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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Dualidad, ¿escultura prehispánica o del siglo XX?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La <i>Dualidad</i>, &iquest;escultura prehisp&aacute;nica o del siglo XX?</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rub&eacute;n B. Morante L&oacute;pez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n de la autenticidad de las obras prehisp&aacute;nicas ha sido una de las facetas que m&aacute;s atraen a los especialistas. Dictaminar la autenticidad de una obra tiene repercusiones relevantes en los estudios de la historia del arte y de la arqueolog&iacute;a mesoamericanos. La &eacute;tica profesional debe ponerse por delante de cualquier opini&oacute;n, ya que considerar falsa una obra aut&eacute;ntica equivale a condenarla a permanecer soslayada y, por otro lado, juzgarla aut&eacute;ntica, sin serlo, vuelve infructuoso o dudoso el trabajo de los estudiosos que obtienen informaci&oacute;n de ella. Para elaborar un dictamen se debe hacer un recuento hist&oacute;rico que abarque desde el momento en que se tuvo conocimiento de la existencia de una pieza hasta el actual. Aparte de ello, es preciso realizar un acucioso an&aacute;lisis tanto desde el punto de vista estil&iacute;stico como art&iacute;stico, conceptual y t&eacute;cnico. Para llegar a una conclusi&oacute;n definitiva, profesional y seria, deben coincidir los resultados de todos esos estudios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Descripci&oacute;n y procedencia</i></b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La<i> Dualidad</i> es una escultura de basalto actualmente en exhibici&oacute;n en el Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa. Tiene 0.45 m de altura y un di&aacute;metro de 0.30 m en su parte superior y de 0.15 m en su base, y pesa alrededor de 25 kg. Se trata de una cabeza humana con un relieve que la divide transversalmente en dos partes: su mitad derecha muestra el rostro de un personaje y la parte complementaria aparece lisa. Carece de cabello y en su parte inferior cuenta con una espiga con forma de copa que termina en una base circular: simula el cuello del individuo (<a href="#f1">figs. 1</a>, <a href="#f2">2</a> y <a href="#f3">3</a>). Durante a&ntilde;os se ha considerado una de las piezas emblem&aacute;ticas del gran museo veracruzano e incluso de las culturas de la costa del Golfo de M&eacute;xico. Su imagen ha sido escogida como portada de revistas como<i> La Palabra y el Hombre</i><sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> y como s&iacute;mbolo de varios congresos. Inspirada en ella, en 2007, la empresa Tenaris Tamsa mont&oacute;, en su planta de Veracruz, <i>Dualidad</i>, exposici&oacute;n privada con 31 piezas del Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa que cur&oacute; su actual directora, Sara Ladr&oacute;n de Guevara. Con excepci&oacute;n del que escrib&iacute;,<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> ha aparecido en todos los libros y cat&aacute;logos del museo.<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> Los autores de ellos repiten lo que escribi&oacute; Medell&iacute;n en 1975: que "es de la cultura totonaca Poscl&aacute;sica tard&iacute;a, siglos XIII&#45;XV de la Era, &#91;y que...&#93; alude a la ambivalencia de los dioses, seres y cosas, es decir la uni&oacute;n de los opuestos &#91;...&#93; partiendo de que los mesoamericanos entendieron la Creaci&oacute;n como fruto de una dualidad, Ometeotl".<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> Mariana Frenk agrega la foto de la pieza a la tercera edici&oacute;n en espa&ntilde;ol del libro de Paul Westheim,<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> que para entonces ten&iacute;a seis a&ntilde;os de haber fallecido y no conoci&oacute; la escultura.</font></p>     <p align="center"><a name="f1"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f1.jpg"></p>     <p align="center"><a name="f2"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f2.jpg"></p>     <p align="center"><a name="f3"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f3.