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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De identidades, regiones y fronteras: Entrevista con Andrés Fábregas Puig al celebrar sus 70 años de vida]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Entrevista</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De identidades, regiones y fronteras. Entrevista con Andr&eacute;s F&aacute;bregas Puig al celebrar sus 70 a&ntilde;os de vida</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Teresa Ejea Mendoza</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, INAH.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/cuicui/v22n63/a13i1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En el campo de la antropolog&iacute;a social, Andr&eacute;s F&aacute;bregas Puig ocupa, sin lugar a dudas, uno de los honorables lugares que corresponden a nuestros cl&aacute;sicos. Su trayectoria curricular da cuenta de su creciente compromiso con la formaci&oacute;n de antrop&oacute;logos a lo largo de varias d&eacute;cadas; una vasta bibliograf&iacute;a revela el permanente cultivo de la investigaci&oacute;n y la abundancia de sus frutos; de su involucramiento en el campo de la administraci&oacute;n ha resultado la gestaci&oacute;n de reconocidos espacios acad&eacute;micos, de educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>A lo largo de 45 a&ntilde;os de actividad profesional y con una s&oacute;lida formaci&oacute;n en los campos de la etnolog&iacute;a, la etnohistoria y la antropolog&iacute;a social, Andr&eacute;s F&aacute;bregas es referente indispensable para tratar temas de antropolog&iacute;a pol&iacute;tica, fronteras, configuraciones regionales, identidades religiosas, &eacute;tnicas y del deporte.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Como esta entrevista deja ver, sensibilidad social y est&eacute;tica, involucramiento en diversas realidades pol&iacute;ticas con un sentido cr&iacute;tico, un vivo entorno intelectual, el disfrute de viajar, conocer gente y paisajes, y la relaci&oacute;n afectiva con seres de diversos or&iacute;genes socioculturales durante la infancia y la adolescencia son ingredientes adicionales a la formaci&oacute;n acad&eacute;mica que han alimentado la b&uacute;squeda que Andr&eacute;s F&aacute;bregas emprendi&oacute; en el terreno de la etnograf&iacute;a y del an&aacute;lisis sociocultural. Vida y trabajo entretejidos perfilan su fuerte y serio compromiso con la antropolog&iacute;a social.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&#151;</i></b><i>Andr&eacute;s, es un placer conversar contigo, particularmente por el aprecio que te tengo al ser t&uacute; uno de mis grandes maestros.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En algunas semblanzas bien se dice que provienes de una familia catalana&#45;chiapaneca. Plat&iacute;canos sobre esa herencia y c&oacute;mo eso te ha marcado, &#191;te sientes chiapaneco&#45;catal&aacute;n?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Nac&iacute; en Tuxtla Guti&eacute;rrez, la ciudad capital del estado de Chiapas, un 14 de febrero de 1945. Es el a&ntilde;o de la segunda posguerra. Mi padre, Andr&eacute;s F&aacute;bregas Roca, naci&oacute; en la ciudad de Barcelona, Catalu&ntilde;a, Espa&ntilde;a. Fue estudiante de medicina con maestros tan importantes como el m&eacute;dico Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n. Asimismo, form&oacute; parte del grupo que fund&oacute; el Partido Proletario Catal&aacute;n, que despu&eacute;s pasar&iacute;a a ser parte de la coalici&oacute;n de partidos catalanes de izquierda conocida como Partido Socialista Unificado de Catalu&ntilde;a (PSUC) que en realidad fue el partido pol&iacute;tico de los comunistas catalanes. Con ello, Espa&ntilde;a fue el &uacute;nico pa&iacute;s en el que la Internacional Comunista reconoci&oacute; a dos partidos representativos de ese movimiento: el Partido Comunista Espa&ntilde;ol (PCE) y el PSUC. Como la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes catalanes de su &eacute;poca, mi padre se alist&oacute; en las filas de la Rep&uacute;blica para defender del golpe de Estado que fragu&oacute; el general Francisco Franco, traidor a su juramento de lealtad a la Rep&uacute;blica y dictador por 40 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a al gobierno leg&iacute;timamente constituido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como miles de espa&ntilde;oles, mi padre lleg&oacute; a M&eacute;xico exiliado, y fue asignado a Chiapas por los agentes del gobierno del general L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, que recibi&oacute; a los republicanos incondicionalmente provey&eacute;ndoles de la oportunidad de rehacer su vida en la tierra mexicana. Pedro Garfias, el poeta salmantino, expres&oacute; lo que los republicanos sintieron al avistar las costas de M&eacute;xico, en un poema extraordinario, "Entre Espa&ntilde;a y M&eacute;xico", cuyo primer verso dice: Qu&eacute; hilo tan fino, qu&eacute; delgado junco/&#151;de acero fiel&#151; nos une y nos separa/con Espa&ntilde;a presente en el recuerdo/con M&eacute;xico presente en la esperanza/Repite el mar sus c&oacute;ncavos azules/repite el cielo sus tranquilas aguas/y entre el cielo y el mar ensayan vuelos/de an&aacute;loga ambici&oacute;n, nuestras miradas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi padre se asimil&oacute; a la sociedad chiapaneca, entre la que goza de un amplio reconocimiento. Rosario Castellanos, la poeta mayor de Chiapas, le dedic&oacute; a mi padre el "Soneto del emigrado" cuyo &uacute;ltimo verso dice: Y al llegar a la Mesa del Consejo/nos diste el sabor noble de tu prosa/de sal latina y &oacute;leo y vino a&ntilde;ejo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, mi abuelo materno, Antonio Puig y Pascual, lleg&oacute; a las costas de Yucat&aacute;n hacia 1904, naciendo el siglo XX. Grumete en un barco, mi abuelo ven&iacute;a buscando la vida y navegando lleg&oacute; a M&eacute;xico. De Yucat&aacute;n se fue como pudo a Chiapas, sin saber a d&oacute;nde iba, siempre en b&uacute;squeda de su destino. Era joven, relojero de oficio; eso le provey&oacute; de un medio para ganarse la vida. Lleg&oacute; a Tuxtla Guti&eacute;rrez cuando esta ciudad era casi una aldea, y all&iacute; fue contratado por el ayuntamiento para mantener funcionando el reloj del Palacio Municipal. Con sus ahorros instal&oacute; una librer&iacute;a y una imprenta, las primeras en existir en la ciudad de Tuxtla Guti&eacute;rrez. Bautiz&oacute; su empresa con el nombre de El Progreso. Durante a&ntilde;os, fue el gran proveedor de libros en la peque&ntilde;a ciudad y en los pueblos aleda&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el lado materno tambi&eacute;n, mi abuela, Margarita Palacios, fue la hija de una madre soltera (una verdadera haza&ntilde;a en aquellos tiempos) que proven&iacute;a del pueblo de Ter&aacute;n, hoy una delegaci&oacute;n del municipio de Tuxtla Guti&eacute;rrez, pero en aquellos a&ntilde;os de despunte del siglo XX, un poblado aparte, a 5 km de la capital chiapaneca. Don Antonio Puig y Pascual se cas&oacute; con do&ntilde;a Margarita Palacios, de cuya uni&oacute;n nacieron mi t&iacute;o materno, el actual m&eacute;dico Juan Puig Palacios (que actualmente reside en Villahermosa, Tabasco, estado del pa&iacute;s donde es pionero de la medicina) y mi madre, Carmen Puig Palacios (fallecida en su ciudad natal). Mi padre conoci&oacute; a mi madre en Tuxtla Guti&eacute;rrez, pero se casaron en la ciudad de Puebla y procrearon seis hijos: Andr&eacute;s, Margarita, Miguel, Mercedes, Jos&eacute; y Mari Carmen.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n catalana me marc&oacute; desde peque&ntilde;o porque viv&iacute; con mis abuelos una parte de mi ni&ntilde;ez. Fue mi abuelo quien me habl&oacute; por vez primera de Barcelona, de sus barrios, de los pescadores. Es curioso que no me hablara en catal&aacute;n, quiz&aacute; por la influencia de mi abuela, que insist&iacute;a en que s&oacute;lo se me hablara en castellano. S&oacute;lo se le permiti&oacute; dirigirse a m&iacute; con el apelativo de "noy", ni&ntilde;o. Mi abuelo hizo dos viajes a su ciudad natal e insisti&oacute; en llevarme, pero no se lo permitieron, ni mis padres ni mi abuela. Al regresar, me relataba las peripecias del viaje, de lo que hab&iacute;a visto en su ciudad y de sus aventuras a bordo. En el segundo viaje vino con su hermana Rafaela, que vivi&oacute; un tiempo en Tuxtla, pero termin&oacute; regresando a Barcelona. Al morir mi abuela pas&eacute; a vivir con mis padres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la casa paterna nunca se habl&oacute; el catal&aacute;n, pero s&iacute; escuch&aacute;bamos las historias de la guerra de Espa&ntilde;a y mi padre se explayaba conversando acerca de su ciudad, Barcelona, a la que nunca regres&oacute;. Mi padre insisti&oacute; en que mi preocupaci&oacute;n deber&iacute;a ser M&eacute;xico. No me ense&ntilde;&oacute; el catal&aacute;n. Pero s&iacute; me sent&iacute; identificado con el "sentimiento catal&aacute;n" desde peque&ntilde;o y lo conservo. Soy chiapaneco por nacimiento y por convicci&oacute;n, pero lo catal&aacute;n es parte de mi vida. He visitado en varias ocasiones Catalu&ntilde;a. Me emociona hacerlo. Conozco la tierra catalana y aspiro, en alg&uacute;n momento, a poder vivir un tiempo en una ciudad como Tarragona o Gerona, cuando no en la misma Barcelona. Adem&aacute;s, esa multiculturalidad de mi propia familia, me familiariz&oacute; con la diversidad y algo influy&oacute; en mi futuro, en haberme decidido por la antropolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&#151;</i></b><i>Considerando esa herencia de la que hablas y las historias que de ah&iacute; se desprenden, &#191;qu&eacute; temas, asuntos, preocupaciones que tus padres y tus abuelos manifestaron a lo largo de sus vidas has hecho tuyos? &#191;Cu&aacute;les han orientado tus motivaciones, tus inquietudes, tus anhelos?