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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Continuidades y rupturas: Una historia tensa de la ciencia en México]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,El Colegio de México, A. C. Centro de Estudios de Asia y África ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Dosil Mancilla, Francisco Javier, y Gerardo S&aacute;nchez D&iacute;az (Coordinadores), <i>Continuidades y rupturas. Una historia tensa de la ciencia en M&eacute;xico</i></b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Cervera Jim&eacute;nez</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Morelia, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas de la Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo&#45;Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 2010, 427 pp.</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Estudios de Asia y &Aacute;frica El Colegio de M&eacute;xico, A. C.</i></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/treh/n59/a12i1.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de la ciencia no es una disciplina sencilla. Bien lo se&ntilde;alan Javier Dosil y Gerardo S&aacute;nchez, los coordinadores de <i>Continuidades y Rupturas. Una historia</i> tensa <i>de la ciencia en M&eacute;xico.</i> En su presentaci&oacute;n advierten que la historia intenta hacer lo imposible: buscar un orden dentro de un recinto humano que, no s&oacute;lo es intr&iacute;nsecamente ca&oacute;tico, sino que quiz&aacute; ni siquiera existe. Es posible que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la historia haya renunciado a su tradicional soberbia explicativa de los "hechos", escritos as&iacute;, entre todas las comillas del mundo, y haya aceptado que es imposible llegar a una objetividad al contar e interpretar un pasado que nunca volver&aacute;. Actualmente, la posible diferencia entre los historiadores podr&iacute;a estar entre la conservaci&oacute;n de la objetividad como ideal, que no como referencia real, y el absoluto abandono de &eacute;sta, es decir, el reconocimiento de los postmodernos de que el discurso hist&oacute;rico es meramente otro relato justificador que hacemos desde y para nuestro tiempo y que, por tanto, poco tiene que ver con lo que podr&iacute;amos encontrarnos si pudi&eacute;ramos trasladarnos hacia atr&aacute;s, por medio de un agujero de gusano c&oacute;smico. Desgraciadamente, la m&aacute;quina del tiempo de H.G. Wells no existe. Desgraciadamente o, m&aacute;s bien, afortunadamente para el historiador, nunca tendremos que confrontar al Alejandro Magno o al Porfirio D&iacute;az de nuestros libros de historia con esos personajes que vivieron en culturas y universos muy distintos al nuestro.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha podido quedar m&aacute;s o menos claro que, hablando de Historia, as&iacute;, en general, no hay nada claro. La cosa se complica si pensamos en la historia de la ciencia. Desde la &eacute;poca de Kant, y mucho m&aacute;s, desde los positivistas l&oacute;gicos de hace casi un siglo, se impuso la idea de que la ciencia nos proporciona conocimiento objetivo, seguro, indudable. Aunque esa imagen ha sido criticada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, no s&oacute;lo como demasiado ingenua, sino incluso como ideol&oacute;gicamente interesada, no deja de ser cierto que en el "inconsciente colectivo" de nuestro tiempo sigue existiendo la concepci&oacute;n de una ciencia perfecta y pura que no se puede equivocar. &iquest;C&oacute;mo suponer, entonces, que la historia de la ciencia pueda ser una interpretaci&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n, una construcci&oacute;n desde nuestro tiempo? Desde la categorizaci&oacute;n de las dos culturas de Snow, todos los estudios filos&oacute;ficos y sociales de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, dentro de los cuales hay que contar la historia de la ciencia, son meros puentes que se intentan tender entre las "ciencias" y las "humanidades". Desgraciadamente, en nuestro mundo cada vez m&aacute;s global y m&aacute;s especializado, esas dos culturas, esos dos continentes, se van separando con velocidad creciente. No es extra&ntilde;o que esos puentes que intentamos construir para unirlas se resquebrajen continuamente, y a menudo el firme falle y nos hundamos inmisericordemente en el oc&eacute;ano del caos y de la perplejidad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que volver a la