumen</b></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Se presenta una    caracterización conceptual de los procesos de comprensión y composición de discurso    escrito siguiendo los escritos de Vigotsky y algunos de sus continuadores. Desde    esta perspectiva teórica, se considera que ambos procesos comparten varias dimensiones:    tienen un origen social, son actividades de construcción social de significados,    son dialógicos, intertextuales y autorregulados por el habla interna, de modo    que se abren nuevas posibilidades para su estudio e investigación, así como    para la discusión en torno al problema de las relaciones estructurales y funcionales    entre la lectura y la composición escrita.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b><i>Abstract</i></b>    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><i>The autor offers    in this article a conceptual characterization of the understanding and writing    processes of the written discourse according to ideas of Vigotsky and some of    his followers. From this theoretical point of view, he considers that both processes    share several dimensions: both have a social origin, they are social construction    activities, and they also are dialogic, intertextual and autoregulated by the    internal speech. This offers new possibilities for their study and research,    and also for the discussion about this subject centred around the problem of    structural and functional relations between reading and written wording. </i></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b>Palabras    clave: </b>Teoría histórico-cultural/ Comprensión de textos/ Composición    de textos/ Vigotsky/ Constructivismo     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <i><b>Kywords: </b>Historic and cultural theory/ Text understanding/    Text writing/ Vigotsky/ Constructivism </i></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Recibido: 29 de    noviembre de 2004     <br>   Aprobado: 22 de febrero de 2005</font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b>INTRODUCCIÓN</b></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Los estudios psicológicos    sobre la comprensión y composición del discurso escrito se han desarrollado    de manera espectacular en las últimas cuatro décadas del siglo anterior y lo    que va del presente siglo. Desde los años sesenta del siglo pasado, la mayor    parte de esta investigación ha sido ampliamente influida por el paradigma cognitivo    y la psicolingüística. Así, en el campo de la comprensión lectora se han estudiado    en numerosos trabajos los subprocesos, estrategias y habilidades específicas    relacionados con la comprensión lectora en diferentes poblaciones (Graesser,    Gernsbacher y Goldman, 2000; Graesser, Millis y Zwaan, 1997; Parodi, 2002; Van    Dijk y Kintsch, 1983). La investigación sobre la validación empírica de los    modelos cognitivos de la comprensión de discurso, entre los que destacan actualmente    los modelos interactivos, se realizó en diferentes contextos y utilizando textos    cada vez más auténticos y complejos. Por su parte, la investigación en el campo    de la composición del discurso cuenta con una tradición menos consolidada que    su contraparte lectora; no obstante, ha logrado desarrollar algunos modelos    dirigidos a describir el proceso en toda su complejidad (Bereiter y Scardamalia,    1987; Hayes y Flower, 1986). Dichos modelos supusieron un avance notable al    considerar el proceso de la composición escrita como una actividad compleja    autorregulada de solución de problemas retóricos (Graham y Harris, 2000). En    todos estos años, hay que señalar que la investigación cognitivaeducativa demostró    de manera contundente que estos procesos pueden ser objeto de enseñanza y además    ha generado importantes aplicaciones e implicaciones para la mejora de las prácticas    educativas escolares (Hiebert y Raphael, 1996).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Los estudios cognitivos han puesto énfasis    en las representaciones, los procesos, y las estrategias cognitivas y autorreguladoras    de la comprensión y la composición (Hernández, 1998). Su enfoque ha sido esencialmente    individualista-endógeno y en la actualidad la mayoría de los trabajos sostienen    una aproximación de lo que se ha denominado constructivismo cognitivo o psicológico.    De forma alternativa a los modelos cognitivos, desde mediados de los años ochenta    también del siglo anterior y como consecuencia de la llamada &quot;revolución    sociocultural&quot; (Palincsar, 1998), comenzaron a aparecer trabajos que estudiaban    ambos dominios del discurso escrito (en este caso curiosamente, más del campo    de la escritura que de la lectura) visiblemente influidos por el paradigma histórico-cultural,<a href="#nota2">2    </a>los cuales también, en muchos casos, han recibido las aportaciones provenientes    de otras disciplinas tales como la etnometodología, la sociolingüística, la    teoría literaria, el análisis del discurso y la filosofía del lenguaje (Gee,    2000). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En estos trabajos el enfoque ha sido un tanto    diferente: el interés está centrado en el estudio &quot;situado&quot; de los    procesos dentro de contextos socioculturales (Lave y Wenger, 1991), se reconoce    la importancia de la interacción social, y el papel que juegan los géneros del    discurso escrito. Tanto la lectura cuanto la escritura son entendidas como actividades    sociales que ocurren dentro de ciertas prácticas sociales y comunidades de discurso.    A este enfoque se le ha denominado constructivismo social o sociocultural, pues    arguye que el conocimiento o los significados no residen en la mente de las    personas sino que se distribuyen socialmente entre éstas, los artefactos empleados    y el contexto (Cole y Engeström, 2001). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En este artículo    presento una caracterización de la comprensión y la composición de discurso    escrito desde la perspectiva psicológica, tomando como referente el paradigma    histórico-cultural. No abordaré las cuestiones relativas al problema de la adquisición    o de la llamada <i>emergent literacy</i> (alfabetización emergente), sino    que me centro en los niveles superiores del desarrollo de estos procesos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana"><b>    <br>   La escritura como mediador semiótico y la lectura y composición del discurso    escrito como funciones psicológicas superiores avanzadas</b></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> En el paradigma    histórico-cultural, el lenguaje tiene un papel central en el desarrollo cultural    de las personas. Se considera como un sistema de signos constituido históricamente    que media entre los individuos y sus culturas en una espiral dinámica, interactiva    y compleja (Kozulin, 2000; Schneuwly, 1992). Para comprender lo anterior y algunas    de las ideas subsiguientes hay que partir del hecho de que cualquier tipo de    signos tiene un origen y una razón social, y además éstos son esencialmente    procedimientos de comunicación (Santamaría, 1997; Vigotsky, 1993). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">El lenguaje tiene dos facetas integradas en    cuanto mediador semiótico: por un lado, es un instrumento cultural que se emplea    para comunicar significados, pero también dadas sus potencialidades permite    pensar en forma conjunta (nos permite &quot;interpensar&quot;) y construir conocimientos    en forma compartida, y por otro lado, es un instrumento psicológico que se usa    para organizar los pensamientos y para planificar y reflexionar sobre ellos    (p. ej. el habla interna, la autorregulación cognitiva) (Mercer, 2001). De igual    modo, desde este paradigma se debe reconocer que el lenguaje es también una    función psicológica superior y juega un papel central en el desarrollo de otras    funciones superiores (Wertsch, 1988). Así, vemos que el lenguaje es un sistema    de signos y cuando éste se utiliza para comunicar y pensar da lugar al desarrollo    de una función psicológica superior (hablar y escuchar el lenguaje). Algo parecido    ocurre con el lenguaje escrito.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Antes de continuar es preciso establecer aquí    -siguiendo las recomendaciones de Schneuwly (1992)- una precisión importante    en relación con el concepto de lenguaje escrito, dado que muchas veces se usa    como sinónimo de escritura. Este autor considera que se debe reservar el término    &quot;escritura&quot; para referirse al sistema de signos (escritos) y en ese    sentido reconocerla como un mediador semiótico potente, y es preferible conceptuar    el término &quot;lenguaje escrito&quot; como una auténtica función psicológica    superior. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><i>La escritura como mediador semiótico</i>.    La escritura es un producto sociocultural con una larga historia (Chartier y    Hébrard, 2000). La escritura tal y como fue considerada por Vigotsky<a href="#nota3">3</a>    (1979) es un sistema de signos construido a partir del lenguaje oral. Sin embargo,    hoy sabemos que no es de ningún modo una simple transcripción de éste sino un    sistema simbólico por derecho propio. Chartier y Hébrard (2000) señalan al respecto    que la escritura permite: <i>a)</i> establecer una comprensión nueva del mundo    y crear una nueva realidad, <i>b) </i>relacionar y tratar informaciones de    forma novedosa y <i>c)</i> establecer modos de pensar diferentes e irreductibles    a los que posibilita la oralización. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">La escritura materializada    en forma de discursos escritos, textos, géneros, etc., permite perpetrar un    conjunto posible de significados que pueden ser recuperados en otras circunstancias    de tiempo y de espacio. En este sentido es posible afirmar que mientras la función    primaria del habla es la mediación en la acción, la de la escritura parece ser    la mediación del recuerdo y la reflexión (Wells, 2001). Sin embargo, tanto el    habla como la escritura son modos sociales de comunicación y de pensamiento,    existiendo entre ellas una clara interpenetración. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Varios autores    plantean algunas hipótesis sobre el papel de la escritura como mediadora de    las actividades culturales y socialmente organizadas del ser humano. Así por    ejemplo, Olson (1997) sostiene que la escritura en sus formas más avanzadas    ha potenciado el desarrollo del pensamiento y la vida cultural de la humanidad.    Asimismo, este autor suscribe que la escritura influye en los modos de aproximación    de las personas hacia el propio lenguaje (sea oral o escrito), dado que la escritura    permite tomar a éste como objeto de reflexión. En la actividad de escritura    hay una potenciación del saber metalingüístico del escritor (Olson, <i>op.    cit</i>.; Vigotsky, 1993) al poner al lenguaje objetivado como algo sobre lo    que se puede conocer y reflexionar según intenciones comunicativas. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En el plano del desarrollo ontogenético, es    posible reconocer varios recursos semióticos que sirven para designar los signos    lingüísticos, los referentes y entidades a los que éstos aluden. Así tenemos    -según el propio Vigotsky- como antecedentes de la escritura a los gestos, al    dibujo y al juego de simulación de los niños, todos los cuales constituyen la    &quot;prehistoria del lenguaje escrito&quot;. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">De entre éstos    precisamente, como lo pusieron en evidencia los históricos trabajos efectuados    por A. R. Luria (1929, citado por Vigotsky, 1979), es el dibujo el que establece    una relación más evidente entre el lenguaje oral y el escrito. Los dibujos y    los incipientes grafismos constituyen para Vigotsky (<i>op. cit.)</i> símbolos    de primer orden en cuanto tratan de representar de manera directa a las entidades    reales. Con el desarrollo y la participación de los niños dentro de la cultura    letrada, posteriormente dan lugar a los grafismos propiamente dichos (símbolos    de segundo grado), que son los instrumentos esenciales mediante los cuales los    niños aprenden a dominar las reglas de correspondencia grafofónica propias de    cada comunidad cultural. Por medio de esta conquista, el niño conseguirá descubrir    que es posible representar por medio de los grafismos no sólo el mundo de los    objetos (como en el caso de los dibujos), sino también el de las palabras. De    este modo, si bien el lenguaje escrito es al inicio un sistema de signos de    segundo grado (signo escrito -&gt; signo oral -&gt;entidades reales), poco a    poco se convierte en un sistema que puede funcionar como sistema simbólico directo    (signo escrito -&gt;relaciones y entidades reales) e incluso, como diría Bruner    (Linaza, 1984), permite ir más allá para crear otros mundos posibles.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="2" face= "Verdana"><i>El lenguaje    escrito como función psicológica superior</i>. Ahora bien, por el uso de la    escritura como instrumento semiótico el lenguaje escrito (comprender y componer    textos) se constituye en una función psicológica superior (McCarthey y Raphael,    1994; Schneuwly, 1992; Vigotsky, 1979). Como bien se sabe, todas las funciones    psicológicas superiores tienen un origen social y el lenguaje escrito no es    de ningún modo una excepción, dado que es una función psicológica superior avanzada    que se adquiere participando con otros en prácticas socioculturales letradas    (Cole, 1999; Cole y Engeström, 2001). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Las funciones psicológicas avanzadas, a diferencia    de las rudimentarias, que parecen ser verdaderos &quot;universales sociales&quot;,    aparecen y se desarrollan como producto de la participación en ciertos contextos    histórico-culturales. Su aprendizaje es demandante y de ningún modo es consecuencia    de una adquisición espontánea e individual. Requieren de su antecedente rudimentario    relacionado (p. ej. el aprendizaje de las reglas de correspondencia grafema-fonema    que hacen posible la transcripción), el cual debe estar bien establecido, así    como de la participación en contextos más sistemáticos y dirigidos tales como    los que ocurren en las prácticas educativas escolares (Alvarado y Silvestri,    2003). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Así, mientras que el lenguaje oral básico fue    descrito por Vigotsky como una función psicológica superior de carácter rudimentario,    el lenguaje escrito es una forma más avanzada que sin embargo, en su modalidad    inicial de aprendizaje del código escrito, no parece constituir una función    psicológica que pueda provocar cambios cognitivos significativos. No es sino    hasta que se dominan las formas más complejas (se convierte en una actividad    diferida y controlada) y que se accede y participa en formas sociales más elaboradas    -el discurso literario y científico-, cuando se explotan todas las posibilidades    semióticas de la escritura y se hacen verdaderamente posibles las transformaciones    comunicativas y cognitivas en los sujetos (Alvarado y Silvestri, <i>op. cit.</i>).    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Vigotsky estudió    poco los procesos de lectura y composición escrita como funciones psicológicas    de orden superior (Vigotsky, 1995). No obstante, esquematizó cuatro aspectos    que nos dejan entrever cuál hubiera sido su modo de abordaje de haber contado    con suficiente tiempo para hacerlo. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En primer lugar, el autor bielorruso criticó    que la lectura y escritura en su fase de adquisición fueran abordadas por los    especialistas como un problema puramente psicomotor o de destrezas perceptivo-motoras,    olvidándose de sus aspectos simbólicos y psicológicos más complejos. En segundo    lugar, fiel a sus convicciones, consideraba que la comprensión de la lectura    y la producción escrita tendrían que ser investigadas siguiendo los principios    del análisis genético, esto es, tendrían que ser estudiadas en el plano del    desarrollo ontogenético para poder comprender y explicar su génesis y complejidad    evolutiva. En tercer término, Vigotsky expuso algunas ideas relativas a la internalización    de estas funciones psicológicas tal y como ocurre con el lenguaje oral; en tal    sentido, Vigotsky (1995) sostenía que la lectura en voz alta precede a la lectura    silenciosa, por lo que la con- sideraba como evolutivamente inferior a esta    última; así, enfatizó las evidentes ganancias psicológicas logradas por la lectura    silenciosa frente a la lectura sonora, a saber: mientras que la lectura en voz    alta provoca una atención exacerbada en la sonorización y disminuye los niveles    de atención sobre la captación del sentido de lo que se lee, la lectura silenciosa    en cambio produce mejoras significativas en la automatización y en la fluidez    de la lectura y, como consecuencia, provoca una evidente mejora en el grado    de comprensión conseguido.<a href="#nota4">4 </a>En cuarto y último lugar, señalaba    que debía considerarse que en la ejecución y regulación de la lectura y la escritura    complejas posiblemente pasaría a desempeñar un lugar preponderante el habla    interna. Aunque no cuento con referencias directas sobre si Vigotsky exploró    más profundamente esta última idea, sí parecen existir algunos trabajos reflexivos    y evidencias empíricas desarrolladas por sus continuadores que así lo han entendido    y, de hecho, han tratado de explorarla (véase Ramírez, 1995).</font></p>     <p> <font size="2" face= "Verdana"><b>    <br>   La lectura comprensiva y la composición de discurso escrito desde la perspectiva    histórico-cultural </b></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Desde la perspectiva    histórico-cultural, el proceso de alfabetización puede ser entendido como una    práctica cultural compleja que ocurre dentro de contextos sociohistóricos determinados    (Gee, 1992). Como se ha dicho, se adquiere como consecuencia de la participación    de los educandos en distintas variedades de acontecimientos y prácticas letradas    que ocurren en los múltiples contextos (p. ej. el familiar y el escolar) donde    los aprendices están inmersos y mediante los cuales se apropian de los múltiples    usos del lenguaje escrito. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Si bien la alfabetización    inicia antes que se participe formalmente en el proceso de escolarización y    se desarrolla sobre todo con el aprendizaje del código lectoescrito (la adquisición    de las habilidades básicas para establecer las reglas de correspondencia grafema-fonema    necesarias para la codificación y decodificación), alcanza un verdadero sentido    con la aparición de las formas más sofisticadas de leer, escribir y pensar con    los discursos escritos de forma funcional y competente (Garton y Pratt, 1991).    De este modo, puede decirse que las formas más complejas de alfabetización lectoescrita,    mediante las cuales es posible el desarrollo de la competencia comunicativa    y discursiva de los educandos en el más amplio sentido, lo constituyen la comprensión    reflexiva y crítica de textos, así como la composición escrita, en cuanto actividades    de construcción de significados e instrumentos para facilitar el acceso a los    saberes ligados a la cultura escrita.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Con la lectura    y la escritura se abre la posibilidad de comunicarse con los otros más allá    del tiempo y del espacio inmediatos. Se generan nuevos horizontes en el aprender,    en el compartir voces y discursos de y con otros, y en hacer que los pensamientos    propios se estructuren a partir de tales discursos compartidos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana"> Comprender o componer discurso escrito no se    logran por mera ejercitación y práctica en actividades sin sentido; tampoco    emergen como consecuencia de una maduración &quot;natural&quot; después de haber    adquirido las habilidades básicas de codificación grafofónica. Como se ha sugerido    en párrafos anteriores, el lenguaje escrito -en cuanto función psicológica superior    avanzada- se adquiere gracias a la asistencia de otros que saben más. Es decir,    se aprende y se desarrolla cuando se participa con ellos en ciertas prácticas    socioculturales (prácticas letradas) organizadas socialmente, dentro de comunidades    de lectores y escritores. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En tal sentido,    el concepto de comunidad de discurso es fundamental en este paradigma (véanse    Lave y Wenger, 1991; Mercer, 2001; Wenger, 2001), por lo que vale la pena detenernos    en dicho concepto aunque sea en forma breve, en virtud de las implicaciones    que tiene para la exposición de algunas de las ideas subsiguientes de este artículo.    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Una comunidad es    una organización social conformada por distintos participantes que tienen objetivos    comunes, que comparten ciertas experiencias e intereses y que realizan diversas    actividades compartidas. Específicamente, en las comunidades se construye un    contexto intersubjetivo entre los participantes en el que el pensamiento se    comparte y en donde es posible interpensar en virtud del discurso. Mercer (2001)    señala que las comunidades ofrecen a sus miembros los siguientes recursos que    permiten la realización de la actividad conjunta, a saber: <i>a)</i> una historia    (hay la acumulación de un <i>corpus</i> de experiencia compartida); <i>b)</i>    una identidad colectiva (se comparten formas de construir significados y propósitos);    <i>c)</i> obligaciones recíprocas (existen reglas y papeles básicos que especifican    los comportamientos apropiados dentro de la comunidad, así como formas de coordinación    de actividad para abordar nuevas experiencias), y <i>d)</i> un discurso (se    emplean formas discursivas y géneros especializados para comunicarse y pensar    conjuntamente). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Dentro de una comunidad de lectoescritores existen    espacios en los que ocurren actividades comunicativas de lectura y escritura    que se encuentran insertadas en distintos tipos de prácticas sociales (Kalman,    2003). Así, los miembros de las comunidades que se inician en el proceso de    alfabetización aprenden gradualmente a utilizar los tipos de discurso, los géneros    y los modos de construcción (interpretación y producción) de significados que    dicha comunidad utiliza y valora, en la medida en que progresivamente participan    -según la metáfora de Lave y Wenger de &quot;lo periférico a lo central&quot;-    teniendo acceso a distintos acontecimientos, actividades comunicativas y prácticas    letradas (escolares y extraescolares). De este modo, paulatinamente se van apropiando    de dichas prácticas y usos del lenguaje escrito (Hull, 1996; Kalman, 2003).    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Pero también la participación en las comunidades    puede ser entendida como un &quot;largo diálogo o conversación&quot; entre los    participantes gracias a los discursos escritos. Se supone que los discursos    escritos, los cuales utilizan ciertos géneros para materializarse, en realidad    se convierten en respuestas a otros discursos, de modo que se entretejen los    procesos de comprensión y composición (así como los del discurso oral) como    actividades sociales y comunicativas con sentido.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Pasemos ahora a hacer una revisión de algunos    documentos vigotskianos, neovigotskianos y algunos bajtinianos,<a href="#nota5">5</a>    relativos a la descripción y explicación de los procesos de la comprensión y    composición de textos. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b>    <br>   LA COMPRENSIÓN DEL DISCURSO ESCRITO </b></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">La comprensión de lectura es un proceso constructivo    efectuado por el lector en conjunción con los discursos escritos y el contexto<a href="#nota6">6</a>    sociocultural donde éste ocurre (Smagorinsky, 2001). Por tanto los significados    y sentidos que construimos en la lectura no provienen exclusivamente del discurso    escrito, sino también del lector y del contexto en donde se inserta la actividad.    Los significados son de hecho una auténtica construcción social conjunta entre    autor, lector y contexto; surgen de una situación comunicativa- social (Silvestri    y Blanck, 1993). Según Smagorinsky (<i>op. cit</i>.), el lector trata de hacer    sentido de la configuración de signos que constituyen un texto y, al tratar    de interpretarlo, de hecho compone o construye otro.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Ramírez (1995), siguiendo los escritos de Vigotsky    -y particularmente los de Bajtín- señala que la comprensión de un texto no puede    desplegarse si no es con el uso de los signos internos del lector. Así, tenemos    que la comprensión de textos es un complejo acto de referencia entre los signos    aprehendidos a partir del texto (Bajtín diría: los enunciados expuestos) y los    signos conocidos por el lector, los cuales son manipulados en su habla interna.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana">Pero tendríamos    que aclarar, a partir del trabajo de Bajtín, que muchos de los signos que utiliza    el lector reflejan también su pertenencia a un grupo y a una comunidad social,    de modo que es posible atribuir al texto no sólo un significado subjetivo en    el que se plasman las experiencias y vivencias personales conseguidas por el    lector gracias a su participación dentro de prácticas socioculturales, sino    también significados contextuales (Silvestri y Blanck, <i>op. cit.</i>). Dicho    en otras palabras, los signos del texto son interpretados ciertamente a partir    de los signos que posee el lector y con base en ello logra construir significados    personales (significados subjetivos), pero también significados contextuales    o culturales puesto que los signos utilizados por el lector también reflejan    los valores y la ideología de su contexto o comunidad de referencia. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Smagorinsky (<i>op. cit</i>.) señala que entre    lectores y textos de hecho se crea una &quot;zona transaccional&quot;. En principio    la zona transaccional es un espacio experiencial en que toma lugar la mediación    cultural que está más allá o que incluso rebasa el estricto encuentro entre    lector y texto. Pero poniendo el foco sobre el lector en particular, en la zona    ocurre un espacio de posibilidades de significados (la zona más estable, unificada    y precisa semánticamente) y de sentidos (zona inestable, en &quot;penumbra&quot;,    más amplia semánticamente y que cambia en virtud de contextos). En esta zona    se vinculan tanto las posibilidades de interpretación idiosincrásicas/personales    y las contextuales o culturales (Bajtín añadiría: las ideológicas); en la comprensión    se revela algo de lo que el texto dice en sí mismo, pero también los marcos    personales/ culturales/ideológicos que le hacen al lector pensar. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Así, los signos    internos revelan experiencias personales y socioculturales. Estas experiencias    internas necesitan ser codificadas en signos no sólo para su posterior comunicación    (o reflexión por medio del habla interna), sino también para existir por sí    mismas como experiencias dentro de la conciencia del sujeto.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Sobre el desarrollo de los signos y su uso    en la comprensión, Gee (1997) expone algunas ideas que valdría la pena retomar    aquí. Según este autor, las personas adquieren los significados tras múltiples    experiencias con distintos ejemplares en los que reconocen ciertas correlaciones    de atributos (patrones de atributos) en variados contextos y asociando con ellos,    también, un término (palabra o signo) que los identifique o los describa. Con    el paso del tiempo, es factible añadir una explicación o varias a la relación    significado-signo. Dichas explicaciones son los llamados modelos culturales    de carácter tácito, los cuales no son completamente articulados, a diferencia    de los modelos especializados o científicos que además de ser más articulados    son también más sistemáticos. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Estos modelos culturales    a los que se refiere Gee (1997 y 2000) llegan a ser compartidos por los individuos    que pertenecen a ciertas comunidades o grupos y se adquieren mediante su participación    en las prácticas o comunidades socioculturales. Esto no relativiza el papel    de los aprendices, dado que éstos al pertenecer a diferentes grupos culturales    construyen modelos con matices personales dependiendo de las diferentes combinaciones    y arreglos que se presentan ante cada uno ellos, lo que también puede provocar    una influencia diferenciada de sus posteriores actividades interpretativas.    