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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tempus omnia et singula consumens,<sup><a href="#nota">1</a></sup></i> ese lema encontrado en un grabado de Pieter Brueghel el Viejo de 1574, describe el "triunfo del tiempo" sobre el todo y las partes de la vida activa. Es la comprobaci&oacute;n de la entrop&iacute;a irreversible e inevitable de energ&iacute;a, en todas sus formas, incluyendo las actividades editoriales. Todo tiene su caducidad: la persistencia del papel sobre el cual se imprime un texto es limitada, igualmente su formato digital, que puede convertirse en basura ilegible dentro de pocas d&eacute;cadas,<sup><a href="#nota">2</a></sup> como tambi&eacute;n llega a su fin el tiempo adicional que un investigador dedica a la coordinaci&oacute;n de una revista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de 10 a&ntilde;os, con 22 n&uacute;meros editados, dejo <i>Anales del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas.</i> Y, sin caer en la trampa de la autoevaluaci&oacute;n de este tiempo al frente de la revista, me permito mencionar que intent&eacute; equilibrar la tradici&oacute;n del Instituto y la innovaci&oacute;n de nuestra disciplina, la historia del arte, aun debajo de su techo conceptual m&aacute;s amplio, las investigaciones est&eacute;ticas, adem&aacute;s de alternar entre temas del arte mexicano e internacional &#151;todo con la idea de convertir a los <i>Anales</i> en un foro vital para los debates intelectuales sobre el potencial de nuestras investigaciones. En tiempos neoliberales, cuando cada vez m&aacute;s se cuestiona la inversi&oacute;n estatal en las humanidades, es una gran ventaja contar con un &oacute;rgano editorial que presenta la investigaci&oacute;n sobre las culturas visuales (y tambi&eacute;n sonoras) a un p&uacute;blico interesado. Para un pa&iacute;s como M&eacute;xico, que nutre su identidad colectiva en gran parte por su cultura, esa tarea es esencial. Al mismo tiempo, las relaciones internacionales en que se encuentran el Instituto y su revista especializada ayudan a evitar cualquier tipo de pensamiento unidimensional, &uacute;nicamente enfocado en lo propio. Al contrario, el espectro de temas y autores de diversas partes del mundo, que contribuyeron con textos para nuestra revista, demuestra un intercambio acad&eacute;mico productivo en un mundo donde gradualmente se disuelven los antiguos centros de poder discursivo. En cierta manera, los <i>Anales</i> aportan elementos interesantes a la construcci&oacute;n colectiva y continua de una historia del arte global, <i>World Art History,</i> que es mucho m&aacute;s que una acumulaci&oacute;n de historiograf&iacute;as nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para fortalecer las redes internacionales de nuestra disciplina, la revista dispone ahora de un instrumento poderoso, su versi&oacute;n en l&iacute;nea,<sup><a href="#nota">3</a></sup> misma que atrajo nuevos lectores no s&oacute;lo en Am&eacute;rica Latina (donde no existe la barrera comunicativa del idioma), sino en muchos otros contextos del mundo, donde surgi&oacute; la curiosidad intelectual sobre las investigaciones est&eacute;ticas del Instituto. Cabe mencionar que el mismo sitio de los <i>Anales</i> tambi&eacute;n permite consultar todos los n&uacute;meros anteriores de la revista desde su fundaci&oacute;n &#151;un fondo inagotable para iniciarse en la historia conceptual de las investigaciones est&eacute;ticas en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no quiero ocultar los problemas que enfrentamos: en primer lugar, la exigencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (Conacyt) al obligarnos a producir dos n&uacute;meros al a&ntilde;o, aunque el nombre propio de la revista indica su periodicidad anual, no bianual, lo cual influy&oacute; en la configuraci&oacute;n de los n&uacute;meros. La permanente presi&oacute;n de tiempo provoc&oacute; que cada n&uacute;mero se armara con los escasos art&iacute;culos disponibles, sin tener la oportunidad de tomar de un acervo amplio los