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<journal-title><![CDATA[Investigación económica]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Demanda efectiva y distribución del ingreso en la evolución reciente de la economía mexicana]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[demanda efectiva]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[evaluación del modelo]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Demanda efectiva y distribuci&oacute;n del ingreso en la evoluci&oacute;n reciente de la econom&iacute;a mexicana</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Emilio Caballero Urd&iacute;ales<sup>&#8224;</sup> Julio L&oacute;pez Gallardo<a href="#notas">*</a></b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:gallardo@unam.mx">gallardo@unam.mx</a>&gt;.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en julio de 2013;    <br>     aceptado en agosto de 2013.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los &uacute;ltimos tres decenios, el desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a mexicana ha sido decepcionante, y el objetivo de este trabajo es estudiar de forma emp&iacute;rica la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s a partir de mediados de los a&ntilde;os de 1980, basando el an&aacute;lisis en el principio de demanda efectiva como marco te&oacute;rico. Los autores utilizan procedimientos econom&eacute;tricos modernos para probar algunas hip&oacute;tesis, especialmente con respecto al papel que desempe&ntilde;an las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas &#151;especialmente las fiscales y las monetarias&#151; y la distribuci&oacute;n del ingreso en la evoluci&oacute;n del producto en el pa&iacute;s. Nuestro estudio muestra que el d&eacute;bil crecimiento de M&eacute;xico, se debi&oacute; ante todo a la restricci&oacute;n fiscal y la pol&iacute;tica monetaria, junto con el deterioro de la participaci&oacute;n de los salarios en el producto. Aunque las condiciones de la oferta y de la acumulaci&oacute;n de capital evolucionaron tambi&eacute;n con un ritmo m&aacute;s bien lento, el insuficiente crecimiento de la demanda efectiva, y no la oferta, fue la verdadera limitante en el periodo en observaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> demanda efectiva, participaciones del salario, pol&iacute;tica monetaria, pol&iacute;tica fiscal, evaluaci&oacute;n del modelo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> C52, E12, E25, E52, E63.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Nota previa</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo, que concluimos antes de su lamentado     <br>     y prematuro fallecimiento, fue el &uacute;ltimo que escribi&oacute; nuestro     <br>     recordado amigo y colega Emilio Caballero.     <br>     Sirva como un modesto homenaje a su memoria. J.L.G.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde comienzos de los a&ntilde;os ochenta el producto per c&aacute;pita de M&eacute;xico se ha estancado, y el pa&iacute;s descendi&oacute; varios sitios en la clasificaci&oacute;n basada en este indicador con respecto a otros pa&iacute;ses (Tello, 2007; Moreno&#45;Brid y Ros, 2009; Ros, 2008). La desalentadora evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a est&aacute; asociada con severas y recurrentes crisis. En efecto, la primera ocurri&oacute; a finales de 1982, mientras que la segunda (que irrumpi&oacute; en 1986) llev&oacute; al gobierno a optar con firmeza por un enfoque totalmente nuevo para el desarrollo; sin embargo, el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico no mejor&oacute;. Despu&eacute;s de un breve episodio de aceleraci&oacute;n moderada del crecimiento del pa&iacute;s, este se sumi&oacute; en una profunda crisis a mediados de los a&ntilde;os de 1990, a poco de firmar el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN). Aunque a ello sigui&oacute; una breve recuperaci&oacute;n, el crecimiento se detuvo pr&aacute;cticamente por completo en 2001, para retomar un ritmo moderado despu&eacute;s de 2003. Cuando estall&oacute; la crisis mundial, la econom&iacute;a mexicana fue la m&aacute;s afectada en el contexto latinoamericano, con una ca&iacute;da del producto de 6.5% en 2009 (Ros, 2010).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El insuficiente desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de M&eacute;xico ha dado origen a un amplio debate y el objetivo de este trabajo es aportar a dicho debate. Partiremos del principio de demanda efectiva como marco te&oacute;rico y recurriremos a procedimientos econom&eacute;tricos para probar algunas hip&oacute;tesis, en particular con respecto al papel que las pol&iacute;ticas fiscal y monetaria, al igual que la distribuci&oacute;n del ingreso, han desempe&ntilde;ado en la determinaci&oacute;n del producto y el empleo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comprender la importancia de la pol&iacute;tica y la situaci&oacute;n monetaria es evidentemente importante para estudiar el desarrollo reciente de M&eacute;xico. La normatividad financiera del pa&iacute;s y sus instituciones han cambiado profundamente y la liberalizaci&oacute;n ha avanzado con mucha rapidez. No obstante, esto ha sucedido a la par de una pol&iacute;tica monetaria conservadora, bajo la conducci&oacute;n de un banco central independiente comprometido con una pol&iacute;tica de metas de inflaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica fiscal tambi&eacute;n merece estudiarse con atenci&oacute;n. La carga fiscal en M&eacute;xico y el gasto p&uacute;blico son muy bajos como participaci&oacute;n del PIB, muy por debajo del promedio latinoamericano. Como ya lo se&ntilde;alamos, las autoridades econ&oacute;micas han seguido una pol&iacute;tica fiscal conservadora que podr&iacute;a haber afectado los niveles de demanda y de producto.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, aun cuando la distribuci&oacute;n del ingreso es por s&iacute; misma un aspecto importante, tambi&eacute;n tiene implicaciones macroecon&oacute;micas. En M&eacute;xico, la distribuci&oacute;n del ingreso es extremadamente desigual, con un coeficiente de Gini que ha decrecido ligeramente aunque permanece en cerca de 0.50. Adem&aacute;s, la participaci&oacute;n del salario ha ca&iacute;do persistentemente desde comienzos de los a&ntilde;os de 1980 y, a la fecha (desde fines de 2013), se encuentra 30% por debajo de la que ten&iacute;a en 1981. Es importante estudiar el efecto que esta ca&iacute;da tiene en la evoluci&oacute;n de la demanda efectiva.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ALGUNOS HECHOS B&Aacute;SICOS</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iniciando los a&ntilde;os de 1980, las autoridades econ&oacute;micas de M&eacute;xico impulsaron un importante proceso de reforma estructural. Espec&iacute;ficamente, esto implic&oacute; una reducci&oacute;n de la intervenci&oacute;n econ&oacute;mica directa del Estado, as&iacute; como de su influencia en la demanda agregada, acompa&ntilde;ada por una apertura pr&aacute;cticamente total de los sectores de comercio y financiero. Aun cuando M&eacute;xico ha tenido gobiernos dirigidos por dos partidos pol&iacute;ticos de distinto signo durante estos a&ntilde;os, ambos comparten una misma perspectiva, seg&uacute;n la cual el crecimiento depende b&aacute;sicamente de los beneficios que el pa&iacute;s puede obtener de una integraci&oacute;n plena a la econom&iacute;a mundial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede sostener que, en cierto sentido, la apertura de M&eacute;xico al comercio internacional trajo resultados positivos, ya que las exportaciones del pa&iacute;s &#151;especialmente aquellas del sector manufacturero&#151; han mostrado un desempe&ntilde;o sobresaliente. Entre 1985 y 2010 la participaci&oacute;n de las exportaciones manufactureras mexicanas en el mundo se increment&oacute; 2.5 veces (a la fecha es de cerca de 2%), un desempe&ntilde;o s&oacute;lo superado por Chile entre los pa&iacute;ses latinoamericanos semi&#45;industrializados. Es de destacar que en 2010 las exportaciones manufactureras de M&eacute;xico fueron 25 veces mayores a las de Chile, 10.1 superiores a las de Argentina y 3.2 a las del Brasil. No obstante, este desempe&ntilde;o exportador excepcional no estuvo acompa&ntilde;ado por un comportamiento del producto manufacturero suficientemente din&aacute;mico. En efecto, entre 1985 y 2010, la participaci&oacute;n de M&eacute;xico en el producto manufacturero mundial cay&oacute; en cerca de 40% (actualmente est&aacute; por debajo de 1%).