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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Alejandro Soriano Vall&egrave;s, <i>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz, doncella del verbo</i></b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Joel Pe&ntilde;a Espinosa</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hermosillo, Editorial Garabatos, 2010, 497 p.</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia.</i></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os de la evangelizaci&oacute;n fundante, un indio dijo a fray Diego Dur&aacute;n que ellos a&uacute;n estaban <i>nepantla,</i> estaban en medio, en tr&aacute;nsito de una religi&oacute;n a otra. Con este hecho, parte de la historia fundacional de nuestra naci&oacute;n, se puede establecer un paralelismo respecto a la vida de sor Juana In&eacute;s de la Cruz y en relaci&oacute;n a lo que sobre ella se ha dicho y escrito a lo largo de 300 a&ntilde;os; sea en los d&iacute;as que gozaba de la vida en la tierra o despu&eacute;s de su tr&aacute;nsito al mundo que tanto ansi&oacute;, y porque la m&aacute;s c&eacute;lebre novohispana naci&oacute; en un pueblo llamado Nepantla, t&eacute;rmino que pareciera haber marcado el sino de su vida.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reciente estudio de Alejandro Soriano Vall&egrave;s, titulado <i>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz. Doncella del Verbo,</i> muestra la vida de sor Juana In&eacute;s de la Cruz en la b&uacute;squeda de remontar ese "estar en medio"; posici&oacute;n que la ten&iacute;a con un pie en el siglo y otro fuera del mundo, para deambular por la escala espiritual que la llevara a la verdadera perfecci&oacute;n y as&iacute; dejar de ser "la peor de todas". Ese estado liminar que turbaba su &aacute;nimo, de un lado jalonado por el aplauso laudatorio de sabios, cortesanos y poderosos, mientras simult&aacute;neamente tiraba de su vista el sue&ntilde;o de la contemplaci&oacute;n y la esperanza de la plena comuni&oacute;n con Dios, a quien se dedic&oacute;.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tensi&oacute;n que en ella gener&oacute; esta disyuntiva, se palpa con claridad en la obra de Alejandro Soriano Vall&egrave;s. El autor demuestra que la controversia interna de la jer&oacute;nima no radic&oacute; entre su pasi&oacute;n por el saber y su inexpugnable fe, de ninguna forma. El genio de sor Juana le permiti&oacute; resolver esa relaci&oacute;n entre <i>fides et ratio,</i> donde no encontr&oacute; ella contradicci&oacute;n alguna, perspectiva propia de innumerables sabios de su &eacute;poca, quienes estudiaban los fen&oacute;menos del universo para comprender mejor a Dios, principio cient&iacute;fico que resulta incomprensible a muchas mentes de estos tiempos posmodernos cuando pretenden leer a estas figuras desde los valores o prejuicios de nuestra contemporaneidad.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de documentos propios de la religiosa, como su correspondencia, sus escritos literarios y filos&oacute;ficos, y la opini&oacute;n del mundo que celebr&oacute; sus talentos, Soriano devela una mujer libre, que disfruta y ejerce su libertad a plenitud, sumando actos volitivos que fueron construyendo su historia de vida. Ella decidi&oacute; estar en la corte y salir de ah&iacute;; dispuso entrar en la vida religiosa, y convencida que lo suyo no era el rigor carmelitano, decidi&oacute; compartir la vocaci&oacute;n con las jer&oacute;nimas; y aunque opt&oacute; por entregar su vida a Dios, no dej&oacute; de compartirla con sus hermanas de h&aacute;bito a costa de su vida, ni con el mundo exterior, que no s&oacute;lo la reclamaba, sino que la necesitaba. Ella, en su generosidad y su ciencia se dio a todos, se ofreci&oacute; hasta la muerte y fue tan libre que cuando afirm&oacute; escribir por obligaci&oacute;n, supo que pudo haber rechazado ese compromiso. Esta es la fuerte personalidad de la Doncella del Verbo que desentra&ntilde;a el autor de este libro, una mujer de voluntad libre, cuyo talante la hace intemporal.