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las publicaciones, la <i>Dualidad</i> se reporta procedente de un punto cercano al puerto de Veracruz, del cual, al parecer hacia la d&eacute;cada de 1950, fue transportada a la Biblioteca Municipal de Veracruz. Posteriormente se le traslad&oacute; a la capital del estado, donde se coloc&oacute; en una vitrina, detr&aacute;s de la Cabeza Colosal 5, en el segundo edificio (hoy demolido) del Museo de Antropolog&iacute;a de la Universidad Veracruzana inaugurado en 1966. En los registros de dicho museo, se es m&aacute;s espec&iacute;fico en cuanto a su origen: se trata de la &uacute;nica obra prehisp&aacute;nica que ha sido reportada como procedente del M&eacute;dano del Perro, sitio donde probablemente no hubo ning&uacute;n asentamiento prehisp&aacute;nico.<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup></font></p>      <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>An&aacute;lisis estil&iacute;stico</i></b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar del origen atribuido a la escultura y de que se la ha considerado producida por las culturas de la costa del Golfo, un an&aacute;lisis comparativo nos lleva a concluir que definitivamente no corresponde al estilo de esta regi&oacute;n. En realidad, es tan at&iacute;pica que no se parece a ninguna otra escultura prehisp&aacute;nica. Si tratamos de compararla con obras de otros puntos de Mesoam&eacute;rica, el estilo apreciable en la parte labrada del rostro se asemeja mucho m&aacute;s al de las esculturas del Poscl&aacute;sico y el centro de M&eacute;xico. Cabe la posibilidad de que hubiese sido importada durante alguna de las conquistas o migraciones registradas desde el altiplano hacia sitios como Cuauhtochco, Zempoala y Cotaxtla, pero, definitivamente, al no tener un contexto claro de procedencia, debi&oacute; ser catalogada como mexica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, cabe reiterar que al hablar del estilo me refiero &uacute;nicamente a la parte labrada del rostro, y habr&iacute;a que a&ntilde;adir que la concepci&oacute;n general de la obra recuerda las esculturas de Pablo Picasso cuando estuvo de moda recuperar el arte primitivo, en la primera mitad del siglo XX.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f4.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>An&aacute;lisis art&iacute;stico</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si observamos a la<i> Dualidad </i>de frente, podemos ver que la mitad correspondiente al rostro es mucho m&aacute;s amplia que la que aparece lisa, o sea, que el escultor no cuid&oacute; un principio fundamental del arte prehisp&aacute;nico: la simetr&iacute;a. Por otro lado, lo que provoca la sensaci&oacute;n de que se trata de una obra inacabada no es la mitad de la escultura que no tiene rostro y que se halla perfectamente pulida, sino el tabique de la nariz y la oreja, &aacute;reas apenas esbozadas en la mitad que tiene rostro y donde, al parecer, el artista enfrent&oacute; un problema que no pudo resolver y que concluy&oacute; aplicando golpes de marro. Si notamos que ni siquiera el soporte del cuello, asentado en la base donde se exhibe (&uacute;nica parte de la obra que no se ve), se dej&oacute; sin pulir, veremos que estas dos superficies irregulares, sin pulir, se presentan de manera muy selectiva: en la oreja y en la l&iacute;nea del relieve que divide la parte sin rostro de la parte con rostro, a la altura del tabique de la nariz. En resumen, se us&oacute; un recurso poco t&eacute;cnico: los golpes (m&aacute;s de diez en la secci&oacute;n de la oreja) que se le dieron &#151;probablemente, en la &eacute;poca en que se hizo la escultura, con instrumentos similares al marro y al cincel actuales&#151; para integrar burdamente el tabique de la nariz a la parte lisa y para no labrar una oreja (<a href="#f5">figs. 5</a> y <a href="#f6">6</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="f5"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f5.jpg"></p>     <p align="center"><a name="f6"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f6.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuello del personaje tambi&eacute;n es at&iacute;pico. En la Am&eacute;rica prehisp&aacute;nica se hicieron cabezas unidas a espigas, que en Mesoam&eacute;rica se conocen como "clavos arquitect&oacute;nicos" y en la regi&oacute;n andina como "cabezas clavas". En ellas, las espigas no est&aacute;n pulidas y salen de la parte posterior de la cabeza para incrustarse en el muro o talud de un edificio. El caso de la<i> Dualidad</i> es distinto, ya que presenta un cuello bien pulido (incluso en la cara que asienta y que no se ve). Adem&aacute;s, carece de torso. La funci&oacute;n del cuello de la<i> Dualidad</i> es servir de soporte a la escultura, pues le brinda estabilidad para exhibirla sobre un mueble o base, lo cual no se ha visto en otra escultura prehisp&aacute;nica. M&aacute;s que una obra simb&oacute;lico&#45;utilitaria, esta pieza puede considerarse un ejemplo muy raro de arte decorativo ind&iacute;gena.