</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en muchos lugares del mundo, la estrategia que subyace a las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas de M&eacute;xico ha llevado a un cambio de enfoque, en que la pol&iacute;tica monetaria predomina en detrimento de la pol&iacute;tica fiscal. La pol&iacute;tica monetaria cumpli&oacute; con su objetivo antiinflacionario: la inflaci&oacute;n cay&oacute; al pasar de una tasa anual de casi 20% entre 1988 y 2000 a tan s&oacute;lo por encima de 4% entre 2001 y 2011. Sin embargo, las autoridades econ&oacute;micas alcanzaron este objetivo no mediante el control de la demanda privada que, de cualquier forma, tendi&oacute; a crecer lentamente, sino m&aacute;s bien reduciendo los costos de los factores de la producci&oacute;n y los insumos que son la base sobre la cual las empresas establecen sus precios. La tendencia a sobrevaluar el peso abon&oacute; a este proceso, en la medida que ello redujo el precio de los insumos importados, esto es, una parte significativa de los costos de producci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el contexto de una tasa de cambio flotante, como la que existe en M&eacute;xico desde 1994, el gobierno puede influir sobre el valor del peso indirectamente presionando un alza en la tasa de inter&eacute;s y sosteni&eacute;ndola por encima de la tasa en Estados Unidos. Debido a la diferencia entre ambas tasas, M&eacute;xico atrae flujos de capital que buscan ganancias mayores. El ingreso de inversi&oacute;n extranjera directa complementa el ingreso de divisas a M&eacute;xico, lo que alienta una tendencia del peso a apreciarse al incrementar la oferta de d&oacute;lares en el pa&iacute;s.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el periodo 1988 a 2011, las tasas de inter&eacute;s en M&eacute;xico fueron consistentemente m&aacute;s altas en comparaci&oacute;n con las de Estados Unidos; tan s&oacute;lo durante 2000&#45;2011, hubo una diferencia promedio de 5.4 puntos porcentuales.<sup><a href="#notas">1</a></sup> No es de sorprender que las reservas internacionales del Banco de M&eacute;xico crecieran persistentemente a lo largo de dicho periodo, al pasar de aproximadamente 6 mil millones de d&oacute;lares estadounidenses en 1998 a poco m&aacute;s de 41 mil millones para 2001 y casi 160 mil millones para 2012.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la apreciaci&oacute;n del peso implica una p&eacute;rdida de competitividad de la producci&oacute;n nacional, lo que desemboca en un crecimiento acelerado de bienes de importaci&oacute;n y una tendencia a un creciente d&eacute;ficit comercial. As&iacute;, por ejemplo, de 2003 a 2011 la participaci&oacute;n de las importaciones en el PIB se increment&oacute; al pasar de 26 a 34 por ciento; mientras que el d&eacute;ficit comercial, excluyendo exportaciones petroleras, creci&oacute; al pasar de 3.5% del PIB en 2001 a 5% en 2011, en un contexto de desaceleraci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico durante todo ese periodo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El d&eacute;ficit en cuenta corriente creciente puede alcanzar un punto en el cual sea insostenible: si sobrepasa cierto l&iacute;mite, los especuladores sacar&aacute;n capital del pa&iacute;s haciendo imposible su financiamiento, lo cual llevar&iacute;a a una devaluaci&oacute;n dr&aacute;stica del peso; una aceleraci&oacute;n en la inflaci&oacute;n y una desaceleraci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Esta es la principal contradicci&oacute;n inherente de una pol&iacute;tica de control inflacionario basada en mantener altas tasas de inter&eacute;s. Volveremos sobre esto m&aacute;s adelante.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para responder a esta contradicci&oacute;n, M&eacute;xico sigui&oacute; una pol&iacute;tica fiscal restrictiva y alcanz&oacute; un excedente fiscal primario a mediados de los a&ntilde;os de 1980 y hasta el inicio de la crisis en 2008, en un esfuerzo por moderar el crecimiento de la demanda y as&iacute; reducir la necesidad de bienes de importaci&oacute;n. De manera que se privilegi&oacute; el objetivo de la estabilizaci&oacute;n, en detrimento del crecimiento econ&oacute;mico y el empleo (Caballero y L&oacute;pez, 2011).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cenit de la pol&iacute;tica fiscal restrictiva del gobierno federal lleg&oacute; en 2006 cuando fue aprobada la Ley federal de presupuesto y responsabilidad hacendaria, prohibiendo en principio el d&eacute;ficit p&uacute;blico. La ley est&aacute; dise&ntilde;ada no &uacute;nicamente para moderar el crecimiento de la demanda interna, sino tambi&eacute;n para impedir que el sector p&uacute;blico se endeude para financiar el d&eacute;ficit. El gobierno sostiene que el d&eacute;ficit desplaza el gasto privado mediante un incremento en la tasa de inter&eacute;s, en tanto que el objetivo es el opuesto, esto es que, el sector p&uacute;blico ceda terreno para que el sector privado desempe&ntilde;e un papel m&aacute;s importante en la econom&iacute;a. Si el d&eacute;ficit p&uacute;blico fuera financiando mediante la impresi&oacute;n de m&aacute;s dinero entonces, de acuerdo con el paradigma predominante tradicional, se producir&iacute;a inflaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se&ntilde;alamos anteriormente, en el periodo bajo estudio el crecimiento econ&oacute;mico de M&eacute;xico fue lento, lo que a su vez signific&oacute; que el crecimiento del empleo fuera bajo. De forma que segmentos importantes de poblaci&oacute;n en edad laboral no tuvieron otra opci&oacute;n que emigrar a Estados Unidos o buscar fuentes de ingreso incluso en condiciones muy precarias en las zonas fronterizas del pa&iacute;s. La emigraci&oacute;n al pa&iacute;s del norte parece haberse reducido, debido al creciente control migratorio en la frontera estadounidense y a otros factores, sin embargo, hasta hace muy poco, anualmente medio mill&oacute;n de mexicanos cruzaban la frontera norte en condiciones muy dif&iacute;ciles. En cualquier caso, esto no contuvo el crecimiento del empleo informal que a la fecha puede absorber entre 40 y 60 por ciento de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa.<sup><a href="#notas">3</a></sup> A ello hay que agregar que el empleo informal afecta negativamente la productividad laboral.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento deficiente y la falta de oportunidades de empleo impiden una reducci&oacute;n importante de la pobreza y la mejor&iacute;a en la distribuci&oacute;n del ingreso, que permanece extremadamente desigual (Cort&eacute;s, 2008). La desigualdad del ingreso en M&eacute;xico ha sido resultado, en gran medida, del lento crecimiento del empleo y los salarios. El salario m&iacute;nimo perdi&oacute; casi un tercio de su valor real entre 1981 y 2001, estanc&aacute;ndose entre 2001 y 2006, para luego seguir descendiendo entre 2007&#45;2012. Los salarios reales en el sector manufacturero cayeron entre 2001 y 2012, revirtiendo la recuperaci&oacute;n previa del periodo 1995&#45;2000. Asimismo, hubo una reducci&oacute;n sostenida y significativa en la participaci&oacute;n de los salarios en el valor agregado de las manufacturas durante el periodo 19952012, junto con un incremento del margen de ganancia de las empresas. Finalmente, observamos un incremento continuo de la pobreza en el pa&iacute;s (v&eacute;anse los <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/a5c1.jpg" target="_blank">cuadros 1</a> y <a href="#c2">2</a>).</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5c2.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, las pol&iacute;ticas que establecen tasas de inter&eacute;s relativamente altas &#151;por encima de la tasa de inflaci&oacute;n&#151; a la par de una tasa de cambio nominal sin fluctuaciones significativas, resultaron en incrementos de la inversi&oacute;n en el mercado accionario y en tasas altas de rendimiento financiero. El incremento en el &Iacute;ndice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores, que est&aacute; estrechamente vinculado con las tasas de referencia, se mantuvo en 15% en el periodo 1995 a 2000, para luego ascender a 33% entre 2001&#45;2006 y luego desplomarse a 4.6% entre 2007 y 2011; esta &uacute;ltima ca&iacute;da fue consecuencia de un a&ntilde;o de excepcional desplome en 2008 debido a la crisis financiera internacional (v&eacute;ase el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/a5c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a>).