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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Andrea Lozano&#45;V&aacute;squez (compiladora), <i>Plat&oacute;n y la irracionalidad</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Indalecio Garc&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Universidad de Los Andes, Bogot&aacute;, 2012, iv + 256 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Minuto de Dios Peiras, Grupo de Investigaci&oacute;n en Filosof&iacute;a Antigua y Medieval</i> <a href="mailto:Indalecio.garcia@uniminuto.edu">Indalecio.garcia@uniminuto.edu</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Para la educaci&oacute;n &#91;...&#93; deben emplearse    <br> 	    las melod&iacute;as expresivas del car&aacute;cter y las    <br> 	armon&iacute;as de la misma clase.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Plat&oacute;n, <i>Pol&iacute;tico</i> 8, 7</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La m&uacute;sica puede educar la parte irracional de nuestra alma. Esta afirmaci&oacute;n, analizada en uno de los cap&iacute;tulos del libro <i>Plat&oacute;n y la irracionalidad,</i> confronta ya algunos lugares comunes en los que podemos caer al tratar de entender a Plat&oacute;n: el primero, pensar que las artes son rechazadas por este fil&oacute;sofo; el segundo, que Plat&oacute;n se habr&iacute;a dedicado a hablar o tematizar la parte racional del alma desentendi&eacute;ndose de lo irracional. Algo que nos puede pasar con fil&oacute;sofos como Plat&oacute;n, que escribieron extensamente sobre muy diversos temas, es que nos quedemos con lo que com&uacute;nmente se dice acerca de ellos. Sin embargo, gracias a libros como <i>Plat&oacute;n y la irracionalidad</i> podemos ver que la comprensi&oacute;n que este fil&oacute;sofo ten&iacute;a de lo humano fue m&aacute;s compleja, y que incluso hoy pueden resaltarse aspectos de ella que fueron relegados a un segundo plano por las interpretaciones corrientes. En concreto, abordar el tema de la irracionalidad en los textos de Plat&oacute;n permite ver que, si bien este fil&oacute;sofo dio cierta preponderancia al intelecto, eso no implica que hubiese desconocido el papel de lo irracional en la vida de los hombres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Plat&oacute;n y la irracionalidad</i> fue compilado por Andrea Lozano, profesora de la Universidad de Los Andes (Bogot&aacute;), y re&uacute;ne textos de diversos autores que tratan el tema de lo que, seg&uacute;n Plat&oacute;n, est&aacute; al margen de la raz&oacute;n en el obrar humano, y el papel que desempe&ntilde;ar&iacute;a eso irracional. Los autores enfrentan desde diferentes perspectivas el problema de que la acci&oacute;n humana posee necesariamente un componente irracional, y que ese componente ha de ser explicado. Dice M.A. Fierro en su texto "El residuo de lo irracional":</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a que Plat&oacute;n reconoce la posibilidad de que la raz&oacute;n humana logre su m&aacute;ximo desarrollo y junto con esto la conducci&oacute;n de nuestra existencia, esto podemos conseguirlo &uacute;nicamente en forma parcial, puesto que la eliminaci&oacute;n completa de las perturbaciones procedentes de aquello que se resiste al control de lo racional no es posible en t&eacute;rminos absolutos. (p. 80)</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entender aquello que perturba, lo irracional que contrasta con el uso de la raz&oacute;n, creo que se han de formular dos maneras de entender lo irracional en la acci&oacute;n humana que est&aacute;n indicadas en los trabajos que componen el libro. En primer lugar, lo "irracional", me parece, se entiende como aquello que en el hombre ha de ser suplido por la educaci&oacute;n (o por lo menos controlado, como en el caso de las emociones). Tomemos en cuenta lo dicho por F. Mi&eacute; sobre el papel conductor de la raz&oacute;n respecto de lo irracional:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conducci&oacute;n activa de una vida esclarecida en orden a los conocimientos puros es la realizaci&oacute;n propia de la vida <i>racional</i> que el ser humano puede perseguir haciendo lugar al factor que rige cu&aacute;les otros ingredientes integrar&aacute;n la mezcla &#151;o sea, cu&aacute;les placeres admite la raz&oacute;n en la medida en que no la obstaculizan. (pp. 200&#45;201)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ve, la parte irracional del obrar (los placeres) ser&iacute;an "admitidos" o guiados por medio de la raz&oacute;n. Esta especie de control racional se ver&iacute;a reflejada de un modo m&aacute;s general en el papel que cumplen las leyes en la vida humana. Sobre esto afirma A. Laks en su texto "Una insistencia de Plat&oacute;n":</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contenido de la ley, en la medida en que sus formulaciones no son sino la expresi&oacute;n de la raz&oacute;n, dice lo que es y debe racionalmente ser &#91;...&#93;. La forma de la ley, por otra parte, es irracional, en la medida misma en que se reduce a no ser m&aacute;s que una simple orden y, en cuanto tal, siempre violenta. (pp. 219&#45;220)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a por esta necesidad de que la raz&oacute;n act&uacute;e controlando lo irracional en el obrar del hombre que se requerir&iacute;a la educaci&oacute;n misma. Por medio de la raz&oacute;n se educar&iacute;a lo irracional. Esto se ve de modo patente en uno de los cap&iacute;tulos a mi juicio m&aacute;s interesantes de este libro: "El adiestramiento del <i>thymoeid&eacute;s:</i> el surgimiento de la conexi&oacute;n entre m&uacute;sica y emoci&oacute;n en Plat&oacute;n", donde se indica c&oacute;mo para este fil&oacute;sofo no s&oacute;lo hab&iacute;a que educar la raz&oacute;n, sino tambi&eacute;n las emociones (o lo irracional en el alma). Y esa educaci&oacute;n de lo irracional se dar&iacute;a por medio de la m&uacute;sica, una de esas artes que, se supone, Plat&oacute;n hab&iacute;a rechazado: sus armon&iacute;as educar&iacute;an la parte irracional del alma.