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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Omar Moncada Maya, <i>Miguel Constanz&oacute; y la Alta California. Cr&oacute;nica de sus viajes (1768&#45;1770)</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Osante</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Instituto de Geograf&iacute;a, 2012, 272 p. (Colecci&oacute;n Geograf&iacute;a para el siglo XXI&#45;serie Libros de Investigaci&oacute;n, 8)</b></font></p>          <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas / Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habremos de aceptar que en la historiograf&iacute;a contempor&aacute;nea se ha dicho tanto acerca de la aventura colombina y del movimiento de expansi&oacute;n y conquista acaudillado por Cort&eacute;s entre la segunda y tercera d&eacute;cadas del siglo XVI, que a menudo tendemos a olvidar que la expansi&oacute;n espa&ntilde;ola en Am&eacute;rica, iniciada a finales del siglo XV y principios del XVI, se trat&oacute; de un largo proceso tricentenario que se fue gestando a lo largo y ancho del continente. Es por ello mismo que tambi&eacute;n a veces no apreciemos cabalmente la magnitud e importancia de otros actos exploradores y colonizadores perpetrados por una pl&eacute;yade de navegantes y colonizadores, esforzados en descubrir, demarcar y poblar los m&aacute;s diversos confines del Nuevo Mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, este proceso expansivo del imperio espa&ntilde;ol &#45;que iniciara en 1492&#45;1493 y culminara justamente en 1792, con el ef&iacute;mero poblamiento de la bah&iacute;a de Nutka, ubicada en los actuales litorales insulares canadienses&#45;, necesariamente se tuvo que dar de manera discontinua y de formas muy variadas, dependiendo de las circunstancias hist&oacute;ricas y de los tiempos pol&iacute;ticos que privaran a la hora de ejecutar las distintas fundaciones en el mundo americano. Uno de estos diferenciados momentos colonizadores fue precisamente el de la ocupaci&oacute;n de la Nueva o Alta California en 1769. De los preparativos de la empresa, de las expediciones y de las primeras fundaciones de la septentrional provincia, actual California estadounidense, son algunos de los asuntos que se abordan en el libro que a continuaci&oacute;n voy a comentar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero antes de exponer ciertos aspectos del contenido de esta nueva publicaci&oacute;n quisiera hacer unas breves observaciones acerca de las circunstancias, principalmente pol&iacute;ticas, en las que se llev&oacute; a cabo la que ser&iacute;a la &uacute;ltima expansi&oacute;n del imperio espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica. En el curso del siglo XVIII hubo dos importantes movimientos de expansi&oacute;n y conquista en la frontera norte de la Nueva Espa&ntilde;a que se concretaron en la fundaci&oacute;n de la Colonia del Nuevo Santander (actual estado de Tamaulipas) y la Nueva o Alta California. Habremos de centrarnos en esta &uacute;ltima, toda vez que es el asunto de nuestro inter&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante que los espa&ntilde;oles hab&iacute;an visitado las costas septentrionales de la Mar del sur desde dos siglos antes, fue hasta la d&eacute;cada de los sesenta del siglo XVIII que finalmente se produjo la ocupaci&oacute;n espa&ntilde;ola de Alta California. El poblamiento de esta provincia respondi&oacute; a motivaciones estrat&eacute;gicas ante la inminente presencia de los rusos que de tiempo atr&aacute;s se desplazaban desde Alaska en busca de pieles finas, principalmente de nutria, pero que adem&aacute;s ten&iacute;an la intenci&oacute;n de establecerse en aquellas tierras. Desde luego que tambi&eacute;n la renovada intromisi&oacute;n inglesa en dichos territorios &#45;iniciada desde el &uacute;ltimo cuarto del siglo XVI por el pirata Drake&#45;, puso en alerta a las autoridades espa&ntilde;olas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo estas circunstancias, Espa&ntilde;a se vio precisada a adelantarse a las naciones rivales mediante la fundaci&oacute;n de la Nueva o Alta California. Por tratarse de un movimiento expansivo movido por las necesidades defensivas del imperio espa&ntilde;ol, la empresa entera fue financiada por el Estado. Se trat&oacute; sin duda alguna de una acci&oacute;n puramente oficial en la cual no estuvo en juego, al menos en los primeros tiempos, la inversi&oacute;n privada y los intereses particulares de los nuevos pobladores, tal y como sucediera, por ejemplo, en el establecimiento del Nuevo Santander en 1748, antecedente inmediato de la fundaci&oacute;n de Alta California. Se&ntilde;ala Ignacio del R&iacute;o que al ser este &uacute;ltimo movimiento de expansi&oacute;n, el de California, una empresa de car&aacute;cter oficial, estuvo por lo tanto sujeta a ciertos necesarios controles, encaminada a alcanzar "ante todo objetivos que conven&iacute;an al Estado y encomendada, en sus niveles de direcci&oacute;n, a un personal disciplinado, selecto y merecedor de la confianza de quienes en ese entonces iban marcando el rumbo del r&eacute;gimen".