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora nos dirigimos a un aspecto final del desarrollo reciente de M&eacute;xico: la evoluci&oacute;n de capacidades productivas y su nivel de uso. En el periodo considerado en este estudio, la inversi&oacute;n total creci&oacute; con un paso relativamente modesto, m&aacute;s o menos similar al que mostr&oacute; el PIB. Sin embargo, la utilizaci&oacute;n de la capacidad instalada fue persistentemente baja. En el sector manufacturero, el &uacute;nico para el cual tenemos informaci&oacute;n estad&iacute;stica, los ejecutivos estimaban un nivel de uso de entre 77 y 83 por ciento. Adem&aacute;s, esta cifra no toma en consideraci&oacute;n que el n&uacute;mero de turnos en las plantas estuvo en la mayor&iacute;a de los casos por debajo del m&aacute;ximo t&eacute;cnico factible.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la estrategia de crecimiento de M&eacute;xico y sus pol&iacute;ticas en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os consiguieron una estabilidad de precios relativa, a la par de un crecimiento inestable de la actividad econ&oacute;mica y, para los segmentos m&aacute;s pobres de la poblaci&oacute;n, el deterioro de bienestar y calidad de vida. En particular, en el &uacute;ltimo decenio, las tasas de crecimiento del PIB per c&aacute;pita fueron decepcionantes, en general por debajo de las tasas conseguidas por pa&iacute;ses con niveles de desarrollo similares, tales como los de Asia, e incluso de otros de la regi&oacute;n latinoamericana tales como Argentina, Brasil y Chile. El <a href="#c3">cuadro 3</a> <i>infra</i> compara las tasas de crecimiento en estos tres pa&iacute;ses durante los periodos presidenciales en M&eacute;xico.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5c3.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FUNDAMENTOS TE&Oacute;RICOS</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n, elaboramos un estudio econom&eacute;trico de la evoluci&oacute;n reciente de M&eacute;xico. Para prop&oacute;sitos del modelo, la principal variable de inter&eacute;s es el PIB, y lo que queremos estudiar es si las variables fiscal, monetaria y de distribuci&oacute;n afectan a dicha variable y en qu&eacute; medida lo hacen. Considerando que el supuesto te&oacute;rico b&aacute;sico es que la demanda agregada es la determinante inmediata del producto, podemos iniciar nuestra discusi&oacute;n te&oacute;rica con la ecuaci&oacute;n de la demanda. As&iacute; pues, sea <i>Y</i> el producto, <i>C</i> el consumo privado, <i>I</i> la inversi&oacute;n privada, <i>J</i> la balanza comercial (esto es, exportaciones netas) y <i>G</i> el gasto p&uacute;blico en bienes y servicios, tenemos que:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5ec1.jpg"></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para especificar los factores m&aacute;s b&aacute;sicos que determinan las variables del lado derecho de la ecuaci&oacute;n, suponemos que la balanza comercial <i>J</i> depende del producto interno bruto Y, del producto externo (<b>Y*</b>) y la participaci&oacute;n del salario en el valor agregado (<b>WS</b>). Por lo general, en la ecuaci&oacute;n de la balanza comercial, para medir la competitividad de los bienes de fabricaci&oacute;n nacional se asume como argumento el tipo de cambio real en lugar de la participaci&oacute;n del salario. Sin embargo, nosotros tomamos la segunda ya que, en el marco de consideraciones plausibles, el tipo de cambio real depende de (y se mueve en sentido opuesto a) la participaci&oacute;n del salario en el valor agregado para un tipo de cambio nominal dado.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al consumo e inversi&oacute;n privados, asumimos que ambos dependen del ingreso <i>Y,</i> de la participaci&oacute;n del salario en el valor agregado WS, del cr&eacute;dito disponible o del nivel de liquidez en la econom&iacute;a (<i>L</i>), de la tasa de inter&eacute;s (<i>R</i>) y de los impuestos (IK). Incluir la participaci&oacute;n del salario como elemento en el consumo e inversi&oacute;n privados se basa en dos nociones: primera, podemos asumir que la propensi&oacute;n de los salarios al consumo es mayor en comparaci&oacute;n con las ganancias y, segundo, considerando que un incremento en la participaci&oacute;n del salario implica una ca&iacute;da en el margen de ganancia, ello podr&iacute;a desalentar la inversi&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, incluimos el gasto p&uacute;blico (GS) como un determinante de la demanda y el producto. Habr&iacute;a sido interesante desagregar el gasto p&uacute;blico primario seg&uacute;n su fuente de financiamiento, sin embargo, las cifras que ello requerir&iacute;a no se encuentran disponibles. Entonces, podemos reformular la ecuaci&oacute;n &#91;1&#93; como sigue:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5ec2.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simplificando, el modelo puede quedar definido como:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5ec3.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MODELO ECONOM&Eacute;TRICO</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este estudio seguimos un enfoque "probabil&iacute;stico" de la econometr&iacute;a (Spanos, 1999; 2009, y Juselius, 2006) debido a que, desde nuestro punto de vista, todas las inferencias estad&iacute;sticas nos llevar&iacute;an a conclusiones enga&ntilde;osas a menos que los supuestos probabil&iacute;sticos y estad&iacute;sticos del modelo estimado sean v&aacute;lidos. Esto hace fundamental asegurar la adecuaci&oacute;n estad&iacute;stica del modelo y la confiabilidad de las inferencias sobre las cuales se basa. Por tanto, resulta crucial llevar a cabo las as&iacute; llamadas pruebas de incorrecta especificaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para analizar la hip&oacute;tesis que exploramos en este trabajo, estimamos un modelo de vectores autorregresivos (VAR) y utilizamos m&eacute;todos de cointegraci&oacute;n basadas en sistemas (Johansen, 1988). Utilizando un modelo VAR como base, estimamos un modelo de correcci&oacute;n de error (ECM, por sus siglas en ingl&eacute;s).</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para garantizar la adecuaci&oacute;n sustantiva del modelo, debemos considerar todas las variables que podr&iacute;an afectar el PIB, as&iacute; como sus interacciones. De manera que necesitamos una especificaci&oacute;n general en la cual podamos enmarcar las variables pol&iacute;tica fiscal, monetaria y participaci&oacute;n de los factores de la producci&oacute;n. Sin embargo, y desafortunadamente, el rango de opciones para las variables a incluir es limitado debido a que hay que conservar suficientes grados de libertad para llevar a cabo la estimaci&oacute;n y las pruebas de incorrecta especificaci&oacute;n. Asimismo, la ausencia de informaci&oacute;n adecuada hace necesario utilizar variables que s&oacute;lo son sustitu&iacute;as <i>(proxis)</i> imperfectas de las variables te&oacute;ricas de inter&eacute;s.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enseguida explicamos c&oacute;mo resolvemos este &uacute;ltimo aspecto. Primero, recurrimos al PIB de Estados Unidos como un sustituto del producto mundial, pues 80% del comercio internacional mexicano se realiza con dicho pa&iacute;s. Debido a que no contamos con datos trimestrales adecuados de cr&eacute;dito al sector privado, recurriremos a la masa monetaria M2 como sustituto para tal variable. Adem&aacute;s, desagregaremos los impuestos, seg&uacute;n sea impuesto sobre la renta o impuesto al valor agregado. Finalmente, como no contamos con cifras trimestrales para la participaci&oacute;n del salario global, utilizamos la participaci&oacute;n del salario del sector manufacturero como sustituto.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iniciamos con el modelo haciendo una breve descripci&oacute;n de la informaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">5</a></sup> La muestra es con base en informaci&oacute;n trimestral y hemos convertido todas las variables a valores reales utilizando el deflactor del PIB. La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> <i>infra</i> muestra cada una de las variables, las cuales est&aacute;n expresadas en logaritmos, excepto la participaci&oacute;n del salario.