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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Vera Vald&eacute;s Lakowsky, <i>La plata en la historia. Del albo brillo a la pureza y perfecci&oacute;n</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marialba Pastor</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Plaza y Vald&eacute;s, 2008, 646 pp</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Historiadora, profesora titular de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras&#150;UNAM.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diversas tem&aacute;ticas abordadas a lo largo de las 646 p&aacute;ginas de este libro, dividido en cinco cap&iacute;tulos con un criterio principalmente cronol&oacute;gico,<sup><a href="#notas">1</a></sup> confluyen en un hecho hist&oacute;rico central: la multiplicidad de funciones adquirida por la plata (entre el momento de su descubrimiento, explotaci&oacute;n e intercambio) con la aparici&oacute;n de las civilizaciones antiguas, hacia el a&ntilde;o 3000 a.C., y el momento en que se complet&oacute; el circuito del mercado mundial al quedar Am&eacute;rica y las islas del Pac&iacute;fico incorporadas a &eacute;l en el siglo XVI.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta multiplicidad se podr&iacute;a sintetizar en dos aspectos: la funci&oacute;n monetaria&#150;material y la funci&oacute;n suntuaria&#150;religiosa. Ambas presentan una mutua y constante dependencia. Desde mi punto de vista, esto convierte al libro en algo novedoso e interesante.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen muchas obras que abordan la funci&oacute;n de la plata en una regi&oacute;n y periodo determinados o que se concentran en el estudio de alg&uacute;n asunto particular relacionado con este metal: la propiedad, la tecnolog&iacute;a, la metalurgia, el trabajo, los gremios o el uso art&iacute;stico, religioso y ornamental. Muchos de ellos dejan de lado lo ocurrido con el metal blanco en el Medio Oriente, India y el este de Asia, dando la impresi&oacute;n de que la invenci&oacute;n y el desarrollo de las t&eacute;cnicas minero&#150;metal&uacute;rgicas ocurri&oacute; en Europa y que su valoraci&oacute;n religiosa y suntuaria se dio sobre todo en esas latitudes. La obra de Vera Vald&eacute;s, en cambio, procura tener un alcance en verdad mundial en t&eacute;rminos de la aparici&oacute;n y la desaparici&oacute;n de los distintos centros de desarrollo de la actividad minero&#150;metal&uacute;rgica a lo largo de la historia (China, India, Ir&aacute;n, Arabia, Europa, Jap&oacute;n y Am&eacute;rica). Adem&aacute;s, intenta hacerlo desde una perspectiva integral al no separar demasiado los &aacute;mbitos pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, cultural y religioso, en virtud de abordar sociedades eminentemente premodernas, donde la vida material y espiritual permanecen imbricadas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se sabe, la plata es sin&oacute;nimo de riqueza, abundancia, brillo, blancura, maleabilidad, pureza y perfecci&oacute;n. La obra plantea c&oacute;mo por mucho tiempo se crey&oacute; que los dioses la hab&iacute;an dotado de estas cualidades naturales a semejanza de ellos mismos, como aspiraci&oacute;n de lo que esperaban de los seres humanos. Por ello, la plata se busc&oacute; en los m&aacute;s profundos socavones de las m&aacute;s encrespadas monta&ntilde;as, se le arrebataba a quienes la pose&iacute;an, y se intercambiaba pac&iacute;fica o violentamente por otras mercanc&iacute;as. En todos los tiempos y los espacios, los objetos de plata fueron imprescindibles en los cultos sagrados e identificados con las autoridades del m&aacute;s elevado rango: reyes, arist&oacute;cratas y sacerdotes. A menudo fue el recipiente que recibi&oacute; la sangre del sacrificio humano o animal y una de las materias primas en la construcci&oacute;n de templos (pp. 195&#150;197), la confecci&oacute;n de objetos de arte y la ornamentaci&oacute;n; asimismo, fue convertida en monedas, exigida a las aldeas y los s&uacute;bditos de numerosas partes del mundo como un tributo sustituyendo al tributo en especie y, tarde o temprano, fue aceptada por todos los comerciantes como medio de canje por cualquier otra mercanc&iacute;a.