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Mi abuelo materno muri&oacute; en 1955, justo la fecha en que cumpl&iacute; 10 a&ntilde;os de edad. Mi abuela hab&iacute;a muerto dos a&ntilde;os antes. La muerte de mis abuelos fue un duro golpe. De mi abuelo recuerdo los viajes por Chiapas. De la mano de don Antonio Puig y Pascual recorr&iacute; en cayuco el r&iacute;o Grijalva, mientras escuchaba las conversaciones entre los barqueros y mi abuelo. Con &eacute;l me sub&iacute; a las avionetas que transportaban caf&eacute; y carga en general, volando los cielos de un Chiapas sin carreteras. Amarrados con lazos, sentados en los costales rellenos de ma&iacute;z o de caf&eacute;, mi abuelo me indicaba c&oacute;mo ver el paisaje desde las ventanillas de la avioneta. Con mi abuelo viaj&eacute; a Villahermosa, a visitar a mis t&iacute;os, Juan Puig y Eve Zurita, su esposa, ya fallecida. En las calles de Villahermosa jug&aacute;bamos al b&eacute;isbol con mis primos y los ni&ntilde;os del vecindario. Alguno de esos ni&ntilde;os lleg&oacute; a ser gobernador del estado de Tabasco. Con mi abuelo conoc&iacute; las impresionantes cuevas de Teopisca y de San Crist&oacute;bal. Con &eacute;l aprend&iacute; a disfrutar la maravilla de viajar y conocer gentes, paisajes. Ello me qued&oacute; grabado. He sido un viajero constante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de mi padre tuve mi introducci&oacute;n al &aacute;mbito intelectual. Andr&eacute;s F&aacute;bregas Roca fue un lector compulsivo. Le&iacute;a hasta en la mesa mientras com&iacute;amos. La sobremesa era dominada por sus relatos de la guerra de Espa&ntilde;a, los combates, las luchas internas entre los propios republicanos, el sufrimiento de la derrota y del destierro, los campos de concentraci&oacute;n en Francia y el infame trato que recibieron en aquel pa&iacute;s. Pero tambi&eacute;n su agradecimiento a M&eacute;xico, al general L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y a Gilberto Bosques, que tantas vidas rescat&oacute; en la Francia ocupada por los nazis. As&iacute; que t&eacute;rminos como izquierda, comunismo, imperialismo, derecha, reaccionario, revoluci&oacute;n, revolucionario, los escuch&eacute; por vez primera de labios de mi padre. &Eacute;l me ense&ntilde;&oacute; a cantar la "Internacional", que invariablemente enton&aacute;bamos al despuntar el primer d&iacute;a del a&ntilde;o, una vez terminada la cena respectiva. La imagen que de &eacute;l conservo es leyendo libros y peri&oacute;dicos. Fue un editor notable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi casa llegaban los intelectuales locales a conversar. Recuerdo que abr&iacute; la puerta de la casa de mis padres a Jaime Sabines, a los poetas de la Espiga Amotinada, a Carlos Navarrete, que despu&eacute;s fue mi maestro en la ENAH. A esa casa llegaba Luis Alaminos, introductor del teatro moderno a Chiapas. En fin, esa casa fue un centro muy vivo de la actividad intelectual de Tuxtla Guti&eacute;rrez. &Eacute;se fue el mayor legado que adquir&iacute; de mi padre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De mi abuela materna aprend&iacute; el gusto por la vida, no obstante que fue una mujer enferma. La recuerdo mucho. Mi madre me ense&ntilde;&oacute; a disfrutar la m&uacute;sica, el baile, las marimbas y el buen humor. Fue una excelente observadora y tuvo siempre el t&eacute;rmino preciso para describir personas y situaciones. Mi madre fue una chiapaneca enraizada en su tierra a la que quiso entra&ntilde;ablemente. El d&iacute;a de su muerte, mientras camin&aacute;bamos por las calles de Tuxtla detr&aacute;s del f&eacute;retro, contrat&eacute; a una marimba, como s&eacute; que a ella le hubiese gustado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos personas m&aacute;s me influyeron durante mi ni&ntilde;ez y adolescencia: Flora y Clara Aguilar, la Florita y la Clarita, mis nanas zoques. Aprend&iacute; con ellas a apreciar la sabidur&iacute;a de la gente, su capacidad de asimilar la cotidianidad y crear con ello un uso espl&eacute;ndido de la palabra. Las disfrut&eacute; mucho. Jugu&eacute; en su huerta de Tuxtla Guti&eacute;rrez en medio de los olores de las plantas, de los &aacute;rboles de mango y de las rosas. Me pas&eacute; tardes de gloria en aquella huerta. Quiz&aacute; all&iacute; aprend&iacute; el sentido de la libertad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>De la libertad, y tambi&eacute;n podr&iacute;amos decir que de la diversidad humana. &#191;C&oacute;mo fue que llegaste a la antropolog&iacute;a social? Sabemos que primero te incorporaste a la UNAM a estudiar ingenier&iacute;a. &#191;C&oacute;mo fue el salto de all&iacute; a la carrera de etnolog&iacute;a en la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (ENAH), all&aacute; por 1965?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Al terminar los dos a&ntilde;os de la escuela preparatoria en el legendario Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas (ICACH), el horizonte que ten&iacute;a era quedarme y estudiar derecho en San Crist&oacute;bal de las Casas o ingresar a la Escuela Normal para prepararme como profesor de educaci&oacute;n b&aacute;sica. Ni lo uno ni lo otro. En la adolescencia tuve un amigo &#151;muy querido&#151; que falleci&oacute; hace algunos a&ntilde;os. Se llam&oacute; Guillermo Escoffi&eacute;. Era un apasionado de la mec&aacute;nica y de la invenci&oacute;n. Mientras yo le&iacute;a, &eacute;l armaba barcos o aviones, o inventaba un motor. Al terminar ambos el ciclo preparatorio decidimos que la Ciudad de M&eacute;xico era nuestro pr&oacute;ximo destino. &Eacute;l se inscribi&oacute; en el Instituto Polit&eacute;cnico Nacional y yo logr&eacute; ingresar a la Facultad de Ingenier&iacute;a de la UNAM.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tuve la suerte de que desde el primer d&iacute;a de clases me aperson&eacute; en las canchas de b&aacute;squetbol. Fui practicante de ese deporte en Chiapas. Llegu&eacute; a formar parte de la selecci&oacute;n de b&aacute;squetbol del ICACH, primero; de la de Tuxtla Guti&eacute;rrez, despu&eacute;s y, finalmente, de la Selecci&oacute;n Chiapas que obtuvo el tercer lugar nacional (medalla de bronce) en los VII Juegos Juveniles Nacionales celebrados en Veracruz all&aacute; por 1960. Mi habilidad en el deporte me salv&oacute; de las "perradas"&#151;as&iacute; se nombraba a las novatadas&#151; que estaban en boga en la UNAM y que consist&iacute;an en humillar a los estudiantes de nuevo ingreso. Lo m&aacute;s temido era que lo metieran a uno en el "culometro", que consist&iacute;a en competir desnudo, arrastr&aacute;ndose con las nalgas; esto en la azotea de la Facultad de Ingenier&iacute;a. El problema es que mientras no se ganaba, era imposible salir de dicho tormento. Lo de menos era la "peloneada". Me salv&eacute; porque los integrantes del equipo de la selecci&oacute;n de ingenier&iacute;a me protegieron. Ingres&eacute; a ese equipo y en 1964 ganamos el campeonato interno de la UNAM con lo que pas&eacute; a la selecci&oacute;n Puma de b&aacute;squetbol. Fue para m&iacute; un triunfo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no avanc&eacute; mucho en el campo escolar. As&iacute; que mi padre hizo un viaje al D. F. para conversar conmigo sobre mi futuro. Eran los d&iacute;as en que se anunciaba con insistencia el Museo Nacional de Antropolog&iacute;a y hab&iacute;a carteles por todos lados con las fotos del mismo. Vi uno de esos carteles en los gimnasios donde entrenaba. Adem&aacute;s record&eacute; las conversaciones de mi padre con varios antrop&oacute;logos, all&aacute; en Tuxtla Guti&eacute;rrez. As&iacute; que expres&eacute; tranquilamente que lo que deseaba era estudiar antropolog&iacute;a. Present&eacute; el examen de admisi&oacute;n en la ENAH, situada en la Calle de Moneda 13, en pleno centro defe&ntilde;o. Pas&eacute; el examen e ingres&eacute; un buen d&iacute;a de 1965 al reci&eacute;n inaugurado local de la ENAH en el Museo Nacional de Antropolog&iacute;a. Pertenec&iacute; a la generaci&oacute;n que curs&oacute; la carrera cuando no se necesitaba la licenciatura para llegar a la maestr&iacute;a: uno sal&iacute;a de la escuela con el grado acad&eacute;mico de Maestro en Ciencias Antropol&oacute;gicas despu&eacute;s de un ciclo de cuatro a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El salto de la Facultad de Ingenier&iacute;a a la ENAH fue el equivalente a cruzar un abismo. Desde el ambiente intelectual hasta la politizaci&oacute;n, todo era un contraste. Por supuesto, el deporte se conceb&iacute;a como una pr&aacute;ctica banal, digna de los burgueses ociosos; as&iacute; que me olvid&eacute; de practicar el b&aacute;squetbol porque adem&aacute;s no hab&iacute;a lugar d&oacute;nde hacerlo. Si en la Facultad de Ingenier&iacute;a la discusi&oacute;n sobre pol&iacute;tica estaba ausente, en la ENAH era un asunto cotidiano. El marxismo y la militancia caracterizaban a la mayor&iacute;a de los estudiantes. El t&eacute;rmino "lucha de clases" estaba en boca de todos. La revoluci&oacute;n cubana era el ejemplo a seguir y el Che Guevara, la figura m&aacute;xima, el personaje m&aacute;s admirado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los maestros eran excepcionales: Paul Kirchhoff, Wigberto Jim&eacute;nez Moreno, Carlos Navarrete, Rom&aacute;n Pi&ntilde;a Chan, Roberto J. Weitlaner, Johana Faulhaber, B&aacute;rbara Dhalgren, Beatriz Barba de Pi&ntilde;a Chan, Julio C&eacute;sar Oliv&eacute; Negrete, Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez, Guillermo Bonfil Batalla, Arturo Warman, Jos&eacute; Luis Lorenzo