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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Norma Blazquez Graf y Olga Bustos Romero, <i>Saber y poder. Testimonios de directoras de la UNAM</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Aim&eacute;e Vega Montiel</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, CEIICH, UNAM, 2013, 200 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:aimeevegamx@yahoo.com.mx">aimeevegamx@yahoo.com.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los acontecimientos m&aacute;s importantes en el avance de las mujeres hacia la conquista de sus derechos lo constituye su entrada al mundo del conocimiento cient&iacute;fico. As&iacute; lo muestra la obra <i>Saber y poder. Testimonios de Directoras de la UNAM</i> (CEIICH, UNAM, 2013), en el que las autoras, Norma Blazquez Graf y Olga Bustos Romero, evidencian &#45;a trav&eacute;s de un riguroso trabajo de recopilaci&oacute;n de testimonios de directoras de la UNAM y de la elaboraci&oacute;n y sistematizaci&oacute;n de informaci&oacute;n sobre la participaci&oacute;n de las mujeres en la direcci&oacute;n de facultades, institutos y centros de investigaci&oacute;n en la Universidad&#45; las trayectorias que han seguido las acad&eacute;micas
en el camino de ejercer los puestos de direcci&oacute;n y responsabilidad, as&iacute; como las tensiones y rupturas generadas dentro de las instituciones educativas, resultado de los avances hacia la igualdad de g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con las dos acad&eacute;micas feministas, en la d&eacute;cada de 1960, las mujeres iniciaron una de las transgresiones hist&oacute;ricas m&aacute;s importantes: su irrupci&oacute;n en el mundo del saber y el poder, y lo hicieron en y desde las universidades, influyendo en todos los campos de conocimiento. A partir de esa d&eacute;cada, las mujeres lograron matricularse en programas de licenciatura de casi todas las disciplinas, y ser&aacute; entre los a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1990 y la primera d&eacute;cada del nuevo siglo que se registre un avance important&iacute;simo de su acceso a posgrados y puestos de toma de decisi&oacute;n en las instituciones de educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, aunque se trata de conquistas hist&oacute;ricas, todav&iacute;a no es posible hablar de paridad ni de condiciones de igualdad de g&eacute;nero que favorezcan el acceso pleno de las mujeres al mundo del saber. Norma Blazquez y Olga Bustos demuestran c&oacute;mo el avance de las mujeres en este campo se ha enfrentado a obst&aacute;culos pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales asociados a la cultura patriarcal que desde el siglo XVII institucionaliz&oacute; una dicotom&iacute;a gen&eacute;rica que excluy&oacute; a las mujeres del universo del conocimiento &#45;subjetivo / objetivo, cuerpo / mente, naturaleza / cultura, emoci&oacute;n / raz&oacute;n&#45; y que distorsion&oacute; la forma de ver la vida y la ciencia, categorizando
la realidad como masculina y femenina. Y es la institucionalizaci&oacute;n de esos estereotipos sexistas la que sent&oacute; las bases para que en la actualidad las mujeres contin&uacute;en enfrentando muchos y diferentes obst&aacute;culos que les impiden un desarrollo pleno en el mundo del saber.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; que, lejos de la falsa pretensi&oacute;n de la objetividad sexista acerca del car&aacute;cter neutral de la ciencia, esta obra feminista pone de relieve que &#45;puesto que est&aacute;n moldeadas por las estructuras gen&eacute;ricas de poder&#45; las instituciones del conocimiento cient&iacute;fico representan la cultura masculina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con <i>Saber y Poder...</i>, los obst&aacute;culos que impiden un desarrollo pleno de las mujeres se manifiestan en una segregaci&oacute;n horizontal, evidente en la baja participaci&oacute;n de mujeres en algunas &aacute;reas del conocimiento. De acuerdo con Cheryl Gesler y Deborah Kaminsk, tan s&oacute;lo en las ciencias y las ingenier&iacute;as podr&iacute;a tomar cerca de 100 a&ntilde;os alcanzar la paridad de g&eacute;nero entre la planta acad&eacute;mica, en donde el porcentaje actual de mujeres es del 27 %. Y por otro lado, en una segregaci&oacute;n vertical, relacionada con el bajo acceso femenino a los puestos de mayor nivel acad&eacute;mico y de toma de decisiones, "as&iacute; como a distinciones, premios y reconocimientos"
(11).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoras muestran que en la UNAM s&oacute;lo el 35 % de los puestos de investigaci&oacute;n los tienen las mujeres. Sin embargo, dado que los nombramientos se desagregan por categor&iacute;as, s&oacute;lo el 27 % de las titularidades de investigaci&oacute;n en la categor&iacute;a m&aacute;s alta concentran al personal femenino. El reconocimiento de "investigadora em&eacute;rita" s&oacute;lo lo han logrado, desde 1941, 13 % de mujeres &#45;aunque en los centros de investigaci&oacute;n y en las facultades de Ciencias Sociales y Humanidades hasta el d&iacute;a de hoy no se registran mujeres em&eacute;ritas&#45;. En los puestos de toma de decisi&oacute;n se agudiza la desigualdad de g&eacute;nero: la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales