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, es de llamar la atenci&oacute;n el hecho de que muchos de los actores de la fundaci&oacute;n de Alta California fueran oriundos de diversas regiones del Levante espa&ntilde;ol, esto es, Catalu&ntilde;a, Valencia, Arag&oacute;n y las Baleares: uno de ellos fue justamente el ingeniero militar Miguel Constanz&oacute;, personaje de suyo importante en este avance colonial tard&iacute;o. De origen catal&aacute;n, nacido en Barcelona, Constanz&oacute; perteneci&oacute; al elitista grupo de ingenieros militares formados en las academias establecidas en la pen&iacute;nsula en el siglo XVIII durante el r&eacute;gimen borb&oacute;nico, con el claro prop&oacute;sito de contar con cuadros militares muy bien preparados en ingenier&iacute;a especializada, principalmente en defensa y fortificaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habi&eacute;ndose trasladado a la Nueva Espa&ntilde;a en 1762, dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en calidad de alf&eacute;rez de ingeniero y a solicitud suya, Miguel Constanz&oacute; se integr&oacute; a las filas de la expedici&oacute;n militar comandada por Domingo Elizondo para sofocar a los ind&iacute;genas sublevados en Cerro Prieto, en la provincia de sonora. Posteriormente, en 1769, por &oacute;rdenes expresas del visitador Jos&eacute; de G&aacute;lvez, ser&iacute;a asignado a la empresa exploradora y colonizadora de Alta California, ahora ya con el cargo de teniente. A partir de ese momento, producto de su intenso trabajo y de su entero compromiso con las directrices pol&iacute;ticas del nuevo r&eacute;gimen, Constanz&oacute; ir&iacute;a ascendiendo hasta alcanzar en 1802 el grado de brigadier del ej&eacute;rcito, y en 1813 el de mariscal de campo, es decir, el grado m&aacute;ximo al que pod&iacute;a aspirar un militar de carrera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la empresa exploradora y colonizadora californiana tambi&eacute;n ser&iacute;a solicitada por el visitador G&aacute;lvez la Segunda Compa&ntilde;&iacute;a de Voluntarios de Catalu&ntilde;a, bajo el mando de Pedro Fages, primer comandante de Alta California durante la gesti&oacute;n del tambi&eacute;n catal&aacute;n y primer gobernador de la entidad, Gaspar de Portol&aacute;. A todos estos reconocidos militares levantinos se habr&aacute; de sumar el grupo de misioneros franciscanos, muchos de ellos tambi&eacute;n originarios del Levante peninsular y de las islas Baleares, entre los que destacan Jun&iacute;pero Serra, Francisco Palou, Juan Cresp&iacute;, Ferm&iacute;n Francisco Lasu&eacute;n y Francisco Garc&eacute;s. La presencia de este grupo levantino en Alta California, es, sin duda alguna, un hecho sin precedente no s&oacute;lo en el mundo novohispano sino en toda la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola. Al menos no un conjunto que haya tenido una presencia multiforme y tan decisiva en un proceso de expansi&oacute;n colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho lo anterior, veamos ahora la estructura y el contenido del texto. Tal y como su t&iacute;tulo lo anticipa el estudio se centra en el trabajo desempe&ntilde;ado por el ingeniero militar Miguel Constanz&oacute; en los viajes de exploraci&oacute;n y colonizaci&oacute;n de Alta California. El libro est&aacute; compuesto de cinco partes: la primera comprende un amplio e interesante estudio enfocado a ofrecer los antecedentes respecto del conocimiento que los hispanos ten&iacute;an del territorio californiano en el &uacute;ltimo tercio del siglo XVIII. Del mismo modo el autor incluye en &eacute;l un interesante perfil de Miguel Constanz&oacute;, apoyado en un aparato cr&iacute;tico muy bien elaborado que le da un firme sustento a la obra. La segunda parte y la tercera est&aacute;n conformadas por el <i>Diario del viaje de tierra al norte de la California de orden del excelent&iacute;simo marqu&eacute;s de Croix...,</i> as&iacute; como por el <i>Diario hist&oacute;rico de los viajes de mar y tierra hechos al norte de la California de orden del excelent&iacute;simo se&ntilde;or marqu&eacute;s de Croix.