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dial&eacute;ctica entre el poder divino y el poder pol&iacute;tico y material (pp. 155&#150;157), la fusi&oacute;n de lo sagrado y lo profano, lo civil y lo religioso, pueden observarse en las monedas de cualquier tiempo y lugar: en una cara se graban las efigies de las altas dignidades y en la cara opuesta s&iacute;mbolos religiosos como cruces, urnas, tumbas y dioses. Por ejemplo, dice la autora de este libro que a fines del siglo IV el emperador Teodosio inscribi&oacute; el monograma de Cristo para expresar el fin del mundo pagano y su conversi&oacute;n al cristianismo; que a fines del siglo VII los dirhemes del mundo isl&aacute;mico llevaron grabada la leyenda: "Dios es &uacute;nico, Dios es eterno" (pp. 217&#150;218); asimismo, m&aacute;s adelante, en otras monedas se estampar&iacute;an signos del poder divino de los reyes: el &aacute;guila de los Hohenstaufen o el escudo de los reyes de Arag&oacute;n. (p. 259) A ello podr&iacute;amos agregar que, por su mayor circulaci&oacute;n y en virtud de alcanzar aceptaci&oacute;n universal como mercanc&iacute;a, la plata convertida en dinero fue un excelente medio de propaganda del poder pol&iacute;tico y religioso en turno.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;En qu&eacute; radic&oacute; &#150;y radica&#150; el doble poder divino y terrenal del oro, la plata y otros metales? &iquest;Cu&aacute;l es el misterio que encierran los metales preciosos, el cual se extiende por supuesto al dinero en general? La autora de este libro encuentra la respuesta a estas dos preguntas en una palabra clave: la transmutaci&oacute;n. Los metales adquieren valor &#150;nos indica&#150; si se transmutan, debido precisamente, a su cualidad de transmutarlo todo: la naturaleza, los hombres, las mercanc&iacute;as e inclusive las almas; pues con oro y plata se adquieren todas las cosas, el cielo y la inmortalidad incluidas; adem&aacute;s, con oro y plata se alcanza una buena dote matrimonial, un buen estatus, respeto, honor y poder.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los seres humanos no sobreviven sin trasmutaciones, buscan de manera continua el cambio, tienden a fascinarse con las metamorfosis. As&iacute;, desde el siglo II a. C., en China se practic&oacute; la alquimia orientada a la b&uacute;squeda de la "vida eterna" y posiblemente a la transformaci&oacute;n de metales en oro. Esta pr&aacute;ctica siempre entra&ntilde;&oacute; complicadas connotaciones m&aacute;gicas y religiosas y gener&oacute; una l&oacute;gica particular de explicaci&oacute;n del mundo como resultado de la experimentaci&oacute;n permanente con mezclas y combinaciones (p. 345). De hecho, al laboratorio se le consider&oacute; un templo en cuya puerta se colocaba la serpiente enroscada en una vara de oro, o el drag&oacute;n vig&iacute;a de los tesoros (p. 339). En la Edad Media, los hornos se pensaron como altares donde se produc&iacute;a la conversi&oacute;n y el perfeccionamiento de la materia; el forjador fue visto como un mago protector de la pureza (p. 177); adem&aacute;s, quienes mezclaban sustancias y creaban otras nuevas se consideraron sabios divinizados.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posesi&oacute;n de metales constituy&oacute; una fuente de poder para los gobernantes (emperadores, reyes, pr&iacute;ncipes) y para los sacerdotes. Al ser universalmente aceptados como medio de cambio, representaron tambi&eacute;n el fundamento de la riqueza de las comunidades, las ciudades y las naciones, pues garantizaba la defensa de una naci&oacute;n y su posible expansi&oacute;n y conquista territorial,. De ah&iacute; que en el antiguo Egipto los faraones controlaran las minas, y que las de Lario fueran los pilares del poder&iacute;o mar&iacute;timo ateniense (pp. 153&#150;154). La exigencia de los estados respecto a pagar los tributos en plata motiv&oacute; la dominaci&oacute;n de unas regiones por otras (como la del mediterr&aacute;neo espa&ntilde;ol por el imperio romano o la de Am&eacute;rica por el imperio espa&ntilde;ol); sin embargo, dados los altos costos de extracci&oacute;n de la plata, los estados se vieron obligados a vender u otorgar concesiones a particulares. Tanto en la inversi&oacute;n p&uacute;blica como en la privada, empresarios de todos los tiempos se afanaron por conseguir fuerza de trabajo no remunerada, ya que el trabajo en la mina es duro, insalubre y peligroso. La esclavitud tuvo que justificarse en t&eacute;rminos de "pueblos superiores civilizados", nacidos para mandar, y "pueblos inferiores b&aacute;rbaros", nacidos para obedecer. Se podr&iacute;a a&ntilde;adir que extraer y refinar metales para fabricar armas, pu&ntilde;ales, espadas, y ca&ntilde;ones fue importante, parad&oacute;jicamente, para la preservaci&oacute;n de la misma esclavitud. De ah&iacute; el trabajo de los africanos en minas del todo el mundo, numeroso especialmente en Am&eacute;rica.