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Por medio de las experiencias y las reflexiones    que se hacen sobre éstas, los modelos culturales se depuran, lo que en cierto    modo constituye un continuo diálogo individuo-mundo cultural. Al mismo tiempo,    los modelos culturales también sirven para influir en los nuevos patrones que    se descubren, lo que a su vez constituye un diálogo dinámico &quot;consigo mismo&quot;.    De este modo, los límites entre mundo, mente y sociedad dejan de ser claramente    discernibles como podría ocurrir en una visión teórica distinta en que se separan    los significados del dominio de lo estrictamente mental. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Los patrones de experiencias vinculados con    los contextos en donde ocurren son generalizaciones de nivel medio (semigeneralizadas    y semicontextuadas) que Gee (1997 y 2000) denomina &quot;significados situados&quot;,    los cuales son un producto de la acción y reflexión de &quot;abajo arriba&quot;    (de la situación al sujeto), con la que el aprendiz enfrenta al mundo, y de    una actividad guiada de &quot;arriba abajo&quot; (del sujeto a la situación),    gracias a la intervención de los modelos culturales.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> La propuesta de Gee es por supuesto aplicable    al proceso de la lectura. En este caso su modelo opera en dos ámbitos: el de    los tipos de textos y el del contenido. En el de los tipos de textos el género    juega un papel central. El género se define como una actividad tipificada (y    no sólo como un mero formato textual en su carácter abstracto); es, de hecho,    una auténtica práctica social (Smagorinsky, 2001) o el modo en que una comunidad    típicamente responde a distintos tipos de situaciones socioculturales.<a href="#nota7">7</a>    Tiene un grado de generalización intermedio -los distintos tipos de textos tienen    un significado situado e instado en un contexto- en términos de un modelo cultural    utilizado por una comunidad dada que define sus propias prácticas y tiene sus    propias metas e intereses. Los diferentes géneros se aprenden cuando se tienen    distintas experiencias guiadas por modelos culturales que permiten a los aprendices    llegar a familiarizarse con ellos. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En lo que respecta al contenido, los modelos    culturales generan expectativas sobre los significados típicos que se supone    portan los textos (de una comunidad) y ayudan a su interpretación. Smagorinsky    (2001) señala que en las escuelas los profesores enseñan ciertas reglas sobre    cómo entender los textos y cómo hablar sobre ellos. Según este autor, se imponen    ciertas convenciones y se dejan de promover otras; así, es posible inducir en    los aprendices de lectura cómo deben interpretarse los textos no sólo en un    sentido puramente &quot;técnico&quot; (p. ej., identificar las ideas principales,    el tema, etc.), sino también en un sentido semántico (asociando este último    con un sentido incluso ideológico o político). Como veremos más adelante, de    acuerdo con Bajtín, en ciertos contextos y prácticas puede prevalecer un cierto    estilo &quot;fonológico&quot;<a href="#nota8">8</a> o prevalecer la función    &quot;autoritaria&quot; del discurso, de modo que las posibilidades de construcción    conjunta de significados sobre un texto se cierran sustancialmente y, como consecuencia,    llega a predominar un acento ideológico dominante (Silvestri y Blanck, 1993).    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">De este modo tendríamos    una explicación más completa en la que los géneros, los modelos culturales y    ciertas reglas y modos de interpretación sociocultural son utilizados activamente    por los lectores en los que se denota que la interpretación de un texto no es    un proceso estrictamente personal sino de naturaleza sociocultural (que ocurre    en la zona de transacción descrita párrafos atrás), dado que los recursos mencionados    mediatizan activamente el proceso de comprensión. Además, como ya se ha dicho,    el lector usa de forma activa el contexto para interpretar lo que un autor dice.    Existen relaciones entre texto y contexto, pero también entre distintos textos    (intertextuales) y entre distintos contextos (intercontextuales) (Smagorinsky,    2001). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana"><b>    <br>   LA COMPOSICIÓN DEL DISCURSO ESCRITO</b> </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">El que escribe    atiende a aspectos normativos (ortográficos, puntuación, etc.) propiamente lingüísticos    (sintaxis intra e interoracional, cohesión y coherencia global, elaboración    temática tópico-comento, uso de géneros discursivos), temáticos (el uso de los    signos internos para abordar la dimensión del contenido) y extralingüísticos    (los distintos factores contextuales, institucionales, culturales, etc.), y    a partir de todo ello además tendrá que autorregular diversos procesos que habrán    de desembocar en un producto escrito. El producto de la actividad de escritura    son los discursos escritos o textos. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Los textos son instrumentos semióticos que toman    cuerpo en función de géneros discursivos. Por naturaleza son intertextuales    porque se elaboran tomando como base otros textos; no obstante también son un    producto original y una auténtica construcción dado que ponen al descubierto    matices propios del autor. Los textos también reflejan las intenciones comunicativas    de los escritores de hacer cosas con las palabras escritas (mediante los textos    se puede solicitar y dar información, persuadir, influir, manipular, etc.) cual    verdaderos &quot;actos de escritura&quot; (parafraseando a J. Austin y a J.    Searle). Y son aquéllos una producción dinámica abierta a la actividad interpretativa    del posible lector (véase más adelante la función univocal y generativa) y del    contexto en que es utilizado. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">La composición de textos es una actividad esencialmente    comunicativa entre un escritor y uno o más destinatarios posibles. Según Nystrand    (1986), ésta se debe entender como una actividad de transacción entre escritores    y lectores, los cuales se involucran en un &quot;principio de reciprocidad&quot;    que fundamenta y le da sentido como actividad social. Escritores y lectores    al participar en la transacción de mensajes escritos tienen una conciencia mutua    y comparten expectativas de reciprocidad, de modo que, cuando intervienen en    actividades de lectura o escritura las realizan para comunicar significados    y conseguir propósitos. Puede decirse que hasta cierto punto parten de la necesidad    de considerar una autoría o una audiencia posibles con las cuales relacionarse    en forma discursiva. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Bajtín (1993) señalaba que todo discurso o enunciación    (oral o escrita) siempre está modelado por el público al que se dirige como    un auténtico &quot;acto de dos lados&quot;: el producto de la relación recíproca    entre emisor y destinatario. El discurso presupone no sólo la existencia del    emisor sino también la del otro al que se dirige, de modo que cualquier enunciación    no se comprende si no se tiene en cuenta que &quot;ella es sólo un momento,    una gota en el río de la comunicación verbal&quot; (Bajtín, 1993, p. 246.).    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Así por ejemplo    en algunos trabajos efectuados desde la disciplina psicológica, se ha tratado    de explorar, por un lado, el sentido de la autoría que tienen los lectores y,    por otro, el sentido del público (los lectores posibles) que tienen los escritores    (Tierney y Shanahan, 1991). A partir de esta última línea de investigación se    ha encontrado que es posible identificar cambios evolutivos en la sensibilidad    del público lector potencial y también se ha demostrado la existencia de diferencias    individuales a favor de los compositores más habilidosos, quienes se muestran    más eficientes que sus contrapartes menos competentes para efectuar ajustes    en sus producciones dirigidas a públicos con distintas características.</font></p>     <p> <font size="2" face= "Verdana"><b>    <br>   LA COMPRENSIÓN Y LA COMPOSICIÓN COMO PROCESOS DIALÓGICOS </b></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Como veíamos en la cita anterior tomada de uno    de los trabajos de Batín, el que lee un texto se inserta dentro de un proceso    comunicativo y dialógico dinámico. De modo que además de que el lector trata    de aproximarse a los textos construyendo diversos significados por participar    en la zona transaccional de la que se hablaba en una sección anterior, lo que    también hace es continuar con un diálogo &quot;aparentemente&quot; iniciado    por el autor del texto leído. Y digo &quot;aparentemente&quot; porque al expresar    su texto el autor ha continuado un diálogo comunicativo anterior con otros autores    y ha integrado de hecho en su discurso las ideas y las voces provenientes del    discurso de otros. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana">Los teóricos dialogistas    (aquí encontramos evidentemente a Vigotsky y a Bajtín) destacan el carácter    dialógico y social de cualquier discurso. Quizá Bajtín fue quien abordó con    más rigor esta problemática, al grado que constituye una de las ideas centrales    dentro de su esquema teórico y mediante la cual intenta resolver el problema    de la disociación entre individuo y colectividad. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Para Bajtín toda    enunciación es dialógica y no tiene sentido si no se inserta en un plano comunicativo    donde están involucrados el yo y los otros. Todo enunciado se ubica entre un    hablante (o un autor) y un oyente (o un lector), y también todo enunciado emitido    por un hablante es un acto de participación realizado con otros hablantes con    quienes el primero se ha comunicado. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">De modo que, al enfrentar un texto, un lector    abre una posibilidad novedosa de entablar un diálogo (en este caso un modo de    interactuar distinto al que ocurre en el lenguaje oral, más allá del tiempo    y espacio inmediatos) y una comunicación con los otros. J. D. Ramírez lo expresa    del siguiente modo: &quot;Todo acto comprensivo es la parte del diálogo que    se realiza en el destinatario. Lo que se nos dice o lo que leemos genera en    nosotros un nuevo enunciado&quot; (p. 91). Y Voloshinov/Bajtín<a href="#nota9">9</a>    (1973 cit. por Wertsch, 1993, p. 73) explica la idea así: &quot;<i>Toda comprensión    verdadera es dialógica por naturaleza</i>. La comprensión es para el enunciado    como una línea de un diálogo para la siguiente&quot; (las cursivas son del original).    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Así, el lector responde al diálogo que le plantea    el autor por medio del texto. Obviamente el autor usa los géneros y las lecturas    previamente hechas por él para construir &quot;su&quot; texto, de modo que se    puede decir que responde a lo que otros autores han dicho previamente. Pero    también expresa su propia voz (el horizonte conceptual, visión del mundo) que    el lector interpreta activamente (Wertsch, 1993). En este sentido hay que decir    que la significación de lo que el texto dice (o puede decir) cobra vida cuando    la voz del lector se pone en contacto con la que infiere que expone el autor.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Cuando existe    una cierta coincidencia entre los enunciados y las voces (en el sentido bajtiniano)    del autor y el lector, así como entre el género internalizado y usado, es probable    que exista una comprensión más profunda (Wertsch, 1993). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Aun cuando toda comprensión es dialógica, como    ha sido expuesto, conviene hacer más explícita esta idea partiendo de algunos    comentarios señalados por Lotman y Bajtín (véase Wertsch y Smolka, 1993). Un    semiólogo de la escuela de Tartu, Yuri M. Lotman (1988a), distingue dos funciones    del texto: una referida a la transmisión y otra a la generación de significados.    En la primera función -según Wertsch y Smolka: función univocal- el texto se    percibe como algo ya acabado en cuanto a las posibilidades de comunicación de    significados. Ocurre principalmente cuando los códigos del hablante y el escucha    pueden coincidir casi completamente. Dicha función -en su aspecto más transmisionista-    ha sido fuertemente enfatizada en ciertos modelos conductistas y cognitivo-reproduccionistas,    como aquellos clásicos de la teoría de la comunicación de Shannon y Weaver.    Así, cuando ocurre una diferencia en el mensaje entre el insumo y producto en    un circuito de información puede deberse a un defecto en el canal de la comunicación    o a imperfecciones propias del sistema.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> En la segunda función -generadora o dialógica-,    el texto deja de entenderse como un simple recipiente que se llena de significados    y pasa a constituirse en un espacio semiótico en el que hay nuevas posibilidades    de interacción entre autor y lector (por medio del lenguaje social, sus voces,    sus enunciados, sus signos, etc.) que sugiere distintas posibilidades de interpretación    y comprensión para el lector. El principal atributo estructural de un texto    es su heterogeneidad interna, ya no su univocalidad, como en el caso anterior.    En este caso, las dificultades de comunicación de mensajes no se deben a alteraciones    o &quot;defectos&quot; del canal o del sistema, sino que se entiende que son    consecuencia de la función generadora de los textos dado que éstos son entendidos    como &quot;dispositivos para pensar&quot;. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Si se reflexiona un poco sobre las dos funciones,    puede constatarse que ambas son necesarias para reproducir, compartir y trascender    significados, para crear una situación de intersubjetividad escritor-lector,    pero también para dar cabida a una posible alteridad (diferencia) entre escritor    y lectores. Según Lotman (1988b), ambas funciones pueden hallarse en cualquier    ámbito sociocultural, pero una u otra dominan en determinadas áreas de actividad.    