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De facto, las madres, las nodrizas y los pedagogos emplean la m&uacute;sica para, por lo menos, atenuar las emociones que impiden a los ni&ntilde;os la tranquilidad. El ejemplo es, adem&aacute;s de curioso, diciente: de acuerdo con el ateniense dialogante de las <i>Leyes,</i> cuando las madres quieren tranquilizar a los ni&ntilde;os para que concilien el sue&ntilde;o, lejos de mantenerlos inm&oacute;viles, los agitan en sus brazos cant&aacute;ndoles una melod&iacute;a que los encanta como ocurre con la m&uacute;sica de flauta. <i>(Leyes</i> 790e1&#45;4)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es, entonces, el primer sentido que se da de lo irracional: es algo que compone el alma y que ha de ser sometido al gobierno de la raz&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda manera en que se entiende lo "irracional" en la acci&oacute;n humana es que, m&aacute;s que necesitar la educaci&oacute;n o el control, lo irracional acompa&ntilde;ar&iacute;a necesariamente al obrar de la raz&oacute;n. Incluso la misma actividad racional podr&iacute;a ser impulsada o llevada adelante por factores irracionales, como en el caso en que algo como <i>&Eacute;ros</i> fuese en &uacute;ltima instancia el desencadenante del ansia de conocimiento. Lo dice J.I. Escobar en <i>"&Eacute;ros</i> y racionalidad":</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los seres finitos y mortales est&aacute;n siempre en un estado intermedio, son siempre alma y cuerpo o, si se quiere, un cuerpo animado o un alma encarnada, y, como <i>&Eacute;ros,</i> est&aacute;n oscilando siempre entre la indigencia y la posible plenitud, entre lo sensible y lo inteligible. El enga&ntilde;o es creer que se puede tener lo uno sin lo otro. (p. 121)</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ir de la mano de lo racional y lo irracional se podr&iacute;a ver, adem&aacute;s, en la relaci&oacute;n del conocimiento con el placer: habr&iacute;a actos de conocimiento que proporcionan placer. Esto lo muestra A. Correa cuando habla de la consabida oposici&oacute;n, que de hecho no ser&iacute;a tan tajante, entre lo cognitivo y lo emocional:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">hay al menos un conocimiento (y no cualquiera) que involucra necesariamente, esencialmente, un placer. En el humano feliz, el dolor generado por el conocimiento del bien tiene que compensarse con el placer que produce actuar de conformidad con ese conocimiento. De no ser as&iacute;, ese conocimiento perder&iacute;a, al menos en el &aacute;mbito humano, toda importancia, toda funci&oacute;n. La miel dejar&iacute;a de ser miel, simple y llanamente porque no ser&iacute;a dulce. (p. 141)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Teniendo en cuenta los dos sentidos descritos, se ve que el tildar a Plat&oacute;n de intelectualista tiene que ser matizado. Plat&oacute;n puede ser un fil&oacute;sofo que da primac&iacute;a a lo racional, pero esa primac&iacute;a incluye la consideraci&oacute;n de lo irracional como un aspecto que, de una u otra manera, acompa&ntilde;a a lo racional: nos dirigimos a la belleza por obra del <i>&Eacute;ros,</i> que en nosotros se dar&iacute;a irracionalmente, pero ese dirigirse puede ser comprendido por la raz&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya finalizando, quiero mencionar que en esta corta presentaci&oacute;n he dejado aparte dos contribuciones que, a mi parecer, describen sentidos de "irracional" muy diferentes de las maneras de entenderlo descritas antes y que son comunes a los dem&aacute;s textos. En particular, el texto de C. Gonz&aacute;lez, "Hacer del caso m&aacute;s d&eacute;bil el m&aacute;s fuerte", la posibilidad de que S&oacute;crates haya optado por llevar adelante su di&aacute;logo con Gorgias y sus disc&iacute;pulos, no de manera racional (entendiendo aqu&iacute; que seguir la raz&oacute;n comporta cierto compromiso con la verdad), sino simplemente como un gran orador. Y, por su parte, S. Ariza, abordando el problema de si la virtud es o no ense&ntilde;able seg&uacute;n Plat&oacute;n, muestra que una postura posible del fil&oacute;sofo griego respecto de este tema es que la virtud sea concedida por la divinidad al hombre virtuoso; esto es, que cierto tipo de modificaci&oacute;n del obrar, la virtud, no ser&iacute;a dada por la raz&oacute;n porque no se puede aprender sino de modo irracional (es decir, porque s&oacute;lo la otorgan los dioses). Aqu&iacute; se est&aacute; hablando de 'irracional' en cuanto que algo se obtiene por medios distintos a la raz&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, es de notarse que uno de los principales logros del libro <i>Plat&oacute;n y la irracionalidad</i> es que plantea la distinci&oacute;n entre racional e irracional en la filosof&iacute;a plat&oacute;nica, no como dos &aacute;mbitos opuestos que se excluyen mutuamente, sino como realidades que, por lo menos en el caso del hombre, acontecen como aspectos necesarios en su obrar, necesidad que ya habr&iacute;a vislumbrado el mismo Plat&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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