Bautista, Carlos Mart&iacute;nez Mar&iacute;n, Rosa Camelo, Concepci&oacute;n Muedra, Jorge A. Viv&oacute;, Bertha Pinto Pech, Jaime Litvak King, Leonardo Manrique, Mois&eacute;s Romero. En 1966 &Aacute;ngel Palerm dict&oacute; su curso hist&oacute;rico: "Introducci&oacute;n a la teor&iacute;a etnol&oacute;gica", que influy&oacute; de forma definitiva a una parte de mi generaci&oacute;n; entre ellos, a m&iacute;. En la ENAH conoc&iacute; a mis entra&ntilde;ables amigos Victoria Novelo, a Pepe Lameiras y Brigitte B&ouml;ehm, en cuya casa pas&eacute; innumerables veladas y tuve animadas e importantes conversaciones no s&oacute;lo con ellos, sino con otros compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, adem&aacute;s de antrop&oacute;logos de diferentes procedencias. Con Pepe Lameiras decidimos cursar la carrera de etnohistoria, situada entre la etnolog&iacute;a y la arqueolog&iacute;a. Fui el primer graduado de mi generaci&oacute;n presentando una tesis titulada <i>El nahualismo y su expresi&oacute;n en la regi&oacute;n de Chalco&#45;Amecameca</i>; tuve la fortuna de escribir bajo la direcci&oacute;n de Guillermo Bonfil. Corr&iacute;a el a&ntilde;o de 1969. Mi documento de graduaci&oacute;n dice: t&iacute;tulo de etn&oacute;logo, con especialidad en etnohistoria y el grado de Maestro en Ciencias Antropol&oacute;gicas. A la antropolog&iacute;a social llegu&eacute; por la influencia de &Aacute;ngel Palerm, de quien fui disc&iacute;pulo. &Eacute;l me hizo leer a cl&aacute;sicos como Evans&#45;Pritchard, Malinowski, Radcliffe&#45;Brown, al lado de los llamados "evolucionistas multilineales": Julian Steward, Eric Wolf, Sidney Mintz, Elman Service y el propio Palerm. Al seguir estudiando, me inclin&eacute; por combinar la etnohistoria y la antropolog&iacute;a social. Creo que &eacute;se es el sello de mis trabajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#151;Mucho se ha dicho sobre el ambiente que reinaba en la ENAH a fines de los a&ntilde;os sesenta y principios de los setenta del siglo XX, en el plano acad&eacute;mico y pol&iacute;tico. &#191;C&oacute;mo recuerdas t&uacute; la ENAH de aquellos tiempos? &#191;Cu&aacute;les son las impresiones m&aacute;s significativas en tu paso por la escuela?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Ingres&eacute; a una ENAH de excelencia acad&eacute;mica. Era el centro formador de antrop&oacute;logos m&aacute;s importante de Am&eacute;rica Latina y, en realidad, del orbe de habla castellana, porque en Espa&ntilde;a no hab&iacute;a antropolog&iacute;a, no la hubo en serio durante la dictadura de Franco. En la ENAH se hab&iacute;an graduado estudiantes como Pedro Carrasco, &Aacute;ngel Palerm, Federico Katz, Carlos H. Aguilar, Miguel Acosta Saignes, Rodolfo Stavenhagen, Guillermo Bonfil, para nombrar a quienes recuerdo en este momento. El personal acad&eacute;mico configuraba como uno de los planteles de antropolog&iacute;a m&aacute;s importantes de aquel momento en el mundo. Ya he mencionado a varios de ellos. Sal&iacute;amos de clase con Paul Kirchhoff para entrar a otra con Pedro Bosch Gimpera, prehistoriador de prestigio internacional. Un gran maestro. Acud&iacute;amos a las aulas con verdadero inter&eacute;s, con el ansia de escuchar a Palerm, a Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez, a Carlos Navarrete, a Guillermo Bonfil o a Ricardo Pozas, figura legendaria de la antropolog&iacute;a mexicana. Tuvimos innumerables discusiones con Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n, aunque no era maestro regular en la ENAH, adem&aacute;s de con los antrop&oacute;logos indigenistas como Alfonso Villa Rojas, etn&oacute;grafo destacado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica flotaba todo el tiempo en el &aacute;mbito de aquella ENAH. La Guerra Fr&iacute;a estaba a toda su intensidad. Tomamos partido por el socialismo y repudiamos al imperialismo. Nuestros libros m&aacute;s socorridos eran <i>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado,</i> de Federico Engels; <i>El manifiesto comunista</i>, de Federico Engels y Carlos Marx; <i>El 18 Brumario de Luis Bonaparte,</i> de Carlos Marx, entre otros. Llegaban los manuales, terribles manuales, de la URSS y las Ediciones en Lenguas Extranjeras de Pek&iacute;n. Le&iacute;amos a Lenin. Pero tambi&eacute;n le&iacute;mos antropolog&iacute;a: Lewis Henry Morgan, los evolucionistas, los estructural&#45;funcionalistas, las escuelas estructuralistas; las discusiones entre antropolog&iacute;a y marxismo; las pol&eacute;micas acerca del modo asi&aacute;tico de producci&oacute;n. Hicimos semanas de solidaridad con los pueblos en lucha en aquellos a&ntilde;os en que las dictaduras eran lo normal en Am&eacute;rica Latina. "Gobiernos de gorilas", les llamamos. Eran los "gorilatos". Vivimos un M&eacute;xico en el que la Revoluci&oacute;n mexicana iba en retirada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hab&iacute;an pasado los a&ntilde;os cardenistas. El gobierno de D&iacute;az Ordaz ten&iacute;a un rasgo autoritario y de desconfianza a la juventud muy marcado. Repudiamos la guerra que los Estados Unidos hac&iacute;a al pueblo de Vietnam y marchamos en inmensas columnas junto a los estudiantes de otros centros universitarios por las calles de Reforma, para reclamar frente a la embajada de los Estados Unidos el continuo intervencionismo de su gobierno en los asuntos de otras naciones. Vivimos con intensidad esos a&ntilde;os de Guerra Fr&iacute;a. Nos unimos a la juventud mexicana que busc&oacute; transformaciones para el pa&iacute;s en aquel a&ntilde;o de la globalizaci&oacute;n juvenil que fue 1968. No s&oacute;lo tomamos parte. La ENAH fue uno de los principales contingentes en las calles, en las brigadas, en la representaci&oacute;n ante el Consejo Nacional de Huelga. Y en medio de todo ello, estudiamos antropolog&iacute;a tan intensamente como participamos en la vida de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me qued&oacute; la huella de aquel grupo excepcional de maestros y de compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n. De aulas llenas de luminosidad intelectual. De compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de generaci&oacute;n realmente brillantes. Me qued&oacute; la lecci&oacute;n de la solidaridad con Am&eacute;rica Latina. Me qued&oacute; la convicci&oacute;n de la pelea contra los prejuicios, contra las herencias coloniales, contra los dogmas y las verdades absolutas o los pensamientos &uacute;nicos. La ENAH fue un centro incomparable de formaci&oacute;n antropol&oacute;gica, de modelaje intelectual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Por lo que platicas, en esa ENAH que viv&iacute;a una &eacute;poca de gloria acad&eacute;mica aprovechaste los conocimientos de los grandes maestros, y creo que los has recompensado bien con el gran aprecio que les tienes. Recuerdo que cuando fuiste mi profesor en la UAM, har&aacute; unos 35 a&ntilde;os, estos maestros estaban presentes en tus ense&ntilde;anzas. Por ejemplo, cuando en la pr&aacute;ctica de campo en Xalapa&#45;Coatepec nos mostrabas c&oacute;mo se deb&iacute;a hacer etnograf&iacute;a, nos hac&iacute;as caminar horas y horas subiendo y bajando lomas y cerros, y luego, ya agotados y descansando a la sombra de los &aacute;rboles de mango de Jalcomulco, nos dec&iacute;as que ese modo de reconocer una regi&oacute;n lo hab&iacute;as aprendido con &Aacute;ngel Palerm, tu querido maestro. &#191;Qu&eacute; otras cosas aprendiste de &eacute;l?</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Con &Aacute;ngel Palerm aprend&iacute; a leer teor&iacute;a antropol&oacute;gica, teor&iacute;a social. Palerm insisti&oacute; en que deber&iacute;amos leer a los soci&oacute;logos, a los polit&oacute;logos, a los historiadores, en breve, a quienes se dedican a la ciencia social. Pero, sobre todo, Palerm me ense&ntilde;&oacute; el aprecio por los cl&aacute;sicos. &Eacute;sa es una lecci&oacute;n que me ha servido para no perder de vista la importancia de obras se&ntilde;eras como la de Marx, Weber, Durkheim, Pareto, entre los m&aacute;s destacados. Con Palerm aprend&iacute; lo que hoy se llama "leer el paisaje" en caminatas interminables. Era un observador sagaz. Ten&iacute;a la capacidad de ligar de inmediato lo que observaba con las teor&iacute;as antropol&oacute;gicas. Aprend&iacute; la importancia de usar la informaci&oacute;n y transformarla en preguntas de investigaci&oacute;n y en planteamientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Repitiendo a Pedro Armillas, Palerm sol&iacute;a decir, "la antropolog&iacute;a se hace con los pies", refiri&eacute;ndose a la importancia de caminar y observar. Con &eacute;l aprend&iacute; tambi&eacute;n la importancia del intercambio de ideas, rechazando los dogmas y los argumentos de autoridad. Palerm convirti&oacute; la cafeter&iacute;a en un aula. Estableci&oacute; la agradable costumbre &#151;hoy diluida&#151; de hablar del mundo en la cafeter&iacute;a. En una palabra: con &Aacute;ngel Palerm uno aprend&iacute;a lo que es un intelectual y la importancia del pensamiento libre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&#151;</i></b><i>Adem&aacute;s de &Aacute;ngel Palerm, &#191;qu&eacute;nes m&aacute;s han sido tus grandes maestros?