Desde el punto de vista histórico, los textos fueron concebidos primero según    la función comunicativa, y más recientemente con la teoría literaria se ha reconocido    la importancia de la función generativa (Lotman, 1988a).<a href="#nota10">10</a>    Lotman argumenta que la función dialógica de un texto es más interesante que    la función unívoca para el estudio semiótico de la cultura; de hecho señala    el camino para la comprensión de la creación de significados, un proceso que    puede ocurrir tanto en el plano intramental como en el intermental (Wertsch    y Smolka, 1993). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Las dos funciones del texto descritas por Lotman    coinciden con la distinción señalada por Bajtín entre discurso &quot;autoritario&quot;    y el &quot;internamente persuasivo&quot; (Wertsch, 1993). En el llamado &quot;discurso    autoritario&quot; los enunciados y sus significados se consideran fijos, no    modificables por el contacto con otras voces. Por lo contrario, el discurso    &quot;internamente persuasivo&quot; es en parte del autor que lo expresa y del    lector que lo recibe, y permite más claramente la interanimación dialógica entre    ambos. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Lotman (1988b)    sostiene que los textos pueden ejercer ambas funciones, de modo que no se puede    desdeñar ninguna de ellas. Wertsch llega a plantear que las dos funciones se    encuentran en una tensión dinámica, y asume que en la comunicación siempre es    necesario escuchar al que quiere decir algo sin que necesariamente genere una    interpretación exclusiva o única. Dependerá del contexto en el que ocurra el    acto dialógico de la lectura para poder interpretar cuál de las dos funciones    puede llegar a predominar sobre la otra. O quizá, como diría Smagorinsky (2001),    dependerá también del influjo de los modelos aculturadores (p. ej., los enseñantes),    los cuales pueden inducir a los aprendiceslectores qué y cómo debe ser interpretado    (una versión autorizada) y marginan, por decirlo así, otras posibilidades de    lectura (lecturas idiosincrásicas, no convencionales). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana">Pero volvamos a la composición del discurso    escrito. Como en el caso de la comprensión lectora, la composición también es    dialógica dado que participa de un flujo comunicativo del que parte y al que    también contribuye, y que en última instancia le da sentido (Holquist, 1993;    Morson, 1993a; Wertsch, 1993). Toda producción escrita nace en respuesta a un    proceso comunicativo previo, muchas veces más allá de la dimensión de lo escrito,    en el que puede decirse que no sólo participa el escritor sino que, desde la    misma creación del texto, también influyen los lectores destinatarios con los    cuales se intenta dialogar y en quienes cobra significado el texto. Los textos    forman parte de un &quot;campo de respondibilidad&quot; (Morson, 1993a) en el    que intervienen -de uno o de otro modo- el autor, el lector, el contexto social,    y por medio del cual se construyen y toman forma los significados que éstos    portan. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En este sentido, parafraseando a Holquist (1993)    se puede afirmar que quien escribe, simultáneamente lee y quien es lector, al    mismo tiempo escribe (o por decirlo de otra forma lo &quot;reescribe&quot;),    de modo que las concepciones típicas que separaban al escritor del lector y    a éste con relación al texto se ven superadas con esta concepción dialógica.    Además, como ya ha sido dicho en este trabajo, todo texto es intertextual en    cuanto reúne o integra en él textos previos -pertenecientes al mismo o a distintos    géneros- que el autor retoma para su construcción, pero también es polifónico,    porque en él se encuentran integradas en forma original voces distintas (Emerson,    1993; Silvestri y Blanck, 1993) que se hacen presentes en &quot;su&quot; texto    de una u otra forma.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Otros autores    también declaran que la actividad de producción escrita puede tener beneficios    adicionales para el escritor, los cuales vale la pena mencionar aquí (Miras,    2000). Por un lado, es posible considerarla como una actividad epistémica, en    cuanto puede servir como un medio adecuado para el descubrimiento y la creación    de formas novedosas de pensamiento y permite la profundización del conocimiento    cuando se escribe sobre algún tópico determinado. Dicho de otro modo, escribir    (como leer) exige pensar y reflexionar sobre el tópico del que se quiere decir    algo porque demanda que se elabore, organice y profundice sobre la información    que se posee. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Cuando el escritor    compone un texto se obliga a reconsiderar y analizar lo que desea comunicar,    se plantea la necesidad de organizar sus ideas y de buscar un mayor grado de    claridad en su exposición textualizada, y finalmente, se esfuerza por buscar    formas alternativas y creativas de decir lo que intenta comunicar. Todo esto    es posible debido a la función reestructuradora del lenguaje interno. Así gracias    a ello, el escritor puede llegar a grados muy complejos de comprensión y reflexión    sobre el tema que escribe, muy por encima de las originalmente producidas antes    de iniciar el proceso de escritura (Bereiter y Scardamalia, 1987). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b>    <br>   LA AUTORREGULACIÓN POR MEDIO DEL HABLA INTERNA DE LA COMPRENSIÓN Y LA COMPOSICIÓN    DEL DISCURSO ESCRITO </b></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Tal como señalara    Wertsch (1988 y 1993), todas las funciones psicológicas superiores asumen cuatro    características: <i>a)</i> tienen un origen social, <i>b)</i> son objeto    de la mediación por el uso de artefactos (especialmente de signos), <i>c)</i>    se despliegan de forma consciente y <i>d)</i> son autorreguladas (véase también    Hernández, 1998). Según Díaz, Neal y Amaya-Williams (1993), la principal característica    que denota la transformación de una función psicológica natural o inferior en    otra superior es la tendencia mayor a la autorregulación y su relativa independencia    de la influencia de los estímulos externos inmediatos. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Desde la perspectiva histórico-cultural se considera    la autorregulación como la capacidad para proyectar, orientar y supervisar las    actividades bajo la dirección del propio sujeto.<a href="#nota11">11</a> </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Ahora bien, en    un momento dado del desarrollo ontogenético, gracias a las investigaciones realizadas    por el propio Vigotsky, se sabe que ocurre el proceso de internalización del    lenguaje. Al principio, el lenguaje oral ejerce una función esencialmente comunicativa    y social (función interpersonal); posteriormente al internalizarse y constituirse    en habla interna, se convierte en el instrumento más poderoso del pensamiento    (el pensamiento se hace verbal) y en el mecanismo principal para la autorregulación    de las acciones (Díaz, Neal y Amaya-Williams, <i>op. cit.</i>), apareciendo    así la función autodirectiva o intrapersonal del lenguaje (McCaslin y Hickey,    2001; véase también Bajtín, 1993). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">El habla interna    (llamada también habla privada) tiene características estructurales y funcionales    propias que la definen, dado que no constituye una simple copia internalizada    del lenguaje externo. Sus características estructurales son la abreviación,    la predicación, la focalización, la preponderancia de sentido sobre el significado,    la supuesta narratividad (de acuerdo con Feigenbaum) y la dialogicidad (véanse    Bajtín, 1993; Silvestri y Blanck, 1993; Vigotsky, 1993). Por otro lado, su funcionalidad    se refiere al importante papel que tiene en la autodirección y autorregulación    de la acción, cuestión que ha sido estudiada principalmente en sujetos infantiles,    dado que ha interesado sobremanera la transición del habla egocéntrica al habla    interna (algo que ocurre en la niñez media), y con tareas principalmente de    tipo no escolar (Sánchez, op cit.). En estas investigaciones parece concluirse    que el habla interna desempeña un papel relevante en la actividad autorreguladora    (Frawley, 1999). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana">Desde la perspectiva    cognitiva, sabemos que las actividades autorreguladoras (llamadas también, por    algunos, metacognitivas) de planificación, predicción, supervisión y revisión    han resultado estar presentes en actividades de solución de problemas en diversos    dominios de conocimiento (Brown, 1987; Mateos, 2002). Dichas actividades de    autorregulación también tienen un lugar especial en las actividades de comprensión    y composición de textos, tal y como ha sido demostrado por la investigación    cognitiva-constructivista desde hace más de veinte años (véase Díaz Barriga    y Hernández, 2002).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Tanto la comprensión lectora como la producción    de discurso escrito parecen ser procesos estratégicos y autorregulados. Así    por ejemplo, usualmente el lector y el escritor trabajan la mayor parte del    tiempo en forma autorregulada, reflexiva y creativa &quot;en solitario&quot;    (aunque, en el ámbito interno de forma dialógica), construyendo significados    sin una inmediata interacción espacio-temporal con el autor o el destinatario    lector. El que lee y el que produce discurso escrito se deben manejar en forma    autorregulada dentro de un guión que es esencialmente de tipo &quot;cerrado&quot;,    distinto al de la conversación oral que es en esencia interactivo en el plano    de lo inmediato. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Desde el enfoque    del habla interna casi no existen trabajos que se hayan aproximado al estudio    de los complejos procesos autorreguladores de la comprensión y composición del    discurso escrito, por lo que no es posible exponer aquí datos en esta dirección.    No obstante, existen algunas excepciones a esta regla. Uno de dichos trabajos    es el realizado recientemente dentro de la aproximación sociocultural por Karpov    y Haywood (1998), quienes señalan que además de ser cognitiva (Belmont, 1989)    la mediación puede ser metacognitiva, expresada por la adquisición de instrumentos    semióticos (signos internalizados) que hacen posible los procesos de la autorregulación,    tales como la autoplanificación, el automonitoreo, el autocontrol y la autoevaluación.    </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Según Karpov y    Haywood (<i>op. cit.</i>), estos mediadores metacognitivos son apropiados    por el aprendiz cuando éste interactúa con otros más competentes. La descripción    de la internalización de los mediadores según estos autores se realiza en tres    fases, que claramente coinciden con el modelo de la promoción de la autorregulación    desarrollado por Luria (citado por Díaz, Neal y Amaya-Williams, <i>op. cit.</i>).    Según la propuesta luriana las tres fases son las siguientes: en primer término    el experimentador, al tiempo que ejecuta la tarea, da ejemplo al niño del uso    del habla en la actividad de planificar, guiar y supervisar; en segundo lugar    y como fase siguiente, el experimentador repite las instrucciones impartidas    a sí mismo mientras el niño realiza la tarea, y en ensayos subsecuentes se le    pide al niño que realice la tarea una o varias veces más mientras expresa en    voz alta las instrucciones que va siguiendo; por último, como tercera fase,    se le solicita al niño que lleve a cabo la tarea repitiéndose las instrucciones    para sí mismo.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Igualmente, en    diversos trabajos afines a esta perspectiva teórica se ha demostrado el papel    del habla interna en la autorregulación de las conductas académicas. Así por    ejemplo, Berk (1992) ha encontrado que niveles altos de habla autodirectiva    durante la solución de actividades académicas se asocian con una mejora en la    ejecución eficaz de los sujetos, y Meichenbaum y Beimiller (1992) también han    encontrado que alumnos clasificados por sus propios profesores como poseedores    de una habilidad superior para autodirigirse, demostraron usar el doble de habla    autorregulada en la resolución de tareas, en comparación con sus pares considerados    como menos habilidosos para autorregularse. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">De la investigación sobre la enseñanza de las    estrategias cognitivas y la metacognición pueden extraerse algunos datos interesantes    que tienen claros paralelismos con esta línea de argumentos. En numerosos trabajos    se ha constatado de forma contundente que es posible enseñar a los alumnos (niños,    adolescentes y adultos), cuando se enfrentan a tareas académicas de distintos    dominios -para el caso que nos interesa: la comprensión y composición de discurso    escrito-, a utilizar las estrategias autorreguladoras de <i>a)</i> identificar    el problema o la demanda de la actividad cognitiva (p. ej., leer o escribir    para informar), <i>b)</i> construir un plan estratégico para solucionarlo (p.    ej., elaborar un plan sobre cómo proceder para leerlo, o bien para escribirlo),    <i>c)</i> ejecutar y supervisar el plan (p. ej., supervisar la comprensión o,    para el caso de la composición, textualizar y supervisar la textualización)    y <i>d)</i> revisar la conducta estratégica y el resultado conseguido de acuerdo    con el plan (p. ej., la comprensión lograda o el texto producido para ver si    satisface el plan comunicativo y retórico). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Para el caso de    la promoción de comprensión y la composición de textos, las propuestas pedagógicas    que han demostrado ser más efectivas se estructuran en lo general por una combinación    de la enseñanza de<i> a)</i> la toma de decisiones conscientes, <i>b)</i>    el uso de acciones estratégicas y <i>c) </i>el aprendizaje de la regulación    cognitiva de dichas acciones estratégicas, basada en el lenguaje. Dichas propuestas    se fundamentan en el empleo de técnicas tales como el modelado estratégico y    metacognitivo, la autointerrogación y las autoexplicaciones metacognitivas,    todo ello dentro de un proceso de traspaso y cesión de la responsabilidad (basado    en la creación de situaciones de zonas de desarrollo próximo y andamiaje), desglosado    en tres etapas básicas que van de la heterorregulación hasta la autorregulación,    pasando por la regulación compartida (Díaz Barriga y Hernández, 2002; Hernández,    1999; Pozo y Monereo, 1999). Ello concuerda también con el modelo de Luria antes    descrito. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Pues bien, estas    investigaciones e intervenciones parecen constituirse como pruebas indirectas    de cómo se aprende a ejercer la actividad autorreguladora de la comprensión    y la composición de textos: de la heterorregulación a la autorregulación. Dos    conclusiones inmediatas pueden desprenderse de los mismos: <i>1)</i> el origen    social del uso de los mediadores cognitivos y metacognitivos y <i>2)</i> el    papel clave que parece desempeñar el uso del habla interna que acompaña a la    acción estratégica y al empleo de los mediadores metacognitivos de los que hablan    Karpov y Haywood. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Obviamente, desde la aproximación cognitivo-constructivista    del aprendizaje estratégico lo que ha sido más enfatizado es el constructo mismo    de estrategia (en términos vigotskianos: el mediador -Belmont, 1989) sea de    tipo cognitivo o metacognitivo. Pero es evidente que las actividades de autoplanificación,    autoexplicación, autosupervisión involucradas en la ejecución estratégica y    autorregulada en la comprensión y la composición, son por lo demás conscientes,    deliberadas y, sobre todo, realizadas en lo esencial en un plano y/o formato    lingüístico, en este caso, por medio del habla interna. Con seguridad una parte    esencial de la creciente capacidad de los aprendices para autorregularse, luego    de que se crea el contexto apropiado para promoverlo, parece depender de la    internalización de los diálogos con el agente enseñante para convertirse en    un habla interna con evidentes potencialidades para autodirigir y autorregular    las conductas complejas de leer y escribir. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   RELACIONES ENTRE COMPRENSIÓN Y COMPOSICIÓN DE DISCURSO ESCRITO</b> </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">A pesar de los notables avances logrados desde    la perspectiva cognitiva y constructivista cognitiva en la investigación de    los procesos de la lectura y escritura por separado, como se señalaba al inicio    de este trabajo, la historia de los estudios sobre las relaciones entre ambos    procesos es mucho menos prolija. Definitivamente puede decirse que no formó    parte de la agenda principal de la investigación en la segunda mitad del siglo    anterior.<a href="#nota12">12</a></font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> La idea que por    años resultó hegemónica subrayaba la diferencia entre la comprensión y la composición    como procesos comunicativos. Comprender se consideró como el acto de recibir    el mensaje escrito por medio de los discursos y componer como el hecho de simplemente    producirlo, de manera que la posibilidad de buscar o establecer relaciones se    restringía en forma severa. Además los investigadores, primero en los procesos    de lectura y posteriormente en la composición escrita, estuvieron interesados    principalmente en conocer los pormenores de cada proceso y las habilidades involucradas,    inicialmente por medio de investigaciones de corte básico y después de tipo    aplicado, desinteresándose de otras alternativas posibles de investigación.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Si bien es posible    rastrear algunos trabajos aislados que se publicaron en fechas anteriores (Irwin,    1994), sólo hasta las dos últimas décadas empezó a despertarse un interés más    sostenido en los especialistas del campo en el estudio de la relaciones desde    las aproximaciones cognitiva y constructiva (Tierney y Shanahan, 1991). Una    de las razones principales que motivaron este interés fue provocada por el creciente    convencimiento de conceptuar tanto la lectura cuanto la escritura como procesos    de construcción de significados.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Desde hacía tiempo era lugar común reconocer    que la comprensión y la composición del discurso escrito eran procesos relacionados    (y en esto, la intervención educativa se adelantó muchos años antes al trabajo    teórico -p. ej., la aproximación del lenguaje total-, aunque sin tener una completa    claridad conceptual en ello), empero pocos trabajos enfrentaron de manera detallada    y con un soporte teórico (y empírico) el cómo y el porqué de dicha relación.    Sin embargo, recientemente han comenzado a aparecer algunas hipótesis y modelos    que pretenden explicar la naturaleza de las relaciones (véanse Eisterhold, 1991;    Parodi, 2003). De este modo se han propuesto tres modelos: el direccional, el    no direccional y el bidireccional, en los que se plantea la naturaleza de las    relaciones y los modos de transferencia entre uno y otro proceso.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> En el modelo direccional se asume la idea de    que existe una relación entre lectura y escritura de modo unidireccional. Se    acepta que cada uno de los procesos tiene un cierto desarrollo de sus componentes    estructurales por separado, y la suposición básica del modelo señala que lo    que es aprendido en uno de los dos dominios puede transferirse hacia el otro.    La relación predominante es la de lectura-&gt;escritura (y no tanto a la inversa).    En cambio, en el modelo no direccional, la relación existente entre ambos procesos    parece depender de una competencia general compartida subyacente, de donde abrevan    cada uno de los procesos y a partir de la cual pueden ocurrir transferencias    de uno a otro proceso (pero no entre ellos directamente, como en el caso anterior    y el subsecuente). Por último, en el modelo bidireccional se asume que existe    una interconexión múltiple entre los procesos de lectura y escritura en forma    directa o a partir de diversas estrategias o conocimientos compartidos (conocimiento    sobre los textos, conocimientos sobre aspectos procedimentales, estratégicos    y metacognitivos -Fitzgerald y Shanahan, 2000); además en este último modelo    se postula la existencia de cambios evolutivos en la naturaleza de las conexiones    entre los procesos (Fitzgerald y Shanahan, <i>op. cit</i>.; Parodi,<i> op. cit</i>.).    Eisterhold aduce que el modelo bidireccional es el más complejo y que para explorarlo    en toda su potencialidad y complejidad haría falta realizar más investigación    empírica. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Como se ha señalado    en secciones anteriores, desde la perspectiva histórico-cultural se asume que    existen evidentes paralelismos y conexiones entre los procesos de comprensión    y composición. De hecho puede decirse desde esta perspectiva que ambos procesos    comparten varias características tales como su origen social, su dialogicidad,    la intertextualidad, la autorregulación por la vía del habla interna, el papel    del habla interna en la interpretación y construcción del texto, etc., de modo    que las separaciones un tanto arbitrarias que se habían planteado entre uno    y otro proceso en otros modelos teóricos, quedan ampliamente superadas. Sin    duda en esta perspectiva, de entrada se podría estar de acuerdo con un modelo    hipotético bidireccional con evidentes interconexiones entre ambos procesos,    dado que como se ha mencionado comparten ciertas características funcionales    y estructurales, y al mismo tiempo se reconoce que existirán otras características,    estrategias, etc., particulares en cada uno de ellos.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> Sin embargo haría falta profundizar más sobre    los aspectos mencionados y determinar sobre cómo es que cambian estos aspectos    estructurales, por ejemplo respecto a la dimensión genética que a Vigotsky tanto    le interesaba (p. ej., el papel del habla interna en la autorregulación de la    comprensión y la composición ¿será el mismo con la edad?) y funcionales (p.    ej., respecto a la dimensión de la dialogicidad, ¿de qué manera visualizan los    alumnos los procesos de lectura y escritura: como dos compartimentos estancos    cerrados en sí mismos, o dentro de un flujo comunicativo y dialógico? ¿Qué papel    tienen en esta visualización las experiencias pedagógicas recibidas? ¿En los    sujetos de menor edad puede prevalecer más la función de univocalidad que la    función generadora o dialógica cuando se aproximan a los textos? ¿Cómo progresa    con la edad la comprensión de la función generadora o dialógica de los textos?    O bien, ¿de qué modo se entienden los textos -según las funciones señaladas-    y cómo este asunto puede repercutir o no en la forma en que se aproximen los    sujetos a los procesos de comprensión y composición? ¿Qué tipos de prácticas    educativas se requieren para esclarecer las dos funciones en los distintos niveles    educativos y con los distintos géneros textuales?), así como los otros aspectos    más específicos de dominio (p. ej., la textualización en la composición escrita),    en el plano del desarrollo ontogenético y con la participación de los educandos    en las distintas prácticas letradas (escolares y extraescolares). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Además las posibilidades que abre la perspectiva    histórico-cultural sobre el modo de conceptuación de la comprensión y composición    rebasan los modelos planteados -ya que en esencia éstos se limitan al plano    intramental- y plantean nuevas posibilidades para estudiar la relación entre    ambos procesos en el plano intermental y en su relación con los contextos sociales    en el sentido de la propuesta de Nystrand (1986) que enfatiza los aspectos comunicativos    y transaccionales entre lectores y escritores y, por supuesto, se destaca el    papel de las prácticas y el contexto de comunidad de lectoescritores del que    se hablaba en una sección anterior de este trabajo (Hull, 1996). </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   COMENTARIOS FINALES</b> </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">Como se ha señalado    en este trabajo, Vigotsky no pudo realizar un abordaje detallado de los procesos    complejos de comprensión y composición de textos. Empero, como era su costumbre,    dejó expuestas algunas ideas y pensamientos que sus continuadores han retomado    y desarrollado tanto en Oriente como en Occidente. Estos autores también han    incorporado algunas ideas del filósofo y crítico literario M. Bajtín a sus esfuerzos    de reflexión, por encontrarlas teóricamente cercanas. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana">En principio, debe    tenerse en cuenta que el lenguaje escrito es una función psicológica superior    avanzada y la escritura un poderoso instrumento sociocultural que lo hace posible.    Ambos procesos desde esta perspectiva tienen dos características centrales:    son dialógicas y tienen un origen social (véase el cuadro siguiente para una    comparación con la tendencia principal de la investigación sobre estos procesos,    desde la perspectiva cognitiva). Además son posibles de operar gracias a los    signos internos y el habla interna que poseen los sujetos, al conocimiento de    los géneros que manejan sus grupos y comunidades, a la participación en ciertas    prácticas y comunidades culturales y al desarrollo de modelos culturales que    los sujetos generan en forma progresiva. </font></p> <table width="75%" border="1">   <tr>      <td colspan="3">    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana"><b>CUADRO          1</b> Distinci&oacute;n entre las concepciones del constructivismo          cognitivo y social</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td>    <div align="left"></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Perspectiva          cognitiva    <br>         (constructivismo cognitivo)</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Perspectiva          hist&oacute;rico-cultural    <br>         (constructivismo social)</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td>    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana">Foco          principal de    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>         an&aacute;lisis</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Los          procesos cognitivos y    <br>         autorreguladores</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Las          pr&aacute;cticas letradas y el contexto    <br>         sociocultural</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td>    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana">Concepto          de texto</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Reflejo          de las actividades y    <br>         estrategias cognitivas del escritor. El    <br>         texto parece una construcci&oacute;n    <br>         elaborada s&oacute;lo por el escritor.</font></div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Mediador          semi&oacute;tico que adopta    <br>         g&eacute;neros discursivos diversos. El    <br>         texto es elaborado como parte de    <br>         un proceso dial&oacute;gico e intertextual</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td>    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana">Significado</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Son          construidos internamente por    <br>         los mecanismos interpretativos del    <br>         lector.</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Son          construidos socialmente como    <br>         consecuencia de las complejas    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>         interacciones entre lector, escritor y    <br>         contexto.</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td>    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana">Concepto          de texto</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Como          una situaci&oacute;n externa que    <br>         rodea la ocurrencia de los    <br>         procesos. Puede influir en ellos en    <br>         forma importante.