filosof&iacute;a de la ciencia para entender por qu&eacute; en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se habla cada vez m&aacute;s de rupturas y de continuidades en la ciencia a trav&eacute;s de la historia. A George Sarton no se le hubiera ocurrido pensar en la historia de la ciencia como en un proceso que pod&iacute;a sufrir rupturas, desgarros, retrocesos, paradas o "saltos cu&aacute;nticos". En su tiempo, todav&iacute;a estaba en boga el ideal del avance continuo del conocimiento cient&iacute;fico, el que se vio reflejado en el t&iacute;tulo del famoso informe de Vannevar Bush al presidente Roosevelt de 1945 <i>(Ciencia, la</i> <i>frontera sin fin)</i> y que dise&ntilde;ar&iacute;a el curso de la pol&iacute;tica cient&iacute;fica en todos los pa&iacute;ses durante las siguientes d&eacute;cadas... y hasta la actualidad. Incluso un rompedor nato como el marxista John D. Bernal, que sin duda se opuso a la tradicional historia de la ciencia sartoriana apolog&eacute;tica basada en personajes y desarrollos extraordinarios, imaginaba el desarrollo de la ciencia como algo social, s&iacute;, una construcci&oacute;n del pueblo y para el pueblo, pero una construcci&oacute;n finalmente continua y progresiva. Ser&iacute;a la obra de Thomas S. Kuhn, el autor que m&aacute;s ha influido en todos los estudios de la ciencia en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, quien se&ntilde;alar&iacute;a que el desarrollo de la ciencia no se produce de manera continua. Aunque la concepci&oacute;n kuhniana del paradigma cient&iacute;fico y del proceso de la ciencia fue criticada posteriormente y considerada por los m&aacute;s radicales como claramente insuficiente, no se puede negar que fue <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas,</i> el libro que dio el pistoletazo de salida a la concepci&oacute;n no continuista y eminentemente social que existe hoy en d&iacute;a en los estudios de Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Sociedad. A partir de Kuhn, tiene sentido hablar de continuidades y rupturas en la historia de la ciencia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para dialogar sobre la ciencia en M&eacute;xico dentro de este contexto kuhniano, se reunieron varios investigadores en Morelia en octubre de 2008. El resultado es <i>Continuidades y rupturas...,</i> en &eacute;l, a trav&eacute;s de quince cap&iacute;tulos, se analizan diversos hitos de la ciencia mexicana, desde la &eacute;poca prehisp&aacute;nica y virreinal hasta el momento presente. Los t&iacute;tulos y los autores de las distintas contribuciones son los siguientes:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Los saberes sobre enfermedades y sistemas curativos entre los tarascos. Cambios y continuidades en el siglo XVI" (Gerardo S&aacute;nchez D&iacute;az)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Introducci&oacute;n e implantaci&oacute;n de la ciencia occidental en la Nueva Espa&ntilde;a" (Marco Arturo Moreno Corral)</font></p>                  ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Actores e intereses encontrados en las rutas expedicionarias del siglo XVIII. Ensayo de una nueva perspectiva de an&aacute;lisis" (Francisco Javier Serrano Bosquet)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Renovaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a para fundir y refinar el cobre: la f&aacute;brica de Santa Clara del Cobre Michoac&aacute;n, a fines del siglo XVIII" (Mar&iacute;a Concepci&oacute;n Gavira M&aacute;rquez)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "La interpretaci&oacute;n de los desastres naturales en el obispado de Michoac&aacute;n en la segunda mitad del siglo XVIII" (Mar&iacute;a del Carmen Carre&oacute;n Nieto)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Continuidad y discontinuidad de la materia m&eacute;dica vegetal en las farmacopeas mexicanas" (Liliana Schifter Aceves)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Continuidades y discontinuidades. La ciencia durante el segundo imperio" (Alberto Soberanis)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Continuidades y rupturas en la ense&ntilde;anza de la geograf&iacute;a mexicana en el siglo XIX" (Jos&eacute; Omar Moncada Maya)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Rupturas y continuidades en el desarrollo de la f&iacute;sica mexicana" (Mar&iacute;a de la Paz Ramos Lara)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Continuidad y ruptura de tres centros de