</i> Completan el libro una cuarta y quinta sesiones que albergan un conjunto de misivas oficiales e informes in&eacute;ditos enviados por Constanz&oacute; y otros militares encargados de la empresa californiana al virrey marqu&eacute;s de Croix y a Jos&eacute; de G&aacute;lvez, principales promotores en la corte virreinal de la ocupaci&oacute;n de Alta California.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi juicio, la publicaci&oacute;n de esta obra es un gran acierto del doctor Jos&eacute; Omar Moncada Maya, porque, adem&aacute;s de reproducir los <i>Diarios</i> de Miguel Constanz&oacute;, y de realizar un concienzudo an&aacute;lisis de las destacadas aportaciones de dicho personaje a lo largo de su fruct&iacute;fera carrera en la Nueva Espa&ntilde;a, ofrece una muestra cartogr&aacute;fica muy importante, elaborada por dicho militar catal&aacute;n. Esta edici&oacute;n, entonces, tiene el m&eacute;rito de reunir por vez primera en un solo volumen el legado escrito y cartogr&aacute;fico del ingeniero Constanz&oacute;, producto de la labor realizada por tan importante personaje durante su larga estancia de m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os en la regi&oacute;n del noroeste novohispano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe advertir que si bien es cierto que del <i>Diario</i> personal, fechado de julio de 1769 a enero de 1770, se han realizado algunas ediciones modernas tanto en Espa&ntilde;a como en los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, en M&eacute;xico hasta ahora nunca se hab&iacute;a publicado. En cuanto al <i>Diario</i> oficial que el ingeniero redactara en 1770 para las autoridades espa&ntilde;olas, adem&aacute;s de los cortos tirajes hechos tambi&eacute;n por editoriales estadounidenses y espa&ntilde;olas, existe s&oacute;lo una edici&oacute;n mexicana muy limitada, fechada en 1950, publicaciones todas ellas agotadas y de muy dif&iacute;cil localizaci&oacute;n para los especialistas y el p&uacute;blico en general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acercarse a los textos de Miguel Constanz&oacute; es abrir el gran abanico que en su momento represent&oacute; la diversidad de asuntos que el ingeniero tuvo a bien legar para la posteridad. Como muestra de la riqueza de contenido de los <i>Diarios</i> del militar catal&aacute;n ciertamente est&aacute; la imagen de la geograf&iacute;a californiana. Su profesionalismo lo llev&oacute; a realizar el levantamiento cartogr&aacute;fico californiano apoyado en diversas noticias y manuales de navegaci&oacute;n elaborados por ciertos navegantes y pilotos importantes, as&iacute; como por algunos destacados misioneros como Miguel Venegas. No descuid&oacute; Constanz&oacute; las condiciones f&iacute;sico&#45;geogr&aacute;ficas del territorio a trav&eacute;s de unas interesantes y generosas descripciones que hiciera del paisaje, tomando muy en cuenta tanto el clima como la fauna y la flora del territorio, as&iacute; como la disponibilidad de los recursos acu&iacute;feros tan necesarios para el establecimiento de las poblaciones de espa&ntilde;oles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero adem&aacute;s del saber etnogr&aacute;fico y geogr&aacute;fico que de suyo contienen los dos <i>Diarios,</i> Miguel Constanz&oacute; da cuenta puntual de las condiciones en que se realiz&oacute; ese movimiento de colonizaci&oacute;n que cierra el ciclo expansivo de los espa&ntilde;oles en el mundo indiano. Del mismo modo relata con detalle las vicisitudes que tuvieron que padecer los colonizadores de la Alta California; de incertidumbres, de riesgos y peligros que tuvieron que correr y de enfermedades que, como el escorbuto, cobraron un buen n&uacute;mero de vidas humanas, est&aacute;n llenas las p&aacute;ginas de los escritos de Constanz&oacute;. De las acertadas decisiones que, pese a la adversidad, fueron tomando las autoridades encargadas de la empresa, seg&uacute;n se infiere de los relatos, se pudo dar un desarrollo colonial estable, no obstante la lejan&iacute;a que mediaba entre este territorio y las zonas nucleares de la Nueva Espa&ntilde;a, y la dificultad que se tuvo durante mucho tiempo para transitar y