</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">La          comunidad discursiva, las    <br>         pr&aacute;cticas letradas y culturales en    <br>         donde se insertan las actividades de    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>         lectura y escritura</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td>    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana">Concepci&oacute;n          del lector</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Constructor          e int&eacute;rprete de    <br>         significados. Interact&uacute;a con el texto</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Los          lectores son participantes de    <br>         comunidades discursivas que usan    <br>         sus recursos semi&oacute;ticos en las    <br>         pr&aacute;cticas letradas donde participan.</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td>    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana">Concepci&oacute;n          del    <br>         escritor</font></div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Constructor          de textos que resuelve    <br>         problemas ret&oacute;ricos</font></div></td>     <td>    <div align="center"><font size="2" face= "Verdana">Los          escritores son participantes de    <br>         comunidades discursivas que usan    <br>         sus recursos semi&oacute;ticos en las    <br>         pr&aacute;cticas letradas donde participan.</font></div></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td colspan="3">    <div align="left"><font size="2" face= "Verdana">Fuente:          a partir de Camps, 2003.</font></div></td>   </tr> </table>     <div align="center"></div>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face= "Verdana">A partir de la    perspectiva histórico-cultural, se inauguran nuevas problemáticas de investigación    y análisis para el estudio de los procesos de comprensión y composición que    desde el enfoque constructivista cognitivo no llegan siquiera a plantearse.    El papel de la escritura en las prácticas socialmente organizadas, los usos    diversos del lenguaje escrito y su relación con los distintos contextos culturales,    las relaciones entre comprensión y composición, la dialogicidad e intertextualidad    de ambos procesos, el papel de las comunidades discursivas en la adquisición    y uso de los procesos, etc., son algunos ejemplos palpables de espacios de problemas    y líneas de investigación y reflexión que la perspectiva histórico-cultural    ha impulsado en los últimos años. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana">En el campo de    la educación también se ha dejado sentir la influencia de la perspectiva histórico-cultural    y ha generado importantes aportaciones en la dimensión proyectiva de aplicaciones    e implicaciones educativas. Algunos autores han esbozado algunas directrices    pedagógicas centrales derivadas de este enfoque, que aquí simplemente menciono    sin intentar profundizar en ellas (véanse Camps, 2003; Goodman y Goodman, 1993;    Hiebert y Raphael, 1996; Hull, 1996): </font></p> <ol type="a">       <li><font size="2" face= "Verdana">Que los procesos se enseñen dentro de contextos      de uso funcional comunicativo y con diversidad de propósitos que coincidan,      en la mayor medida posible, con situaciones y prácticas letradas genuinas      o auténticas. Ya Vigotsky (1995) había señalado al respecto: &quot;la escritura      debe tener sentido para el niño, que debe ser provocada por necesidad natural,      como una tarea vital que les es imprescindible. Únicamente entonces estaremos      seguros de que se desarrollará en el niño no como un hábito de sus manos y      dedos, sino como un tipo realmente nuevo y complejo de lenguaje&quot; (p.      201). La excesiva focalización en las destrezas y habilidades de bajo nivel,      así como la artificialidad de las tareas en las propuestas pedagógicas dominantes      de la lectura y la escritura, no conduce más que a la ejercitación sin sentido,      a la ejecución estereotipada de actividades y a la desmotivación por leer      y escribir. Se requiere que en los diversos dominios de conocimiento se planteen      actividades curriculares en las que el alumno efectúe tareas genuinamente      comunicativas que coincidan o cuando menos se asemejen a las prácticas letradas      auténticas. La investigación ha estado centrada en desarrollar modelos y propuestas      pedagógicas referidas a las técnicas, las destrezas (y los déficits), con      énfasis en los materiales y en los procesos perceptivomotrices y conceptuales,      de modo que el enfoque histórico- cultural puede contribuir a enriquecer otros      aspectos tales como las actividades e intereses culturales más socialmente      significativos que den un nuevo sentido a los aspectos técnicos y estratégicos      (Del Río, 2003).</font></li>       <li><font size="2" face= "Verdana"> Que se promueva la comprensión y composición      de textos como actividades de acceso, iniciación y participación dentro de      los valores y reglas que las comunidades de lecto-escritores definen. Habría      que proponer contextos educativos en los que se enseñen los géneros y usos      discursivos que dichas comunidades culturales (y/o profesionales) reconocen      y valoran socioculturalmente y por medio de las cuales se comunica, distribuye      y se construye el conocimiento. Sin menoscabo de otros géneros, el texto científico,      el ensayo y la monografía, y los reportes de investigación, juegan un papel      importante dentro de las distintas disciplinas de los ciclos de educación      básica, media y superior, por lo que habría que trabajar con ellos en diversas      actividades de comprensión y producción del conocimiento que fueran más allá      de la típica tarea evaluativa para valorar el grado de comprensión y aprendizaje      de los contenidos. Obviamente en lo que corresponde a los ciclos de educación      superior se sabe que en cada disciplina la comunidad científica o la comunidad      profesional definen sus propios géneros por medio de los que suele diseminar      el saber adquirido (p. ej., el reporte científico en disciplinas tales como      química, física, biología, etc., o el ensayo literario y la narración para      las carreras de filología y ciencias sociales), en los que habría que ir introduciendo      a los alumnos en diversas experiencias, &quot;de lo periférico a lo central&quot;      (Lave y Wenger, 1991), desde los momentos iniciales de formación insistiendo      en los aspectos estructurales, funcionales, de estilo, de uso del vocabulario      y lenguaje técnico, etc., que las propias comunidades definen. </font></li>       <li><font size="2" face= "Verdana"> Que se enseñen los procesos dentro de contextos      y situaciones en los que se promueva la transferencia de la responsabilidad      y de la regulación (de la heterorregulación a la autorregulación) de los procesos,      por la vía del andamiaje, la internalización de los diálogos y de las funciones      directivas del lenguaje. Más allá de quienes sostienen que el desarrollo y      aprendizaje de las capacidades de comprensión y composición depende de la      simple ejercitación y práctica (a escribir se aprende escribiendo y a leer      se aprende leyendo), otros autores sostienen que es necesario enseñar o promover      las habilidades y procesos de forma explícita y reflexiva, y en actividades      y situaciones con sentido. Así, en los últimos años se han llevado a cabo      diversas experiencias para crear contextos de aprendizaje guiado y cooperativo      que se fundamentan en la promoción de zonas de construcción del conocimiento,      mediante situaciones de andamiaje y la participación guiada. Algunas de ellas      son la enseñanza recíproca (Palincsar y Brown, 1989) -que ha sido probada      en el dominio de la lectura y de la escritura- y las distintas propuestas      de comunidades de aprendizaje desarrolladas por autores tales como A. Brown      (véase Brown y Campione, 1998) y M. Scardamalia y C. Bereiter (véase Scardamalia      y Bereiter, 1994 y 1999). En estas propuestas los alumnos participan en espacios      de aprendizaje alternativos en los que se les permite realizar actividades      de lectura y escritura para construir activamente el conocimiento (aprenden      nuevos conocimientos) y para comunicarse genuinamente con sus compañeros utilizando      distintos tipos de recursos y artefactos (el más relevante es el soporte computacional)      y géneros discursivos, al tiempo que desarrollan sus habilidades metacognitivas      y autorreguladoras de lectura y escritura. </font></li>       <li><font size="2" face= "Verdana"> La necesidad      de enseñar ambos procesos de forma interrelacionada, pero atendiendo a las      peculiaridades que ellas exigen. En definitiva, se deben dejar atrás las propuestas      pedagógicas que separaban la enseñanza de ambos procesos, para dar lugar a      otras en que se practiquen en forma interrelacionada, de modo que los alumnos      se desempeñen como lectores y escritores en diversos papeles y situaciones      de aprendizaje en las que se usen la lectura y escritura principalmente para      construir y distribuir el conocimiento dentro y fuera del aula (véase punto      anterior). </font></li>       <li><font size="2" face= "Verdana"> Valorar la      posibilidad de plantear la enseñanza de la lectura y escritura como contenido      transversal, especialmente dentro de las propuestas curriculares en los ciclos      básicos y medios. Dado que el aprendizaje de distintas asignaturas requiere      del uso del discurso escrito mediante distintos tipos de actividades de lectura      y escritura, se trataría de desarrollar propuestas en las que se abordasen      las habilidades, estrategias específicas y autorreguladoras en forma dosificada,      así como el uso de los distintos géneros específicos relacionados con asignaturas      o grupos de asignaturas, al mismo tiempo que se aprenden y discuten los contenidos      curriculares (Camps, 2003).</font></li>       <li><font size="2" face= "Verdana"> Que se respete la diversidad individual      de aproximaciones y usos del lenguaje escrito. La enseñanza de la lectura      y la escritura dominante muchas veces conduce a que los alumnos logren desempeños      estandarizados y acartonados (p. ej., las correcciones de las composiciones      de los alumnos por parte del maestro dejan ver ante todo lo que el maestro      cree que es la &quot;escritura correcta&quot;, sin respetar las variedades      de estilo de los aprendices) en la interpretación y construcción de textos.      Construir significados implica el uso creativo de lo ya aprendido para asimilar      lo nuevo, también implica retomar lo que el otro dice para lograr una construcción      conjunta o compartida. Esto se ve seriamente disminuido si se privilegia una      concepción autoritaria o monológica (Jurado, 1994), en detrimento de la función      dialógica de que nos hablan Bajtín (1993) y Lotman (1988a). </font></li>     </ol> <font size="2" face= "Verdana">Por otro lado, a la  investigación sociocultural siempre le queda como asignatura pendiente el estudio  a fondo de los procesos intrapsicológicos, y la perspectiva cognitivo-constructivista,  aun cuando recientemente ha tenido acercamientos a los enfoques psico y sociolingüistas  y constructivistas sociales, no ha logrado subsanar la falta de estudio de la  influencia social y cultural en los procesos de lectoescritura. </font><font face= "Verdana">     <p><font size="2">Es indiscutible que desde la perspectiva constructivista-cognitiva,    de la psicolingüística y recientemente del análisis del discurso, se han realizado    la mayoría de estudios sistemáticos sobre los procesos de comprensión y composición    escrita. En estos estudios el enfoque se ha dirigido en forma predominante al    sujeto individual, a la indagación de los subprocesos y estrategias involucrados    en los procesos de lectura y producción escrita y -su mayor aportación- a la    posible mejora e intervención dentro de las aulas escolares. Varias décadas    después los hallazgos, las aportaciones y las implicaciones son más que evidentes    y, en este sentido, las posibilidades de integrarse y/o complementarse con un    marco socioconstructivista como el propuesto por la psicología histórico-cultural    han comenzado a desarrollarse y con seguridad generarán nuevas e importantes    líneas de investigación e intervención.<a href="#nota13">13</a> La mutua incorporación    de los marcos teóricos y metodologías con las reservas consabidas (de no caer    en un eclecticismo superficial) y el planteo de nuevas problemáticas que pueden    abrirse debido a la integración de ambas posturas (valgan dos ejemplos: el estudio    detallado y comparativo de la comprensión lectora y de la composición escrita    en niños hipoacúsicos que se sabe que no desarrollan el habla interna como los    normo-oyentes; o bien, el estudio de los procesos de intertextualidad mediante    el enfoque de análisis macroestructural o del análisis del discurso) permitirán    con seguridad nuevos avances en el estudio de ambos procesos y sus relaciones.    </font></p>     <p><font size="2">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2"> ALVARADO, M. y Silvestri, A. (2003), &quot;Introducción. La    composición escrita: procesos y enseñanza&quot;, en <i>Cultura y Educación</i>,    vol. 15, núm. 1, pp. 7-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843405&pid=S0185-2698200500030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2"> BAJTÍN, M. (1993), &quot;La construcción de la enunciación&quot;,    en: A. Silvestri y G. Blanck, Bajtín y Vigotski, <i>La organización social de    la conciencia</i>, Barcelona, Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843407&pid=S0185-2698200500030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2">- (1982), <i>Estética de la creación verbal</i>, México, Siglo    XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843409&pid=S0185-2698200500030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2">BAKHTIN, M. (1986), &quot;The problem of speech genres&quot;,    en C. Emerson y M. 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Kluwe (eds.), <i>Metacognition, motivation and understanding</i>, Hillsdale,    NJ, Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843419&pid=S0185-2698200500030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2">BROWN, A. L. y Campione, J. C. (1998), &quot;Designing a community    of young learners: theoretical and practical lessons&quot;, en N. D. Lambert    y B. 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(1999), <i>Psicología cultural</i>, Madrid, Morata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843429&pid=S0185-2698200500030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> </font>      <!