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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pobres, humildes y miserables en la Edad Media</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Guillermina Antonio Garc&iacute;a*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Mollat, Michel, <i>Pobres, humildes y miserables en la Edad Media. Estudio social.</i> Trad. Carlota Vall&eacute;e. M&eacute;xico, FCE, 1988.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico,</i> <a href="mailto:guillermina2406@yahoo.com.mx">guillermina2406@yahoo.com.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 05/11/2011    <br> 	Fecha de aceptaci&oacute;n: 29/03/2011</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra del franc&eacute;s Michel Mollat tiene como objetivo analizar el tema de la pobreza y los pobres durante la Edad Media. En ella se da voz a los pobres, un grupo social que no siendo protagonista hist&oacute;rico, ha sido poco estudiado. El autor indaga, reflexiona, cuestiona, acerca de la presencia de los pobres y su situaci&oacute;n miserable. El estudio comprende un periodo de larga duraci&oacute;n que va desde la Antig&uuml;edad tard&iacute;a y se extiende m&aacute;s all&aacute; del periodo medieval, pues llega hasta el Renacimiento, concretamente abarca los siglos V al XVI; geogr&aacute;ficamente emprende un recorrido de Oriente a Occidente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor, con una amplia trayectoria de investigaci&oacute;n en la materia,<sup><a href="#nota">1</a></sup> presenta las caracter&iacute;sticas que durante la Edad Media, definieron al pobre. Dice que es:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; aquel que, de manera permanente o temporal, se encuentra en una situaci&oacute;n de debilidad, de dependencia, de humillaci&oacute;n, caracterizada por estar privado de los medios, variables seg&uacute;n las &eacute;pocas y las sociedades, de potencia y de consideraci&oacute;n social: dinero, relaciones, influencia, poder, ciencia, calificaci&oacute;n t&eacute;cnica, honorabilidad del nacimiento, vigor f&iacute;sico, capacidad intelectual, libertad y dignidad personales (p. 12).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una definici&oacute;n que toma en cuenta la din&aacute;mica medieval, dejando de lado la idea oscurantista y est&aacute;tica, que limit&oacute; esta &eacute;poca por mucho tiempo. El pobre y la pobreza son analizados a trav&eacute;s de un proceso con transformaciones hist&oacute;ricas importantes. As&iacute;, el concepto de pobre, engloba las particularidades que lo definieron desde los primeros siglos de la Edad Media y que se fueron perfilando por el mundo cristiano de Oriente y Occidente. M. Mollat, para analizar a los pobres, humildes y miserables medievales utiliza dos grandes marcos de referencia que le permiten tener un amplio panorama del acontecer social medieval. El primero, toma en cuenta el aspecto religioso; el segundo, el aspecto jur&iacute;dico en materia civil; a trav&eacute;s de ellos explica la protecci&oacute;n que se le va otorgando a los pobres, la cual paulatinamente adquiere un car&aacute;cter institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pobre y la pobreza han existido desde la Antig&uuml;edad tard&iacute;a, as&iacute; lo se&ntilde;ala Mollat. Los pobres siempre fueron abundantes en n&uacute;mero, de ah&iacute; que las autoridades en turno dictaran diferentes medidas para su control; por ejemplo, el intento por frenar el &eacute;xodo rural a la capital de Constantinopla. Las causas que propiciaron la pobreza son m&uacute;ltiples, una de ellas, los cambios clim&aacute;ticos que tuvieron efectos negativos sobre las cosechas, lo cual deriv&oacute; en una hambruna generalizada y, el consecuente incremento de pobres. En temas de salud, las constantes epidemias y la nula capacidad para enfrentarlas, mucho menos erradicarlas, provocaron la muerte de miles de personas, generalmente pobres. Ante un panorama tan devastador, la caridad, como una de las principales virtudes teologales, base de toda la espiritualidad religiosa, se convierte en la fuente principal de