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio del destacado sorjuanista Soriano Vall&egrave;s tambi&eacute;n devuelve a un equilibro la imagen hist&oacute;rica de la eximia poetisa. Durante tres siglos, el relato de su vida ha oscilado desde la hagiograf&iacute;a apolog&eacute;tica a la biograf&iacute;a militante. El reclamo de veracidad hist&oacute;rica que enarbola y resuelve el autor, avalado con los testimonios documentales que exorcizan a los esp&iacute;ritus de la invenci&oacute;n supina, permite revisitar la biograf&iacute;a de la fil&oacute;sofa, desdibujada por err&aacute;ticas interpretaciones, torceduras ideol&oacute;gicas, o simplemente por la falta de atenci&oacute;n y acceso a las pruebas documentales que dieran sustento a las diferentes hip&oacute;tesis.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escrito con un tono fuertemente cr&iacute;tico, sometiendo con rigor el contraste de las fuentes y las versiones acumuladas durante tres siglos, el autor, lejos de rehuir la pol&eacute;mica, sagaz se coloca en el nodo de la discusi&oacute;n provocadoramente para sostener, con s&oacute;lidos argumentos, su lectura de la m&aacute;s egregia personalidad literaria del M&eacute;xico colonial. Paso a paso, recorre la vida de su biografiada apuntando en cada apartado el <i>status quaestionis</i> de los temas, los cuales est&aacute;n organizados en 30 cap&iacute;tulos m&aacute;s dos ap&eacute;ndices. En primer lugar sit&uacute;a al lector en los medios que envolvieron la vida de Juana In&eacute;s: su lugar de nacimiento, la familia, el convento de San Jer&oacute;nimo, la vida en la corte virreinal mexicana, los paradigmas de la vida conventual novohispana donde escudri&ntilde;a los fundamentos que animaban el ser de muchas monjas en la persecuci&oacute;n por la trascendencia como base que ayuda a entender diversas acciones de la D&eacute;cima Musa.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s, vienen los ritos de paso, su nacimiento, su nombre, su vivencia cortesana, su vocaci&oacute;n religiosa. Desfilan m&uacute;ltiples personajes de la vida novohispana residentes en la ciudad de M&eacute;xico, fautores de una &eacute;poca de esplendor de la cultura hispanoamericana por sus diversos saberes o por sus actividades decisivas: N&uacute;&ntilde;ez de Miranda, Vel&aacute;zquez de la Cadena, los marqueses de Mancera, Payo de Rivera, los marqueses de la Laguna y los l&iacute;deres del episcopado novohispano del &uacute;ltimo tercio del siglo XVII, el arzobispo Francisco Aguiar y Seixas, y el obispo de Tlaxcala&#45;Puebla, Manuel Fern&aacute;ndez de Santa Cruz. Luego analiza la obra, la escritura, el don literario, la virtud filos&oacute;fica, resultado de su pasi&oacute;n por conocer, adornos impulsados y aplaudidos especialmente por "Sor Filotea". En la &uacute;ltima parte del libro, aborda su ejercicio de la caridad, donarse a s&iacute; misma en tanto corolario de una fruct&iacute;fera vida.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro, todos los que han escrito sobre sor Juana son convocados, pero ninguno sentado en el banquillo de los acusados como alguno quiere suponer. Soriano Vall&egrave;s apela al sentido de veracidad, de discusi&oacute;n, de escr&uacute;pulo cient&iacute;fico, de una sana confrontaci&oacute;n de ideas, propias del quehacer acad&eacute;mico, con el mismo valor y pasi&oacute;n con que sor Juana In&eacute;s y los pensadores de su &eacute;poca discut&iacute;an sus opiniones; pr&aacute;ctica que no viene mal a nuestras esferas acad&eacute;micas m&aacute;s propensas al halago comprometido que al debate. La prueba testimonial es analizada por el autor desde las aristas propias de una sociedad compleja y simb&oacute;lica como fue el barroco novohispano, se cuida de anacronismos y se aventura por los terrenos de Cl&iacute;o, sin olvidar que su lectura es la de un hombre bien plantado en el siglo XXI, pero no secuestrado ideol&oacute;gicamente.