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5g1.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque todas las variables del modelo tuvieron cambios importantes de largo plazo, nos referimos brevemente a s&oacute;lo en dos de ellos. Primero, la participaci&oacute;n de los salarios cay&oacute; considerablemente (v&eacute;ase la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>E) entre 1995 y 1996 y ella no recuper&oacute; su nivel inicial. Este desarrollo coincidi&oacute; con un incremento sustancial del tipo de cambio real. El segundo cambio donde vale la pena detenerse, es el estancamiento o ca&iacute;da del gasto p&uacute;blico ocurrido entre 1993 y 1997, y nuevamente entre 2000 y 2004. Despu&eacute;s de ese a&ntilde;o, el gasto p&uacute;blico creci&oacute; en paralelo con el PIB. Adem&aacute;s, y en lo que ata&ntilde;e al movimiento de las variables en relaci&oacute;n con el PIB, una primera caracter&iacute;stica importante es la estrecha sincronizaci&oacute;n del comportamiento del PIB de M&eacute;xico con el PIB de Estados Unidos, despu&eacute;s de 1994. Una segunda caracter&iacute;stica es que el ciclo del PIB se comporta de forma similar al ciclo de la participaci&oacute;n del salario y al del gasto p&uacute;blico primario (despu&eacute;s de 1995).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde un punto de vista estad&iacute;stico, las gr&aacute;ficas de las variables sugieren que ninguna de ellas es estacionaria, esto es, tienen una media con tendencia y su varianza no es constante. Asimismo, la funci&oacute;n de densidad subyacente no parece ser normal.<sup><a href="#notas">6</a></sup> El an&aacute;lisis de ra&iacute;z unitaria de las series (que no mostramos aqu&iacute;) sugiere que todas las series que se utilizan en el modelo tienen el mismo orden de integraci&oacute;n (todas son Una vez que hayamos probado que tenemos un modelo VAR bien especificado podemos proceder a probar cointegraci&oacute;n v&iacute;a el procedimiento de Johansen (Johansen, 1988).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estimamos una VAR con datos trimestrales para el periodo 1998.1 a 2010.4. Si bien elegimos este periodo porque dispon&iacute;amos de informaci&oacute;n, al mismo tiempo es de utilidad debido a que es el periodo donde culmina la apertura del mercado nacional; donde la participaci&oacute;n de la inversi&oacute;n p&uacute;blica en la inversi&oacute;n total cay&oacute; al nivel que mantiene en el presente, y en que se aplic&oacute; de manera decidida la estrategia econ&oacute;mica prevaleciente.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el VAR, incluimos el PIB de M&eacute;xico (<b><i>y</i></b>); el PIB de Estados Unidos (<i><b>y*</b></i>); el Impuestos sobre la Renta (ISR), <i><b>tx</b>;</i> el Impuesto al Valor Agregado (IVA), <i>tva;</i> el gasto p&uacute;blico primario <i>(gs);</i> la masa monetaria (<b>m2</b>), y la participaci&oacute;n de los salarios WS, donde las variables en logaritmos quedan expresadas con letras min&uacute;sculas. Encontramos una ecuaci&oacute;n estad&iacute;sticamente bien especificada en un modelo que incluye tres rezagos y siete variables ficticias.<sup><a href="#notas">7</a></sup> Adem&aacute;s, probamos con varios modelos y con distintos conjuntos de informaci&oacute;n. Seleccionamos el modelo que presentamos enseguida debido a que result&oacute; ser el mejor desde el punto de vista estad&iacute;stico. Esto es, estuvo sujeto a una amplia bater&iacute;a de pruebas de errores de especificaci&oacute;n, sin que fuera rechazado por ninguna de ellas.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la estimaci&oacute;n y las pruebas de incorrecta especificaci&oacute;n, estimamos las asociaciones de largo plazo entre el conjunto seleccionado de variables con la prueba de Johansen de cointegraci&oacute;n. La prueba sugiere que puede haber uno o incluso dos vectores de cointegraci&oacute;n, y tomamos el primero como indicativo de la asociaci&oacute;n de largo plazo entre el PIB de M&eacute;xico y sus determinantes.<sup><a href="#notas">9</a></sup> El vector de largo plazo es el siguiente:</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5ec4.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para decirlo en otras palabras, el an&aacute;lisis de cointegraci&oacute;n demuestra que existe una relaci&oacute;n estable y de largo plazo entre el producto y las variables del lado derecho de la ecuaci&oacute;n &#91;4&#93;. Para ser m&aacute;s precisos, un producto mayor est&aacute; asociado con un PIB de Estados Unidos m&aacute;s alto, con una mayor participaci&oacute;n de los salarios en el valor agregado, y un gasto p&uacute;blico primario y masa monetaria mayores, mientras que impuestos m&aacute;s altos est&aacute;n asociados con un producto m&aacute;s bajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, aunque la relaci&oacute;n de equilibro resulta &uacute;til, ella no explica el patr&oacute;n de asociaci&oacute;n din&aacute;mico entre el conjunto de variables seleccionado, y tampoco muestra c&oacute;mo el equilibrio de largo plazo se restaura despu&eacute;s de una interrupci&oacute;n. Adem&aacute;s, debido a que la correlaci&oacute;n no implica causalidad, sigue siendo necesario estudiar si el producto est&aacute; determinado o no por los elemento del lado derecho de la ecuaci&oacute;n &#91;4&#93;. Para responder estas dos preguntas estimamos un modelo de correcci&oacute;n de errores. En el <a href="#c4">cuadro 4</a> <i>infra,</i> anotamos los resultados del modelo, donde la <i>D</i> antes de la variable denota su primera diferencia y <i>VC</i> denota el vector de cointegraci&oacute;n (equilibrio) de largo plazo. N&oacute;tese que, en un contexto multivariado, la causalidad de Granger de la variable <i>X</i> en la variable &#977; se obtiene cuando <i>X</i> se encuentra entre los regresores de la ecuaci&oacute;n para &#977; o en el vector de cointegraci&oacute;n o ambas cosas.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5c4.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A primera vista, los resultados del modelo de correcci&oacute;n de errores parecen complicados pero si se los analiza con mayor detenimiento se pueden hacer importantes inferencias. Primero, los resultados muestran que las variables en el lado derecho de la ecuaci&oacute;n &#91;4&#93; causan el producto en el sentido de Granger<sup><a href="#notas">10</a></sup> y que el signo de las variables en el ECM y en la ecuaci&oacute;n de largo plazo coincide.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, la respuesta del producto con respecto a cambios en las variables del lado derecho generalmente ocurre con cierto rezago. Esto podr&iacute;a estar asociado con el hecho de que los componentes aut&oacute;nomos de la demanda efectiva tienden a estar dados en el corto plazo y reaccionan a un est&iacute;mulo s&oacute;lo despu&eacute;s de un desfase. As&iacute;, por ejemplo, si el ingreso privado se incrementa ocurrir&aacute; un aumento en el ahorro en el periodo en curso, y s&oacute;lo posteriormente ocurrir&aacute; un ascenso en el gasto. Este es el caso particularmente en relaci&oacute;n con la inversi&oacute;n privada debido a que las &oacute;rdenes de inversi&oacute;n siguen, con un rezago, a las decisiones de inversi&oacute;n, las cuales tambi&eacute;n reaccionan con un rezago a un incremento en la rentabilidad y en sus otros determinantes. No obstante, vemos tambi&eacute;n que un PIB de Estados Unidos m&aacute;s alto trae consigo en el periodo corriente un incremento en el PIB de M&eacute;xico, probablemente debido a su asociaci&oacute;n con la gran demanda de importaciones por parte de Estados Unidos, que a su vez estimula las exportaciones y el producto de M&eacute;xico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, inferimos que el crecimiento del producto es dependiente de su trayectoria <i>(path dependent):</i> el crecimiento del producto causa, con cierto desfase, un ulterior crecimiento del producto. Esto es importante por lo siguiente: supongamos, por ejemplo, que el gobierno aplica pol&iacute;ticas restrictivas que afectan el crecimiento en el periodo en curso, entonces, dada esta dependencia, el crecimiento futuro quedar&aacute; comprometido. De igual manera, si una ca&iacute;da en la participaci&oacute;n de los salarios trae consigo una baja en la demanda agregada que contrae el producto presente, entonces, y a menos que se apliquen pol&iacute;ticas de reactivaci&oacute;n, el futuro crecimiento del producto tambi&eacute;n se ver&aacute; afectado negativamente.