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ideas fundamentales del arte prehisp&aacute;nico han sido tratadas por diversos autores.<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup> Paul Westheim, pionero al respecto, afirma que el arte prehisp&aacute;nico era un "Arte colectivo m&aacute;gico&#45;religioso &#91;cuyo fin era...&#93; crear obras destinadas a la comunidad &#91;...&#93; No es un invento de una imaginaci&oacute;n art&iacute;stica, su fin no es embellecer".<sup><a name="n8b"></a><a href="#n8a">8</a></sup> Beatriz de la Fuente,<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup> por su parte, afirma: "Lo que hoy llamamos arte no ten&iacute;a una equivalencia absoluta en el arte ind&iacute;gena &#91;...&#93; En ese sentido &#151;contin&uacute;a&#151; la escultura antigua de M&eacute;xico revela en esencia las ideas, los mitos, los rituales &#91;...&#93; y, en otro orden, acciones de una comunidad determinada, sean sociales o de plena vida cotidiana".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No veo estas ideas en la <i>Dualidad</i>. A&uacute;n m&aacute;s &#151;y he ah&iacute; el problema central&#151;: en Mesoam&eacute;rica, al igual que en la Edad Media, el arte se subordinaba a la religi&oacute;n y a la pol&iacute;tica, y no exist&iacute;a por s&iacute; mismo. No vemos en esta obra la funcionalidad del arte prehisp&aacute;nico, ligada al poder y a la cosmovisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>An&aacute;lisis conceptual</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora, se ha repetido que en la <i>Dualidad</i> est&aacute; Ometeotl, el dios dual, y que en ella tenemos la amalgama de la vida y la muerte, de lo humano y lo divino, de la naturaleza y el hombre... Seg&uacute;n Medell&iacute;n, "alude a la ambivalencia de los dioses, seres y cosas, es decir la uni&oacute;n de los opuestos". Felipe Sol&iacute;s repite casi lo mismo y a&ntilde;os despu&eacute;s Sara Ladr&oacute;n de Guevara hace lo propio. Se trata de interpretaciones que leen en la mente del escultor ideas que dudosamente intentaba plasmar. Si quer&iacute;a representar la dualidad vida&#45;muerte o la ambivalencia de los dioses y seres, &iquest;por qu&eacute; no esculpi&oacute; los s&iacute;mbolos de la muerte o los atributos que identificaban a las deidades? &iquest;Por qu&eacute; en la <i>Dualidad</i> no se manej&oacute; ese idioma pl&aacute;stico, ese c&oacute;digo gr&aacute;fico que se reconoce&#160;en distintos lugares de Mesoam&eacute;rica, sin importar las lenguas que se hablaran en&#160;ellos? All&iacute; s&oacute;lo est&aacute; el ojo, la media nariz y la media boca de un ser humano, el m&aacute;s gen&eacute;rico de todos, ya que no tiene sexo, raza, edad o clase social. Si nos identificamos a trav&eacute;s de nuestros rasgos faciales, en un lado est&aacute; el rostro y en el otro el no&#45;rostro, la identidad y la carencia de ella, lo acabado y lo inacabado; all&iacute; est&aacute; la forma que, a trav&eacute;s del arte, emerge de la materia. En el Viejo Continente, Miguel &Aacute;ngel Buonarroti manifest&oacute; el sentimiento de muchos artistas que dicen ver en el bloque de piedra, antes de labrarlo, las formas que de&#160;&eacute;l surgir&aacute;n; as&iacute;, el gran escultor italiano present&oacute; a sus esclavos<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup> tratando de&#160;liberarse del bloque de m&aacute;rmol. En la <i>Dualidad</i> lo evidente es una mezcla&#160;de lo abstracto y lo realista, un pensamiento universal m&aacute;s vinculado con el arte que con el principio filos&oacute;fico de dualidad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por a&ntilde;os he buscado en una pintura o escultura prehisp&aacute;nica la representaci&oacute;n de un concepto similar. Por un tiempo pens&eacute; que la ten&iacute;a en una escultura olmeca: el Monumento SL&#45;105 de San Lorenzo Tenochtitlan, hallado por Ann Cyphers.