-- ref --><p> <font size="2" face= "Verdana">- (1997), &quot;La psicología socio-cultural-histórica:    algunos comentarios generales y una propuesta para una nueva metodología genético-cultural&quot;,    en J. V. Wertsch, P. del Río y A. Álvarez (eds.),<i> La mente sociocultural.    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(1991), &quot;Reading-writing    connections: toward a description for second language learners&quot;, en B.    Kroll (ed.), <i>Second language writing: research insights for the classroom</i>,    Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843445&pid=S0185-2698200500030000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">EMERSON, G. S. (1993), &quot;La palabra externa    y el habla interna: Bajtín, Vigotsky y la internalización del lenguaje&quot;,    en G. S. 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Shanahan (2000), &quot;Reading    and writing relations on their development&quot;, en <i>Educational Psychologist</i>,    vol. 35, núm. 1, pp. 39-50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843449&pid=S0185-2698200500030000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana"> FRAWLEY, W. (1999),    <i>Vigotsky y la ciencia cognitiva</i>, Barcelona, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843451&pid=S0185-2698200500030000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">GARTON, A. y Pratt,    A. (1991), <i>Aprendizaje y proceso de alfabetización. El desarrollo del lenguaje    hablado y escrito</i>, Barcelona, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843453&pid=S0185-2698200500030000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">GEE, J. P. (1992),    <i>The social mind: language, ideology and social practice</i>, Nueva York,    Bergin & Garvey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843455&pid=S0185-2698200500030000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">GEE, J. P. 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Connotaciones y aplicaciones de la teoría sociohistórica en    la educación</i>, Buenos Aires, Aique.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843461&pid=S0185-2698200500030000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">GRAESSER, A., K.K. Millis y R.A. Zwaan (1997),    &quot;Discourse comprehension&quot;, en <i>Annual Review of Psychology</i>,    vol. 48, pp. 163-189.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843463&pid=S0185-2698200500030000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">GRAESSER, A., M.A. Gernsbacher y S.R. Goldman    (2000), &quot;Cognición&quot;, en T.A. Van Dijk (comp.), <i>El discurso como    estructura y proceso</i>, Barcelona, Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843465&pid=S0185-2698200500030000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana"> GRAHAM, S. y K. Harris (2000), &quot;The role    of self-regulation and transcription skills in writing and writing development&quot;,    en<i> Educational Psychologist</i>, vol. 35, núm. 1, pp. 3-12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843467&pid=S0185-2698200500030000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">JURADO, F. (1994), &quot;Bajtin-Voloshinov.    Para el estudio del lenguaje y la literatura en la educación básica&quot;, en    <i>Perfiles Educativos</i>, núm. 66, pp. 8-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843469&pid=S0185-2698200500030000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">HAYES, J. R. y L. Flower (1986), &quot;Writing    research and the writer2, en <i>American Psychologist</i>, vol. 41, pp. 1106-1113.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843471&pid=S0185-2698200500030000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">HERNÁNDEZ, G. (1999), &quot;La zona de desarrollo    próximo. Comentarios en torno a su uso en los contextos escolares&quot;, en    <i>Perfiles Educativos</i>, vol. XXI, núms. 85-86, pp. 46-51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843473&pid=S0185-2698200500030000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p> <font size="2" face= "Verdana">- (1998), <i>Paradigmas en psicología de la    educación</i>, México, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843475&pid=S0185-2698200500030000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">HIEBERT, E. y Raphael, T. (1996), &quot;Psychological    perspectives on literacy and extensions to educational practice&quot;, en D.C.    Berliner y R.C. Calfee (eds.), <i>Handbook of educational psychology</i>, Nueva    York, Simon & Schuster.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843477&pid=S0185-2698200500030000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">HOLQUIST, M. (1993), &quot;El que responde es    el autor: la translingüística de Bajtín&quot;, en G.S. Morson (comp.), <i>Bajtín:    ensayos y diálogos sobre su obra</i>, México, UNAM/UAM/FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843479&pid=S0185-2698200500030000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">HULL, G. A. (1996), &quot;La investigación en    escritura: la construcción de una actividad cognitiva y social de la composición&quot;,    en L. Resnick y L. Klopfer (comps.), <i>Currículum y cognición</i>, Buenos Aires,    Aique.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843481&pid=S0185-2698200500030000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">IRWIN, J. (1994), &quot;La investigación en    lectura/escritura: desde 1900 hasta 1984&quot;, en J. Irwin y M.A. Doyle (comps.),    <i>Conexiones entre lectura y escritura</i>, Buenos Aires, Aique.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843483&pid=S0185-2698200500030000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">KALMAN, J. (2003), &quot;El acceso a la cultura    escrita: la participación social y la apropiación de conocimientos en eventos    cotidianos de lectura y escritura&quot;, en <i>Revista Mexicana de Investigación    Educativa</i>, vol. 8, núm. 17, pp. 37-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843485&pid=S0185-2698200500030000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">KARPOV, Y. V. y H.C. Haywood (1998), &quot;Two    ways to elaborate Vygotsky's concept of mediation&quot;, en <i>American Pychologist</i>,    vol. 53, núm. 1, pp. 27-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843487&pid=S0185-2698200500030000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana"> KOZULIN, A. (2000),    <i>Instrumentos psicológicos</i>, Barcelona, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843489&pid=S0185-2698200500030000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">LAVE, J. y E. Wenger    (1991), Situated learning, Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843491&pid=S0185-2698200500030000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">LINAZA, J. (1984),    <i>Jerome Bruner. Acción, pensamiento y lenguaje</i>, Madrid, Alianza.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843493&pid=S0185-2698200500030000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">LOTMAN, Y. M (1988a), &quot;Text within a text&quot;,    en <i>Soviet Psychology</i>, vol. 26, núm. 3, pp. 32-51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843495&pid=S0185-2698200500030000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p> <font size="2" face= "Verdana">- (1988b), &quot;The semiotics of culture and    the concept of a text&quot;, en <i>Soviet Psychology</i>, vol. 26, núm. 3, pp.    52-58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843497&pid=S0185-2698200500030000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">MATEOS, M. (2002),    <i>Metacognición y educación</i>, Buenos Aires, Aique.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843499&pid=S0185-2698200500030000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">MCCARTHEY, S. y T. Raphael (1994), &quot;Perspectivas    de la investigación alternativa&quot;, en J. Irwin y M. A. Doyle (comps.), <i>Conexiones    entre lectura y escritura</i>, Buenos Aires, Aique.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843501&pid=S0185-2698200500030000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">MCCASLIN, M. y D.T. Hickey (2001), &quot;Self-regulated    learning and academic achievement: a vygotskian view&quot;, en B. Zimmerman    y D. H. Schunk (eds.), <i>Self-regulated learning and academic achievement.    Theoretical perspectives</i>, Mahwah, NJ, Erlbaum.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843503&pid=S0185-2698200500030000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">MEICHENBAUM, M. y A. Beimiller (1992), &quot;Task-regulatory    speech of self-directed learners&quot;, en M Pressley, K. Harris y J. Guthrie    (eds.), <i>Promoting academic competence and literacy in school</i>, Nueva York,    Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843505&pid=S0185-2698200500030000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">MERCER, N. (2001),    <i>Palabras y mentes</i>, Barcelona, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843507&pid=S0185-2698200500030000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">MIRAS, M. (2000), &quot;La escritura reflexiva.    Aprender a escribir y aprender acerca de lo que se escribe&quot;, en <i>Infancia    y Aprendizaje</i>, núm. 89, pp. 65-80.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843509&pid=S0185-2698200500030000500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana"> MORSON, G. S. (1993a), &quot;¿Quién habla por    Bajtín?&quot;, en G. S. Morson (comp.), <i>Bajtín: ensayos y diálogos sobre    su obra</i>, México, UNAM/UAM/FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843511&pid=S0185-2698200500030000500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p> <font size="2" face= "Verdana">- (1993b), &quot;Diálogo, monólogo y lo social:    Respuesta a Ken Hirschkop&quot;, en G. S. Morson (comp.), <i>Bajtín: ensayos    y diálogos sobre su obra</i>, México, UNAM/UAM/FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843513&pid=S0185-2698200500030000500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">NUTHALL, G. (2000), &quot;El razonamiento y    el aprendizaje del alumno en el aula&quot;, en B.J. Biddle, T.L. Good y I F.    Goodson (eds.), <i>La enseñanza y los profesores II. La enseñanza y sus contextos</i>,    Barcelona, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843515&pid=S0185-2698200500030000500056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">NYSTRAND, M. (1986),    <i>The structure of written communication</i>, Nueva York, Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843517&pid=S0185-2698200500030000500057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana"> OLSON, D. R. (1997), &quot;La escritura y la    mente&quot;, en J. Wertsch, P. Del Río y A. Álvarez (eds.), <i>La mente sociocultural.    Aproximaciones teóricas y aplicadas</i>, Madrid, Fundación Infancia y Aprendizaje.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843519&pid=S0185-2698200500030000500058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">PALINCSAR, A. S. (1998), &quot;Social constructivist    perspectives on teaching and learning&quot;, en <i>Annual Review of Psychology</i>,    vol. 49, pp. 345-375 </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843521&pid=S0185-2698200500030000500059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">PARODI, G. (2003),    Relaciones entre lectura y escritura: una perspectiva cognitiva discursiva,    Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843522&pid=S0185-2698200500030000500060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> <font size="2" face= "Verdana">- (2002), &quot;Comprensión lingüística: ¿hacia    dónde vamos desde donde estamos?&quot;, en G. Parodi (ed.), <i>Lingüística e    interdisciplinariedad: desafíos del nuevo milenio</i>, Valparaíso, Ediciones    Universitarias de la Universidad Católica de Valparaíso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843524&pid=S0185-2698200500030000500061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana"> POZO, J. I. y    C. Monereo (eds.) (1999), <i>El aprendizaje estratégico</i>, Madrid, Santillana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843526&pid=S0185-2698200500030000500062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">RAMÍREZ, J. D.    (1995), <i>Usos de la palabra y sus tecnologías. Una aproximación dialógica    al estudio de la alfabetización</i>, Buenos Aires, Miño y Dávila.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843528&pid=S0185-2698200500030000500063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">SÁNCHEZ, J. (1999),    <i>Pensamiento y lenguaje. Habla egocéntrica y regulación de las acciones</i>,    Madrid, Miño y Dávila.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843530&pid=S0185-2698200500030000500064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">SALOMON, G. (2001), &quot;No hay distribución    sin la cognición de los individuos: un enfoque interactivo dinámico&quot;, en    G. Salomon (comp.), <i>Cogniciones distribuidas</i>. <i>Consideraciones psicológicas    y educativas</i>, Buenos Aires, Amorrortu.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843532&pid=S0185-2698200500030000500065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">SANTAMARÍA, A (1997), &quot;La naturaleza semiótica    de la conciencia: una aproximación sociocultural a la mente humana&quot;, en    <i>Infancia y Aprendizaje</i>, núm. 80, pp. 3-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843534&pid=S0185-2698200500030000500066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">SCARDAMALIA, M.    y Bereiter, C. (1999), <i>Schools as knowledge building organizations</i>,    en D. Keating y C. Hertzman (eds.), <i>Today´s children, tomorrow´s society:    the developmental health and wealth of nations</i>, Nueva York, Guilford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843536&pid=S0185-2698200500030000500067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">- (1994), &quot;Computer support for knowledge-building    communities&quot;, en <i>The Journal of the Learning Sciences</i>, vol. 3, núm.    3, pp. 265-283.