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuarto, la relaci&oacute;n de largo plazo de la ecuaci&oacute;n &#91;4&#93; es un equilibrio por correcci&oacute;n de errores en el siguiente sentido: cuando el producto crece por encima de o por debajo del valor de equilibrio de largo plazo, el crecimiento "excesivo" o "insuficiente" tiende a ser corregido. Esto es, hay fuerzas econ&oacute;micas que entran en operaci&oacute;n y tienden a restablecer dicho equilibrio; de ah&iacute; el signo negativo para el par&aacute;metro relacionado con <i>VC</i>_1 en el modelo de correcci&oacute;n de errores.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFERENCIAS ECONOM&Eacute;TRICAS A PARTIR DEL MODELO ECONOM&Eacute;TRICO</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales, nuestro resultado m&aacute;s importante es que las regularidades econ&oacute;micas en M&eacute;xico son lo suficientemente importantes como para permitirnos encontrar un modelo estad&iacute;sticamente v&aacute;lido para explicar el comportamiento del PIB. Adem&aacute;s, dicho comportamiento se ve afectado por variables relativas al lado de la demanda, confirmando as&iacute; la validez de la teor&iacute;a de la demanda efectiva como una herramienta anal&iacute;tica y un instrumento para comprender la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica de M&eacute;xico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, podemos afirmar que el PIB de M&eacute;xico depende positivamente de la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial, especialmente de Estados Unidos, as&iacute; como de la participaci&oacute;n de los salarios en el producto y de las pol&iacute;ticas fiscal y monetaria; en que la influencia de esta &uacute;ltima proviene del nivel que tenga la masa monetaria M2, lo cual es muy probable que refleje la disponibilidad de cr&eacute;dito para el sector privado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos resultados pueden ser f&aacute;cilmente racionalizados a partir de la teor&iacute;a de la demanda efectiva. Primero, el r&aacute;pido crecimiento en la econom&iacute;a estadounidense implica un r&aacute;pido incremento para las exportaciones mexicanas, con los efectos multiplicadores keynesianos bien conocidos. Adem&aacute;s, una mayor disponibilidad de divisas abre espacio para una pol&iacute;tica econ&oacute;mica expansiva, lo que implica tanto a la pol&iacute;tica de gasto p&uacute;blico como a la evoluci&oacute;n de la masa monetaria. Segundo, un alza en la participaci&oacute;n de los salarios en el producto estimula el consumo, dada la alta propensi&oacute;n al consumo de los trabajadores. Tercero, el gasto p&uacute;blico, financiado mediante ingreso fiscal proveniente de ingresos privados que ser&iacute;an ahorrados, y no gastados, agrega demanda efectiva y trae consigo la expansi&oacute;n del producto. En otras palabras, si el gobierno obtiene ingreso fiscal y simult&aacute;neamente incrementa el gasto primario, habr&aacute; un efecto de expansi&oacute;n neta de la actividad econ&oacute;mica. Finalmente, cuando la pol&iacute;tica econ&oacute;mica establece condiciones que permiten mayores pr&eacute;stamos y se permite que crezca el cr&eacute;dito, lo mismo que la masa monetaria M2, la demanda efectiva tambi&eacute;n se expande.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Regresando a nuestra afirmaci&oacute;n de que la demanda efectiva es el determinante inmediato del producto, dicha afirmaci&oacute;n podr&iacute;a ser cuestionada en tanto que aun cuando hay evidencia con respecto a que la determinaci&oacute;n del lado de la demanda sobre el producto es v&aacute;lida, lo que el an&aacute;lisis estad&iacute;stico ha establecido es b&aacute;sicamente un efecto de corto plazo. Esto es, podr&iacute;a sostenerse que en un momento particular la demanda determina al producto, aunque no en el largo plazo, puesto que el producto no puede crecer a menos que la capacidad productiva sea mayor. Por ejemplo, la s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica admite que en el corto plazo la demanda es la que domina, aunque tambi&eacute;n afirma que en el largo plazo son las condiciones de la oferta las que llevan la batuta.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esta objeci&oacute;n no toma en consideraci&oacute;n dos hechos fundamentales e interrelacionados. El primero es la dependencia de la trayectoria <i>(path&#45;dependency)</i> de la tasa de crecimiento y, segundo, la endogeneidad de las condiciones de la oferta con respecto a la demanda.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La noci&oacute;n de que la evoluci&oacute;n es de trayectoria dependiente (por ejemplo, si la econom&iacute;a se ve afectada negativamente por un shock que ocasiona una recesi&oacute;n temporal, ello afectar&aacute; su trayectoria en el largo plazo), es nodal para la mayor parte de las teor&iacute;as del crecimiento y del ciclo econ&oacute;mico. Por ejemplo, en una de las citas que frecuentemente se hacen en referencia a Kalecki (1968), este autor se&ntilde;ala que: "La tendencia de largo plazo no es sino un componente &#151;que cambia lentamente&#151; de una concatenaci&oacute;n de periodos breves: no tiene existencia independiente."</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede argumentar m&aacute;s a fondo sobre el argumento anal&iacute;tico que apoya la noci&oacute;n de la dependencia de la trayectoria, que explica por qu&eacute; el corto y el largo plazos est&aacute;n estrechamente asociados, si se considera la inversi&oacute;n privada, esto es, el componente de demanda que determina la evoluci&oacute;n de largo plazo de la demanda. Dado que la inversi&oacute;n tambi&eacute;n determina la acumulaci&oacute;n de capital, el siguiente ejemplo resulta &uacute;til para comprender tambi&eacute;n por qu&eacute; la oferta es en gran medida end&oacute;gena a la evoluci&oacute;n de la demanda.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Supongamos una funci&oacute;n de inversi&oacute;n simple, donde la inversi&oacute;n depende positivamente de tan s&oacute;lo dos argumentos: masa de ganancias y grado de uso de la capacidad productiva, y supongamos que un shock negativo afecta la demanda o las ganancias, o a ambas. Consecuentemente, en el siguiente periodo la inversi&oacute;n declinar&aacute; debido a la ca&iacute;da en las ganancias o en el uso de la capacidad productiva.<sup><a href="#notas">12</a></sup> De nuevo, este declive reducir&aacute; la demanda agregada, el uso de capacidad productiva y las ganancias. Como resultado, la inversi&oacute;n crecer&aacute; con un ritmo menor, lo que a su vez ocasionar&aacute; menos crecimiento de la demanda efectiva y una tasa de acumulaci&oacute;n de capital m&aacute;s baja en el largo plazo. Por supuesto, es posible generalizar el argumento hacia otros componentes de la demanda. Adem&aacute;s, este razonamiento anal&iacute;tico se ve respaldado por nuestro resultado estad&iacute;stico, siendo &eacute;sta la raz&oacute;n por la cual, en el modelo de correcci&oacute;n de errores que estimamos, encontramos que el producto tiene una dependencia positiva, <i>inter alia,</i> en sus propios valores rezagados.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir este punto, podr&iacute;a ser &uacute;til contrastar los resultados de nuestro an&aacute;lisis econom&eacute;trico con una de las principales hip&oacute;tesis de la escuela econ&oacute;mica del estructuralismo latinoamericano. Algunos lectores recordar&aacute;n que su fundador, Ra&uacute;l Prebisch, apunt&oacute; desde sus escritos iniciales la noci&oacute;n de que la evoluci&oacute;n de las econom&iacute;as perif&eacute;ricas depende de y sigue al ciclo econ&oacute;mico de las econom&iacute;as avanzadas. M&aacute;s recientemente, dos economistas latinoamericanos asociados con dicha escuela (Ffrench&#45;Davis, 2010; Ocampo, 2011) reafirmaron esta idea al analizar las econom&iacute;as latinoamericanas en decenios recientes.