protecci&oacute;n de los pobres. Dicha virtud fue practicada por monjes y obispos tanto en Oriente como en Occidente, ellos dieron los primeros ejemplos de penuria material. En las grandes ciudades donde proliferaba la pobreza fueron pr&aacute;ctica com&uacute;n las homil&iacute;as que comentaban pasajes evang&eacute;licos; los Padres de la Iglesia, griegos y latinos fueron un principio de reflexi&oacute;n com&uacute;n. Poco a poco, se form&oacute; la conciencia social de la miseria y el deber de aliviarla, de tal manera que en la &eacute;poca merovingia fue com&uacute;n que el pobre solicitara el patronato de un poderoso; llama la atenci&oacute;n que este tipo de protecci&oacute;n se realizara mediante un contrato perpetuo. Menci&oacute;n especial merecen los Concilios que tendieron a normar la existencia del pobre, brind&aacute;ndoles ayuda y protecci&oacute;n. En el a&ntilde;o 500, no menos de cuarenta y un concilios o s&iacute;nodos, de los cuales 18 se celebraron en Francia, se ocuparon de los pobres; por ejemplo, el Concilio de Macon en 585, prohibi&oacute; a algunos obispos rodearse de perros a fin de no impedir que los pobres se les acercaran en busca de ayuda; por su parte el concilio de Aquisgr&aacute;n, se encarg&oacute; de definir al <i>pauper</i> (pobre) carolingio, como "un hombre libre que pose&iacute;a y transmit&iacute;a algunos bienes, sometido a cargas y dependencias multiformes" (p. 36), distingui&eacute;ndolo del indigente, una persona con un grado mayor de pobreza y, asociado a la criminalidad. As&iacute; pues, Oriente y Occidente mostraron al cristiano pobre una actitud solidaria ante el sufrimiento por medio de la pr&aacute;ctica caritativa, la cual fungi&oacute; como un v&iacute;nculo "entre el Cielo y la Tierra". En la vida cotidiana la caridad se materializ&oacute; a trav&eacute;s de la limosna, la cual paulatinamente se convirti&oacute; en un deber y, como tal, tuvo diferentes manifestaciones. Fueron los obispos quienes otorgaban la limosna, previo registro que se hac&iacute;a del "pobre" en una lista nominal llamada <i>matr&iacute;cula;</i> tales religiosos tuvieron un papel importante, pues se convirtieron en "padre de los pobres"; entre sus funciones estaba el despertar la caridad entre cl&eacute;rigos y laicos convenci&eacute;ndolos de que todos eran hijos del mismo Padre "que est&aacute; en los Cielos", as&iacute; como de una Madre, la Santa Iglesia. En ese mismo sentido, los monasterios fueron importantes centros de ayuda al "pobre"; desde su fundaci&oacute;n por san Benito de Nursia, la caridad benedictina acogi&oacute; y le dio albergue al pobre. Igualmente, los ermita&ntilde;os, hombres y mujeres de un nivel econ&oacute;mico elevado y con cierta preparaci&oacute;n, que inspir&aacute;ndose en san Pablo quisieron imitar a Cristo volvi&eacute;ndose pobres, ayudaron y protegieron al menesteroso; se trata de predicadores e itinerantes que aparecieron durante la reforma gregoriana, dedicados a dar asistencia al "pobre" en los bosques medievales. Su labor estuvo apoyada por la aparici&oacute;n de textos pedag&oacute;gicos, como el cartulario del Mas&#45;d'Azil, que promov&iacute;a la caridad al pr&oacute;jimo a trav&eacute;s de varias propuestas como "guardar siempre la caridad en el coraz&oacute;n", aliviar a los pobres, visitar a los enfermos, sepultar a los muertos, todo desde la perspectiva de salvaci&oacute;n. Asimismo, la participaci&oacute;n de las &oacute;rdenes mendicantes dirigidas por sus fundadores santo Domingo y san Francisco proclamaba a trav&eacute;s de sus sermones, el valor humano y espiritual que pose&iacute;an los pobres. Su predicaci&oacute;n fue tan importante que en el IV Concilio de Letr&aacute;n (1215&#45;1216) se promovi&oacute; la ense&ntilde;anza moral y espiritual de la caridad brindada por los dominicos. Paralelamente, el apoyo impulsado por los laicos dio paso a la formaci&oacute;n de cofrad&iacute;as y congregaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menci&oacute;n especial merecen los hospitales medievales en donde se ampar&oacute; al pobre. En ellos, el pobre fue el "cliente consentido", a quien sol&iacute;an llamar "nuestro se&ntilde;or." Los hospitales tuvieron un gran auge y cambios notorios, entre &eacute;stos, una normatividad jur&iacute;dica para su control y regulaci&oacute;n; Francia, Pa&iacute;ses Bajos, Italia, Inglaterra, Portugal Hungr&iacute;a y Polonia contaron con un n&uacute;mero considerable de ellos. Fueron importantes centros receptores de los pobres, sobre todo entre los siglos XIV y XVI, ante la inminente cat&aacute;strofe producida por diferentes pandemias, entre ellas, la peste negra. Al interior de los hospitales se observan cambios significativos en la calidad de atenci&oacute;n al pobre. Al implantarse las nuevas pol&iacute;ticas hospitalarias, el interno tuvo un lugar no s&oacute;lo para envejecer y morir, sino para aliviarse a trav&eacute;s de medidas terap&eacute;uticas; lo nuevo fue aplicar el concepto de terapia, lo cual a su vez favoreci&oacute; el progreso del "arte m&eacute;dico". Cirujanos, barberos, visitas domiciliarias de personal m&eacute;dico contribuyeron a aliviar la enfermedad del "pobre". Igualmente, surgieron casas para enfermos mentales, asilos, lugares de internaci&oacute;n para marinos, pescadores, refugio para arrepentidas, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro del &aacute;mbito jur&iacute;dico en materia civil, el apoyo y protecci&oacute;n al pobre tuvo diversas manifestaciones. Ya no solamente la Iglesia se organizaba para atender las necesidades del pobre. Ahora, una nueva fuerza encabezada y dirigida por los reyes se perfilaba como complemento para socorrer al miserable. As&iacute;, por ejemplo, el arzobispo Hincmaro de Reims, se&ntilde;alaba que uno de los deberes del rey era hacerles justicia, "escuchar la queja de los pobres y de los d&eacute;biles contra los abusos de los cuales son v&iacute;ctimas" (p. 46); ello influy&oacute; en el surgimiento de la idea del buen rey, juez equitativo, protector de los menesterosos. En esa nueva fase, el resurgimiento de las ciudades tuvo un papel importante porque permiti&oacute; la apertura de nuevos canales de protecci&oacute;n al pobre. Paulatinamente, se fue gestando la idea de fraternidad y solidaridad, y con ello una nueva mirada en la cual la intervenci&oacute;n de los pr&iacute;ncipes abri&oacute; nuevos canales de protecci&oacute;n, por ejemplo, la corona de Arag&oacute;n cre&oacute; una limosner&iacute;a instituida por Pedro IV el <i>Ceremonioso.</i> Como instituci&oacute;n, la limosner&iacute;a se hizo presente en monasterios y hospitales. Simult&aacute;neamente, fueron instauradas las figuras jur&iacute;dicas de un "procurador del miserable" (1343) y, un "padre de los hu&eacute;rfanos; el primero, ten&iacute;a por obligaci&oacute;n visitar y atender las c&aacute;rceles, llevando alimentos y vigilando para que un m&eacute;dico los visitase semanalmente; el segundo, era el encargado de la juventud abandonada, dotaba a las muchachas y procuraba trabajo a los aprendices. Asimismo, sobresale la presencia de un "abogado de los pobres;" al respecto Guillermo Peyrault traz&oacute; una moral de la profesi&oacute;n del abogado y defini&oacute; sus responsabilidades respecto a los pobres. Algunos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la Iglesia al canonizar a Ives de Tr&eacute;guier, lo propon&iacute;a como modelo a los jueces y abogados; la iconograf&iacute;a popular lo representa rodeado de sus clientes, la viuda y el hu&eacute;rfano. Por su parte, en Castilla, Alfonso XI (1337) reglament&oacute; los honorarios y oblig&oacute; a los alcaldes a proporcionar un abogado a los pobres. Existe pues, una protecci&oacute;n ya con un car&aacute;cter plenamente institucional avalado por normas y leyes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M. Mollat, se&ntilde;ala otra caracter&iacute;stica que perme&oacute; el comportamiento social en torno a los pobres, se trata de su car&aacute;cter ambiguo, manifiesto por la dicotom&iacute;a de su aceptaci&oacute;n y/o rechazo. Por ejemplo, una persona manda vestir a ciento sesenta y nueve desdichados, pero no esconde que para &eacute;l la pobreza est&aacute; asociada a la verg&uuml;enza y a la fealdad. Si bien existe una conciencia