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin temores, Alejandro Soriano afirma sus conclusiones, especialmente en temas discutidos como la fecha de nacimiento, el apellido, la donaci&oacute;n de su biblioteca y, por supuesto, los peliagudos t&oacute;picos de su vocaci&oacute;n religiosa y la relaci&oacute;n con los obispos, conjunto de valiosos aportes a la interpretaci&oacute;n de nuestra historia. Sin ocultar el utillaje que emplea para analizar al personaje y su obra, con esa honestidad vuelve sobre sus pasos y enmienda aseveraciones que &eacute;l ha pronunciado en estudios que ya ha publicado. De igual forma, apunta numerosas dudas que deben resolverse a&uacute;n, como la red de relaciones que le envolvieron desde la familia, en la corte, hasta el interior del convento o el car&aacute;cter de los escritos que a&uacute;n se desconocen.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto cierra con dos ap&eacute;ndices, se trata de documentos que arrojan mayor luz para historiar a la jer&oacute;nima y revelan de ella una dimensi&oacute;n intuida, muchas veces desechada y ahora demostrada por Soriano. El primero de ellos es el <i>Memorial y licencia para llevar a cabo el orden del h&aacute;bito de bendici&oacute;n,</i> auto que contribuye a despejar las sombras acerca de su voluntad y libertad para ingresar al monasterio.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta rese&ntilde;a al libro de Soriano Vall&egrave;s quiero dedicar especial atenci&oacute;n a unos papeles que tengo la fortuna de conocer con alguna cercan&iacute;a. Los emitidos por el obispo poblano Manuel Fern&aacute;ndez de Santa Cruz y Sahag&uacute;n, que derrumban la teor&iacute;a de la persecuci&oacute;n y represi&oacute;n de Sor Filotea hacia sor Juana In&eacute;s de la Cruz. Desde luego es indispensable inquirir &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;qu&eacute; son? &iquest;resultan ver&iacute;dicos? &iquest;cu&aacute;n fiables son estos documentos?</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las tres cartas est&aacute;n en la Biblioteca Palafoxiana. Ubicadas en el volumen marcado con el n&uacute;mero R478, seg&uacute;n la numeraci&oacute;n asignada en el &uacute;ltimo proceso de catalogaci&oacute;n, ocurrido entre los a&ntilde;os 2000 y 2004. El c&oacute;dice corresponde a la miscel&aacute;nea de manuscritos e impresos que posee dicha biblioteca, como recept&aacute;culo de una parte de los archivos privados de algunos prelados de la di&oacute;cesis Tlaxcala&#45;Puebla. Al existir una comunicaci&oacute;n f&iacute;sica y utilitaria entre lo que fue el Palacio Episcopal angelopolitano con el Seminario Conciliar, a trav&eacute;s de los edificios correspondientes a los colegios de San Pedro y San Juan Evangelista, numerosos documentos de los obispos permanecieron en la biblioteca del seminario, hoy Biblioteca Palafoxiana.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta situaci&oacute;n explica que dichos escritos reposen en ese recinto, cuya acumulaci&oacute;n original facilit&oacute; su re&#45;encuadernaci&oacute;n hecha en el siglo XVIII, manteniendo cierto orden seg&uacute;n los usos de los secretarios de la curia episcopal angelopolitana. Esos archivos episcopales est&aacute;n constituidos en su mayor&iacute;a por minutarios, cuyo arco temporal va del siglo XVII al XVIII, sin secuencia precisa entre los diversos pontificados, aunque s&iacute; manifiestan un orden interno correspondiente a cada gobierno pastoral. Entonces, el volumen R478 es un minutario de la administraci&oacute;n del duod&eacute;cimo obispo de la antigua sede carolense, por lo que contiene borradores de cartas y consultas del obispo Manuel Fern&aacute;ndez de Santa Cruz; las cuales fueron elaboradas por diversos escribanos y algunas aut&oacute;grafas del propio Ordinario. Entre ellas se localizan m&uacute;ltiples minutas simples y autorizadas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es una minuta? Conforme a la disciplina de la Diplom&aacute;tica, la minuta es el borrador de un documento, el cual se presenta al emisor por parte del escribano o amanuense para ser revisada, ratificada o rectificada y entonces proceder a la elaboraci&oacute;n del documento en limpio. En t&eacute;rminos t&eacute;cnicos, para elaborar un documento hay dos fases, la <i>actio</i> y la <i>conscriptio.