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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="4"><b>E D I T O R I A L</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Unos de los temas vigentes que más preocupan a los investigadores es la acuciante     ambigüedad en los asuntos fundamentales de la ciencia y la tecnología. Durante los últimos cinco años, la Academia Mexicana de Ciencias ha propiciado una disposición     muy activa que lucha por acrecentar los recursos públicos hacia el sector de la     educación superior y de la investigación científica, desde una perspectiva crítica pero     también muy propositiva. Quizá esto ocurra en respuesta a que, como nunca antes,     se vive en el país un gran malestar en las comunidades de investigación científica y     tecnológica, sólo comparable al de los años ochenta cuando se condujo, de parte del     gobierno en turno, a una de las peores contracciones en materia presupuestal para     la ciencia y la tecnología, y que sobre todo repercutió muy desfavorablemente en los   salarios de los académicos y de los investigadores.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Las magras condiciones frente a la mayor conciencia de los científicos se magnifican       como contradicción cuando se está ingresando a una era en que la información       y los conocimientos se han convertido en factores fundamentales y estratégicos       para alcanzar un nuevo desarrollo, vinculado a plataformas de organización sociales       y económicas que se han calificado como de sociedades de la información y eventualmente   del conocimiento.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> El presupuesto destinado a las actividades de investigación y desarrollo se ha         mantenido estancado durante los últimos años, a pesar de que la misma Cámara de         Diputados acordó otorgar, para el fin de este gobierno, 1% del producto interno         bruto (PIB) a este campo. Sin embargo, en el ejercicio administrativo 2005, no se         incrementarán los recursos, por lo que no se puede argumentar con seriedad que         nos acerquemos a dicho porcentaje.   </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La población educada en el país que se encuentra    laborando (parte esencial de la denominada población económicamente activa (PEA)    -y que es un indicador inmediato para determinar condiciones sociales para el    manejo de tecnologías de información y de aprendizaje en las nuevas áreas de    trabajo relacionadas con la innovación social, institucional y productiva-,    fluctúa entre los 4.5 y los 5 grados de escolaridad como promedio, mismos que    ya habían alcanzado desde hace 30 años países como Hong Kong, Taiwán, Corea    del Sur y Singapur. Además, México tiene una escasa participación en los mercados    tecnológicos mundiales, de alrededor de 2%, frente a una tasa de más de 40%    en otros países de Norteamérica, de Europa y del Asia Pacífico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Una política de Estado en materia de ciencia    y tecnología, articulada a una de educación superior -que deberían ser indisolubles    y no, como ocurre ahora, que se separan y se fragmentan-, es cada vez más indispensable    y urgente para la constitución de plataformas amplias y crecientes de aprendizaje    social, en donde el papel fundamental lo juegan las universidades públicas y    los centros de investigación y desarrollo. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lograr lo anterior significaría el desarrollo de una concepción unitaria y cooperadora               entre universidades y centros de investigación en estrategias de corto y               mediano plazos. Quizá en el futuro podrá haber multiplicidad de instancias de generación               y transferencia de conocimientos, pero en el corto y mediano plazos dependemos               de lo que tenemos, y ello está concentrado en las universidades públicas y en               algunos centros de investigación y desarrollo (ID) de la ciencia y la tecnología, así   como en un grupo selecto de empresas innovadoras.   </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Además, hoy en día las universidades públicas cuentan con un conjunto de                 variables de realización de amplio impacto para la constitución de una sociedad                 informática y moderna, como las siguientes: internet, sistemas digitales, páginas                 electrónicas, satélites, <i>software</i> y uso frecuente de la telemática; bibliotecas (incluyendo                 digitales) y sistemas de documentación bibliográfica y hemerográfica;                 administración de sistemas académicos y de generación de conocimientos, y habilidades                 de gestión para su desarrollo; una más amplia y consolidada capacidad física                 instalada para la investigación básica y para la ID; redes y estructuras académicas                 locales y regionales, nacionales e internacionales de producción y transferencia de                 conocimientos; capacidad para formar técnicos y profesionales en áreas de conocimiento                 estratégicas, y para crear condiciones generacionales en la promoción de                 valores, competencias y habilidades en actores y ciudadanos capaces de interactuar                 con máquinas, tecnologías, íconos y análisis simbólicos.   </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por ello, las universidades públicas y algunas instituciones de educación superior                   son instituciones de inducción para impulsar una sociedad de la información                   y del conocimiento, y aún podrían tener mayor proyección si de forma conjunta lograran cooperar para tal fin las universidades, los centros de ID, las empresas y                   el gobierno, si se propiciaran algunas de las siguientes políticas en el corto plazo: </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Lograr una rápida difusión -eficiente y equitativa-    de las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones, así como del    valor estratégico de los conocimientos para el desarrollo nacional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"> -Lograr revertir la brecha informática internacional,    con flujos mayores de trabajadores del conocimiento ubicados en áreas de frontera,    sobre todo en lo que se refiere a: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Verdana" size="2"><i>a)</i> relación entre población con número de líneas telefónicas, <a href="#nota1">1</a> como una base                             física para alcanzar niveles básicos de conexión e interactividad informacional.     </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><i>b)</i> base de manejo de infraestructura en telecomunicaciones, satélites, fibra óptica     y redes.<a href="#nota2">2</a>    </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><i>c)</i> aprendizajes significativos para ampliar socialmente y mejorar la relación       cotidiana entre persona y nuevos conocimientos y cultura.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2"> -Impulsar una población educada y superar el    índice de PEA ocupada con alto grado de escolarización. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Erradicar los referentes meramente económicos    y de mercado, para impulsar el desarrollo de la educación superior, la ciencia    y la tecnología desde enfoques de desarrollo humano integral y sostenible. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">- Sustentar el concepto de sociedad del conocimiento    partiendo de la concepción de que lo más importante es el esfuerzo endógeno    de constitución de plataformas sociales de nuevos aprendizajes, relacionado    con:</font></p>     <blockquote>       <p><font face="Verdana" size="2"> <i>a)</i> reformas institucionales radicales, sobre todo en el amplio espectro del Estado;     </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><i>b)</i> transformación de las cadenas productivas hacia estructuras de innovación;     </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><i>c)</i> reducción de los costos de transferencia de tecnologías en virtud de acuerdos                                             internacionales de compensación y apertura al uso y manejo social y académico                                             de las mismas;     </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><i>d)</i> interacciones eficaces entre las esferas privadas y públicas, por medio de las                                               cuales la actividad privada pueda compensar los subsidios públicos con los                                               cuales históricamente se les ha beneficiado, y para paliar en parte sus ineficacias       productivas con miras a una creciente inversión de alto rendimiento; </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><i>e)</i> articulación entre la producción y los sistemas nacionales de ciencia y tecnología                                                 orientada a la determinación de prioridades nacionales normativas;     </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><i>f )</i> alcanzar aumentos incrementales en la productividad dependientes de la composición                                                   orgánica del capital y del capital social, en donde concurra la más                                                   amplia participación de actores y sectores de la sociedad y de la economía.     </font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">En las condiciones en que actualmente se desarrolla    en nuestro país la academia, la ciencia y la tecnología, no será fácil argumentar    y sustentar un conjunto de políticas de cambio como las que se han señalado,    sobre todo porque la actual legislatura de la Cámara de Diputados -la que regula    y define en última instancia el presupuesto- concluye este año; pero también    porque al actual gobierno ya no le quedan fuerzas, inteligencia, ideas ni intenciones    para promover nada; a no ser el desafuero, o algún otro mecanismo de emergencia    para intentar, a como dé lugar, la continuidad -algo ya improbable- de su secta.    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Con todo, los investigadores seguimos actuando, proponemos y decimos las                                                   cosas tan claras como podemos, y quizá en el próximo gobierno podamos ser parte                                                   activa de la definición de las políticas y de las estrategias para alcanzar un nuevo tipo                                                   de sociedad, una en la cual la educación y la ciencia, el saber y la cultura sean en los   hechos una prioridad y no solo estén presentes en las palabras.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <i>Axel Didriksson    <br>    marzo de 2005</i></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><strong>Notas</strong></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <a name="nota1">1</a>.</font><font face="Verdana" size="2"> Los países latinoamericanos que se acercan más a los niveles de Estados Unidos (66 por cada 100 habitantes) en este rubro                                                             son: Uruguay (27/100); Costa Rica y Argentina (20/100); Nicaragua y Honduras (5/100); México (45/100) y Tiwán tienen     4/5 veces más líneas telefónicas que el resto de América Latina.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <a name="nota2"></a>2. Número de computadoras para toda América Latina (2000): 33.9 por cada 1000 habitantes, frente a 317.3 en los países de                                                               la OCDE.       </font></p>      ]]></body>
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