textos y realizar combinaciones tem&aacute;ticas. En este sentido, el trabajo de la coordinaci&oacute;n de la revista fue m&aacute;s bien presto teniendo poco en com&uacute;n con el trabajo del editor tradicional. A veces, la labor editorial requer&iacute;a tambi&eacute;n cierta habilidad terap&eacute;utica, en especial cuando surg&iacute;an dict&aacute;menes negativos y el autor se quejaba. No obstante, no hay marcha atr&aacute;s en la consolidaci&oacute;n de los <i>Anales</i> como revista especializada a nivel internacional, con el alto est&aacute;ndar y el control riguroso de calidad acad&eacute;mica. El dictamen razonado, tan molesto como puede parecer a algunos autores, es un instrumento indispensable para la difusi&oacute;n internacional de las investigaciones, concluidas o en curso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, predominan mis impresiones positivas y alentadoras de la d&eacute;cada pasada en la coordinaci&oacute;n de la revista. Por supuesto, tambi&eacute;n es importante se&ntilde;alar que tal labor depende de un equipo capacitado y de una infraestructura editorial adecuada. Aprovecho para agradecer a los tres directores del Instituto durante esta d&eacute;cada: a Mar&iacute;a Teresa Uriarte, quien me encomend&oacute; la revista, en colaboraci&oacute;n con mis muy estimadas colegas D&uacute;rdica S&eacute;gota (coordinadora principal de los n&uacute;meros 78&#45;86) y Mar&iacute;a Jos&eacute; Esparza Liberal (primero subcoordinadora y despu&eacute;s, hasta el n&uacute;mero 89, co&#45;coordinadora); a Arturo Pascual, quien hizo posible mi continuaci&oacute;n frente a los <i>Anales,</i> y a Renato Gonz&aacute;lez Mello, con quien comparto un serio inter&eacute;s en las estructuras operativas y los potenciales acad&eacute;micos de la revista. Tambi&eacute;n doy las gracias a los tres jefes del Departamento de Publicaciones del IIE, Ena Lastra, Miguel de la Torre Yarza y Jaime Soler Frost, por su apoyo profesional en los procesos editoriales. Adem&aacute;s, fue un gusto trabajar con los colegas del Instituto y de otras instituciones que contribuyeron con textos o los dictaminaron. Cabe mencionar que se mantuvo la alta calidad editorial de la revista gracias al cuidado de la producci&oacute;n por parte de Lilia L&oacute;pez Gardu&ntilde;o, Iliana Rodr&iacute;guez Zuleta y especialmente Karla Richterich, alma de la revista. <i>Last but not least,</i> agradezco el apoyo profundo e invaluable de Ana Gardu&ntilde;o y las inspiraciones inesperadas de Carola y Alexander, quienes refrescan mi mente m&aacute;s all&aacute; de todas las rutinas y preocupaciones acad&eacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Peter Krieger</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;Aprovecho la cita de este lema en lat&iacute;n para se&ntilde;alar una fe de errata, en mi texto "Nam June Paik. La muerte del maestro de los monitores", <i>Anales del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas,</i> vol. XXIX, n&uacute;m. 90, primavera de 2007,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=793088&pid=S0185-1276201200010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> en el cual aparece en la p. 270 el error de dedo <i>sigula</i> en lugar de <i>singula.</i> Hasta la fecha no he recibido ning&uacute;n reclamo por parte de alg&uacute;n fil&oacute;logo del lat&iacute;n, pero de cualquier modo conviene hacer la aclaraci&oacute;n.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;V&eacute;ase al respecto Peter Krieger, <i>"Bunker</i> de im&aacute;genes", <i>Anales del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas,</i> vol. XXII, n&uacute;m. 77, primavera de 2000, pp. 269&#45;276.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=793090&pid=S0185-1276201200010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. V&eacute;ase <a href="http://www.analesiie.unam.mx" target="_blank">www.analesiie.unam.mx</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=793092&pid=S0185-1276201200010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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