</i> La <i>actio</i> corresponde al hecho que da origen al documento, en este caso son las propias cartas de sor Juana In&eacute;s de la Cruz al obispo de Puebla y la voluntad de &eacute;ste para responder. La <i>conscriptio</i> consta de varias fases, una de ellas es la elaboraci&oacute;n de la minuta y su posterior ratificaci&oacute;n o rectificaci&oacute;n mediante el <i>fiat,</i> luego se hace el <i>mundum,</i> es decir el documento en limpio al cual se le colocar&aacute; la fecha y los signos de validaci&oacute;n, como la firma. Considerando la perspectiva de tipolog&iacute;a documental, la "carta" es un documento de car&aacute;cter privado, diplom&aacute;ticamente hablando no goza ni exige una fe p&uacute;blica, aunque en el caso que aqu&iacute; analizamos s&iacute; emana de una autoridad p&uacute;blica. Pese a que su factura no se encaminaba a darle valor jur&iacute;dico, las minutas adquirieron valor probatorio a partir del siglo XII.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Por tratarse de correspondencia personal, coloca la construcci&oacute;n del discurso en un nivel distinto al del documento que ser&aacute; conocido p&uacute;blicamente.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, los documentos finales, firmados por el obispo Santa Cruz no pueden estar entre este conjunto documental, sino que viajaron a la ciudad de M&eacute;xico con destino a la celda de la religiosa jer&oacute;nima. Lo que tenemos son las minutas, con la riqueza a&ntilde;adida que est&aacute;n corregidas y anotadas por mano del propio obispo, elemento que adenda herramientas de an&aacute;lisis al pensamiento del prelado en el momento de escribir a la eximia poetisa y fil&oacute;sofa.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afirmamos sin ambages que dos de ellos son producto de la propia mano de Fern&aacute;ndez de Santa Cruz y, la tercera, m&aacute;s peque&ntilde;a, de uno de sus secretarios. Para sostener esta aseveraci&oacute;n, la letra del obispo se ha compulsado con otros manuscritos del mismo minutario, donde se observa la manera como correg&iacute;a documentos que &eacute;l dictaba y le preparaban sus oficiales de la curia episcopal. Adem&aacute;s, se confront&oacute; la caligraf&iacute;a con su firma que est&aacute; en otro repositorio, en uno de los libros de las Actas del Cabildo Eclesi&aacute;stico, instrumento que descansa en el Archivo del Venerable Cabildo Metropolitano de la Catedral de Puebla y corresponde al acta de la sesi&oacute;n del 5 de septiembre de 1690.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n, pudo colegirse la escritura con los borradores de sus obras de Teolog&iacute;a b&iacute;blica y comentarios a las Sagradas Escrituras que fueron publicadas, manuscritos que de igual forma obran en la misma Biblioteca Palafoxiana. El cotejo no deja dudas acerca de que las dos cartas m&aacute;s amplias fueron pensadas, redactadas y escritas por la propia mano del obispo poblano, lo cual remite a un inter&eacute;s personal en dicha correspondencia al no dejarlo en manos de sus h&aacute;biles oficiales. La carta cuya caligraf&iacute;a manifiesta que fue manufacturada por uno de los escribanos, responde al estilo y ritmo de la redacci&oacute;n del mitrado, por lo tanto, estos caracteres internos y dada su ubicaci&oacute;n topogr&aacute;fica dentro del universo documental, permite aseverar su autenticidad.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se pas&oacute; por alto el an&aacute;lisis de los caracteres externos. Las tres cartas est&aacute;n elaboradas en hoja tama&ntilde;o folio, el soporte escriptorio es papel de algod&oacute;n, escritas con letra it&aacute;lica, a l&iacute;nea tirada, dos de ellas con anotaciones marginales encabezadas por un signo que corresponde a la llamada dentro del texto para proceder a la enmienda, precisamente al ser corregida por el mismo prelado presentan diversas palabras testadas. La primera carta consta de tres folios, dos de ellos con marca de agua y el otro s&oacute;lo los corondeles y trama. La escritura