s&oacute;lo ha contado con una directora en toda su historia y, a 100 a&ntilde;os de su creaci&oacute;n, la UNAM todav&iacute;a registra dependencias que no han tenido ninguna mujer directora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel nacional, el n&uacute;mero de investigadoras con nombramiento por parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en 2005, era de 3 751, es decir, el 31 %, frente a 8 345 hombres, los que hac&iacute;an el 69 %.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo evidencian Norma Blazquez y Olga Bustos, detr&aacute;s de estas cifras, se hallan condiciones de g&eacute;nero que atraviesan la experiencia de vida de las acad&eacute;micas. De acuerdo con las entrevistas realizadas a las seis protagonistas de <i>Saber y poder</i>, y que desde puestos directivos de decisi&oacute;n se han relacionado con el poder, "hay tradiciones, jerarqu&iacute;as y una verticalidad institucional que en ocasiones convierte en algo relativo la toma de decisiones" (147). Tambi&eacute;n, en algunos casos, las mujeres hacen suyos los valores y la forma de trabajar de sus colegas hombres, lo que dificulta la posibilidad de cambiar los modos de trabajo imperantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras condiciones que llegan a convertirse en un obst&aacute;culo para el desarrollo de las acad&eacute;micas en los puestos de toma de decisi&oacute;n, son la maternidad y/o el cuidado de los padres, condici&oacute;n que frecuentemente se usa para justificar la discriminaci&oacute;n y segregaci&oacute;n de las mujeres de la obtenci&oacute;n de plazas, financiamientos para investigaci&oacute;n, participaci&oacute;n en proyectos y viajes de estudio, etc. Otra, es la pareja, que en algunos casos acompa&ntilde;a el trabajo acad&eacute;mico de la mujer, aunque en otros compite hasta llegar a la ruptura. Otra es el "techo de cristal", situaci&oacute;n que explica los obst&aacute;culos no visibles que impiden el ascenso de las mujeres en su carrera
acad&eacute;mica. A ello hay que a&ntilde;adir la edad, que hoy constituye un factor clave en la competencia por plazas, lo que deja a las mujeres adultas lejos de la posibilidad de obtener una, cuando la maternidad motiva que muchas interrumpan sus procesos de titulaci&oacute;n. Finalmente, no debemos dejar de llamar la atenci&oacute;n sobre la divisi&oacute;n sexual del trabajo en la academia, que no s&oacute;lo asocia a las mujeres y a los hombres a ciertas &aacute;reas de conocimiento, sino que a ellas las relaciona con la ense&ntilde;anza y a ellos con la investigaci&oacute;n &#45;"Women teach, Men think"&#45;. En esta divisi&oacute;n, los campos acad&eacute;micos femeninos son vistos como menos cient&iacute;ficos &#45;trabajo social y pedagog&iacute;a, por ejemplo, reciben esta denominaci&oacute;n&#45;
y, por tanto, son objeto de menos recursos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este importante volumen evidencia la cultura institucional androc&eacute;ntrica que domina en nuestras instituciones y comunidades acad&eacute;micas, y que se caracteriza por la existencia de una estructura jer&aacute;rquica de poder, "con reglas y referentes androc&eacute;ntricos que favorecen la discriminaci&oacute;n por prejuicios, roles y estereotipos de g&eacute;nero que todav&iacute;a tienen un gran peso, tanto en la din&aacute;mica de la instituci&oacute;n universitaria, como en las propias socializaciones de g&eacute;nero de su personal acad&eacute;mico" (147).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas entrevistas muestran c&oacute;mo, tal y como sucede en otros campos, las acad&eacute;micas saben aprovechar coyunturas en el sistema para impulsar formas m&aacute;s horizontales y diferentes de ejercer el poder, que lo vuelven un poder <i>no androc&eacute;ntric</i>o, es decir, un poder que intenta desmontar las inequidades y visibilizar los liderazgos de las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la luz de estos datos, consideramos que si las condiciones estructurales que impiden a las mujeres un acceso paritario a las universidades y centros de investigaci&oacute;n no se modifican, ser&aacute; imposible alcanzar la igualdad de g&eacute;nero en el &aacute;mbito del conocimiento cient&iacute;fico. Por ello, las universidades y centros de investigaci&oacute;n en M&eacute;xico, junto con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (CONACYT) y el Sistema Nacional de Investigadores, tienen frente a s&iacute; una de las tareas m&aacute;s importantes en el impulso de los derechos de las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello, hace de <i>Saber y poder.</i> <i>Testimonios de Directoras de la UNAM</i> una referencia obligada para comprender la reproducci&oacute;n de pr&aacute;cticas androc&eacute;ntricas en las universidades, pero tambi&eacute;n, las posibilidades emancipatorias del saber para las mujeres en el impulso de un poder incluyente y transformador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vaya desde aqu&iacute; mi gratitud a las autoras, Norma Blazquez Graf y Olga Bustos Romero, quienes con este trabajo dan ejemplo de lo que es hacer una investigaci&oacute;n constructiva, en aras de lograr "relaciones entre hombres y mujeres cada vez m&aacute;s justas, equitativas y democr&aacute;ticas".</font></p>      ]]></body>
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