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843538&pid=S0185-2698200500030000500068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">SILVESTRI, A. y    Blanck, G. (1993), <i>Bajtín y Vygotski: la organización semiótica de la conciencia</i>,    Barcelona, Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843540&pid=S0185-2698200500030000500069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">SCHNEUWLY, B. (1992), &quot;La concepción vygotskiana    del lenguaje escrito&quot;, en <i>Comunicación, Lenguaje y Educación</i>, núm.    16, pp. 49-59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843542&pid=S0185-2698200500030000500070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">SMAGORINSKY, P. (2001), &quot;If meaning is    constructed, what is it made from? Toward a cultural theory of reading&quot;,    en <i>Review of Educational Research</i>, vol. 71, núm. 1, pp. 133-169.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843544&pid=S0185-2698200500030000500071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">TIERNEY R. J. y Shanahan, T. (1991), &quot;Research    on the reading-writing relationship: interaction, transactions and outcomes&quot;,    en R. Barr, M.L. Kamil, P. Mosenthal y P.D. Pearson (eds.), <i>Handbook of reading    research</i>, vol. 2, Nueva York, Longman,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843546&pid=S0185-2698200500030000500072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">VAN DIJK, T. (2000), &quot;Estudios sobre el    discurso&quot;, en T.A. van Dijk (comp.), <i>El discurso como estructura y proceso</i>,    Barcelona, Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843548&pid=S0185-2698200500030000500073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">VAN DIJK, T. y    W. Kintsch (1983), <i>Strategies of discourse comprehension</i>, Nueva York,    Academic Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843550&pid=S0185-2698200500030000500074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">VYGOTSKY, L. S.    (1995), <i>Historia del desarrollo de las funciones psicológicas superiores,</i>    en L. S. Vygotsky,<i> Obras escogidas</i>, vol. III, Madrid, Visor (obra aparecida    en ruso en 1931).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843552&pid=S0185-2698200500030000500075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">- (1993), &quot;Pensamiento y lenguaje&quot;,    en L. S. Vygotsky, <i>Obras escogidas</i>, vol. II, Madrid, Visor (obra aparecida    en ruso en 1934).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843554&pid=S0185-2698200500030000500076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p> <font size="2" face= "Verdana">- (1979), <i>El desarrollo de los procesos    psicológicos superiores</i>, Madrid, Grijalbo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843556&pid=S0185-2698200500030000500077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">WELLS, G. (2001),    <i>Indagación dialógica. Hacia una teoría y una práctica socioculturales de    la educación</i>, Barcelona, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843558&pid=S0185-2698200500030000500078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">WENGER, E. (2001),    <i>Comunidades de práctica. Aprendizaje significado e identidad</i>, Barcelona,    Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843560&pid=S0185-2698200500030000500079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">WERTSCH, J. (1993),    <i>Voces de la mente. Un enfoque sociocultural para el estudio de la acción    mediada</i>, Madrid, Visor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843562&pid=S0185-2698200500030000500080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> <font size="2" face= "Verdana">- (1988), <i>Vygotsky y la formación social    de la mente</i>, Barcelona, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843564&pid=S0185-2698200500030000500081&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">WERTSCH, J. V., P. del Río y A. Álvarez (1997),    &quot;Estudios socioculturales: historia, acción y mediación&quot;, en J. V.    Wertsch, P. del Río y A. Álvarez (eds.), <i>La</i> <i>mente sociocultural. Aproximaciones    teóricas y aplicadas</i>, Madrid, Fundación Infancia y Aprendizaje.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843566&pid=S0185-2698200500030000500082&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana"> WERTSCH, J. V. y A.L.B. Smolka (1993), &quot;Continuando    o diálogo: Vygotsky, Bakhtin o Lotean&quot;, en H. Daniels (org.), <i>Vygotsky    em foco. Pressupostos e desdobramentos</i>, Sao Paulo, Papirus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843568&pid=S0185-2698200500030000500083&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face= "Verdana">YAROSHEVSKY, M.    (1989), <i>Lev Vygotsky</i>, Moscú, Progress Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5843570&pid=S0185-2698200500030000500084&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="unas"></a>*    Maestro en Psicología Educativa y doctorante por la Facultad de Psicología de    la UNAM. Docente e investigador de la Facultad de Psicología, Coordinación de    Psicología Educativa, División de Estudios Profesionales, Facultad de Psicología,    UNAM. <a href="mailto:gehero@yahoo.com">gehero@yahoo.com</a>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota1"></a>1. Agradezco a F. D&iacute;az-    Barriga, G. Acle, I. Seda, S. Rojas y J. Alatorre, los comentarios y sugerencias    hechas a este trabajo.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> <a name="nota2"></a>2. En este trabajo uso    el t&eacute;rmino &quot;hist&oacute;rico-cultural&quot; para referirme a la    aproximaci&oacute;n vigotskiana dado que seg&uacute;n Yaroshevsky (1989) el    propio Vigotsky utiliz&oacute; dicha expresi&oacute;n para identificar a su    propuesta te&oacute;rica Varios autores han usado otros t&eacute;rminos tales    como &quot;teor&iacute;a sociocultural&quot; (defendido por J. Wertsch, el cual    es el que m&aacute;s se ha extendido sobre todo en Occidente), &quot;teor&iacute;a    sociocultural- hist&oacute;rica&quot; (sugerido por M. Cole) o bien &quot;</font><font size="2" face= "Verdana">teor&iacute;a    socio-hist&oacute;rica&quot; (propuesto por algunos otros como L. Moll) (v&eacute;ase    al respecto Wertsch, Del R&iacute;o y &Aacute;lvarez, 1997; Yaroshevsky, 1989;    Cole, 1997).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota3"></a>3. En este texto se usan    los modos castellanos de escrituraci&oacute;n de los apellidos de Vigotsky (Vygotsky    en ingl&eacute;s -la forma que est&aacute; m&aacute;s generalizada-; Vygotski    en franc&eacute;s) y de Bajt&iacute;n (Bakhtin, en ingl&eacute;s; Bakhtine en    franc&eacute;s). En la secci&oacute;n de referencias, se utilizan los vocablos    originales que los autores han empleado en los libros y art&iacute;culos revisados    para facilitar su b&uacute;squeda al lector. </font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota4"></a>4. Seg&uacute;n Chartier    y H&eacute;brard (2000), en el contexto de la historia de la lectura tambi&eacute;n    la lectura en voz alta precede a la lectura silenciosa. Debe recordarse que    en los albores de la escritura se escrib&iacute;a para leer en forma sonora;    posteriormente, la lectura en silencio se hizo m&aacute;s f&aacute;cil de llevar    a cabo para la generalidad de los lectores, despu&eacute;s de que se lograron    varias conquistas en la t&eacute;cnica de escribir. De entre ellas, siempre    seg&uacute;n estos autores, el hito m&aacute;s importante lo constituye la separaci&oacute;n    de las palabras por espacios en blanco (en la antig&uuml;edad prevalec&iacute;a    la llamada <i>scriptio continua</i>), lo que permiti&oacute; que las palabras    se reconocieran en forma directa. Esta separaci&oacute;n de las palabras hizo    factible -aunque no exclusivamente- la lectura silenciosa y con ella se dio    paso a un cambio sustancial en la relaci&oacute;n entre texto y lector, haci&eacute;ndose    posible tanto la lectura solitaria frente al texto como la lectura m&aacute;s    interpretativa y menos literalista.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota5"></a>5. Existen coincidencias    marcadas en las propuestas te&oacute;ricas de Vigotsky y de Bajt&iacute;n. Para    Santamar&iacute;a (1997) ambos autores est&aacute;n de acuerdo en sostener que    la conciencia tiene un origen social, es esencialmente semi&oacute;tica y es    dial&oacute;gica. Igualmente, ambos autores parecen enfrentar y solucionar el    problema de la disociaci&oacute;n entre el individuo y lo social (Morson, 1993b;    Silvestri y Blanck, 1993). Por &uacute;ltimo, algunos autores han destacado    las posibilidades de complementariedad que existen entre sus propuestas te&oacute;ricas    (Wertsch, 1993; Emerson, 1993).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"> <a name="nota6" id="nota6"></a>6. El contexto    es entendido aqu&iacute; como &quot;una relaci&oacute;n entre los individuos,    los artefactos y el entorno, el cual incluye en forma t&iacute;pica una serie    de metas sobrelapadas, valores, discursos, herramientas y otros residuos de    vida social&quot; (Smagorinsky, 2001, p. 135). Una noci&oacute;n similar de    contexto como un entretejido social que da coherencia a las partes involucradas    (y no como un simple &#8220;entorno que rodea&#8221; o como un mero &#8220;tel&oacute;n    de fondo&#8221;) la suscribe Cole (1999).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota7"></a>7. Bajt&iacute;n (1982 y    1986) se&ntilde;ala que se debe distinguir entre los g&eacute;neros primarios    -o simples- y los secundarios -o complejos-. Los primeros son utilizados en    situaciones de interacci&oacute;n cotidiana (p. ej. los saludos, la conversaci&oacute;n    cotidiana, las cartas, etc.) y los segundos son propios de situaciones altamente    desarrolladas de comunicaci&oacute;n cultural y son generalmente de tipo escrito    (los art&iacute;culos cient&iacute;ficos, las obras de teatro, las novelas,    el drama, etc.). Los segundos se constituyen por medio de los primeros asimil&aacute;ndolos    o reelabor&aacute;ndolos. Tres &uacute;ltimos comentarios m&aacute;s: <i>1)</i>    los g&eacute;neros son conjuntos de enunciados relativamente estables (Silvestri    y Blanck, 1993), <i>2)</i> los g&eacute;neros son m&uacute;ltiples y son flexibles,    de modo que pueden ser modificados por lo usuarios y <i>3)</i> los g&eacute;neros    se incorporan a nuestra experiencia y a nuestra conciencia.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota8"></a>8. Seg&uacute;n Bajt&iacute;n,    las enunciaciones y las situaciones monol&oacute;gicas est&aacute;n constituidas    de modo que restringen o ignoran toda posibilidad dial&oacute;gica (Morson,    1993b). En oposici&oacute;n a &eacute;stas, en las situaciones dial&oacute;gicas    se favorece lo abierto, lo inacabado y en ellas todo est&aacute; por suceder    como consecuencia de quienes participan en ellas. Como se dar&aacute; cuenta    el lector, en Bajt&iacute;n debe hablarse de dial&oacute;gico al menos con dos    connotaciones: una en sentido amplio (todo el lenguaje es dial&oacute;gico)    y en un sentido estricto (s&oacute;lo ciertas situaciones son dial&oacute;gicas    si permiten una oportunidad para la interacci&oacute;n y la construcci&oacute;n    conjunta de significados) (v&eacute;anse Bajt&iacute;n, 1993, y Morson, 1993b).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota9"></a>9. Ha corrido ya mucha tinta    en torno al problema de la autor&iacute;a de algunos textos y art&iacute;culos    de Bajt&iacute;n que salieron publicados bajo lo nombres de Voloshinov y Medvedev    (autores que ciertamente existieron y que pertenecieron al c&iacute;rculo acad&eacute;mico    de Bajt&iacute;n (v&eacute;ase Silvestri y Blanck, 1993). Aunque ciertamente    no hay una conclusi&oacute;n definitiva sobre este problema, la mayor&iacute;a    de los autores en la actualidad parecen inclinarse en sostener que Bajt&iacute;n    s&iacute; jug&oacute; un importante papel en la autor&iacute;a de estos trabajos,    ya sea porque es el verdadero autor de los trabajos (y de otros escritos publicados    bajo el nombre de autores menos conocidos tales como Kan&aacute;iev) o porque    haya escrito partes significativas de los textos de los autores mencionados    (v&eacute;anse al respecto Emerson, 1993; Holquist, 1993; Morson, 1993a; Silvestri    y Blanck, 1993; Wertsch, 1993).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota10"></a>10. Lotman (1988a) declara    que la tensi&oacute;n entre homogeneidad semi&oacute;tica <i>vs</i>. heterogeneidad    semi&oacute;tica constituye uno de los factores formativos que han influido    en la evoluci&oacute;n de la literatura. Otra tensi&oacute;n importante es la    de integraci&oacute;n (la transformaci&oacute;n de un contexto en un texto)    <i>vs.</i> desintegraci&oacute;n (la transformaci&oacute;n de un texto en    un contexto).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota11"></a>11. La autorregulaci&oacute;n    debe distinguirse del autocontrol, el cual se encuentra en un escal&oacute;n    evolutivo inferior dado que consiste en el control de las conductas a partir    de la internalizaci&oacute;n de instrucciones o directivas presentadas previamente    por un adulto o ense&ntilde;ante. En el autocontrol, en el fondo, todav&iacute;a    se depende indirectamente de otro aunque &eacute;ste se encuentre ausente, mientras    que en la autorregulaci&oacute;n el sujeto es el &uacute;nico responsable de    tomar sus propias decisiones volitivas y cognitivas para realizar una actividad,    en funci&oacute;n de las condiciones socioculturales en las que se encuentra    inserto (D&iacute;az <i>et al, op. cit</i>.).</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota12"></a>12. A guisa de ejemplo,    puede se&ntilde;alarse que en el Handbook of reading research en el que se recopila    el &#8220;estado del arte de la investigaci&oacute;n&#8221; sobre lectura, en    sus vol&uacute;menes II y III -publicados en 1991 y 2000 respectivamente- s&oacute;lo    contuvo un art&iacute;culo realizado ex profeso para analizar las relaciones    entre lectura y escritura de manera estrictamente te&oacute;rica y no pr&aacute;cticaeducativa.</font></p>     <p><font size="2" face= "Verdana"><a name="nota13"></a>13. V&eacute;anse las consideraciones    y reflexiones efectuadas por varios autores (Cobb y Yackel, 1996; Coll, 2001;    Nuthall, 2000 y Salomon, 2001) desde la d&eacute;cada anterior y principios    de la presente, dirigidas a proponer la integraci&oacute;n de las perspectivas    constructivistas psicol&oacute;gicas y socioculturales, aduciendo criterios    de complementariedad y de necesidad pedag&oacute;gica.</font></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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