para abastecer a la provincia por las v&iacute;as terrestres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De una puntual lectura de los textos, la informaci&oacute;n que en ellos consigna Miguel Constanz&oacute; cobra un mayor significado, al percatarnos c&oacute;mo el autor de los <i>Diarios</i> entreteje las noticias, muchas veces de manera velada, para dar cuenta y raz&oacute;n a las autoridades virreinales de las desavenencias que en esas latitudes se estaban dando entre los integrantes de los grupos del Levante espa&ntilde;ol, principalmente entre militares y religiosos. Salta a la vista un Jun&iacute;pero Serra muy reacio a las decisiones tomadas por los militares, toda vez que atentaban contra los intereses evangelizadores y el esp&iacute;ritu de sacrificio de los religiosos franciscanos que &eacute;l encabezaba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del actuar de las autoridades encargadas de la empresa Constanz&oacute; va dando cuenta a la c&uacute;pula de funcionarios virreinales a trav&eacute;s de relatos bien intencionados, pero que en el fondo conllevan una buena carga de descr&eacute;dito o de empat&iacute;a hacia ciertos personajes. El caso que me sirve aqu&iacute; para ilustrar semejante aseveraci&oacute;n es el de Gaspar de Portol&aacute;. Los reiterados comentarios hechos por Constanz&oacute; acerca de la constante necesidad que dicho gobernador tuvo de apoyarse en la oficialidad durante su corta gesti&oacute;n de gobierno en la nueva entidad, bien pudieron contribuir al debilitamiento de su imagen de autoridad y liderazgo, a grado tal que termin&oacute; siendo relevado del cargo por el visitador G&aacute;lvez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, si de empat&iacute;a se trata, Pedro Fages, el soldado de Guissona, antigua villa de Segarra, Catalu&ntilde;a, atrajo la singular atenci&oacute;n del ingeniero Constanz&oacute;. Fages, quien pasara a esas tierras en calidad de comandante de la Nueva California, en muy poco tiempo pudo acomodarse como gobernador de la biso&ntilde;a entidad. En efecto, en las p&aacute;ginas de los <i>Diarios,</i> las misivas y los informes, se revela una sugerente imagen del comandante catal&aacute;n en la que resalta su recio car&aacute;cter, as&iacute; como su mano firme en el trato cotidiano con los ind&iacute;genas del territorio y los dem&aacute;s actores de la empresa colonizadora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De paso, quiero comentar que las noticias acerca de este voluntario catal&aacute;n nos ayuda a comprender algunos episodios de tan controvertido personaje. Fages fue acusado por su esposa ante las autoridades eclesi&aacute;sticas y civiles de haberle sido infiel con una india yuma, afici&oacute;n que bien pudo adquirir en tan lejanas latitudes septentrionales si nos atenemos al dicho de Miguel Constanz&oacute;, cuando afirma que los ind&iacute;genas de California le hab&iacute;an cobrado gran cari&ntilde;o y respeto a Pedro Fages, a quien, asegura: "Hanle convidado varias veces con sus mujeres, fineza que no hemos merecido los dem&aacute;s". M&aacute;s adelante agrega que el comandante se encarg&oacute; de "ganar cr&eacute;dito" y mostrarse superior a los ind&iacute;genas frente a sus arcos y flechas con "poner a conveniente distancia un pedazo de cuero que sirviera de blanco: y haciendo que disparasen sus flechas, y vieran el lev&iacute;simo efecto que obraban en el cuero, orden&oacute; despu&eacute;s a los soldados m&aacute;s diestros que tiraran al mismo blanco. Al o&iacute;r el estr&eacute;pito, y ver tan de cerca el estrago, demudaron el semblante los indios, y algunos m&aacute;s medrosos se retiraron, dando m&aacute;s claras se&ntilde;as de su asombro y miedo."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estos comentarios concluyo la rese&ntilde;a del libro publicado por Jos&eacute; Omar Moncada Maya bajo el mencionado t&iacute;tulo <i>de Miguel Constanz&oacute; y la Alta California. Cr&oacute;nica de sus viajes 1768&#45;1770,</i> convencida de que los lectores interesados en acercarse a la obra habr&aacute;n de encontrar un interesante libro de aventuras, muy bien documentado, acerca de los colonizadores espa&ntilde;oles que antecedieron a los por dem&aacute;s conocidos pioneros del hoy llamado Oeste de Norteam&eacute;rica que alberga uno de los m&aacute;s populosos y pr&oacute;speros estados de la Uni&oacute;n Americana.</font></p>      ]]></body>
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