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Templos como el de Apolo en Grecia resguardaron los tesoros de las diversas naciones y sus sacerdotes funcionaron como banqueros y prestamistas. El mismo templo fue el lugar de la transmutaci&oacute;n de los metales por los orfebres, de modo que, desde la antig&uuml;edad, se difundi&oacute; la idea de que los aldeanos no llevaba la riqueza al templo &#150;donde se encuentra la figura sagrada&#150; sino que ella misma la produce, pues en el camino al templo (como en el Camino de Santiago de Compostela) brotan los mercados, circula el dinero. Asimismo, desde &eacute;pocas antiguas, las casas de acu&ntilde;aci&oacute;n de moneda estuvieron dentro de los templos y palacios, o muy cerca de ellos. Los secretos de la miner&iacute;a conformaron una sabidur&iacute;a que se conserv&oacute; en guildas, colegios y gremios que funcionaron como clanes herm&eacute;ticos a los cuales se ingresaba despu&eacute;s de pasar por diversas pruebas, entre ellas jurar no compartir la informaci&oacute;n que ah&iacute; circulaba (pp. 178&#150;180).</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien entre gobernantes y particulares hubo un constante estira y afloja por controlar las tierras que albergaban minas (pp. 280&#150;292; 450&#150;456), la emisi&oacute;n de moneda por lo general se conserv&oacute; bajo el control del Estado con el fin de aumentar el poder pol&iacute;tico y simb&oacute;lico, as&iacute; como para manejar la econom&iacute;a a partir del incremento o disminuci&oacute;n de los precios (p. 267). &Eacute;sta fue una de las razones por las cuales las leyes consideraron que falsificar la moneda era robarle dinero al p&uacute;blico. Por ejemplo, en el siglo XIII, en la <i>IV Partida,</i> Alfonso X "El Sabio" estableci&oacute; la pena de muerte a los falsificadores de monedas y a quienes alteraran su composici&oacute;n (p. 295).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las monedas de plata, de albo brillo, como originalmente se le llam&oacute; a este metal, en su suavidad, blancura, pureza, luminosidad y lisura se encierra el misterio de la capacidad del ser humano de unirse arm&oacute;nicamente a la naturaleza y dominarla (p. 27). El conocimiento de los metales y su trasformaci&oacute;n siempre estuvo vinculado al conocimiento del cosmos por asociaci&oacute;n con los astros (p. 435): el Sol &#150;la parte masculina en muchas culturas&#150; con el oro; la Luna &#150;la parte femenina&#150; con la plata (pp. 163, 167, 170) y con los cuatro elementos: tierra, agua, fuego, aire (pp. 332&#150;338). En China se considera al oro, la plata y el cobre como poseedores de un origen com&uacute;n y sus cualidades obedecen a la relaci&oacute;n entre el <i>yin</i> y el <i>yang</i> establecida en el tao&iacute;smo (p. 228).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El uso cotidiano de utensilios de plata, vajillas, platones, trinches, joyas, etc&eacute;tera (pp. 587&#150;603), tambi&eacute;n guard&oacute; dimensiones religiosas de car&aacute;cter universal no s&oacute;lo por formar parte de las ceremonias religiosas sino porque: "Se consideraba que ingerir los alimentos o el agua en vasijas de plata permit&iacute;a una especie de contacto con la luz blanca, brillante universal&#91;...&#93;", adem&aacute;s de funcionar como antibacteriana (p. 355).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La extracci&oacute;n de los metales, como una actividad cubierta con un halo de magia y triunfo (p. 101), est&aacute; presente en la literatura de duendes, enanos y gnomos (pp. 157&#150;159, 161, 171), y el enigma de la monta&ntilde;a, el secreto de las profundidades "donde se encuentran almacenadas las cosas m&aacute;s preciosas del mundo" (p. 67), est&aacute; revestido de un doble sentido: es una especie de &uacute;tero materno de donde emerge la riqueza, pero tambi&eacute;n una especie de tumba que deja a todos en la pobreza.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Durante la Edad Media europea, ser&iacute;a Dios mismo, el elemento generador de los minerales y &eacute;stos, en &uacute;ltima instancia materializar&iacute;an su infinito poder creativo" (p. 69). Las leyendas en torno al Santo Grial (hecho de oro, de plata, o de ambos metales) posiblemente robado por los soldados de Antioquia, indican que deb&iacute;a ser encontrado por los cristianos, pues encerraba la grandeza y uno de los misterios mayores: un c&aacute;liz sin&oacute;nimo de fertilidad, envuelto en los p&eacute;talos de una flor, "lo que florece, lo que renace" (p. 394), es la luz, la verdad, "el c&aacute;liz en el que Cristo ofreci&oacute; su sangre a los ap&oacute;stoles durante la &uacute;ltima cena"; la sangre de la alianza para la remisi&oacute;n de todos los pecados; la sangre con virtudes purificadoras y de salvaci&oacute;n (p. 388).