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ffrench&#45;Davis (2010) tiene una muy buena <a href="#g2">gr&aacute;fica</a> que vale lo que mil palabras y que presentamos enseguida.</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v72n285/a5g2.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gr&aacute;fica muestra la estrecha asociaci&oacute;n entre los shocks externos y la demanda agregada.<sup><a href="#notas">13</a></sup> Ahora bien, el modelo que estimamos nos permite ofrecer una explicaci&oacute;n anal&iacute;tica a esa estrecha asociaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sup&oacute;ngase, por ejemplo, que hay un auge en la econom&iacute;a de Estados Unidos, el primer socio comercial de M&eacute;xico. Esto impulsar&aacute; al alza las exportaciones mexicanas, incrementando la demanda efectiva por un m&uacute;ltiplo del aumento de las exportaciones. Asimismo, el alza que probablemente ocurrir&aacute; en los precios del petr&oacute;leo elevar&aacute; los ingresos del gobierno y estimular&aacute; el gasto p&uacute;blico, ya que la producci&oacute;n de hidrocarburos est&aacute; en manos del Estado y una parte sustancial (cerca de 40%) de los ingresos del gobierno provienen del petr&oacute;leo. Adem&aacute;s, el multiplicador del gasto p&uacute;blico se incrementar&aacute; debido a que los ingresos nacionales no se ven disminuidos cuando el gasto p&uacute;blico se financia con ingresos petroleros. Tercero, las remesas de los trabajadores en Estados Unidos tambi&eacute;n se aumentar&aacute;n, impulsando los ingresos y el gasto nacionales, especialmente entre los pobres. Asimismo, la mayor disponibilidad de divisas tender&aacute; a apreciar el tipo de cambio real. Es muy probable que esto traiga consigo un alza en la participaci&oacute;n de los salarios en el valor agregado, lo cual estimular&aacute; la demanda de los trabajadores. La apreciaci&oacute;n de la moneda nacional se magnificar&aacute; si el auge en Estados Unidos tambi&eacute;n estimula el flujo de capitales hacia M&eacute;xico. A la inversa, una ca&iacute;da en la econom&iacute;a de Estados Unidos provocar&aacute; exactamente una serie de eventos contrarios a los reci&eacute;n descritos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a de M&eacute;xico depende hasta cierto punto de lo que suceda en la econom&iacute;a estadounidense. Sin embargo, nuestro modelo muestra que esa evoluci&oacute;n tambi&eacute;n la determinan las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas nacionales, especialmente la pol&iacute;tica fiscal, y la evoluci&oacute;n de la distribuci&oacute;n del ingreso. Por tanto, las autoridades econ&oacute;micas mexicanas no est&aacute;n en la indefensi&oacute;n para confrontar el ambiente econ&oacute;mico exterior. Cuentan con m&uacute;ltiples instrumentos a los que pueden y deben recurrir.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>COMENTARIOS FINALES. RECONSIDERANDO EL DEBATE ECON&Oacute;MICO ACTUAL</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la perspectiva del paradigma predominante, el lento crecimiento de la econom&iacute;a mexicana desde mediados de los a&ntilde;os de 1980 ha sido consecuencia de los choques externos a los que ha estado sujeto el pa&iacute;s, y de la aplicaci&oacute;n s&oacute;lo parcial de las reformas recomendadas en el contexto del Consenso de Washington, lo cual significa baja productividad y competitividad para la econom&iacute;a mexicana. Asimismo, el paradigma sostiene que el proceso de reforma estructural de M&eacute;xico, iniciado a mediados de los a&ntilde;os de 1980, fue insuficiente y que se requiere una segunda generaci&oacute;n de reformas, incluidas la laboral, la energ&eacute;tica y la fiscal, entre otras. Dado que estas reformas no se aplicaron, la econom&iacute;a no ha sido capaz de incorporar con celeridad la modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica al proceso productivo, lo que trae como consecuencia un incremento relativamente lento de la productividad y competitividad y, como resultado, a un lento crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra respuesta a este paradigma es que los hechos no lo respaldan. Aun cuando el pa&iacute;s sufri&oacute; consecuencias adversas a causa de choques externos, otras econom&iacute;as, de otras regiones y de Am&eacute;rica Latina, que tambi&eacute;n experimentaron dichos choques han crecido mucho m&aacute;s que la mexicana. Adem&aacute;s, durante el periodo aqu&iacute; considerado, la demanda de importaciones por parte de la econom&iacute;a estadounidense, y con ello de las exportaciones de M&eacute;xico, creci&oacute; relativamente r&aacute;pido. Resulta dif&iacute;cil ver por qu&eacute; una nueva serie de pol&iacute;ticas, incrustadas en la misma estrategia, ahora podr&iacute;an resultar exitosas.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, hemos podido probar estad&iacute;sticamente la postura que aqu&iacute; sostenemos, que es muy distinta que la que reci&eacute;n criticamos. Afirmamos que el lento crecimiento est&aacute; asociado con una d&eacute;bil expansi&oacute;n de la demanda agregada, y resulta &uacute;til aqu&iacute; reafirmar y elaborar con mayor claridad nuestro argumento. El producto <i>potencial</i> de M&eacute;xico creci&oacute; lentamente en gran medida debido al estancamiento de la demanda. Esto trajo contigo un c&iacute;rculo vicioso donde el producto <i>efectivo</i> siempre estuvo por debajo del producto potencial,<sup><a href="#notas">14</a></sup> lo que desalent&oacute; la acumulaci&oacute;n de capital y la modernizaci&oacute;n, y afect&oacute; negativamente la tasa de crecimiento de la productividad laboral debido a que una creciente proporci&oacute;n de la fuerza de trabajo no encontr&oacute; empleo en los sectores modernos de la econom&iacute;a. A su vez, el lento crecimiento de la demanda result&oacute; de la decisi&oacute;n gubernamental de, por un lado no aplicar pol&iacute;ticas fiscales y monetarias para el crecimiento, y por el otro de impedir que los salarios subieran con rapidez, a lo cual contribuy&oacute; tambi&eacute;n el alto desempleo y, en consecuencia, la nula capacidad de negociaci&oacute;n colectiva de los trabajadores.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que para cualquier decisi&oacute;n pol&iacute;tica, la antes descrita fue resultado de una cierta perspectiva te&oacute;rica, incluso ideol&oacute;gica. Esta perspectiva entiende el crecimiento econ&oacute;mico como dependiendo en gran medida, sino que fundamentalmente, de la manera como el pa&iacute;s se posicione en la econom&iacute;a internacional. No se requiere de una pol&iacute;tica industrial, ni de especial respaldo a sectores estrat&eacute;gicos seleccionados, ya que en el contexto de mercados liberalizados las nuevas inversiones se canalizar&aacute;n autom&aacute;ticamente seg&uacute;n las ventajas comparativas (Viner, 1953; Aspe, 1993). Esta perspectiva tambi&eacute;n proh&iacute;be las medidas no convencionales como aranceles y subsidios, tipos de cambio m&uacute;ltiples, controles cambiarios, a la importaci&oacute;n y el comercio, y cr&eacute;dito selectivo para el crecimiento, entre otras.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que la econom&iacute;a mexicana rebosa con un enorme ej&eacute;rcito de reserva de fuerza de trabajo, sus bajos salarios atraer&aacute;n el ahorro y la inversi&oacute;n extranjera para complementar la tasa de ahorro nacional y elevar la tasa de acumulaci&oacute;n, lo cual es esencial para la modernizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Los bajos salarios tambi&eacute;n significan alta competitividad y aseguran amplio acceso a los mercados externos, que expandir&aacute;n la demanda y proporcionar&aacute;n las necesarias divisas para pagar las importaciones que se requieren.