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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Salma Saab, <i>Los senderos de la explicaci&oacute;n mental</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Laura Duhau</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas&#150;UNAM, M&eacute;xico, 2007, 264 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico </i><a href="mailto:lauraduhau@yahoo.com.mx">lauraduhau@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Los senderos de la explicaci&oacute;n mental, </i>Salma Saab defiende un proyecto de naturalizaci&oacute;n de lo mental; en particular, de los estados mentales intencionales, como las creencias, los deseos y las intenciones. Esto quiere decir que Saab considera que lo mental pertenece al &aacute;mbito de lo natural y, por lo tanto, debe poder explicarse como se explican los fen&oacute;menos naturales en general.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay varios tipos de naturalismo; el de Saab es un naturalismo no reductivo. En particular, su posici&oacute;n es un monismo no reduccionista al estilo del monismo an&oacute;malo de Davidson, pero que incorpora el biofuncionalismo &#151;espec&iacute;ficamente las versiones de &eacute;ste propuestas por Millikan y Neander&#151; en un intento por esclarecer la relaci&oacute;n entre los estados mentales intencionales y los estados biol&oacute;gicos que los realizan. Como Davidson, Saab separa las cuestiones ontol&oacute;gicas de las explicativas. Saab argumenta que los estados mentales intencionales son estados biol&oacute;gicos, y en &uacute;ltima instancia estados f&iacute;sicos, sin que ello signifique que nuestras explicaciones en el &aacute;mbito de lo mental puedan abandonarse a favor de explicaciones biol&oacute;gicas o f&iacute;sicas. La reducci&oacute;n explicativa no es posible, considera Saab, porque los estados mentales intencionales tienen ciertos rasgos normativos que son esenciales a ellos y que no se manifiestan en el &aacute;mbito de lo biol&oacute;gico o lo f&iacute;sico. Sin embargo, Saab rescata la idea de que tambi&eacute;n se puede hablar de normatividad en el &aacute;mbito biol&oacute;gico, si bien en un sentido diferente. Las funciones biol&oacute;gicas no admiten normas de racionalidad, pero tienen una noci&oacute;n de normatividad asociada, en el sentido de que responden a ciertos par&aacute;metros de normalidad, de funcionamiento correcto. Saab considera que el nivel de la normatividad racional es heredero del nivel de la normatividad biol&oacute;gica, aunque no deja del todo claro c&oacute;mo o en qu&eacute; sentido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para defender su postura, Saab toma un camino tortuoso, que la hace tocar temas muy diversos, desde distintas teor&iacute;as sobre la causalidad en general y la causalidad mental &#151;pasando por diferentes modelos sobre las explicaciones f&iacute;sicas y mentales&#151;, hasta la discusi&oacute;n sobre el estatus ontol&oacute;gico de las creencias y un esbozo de explicaci&oacute;n del fen&oacute;meno del autoenga&ntilde;o. En lugar de estar estructurado como un argumento lineal en favor de su posici&oacute;n, el libro de Saab revisa muchas de las opciones alternativas a la suya y las va criticando y descartando. Por esta raz&oacute;n el libro resulta &uacute;til si uno quiere tener un panorama de las distintas posturas con respecto a las explicaciones de las acciones y los estados mentales intencionales, y no s&oacute;lo si uno est&aacute; buscando encontrarse con una nueva forma de abordar el tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en cuatro cap&iacute;tulos. En el cap&iacute;tulo I, Saab examina diferentes explicaciones de la causaci&oacute;n f&iacute;sica para compararla con la causalidad mental, y explica diferentes modelos de causalidad mental. En la primera secci&oacute;n discute la relaci&oacute;n causal como una relaci&oacute;n entre sucesos particulares, examinando la relaci&oacute;n del concepto de causalidad con el de necesidad, as&iacute; como la relaci&oacute;n entre la causalidad y las leyes. Su conclusi&oacute;n es que la causaci&oacute;n es extensional: una relaci&oacute;n binaria que se establece entre sucesos, sin importar la forma en que &eacute;stos se describan. Asimismo considera que al ocuparnos de la causalidad los casos singulares tienen primac&iacute;a ontol&oacute;gica y explicativa. En la segunda secci&oacute;n explica diferentes modelos de causaci&oacute;n mental, para quedarse con el de causalidad superveniente. Su