investigaci&oacute;n de la flora y fauna (1888&#45;1915)" (Consuelo Cuevas Cardona)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "&iquest;Indivisibilidad o bifurcaci&oacute;n de la ciencia? La institucionalizaci&oacute;n de la homeopat&iacute;a en M&eacute;xico" (Ana Mar&iacute;a Carrillo)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "La crisis de la farmacia en M&eacute;xico en el cambio de siglo (XIX&#45;XX)" (Patricia Aceves Pastrana)</font></p>                  ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Lamarckismo en M&eacute;xico: su ense&ntilde;anza en las ideas evolutivas durante el siglo XX" (Ricardo Noguera Solano, Arturo Argueta Villamar y Rosaura Ruiz Guti&eacute;rrez)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "&iexcl;A la salud de M&eacute;xico! M&eacute;dicos espa&ntilde;oles exiliados para la sanidad de un pa&iacute;s en transformaci&oacute;n" (Francisco Javier Dosil Mancilla)</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "&iquest;Natura versus Cultura? o c&oacute;mo salir de una falsa dicotom&iacute;a: la perspectiva de paisaje" (Pedro Sergio Urquijo Torres y Narciso Barrena Bassols)</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para poder entender lo que estos historiadores de la ciencia han hecho en el libro, hay que volver al t&iacute;tulo de la obra: <i>Continuidades y rupturas. Una historia</i> tensa <i>de la ciencia en M&eacute;xico.</i> Sin duda, una palabra destaca sobre las otras: el adjetivo <i>tensa,</i> escrito as&iacute;, en cursiva. En el a&ntilde;o 2012 se cumpli&oacute; medio siglo desde la primera publicaci&oacute;n de <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas.</i> Llega el momento de superar su visi&oacute;n. En el libro coordinado por Dosil y S&aacute;nchez D&iacute;az queda de manifiesto que para hacer historia de la ciencia ya no basta con hablar de rupturas y de continuidades. Hay que ir m&aacute;s all&aacute;. De ah&iacute; proviene esa <i>tensi&oacute;n</i> que se hace expl&iacute;cita en el t&iacute;tulo y en la presentaci&oacute;n del libro. El estudio de las continuidades y de las rupturas en una disciplina cient&iacute;fica, trama y urdimbre de un tejido, constituye, s&iacute;, <i>una forma</i> de acercarnos al desarrollo de la ciencia en un determinado lugar, en este caso M&eacute;xico, pero no <i>la &uacute;nica forma</i> ni quiz&aacute; la mejor.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, no hay mejor ni peor, s&oacute;lo hay distintos acercamientos, distintas maneras de hacer historia. Como los coordinadores de la obra dicen al principio del libro, "Puede considerarse como una historia <i>tensa</i> de la ciencia en M&eacute;xico pero tambi&eacute;n su negaci&oacute;n, es decir, la demostraci&oacute;n de que tal historia (cualquier historia: general, m&iacute;nima, elemental, sucinta...) es imposible, una simple baladronada de acad&eacute;micos ociosos cuando no un intento integrista de meter el pasado en un saco, muchas veces atendiendo a intereses comerciales. En realidad cabr&iacute;an otros muchos episodios en nuestra historia, distintas formas de contarla, otras muchas interpretaciones posibles; por eso no son menos interesantes sus huecos que sus rellenos: al menos nos garantizan que nuestra traves&iacute;a prosigue por el ancho mar, que cualquier explicaci&oacute;n queda siempre sujeta a ser repensada, que sus l&iacute;mites son infinitos, como el libro de arena de Borges, que la historia tiene vocaci&oacute;n de aventura amorosa: de o&iacute;das nunca interesa, s&oacute;lo merece la pena vivirse" (p. 10).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esperemos que este libro pueda dar una nueva perspectiva de la historia y de la ciencia en nuestro pa&iacute;s. Sin duda, puede marcar un punto de inflexi&oacute;n no s&oacute;lo en la forma de considerar la ciencia a trav&eacute;s de la historia de M&eacute;xico, sino incluso en la manera en la que se aborde el tema en el futuro. ojal&aacute; surjan m&aacute;s estudios de historia de la ciencia en otros contextos (tal vez en diferentes pa&iacute;ses o en otras &eacute;pocas) que muestren una visi&oacute;n tan diversa, plural y, a la vez, seria y homog&eacute;nea, como la que tenemos hoy en nuestras manos. Es imprescindible si queremos llegar a entender y a sobrevivir el dif&iacute;cil, ca&oacute;tico y <i>tenso</i> mundo del siglo XIX que nos ha tocado vivir.</font></p>      ]]></body>
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