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;He mencionado en varias ocasiones mi deuda intelectual con Guillermo Bonfil, a quien debo el haber aprendido el trabajo de campo, c&oacute;mo hacer el contacto directo con la gente y la apreciaci&oacute;n de los &aacute;mbitos en los que se mueve el antrop&oacute;logo cuando est&aacute; investigando. Pero con &eacute;l tambi&eacute;n le&iacute; al pensamiento cr&iacute;tico de Am&eacute;rica Latina. Recuerdo mucho que en uno de mis cumplea&ntilde;os &#151;cuando a&uacute;n era estudiante&#151; me regal&oacute; un volumen de las <i>Obras</i> del Che Guevara, con la dedicatoria: "Andr&eacute;s, con un fuerte abrazo". Con Bonfil aprend&iacute; a sentir a la gente. Me mostr&oacute;, por ejemplo, la importancia de la m&uacute;sica. Aprend&iacute; la disciplina de escribir el diario de campo, de ordenar las ideas, de preparar las notas que despu&eacute;s se convierten en textos, en art&iacute;culos o libros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con Phil Weigand tuve un aprendizaje que no pod&iacute;a ser mejor para enlazar la teor&iacute;a antropol&oacute;gica con la arqueolog&iacute;a y la etnohistoria. Fueron los a&ntilde;os de 1972&#45;1973, mientras estudi&eacute; en la Universidad del Estado de Nueva York. Phil viv&iacute;a con su esposa, la jalisciense y doctora en artes Celia Garc&iacute;a, en un poblado llamado Rocky Point, en Long Island. Varios s&aacute;bados me pas&eacute; comiendo, bebiendo y hablando con Weigand en su casa. Camin&aacute;bamos por la playa fr&iacute;a de Long Island, pero en c&aacute;lida conversaci&oacute;n. Aprend&iacute; mucho con Phil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y no puedo dejar de mencionar a quien fuera maestro de Phil Weigand y lo fue tambi&eacute;n m&iacute;o: Pedro Armillas. Con &eacute;l aprend&iacute; a manejar los argumentos de una "antropolog&iacute;a integral" y a darle valor a la etnograf&iacute;a que se relaciona con la arqueolog&iacute;a. Tengo a Armillas como uno de los arque&oacute;logos m&aacute;s importantes del siglo XX. Fue tambi&eacute;n un gran observador. Mientras caminaba hac&iacute;a reflexiones agudas, inteligentes, sobre la vida de la gente en el pasado y c&oacute;mo el presente era el punto de referencia para entender ese enlace entre el ayer y el hoy. Todos estos maestros me transmitieron un agudo sentido cr&iacute;tico, un convencimiento de que la mejor manera que tenemos de cumplir nuestro compromiso es haciendo bien nuestro trabajo y &eacute;ste no puede serlo si no se aplica una orientaci&oacute;n cr&iacute;tica en el an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>En t&eacute;rminos generales, podr&iacute;a decir que contigo aprend&iacute; c&oacute;mo puede uno aproximarse al estudio de una localidad en un contexto regional, c&oacute;mo aplicar las t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n antropol&oacute;gicas y c&oacute;mo pensar la realidad m&aacute;s all&aacute; de lo que resulta aparente en una primera mirada. Pero otra cosa que te debo y que valoro mucho (y estoy segura que muchos alumnos de la UAM tambi&eacute;n te deben) es el haberme familiarizado con el pensamiento marxista tal como pod&iacute;a aplicarse a la antropolog&iacute;a social; en tus ense&ntilde;anzas destacaba la mancuerna antropolog&iacute;a y marxismo (por lo dem&aacute;s, muy en boga en la antropolog&iacute;a mexicana y del mundo, en los a&ntilde;os setenta y ochenta del siglo XX). Desde tu punto de vista, &#191;qu&eacute; cabida tiene el pensamiento marxista hoy en d&iacute;a para la comprensi&oacute;n de las relaciones sociales y su v&iacute;nculo con la cultura?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;En mi opini&oacute;n, los planteamientos de Marx siguen vigentes. Su propuesta de usar el concepto de modo de producci&oacute;n para periodizar la historia conserva su utilidad, su capacidad explicativa. La explicaci&oacute;n que &eacute;l propuso para entender las transformaciones de las sociedades sin Estado, sin clases sociales y sin econom&iacute;a pol&iacute;tica a sociedades que contienen esos tres factores, sigue vigente. La antropolog&iacute;a ha sido eficaz para explicar esa descomposici&oacute;n de las formas del parentesco para dar paso a las sociedades desiguales, que no otra cosa son las sociedades con Estado, con clases sociales y con econom&iacute;a pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, su propuesta de que el Estado es la estructura de la sociedad, sigue siendo muy provocativa y f&eacute;rtil para entender la doble actuaci&oacute;n de los Estados como supresores de los intereses de las clases subordinadas y como &aacute;rbitros de las propias clases hegem&oacute;nicas. Es un planteamiento que entiende a la pol&iacute;tica como el &aacute;mbito de la lucha entre intereses divergentes y al poder como un factor que emerge del resultado de esas luchas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el mundo contempor&aacute;neo muestra los rasgos b&aacute;sicos del modelo capitalista que Marx describe en sus obras: sociedades desiguales en donde la l&oacute;gica de la producci&oacute;n es la acumulaci&oacute;n de capital. Desigual distribuci&oacute;n de la riqueza, pobreza en las clases subalternas (para usar el t&eacute;rmino de Gramsci), abismo cada vez m&aacute;s ancho entre los poseedores del capital financiero y las clases del trabajo social; conflictos por el poder para imponer los intereses que dominan. En fin, el mundo de hoy es como Marx lo describi&oacute; en el modelo presentado en <i>El capital</i>, con una tecnolog&iacute;a diferente, pero con relaciones de producci&oacute;n basadas en la explotaci&oacute;n del trabajo social en beneficio de los menos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&#151;</i></b><i>La pregunta anterior la podemos ligar con otra m&aacute;s general. Es evidente que la historia y las relaciones de poder est&aacute;n presentes en tu obra, por un lado. Por otro, en algunos art&iacute;culos recientes manifiestas tu inclinaci&oacute;n por la ecolog&iacute;a cultural como m&eacute;todo de an&aacute;lisis. &#191;En tu obra interact&uacute;an una perspectiva marxista y una de la ecolog&iacute;a cultural? O, considerando lo dicho, &#191;c&oacute;mo se ha ido transformando al paso del tiempo tu mirada antropol&oacute;gica en t&eacute;rminos te&oacute;ricos y de m&eacute;todo, desde aquella &eacute;poca (o antes) en la que</i> Marx como etn&oacute;logo<i>, de Lawrence Krader, te parec&iacute;a una lectura obligada y hasta hoy?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Marx puso bases para lo que la antropolog&iacute;a desarroll&oacute; bajo el concepto de ecolog&iacute;a&#45;cultural. La transformaci&oacute;n del medio ambiente que la actividad de las sociedades logra fue planteada por Marx a trav&eacute;s de su propuesta para entender los procesos productivos y las relaciones que lo median: las relaciones de producci&oacute;n. La antropolog&iacute;a agreg&oacute; a ello la dimensi&oacute;n cultural, la elaboraci&oacute;n del &aacute;mbito propio de los seres humanos y su capacidad de simbolizarlo y transmitirlo socialmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi punto de vista es que aquellos planteamientos de la unilinealidad de la historia nunca fueron propuestos por Marx sino por un sector de quienes se asum&iacute;an como sus seguidores; m&aacute;s guiados por las conveniencias pol&iacute;ticas y las luchas por el poder, cuando no por la ignorancia. As&iacute;, por ejemplo, Marx advirti&oacute; que la secuencia esclavismo&#45;feudalismo&#45;capitalismo era <i>exclusiva</i> de Europa occidental. Con ello, introdujo el planteamiento de que la modernidad es una criatura europea, planteamiento que asumi&oacute; el propio Max Weber. Es una idea provocativa. Es una invitaci&oacute;n a la reflexi&oacute;n, a la discusi&oacute;n. &#191;Existe una sola modernidad? Recordemos que casi al final de su vida, en intercambio epistolar con Vera Zasulich, Marx afirm&oacute; que los modelos de vida campesinos pod&iacute;an ser aprovechados para <i>evitar el paso de la sociedad rusa por el capitalismo</i> y pasar a la elaboraci&oacute;n de sociedades que apuntaran el camino hacia la igualdad. Son textos que hoy adquieren relevancia ante lo que ha pasado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; que a Marx, como a los cl&aacute;sicos en general, hay que seguir revis&aacute;ndolo y dejar atr&aacute;s aquellas ideas mec&aacute;nicas y dogm&aacute;ticas sobre el "&uacute;nico camino", la "&uacute;nica forma de hacer las transformaciones sociales" y afirmaciones de manual semejantes que, creo, est&aacute;n lejos del pensamiento de Marx. Sigo pensando que el <i>Marx como etn&oacute;logo</i> de Krader es una lectura vigente, provocativa y estimulante. Es una lectura que revela lo que Marx aprendi&oacute; leyendo a los antrop&oacute;logos de su &eacute;poca. Me quedo con ese Marx que escribi&oacute;, palabras m&aacute;s, palabras menos, "no tengo una teor&iacute;a que sea el pasaporte de la historia, que lo explica todo, y que en todo caso, es una teor&iacute;a supra hist&oacute;rica". Ahora incluso pueden leerse las notas etnol&oacute;gicas de Marx en forma completa gracias a la traducci&oacute;n que public&oacute; la editorial Siglo Veintiuno y que contiene un impresionante trabajo de Krader en cuanto a las notas de aclaraci&oacute;n y la ordenaci&oacute;n del material.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Recuerdo que para ti la categor&iacute;a trabajo era una categor&iacute;a fundamental, adem&aacute;s de que era indisociable de la relaci&oacute;n entre cultura y naturaleza. &#191;C&oacute;mo la miras ahora y a la cultura?