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se necesita de las pol&iacute;ticas fiscal y monetaria para asegurar que la demanda sea suficiente para garantizar el pleno empleo de los recursos. En el modelo can&oacute;nico, si la demanda real declina por debajo del producto potencial y, por ende, se incrementa el desempleo, los salarios caer&aacute;n. A su vez, dicho declive estimular&aacute; la mayor producci&oacute;n y empleo, junto con mayor demanda efectiva. La raz&oacute;n la dej&oacute; en claro Keynes (1997 &#91;1936&#93;) en el cap&iacute;tulo 19 de <i>La teor&iacute;a general:</i> la ca&iacute;da salarial significa precios bajos que, con una oferta de dinero dada, disminuyen la tasa de inter&eacute;s y, por lo tanto, estimulan la inversi&oacute;n. Bajo las condiciones actuales, donde no hay suficiente flexibilidad salarial hacia abajo debido a las "rigideces" institucionales, es m&aacute;s bien el "manejo fino" de la tasa de inter&eacute;s y del tipo de cambio real lo que cumple con la funci&oacute;n de ajuste. Dicho de forma m&aacute;s precisa, cuando el producto real cae por debajo del producto potencial, las autoridades econ&oacute;micas deben bajar la tasa de inter&eacute;s y dejar que el tipo de cambio se deprecie, de manera que la demanda de inversi&oacute;n sube gracias a la menor tasa de inter&eacute;s, y la demanda externa neta se incrementa como consecuencias de la ganancia de competitividad que provoca la depreciaci&oacute;n del peso. Con ello se elimina la brecha en el producto, junto con el desempleo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente la perspectiva que hemos descrito, y que se encuentra en la base de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de M&eacute;xico en los decenios recientes, la que explica los aprietos en los cuales se encuentran las autoridades econ&oacute;micas. De hecho, M&eacute;xico debe crecer m&aacute;s r&aacute;pido en comparaci&oacute;n con Estados Unidos, su principal socio comercial, debido a que su poblaci&oacute;n en edad laboral crece con mayor rapidez que la de Estados Unidos y por los problemas sociales y econ&oacute;micos heredados. Sin embargo, si M&eacute;xico quiere mantener su balanza externa en equilibrio o cerca del equilibrio en un contexto de r&aacute;pido crecimiento, su competitividad internacional tambi&eacute;n tiene que crecer con mayor rapidez en comparaci&oacute;n con la de su principal socio comercial, y la composici&oacute;n de sus productos de exportaci&oacute;n tiene que mejorar constantemente, de manera que las exportaciones aumenten lo suficiente para conseguir las divisas necesarias para pagar sus importaciones. Esto puede alcanzarse en el marco de dos enfoques que no se contraponen entre s&iacute;. Ambos exigen un tipo de cambio competitivo, aunque el primero descansa exclusivamente en dicho mecanismo, mientras que el segundo utiliza una variedad de instrumentos. Los instrumentos incluyen pol&iacute;ticas industrial y monetaria dirigidas a estimular y dirigir la nueva inversi&oacute;n hacia el sector de bienes comerciables, acompa&ntilde;adas de medidas no tradicionales como controles cambiario y comerciales, subsidios y aranceles, entre otros.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El marco te&oacute;rico (e ideol&oacute;gico) que se encuentra sobre la base de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica nacional de M&eacute;xico no permite el uso de pol&iacute;ticas industriales audaces, especialmente cuando los recursos p&uacute;blicos son extremadamente limitados, y proh&iacute;be cualquier medida no convencional. Como anticipamos, ello deja el manejo del tipo de cambio como &uacute;nico instrumento disponible para ganar competitividad. Pero el manejo del tipo de cambio no es suficiente para tales efectos. Es m&aacute;s, para mantener el equilibrio exterior en condiciones de un m&aacute;s r&aacute;pido crecimiento que el de los compradores de nuestras exportaciones, el peso tendr&iacute;a que depreciarse no s&oacute;lo una vez, sino persistentemente. Sin embargo, la depreciaci&oacute;n choca contra el objetivo de estabilidad de precios ya que los precios m&aacute;s altos de las importaciones se trasladan a los precios nacionales haci&eacute;ndolos subir. Adem&aacute;s, la depreciaci&oacute;n persistente de la moneda significa la continua ca&iacute;da de la participaci&oacute;n de los salarios, adem&aacute;s de que trae descontento social. Asimismo, el descenso salarial inducido por la depreciaci&oacute;n de la moneda no estimular&aacute; el empleo, m&aacute;s bien agravar&aacute; el desempleo porque ella provoca una ca&iacute;da de los salarios, o de la participaci&oacute;n de estos en el valor agregado, lo que deprime el consumo asalariado (v&eacute;ase L&oacute;pez, S&aacute;nchez y Spanos, 2011). En el marco de estas restricciones, el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de M&eacute;xico est&aacute; pr&aacute;cticamente condenado al letargo o en el mejor de los casos seguir&aacute; un paso estrictamente dictado por las condiciones internacionales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir este estudio queremos subrayar que de nuestro an&aacute;lisis no se sigue que si la demanda s&oacute;lo hubiera crecido m&aacute;s r&aacute;pido, M&eacute;xico tambi&eacute;n lo habr&iacute;a hecho. Dicha conclusi&oacute;n ser&iacute;a err&oacute;nea o por lo menos parcial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s bien queremos sostener que si las autoridades econ&oacute;micas hubieran dejado de lado por un momento su ceguera ideol&oacute;gica y hubieran querido expandir con mayor rapidez la demanda o permitir el incremento salarial, sin cambiar los restantes aspectos de su estrategia econ&oacute;mica, entonces la econom&iacute;a habr&iacute;a topado con obst&aacute;culos en el lado de la oferta y especialmente con un obst&aacute;culo al equilibrio externo. En efecto, si bien es el caso en que la demanda estimula la inversi&oacute;n, de ah&iacute; no se sigue que el tipo de capacidades productivas y la competitividad de la producci&oacute;n nacional, necesarias para mantener altas tasas de crecimiento, se crear&aacute;n autom&aacute;ticamente debido a un incremento acelerado de la demanda y la inversi&oacute;n. Para asegurar el crecimiento acelerado sostenido de la demanda en el largo plazo son indispensables pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y la voluntad pol&iacute;tica para utilizar herramientas no convencionales para mantener el equilibrio externo e interno al momento en que aparezcan rupturas. Por otro lado, esto contribuye en gran medida a explicar porque el principio de demanda efectiva &#151;un instrumento anal&iacute;tico poderoso que arroja luz sobre la evoluci&oacute;n de econom&iacute;as en condiciones de crecimiento lento o estancamiento&#151; no es suficiente para aclarar por qu&eacute; y c&oacute;mo las econom&iacute;as pueden alcanzar crecimiento r&aacute;pido y sostenible durante largos periodos. Empero, discutir este aspecto rebasa los objetivos de este trabajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aspe, P., 1993. <i>El camino mexicano de la transformaci&oacute;n econ&oacute;mica.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (FCE).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559344&pid=S0185-1667201300030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caballero, E. y L&oacute;pez, J., 2011. Fiscal Policy and Private Investment in Mexico. En: P. Arestis, ed. <i>Microeconomics, Macroeconomics and Economic Policy. Essays in honour of Malcolm Sanyer.</i> Londres, Palgrave Macmillan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559346&pid=S0185-1667201300030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cort&eacute;s, F., 2008. Procesos sociales y evoluci&oacute;n de la distribuci&oacute;n del ingreso monetario (1997&#45;2004). En: R. Cordera y C.J. Adame, coords. <i>El papel de las ideas y las pol&iacute;ticas en el cambio estructural de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: El Trimestre Econ&oacute;mico (Lecturas), pp. 415&#45;440.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559348&pid=S0185-1667201300030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ffrench&#45;Davis, R., 2010. Macroeconomia para el desarrollo: desde el "financierismo" al "productiv&iacute;simo". <i>Revista de la CEPAL,</i> 102, diciembre, pp. 7&#45;27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559350&pid=S0185-1667201300030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Johansen, S., 1988. Statistical Analysis of Cointegration Vectors. <i>Journal of Economic</i> <i>Dynamics and Control,</i> 12, pp. 231&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559352&pid=S0185-1667201300030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fujii, G. y Cervantes, M.R., 2010. Trade Liberalization and Employment in Mexico. <i>Revista de Econom&iacute;a Mundial,</i> 26, pp. 107&#45;33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559354&pid=S0185-1667201300030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juselius, K., 2006. <i>The Cointegrated</i> <i>var</i> <i>Model: Methodology and Applications.