idea es que las propiedades mentales guardan una relaci&oacute;n de dependencia con respecto a las propiedades f&iacute;sicas, una relaci&oacute;n de superveniencia mereol&oacute;gica (partes&#150;todo), y que dependiendo de si esta relaci&oacute;n de superveniencia resulta ser reductiva o no se podr&aacute; decir si lo mental tiene poderes causales. Debo confesar que en este punto perd&iacute; un poco el hilo argumental; no me result&oacute; nada claro cu&aacute;les son las razones de Saab para afirmar que la relaci&oacute;n entre lo mental y lo f&iacute;sico es de superveniencia mereol&oacute;gica, ni c&oacute;mo es que apelar a este tipo de relaci&oacute;n aboga a favor del naturalismo no reductivo que ella defiende.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo II, Saab revisa diferentes modelos de explicaci&oacute;n para ver cu&aacute;l podr&iacute;a aplicarse exitosamente a los estados mentales intencionales. Discute el modelo nomol&oacute;gico de Hempel y su relaci&oacute;n con el modelo disposicional, el modelo de explicaci&oacute;n singular y el modelo intencional. Al modelo nomol&oacute;gico lo descarta por dos razones, ambas ofrecidas por Davidson. En primer lugar, porque para explicar las acciones intencionales no recurrimos a generalizaciones emp&iacute;ricas porque, aunque existan, no las conocemos y, en segundo lugar, porque las generalizaciones no intervienen directamente en c&oacute;mo act&uacute;a la gente en determinadas circunstancias. La opci&oacute;n que Saab toma combina el modelo de explicaci&oacute;n singular con el modelo de explicaci&oacute;n intencional, y de esta forma intenta rescatar su idea de que las relaciones causales se dan entre sucesos particulares y las explicaciones causales no descansan en leyes, junto con su idea de que las explicaciones causales mentales apelan a la normatividad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo III, Saab discute el modelo funcional para quedarse con una versi&oacute;n de &eacute;ste: el biofuncionalismo. Es en este cap&iacute;tulo donde discute la noci&oacute;n de norma biol&oacute;gica, que tiene que ver con las funciones que <i>deben </i>desempe&ntilde;ar los rasgos seleccionados a trav&eacute;s de un proceso hist&oacute;rico de selecci&oacute;n natural. Partiendo de esta discusi&oacute;n Saab explica c&oacute;mo podr&iacute;an asign&aacute;rseles funciones a las representaciones mentales y c&oacute;mo se constituyen sus contenidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en el cap&iacute;tulo IV, Saab se aboca a discutir c&oacute;mo deben entenderse las creencias. Distingue dos niveles de creencias, subpersonales y personales. A las creencias en el nivel subpersonal las define como estados disposicionales que se manifiestan directamente en el comportamiento del sistema (animal, beb&eacute; o m&aacute;quina), y afirma que para tener creencias en este nivel no se requiere que el sistema sea capaz de formarse representaciones internas. De las creencias del nivel personal, por el contrario, Saab afirma que son representaciones. La normatividad racional aparece en el nivel personal, mientras que en el nivel subpersonal podemos hablar de normatividad biol&oacute;gica. Por &uacute;ltimo, Saab intenta aplicar esta distinci&oacute;n entre niveles de creencias para explicar el fen&oacute;meno del autoenga&ntilde;o. Seg&uacute;n Saab, el autoenga&ntilde;o es el resultado de una tensi&oacute;n entre los dos niveles, y por lo tanto no constituye un caso de irracionalidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ve, en su libro Saab se ocupa de muchos temas distintos relacionados con las explicaciones de las acciones y los estados mentales intencionales, de los que muestra un conocimiento profundo. A la vez, tiene una propuesta propia, y aunque no siempre es del todo claro c&oacute;mo es que defiende esta propuesta, resulta muy sugerente. El libro puede ser de inter&eacute;s tanto para expertos en el tema como para personas dispuestas a adentrarse en la discusi&oacute;n sobre las explicaciones de lo mental. Sin embargo, me parece necesario aclarar que no se trata de un libro apto para principiantes. La discusi&oacute;n es compleja y Saab hecha mano de muchos conceptos t&eacute;cnicos que no define ni explica en detalle. S&oacute;lo si se tiene alguna formaci&oacute;n en filosof&iacute;a de la mente se puede navegar en las aguas de este libro sin peligro de abandonar el barco antes de llegar a puerto.</font></p>      ]]></body>
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