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Sigo pensando que la categor&iacute;a de <i>trabajo</i> es b&aacute;sica en el planteamiento de Marx y se enlaza con la ecolog&iacute;a&#45;cultural. El trabajo es la actividad por medio de la cual la humanidad transforma su medio ambiente y crea un mundo propio y esto &uacute;ltimo es la cultura. En congruencia, el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n concreta del trabajo nos lleva a entender a la sociedad y a la cultura. Por supuesto, el trabajo ocurre en el contexto de mediaciones y de l&oacute;gicas de producci&oacute;n. En nuestro mundo contempor&aacute;neo, el trabajo est&aacute; mediado por las relaciones de producci&oacute;n entre los trabajadores directos,    <br> 	la amplia clase del trabajo social, y los detentadores de los medios de producci&oacute;n, incluyendo por supuesto al dinero, dentro de una l&oacute;gica de producci&oacute;n para la acumulaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complejidad de nuestro mundo radica en la capacidad que ha mostrado y muestra la organizaci&oacute;n capitalista de incluir en su l&oacute;gica econ&oacute;mica relaciones de producci&oacute;n del pasado y refuncionalizarlas en su propio beneficio. La llamada globalizaci&oacute;n no es m&aacute;s que la mundializaci&oacute;n del capitalismo que para ello us&oacute; al colonialismo. No por ello el mundo ha dejado de ser variado. Por ello la complejidad tan densa del capitalismo contempor&aacute;neo al abarcar la diversidad humana en sus m&uacute;ltiples expresiones. El trabajo y su condici&oacute;n concreta, sus mediaciones, es tambi&eacute;n lo que permite distinguir un modo de producci&oacute;n de otro, esto es, identificar el paso de una &eacute;poca a otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo m&aacute;s significativo para entender nuestra contemporaneidad es que el trabajo actual no est&aacute; atado a una relaci&oacute;n de producci&oacute;n espec&iacute;fica, sino que se mueve en un "mercado libre", lo que vuelve a&uacute;n m&aacute;s compleja a la clase del trabajo social. En fin, sigo pensando que las relaciones entre los diferentes componentes de una sociedad no son mec&aacute;nicas, pero es imprescindible entender las mediaciones relacionales del trabajo y, con ello, los contextos en que la humanidad va creando la cultura, simbolizando y transmitiendo socialmente esa dimensi&oacute;n de la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Como dices bien, no por ello el mundo deja de ser variado, y pienso que de alg&uacute;n modo en tu trabajo has acogido esa diversidad. En tu trayectoria como investigador has ido del nahualismo y su expresi&oacute;n en la regi&oacute;n Chalco&#45;Amecameca (tema de tu tesis de licenciatura en la ENAH) a la articulaci&oacute;n entre grupos chichimecas y sociedades rancheras en situaci&oacute;n de frontera (tema de tu investigaci&oacute;n actual), pasando por estudios de la conformaci&oacute;n pol&iacute;tica&#45;cultural regional (Altos/Norte de Jalisco, Xalapa&#45;Coatepec, Frontera Sur de M&eacute;xico), estudio de las religiones, etnograf&iacute;as ind&iacute;genas y la antropolog&iacute;a del deporte. Todos estos representan objetos de investigaci&oacute;n dis&iacute;miles a primera vista pero, &#191;crees que existe un com&uacute;n denominador en el enfoque que has empleado en tus an&aacute;lisis? Pienso por ejemplo que hay algo en com&uacute;n entre</i> El nagualismo y su expresi&oacute;n... <i>y Lo sagrado del reba&ntilde;o: la religiosidad popular, ejercida en diferentes &aacute;mbitos, pero haciendo referencia a identidades similares. &#191;Consideras que existe alguna constante en tus investigaciones?</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#151;</b>En efecto, mi tesis presentada en la ENAH en 1969 se aboc&oacute; a estudiar y explicar el nahualismo en una regi&oacute;n, pero tambi&eacute;n a la identificaci&oacute;n de un &aacute;mbito regional a trav&eacute;s de la distribuci&oacute;n de un rasgo cultural. Es decir, all&iacute; inici&eacute; un tipo de an&aacute;lisis que insiste en entender las configuraciones regionales en M&eacute;xico. Ello conlleva la discusi&oacute;n de c&oacute;mo se elaboran las identidades, tomando a &eacute;stas como &aacute;mbitos relacionales y no como esencias inamovibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si revisas mi m&aacute;s reciente publicaci&oacute;n, <i>Configuraciones regionales mexicanas</i>, all&iacute; est&aacute; la reflexi&oacute;n de 40 a&ntilde;os de investigaci&oacute;n antropol&oacute;gica con el marco regional como referencia y con problem&aacute;ticas que abarcan el estudio de formas de poder, formaci&oacute;n de identidades (que incluye la religiosidad), el nacionalismo y el localismo, y temas relacionados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido, la antropolog&iacute;a del deporte me introdujo a otros &aacute;ngulos y &aacute;mbitos para percibir las identidades, el nacionalismo, el sentimiento local, las comunidades de identificaci&oacute;n, temas que est&aacute;n relacionados con mis estudios de frontera, incluyendo los enfoques regionales. As&iacute; que el hilo conductor es el gran tema de la diversidad mexicana y su relaci&oacute;n con el Estado nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Y desde luego esos temas y esos enfoques est&aacute;n presentes en tu amplia experiencia docente. En tu curr&iacute;culum se puede observar que &eacute;sta incluye instituciones mexicanas, pero tambi&eacute;n de Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina. Por lo que narras, pareciera que en tus tiempos de estudiante los profesores asum&iacute;an un fuerte compromiso con sus alumnos, de ense&ntilde;anza m&aacute;s all&aacute; de las aulas, con mucha disposici&oacute;n para encauzar las inquietudes particulares de los alumnos. Los estudiantes de mi generaci&oacute;n todav&iacute;a vivimos eso, pero me da la impresi&oacute;n de que ya no es as&iacute; en muchos casos. M&aacute;s all&aacute; de mi opini&oacute;n, &#191;c&oacute;mo eval&uacute;as la formaci&oacute;n de antrop&oacute;logos en M&eacute;xico actualmente? &#191;Cu&aacute;les ser&iacute;an las carencias, cu&aacute;les las fortalezas?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#151;</b>Como has dicho, mi experiencia como profesor de antropolog&iacute;a abarca un buen n&uacute;mero de a&ntilde;os y varios pa&iacute;ses. Mi impresi&oacute;n es que los antrop&oacute;logos mexicanos en general (y, por supuesto, las antrop&oacute;logas), tienen un excelente nivel acad&eacute;mico, como el mejor de cualquier otro pa&iacute;s con tradici&oacute;n en la ense&ntilde;anza y en la pr&aacute;ctica de la antropolog&iacute;a. Quiz&aacute; una de las debilidades es no reconocerlo y seguir con la inercia colonialista de pensar que la teor&iacute;a se hace en otros lados y nosotros s&oacute;lo la aplicamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Noto tambi&eacute;n un cierto "despegue" de los antrop&oacute;logos m&aacute;s experimentados de los programas b&aacute;sicos de formaci&oacute;n de antrop&oacute;logos para concentrarse en los posgrados y, paralelo a ello, la preferencia por el trabajo individual. En los tiempos en que me form&eacute;, los estudiantes de licenciatura estaban ligados a proyectos de investigaci&oacute;n y hac&iacute;an trabajos de campo m&aacute;s o menos prolongados. Creo que se han acortado mucho esos tiempos. Hay programas de doctorado, incluso, en los que una salida de tres d&iacute;as a un recorrido, rural o urbano, es una novedad. Me parece que se han olvidado los procedimientos en los que un profesor sal&iacute;a al campo con estudiantes que preparaban sus tesis y los introduc&iacute;a a la discusi&oacute;n y al trabajo colectivo. Si revisas las tesis de licenciatura de la ENAH o de la Ibero de finales de los a&ntilde;os sesenta, notar&aacute;s que ten&iacute;an un excelente nivel. Y eso se deb&iacute;a a esa pr&aacute;ctica de cercan&iacute;a con los profesores y con la discusi&oacute;n colectiva en el marco de un proyecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun en los programas de doctorado, las discusiones colectivas se reservan a los seminarios y a los coloquios. No en el terreno mismo de la investigaci&oacute;n. Entiendo que hay obst&aacute;culos cada vez mayores para pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas que difieran de los criterios que va imponiendo el Conacyt y que nos han llevado a poner desmedida atenci&oacute;n en, por ejemplo, los porcentajes para ajustarse a la "eficiencia terminal". Es una obsesi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero adem&aacute;s la violencia en M&eacute;xico ha hecho que se repiense el trabajo de campo, tanto urbano como rural, tal y como lo ilustra el video dirigido y concebido por Victoria Novelo, <i>El trabajo de campo en tiempos violentos</i>. Es decir, no es s&oacute;lo que la antropolog&iacute;a y su pedagog&iacute;a en M&eacute;xico han cambiado sino el pa&iacute;s mismo se alter&oacute;. Los cambios demogr&aacute;ficos son impresionantes. La violencia est&aacute; generalizada. La migraci&oacute;n alcanza cifras muy altas. La urbanizaci&oacute;n domina en el pa&iacute;s. La propia variedad cultural se ha profundizado con los cambios en, por ejemplo, las preferencias religiosas. El nacionalismo se ha diluido o, por lo menos, el Estado no hace &eacute;nfasis en ello. En el M&eacute;xico neoliberal, la antropolog&iacute;a tendr&aacute; que desarrollar nuevas estrategias pedag&oacute;gicas y, por supuesto, abarcar los problemas torales del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Y en ese escenario tan cambiante en muchos sentidos y tomando en cuenta que la investigaci&oacute;n tambi&eacute;n es una actividad rectora en tu trayectoria, y por lo tanto tienes muy claro el panorama en ese campo, &#191;consideras que podemos decir que existe o existi&oacute; una escuela mexicana de antropolog&iacute;a?