<sup><a name="n11b"></a><a href="#n11a">11</a></sup> Se trata de una escultura mutilada que representa una compleja escena donde intervienen un personaje, una serpiente y un animal del que s&oacute;lo quedan dos patas con cuatro dedos y garras, al parecer de un jaguar, a ambos lados de la cabeza del personaje, mismo que s&oacute;lo tiene definida la mitad del rostro, ya que en la otra mitad se practicaron una serie de perforaciones. La presencia de la serpiente y el posible jaguar, sugiere que la escultura presentaba una escena m&iacute;tica, como las que aparecen en otras esculturas de San Lorenzo, y ello indica un concepto diferente al que se presenta en la <i>Dualidad</i>.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>An&aacute;lisis t&eacute;cnico</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este punto, proced&iacute; a realizar un estudio del material y de las marcas de los instrumentos usados para esculpir la obra. En cuanto al material, observ&eacute; que se trata de un basalto muy parecido al que se empleaba para elaborar las lajas colocadas en las banquetas de la ciudad de Veracruz. Esas lajas se obten&iacute;an en la regi&oacute;n de las altas monta&ntilde;as, ya que el basalto es una roca volc&aacute;nica extrusiva, y ello indica que el material con que se hizo la <i>Dualidad</i> no es local, pues posiblemente se trajo del estado de Puebla. Si la piedra fue labrada en el M&eacute;dano del Perro, el bloque que se transport&oacute; debi&oacute; pesar aproximadamente el doble de la pieza, o sea, unos 60 kg. En tiempos prehisp&aacute;nicos, un tameme (cargador) llevaba sobre la espalda 25 kg en promedio, por lo que no hubiese aguantado esta piedra desde la cantera, a m&aacute;s de 100 km de distancia. Pudieron traerla dos <i>tamemes</i> o uno solo si la trajo ya terminada, pero aqu&iacute; cabe preguntar: &iquest;para qu&eacute; tomarse tanto trabajo en llevar esta obra a un punto donde nadie iba a observarla? Fue labrada con cincel y posteriormente recibi&oacute; un pulimento, que se extiende incluso hasta la cara oculta de la base sobre la cual se asienta la pieza.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo an&aacute;lisis t&eacute;cnico consisti&oacute; en la observaci&oacute;n macrosc&oacute;pica de la pieza a trav&eacute;s de acercamientos fotogr&aacute;ficos que posteriormente fueron ampliados en la pantalla de la computadora. El mismo an&aacute;lisis se efectu&oacute; con otras piezas prehisp&aacute;nicas procedentes de distintos sitios y confeccionadas con basalto en diversas &eacute;pocas, cuya autenticidad es indudable, como los gemelos de Azuzul y la piedra de Uno Conejo de Xicochimalco, entre otras (<a href="#f7">fig. 7</a>). Tambi&eacute;n se fotografi&oacute; una laja de basalto de una banqueta a la que se hab&iacute;an dado algunos golpes con un cincel de hierro, como los usados por los alba&ntilde;iles (<a href="#f8">fig.&#160;8</a>). La comparaci&oacute;n de las fotograf&iacute;as me llev&oacute; a las siguientes conclusiones:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1)&#9;En las piezas prehisp&aacute;nicas no se aprecia el golpe de las hachuelas de piedra utilizadas en el labrado, tanto porque &eacute;ste desbastaba la piedra sin dejar huella como porque la obra se somet&iacute;a posteriormente a un pulimento.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)&#9;En algunos puntos del medio rostro de la <i>Dualidad</i> se ven con claridad los golpes del instrumento utilizado cuando se esculpi&oacute; la obra. Especialmente en la boca se notan los golpes de un cincel delgado. Las &#173;marcas son muy parecidas a las que hizo el cincel de hierro en las lajas de banqueta.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3)&#9;En cuanto al pulido, la<i> Dualidad</i> presenta un pulido general muy parecido al que se hizo con m&aacute;quina en las lajas de banqueta.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4)&#9;Por &uacute;ltimo, el cuello de la <i>Dualidad </i>y su base, que es perfectamente redonda, parecen haber sido elaborados en un torno, instrumento que no se conoc&iacute;a en el M&eacute;xico prehisp&aacute;nico.