</i> Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559356&pid=S0185-1667201300030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kalecki, M., 1968. Trend and Business Cycles Reconsidered. <i>The Economic Journal,</i> 78(2), junio, pp. 263&#45;76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559358&pid=S0185-1667201300030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Keynes, J.M., 1997 &#91;1936&#93;. <i>The General Theory of Employment, Interest and Money.</i> Nueva York: Prometheus Books, Great Minds Series.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559360&pid=S0185-1667201300030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez, J., S&aacute;nchez, A. y Spanos, A., 2011. Macroeconomic Linkages in Mexico. <i>Me</i><i>troecon&oacute;mica,</i> 62(2), pp. 356&#45;85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559362&pid=S0185-1667201300030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno&#45;Brid, J.C. y Ros, J., 2009. <i>Development and Growth in the Mexican Economy.</i> Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559364&pid=S0185-1667201300030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ocampo, J.A., 2011. Macroeconom&iacute;a para el desarrollo: pol&iacute;ticas antic&iacute;clicas y transformaci&oacute;n productiva. <i>Revista de la CEPAL,</i> 104, agosto, pp. 2&#45;28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559366&pid=S0185-1667201300030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ros, J., 2008. La desaceleraci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico en M&eacute;xico desde 1982. <i>El Trimestre Econ&oacute;mico,</i> 75 (299), pp. 537&#45;60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559368&pid=S0185-1667201300030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ros, J., 2010. The Economic Crisis of 2008&#45;09 and Development Strategy: The Mexican case. Trabajo elaborado para el proyecto del Banco Mundial "The international crisis and development strategies: maintain or change course?", University of Notre Dame.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559370&pid=S0185-1667201300030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Spanos, A., 1999. Statistical Foundations of Econometric Modeling. Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559372&pid=S0185-1667201300030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Spanos, A., 2009. The Pre&#45;Eminence of Theory <i>versus</i> the European CVAR Perspective in Macroeconometric Modeling. <i>Economics: The Open&#45;Access,</i> Open&#45;Assessment E&#45;Journal, III, octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559374&pid=S0185-1667201300030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tello, C., 2007. Estado y desarrollo econ&oacute;mico: M&eacute;xico 1920&#45;2006. M&eacute;xico: Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559376&pid=S0185-1667201300030000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Viner, J., 1953. <i>International Trade and Economic Development.</i> Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4559378&pid=S0185-1667201300030000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores desean agradecer a Antonia L&oacute;pez y Jos&eacute; Casar por sus invaluables comentarios a una versi&oacute;n previa de este trabajo, as&iacute; como a Sara&iacute; Nava, Daniel Aparicio y Ana Laura Garc&iacute;a por su excelente apoyo de investigaci&oacute;n, y a los dos dictaminadores an&oacute;nimos de la revista por sus valiosos comentarios. Tambi&eacute;n queremos reconocer al apoyo brindado por la Direcci&oacute;n General de Asuntos del Personal Acad&eacute;mico (DGAPA) de la UNAM, mediante el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigaci&oacute;n e Innovaci&oacute;n (PAPIIT) IN305812.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> De 1988 a 2011, la diferencia promedio entre la tasa de inter&eacute;s en M&eacute;xico y la tasa de inter&eacute;s en Estados Unidos alcanz&oacute; 15 puntos porcentuales.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Por ejemplo, esto es precisamente lo que ocurri&oacute; a finales de 1994 y comienzos de 1995 como resultado del incremento del d&eacute;ficit de cuenta corriente, que alcanz&oacute; 7% del PIB, y la devaluaci&oacute;n del peso que pas&oacute; de 3.9 pesos por d&oacute;lar (en diciembre de 1994) a 7.6 pesos por d&oacute;lar (en marzo de 1995), en un episodio que en M&eacute;xico se dio en llamar el "error de diciembre".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Las cifras var&iacute;an dependiendo de la fuente. Fujii y Cervantes (2010) estiman el empleo informal en 40% de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa (PEA); sin embargo, cifras recientes del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a (INEGI) la estiman en 60 por ciento.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Definimos el tipo de cambio real <b>&#952;</b> como <b>&#952;</b> = <b>&#951;(<i>p*/p</i>)</b>, <b>&#951;</b> donde es el tipo de cambio nominal, <b><i>p*</i></b> el &iacute;ndice de precios exterior y p el &iacute;ndice de precios nacional. En cualquier periodo breve, si est&aacute;n dados la productividad de la fuerza de trabajo y el margen unitario de ganancia (el <i>mark&#45;up),</i> un tipo de cambio real alto necesariamente significa un salario real m&aacute;s bajo y un salario real m&aacute;s bajo una participaci&oacute;n del salario m&aacute;s baja.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Todas las variables las obtuvimos del INEGI y del Banco de M&eacute;xico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Verificamos esto con pruebas de normalidad, que rechazaron la normalidad para todas las variables. La no normalidad podr&iacute;a deberse a la presencia de valores fuera de rango <i>(outliers).</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Para los detalles v&eacute;ase el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a5ap.html" target="_blank">ap&eacute;ndice</a> anexo al final de este trabajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En el <a href="/img/revistas/ineco/v72n285/html/a5ap.html" target="_blank">ap&eacute;ndice</a> incluimos algunas de las pruebas de incorrecta especificaci&oacute;n que aplicamos a los modelos seleccionados, mientras que otras pruebas est&aacute;n disponibles solicit&aacute;ndolas a los autores.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> No se trat&oacute; de una distinci&oacute;n <i>a priori</i> entre variables end&oacute;genas y ex&oacute;genas; estimamos un modelo de vectores de correcci&oacute;n de errores (VECM, por sus siglas en ingl&eacute;s) v&aacute;lido y posteriormente probamos la validez de la restricci&oacute;n de la existencia de una ecuaci&oacute;n de producto.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Por supuesto, no se puede excluir la bicausalidad entre el conjunto de variables. Por ejemplo, un mayor producto tambi&eacute;n podr&iacute;a causar una participaci&oacute;n m&aacute;s alta de los salarios o un mayor gasto p&uacute;blico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Afirmamos que la oferta es en gran medida end&oacute;gena a la evoluci&oacute;n de la demanda, no que est&aacute; totalmente determinada por la demanda. Abundamos sobre ello <i>infra.</i></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> El uso de capacidad productiva declinar&aacute; si cae la demanda agregada. Esto tambi&eacute;n podr&iacute;a traer consigo una ca&iacute;da en las ganancias.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Los shocks externos incluyen las transferencias netas de recursos del exterior m&aacute;s el efecto de los t&eacute;rminos del intercambio; ambos medidos como un porcentaje del producto interno bruto. Las transferencias netas de recursos incluyen los flujos de capital neto (incluyendo errores y omisiones), m&aacute;s la balanza del ingreso neto de los factores de la producci&oacute;n, m&aacute;s la balanza de las transferencias netas corrientes, excluyendo las remesas de los emigrantes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Definimos el producto potencial como aquel que se alcanzar&iacute;a si se usan en su totalidad las capacidades productivas con que se cuenta.</font></p>      ]]></body><back>
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