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#151;</b>La escuela mexicana de antropolog&iacute;a existi&oacute; y existe. Su aporte son los estudios regionales integrales, como el que llev&oacute; a cabo Manuel Gamio en el Valle de Teotihuacan. El otro sello de la antropolog&iacute;a mexicana, que quiz&aacute; se perdi&oacute;, es su estrecha vinculaci&oacute;n con el Estado nacional, aplicando el conocimiento antropol&oacute;gico para lograr la formaci&oacute;n de una sociedad nacional planeada "desde arriba", en la que la variedad de la cultura no cab&iacute;a. Es decir, la antropolog&iacute;a mexicana en un tiempo fue reconocida mundialmente como un ejemplo de "antropolog&iacute;a aplicada". Pero incluso ah&iacute;, los enfoques regionales siguieron privando con te&oacute;ricos de la integraci&oacute;n regional tan l&uacute;cidos como Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n. Esa escuela mexicana a&uacute;n existe: los estudios regionales siguen siendo una de las marcas de la antropolog&iacute;a de hoy en M&eacute;xico. Pero la caracter&iacute;stica que resalta es la preocupaci&oacute;n por la variedad de la poblaci&oacute;n mexicana, la concentraci&oacute;n de los antrop&oacute;logos en el estudio del pa&iacute;s y su variedad m&uacute;ltiple: religiosa, pol&iacute;tica, socio&#45;econ&oacute;mica, de identidad, cultural, ling&uuml;&iacute;stica. Asociado a ello, est&aacute; la compleja problem&aacute;tica de la desigualdad social, la m&aacute;s importante de analizar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Menciona tres antrop&oacute;logos mexicanos que a tu modo de ver marcaron &eacute;poca en la antropolog&iacute;a mexicana del siglo XX.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Desde mi punto de vista, los tres antrop&oacute;logos que marcaron &eacute;poca en el M&eacute;xico del siglo XX son Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n, Guillermo Bonfil y &Aacute;ngel Palerm. Soy consciente que no existe unanimidad de los antrop&oacute;logos en torno a esta opini&oacute;n. Recalco: es mi parecer. Lo digo porque Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n, aparte de ser el l&iacute;der de la teor&iacute;a de la aculturaci&oacute;n inducida ("el indigenismo"), fue quien sent&oacute; las bases te&oacute;ricas de una teor&iacute;a de las regiones en M&eacute;xico. Adem&aacute;s, la antropolog&iacute;a mexicana de los a&ntilde;os b&aacute;sicos de 1965&#45;1990 se desarroll&oacute; en contrapunto con el indigenismo. Guillermo Bonfil fue art&iacute;fice del trabajo de campo y l&uacute;cido te&oacute;rico contra&#45;colonial. &Aacute;ngel Palerm innov&oacute; las pedagog&iacute;as de la antropolog&iacute;a en M&eacute;xico e introdujo discusiones que a&uacute;n nos persiguen, como la relaci&oacute;n entre antropolog&iacute;a y marxismo. Aport&oacute; una visi&oacute;n nueva a la antropolog&iacute;a en M&eacute;xico. Los tres, en medio de sus notables diferencias, supieron unirse para forjar instituciones que hoy son pilares del desarrollo de la antropolog&iacute;a mexicana. En mi libro <i>Los a&ntilde;os estudiantiles</i> bautic&eacute; su actuar conjunto como "el liderato tripartito".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>S&iacute;, y tambi&eacute;n los tres, en medio de sus diferencias, asumieron un fuerte compromiso con la antropolog&iacute;a. <b>&#191;</b>Cu&aacute;l es hoy el papel/compromiso del antrop&oacute;logo social con la sociedad? &#191;C&oacute;mo concibes la relaci&oacute;n entre la antropolog&iacute;a acad&eacute;mica y la antropolog&iacute;a aplicada?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;A esta pregunta, recalco que mi respuesta expresa un punto de vista personal que no intento sea un&aacute;nime, ni mucho menos. En mi caso, mi compromiso es hacer lo mejor que pueda mi trabajo, con congruencia y honestidad, sin simulaciones. Siento que debo colaborar en la creaci&oacute;n de conocimiento que nos perfile a mejores &aacute;mbitos de convivencia. En ning&uacute;n caso me prestar&iacute;a a ponerme al servicio de intereses que claramente est&aacute;n en contra del bienestar general, en un pa&iacute;s tan desigual como es el nuestro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que la antropolog&iacute;a acad&eacute;mica y la antropolog&iacute;a aplicada (distinci&oacute;n, por cierto, sobre la que insisti&oacute; Aguirre Beltr&aacute;n) son dos caras de la misma moneda. M&aacute;s a&uacute;n, me parece que un buen porcentaje de los problemas m&aacute;s agudos del pa&iacute;s no se resuelven porque no existe la voluntad en los c&iacute;rculos de poder de que se soluciones y, por lo tanto, de aplicar el conocimiento que crean las ciencias sociales en general. Para el juego de intereses que existe actualmente en M&eacute;xico, los problemas son alfiles que se mueven en el terreno de la lucha por el poder. As&iacute; que la aplicaci&oacute;n de los resultados de la investigaci&oacute;n, en antropolog&iacute;a o en otras ciencias sociales, tendr&aacute; que ponderarse en el contexto anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Rescato esto que dices: "Creaci&oacute;n de conocimiento que nos perfile a mejores &aacute;mbitos de convivencia" y pienso tambi&eacute;n en la convivencia&#45;relaci&oacute;n del investigador con el "otro". &#191;C&oacute;mo miras hoy la relaci&oacute;n del antrop&oacute;logo con su "sujeto de estudio"? &#191;Qu&eacute; piensas, por ejemplo, de la investigaci&oacute;n dial&oacute;gica y colaborativa, del conocimiento situado?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#151;</b>En M&eacute;xico hemos desarrollado una antropolog&iacute;a preocupada por los problemas del pa&iacute;s. El "otro" para el antrop&oacute;logo mexicano es un reflejo de la variedad en la que uno est&aacute; contextualizado. El concepto del "otro" es un resultado de las antropolog&iacute;as colonialistas que vieron en los pueblos dominados a una cultura extra&ntilde;a. Pero en M&eacute;xico nos estudiamos a nosotros mismos cuando estamos en un estadio de futbol, en una comunidad campesina o en un poblado totonaco. En todos los casos, terminamos haciendo referencia al pa&iacute;s y su compleja problem&aacute;tica. Bonfil insist&iacute;a en que los antrop&oacute;logos tenemos interlocutores y no informantes. Reconocerlo es parte de una antropolog&iacute;a dial&oacute;gica que se inici&oacute; con el propio Fray Bernardino de Sahag&uacute;n y es una caracter&iacute;stica de la antropolog&iacute;a en M&eacute;xico. Lo que hoy se llama "etnograf&iacute;a multisituada" es una a&ntilde;eja insistencia de la antropolog&iacute;a en general como disciplina basada en la comparaci&oacute;n. Los antrop&oacute;logos han desarrollado la capacidad de explicar macro contextos a partir de un contexto concreto y ello se debe en mucho a la comparaci&oacute;n como m&eacute;todo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>&#191;Cu&aacute;les son los retos de esta antropolog&iacute;a social mexicana preocupada por los problemas del pa&iacute;s, y de la antropolog&iacute;a social en el mundo? &#191;Qu&eacute; perspectivas se vislumbran y qu&eacute; desaf&iacute;os? &#191;Qu&eacute; hay de la interdisciplinariedad, de las inquietudes de los antrop&oacute;logos j&oacute;venes?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Me parece que el reto m&aacute;s importante de la antropolog&iacute;a social en M&eacute;xico, en particular, y en el mundo, en general, es no diluirse y perder su bagaje te&oacute;rico y de m&eacute;todo. En el caso de M&eacute;xico, la antropolog&iacute;a social no s&oacute;lo tiene la tarea de explicar la variedad del pa&iacute;s, sino demostrar que &eacute;sta es el mayor recurso con el que contamos para resolver los problemas que afrontamos colectivamente. En esa tesitura, las perspectivas en M&eacute;xico para la antropolog&iacute;a social dependen de su capacidad para mantenerse vigente. Es decir, depende de las estrategias de investigaci&oacute;n de los antrop&oacute;logos y antrop&oacute;logas en concreto, para situar en los escenarios de discusi&oacute;n los problemas que importan: la desigualdad social y sus derivados; la articulaci&oacute;n no jerarquizada de la variedad cultural; los controles sociales y culturales al poder; la reconfiguraci&oacute;n de la naci&oacute;n y, por consiguiente, del propio Estado nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, la antropolog&iacute;a social en M&eacute;xico tiene ante s&iacute; el reto de no perder de vista la complejidad contempor&aacute;nea y traer a la discusi&oacute;n qu&eacute; derroteros son viables para transformar este pa&iacute;s. Relacionado con ello est&aacute; la cuesti&oacute;n de la interdisciplinariedad, es decir, la articulaci&oacute;n de las disciplinas que componen a las ciencias sociales en explicaciones conjuntas. Ello s&oacute;lo es posible lograrlo en el nivel de la teor&iacute;a. Trabajar juntos sin m&aacute;s es multidisciplina. Explicar juntos es el problema de la interdisciplina. Me parece que esto &uacute;ltimo es una preocupaci&oacute;n de los j&oacute;venes que estudian antropolog&iacute;a, aunque habr&iacute;a que preguntarles a ellos cu&aacute;les son los t&oacute;picos que les preocupan.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De mi experiencia docente actual con estudiantes de posgrado deduzco que existe un amplio abanico de temas que est&aacute;n siendo abordados, pero la interdisciplina es una demanda que surge a cada momento en las discusiones de aula. Los temas concretos constituyen una gama amplia, pero las preocupaciones se centran en c&oacute;mo transformar al mundo y c&oacute;mo hacerlo desde disciplinas sociales que no se ignoren sino que se complementen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Hablando de complementariedad, y regresando a tu vida profesional, &#191;c&oacute;mo caracterizar&iacute;as tu trayectoria, considerando que te has desempe&ntilde;ado en la investigaci&oacute;n, en la docencia y en la administraci&oacute;n? &#191;Qu&eacute; peso y qu&eacute; valor le atribuyes en tu vida profesional a tu experiencia en cada una de esas tres l&iacute;neas de trabajo?