social para proteger a los pobres y erradicar la pobreza, al mismo tiempo, se les mira con desd&eacute;n. Por un lado, se aconsejaba que el "pobre" asumiera con paciencia su condici&oacute;n miserable, pues &eacute;sa era su suerte con el "permiso de Dios"; por la otra, en cambio, la pobreza era vista con desprecio humillante, los pobres eran "repulsivos, malolientes, indignos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un rasgo m&aacute;s de la pobreza fue el frecuente abandono de ni&ntilde;os, ellos constituyeron el sector m&aacute;s vulnerable de todos. Mollat apunta acerca de la elevada tasa de mortalidad infantilidad. Ante la grave problem&aacute;tica social que ello generaba fueron creadas instituciones para su albergue y protecci&oacute;n. En este sentido, las sociedades hospitalarias fueron de primordial importancia porque salvaron la vida de los menores abandonados; igualmente lo fue la ayuda prestada por las beguinas, mujeres encargadas de educar a los ni&ntilde;os pobres; la escuela de "Buenos Ni&ntilde;os" en Londres, que aceptaba y cuidaba a ni&ntilde;os "sin fortuna", en ciudades como Lille, San Omero, Douai atend&iacute;a a los hu&eacute;rfanos y ni&ntilde;os perdidos, para tal fin se encomendaba a ciertos oficiales llamados <i>gard'orfhenes</i> cuidar de ellos y de sus herencias y, dado el caso, permitir su ingreso a los oficios y cofrad&iacute;as a las que hab&iacute;an pertenecido sus padres. De la misma forma, el "padre de los hu&eacute;rfanos", ya mencionado anteriormente, tuvo un papel fundamental en la protecci&oacute;n a los menores. Aqu&iacute; tenemos la ra&iacute;z medieval de la protecci&oacute;n al menor, que pasar&aacute; m&aacute;s tarde a la Nueva Espa&ntilde;a, la cual tendr&aacute; como objetivo principal proteger su vida y sus bienes y, como objetivo secundario, proveerles de los recursos, habilidades y destrezas para convertirlos, m&aacute;s tarde, en hombres y mujeres &uacute;tiles y productivos a la sociedad, vasallos de su majestad y dignos fieles de Dios y de la Iglesia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, el texto de M. Mollat, vale la pena ser le&iacute;do pues nos da una idea amplia e interesante acerca de la pobreza y los pobres durante la Edad Media. A diferencia de otros textos que conciben este periodo hist&oacute;rico como un siglo "oscuro", el autor nos presenta un mundo en continuo cambio y transformaci&oacute;n, regulado por normas jur&iacute;dicas civiles y eclesi&aacute;sticas creadas para satisfacer las necesidades de su sociedad; y tambi&eacute;n, por una presencia divina ordenadora y justiciera. Para conocer ese universo, el autor indaga en una gran variedad de fuentes documentales que comprenden los siglos V al XVI. En ellas descubre la protecci&oacute;n institucional brindada al pobre; hospitales, monasterios, limosnas, dotaciones en granos y efectivo, entre otros, conforman la ayuda material; la espiritual es otorgada por religiosos a trav&eacute;s del modelo de Cristo. &iquest;De qu&eacute; otra manera podr&iacute;a ser en un tiempo y espacio completamente cristiano? &iquest;A qu&eacute; otro recurso podr&iacute;a recurrirse para llegar a la conciencia del individuo? Si bien es cierto que la limosna brind&oacute; un paliativo a miles de pobres, tambi&eacute;n es cierto que no solamente ofreci&oacute; al donante la creencia de que salvar&iacute;a su alma, sino que constituy&oacute; la creencia certera de una ley regida por Dios. Al Analizar la Edad Media la pobreza disminuy&oacute; gracias a las medidas implementadas para erradicarla, pero no desapareci&oacute;, en pleno siglo XXI su car&aacute;cter perenne se mantiene en grados diversos en el mundo entero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Catorce a&ntilde;os de b&uacute;squedas colectivas, alrededor de 90 informes de seminario y 220 memorias, sin olvidar algunas tesis avalan su trabajo. El libro, forma parte de una obra mayor que consta de 850 p&aacute;ginas y que lleva por t&iacute;tulo <i>Estudios sobre la historia de la pobreza,</i> publicada en 1974.</font></p>      ]]></body>
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