muestra que fue hecha por la mano de Santa Cruz. Tiene fecha t&oacute;pica: "&Aacute;ngeles" y fecha cr&oacute;nica: 25 de noviembre de 1690. Adem&aacute;s est&aacute; anotada la direcci&oacute;n, que a la letra dice: "Madre Juana Ynes de la Cruz". La segunda, consta de ocho fojas, cuatro de ellas tienen marca de agua y las otras s&oacute;lo los corondeles y trama. Tambi&eacute;n escrita por la mano del obispo angelopolitano. Tiene fecha t&oacute;pica: "&Aacute;ngeles" y fecha cr&oacute;nica: 20 de marzo de 1691. La &uacute;ltima, est&aacute; formada por una foja, tiene marca de agua y elaborada por uno de los secretarios del obispo. Tiene fecha t&oacute;pica: "San Miguel" y fecha cr&oacute;nica: 31 de enero de 1692. Adem&aacute;s est&aacute; anotada la direcci&oacute;n, que a la letra dice: "Madre y Se&ntilde;ora Juana Ynes de la Cruz". Sin duda, el prelado estaba en el santuario de San Miguel del Milagro, hoy en el estado de Tlaxcala, cuando dict&oacute; la &uacute;ltima ep&iacute;stola.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A sabiendas que el papel pod&iacute;a guardarse y emplearse tiempo despu&eacute;s de su fabricaci&oacute;n, tambi&eacute;n se coligieron las marcas de agua, resultando propias de papel espa&ntilde;ol fabricado en el &uacute;ltimo tercio del siglo XVII.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sirva este <i>excursus</i> a manera de presentar los documentos poblanos, que ahora Soriano con audacia y tino ha logrado interpretar.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluyo subrayando que este libro, verdadero parteaguas en los estudios sorjuanistas, nos devuelve a sor Juana In&eacute;s de la Cruz como una mujer que es sujeto hist&oacute;rico activo, ella es sujeto de su propia historia, la hace y la construye, la dirige, la decide en plena libertad y en el amor. Es realmente un prejuicio seguir afirmando que fue perseguida, silenciada y obligada a obedecer contra su voluntad; es negarle a este genio la capacidad de actuar en libertad, es reducirla, y despreciar su intelecto privilegiado, menoscabar su poder de discernimiento para voluntariamente adoptar una decisi&oacute;n; es negar que hablamos de una mujer que en sus manos tom&oacute; su vida, prob&oacute; mieles, hieles y b&aacute;lsamos, y sabedora de lo que ella era, decidi&oacute; entregarla. Reconocerla como lo hace Alejandro Soriano, la hace m&aacute;s asombrosa, agiganta su figura, le hace justicia y en consonancia con la pasi&oacute;n que la gui&oacute;, nos acerca al conocimiento. Bienvenida esta obra, que merece ser le&iacute;da y discutida, ya que proporciona nueva cercan&iacute;a con una de las figuras m&aacute;s se&ntilde;eras de nuestra historia.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sobre esta cuesti&oacute;n, cf. Ram&oacute;n Aguilera et Jorge Garibay, <i>Manual de Archiv&iacute;stica Eclesi&aacute;stica, M&eacute;xico,</i> Universidad Pontif&iacute;cia de M&eacute;xico, 1998, pp. 91&#45;99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3492204&pid=S0185-2523201200010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Mar&iacute;a Elena Bribiesca Sumano, <i>Texto de Paleograf&iacute;a y Diplom&aacute;tica,</i> Toluca, UAEM, 2002, pp. 96&#45;99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3492205&pid=S0185-2523201200010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Paulus Rabikauskas, <i>Diplom&aacute;tica pontificia (Praelectionum lineamenta),</i> Roma, Editrice Pontificia Universit&aacute; Gregoriana, 1998, pp. 134&#45;135.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3492206&pid=S0185-2523201200010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Fernando de Lasala et Paulus Rabikauskas, <i>Il documento medievale e moderno. Panorama storico della Diplomatica generale e pontificia,</i> Roma, Editrice Pontificia Universit&aacute; Gregoriana /Istituto Portoghese di Sant'Antonio, 2003, pp. 95&#45;109.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3492207&pid=S0185-2523201200010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
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