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#151;</b>Considero que he tenido una trayectoria "multisituada" y por lo tanto, una experiencia variada. Mi investigaci&oacute;n de la configuraci&oacute;n regional de M&eacute;xico me llev&oacute; a conocer la profundidad hist&oacute;rica de la variedad mexicana. Ligu&eacute; la investigaci&oacute;n con la docencia, por lo que ambas se complementan. No me concibo como un investigador alejado de la docencia, ni como un profesor de antropolog&iacute;a que no investiga. Ambas, docencia e investigaci&oacute;n, son dimensiones de mi trayectoria profesional; conforman una unidad. La administraci&oacute;n me ense&ntilde;&oacute; la gran complejidad que enfrenta la ciencia en M&eacute;xico para avanzar, para abrirle camino a la investigaci&oacute;n, para lidiar con la burocracia y con el poder. Es un camino lleno de riesgos y uno debe estar dispuesto a asumirlos. El mayor riesgo es el de la cooptaci&oacute;n: traicionarte a ti mismo y olvidar tu compromiso con la creaci&oacute;n de conocimiento que es el compromiso con la gente. En los cargos que desempe&ntilde;&eacute;, busqu&eacute; contribuir a la obertura de nuevos &aacute;mbitos para la investigaci&oacute;n y la docencia de la antropolog&iacute;a, as&iacute; como para la difusi&oacute;n de los resultados de la misma. Incluso mi experiencia frente al Instituto Chiapaneco de Cultura la veo como un caso de antropolog&iacute;a aplicada. Mostrar y hacer comprender la variedad de la cultura en Chiapas, en M&eacute;xico y en el mundo, nutri&oacute; a esa experiencia. Dise&ntilde;amos el Instituto Chiapaneco de Cultura siguiendo criterios antropol&oacute;gicos. As&iacute; que en mi experiencia se articularon la investigaci&oacute;n, la docencia y la administraci&oacute;n para configurar una sola trayectoria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>&#191;Qu&eacute; reflexi&oacute;n podr&iacute;as compartir sobre la relaci&oacute;n entre lo que esperabas cuando llegaste a la ENAH y lo que ahora has logrado en tu trayectoria profesional?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Le debo a la ENAH mi formaci&oacute;n b&aacute;sica, mis primeros profesores(as) y maestros(as), y una generaci&oacute;n excepcional de compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras. Una parte de mis amistades m&aacute;s entra&ntilde;ables las forj&eacute; en la ENAH. Le debo a la escuela un &aacute;mbito de inquietud intelectual que me auxili&oacute; en la forja de una visi&oacute;n de la antropolog&iacute;a y de lo que quer&iacute;a hacer. De hecho, mi trayectoria se inicia all&iacute;. En la escuela aprend&iacute; a investigar, a leer, a discutir, a no ser insensible ni indiferente ante los problemas del pa&iacute;s y del mundo; aprend&iacute; el valor del compa&ntilde;erismo en aquel inolvidable a&ntilde;o de 1968. Lloramos a nuestros muertos, cuyas j&oacute;venes vidas fueron truncadas en aras de los intereses y los rejuegos del poder. La ENAH fue la matriz que forj&oacute; mis objetivos como antrop&oacute;logo y eso es invaluable para m&iacute;. Despu&eacute;s vinieron otras experiencias muy valiosas, pero estaba la base de la escuela, lo que me ayud&oacute; a sortear muchos caminos y, sobre todo, me salv&oacute; de ser un acomplejado ante los retos que nuestra formaci&oacute;n en otros pa&iacute;ses representa. En muchos sentidos, lo que aprend&iacute; en la ENAH no le ped&iacute;a nada a ninguna escuela. Lo b&aacute;sico estaba logrado. Cuando la escuela cay&oacute; en una crisis severa por la salida de los antrop&oacute;logos en las circunstancias represivas en las que se dio, all&iacute; en los &aacute;mbitos donde fuimos recibidos y continuamos el camino, llevamos a la ENAH con nosotros. En mi caso mi trayectoria muestra el desarrollo de las bases intelectuales que aprend&iacute; en aquella ENAH de los a&ntilde;os 1965&#45;1969.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Encamin&aacute;ndonos hacia el final de esta elocuente conversaci&oacute;n que nos invita a nuevas reflexiones y a redoblar los esfuerzos, plat&iacute;canos, Andr&eacute;s, &#191;qu&eacute; est&aacute;s haciendo actualmente y cu&aacute;les son tus planes futuros?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&#151;</b>Actualmente, despu&eacute;s de trasladarme en 2014 al CIESAS&#45;Occidente desde el CIESAS&#45;Sureste y regresar a vivir a Jalisco, estoy trabajando en tratar de explicar que result&oacute; de la articulaci&oacute;n entre las sociedades rancheras como las de Los Altos de Jalisco o el norte de ese estado y los grupos con los que se enfrentaron al tratar de recorrer la frontera colonial. Me interesa comprender esa articulaci&oacute;n a finales del siglo XVIII y en el siglo. Es un proyecto de largo plazo que se combina con una nueva exploraci&oacute;n de los cl&aacute;sicos, entre ellos, el propio Marx y los cl&aacute;sicos de la antropolog&iacute;a en el pa&iacute;s, lo que se enlaza a una reflexi&oacute;n acerca de la trayectoria de la antropolog&iacute;a en M&eacute;xico. Combino ese proyecto de investigaci&oacute;n con la docencia, tanto en seminarios de teor&iacute;a como en los dedicados a examinar los enfoques regionales. En ese contexto, sigo trabajando estrechamente con el Seminario Permanente de Estudios de la Gran Chichimeca que fundamos hace ya unos 15 a&ntilde;os y ha resultado un &aacute;mbito de reflexi&oacute;n muy importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro &aacute;ngulo, pero enfoc&aacute;ndome al tema de las identidades y de "lo regional", sigo preocupado por estudiar los contextos sociales y culturales del deporte. Por fortuna, despu&eacute;s de que publiqu&eacute; el libro <i>Lo sagrado del reba&ntilde;o</i>, en M&eacute;xico se han multiplicado quienes est&aacute;n interesados en este tema y lo hacen muy bien. Mi libro es ya s&oacute;lo una referencia hist&oacute;rica. Los actuales estudiosos son te&oacute;ricos refinados que han logrado explicaciones muy sugerentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Estaremos a la espera de lo que derive de estos planes que te mantienen muy activo. En esta fecha tan especial, 70 a&ntilde;os de vida, &#191;qu&eacute; puedes decir acerca de c&oacute;mo has vivido la antropolog&iacute;a? Recuerdo que Javier Guerrero dec&iacute;a que la antropolog&iacute;a es un estilo de vida. Para ti, &#191;qu&eacute; ha sido y qu&eacute; est&aacute; siendo la antropolog&iacute;a social?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Cumplir 70 a&ntilde;os me record&oacute; aquel tango que dice "es un soplo la vida". Te confieso que tuve un golpe de nostalgia. Conforme se acercaba la fecha, el 14 de febrero pasado, ven&iacute;an a mi cabeza los recuerdos. Me espant&eacute; un poco porque dicen que eso pasa cuando ronda la muerte. El caso es que viv&iacute; en la memoria mis d&iacute;as infantiles en Tuxtla Guti&eacute;rrez y mi juventud chiapaneca. Record&eacute; mi arribo a la Ciudad de M&eacute;xico hacia 1963, con 18 a&ntilde;os de edad, lo enorme que me pareci&oacute; la ciudad. Mi breve estancia en la UNAM que fue en provecho de familiarizarme con la m&uacute;sica cl&aacute;sica y la vida estudiantil tan atractiva de una gran universidad. Por supuesto, vinieron a mi mente mis d&iacute;as en la ENAH, el a&ntilde;o de 1968, las lecciones de Palerm, las amistades entra&ntilde;ables (varios amigos ya fallecieron) y las m&uacute;ltiples actividades que hicimos en aquellos a&ntilde;os. Me he prometido preparar una segunda edici&oacute;n de mi libro <i>Los a&ntilde;os estudiantiles</i> que, por cierto, est&aacute; dedicado a mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de generaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">He vivido como antrop&oacute;logo estas d&eacute;cadas, desde que ingres&eacute; a la ENAH. Es una forma de mirar que no se puede y, digo, que no se debe evitar. En donde uno est&aacute;, en cualquier circunstancia, uno es antrop&oacute;logo. Para m&iacute; ello ha sido un disfrute pero tambi&eacute;n un dolor. La antropolog&iacute;a te abre los ojos y no es posible no ser sensible ante los horrores del mundo. Como dice Javier Guerrero, la antropolog&iacute;a es un estilo de vida. Eso lo dec&iacute;amos en aquellos a&ntilde;os de brevedad demogr&aacute;fica entre los antrop&oacute;logos. Nos asum&iacute;amos como un gremio. Hoy no s&eacute; si eso est&aacute; vigente. Ustedes los j&oacute;venes son los que tendr&aacute;n que decidir si la antropolog&iacute;a es hoy un estilo de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&#151;</b>Muchas gracias, Andr&eacute;s, por la entrevista y por tus aportaciones a la antropolog&iacute;a, por tu compromiso con la creaci&oacute;n de conocimiento y la educaci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Te agradezco, Tere, tus preguntas. Todas muy estimulantes. Gracias porque ello me ha hecho reflexionar y transmitir sentimientos e ideas que es dif&iacute;cil expresar en un texto acad&eacute;mico. Ha sido un disfrute conversar contigo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&#151;</i></b><i>Un gusto Andr&eacute;s. Felicidades. Y no te espantes, seguro que todav&iacute;a disfrutar&aacute;s la vida y tu trabajo durante muchos a&ntilde;os m&aacute;s.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Semblanza</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andr&eacute;s F&aacute;bregas Puig es doctor en antropolog&iacute;a social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS). Curs&oacute; la carrera de etnolog&iacute;a en la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (ENAH) con la especialidad en etnohistoria; e hizo estudios de posgrado en antropolog&iacute;a en la Universidad Iberoamericana y en la Universidad Estatal de Nueva York.