</font></p> 	      <p align="center"><a name="f7"></a></p> 	      <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f7.jpg"></p> 	      <p align="center"><a name="f8"></a></p> </blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a6f8.jpg"></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Conclusiones</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis del origen supuesto de la<i> Dualidad</i> indica dos posibilidades: una, que el artista viviese lejos de cualquier poblaci&oacute;n y que all&iacute; esculpiera su obra; otra, que la obra se hubiese llevado hasta una duna inhabitada, no sabemos con qu&eacute; fin. Cualquiera de estas situaciones es dif&iacute;cil de creer. El an&aacute;lisis estil&iacute;stico y art&iacute;stico revela que se trata de una obra at&iacute;pica, sumamente rara en el arte prehisp&aacute;nico: no ostenta la simetr&iacute;a caracter&iacute;stica de las obras mesoamericanas, no se detalla la oreja de la porci&oacute;n que presenta el rostro y en ese punto la obra aparece inconclusa debido a un problema que no se supo resolver durante el esculpido. Los golpes de cincel en la boca no se detallaron con el pulido. Todo indica que el escultor era poco diestro. En cuanto a su concepto, la gran mayor&iacute;a de las obras del arte prehisp&aacute;nico, si no es que todas, expresan dos tem&aacute;ticas: la vida m&iacute;tica y la vida cotidiana, y, en el caso de la<i> Dualidad</i>, al parecer, no estamos ante ninguna de ellas. S&oacute;lo merced a una interpretaci&oacute;n actual, la <i>Dualidad</i> presenta ideas filos&oacute;ficas ligadas al dualismo y en ese marco resulta evidente un concepto est&eacute;tico derivado del pensamiento moderno y occidental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se tratara de una obra aut&eacute;ntica, tendr&iacute;amos ante nosotros una escultura muy importante, pues indicar&iacute;a que su creador hab&iacute;a llegado, de manera independiente, a un concepto del arte muy similar al que en el siglo XVI ten&iacute;a Miguel &Aacute;ngel Buonarroti, con la diferencia de que del escultor de la<i> Dualidad</i> s&oacute;lo conocemos una obra con carencias t&eacute;cnicas muy notorias. &iquest;C&oacute;mo pudo este hombre reflejar en una escultura conceptos art&iacute;sticos tan revolucionarios para su tiempo y espacio?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el soporte&#45;cuello de la<i> Dualidad</i> tambi&eacute;n indicar&iacute;a que en la &eacute;poca prehisp&aacute;nica algunas esculturas se presentaban de manera muy similar a la de obras de arte hoy exhibidas en los hogares y los museos: sobre muebles o bases. Pero lo que confirma las observaciones anteriores es la materia prima, los instrumentos y la t&eacute;cnica escult&oacute;rica usados para labrar la <i>Dualidad</i>, que corresponden al siglo XX y no a las fechas atribuidas a la pieza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la investigaci&oacute;n del origen de la <i>Dualidad</i> y los an&aacute;lisis estil&iacute;stico, conceptual y t&eacute;cnico efectuados coinciden en que estamos ante una escultura producida en el siglo XX.&#160;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>.La Palabra y el Hombre, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, n&uacute;m. 92, diciembre de 1994.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. Rub&eacute;n B. Morante L&oacute;pez, <i>Gu&iacute;a oficial del Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa</i>, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz&#45;Universidad Veracruzana, 2004.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. Entre ellos se pueden citar: Alfonso Medell&iacute;n Zenil, <i>Gu&iacute;a oficial del Museo de Antropolog&iacute;a de la Universidad Veracruzana</i>, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, 1975, p. 68, y tambi&eacute;n Obras maestras del Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz/Studio Beatrice Trueblood, 1983, p. 150; Fernando Winfield, Gu&iacute;a de Monumentos, Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana/Patronato del Museo de Antropolog&iacute;a, 1987, p. 28; Roberto Williams, <i>Gu&iacute;a del Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa</i>, Xalapa, Universidad Veracruzana, 1992, p. 54; Felipe Sol&iacute;s, "El centro de Veracruz", en Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa, M&eacute;xico, Studio Beatrice Trueblood, 1992, p. 158; una segunda gu&iacute;a de Fernando Winfield, Gu&iacute;a oficial. Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz/Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia/JGH, 1996, p. 83, y una m&aacute;s que escribi&oacute; Sara Ladr&oacute;n de Guevara: "Museo de Antropolog&iacute;a&#160;de Xalapa", M&eacute;xico, Arqueolog&iacute;a Mexicana, n&uacute;m. 22 (ed. especial), M&eacute;xico, 2006, p. 44.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. Medell&iacute;n Zenil, Gu&iacute;a oficial..., op. cit., p. 68. Este autor se&ntilde;ala, en l&iacute;neas generales, lo mismo acerca de la <i>Dualidad</i>, en Obras maestras..., op. cit., p. 150.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>. Paul Westheim, Arte antiguo de M&eacute;xico, M&eacute;xico, Biblioteca era (Serie Mayor), 1985.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a>.  En 2008, inici&eacute; y conclu&iacute; una investigaci&oacute;n en el puerto de Veracruz con el fin de localizar el sitio exacto donde se report&oacute; el hallazgo de la <i>Dualidad</i>. En los registros se&#160;le llam&oacute; M&eacute;dano del&#160;Perro. Este nombre ha variado ligeramente y en la actualidad se le conoce como la Duna de los Perros. En su parte alta se construy&oacute; una unidad habitacional. Su parte sudoccidental comprende un gran lote bald&iacute;o que es posible recorrer a trav&eacute;s de brechas trazadas por los vecinos sobre la arena, entre una vegetaci&oacute;n baja y seca. En mis recorridos a pie no pude ver un solo vestigio cultural prehisp&aacute;nico. Me concentr&eacute; en las zanjas hechas por el agua y los acarreos muestran materiales de origen muy reciente, que incluyen pl&aacute;sticos y escombros de viviendas modernas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>.  Aunque hay muchas m&aacute;s obras al respecto, mencionar&eacute; aqu&iacute; a tres de los m&aacute;s reconocidos autores en este tema: Beatriz de la Fuente, Mar&iacute;a Teresa Uriarte y Leticia Staines, La escultura prehisp&aacute;nica de Mesoam&eacute;rica, M&eacute;xico, Jaca Book/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2003; Westheim, op. cit., y Paul Gendrop, Arte prehisp&aacute;nico en Mesoam&eacute;rica, M&eacute;xico, Trillas, 1976.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a>.  Westheim, op. cit., pp. 61 y 62.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a>.  De la Fuente et al., op. cit., p. 49.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a>. Tal ejemplo se inserta en este escrito para contextualizar la sensaci&oacute;n de lo inacabado que sugieren algunas esculturas como la tratada en este art&iacute;culo. No queremos por supuesto hacer ning&uacute;n otro tipo de comparaciones: ni estil&iacute;sticas ni est&eacute;ticas y mucho menos temporales. Los esclavos que se exhiben actualmente en el Museo del Louvre muestran con su uni&oacute;n a la piedra el efecto de la obra inacabada, que seg&uacute;n Michel Gallet (The Louvre, Par&iacute;s, F. Hazan Vilo, 1966) toma el significado dram&aacute;tico del intento de romper la servidumbre. Los prisioneros que se encuentran en la Academia de Florencia, de acuerdo con Simonetta Rasponi (Michelangelo, Nueva York, Avenel&#160;Books &#91;New Avenel Books&#93;, 1978, p. 9), muestran el perfecto ejemplo de la creencia&#160;de Miguel&#160;&Aacute;ngel en que las formas est&aacute;n ya presentes en el material y que corresponde al artista liberarlas. Lo que nos lleva a hacer esta comparaci&oacute;n no es otra cosa sino la posibilidad &#151;no sabr&iacute;a decir qu&eacute; tan remota&#151; de que, como la obra de Miguel &Aacute;ngel inspir&oacute; esculturas similares de artistas europeos posteriores, tambi&eacute;n hubiese inspirado, en el siglo XX, al escultor de la <i>Dualidad</i> del Museo de Antropolog&iacute;a de Xalapa. Lo cierto es que durante los casi ocho a&ntilde;os que&#160;fui director de dicho museo, la gran mayor&iacute;a de los cientos de visitantes que conduje a trav&eacute;s de sus salas expresaron que esa escultura les daba la idea de "algo inacabado", m&aacute;s que de la dualidad a que se refieren los arque&oacute;logos veracruzanos que aqu&iacute; menciono. Ello se debe sobre todo al hecho de que la uni&oacute;n entre la parte definida del rostro y la parte lisa est&aacute;, en efecto, inacabada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a>. Ann Cyphers, Escultura olmeca de San Lorenzo Tenochtitlan, M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Coordinaci&oacute;n de Humanidades, 2004, pp. 178&#45;181.</font></p>     ]]></body>
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