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro subraya la importancia de la extracci&oacute;n de los minerales, al igual que las innovaciones tecnol&oacute;gicas, pudi&eacute;ndose observar c&oacute;mo todo se transfiere de una zona a otra desde tiempos antiguos. Por ejemplo, la m&aacute;quina hidr&aacute;ulica con caballos para el desag&uuml;e de las minas data de tiempos romanos, aunque se modific&oacute; posteriormente varias veces, mantuvo los principios f&iacute;sicos de la mec&aacute;nica descubiertos en la antig&uuml;edad; al igual que las fraguas y los hornos, perfeccionados en distintos momentos, volver&aacute;n a causar asombro en Europa en el siglo xiii y m&aacute;s adelante en los siglos XV y XVI.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n proporcionada por este libro muestra lo absurdo de calificar a Europa como la depositaria permanente de la superioridad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica &#150;tal y como a menudo lo difunde la historiograf&iacute;a&#150; porque el mercado mundial se ampli&oacute; por oleadas, los intercambios globales fueron continuos y los focos de mayor desarrollo se alternaron entre el norte de &Aacute;frica, Asia y Europa, especialmente en tiempos de la Ruta de la Seda terrestre y mar&iacute;tima y el descubrimiento y la explotaci&oacute;n de la plata americana por los espa&ntilde;oles (pp. 309&#150;312).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La plata y otros metales, llamados de modo gen&eacute;rico dinero, fueron y siguen siendo considerados la garant&iacute;a de supervivencia de los hombres; la gente cree que son una manera de ahuyentar a la muerte, de alcanzar comodidades y placeres, de superar la obligaci&oacute;n del trabajo, de poner a otros al propio servicio, e inclusive de alcanzar la inmortalidad. Como lo narra el libro, poseer estos metales sacraliza o diviniza, es decir, concede el dominio sobre seres considerados inferiores, pero el secreto de tal poder encierra una ambivalencia: la avidez del dinero mata. Con referencia al individuo, sacrificar la vida en la pura acumulaci&oacute;n de dinero no deja vivir, esclaviza. Con referencia a la sociedad, su atesoramiento, esto es, su retenci&oacute;n fuera del circuito del intercambio, la empobrece. La usura, la codicia y la avaricia son reprobadas en los mitos &#150;Midas casi muere por el oro&#150;, constituyen pecados en todas las religiones y las leyes procuran castigarlas o limitarlas. Desde tiempos antiguos se apunta la ruindad de quien busca desaforadamente dinero. Her&oacute;doto, por ejemplo, narra que la reina Nicotris de Babilonia mand&oacute; construir un sepulcro en cuyo frente grab&oacute; la siguiente inscripci&oacute;n: "&#91;.&#93; si alguno de los reyes de Babilonia que vengan despu&eacute;s de m&iacute;, escaseare en dinero, abra este sepulcro y tome de &eacute;l lo que quiera; pero si no escaseare de &eacute;l, de ning&uacute;n modo lo abra, porque no le vendr&aacute; bien". Dar&iacute;o lo destap&oacute; y s&oacute;lo encontr&oacute; la siguiente frase: "Si no fueses insaciable de dinero, y no te valieses para adquirirle de medios ruines, no hubieras escudri&ntilde;ado las arcas de los muertos" (p. 124).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro concluye con esa locura por el dinero que se arrastra a lo largo de la historia y se refleja en cuentos y novelas sobre pesquisas de tesoros muchas veces acompa&ntilde;adas de claves secretas y mapas dif&iacute;ciles de descifrar y en la literatura sobre avaros que descubren c&oacute;mo el atesoramiento excesivo destruye la producci&oacute;n y el mercado, pues la riqueza es como la vida, s&oacute;lo el movimiento, la circulaci&oacute;n y el intercambio las producen (pp. 565&#150;566). S&oacute;lo ello genera trabajo y consumo, y s&oacute;lo as&iacute; es congruente con la forma m&aacute;gica circular del movimiento infinito de los astros, forma circular con la cual se identifican la mayor&iacute;a de las monedas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTA</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Cap&iacute;tulo I: Las operaciones minero&#150;metal&uacute;rgicas de la plata y los metales preciosos; Cap&iacute;tulo II: La plata en el mundo antiguo; Cap&iacute;tulo III: La plata en los siglos del IV al XIV; Cap&iacute;tulo IV: Las innovaciones minero&#150;metal&uacute;rgicas, la vinculaci&oacute;n interregional, los lazos econ&oacute;micos mundiales en los siglos XV y XVI. Cap&iacute;tulo V: La trascendencia de la plata entre los siglos XV y XVI.</font></p>      ]]></body>
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