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su trayectoria profesional gira alrededor de tres ejes principales: la investigaci&oacute;n, la docencia y la administraci&oacute;n. En el primer campo, Andr&eacute;s F&aacute;bregas ha realizado estudios regionales en Los Altos de Jalisco, en la zona Xalapa&#45;Coatepec, en el Norte de Jalisco y en la frontera sur de M&eacute;xico, adem&aacute;s de investigaciones sobre religi&oacute;n y sociedad, etnograf&iacute;a de grupos ind&iacute;genas de Chiapas y sobre el futbol como integrador de identidades, en Jalisco. Actualmente hace una investigaci&oacute;n sobre la articulaci&oacute;n entre los grupos chichimecas y las sociedades rancheras en situaci&oacute;n de frontera, en la regi&oacute;n Norte de Jalisco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el campo de la docencia su trabajo ha sido muy amplio, ha contribuido en la formaci&oacute;n de antrop&oacute;logos de m&uacute;ltiples generaciones, alumnos de la Universidad Iberoamericana, de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, de la Pontificia Universidad Cat&oacute;lica del Ecuador, en la Universidad Aut&oacute;noma de Yucat&aacute;n, en la Universidad Nacional de Costa Rica, en el Instituto Polit&eacute;cnico de Castelo Branco en Portugal, en la Universidad de Salamanca, en el Colegio de Jalisco, en el Colegio de Michoac&aacute;n, en el CIESAS, en la Universidad de Guadalajara, en la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, en el Colegio de la Frontera Sur, en la Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca. Adem&aacute;s, ha participado en actividades acad&eacute;micas pr&oacute;ximas a la docencia en diversas instituciones de cultura. Ha sido director de tesis o miembro del comit&eacute; de tesis de m&aacute;s de 50 estudiantes de licenciatura y posgrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el campo de la administraci&oacute;n, Andr&eacute;s F&aacute;bregas fue profesor&#45;fundador y jefe del Departamento de Antropolog&iacute;a Social de la UAM&#45;I, director y fundador honor&iacute;fico del CIESAS Unidad Sureste, director general del Instituto Chiapaneco de Cultura, fundador de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas de la que fue el primer rector; en la misma universidad fund&oacute; el Centro de Estudios Superiores de M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica. Adem&aacute;s fue coordinador acad&eacute;mico en El Colegio de Jalisco, fundador de la Universidad Intercultural de Chiapas y primer rector de la instituci&oacute;n, miembro fundador de la Red de Universidades Interculturales (RedUI, de la que fue el primer presidente; fue coordinador de Programas de Posgrado del CIESAS Unidad Sureste.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Libros y ensayos de Andr&eacute;s F&aacute;bregas, ya referentes obligados para los estudiosos de la antropolog&iacute;a social:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;bregas, Andr&eacute;s 1976 <i>Antropolog&iacute;a pol&iacute;tica. Una antolog&iacute;a</i>. Prisma. M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1986 <i>La formaci&oacute;n hist&oacute;rica de una regi&oacute;n: Los Altos de Jalisco</i>. CIESAS<i>.</i> M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1989 El estudio antropol&oacute;gico de la religi&oacute;n, en <i>Religi&oacute;n y sociedad en el Sureste de M&eacute;xico</i>, Andr&eacute;s F&aacute;bregas Puig <i>et al.</i> SEP/Conafe/CIESAS (Cuadernos de la Casa Chata). M&eacute;xico. 8 vols.: 4&#45;50.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1997a El concepto de regi&oacute;n en la literatura antropol&oacute;gica, en <i>Ensayos antropol&oacute;gicos. 1990&#45;1997</i>, Andr&eacute;s F&aacute;bregas. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Tuxtla Guti&eacute;rrez: 123&#45;149.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 1997b <i>&Aacute;ngel Palerm Vich. Una Semblanza.</i> El Colegio de Jalisco. Zapopan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2001 <i>Lo sagrado del reba&ntilde;o. El futbol como integrador de identidades.</i> El Colegio de Jalisco. Zapopan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2003 <i>Reflexiones desde la tierra n&oacute;mada.</i> Universidad de Guadalajara/El Colegio de San Luis. Guadalajara.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2005 <i>Los a&ntilde;os estudiantiles. La formaci&oacute;n de un antrop&oacute;logo en M&eacute;xico.</i> Universidad de Guadalajara/El Colegio de San Luis/Universidad Intercultural de Chiapas. Guadalajara.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2006a <i>Chiapas antropol&oacute;gico.</i> Gobierno del Estado de Chiapas. Tuxtla Guti&eacute;rrez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2006b <i>S&iacute; se puede. Etnograf&iacute;a de una semana en California.</i> Editorial Viento al Hombro. Tuxtla Guti&eacute;rrez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2008 <i>Chiapas. Culturas en movimiento.</i> Editorial Culturas en Movimiento. Tuxtla Guti&eacute;rrez. &#91;Traducido al ingl&eacute;s y al italiano.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2010a <i>El mosaico chiapaneco. Etnograf&iacute;a de las culturas Ind&iacute;genas.</i> CDI. M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2010b Lo sagrado del reba&ntilde;o: el nacimiento de un s&iacute;mbolo, en <i>Futbol&#45;espect&aacute;culo, cultura y sociedad,</i> Samuel Mart&iacute;nez (coord.). Universidad Iberoamericana/Afinita Editorial. M&eacute;xico: 331&#45;339.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2010&#45;2011 <i>Configuraciones regionales mexicanas. Un planteamiento antropol&oacute;gico.</i> Gobierno del Estado de Tabasco/CEDESTAB. Villahermosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2012a <i>El mosaico chiapaneco. Etnograf&iacute;a de las culturas ind&iacute;genas.</i> Comisi&oacute;n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Ind&iacute;genas. M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2012b Chiapas: futbol y modernidad, en <i>Afici&oacute;n futbol&iacute;stica y rivalidades en el M&eacute;xico contempor&aacute;neo. Una mirada nacional,</i> Roger Magazine, J. Samuel Mart&iacute;nez y Sergio Varela (coords.). Universidad Iberoamericana. M&eacute;xico: 177&#45;197.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2012c Fronteras y colonialismo: una reflexi&oacute;n desde la frontera M&eacute;xico&#45;Guatemala. <i>The Journal of Latin American and Caribbean Anthropology,</i> 17, marzo: 6&#45;23. &#91;Publicado en l&iacute;nea el 15 de marzo de 2012.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2012d Chicago: futbol, identidad, migraci&oacute;n, en <i>Offside/Fuera de lugar. Futbol y migraciones en el mundo contempor&aacute;neo,</i> Guillermo Alonso Meneses y Luis Escala Rabad&aacute;n (coords.). El Colegio de la Frontera Norte/Clave Editorial. M&eacute;xico: 47&#45; 63.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2012e La etnograf&iacute;a: el descubrimiento de muchos M&eacute;xicos profundos. Entrevista a Andr&eacute;s F&aacute;bregas Puig, Nicol&aacute;s Olivos Santoyo y Hadlyn Cuadriellos Olivos. <i>Andamios. Revista de Investigaci&oacute;n Social,</i> 9, 19, mayo&#45;agosto: 161&#45;199.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2013a Fray Mat&iacute;as de C&oacute;rdova y las ra&iacute;ces liberales del indigenismo mexicano. <i>Anuario 2011.</i> Centro de Estudios Superiores de M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica/Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Tuxtla Guti&eacute;rrez: 217&#45;232.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2013b Identidades en movimiento: la frontera sur de M&eacute;xico, en <i>Fronteras culturales, alteridad y violencia,</i> Miguel Olmos Aguilera (comp.). El Colegio de la Frontera Norte/Departamento de Estudios Culturales. M&eacute;xico: 97&#45;115.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2014a <i>El estudio de la vida pol&iacute;tica en antropolog&iacute;a: una evaluaci&oacute;n.</i> Unicach/CESMECA (Cuadernos del Sur, 1). San Crist&oacute;bal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2014b <i>El estudio de la vida pol&iacute;tica: una evaluaci&oacute;n.</i> Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas/CESMECA (Colecci&oacute;n Apuntes del Sur, 1). M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2014c V&iacute;ctor Bret&oacute;n S&oacute;lo de Sald&iacute;var, <i>Toacazo en los Andes Equinocciales tras la Reforma Agraria.</i> <i>Liminar,</i> rese&ntilde;a<i>. Estudios Sociales y Human&iacute;sticos</i>, XII, 1.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2014d Comentarios finales, en <i>Memoria visual. Producci&oacute;n y ense&ntilde;anza de la antropolog&iacute;a visual universitaria en M&eacute;xico,</i> Victoria Novelo y Everardo Gardu&ntilde;o (coords.). UABC&#45;Instituto de Investigaciones Culturales&#45;Museo. Baja California: 168&#45;179.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2014e La antropolog&iacute;a del deporte: un tema emergente en la antropolog&iacute;a de las orillas, en <i>Temas emergentes en la antropolog&iacute;a de las orillas,</i> Victoria Novelo y Juan Luis Sariego (coords.). Conaculta. Tuxtla Guti&eacute;rrez: 35&#45;49.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;bregas, Andr&eacute;s, Juan Pohlenz, Mariano B&aacute;ez y Gabriel Mac&iacute;as 1985 <i>La formaci&oacute;n hist&oacute;rica de la frontera sur</i>. CIESAS. M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&aacute;bregas, Andr&eacute;s y Pedro Tom&eacute; 1999 <i>Entre mundos. Relaciones interculturales entre M&eacute;xico y Espa&ntilde;a.</i> El Colegio de Jalisco. Zapopan.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; 2001 <i>Entre mundos. Estudios de caso entre M&eacute;xico y Espa&ntilde;a.</i> El Colegio de Jalisco. Zapopan.</font></p>      ]]></body>
</article>
